Día y noche, crítica tras crítica, regaño tras regaño.
Desde que se había mudado a casa de ese par su pan de cada día era eso.
Pero trataba de verlo por el lado positivo, le ayudaba a mejorar.
Puede de que Yakov creyera que no le escuchaba pero si lo hacía, le escucho cuando dijo que le había hecho bien separarse de Víctor.
Y en parte era cierto.
También, que haberme enfrentado contra alguien de cercano a mi edad y perder, me había hecho redirigir mis objetivos y darme cuenta de que estaba haciendo mal.
En eso tampoco se había equivocado.
Sin embargo, él no entendía que yo no miraba a Yuuri como a un enemigo, al principio si, pero después...
Yuko le mantenía al tanto de lo que ocurría en Japón, proporcionándole un pedacito de felicidad.
Pero, por lo que le contaba, esos dos habían comenzado a llevarse bien y por como lo describía, demasiado bien.
—Malo, muy malo, vuelve a empezar desde el principio— le grito Lilia desde el otro lado de la pista. Suspiro mientras volvía a tomar posición.
Que se llevarán bien, no lo podía permitir.
