CAPITULO 25

Londres-Inglaterra

Margaret en cuanto llego a la casa se percato de la exasperación de su hermana. Iba de un lado a otro mientras buscaba dentro de un buro, se percato que saco unos papeles de ahí. En cuando Sara subió la mirada se encontró con la de Margaret que reflejaba incredulidad, Margaret de inmediato se acerco a ella, ya que su hermana estaba tan blanca como un papel sus manos temblaban, cuando Margaret estuvo cerca esta se echo a su brazos y lloro, ella la recibió mientras su ceño se fruncía.

- ¿Que pasa? Sara

La mujer se retiro del contacto de su hermana y empezó a secarse las lágrimas al mismo tiempo que le contaba.

- Es Eliza… tuvo un accidente.

Margaret se llevo una mano a la boca. – ¿Como… como esta? ¿Que le dijeron?

- El joven Andly me conto que esta bien con algunos golpes, pero que gracias a Dios esta fuera de peligro. – La mujer volvió a llorar. – Pero no dejo de estar preocupada, mi hija es lo único que me queda de su padre y me aterra pensar que…

Margaret la tomo de los hombros. – Tranquila hermana estará bien.

Esta asintió. – Debo buscar mi equipaje, vendrán a buscarme, Albert Andly dispuso que todo corriera por su cuenta, y es lo menos que puede hacer el accidente sucedió por culpa de su sobrino.

Margaret la vio incrédula. – ¿Porque lo dices?

- Él me conto lo que paso y se que fue por culpa de ese niño – negó con la cabeza. – Debo partir de inmediato a escocia.

- Yo también voy.

- No Margaret te necesito aquí voy a buscar a mi hija y necesito que tengas todo listo para mi regreso no quiero que a Eliza le falte nada.

Esta frunció el ceño. – Pero…

- Pero nada, dije que te quería aquí y caso cerrado – Sara paso a su lado y empezó a subir las escaleras para buscar su equipaje.

Mientras Margaret la seguía con la mirada había perdido la oportunidad de ir a Escocia y ver a Terry, por un lado estaba aliviada que Eliza no estuviera grave, pero por el otro estaba molesta, a veces Sara eran tan obstinada.

Escocia

Todos los hay presente se quedaron inmóviles esperando el diagnostico del doctor.

- Lo siento joven Ardley… pero…

Albert se acerco al doctor benjamín y lo tomo de los hombros. – Por favor doctor dígame de una vez ¿que pasa?

- En la operación hubo complicaciones y lamentablemente hay fuertes lesiones traumáticas en la medula espinal y…

La respiración de Albert se empezó a entre cortar. –Hable de una vez por el amor de Dios.

El doctor asintió duramente. – Si usted no interrumpiera tanto ya hubiese terminado de hablar.

Albert se apeno. – Lo siento Doctor continúe entienda que estoy nervioso.

- Siento decirlo de esta manera pero no me queda de otra que ser directo… Anthony tiene parálisis. Lamentablemente no contamos con los recursos necesarios para someterlo a una nueva operación o incluso hacerles exámenes mas avanzados.

Albert se sentó de golpe en una de las sillas y se llevo una mano al rostro. Melisa y Candy estaba en un estado de shock. Karen se acerco a Albert, y le coloco una mano en el hombro.

- Papá por favor Anthony no puede quedar paralitico, dime que hay una solución que puede caminar por favor – Lagrimas inundaba sus ojos.

Albert alzo la vista al doctor y se incorporo. – Doctor por favor dígame que no todo esta perdido que hay esperanza.

- Señor Albert tengo que ser sincero puedo que haya esperanza para que el vuelva a caminar pero esto no lleva días ni meses… si no años. Mire conozco a un colega es especialista en estos caso, pero en estos momentos vive en Canadá.

- No me importa donde este doctor soy capaz de todo mi sobrino ¿puede inmediatamente ser trasladado a Canadá?

- Le recomiendo que espere un mes mientras se recupera un poco yo mientras tanto me pondré en contacto con mi colega.

Albert asintió. – Gracias ¿cuando puedo verlo?

- Mañana le daré la orden ahora esta durmiendo y lo tendremos en observación durante la noche. Con permiso – le hizo seña a su hija. – Melisa puedes venir un momento.

El doctor la llevo a un lado más privado. – Hija no quiero verte así se que esto es duro, pero por favor se fuerte Anthony estará bien.

- Papá me siento tan culpable – Ella se hecho a los brazos de su padre.

- Calma estará bien – separándose un poco para mirarla a los ojos pregunto.

– ¿lo quieres verdad?

- Más de lo que imaginas… Lo amo – Decía entre sollozos.

Candy se paseaba de un lado a otro Terry se acerco a ella y tomo de su brazo y se lajearon de Albert y Karen.

- Candy será mejor irnos te noto cansada.

- No, Terry quiero quedarme por favor.

Terry suspiro. – Candy entiende que ya no tenemos nada que hacer aquí, a Anthony no lo puedes ver y mírate estas cansada.

Candy frunció el ceño pero en el fondo Terry tenía razón. – Me voy si prometes traerme mañana.

Terry asintió. – Ven tenemos que despedirnos.

Los chicos se despidieron quedando volver al día siguiente Albert le estrecho la mano a Terry dándole las gracias por estar ahí con él, y le dio un beso en la mejilla a Candy. Melisa les pidió que por favor la llevara a casa ya que por orden de su padre tenía que volver y descansar, pero prometiéndole que le informara de todo.

Cuando Terry y Candy llegaron a la villa, ya los chicos lo estaban esperando y empezaron a bombardearlos de pregunta, pero cuando Terry les dijo la mala noticia todo exclamó con horror, más Candy se puso a llorar yendo Terry a consolarla y transmitiéndole fuerza. Una parte de él sentía una pequeña punzada de temor, pero la otra parte sentía pena, se que él no se llevaba bien con Anthony, pero por lo que esta pasando Anthony no se lo merecía ni su peor enemigo. Solo esperaba que todo saliera y ese chico volviera caminar.

A la mañana siguiente un elegante auto de color negro se tenía al frente del pequeño hospital. El chofer se apeo del mismo y abrió la puerta trasera del auto para ayudar a descender a una anciana muy elegante, su mirada era arrogante y fría.

Albert sintió que el corazón se le quería salir del pecho en cuanto vio a su abuela Elroy entrando al hospital. La mujer con pasos agiles pero sin perder la elegancia se acerco a él con ceño fruncido.

- ¿Donde esta mi nieto?

Albert se acerco a ella y tomo una de sus manos y le deposito un beso en los nudillos. – Abuela ¿porque cuando hablamos me aviso que venia?

- William sabes perfectamente que no me gusta dar explicaciones y vine aqui porque quiero saber todo con respecto a mi nieto.

Albert asintió sabía perfectamente que discutir con su abuela no era lo más sano.

- Será mejor que hables primero con el doctor Benjamín.

Albert se acerco a una de las enfermeras de guardia y solicito hablar con el doctor. Unos minutos después el doctor aparecía ante la presencia de la anciana y su nieto. Albert presento a su abuela, la misma le pidió hablar en privado y este acepto.

Albert se quedo en la sala de espera, hacia mas de una hora que Karen había ido a la casa por ropa para él, fue una mala noche, no estaba de ánimos para nada de solo pensar que Anthony iba a quedar paralitico lo llenaba de dolor.

- ¿Albert Andly?

Este subió la cabeza y se encontró con la mirada penetrante y dura de una mujer alta de cabellos castaños él se incorporo. – Si.

La mujer frunció aun más el ceño. – Soy la madre de Eliza.

Albert le tendió la mano. – Un placer señora lamento conocerla en estas circunstancias.

La mujer observo la mano de Albert y la ignoro pero si soltó con desde. – Pues yo lamento entérame de esta manera lo irresponsable que es usted y su sobrino que pusieron en peligro la vida de mi hija.

Albert no podía dar creído a lo que escuchaba. –Señora…

La mujer alzo la mano en señal de que callara. – No me interesa sus explicaciones, vine a buscar a mi hija – Con pasos firme se dirigió a una enfermera y esta le indico que se sentara a esperar al medico que entendió a su hija.

Albert se acerco a ella no iba dejar a aquella vieja salirse con la suya cuando el mas perjudicado de todo fue Anthony.

- Señora no soy el tipo de hombre que le falta el respeto a una dama, pero en esta ocasión no me queda mas remedio que decirle, si usted no sabe lo que realmente sucedió no este sacando conclusiones erróneas ni mucho menos este acusando a la gente sin tener pruebas. Fue un accidente.

La mujer lo miro indignada iba a decir algo cuando el doctor se acerco a ella diciéndole que su hija estaba bien que podía pasar a verla.

La mujer sin darle las gracias fue de inmediato a la habitación de Eliza.

Eliza ya estaba despierta y ansiosa de saber como se encontraba Anthony, cometió una estupidez al comportarse de esa manera, pero si Anthony decía como fueron las cosas, ella iba a ser la más perjudicada. La puerta de aquella habitación se abrió y esta alzo la vista.

- Mamá – chillo estirando los brazos para abrazar a la mujer.

- Eliza – La mujer la abrazo al mismo tiempo que se sentaba al borde de la cama.

- Dime ¿como te sientes? – la mujer se separo de ella para verla y revisarla.

- Más o menos solo tengo un pequeño dolor en el brazo – Hizo una seña en el brazo que tenia la férula.

La mujer fruncido el ceño. – Nunca de vi dejarte venir aquí con esos irresponsable – La mujer negó con la cabeza. – Si hubiese muerto Eliza yo…

Eliza le tomo la mano. – Mamá estoy bien no te preocupes y Anthony ¿sabes algo de él?

La mujer aparto la mano. – Como se te ocurre preguntar por ese muchacho seguro esta mejor que tú.

- Se equivoca señora – Albert se detuvo en el marco de la puerta junto al doctor Grey.

La mujer lo vio con dureza. – A ¿que se refiere con eso?

Albert la ignoro y paso seguido del doctor. – Eliza me gustaría hablar contigo… A solas – Lo dijo mas para la madre de Eliza que para ella.

- Lo que tenga que decir dígalo en mi presencia, Eliza y yo no tenemos secretos.

Albert puso los ojos en blanco. – Eliza por favor.

- Mamá perdona pero debes marcharte.

- ¿Que? – chillo la vieja.

- Señora de Müller me gustaría hablar con usted – El doctor Grey le hizo una seña de que saliera de la habitación.

Esta vio hacia la dirección de Eliza y luego alzo la barbilla con arrogancia, haciendo lo indicado por el medico.

Eliza trago grueso, podía percibir la frustración de Albert, su rostro se veía desmejorado y pálido ojeras que hacia ver sus ojos tristes y cansados.

- Anthony… - No termino la frase y agacho la mirada.

- Eliza necesito que me digas ¿que paso? ¿Como sucedió todo esto?

Ella volvió a alzar la vista y empezó a llorar. – Albert todo fue tan rápido, Anthony recibió una llamada de esa Melisa – Apunto hacia afuera como si Melisa estuviera ahí. – Y después de eso Anthony se altero que empezó a acelerar yo me asuste y le dije que tuviera cuidado, pero él me golpeo, diciéndome que yo era la culpable. – Empezó a llorar una vez más.

- Eliza no quiero culpar a nadie, pero porque le mentiste a Anthony con respecto a esa supuesta enfermedad tuya.

Ella abrió los ojos con sorpresa. – Le mentí porque lo amo Albert lo amo, Anthony es mi vida tenia miedo a perderlo.

Albert rio con amargura. – Lo que dices es una estupidez eso no es amor.

Eliza fruncido el ceño. – Que sabes tú de mis sentimientos y la culpable aquí de todo esto es Melisa.

- Basta Eliza, Melisa no tiene la culpa de nada, ella ni sabía que Anthony se encontraba en el auto ni menos en compañía tuya.

- Claro ya te fue con chismes a llenarte la cabeza encontrar mía a dársela de la pobrecita de la historia.

Albert la observo durante unos segundos. – Te equivocas.

- Ya estoy de vuelta y en este mismo instante nos vamos Eliza, ya aquí no tenemos nada que hacer – Interrumpió la Madre.

Albert se incorporo para salir cuando escucho la voz de Eliza.

- Espera Albert no te vayas aun ¿como esta Anthony?

Él le dio una mirada fugaz en dirección a la mujer, se quedo observando a Eliza lanzando un fuerte suspiro con pesar. – Anthony… lamentablemente no esta mejor que tú – Dijo recalcando las palabras de la mujer. – Esta paralitico – Y ante la mirada de horror de Eliza y la madre este salió de la habitación.

No había logrado nada, quedo en las misma, solo esperaba que Anthony pudiera despertar y contarle mejor como sucedieron los hechos, el podía percibir que algo ahí no andaba bien, su instinto se lo decía.

Eliza se llevo una mano a la cara y empezó a llorar, pero porque lloraba ella había sido la causante de todo, su conciencia hablo, esta con cara preocupada observo a su madre que recibió por parte de la enfermera una maleta con ropa, Karen hacia unos minutos que había llegado con lo pedido por Albert.

- Mamá vamos no quiero estar aquí quiero irme lejos, lejos…

- Cálmate hija así será nos vamos a ir no volverás a ver mas a esta familia. Ese medico de pacotilla, me llamo para decirme que tenias que ir a un psicólogo, como se le ocurre tú estas perfectamente bien no necesitas a nadie. Mientras la mujer seguía parloteando Eliza se sumió en sus pensamientos. Empezó a recordar el accidente como forcejeo con Anthony, la furia que la arrastro a comportarse de esa manera, aunque su conciencia le recriminaba que ella era la culpable, su orgullo no dejaba que lo afirmara, no ella no iba a permitir que Melisa y Candy se salieran con las suyas, desde que Candy había llegado al colegio Anthony cambio y esa maldita de Melisa también metió su cuchara, pero ahora que iba a hacer con Anthony era un lisiado, no iba a estar atado a un hombre así.

- Lo siento Anthony pero no creo amarte lo suficiente como para vivir toda una vida atada a un lisiado como tú, creo que en esta guerra la ganaron ellas, pero no fue porque me rendí, sino porque mi orgullo no me permite doblegarme a servir a un paralitico – Luego rio. – Le dejare el camino libre a Candy y a Melisa, ese también será mi castigo, y el tuyo también Anthony, porque cuando te enteres que no podrás volver a caminar te sentirás la peor escoria del mundo y mas sabiendo que Candy y Melisa te van tener lastima.

Melisa estaba junto a Candy en la sala de espera, hacia ya un par de minutos que Albert se le había autorizado entrar a ver a Anthony, solo esperaba que este estuviera despierto. Pero lo que a ellas les preocupara era la reacción de Anthony cuando se enterara de que sus piernas no tenían movimientos alguno.

Eliza salió en compañía de su madre pero antes su mirada se dirigió hacia un pasillo y una puerta que decía sala de espera, le hizo una seña a su madre para que la acompañara, rogando que encontrase con algunas de las moscas muertas.

Cuando visualizo a Melisa y a Candy sonrió para sus adentro.

Candy que estaba de frente abrió los ojos de sorpresa, Melisa al ver su rostro se volteo encarando a Eliza, que a pesar de tener algunos rasguños y moretones en su rostro no se veía tan mal.

- ¿Que hacen aquí? Todo lo que paso fue tu culpa – Apunto hacia Melisa. – Son unas sin vergüenza.

Melisa frunció el ceño. – Como se te ocurre hablar de vergüenza cundo todo este tiempo le estuviste mintiendo a Anthony.

- No le hables así a mi hija, aun esta convaleciente-. Hablo la vieja interponiéndose en el medio.

Eliza sonrió y volvió su atención de nuevo a Melisa. – Eso no es tu incumbencia, y para que quede claro todo lo que paso fue tu culpa, porque Anthony después de recibir esa llamada…- Eliza se quedó un momento callada y empezó fingir dolor por lo ocurrido. – Él no me dijo nada solo empezó a acelerar el auto y a pasarse de un carril a otro y hablaba cosas que no entendía, le dije que se calmara y me golpeo haciendo con eso que perdiera el control del vehículo pero algo si dejo claro, "si muero o me pasa algo esto será tu culpa… Melisa" – Finalizo en sollozo.

Melisa no cabía de la sorpresa. – ¿Qué? eso no es cierto es lo más estúpido que he escuchado en mi vida, eres una mentirosa y no creo ni una sola palabra de lo que me dices.

- Es verdad, mamá ya te quedo claro que por culpa de ella – Apunto a Melisa, es porque Anthony y yo tuvimos ese accidente.

Candy se acercó a Melisa y le paso una mano por el hombro.

- Yo tampoco creo que sea cierto – Le dijo a Melisa pero Eliza alcanzo a escuchar.

- Tú que vas a saber, Melisa y tú se han encargado de hacer mi vida miserable.

Sara abrió los ojos como plato absorbiendo toda la información tomo a Melisa por los hombros cuando reacciono dijo en tono duro. – Por tu irresponsabilidad viste lo que lograste, mi hija por poco muere y adentro esta un muchacho entre la vida y la muerte, tu no mereces vivir pero sabes que niñas estúpida eso que hiciste quedara en tu conciencia no vivirás tranquila por el resto de tu miserable vida – La mujer alzo la mano para pegarle.

- ¡Basta! No se atreva a pegarle a mi hija – El doctor benjamín estaba detrás de la mujer acompañado de Albert que veía a la mujer con horror y furia.

Melisa estaba en shock luego se apartó de la mujer y fue refugiarse en los brazos de su padre. Este la consoló y luego vio a la mujer con una mirada furiosa.

- No vuelva a acercase a mi hija y menos a hablarle de esa manera, ella no tiene la culpa de nada entendio. Y espero que lo haga si no una demanda llegara a su casa.

Albert se acerco a la mujer que los veía con ojos lleno de odio. – Sera mejor que se marchen les acompaño.

- No hace falta, bastante hemos tenido de usted y de su familia, vamos Eliza es hora de largarnos de aquí.

Eliza observo a Candy y rio con arrogancia.

Candy negó con la cabeza y se acercó a Albert. – ¿Cómo esta Anthony?

- Estará bien, aun duerme – Albert le recorrió un sentimiento que pasaría con Anthony cuando despertara y se diera de cuenta de su estado. Era algo de lo que aún no estaba listo para.

Melisa, Candy y Albert estuvieron ahí por un largo rato hablando, Terry llego por Candy y e informándose del estado de Anthony.

Una vez que estaba dentro del auto Terry observo a Candy esta se veía pensativa y triste.

- Candy sabes que pasado mañana volvemos a Londres.

Candy se sobresalto. – Tan pronto, pero… y Anthony no me puedo ir sin…

Terry tomo su mano. – Candy sé que sonare egoísta, pero ya eso no nos concierne a nosotros, su familia estará al pendiente, y Albert no dejara de informarte con respecto a su salud.

- Si pero…

- Candy no le des tantas vueltas, quieras o no tenemos que irnos – Terry no le presto más atención con Candy la paciencia se le agotaba, era tan obstinada.

Atena - Grecia

El auto se estaciono al frente de una pequeña casa, muy al estilo griego, fachada hecha de piedras de colores brillantes, con rejas hecha de madera al estilo antiguo, con un hermoso pero pequeño porche con césped bien cuidado, la puerta de una madera pulida del mismo estilo antiguo, adornada a los lados con dos macetones llenos de flores, una ventana grandes con adornos de coral.

Leagan y sus hombres descendieron del auto, Peter se acerco a la puerta y llamo a los pocos minutos salió una mujer baja de cabellos rojizos y con sonrisa dulce.

- Si señor ¿se le ofrece algo?

Leagan abrió paso y se paro enfrente de la mujer. – Acacia ¿me recuerdas? tanto tiempo no sabía que aun vivieras – Dijo el hombre con malicia.

A la mujer la sonrisa se le desvaneció. – Ο Εωσφόρος

Leagan hecho su cabeza hacia atrás y se carcajeo una vez que su risa eufórica se calmó hablo. – Si quería eh venido del infierno, pero no seas descortés e invítanos a pasar.

La mujer se aparto y le dio acceso. – ¿Qué haces aquí? tengo más de quince años que no se de ti.

- Vine a visitarte solo eso, no pienso… - El hombre vio alrededor de la casa.

- Hospedarme aquí.

La mujer frunció el ceño con desconfianza. – ¿Te ofrezco algo de beber?

- No – el hombre se sentó en uno de los muebles y le hizo un gento con la mano dando golpecitos en el espacio desocupado al lado de él. – Siéntate conmigo y platiquemos te noto algo tensa o caso ¿escondes algo? – Leaga detallo su rostro buscando un indicio.

La mujer miro hacia la parte de la cocina donde había una segunda puerta y luego le dirigió una mirada a Leagan. – No tenemos nada de qué hablar y será mejor que te marches.

Leagan se incorporó y se acercó lentamente, cada paso que daba hacia la mujer a la mujer estudiaba su rostro.

Esta de inmediato se puso nerviosa tenía la sensación de ser una presa y el un depredador, no quería hablar temía que si hablara la voz la traicionara, trago grueso.

- Bien me voy, pero estaré aquí mañana, quiero hablar contigo de…

Pero las palabras no fueron pronunciadas porque un chico entraba a la casa gritando por algo que había pasado. Leagan se volteo y quedo de frente al chico, su rostro se frunció con sorpresa y luego vio a la mujer que estaba pálida y temblorosa.

- ¿Quién es este chico?

La mujer trato de hablar pero sentía que el aire le faltaba. –Es… es mi hi…jo.

El hombre la vio con furia, se acerco al muchacho que lo veía incrédulo.

- ¿Qué edad tienes?

- No tengo porque darle explicaciones a un extraño – Espeto el muchacho.

Esa reacción hizo sonreír a Leagan. – Me lo imagine eres mi hijo tu rostro, tu color de cabello, y los ojos son de tu madre, pero ahí mas de mi en ti que de tu madre.

El chico abrió los ojos y observo a su madre en busca de respuesta, pero en cuanto no obtuvo nada su rostro se endureció. –No tengo padre ¿mamá?

Leagan se acomodo la chaqueta e hizo un gesto. – Eres mi hijo sabias que tu madre y yo tuvimos una relación durante diecisiete años. Haz sido una mala madre Acacia – Tomo a la mujer por un brazo y la arrincono y le hablo en susurro

- Sabes que no me gustan las mujeres que se la quieran pasar de lista, me ocultaste algo muy importante y vas a pagar por esto – luego giro la cabeza a donde estaba parado el chico. – Lo quiero a él.

La mujer negó con la cabeza. – No, no me puedes quitar a mi hijo. Tú tienes una familia tienes también un hijo.

El rio con ironías. – Él también es mi hijo y lo quiero junto a mí, mañana vendré por él, espero que de aquí a mañana ya lo hayas convencido, de que su lugar es conmigo. Si no atenté a las consecuencias – luego puso su boca al oído de ella para que solo Acacia pudiera escuchar.

– Sabes perfectamente de lo que soy capaz.

La mujer trago grueso y lágrimas inundaron sus ojos. – ¿Y qué hay de mí? también tengo derecho.

- Tú derecho lo perdiste al ocultarme la existencia de ese chico – Lo apunto, luego se alejó de ella y le hizo una seña a los hombres. – Quiero que se queden cerca de la casa, vigilen a la mujer no quiero que huya y menos con mi hijo – El hombre hizo énfasis en las ultima palabra.

Camino a donde se encontraba la mujer y el chico. – Fue un placer conocerte espero que mañana sea un día mucho mejor – luego le guiño un ojo a la mujer y se marcho.

Acacia se llevó una mano a la boca para reprimir el sollozo. Su hijo se acerco a ella y le puso una mano en el hombro.

- Cuéntalo todo… mamá. Empezando el porque me dijiste que mi padre estaba muerto.

Escocia

Karen entro a la sala de espera y se encontró con una gran sorpresa. Albert y su abuela sostenían una acalorada discusión.

- Abuela por favor no crees que es riesgoso trasladar a Anthony a Canadá después de ser intervenido apenas noche.

- No es arriesgado si se traen a varios especialista y enfermeras y en ¿qué siglo crees que vivimos? O es que piensas que lo vamos a trasladar en tren o en un carruaje.

Albert negaba con la cabeza-. No, no se abuela…

La mujer hizo un gesto con la mano para hacerlo callar. – Se bien lo que el doctor me dijo, le hice una promesa a tu padre velaría por la seguridad de sus hijos que son mis nietos una vez falte a esa promesa y no me la he perdonado no pienso volver a cometer ese mismo error – a la anciana se le notaba en su voz el dolor, pero inmediatamente volvió a poner una barrera. En cuanto vio las intenciones de Albert.

- No Albert, mi palabra está dicha. Con permiso iré a descansar un poco Anthony aun duerme.

Karen salió de donde estaba oculta. – Albert pero ¿porque?

Albert se sobresalto y la estrecho en sus abrazos la necesitaba más que nunca, luego se apartó de ella para mirarla a los ojos. – Veo que has escuchado todo.

Esta asintió en su rostro se empezaba reflejar la incertidumbre.

- Mi abuela no quiere esperar un mes y de inmediato cuando se le dio esa noticia no lo aprobó, envió a llamar a los mejore médicos de Londres para que nos acompañara en el viaje.

- Canadá es muy lejos. ¿Que va a pasar contigo y conmigo?

Albert tomo la mano y beso sus nudillos. – Karen comprende que no puedo dejar a mi abuela y a Anthony en este momento… ellos me necesitan.

Karen aparto la mano. – Lo siento Albert a veces soy tan egoísta es que me aterra pensar que estarás tan lejos de mí - La mujer se hecho a sus brazos. – Extrañar duele y mas cuando se ama, te amo Albert y todo esto me da miedo – ella negó con la cabeza reprimiendo las ganas de llorar. – No quiero que te vayas pero… - Ella se separó de él y acaricio su rostro cansado no podía seguir dándole más preocupaciones a Albert. – Estoy de acuerdo, solo espero que no perder ningún contacto contigo.

Albert la beso y luego la volvió a abrazar. –No, te juro que cada vez que pueda iré a verte, no puedo pedirte que vengas conmigo porque sé que ya tenías una vida planeada y sería muy egoísta de mi parte decirte que renuncies a ella.

Ella asintió. – Pero en esos planes también estas tú.

Le acaricio sus cabellos e inhalo su fragancia. – Y lo seguiré estando te lo prometo.

Duraron un largo rato abrazados hasta que Melisa los interrumpió con una tos fingida.

Melisa veía a Karen con ceño fruncido. –Lamento interrumpir pero tenemos una conversación pendiente.

Karen vio a Albert y luego le dirigió una mirada interrogante a Melisa.

Candy y Terry llegaron a la villa no estaba de muy buen ánimo, Annie y Patty como siempre la volvieron a bombardear con preguntas esta con pesar y todo respondió a todas.

- ¿Ya tienes las maletas lista? los chicos nos informaron que partimos pasado mañana.

Candy asintió. –Si eso es lo que más siento, partir, no me gustaría dejar a Anthony.

Annie y Patty la abrazaron.

Del otro lado Archie, Stear y Terry veía a las chicas, tenía que hacer algo por Candy, no le gustaba verla así, mañana trataría de pasar un día junto a ella para que disipara toda preocupación al respecto.

Melisa le conto a Albert que Karen también sabia la verdad, que por palabras de su propio padre ella había ido a acompañar a Eliza al consultorio. Albert le dirigió una mirada a Karen y esta asintió y luego conto su versión.

- Se día invite a Eliza a caminar por el pequeño pueblo y como veía a Anthony tan preocupado la convencí de ir al consultorio preguntamos y nos dijeron del doctor Benjamín que aparte de trabajar aquí en el hospital daba consultas en su casa, ella accedió pero que la dejara hablar en privado con el doctor yo acepte y mientras ella hablaba me fui a caminar, espere una media hora y volví. Eso es todo, pero me siento culpable porque siento que le falle a Anthony fui una estúpida al haber confiado en ella y por no preguntarle al doctor lo que había pasado.

Albert le acaricio la espalda reconfortándola. –Gracias Karen por explicarme ahora no te sientas culpable.

Melisa se mordió el labio y le extendió la mano. –Creo que te debo una disculpa te juzguen sin saber.

Karen acepto. –Esta bien, se que quieres mucho a Anthony y tenias razones para dudar, yo en tu lugar hubiese hecho lo mismo.

Anthony lentamente fue abriendo los ojos, sentía la boca seca y un malestar la cabeza le palpitaba le dolía como el demonio pero lo mas desagradable era que no tenia ni fuerzas para mover los brazos, Albert que estaba junto a él en una silla se incorporo y tomo su mano.

- Ey despertaste ¿cómo te siente?

- Mal… me duele la cabeza y me siento débil.

- Iré por el doctor espera aquí – Albert salió de la habitación y fue en busca del doctor Benjamín.

Este de inmediato entro con los aparatos necesario para revisar a Anthony.

- Aquí ten un poco de agua – le tendió un vaso con pitillo, Anthony como pudo fue chupando por pequeños sorbos.

- Te daré unos calmantes para el dolor, me alegra que verte despierto es un buen indicio de que vas a estar bien – Le dio una mirada a Albert y este asintió.

Una vez que el doctor estuvo afuera Albert se sentó de nuevo en la silla y le sujeto la mano.

- Gracias a Dios despertaste nos tenías preocupados.

- No recuerdo mucho lo que paso.

- Tranquilo, después hablaremos de eso por ahora solo descansa.

Albert salió de la habitación una vez que Anthony se volvió a quedar dormido, gracias a Dios no pregunto nada de su estado.

- ¿Como esta? – Pregunto Karen.

- Despertó pero aun no recuerda nada el doctor le dio unos calmantes y esta nuevamente dormido.

Ella tomo su mano reconfortándolo Albert la apretó y le dedico una sonrisa. Minutos después fue a hablar con su abuela para informarle del estado de Anthony.

….

Achine junto con Patty, Annie y Stear habían empacado para marcharse ese mismo día ya que Annie recibió una llamada de su madre el día anterior informándole que necesitaba que volviera con urgencia a la casa, Archie no quiso dejar que se marchara sola así que decidió irse con ella, lo mismo hizo Patty y Stear ya que se empezaba a preocupar por su abuela Marta, Eleanor entendió pero esta quiso acompañarlos al aeropuerto.

Annie abrazo a Candy. –Te voy a extrañar.

- Tranquila no veremos cuando vuelvas – Annie tomo su bolso de mano y se despidió de Terry luego ondeo su mano despidiéndose de Candy al mismo tiempo que entraba al auto.

Patty también hizo lo mismo seguido de Archie y Stear, estos últimos le dieron la mano a Terry y luego siguieron a Annie dentro del auto.

Terry coloco su brazo por encima del hombre de Candy y la atrajo a su pecho donde le dio un beso en la cabeza.

- Mañana nos toca partir a nosotros.

Ella se aferró más a su brazo y asintió.

- Candy estaba esperando que nos dejaran solo…- Terry se aclaró la garganta.

Candy se alejo de su brazo para mirar a sus ojos había un brillo en ellos que jamás había visto y por un momento se sintió en paz y feliz.

- Porque quería llevarte a un lugar muy especial.

Ella sonrió. – Y ¿qué lugar es ese?

El tomo su mano – ven.

Caminaron por un sendero pasaron varios arboles, la brisa del verano hacia que el cabello de Candy volara, en ese instante uno de sus risos alborotados se pego en la cara de Terry y vio cuando él de manera chistosa se limpiaba la cara algunos de sus mechones se metieron a su boca y este los escupía, Candy se carcajeo.

El hizo una mueca cómica. – Mmm sabe a frutas – y rio.

Candy también rio y negó con la cabeza a veces era imposible, entonces empezó a recogerlos.

Terry la detuvo. – No lo hagas, te ves más linda así – y le guiño un ojo.

Candy bajo la mirada por el rubor de sus mejillas.

Terry la volvió a tomar de la mano y siguieron caminando luego él se detuvo.

- Me encantaría que esto fuera una sorpresa así que… - tomo a Candy y la coloco delante de él y con sus manos tapo sus ojos luego le susurro al oído – confía en mi no dejare que te tropiece o caigas.

Elle asintió y sonrió. – ¿Qué tramaba Terry? – se pregunto a medida que el la conducía por un camino lleno de flores y grama floreadas.

Una vez que llegaron al lugar Terry lentamente fue bajando sus manos. Candy exclamo de sorpresa.

- Oh Terry esto… es hermoso – dijo mientras veía a su alrededor.

- Sabia que te iba a encantar – dijo el con orgullo en su voz.

Ella asintió y empezó a recorrer el lugar, era como una especia de cueva pero con la única diferencia que esta tenia vista al cielo y al mar, el marco que la adornaba estaba hecho con ramas floreadas la grama del piso era suave y pegaba una fresca brisa, cuando volteo y vio una pequeña mesa echa con troncos abrió la boca en ella había una pequeñas velas pero estas eran artificiales ya que la brisa la podía apagaba así que Terry se las ingenio para que se vieran normal y real sin parecer un poco ordinario, ese pensamiento lo hizo sonreír de oreja a oreja. Junto a las velas había dos platos tapados a un lado de esos había una hielera pero al igual que los plato esta estaba bien tapada como guardado algún tipo de sorpresa, eso hizo alegro a Candy, ella poco fue volteando para mirar a Terry y con una alegría se lanzo a su brazos enterrando su cara en su pecho.

- Terry esto es maravilloso nunca había visto este lugar hasta ahora no sabes lo feliz que estoy – Candy sentía las lagrimas picar a en sus ojos y se aparto de Terry.

El la tomo por los hombros. – Ey no llores, me encanta saber que te gusto tanto como a mi este lugar y también me alegra haber sido el primero en traerte aquí solo por ver tu carita ilumina de felicidad – Terry le dio un pequeño golpecito a en la nariz.

- Ven, solo espero que estos tronco sean cómodos – decía al mismo tiempo que ayudaba a Candy a sentarse.

- Son igual que la mesa ¿cómo hiciste todo esto?

Terry se encogió de hombre al mismo tiempo que tomaba lugar en el otro troco al frente de Candy. – Este lugar ya lo había visto mucho antes y quería enseñártelo pero quería hacer algo especial porque el lugar es magnifico, así que me las ingenie usando estos troncos que estaba apilados por allá – señalo un lugar detrás de Candy, ella siguió su dedo y luego asintió.

- Gracias – ella le sonrió con dulzura.

El se incorporo y se acerco a ella, Candy pudo sentir el olor a jabón a recién duchado, porque él siempre olían también con o sin perfume cuando se abrazo a su pecho pudo respirar toda su esencia y le encanto su aroma tan fresco.

Terry destapo su plato. – Espero que te guste.

Candy bajo la mirada a su plato en él había una jugosa carne, papas al horno y ensalada de jengibre, nueces y manzanas.

Candy lo vio incrédula. – Se ve delicioso pero de donde sacaste la comida si apenas te separaste de mí unos minutos.

Terry se carcajeo. – Seguro crees que la comida esta fría, pero no señoritas pecas, la señora ama de llaves fue mi cómplice cuando tape tus ojos ella venia por el sendero y paso por mi lado guiñándome un ojo.

Candy frunció el ceño, pero luego sonrió negando con la cabeza. – Oh Terry eres un pillo, rebelde pero me encantas todo lo que hiciste.

El abrió la tapa de la hielera y tomo un vino de frutillas. – Quiero que tu último día en escocia sea especial – luego tomo unas copas que estaba al lado de la hielera y le sirvió una pequeña cantidad.

- No te puedo dar servir mucho, ya que eres una menor de edad y si Eleanor se entera me matara.

Ella puso los ojos en blanco y tomo la copa llevándosela a sus labios.

- Espera – Terry le quito la copa de las manos. – Primero quiero hacer un brindis.

El volvió a tomar su lugar con su copa en la mano y levanto alzo incitando a que Candy hiciera lo mismo – Porque este día siempre sea el recuerdo más hermoso de nuestra vida, salud – dijeron al unísono y chocaron sus copas.

Candy y Terry comieron y la mismo tiempo hablaban de lo cómico de las vacaciones él no quería sacar el tema de Anthony ya que no quería que Candy se sintiera triste, ya bastante la había visto así, y no le gustaba, la idea de esta cena era para eso, para escuchar su risa cantarina y mirar su carita alegre radiante llena de vida, Candy hacia que cualquiera olvidaras sus problemas, ella era una luz para la oscuridad.

- Candy esto te va a encantar – Terry saco una pequeña bandejita que estaba oculta junto a la hielera abrió la bandeja y la coloco al frente de ella.

Candy se lamio los labios. – Mmmm Terry pastel de chocolates con nuez y helados, esto es divino – Candy tomo la cucharilla de postre y pico un pedazo y grito de euforia. – Dios esto esta riquísimo.

Terry sonrió disfrutando del espectáculo que ella le daba. – Sabía que esto te iba a poner feliz.

Ella asintió y volvió a tomar otro pedazo. – ¿Quieres? – le acerco la cucharilla.

El negó. – Me gusta disfrutar de verte comerlo.

- ¿Seguro? Esta muy delicioso.

- Seguro cómelo – para Terry no había algo mas lindo que ver a Candy comiendo su pastel con gusto y ella haciendo ruidos por cada bocado, el sonreía con deleite, esta niña definitivamente se quedara con una parte de él.

Cuando Candy acabo de comerse el pastel, Terry se sirvió mas vino y platicaron otro poco mas.

- Mira Candy se acerca el ocaso – Terry le tendió la mano y la ayudo a ponerse de pies.

- Desde aquí se ve mucho mas cerca el sol, ¿no es hermoso?

- Por supuesto que si – Terry la trajo más cerca de él y la rodeo con los brazos, juntos vieron como el mar poco a poco arropaba los rayos del sol. Terry se acercó a Candy la tomo de la mano y le dio un pequeño beso en el doro.

- Gracias Candy por estar aquí hoy conmigo.

Ella negó con la cabeza. – No, gracias a ti por a verme traído a este maravilloso lugar, no sabes lo feliz y contenta que estoy.

Terry metió la mano en el bolsillo de su pantalón y saco una cajita. – Quería darte esto hace un tiempo atrás pero no encontraba la manera – se lo extendió a Candy. – Deseo de corazón que te guste.

Candy titubeo un poco pero luego lo tomo y poco a poco la abrió sus ojos se llenaron de lágrimas. – Terry… es magnifico, es hermoso – saco de la cajita una pulsera echa de plata con una pequeña esfera de vidrio y en ella estaba sus iniciales gravadas C.W.S al lado de la esfera había un diminuto colgante de oro con el símbolo del infinito.

Candy la tomo en sus manos y luego volvió a lanzarse a los brazos de Terry esta vez no pudo luchar con las lágrimas. – Es el regalado más hermoso y espectacular de mi vida, siempre lo llevare conmigo – dijo entre lagrimas y risas.

Terry la aparto poco a poco y con sus dedos le fue limpiando las lágrimas.

- Recuerda cuando fui a aquella joyería, tú estabas molesta y yo en cierto modo también, así que te deje dentro del auto y entre a la joyería.

Candy asintió mientras deslizaba sus dedos por la pulsera.

- Bueno ese día fui a buscar esta pulsera para ti.

- Gracias Terry, gracias por todo, por este día por…

Terry coloco un dedo en sus labios para hacerla callar.

- Gracias a ti por llegar a mi vida y cambiarla, eres un rayo de luz por donde pasas cambias todos con tu bondad y espíritu, pero sobre todo con tu alegría. Candy promete que pase lo que pase siempre estarás feliz, nunca dejes que nadie te lastime ni te entristezca, mira siempre al frente y si caes levántate y vuelve a caminar, pero sobre todo nunca dejes de sonreír.

Luego el tomo la pulsera de sus manos y se la coloco alrededor de su muñeca.

Candy lo vio con incredulidad mientras Terry la colocaba no entendía porque esa actitud, es como si él se fuera a ir de su vida, ese sentimiento de pronto le dio escalofríos, Terry lo noto y la estrecho entre sus brazos.

- Sera mejor que volvamos, ya hace frio.

Juntos caminaron abrazados cada uno metidos en sus pensamientos.

Candy se despertó esa mañana con una sonrisa radiante, había pasado una noche estupenda con Terry él se había portado tan lindo, Dios Candy lo quería, no podía estar lejos de él ahora mas que nunca había forjado un fuerte vinculo con Terry y sabia que el se sentía de la misma manera, eso la ponía aun mas feliz, fue al baño se aseo y empezó a empacar todo en su maleta cuando escucho unos leves toques en la puerta de la habitación.

- Adelante.

- Buenos días – la voz de Terry se escucho atrás de ella, su olor a jabón a limpio se pego en sus fosas lázales ella aspiro al mismo tiempo que cerraba los ojos, luego lentamente se volteo hacia el y le sonrió.

- Buenos días.

- ¿Cómo dormiste?

- De maravilla ¿tú?

- Muy bien, porque no bajas a desayunar y luego te llevo al hospital.

Candy soltó la prenda que tenia en la mano, oh dio se había olvidado de Anthony como pudo ser tan ruin. Terry vio la preocupación en su rostro y se acerco a ella.

- Tranquila, Albert llamo y dijo que estaba bien que había despertado y que hoy puede que reciba visitas.

De pronto el alma le vino al cuerpo. – Oh de verdad, entonces vamos, quiero despedirme de él.

Un vez que desayuno apresurada Terry llevo a Candy al hospital.

….

Annie llego a su casa muy contenta, había pasado unas hermosas y divertidas vacaciones, como no iba a disfrutar tanto si estaba en compañía de las personas que mas quería, Archie fue todo un caballero con ella, en el fondo Annie sabia que se empezaba a enamorar de él. Fue recibida por la ama de llave que le sonrió y le dio un abrazo de efusivo, pero su semblante cambio cuando esta pregunto por sus padres, la ama de llave le dijo que se encontraba en la sala principal, que esperaban por ella. Annie frunció el ceño presentía que algo no iba tan bien, cuando entro a la sala principal su mirada viajo primero a unas maletas y luego a su madre que estaba pensativa mirando por la ventana que tenia vista al jardín.

-Mamá – Annie corrió a ella y la abrazo.

- Annie que hermosa estas mira ese bronceado en tu rostro – su madre paso las manos por su mejilla.

- Mamá estoy preocupada ¿que significan esas maletas? - señalo a las mismas. – ¿Paso algo?

Su madre suspiro y la tomo de la mano, juntas se sentaron en el sillón de terciopelo. – Annie quiero decirte algo, me duele pero es mejor que lo sepas de una vez, tu padre y yo…hemos decidido divorciarnos.

La boca de Annie se abrió y luego empezó a negar con la cabeza lágrimas ya rodaban por su mejilla. – Mamá esto… esto no puede ser, por favor dime que no es cierto.

Su madre cubrió la pequeña mano de Annie con la de ella y la empezó a acariciar –Si Annie debes entenderlo, se que es difícil para ti…

- Annie tu madre tiene razón – se escucho la voz de su padre Annie enseguida se puso de pies de un salto y fue corriendo a refugiarse en los brazos fuertes y protectores de su padre.

- Papá por favor ustedes se aman.

Los padres de Annie intercambiaron miradas, eso era lo que ella creía. Pero la verdad era otra, y ya era tiempo de hablarlo seriamente con ella.

…..

Candy y Melisa se encontraron en la sala de esperan ambas de dieron un abrazo, hablaron de la partida de los demás chicos y luego empezaron a conversar lo referente a Anthony. Mientras que por el otro lado Terry platicaba con Karen y la abuela de Albert, quien no perdió tiempo en decirle al castaño lo guapo que estaba, también recordarle que la amistad era para siempre, y que le daba gusto que Albert y él hubieran vuelto a retomar la amistad tan hermosa que los unía.

Mientras no muy lejos de ahí Albert platicaba con un Anthony que ya empezaba a impacientarse porque tenia muchas preguntas y ninguna aun tenían respuesta.

- Anthony, el doctor Benjamín es el indicado para responder no te alteres recuerda que apenas llevas hora despierto.

- Por favor Albert dime ¿porque no siento mis piernas? es por los calmantes, esto es estresante – decía al mismo tiempo que se daba unos golpes en las mismas.

Albert para cambiar el tema le confeso la partida de Eliza.

- Pues me alegro que se largara, no quiero verla nunca más en lo que me queda de vida – dijo en un tono duro y molesto.

En cuanto Albert se sentó a su lado el doctor Benjamín hizo su aparición checando el estado de Anthony e intercambiando algunas bromas pero mas el chico nunca rio de ellas.

- Doctor basta de tanta charla, quiero que me diga de una vez que me pasa, ¿porque mis piernas no se mueven?

El doctor y Albert intercambiaron miradas mas el rubio con los ojos le pidió que no dijera nada.

- Lo siento Albert pero es hora de que el chico sepa la verdad, como doctor es mi deber – suspiro y se detuvo al lado de Anthony.

- Anthony después de tu accidente ingresaste a este hospital con golpes en cada parte de tu cuerpo… pero el peor golpe fue el que recibiste en la columna, causando así una lección sebera en la medula espinal.

Anthony abrió los ojos. – ¿Que esta queriendo decir doctor? Sea mas especifico… -Luego se dio cuenta de lo que el medico traba de decir – ¡estoy paralitico!

Grito tan fuerte que Albert se sobresalto e inmediatamente se puso a su lado tomando su hombro para transmitirle fuerza.

- No es que estés paralitico, seré sincero contigo, puede que la parálisis no sea permanente eso depende del estado y la gravidez de la lesión, lamentablemente este es un hospital que no cuenta con las avanzadas tecnologías como en Inglaterra, estados unidos y otros países. Por lo tanto no puedo dar un diagnostico exacto hasta que no te hagan los estudios necesarios – luego intercambio una mirada con Albert. – Hable con Albert y le recomendé unos colegas especializados en estos casos.

Anthony frunció el ceño su mirada era dura. – No quiero que me tengan como un maldito conejillo de india.

El doctor negó con la cabeza. – Por supuesto que no Anthony…

Albert apretó el hombro de su sobrino y luego se dirigió al doctor. – Doctor por favor me gustaría hablar a solas con él.

Este asintió y salió de la habitación pero antes se detuvo en la puerta y dijo. – Una vez que termines, me gustaría comentarte algo – Albert asintió.

- Anthony quiero que sepas que haremos todo lo posible para que vuelas a caminar, esto solo será…

Anthony alzo la mano. – No quiero que digas mas Albert, no quiero que te pares ahí a hablar del futuro cuando me miras como a un maldito perro sarnoso muerto de hambre, eso es lo menos que quiero de ti que me tengas lastima y a las vez repulsión.

Albert apretó los puños y su mirada se volvió furiosa y cuando hablo su tono sonó de la misma manera. – Escúchame bien Anthony, no siento lastima por ti lo que siento es dolor de verte como estas actuado y llevando esto a ningún lugar, dejare pasar tu arrebato de rabia porque se lo difícil que es enterarse de algo como esto, pero tampoco te voy a abandonar ni dejar que te denigres tú mismo. Ahora no hablaremos más del tema, quiero que te comportes y atiendas de buena gana a la visita que espera por ti.

- No quiero ver a nadie.

- ¿Ni siquiera a Candy, Melisa y la abuela? están aquí desde que tuviste el accidente.

Anthony rio con amargura. – Dije que no quiero ver a nadie mucho menos a Candy y Melisa, no quiero su mirada de compasión y pena – alzo una mano para callar a Albert en cuanto vio que este volvía a abrir la boca. – Si Albert estoy seguro que vendrán aquí a poner esa mirada, y no lo quiero, no quiero su lastima ni su compasión que se vayan.

Albert sin decir mas salió de la habitación y lanzo la puerta, esta no tenia la culpa y tampoco era de su propiedad pero la actitud de Anthony lo exaspero tenia un largo camino por delante de eso no tenia duda, pero cada segundo, minuto y hora lo iba a tomar por el bien de Anthony y lo iba a lograr conseguir que Anthony volviera a ponerse de pies.

Susana llego a su casa consiguiendo a su madre comiendo un plato de cereal

Este al ver a su hija lanzo una oración al cielo.

- Gracias a dios ya regresaste, he pasado los últimos días comiendo cereal, y ya la leche se acabo junto con el dinero.

Susana puso los ojos en blanco – pues hoy es tu día de suerte ya no comerás mas eso he traído comida mexicana y una noticia que darte.

La mujer le arrebato la caja de la comida la destapo y e inhalo el rico olor de los tacos y las quesadillas. – Dios esto huele y se ve divino tengo tanta hambre.

- Bien dejare que comas mientras subo a mi habitación, luego te cuento la noticia.

Unos minutos después Susana entro a la cocina, su madre se estaba chupando los dedos mientras alaba la deliciosa comida.

-Oh Susana estos tacos estaba ricos, bien ahora ¿cual es la noticia que me tienes?

Susana sonrió y le soltó de una sin importar que a su madre le diera una embolia. – Nos vamos a Estados unidos, pero antes de marcharnos tengo unos asuntos que resolver – la milicia se reflejo en su mirada.

….

En cuanto Albert llego a la sala de espera, se consiguió con varios pares de ojos en cada uno de ellos se reflejaba la preocupación.

Candy fue la primera en levantarse de su asiento. – ¿como esta Anthony ya lo podemos ver?

Albert la tomo de la mano para que tomara asiento de nuevo, esta lo hizo a continuación empezó a hablar para todos en general.

- Lo siento, se que todos han estado aquí día y noche apoyando a Anthony, su preocupación es palpable, de eso no hay duda… pero lamentablemente Anthony no quiere ver a nadie ya que no se siente bien creo que necesita tiempo para asimilar todo esto. En nombre de él les pido disculpa y gracias.

- Por favor Albert que estas diciendo – su abuela se puso de pies mientras hacia prisión en el bastón. – Como es eso que Anthony no quiere ver a nadie, yo si lo voy a ver porque soy su abuela – la anciana lo empujo apartándolo de su camino. Más Albert la alcanzo y le susurro.

- Abuela ya Anthony lo sabe, por favor comprende el dolor que esta sintiendo desea estar solo no quiere ver a nadie solo dale tiempo estarás con él todo el tiempo que desees pero ahora respetemos su decisión.

La mujer se soltó del agarre de Albert y hablo en un tono duro y frio. – Muy bien le daré tiempo pero después de eso Anthony empezara a trabajar en su actitud no esperes que sea blanda, no crie cobardes ni mucho menos hombres que sienta pena por ellos mismo.

Albert se quedo atónico su abuela era sabia, no era ninguna tonta sabia que Anthony en estos momentos se sentía de esa manera.

Candy se acerco a Albert y coloco su mano en su brazo – Quería despedirme de Anthony en persona – suspiro con pesar. – Dile por favor que lo voy a extrañar mucho y que deseo que se recupere pronto, Karen nos informo que se iban a Canadá – Candy bajo la mirada y apretó los ojos para no llorar no volver a ver a Anthony le partía el corazón pero era lo mejor para su recuperación.

Albert le tomo la mano y con la otra libre puso su pulgar en la barbilla obligándola a mirarlo a los ojos.

- Lo siento Candy se lo diré, se que en el fondo él te quiere mucho y también te desea lo mejor.

Ella asintió y se alejo para encontrase con Terry que se despidió de Albert y dejando saber que cualquier cosa lo mantuviera informado al respecto y que podía contar con él siempre, se abrazaron y se dijeron hasta luego porque una amistad verdadera a pesar de la distancia nunca requiere un Adiós.

Terry estrecho a Candy aun mas en sus brazos y le dio un beso en la frente mientras salían del hospital.

- Es hora de ir a casa a empacar tenemos un largo camino.

Ella se abrazo mas a él y aspiro su fragancia esta vez había un toque a madera exquisitamente era una aroma tan de Terry.

- Albert me gustaría hablar contigo – solicito el doctor Benjamín.

- Si doctor.

- Albert, Anthony desde ahora va a necesitar de muchos cuidados entre ellos es necesario que un Psicólogo que lo visite a menudo.

Albert frunció el ceño. – No creo que eso sea necesario doctor.

- Te equivocas si lo es, y es porque la situación en la que esta lo va a poner afligido pensativo e incluso se alejara de quienes mas ama, el psicólogo lo ayudara con ese trauma que va a ir generando, como bien lo dije he conocido en incluso he trabajo con gente con estos casos, tome esto como un consejo y también como una orden que doy como doctor.

Albert asintió. – Muy bien doctor, solo espero que esto no enfurezca más a Anthony.

El doctor le coloco una mano en el hombro apretándolo levemente y luego retomo su camino.

Melisa lloro en la intimidad del baño del hospital, era hora de decirle adiós a Anthony después que haya rechazado todas las visitas no tenia nada que hacer ahí, solo esperaba que saliera todo bien para él, una vez que se fuera Canadá Anthony se llevaría todo de ella empezando con su corazón, lagrimas inundaron de nuevos su ojos, era su culpa, pero llorando no iba a resolver nada, se incorporo y fue al lava manos donde se echo un poco de agua en la cara mientras veía su reflejo en el espejo se dio cuenta que era hora de tomar una nueva decisión solo esperaba el apoyo incondicional de su padre y maestro. Salió del baño y fue a buscar al hombre más importante de su vida.

Continuara…

Gracias humildemente a todas y a cada una de ustedes que están detrás de la pantalla leyendo esta historia que es de ustedes, no saben lo feliz que me hacen que me acompañen en este largo recorrido y que a pesar de mi abandono aun sigan aquí, un millón de gracias, a pesar que no las conozco les tengo mucho cariño y les deseo lo mejor para cada una de ustedes mis saludos, respeto y amor.

Lucy, Candy 20086, Karinasoul, angelnr, Guest, cyt, bea, Normiux Larenth Grandchester, iris, fati, Eleanor, geraldin, VARP02, rubi, Conny G VERUCK, liz, Ivonne Saldaa, ana, candyaura, LizCArter, luz rico, Celia Aguiaba y Dani.

PDT: Gracias por sus comentarios de aliento, me reconfortaron mucho. Nos vemos la próxima semana si Dios lo permite. Así que hasta pronto.