Aqui un nuevo capitulo. Espero que les guste y bueno espero sus comentarios.
por Angy Granchester
-¿Estás seguro de querer casarte conmigo Harry?- La pareja se encontraba en un Restaurante del centro de la Ciudad, últimamente se les veía con mucha frecuencia y nadie se sorprendía de verlos juntos, ambos reconocidas figuras.
-¿A qué viene esa pregunta, ahora?...digo, ¿Puedo suponer que te estás arrepintiendo?
-No me respondas con otras preguntas…por favor, solo dime….
-¡Es que no entiendo!, la verdad me sorprende que lo hagas a estas alturas, cuando hace falta solo un mes para nuestra boda y de repente ¿si estoy seguro?…. ¡por supuesto que lo estoy!... ¿qué es lo que te preocupa?...dime sinceramente…
-Harry….tú sabes todo lo que se habla de nosotros en este medio, y no, no me estoy arrepintiendo, solo es algo que quiero dejar bien definido.
-¡Se perfectamente lo que se habla!...que las mujeres son libertinas y que los hombres son unos perfectos mujeriegos y muchas cosas más…pero yo sé muy bien cómo eres ¿no me digas que ahora tendrás esos pensamientos prejuiciosos?
-No, no los tengo, pero pienso en tu reputación como Empresario…la gente siempre suele tirar porquería sin tener fundamentos por el puro placer del cotilleo- suspiró-por un tiempo mientras nos casamos seguiré actuando y ya cuando suceda hablaremos sobre esa situación. Solo quería que lo supieras.
-¡No me importa!….te he dicho que eso lo sé y lo que digan los demás de los demás me tiene sin cuidado…en este matrimonio los únicos que deben de contar somos tú y yo y nadie más. Prometo que haré todo lo que este de mi parte para que este matrimonio funcione y que mi hijo y los hijos que tengamos sean felices y vivan en un hogar lleno de amor, es lo único que me importa y lo que quiero cultivar a tu lado Karen….- de pronto se detuvo padeciendo en su rostro un hilo de tristeza- ¡Es una pena que Henry….no lo haya querido su madre!... no quiero que sufra, pero va creciendo rápidamente y empezará a preguntar y no sé qué le responderé…
-¡No digas eso!...tu hijo no tiene por qué saberlo. Además recuerda ahora las condiciones en las que se encuentra. Henry comprenderá que no pudo tenerlo con ella. Le dirás lo que se considere mejor para tu hijo. Solo te digo algo….Henry no merece pagar las culpas de los demás. … no tiene por qué sufrir.
-¡Tienes razón!
-En cierta manera entiendo que ella no quiera verlo ¿Has pensado que no quiera que la vea de ese modo?.
-¡No la justifiques!, no ha sido desde ahora que su comportamiento ha distado de Henry...Siempre, siempre ha huido de su Responsabilidades como madre.
- No la justifico Harry, pero tampoco somos los encargados de juzgarla…y pienso que debemos respetar su decisión de no ver a Henry, si ella no lo desea no la podemos obligar, además eso no sería prudente para el niño. ¿Qué harías si le hace un desprecio?
Harry pensó un poco en las palabras de Karen-¡No se lo perdonaría!- respondió
-Entonces deja las cosas tal cual están, ella lo ha decidido así...no fuerces esa situación.
-¡Tienes razón!, pero me encuentro en un dilema sobre cómo debo actuar.
- Pienso que sería adecuado buscar orientación para saber cómo enfrentar todo esto.
-Sí- dijo con una sonrisa- ¡es una buena idea!... no sé qué haría sin tí Karen y mi hijo.
-Seré la guía que tu hijo necesita Harry, pero su madre está y no seremos nosotros que le quitemos ese derecho de saber de ella y a su vez Susanna de él, pero por el momento hay que buscar ayuda y hacer lo que se nos indique.
- ¡No me equivoque contigo!... ¡eres una excelente persona!
-Solo quiero que tengas confianza en ti y en que como Familia saldremos adelante por el bien de Henry…. Nosotros vamos a formarlo sin resentimientos y sin rencores... ¡Tiene que ser un niño Feliz!
Habían celebrado su matrimonio cuando Candy tenía un mes de haber dado a luz. Luego de los problemas de salud que había presentado la Rubia pospusieron la ceremonia, pero le restaron importancia, pues se preocupaban mucho por ella y esperar un poco más no representaba mayores problemas. Terry seria quien la llevara hasta la iglesia.
El acontecimiento salió en todas las revistas de noticias y demás medios. El encabezado de la plana decía: &El Empresario Norteamericano Harry Mcgregor y la Famosa Actriz de Nueva York celebran prontamente su Matrimonio&. Los diarios se vendieron como pan caliente, pues mucha gente que le gustaba el cotilleo deseaban saber con lujo de detalles todo sobre el matrimonio Mcgregor- Claise. Conforme el pasar de los días el pequeño Henry se mostraba adaptado a la presencia de Karen, quien lo cuidaba con mucho esmero. Se habían abocado con la ayuda de un profesional para hablar a Henry sobre su madre y por el momento viendo lo pequeño que era, no era recomendable llevarlo si ella no lo quería ver. Tiempo después se enteraron de la muerte de Susanna y las cosas cambiaban porque el niño no entendería la muerte de su madre, por lo que el psicólogo sugiero hacerlo posteriormente.
Fin de Flash Back
Cristy empeoró en su depresión. A Robert le preocupaba mucho su estado de salud, ya que escasamente dormía y cuando lo hacía desvariaba en sus sueños. Esto hizo que contratase a una enfermera que la cuidara a tiempo completo. Mary y Robert no dejaban de estar al pendiente y la actriz se quedaba haciéndole compañía por las noches. La enfermera le suministraba sus medicamentos indicados por los médicos, mientras que Mary trataba de sacarla de ese abismo, pero Cristy se había entregado a la inanición. Durante el día y algunas noches deambulaba por la casa esperando encontrar a su hija en algún rincón, se le escuchaba reir y susurrar como si hablara cuando lo hacía de niña. El corazón le sangraba de tanto dolor, tanto que se ensimismó en otro mundo. Cristy al parecer estaba perdiendo la razón. Recorría la Casa y sus ojos eran tristes. Se estaba cansando de vivir y terminaba cansada en la cama de su hija. Siempre la encontraban dormida allí.
No podía negar así mismo que le llamaba mucho la atención esa mujer, joven, atractiva y él hacía tiempo que no probaba las caricias de una, se le había metido entre ceja y ceja, sus ojos, su cabello y el perfume que emanaba de su cuerpo que lo cegaba cuando pasaba a su lado. Pensaba siempre en ella aun cuando se había marchado tiempo atrás de la Residencia en Miami, cuando enloquecido buscaba la manera de estar a solas y descargaba su pasión en besos que no llegaron a más.
-Por favor… ¡deje de verme de esa manera!...antes de entrar a un lugar se pide permiso Señor...-Eliza se encontraba en la Terraza cuando su mirada fue atraída hacia quien le observaba- Trate de no estar a solas conmigo, por favor..- Dió la vuelta para retirarse.
-¿Por qué huyes?- la detuvo de un brazo que ella soltó de inmediato.
Eliza se exasperó por sus palabras-¡No estoy huyendo por Dios santo!...solo pretendo ser más razonable que usted... ¿Por qué no se va?...No quiero tener problemas con mi Esposo.
-¿Esposo?...dudaría mucho que ames a mi Padre.
-¡No sea atrevido! y no se meta en los asuntos de Marcus y yo.
-¡No puedes negar que yo te gusto!...Muchas veces lo sentí cuando te besaba y lo sigo sintiendo ahora...
-¡Basta!
-…lo puedo ver en tus ojos y en tu boca, en tu cuerpo…sé que me deseas y que ansias de nuevo mis besos.
-¡cállese! ¡Deje de hablar tonterías!...Yo no...Solo han sido unos cuantos besos…no han significado nada para mí y tampoco creo que para usted tengan tanta importancia…esto es solo atracción de momento y sé que pasará, porque no pretendo traspasar mis límites y usted no debería comportarse de esa manera conmigo.
-¡Tiene razón Señora Ellison! ...Reconozco que….Ha sido un error definitivamente el haberme aparecido en la casa de mi padre e interrumpir y perturbarla de esta manera. Me he comportado muy mal, así que le pido disculpas por todas mis faltas graves hasta el punto de desconocerme a mí mismo... es por eso que he tomado una decisión.
-¿Qué va a hacer?- preguntó titubeante en un susurro.
-Regresaré a Boston y continuaré con la vida que tenía. La visita a mi Padre es porque pensé que se encontraba solo y necesitaba la compañía de su hijo, pero...no ha sido el caso. Mi Padre está bien y le veo feliz, no soy yo quien le quitará esa felicidad y, ante todo el respeto que le tengo es más que todo.
-¿irse?, pero….
-¡No la entiendo Señora Ellison, me dice que me vaya y ahora...esta es mi respuesta...Me iré antes que empiece y no pueda retroceder…antes que...sea …tarde- suspiró hondamente...-Será mejor que me retire...permiso-Cristopher temía que todo eso se convirtiera en una obsesión que dañara por completo la relación con su Padre, pues pese a todos los problemas, no podía olvidar que era su Padre y después de todo lo había recibido en su casa con tanto amor. No, No deseaba el odio de su Padre por llegar a comportarse como el más ruin de los hijos y no solo era eso, Cristopher tenía aún latente las palabras de su madre de actuar siempre con honorabilidad y rectitud, esas palabras no podía hacerlas a un lado y desilusionarla- ¡Que tenga usted buenas noches!.
Esa noche fue interminable para Eliza, en su habitación teniendo en su cama ese bulto que tenía por marido, quien yacía dormido como un animal cansado, sabía que no conciliaría el sueño si seguía pensando en ese hombre, su joven y apuesto hijastro Cristopher Ellison. Se levantó errática sin saber qué hacer. Muchas veces pensaba en dejarlo todo y huir, pero luego desistía de sus intentos. Creyó haber olvidado aquellos días en la Mansión de Miami, sus besos fugaces, sus leves caricias y su mirada. Volverlo a ver no había sido la mejor idea. Llegó hasta la cocina tumbándose en una de las sillas y su mente se perdió- ¿Cómo podré vivir de ahora en adelante con todo esto?- se preguntó hundiendo su rostro entre las cuencas de sus manos- Nunca había sentido esto por nadie... ¿Será esto el amor, ese amor que tanto esperé? ...¡Dios! ahora mi mente y mi corazón es un huracán- Me gusta tanto ese hombre, que creo que me he enamorado, pero...esto no puede ser, no debe ser...es una locura...-Sus ojos se llenaron de un brillo especial y un par de lágrimas amenazaban con rodar por sus mejillas, de pronto se escuchó unos pasos acercarse y aroma de su perfume era inconfundible. Había llegado la media noche.
-¡Disculpe! – se sorprendió al ver la figura en la oscuridad- ….No, quise interrumpirle…yo…Yo, solo vine por un vaso con agua.
Ella incorporándose de inmediato dispuesta a irse dijo – No se preocupe, ya estaba por retirarme….con su permiso, debo regresar a mi habitación.
-¿Usted también no puede dormir?- sus palabras la detuvieron
-Yo, a veces sufro de insomnios, es algo que controlo inmediatamente….permiso.
-¡Te pediría que te fueras conmigo!- exclamó con decisión mientras sus ojos la miraban con ansiedad contenida. Esas palabras resonaron con fuerza en su cabeza.
-¿Cómo?, ¿Cómo dice?...
-¡Ha escuchado perfectamente!...te pediría irnos muy lejos, donde nadie nos conozca, donde nadie nos tachara de desleal, donde nadie etiquetara esto como un error…pero…
-¡Usted está loco!... ¡definitivamente ha perdido la razón! ¿Cómo se le ocurre decirme semejante cosa? ¡Jamás lo haría!- - jamás me iría con usted.
-Sé que luchas contra ti misma…lo entiendo porque hago lo mismo y sabes que, por eso no te pondré en este dilema…tu respuesta la imagine y de cierta manera me alegro mucho que pienses así.
-¡Eh!
-Sí, porque es la forma en la que fácilmente olvidaré que estuve a punto de cometer un error...no quiero caer en lo más ruin como hijo. No me perdonaría nunca hacer sufrir a mi Padre, no tengo ese derecho... Nuestras vidas se encontraron muy tarde, en mal momento, así que por favor…no me resta más que decir que lo cuide y lo haga muy feliz. No es un mal hombre solo un poco rudo como ya se habrá podido dar cuenta, pero si usted se casó es porque algo bueno vió en él… - Cristopher ante todo era un hombre Íntegro y digno cuyos valores su madre inculcó en su corazón y hacer lo contrario era traicionar su memoria y traicionarse así mismo.
-Sí… Marcus es un buen Esposo y...no se preocupe, que no tiene que decirme lo que tengo que hacer como esposa...es mi deber cuidarlo y hacerlo...feliz -Las palabras de Eliza salían pesadas de su garganta.
-Quiero irme tranquilo sabiendo que así será... ¡Habría sido feliz muy feliz si te hubiese conocido antes!- la mirada del joven estaba fija en sus ojos y Eliza no pudo sostenerle la suya.
-¡Cristopher!...Yo...
-¡Por favor no digas nada Eliza!... No digas nada, no si nada…. me faltarán fuerzas para irme...y, es lo que tengo que hacer... Deseo sinceramente que sean muy felices y que tú seas feliz. Quizás más adelante cuando nos volvamos a ver, miremos esto como un simple recuerdo – ella asintió con una triste sonrisa- Mañana partiré temprano, pero quiero pedirle un favor...No quiero verla cuando me vaya…No deseo que esté presente e invente cualquier pretexto a mi Padre.
-Yo…
-Tenga usted buenas noches Señora….- exhaló un suspiro ahogado y se fue. Eliza permaneció un poco más allí sentada viendo a la nada pensando en lo que pudo ser y no será.
-¡Tiene razón!-pensó una vez que desapareció- No puedo arriesgarme y perder todo lo que tengo por una aventura, es lo mejor y deseo que le vaya bien- afirmó, pero en sus ojos se reflejaba la duda. No estaba convencida de lo sus pensamientos. Por varios minutos dejo su mente flotando en la nada, mientras su ceño se fruncía y sus ojos se entristecían por el desconsuelo de perderlo ¿Entonces? Tendría que vivir condenada a callar sus sentimientos, entregándose a un hombre que no amaba por el resto de su vida, si así lo quería ese es el precio a pagar sin que existieran ni quejas ni lamentos. Al día siguiente tal cual como le pidió. No hubo rastro de ella, sin embargo desde algún rincón de la Casa pudo verlo partir llevándose consigo su corazón y unas ilusiones inconclusas que se quedarían en el vacío.- Si pudiera retroceder el tiempo, sin duda te elegiría, si seguro que te elegiría sin pensarlo dos veces- dijo internamente mientras un par de lágrimas rodaban por sus mejillas. Un amor entre ellos no debía existir.
Después de atender a sus hijos, Candy se encontraba en su habitación. Había sido un día agotador, pero se sentía feliz por tener la familia que siempre soñó y agradecía a Dios por haberle otorgado el privilegio de tenerlos. Recordaba a Susanna, a la bella Susanna de quien supo de su sufrimiento en sus últimos meses. Sintió tristeza por ella, por su pequeño hijo que dejó sin su cariño. Una mujer que lo tuvo todo y terminó sin nada, perdiendo hasta su propia vida. Estaba segura que Karen sería un apoyo en la vida del pequeño. Pensó en la madre y en lo doloroso de enfrentar la muerte de su hija. Recordó su niñez y en las veces que le hizo falta una. También a su mente vinieron aquellos días en las que Terry le hablaba de Susanna de cuando fueron novios, de cuánto la quiso y de cómo la dejó de querer.
-Mi amor… ¿Qué te tiene tan pensativa? Tengo un largo rato viéndote, y tú sigues en las nubes ¿te sucede algo?
-Oh, no es nada…- dijo titubeante- son solo recuerdos sin importancia.
Terry levantó una ceja previendo que Candy no quería hablar -¡Ven y deja de pensar tanto!, sea lo que sea lo que está en tu cabecita ahora déjalo a un lado, que eso no te haga sentir mal.
-No, no es que me sienta mal, solo me hace pensar en lo que ha sido mi vida y en lo agradecida que me siento con Dios y con todos por tenerte conmigo, por regalarme todo lo que ahora tengo. La vida es tan corta y he aprendido que, hay que tomar lo que te ofrece. Nunca me imaginé llegar hasta este momento Terry. Lo que el futuro tenía para mí ha sido grandioso y me siento infinitamente feliz.
-De igual manera...jamás me imaginé llegar hasta donde estamos Candy...y nunca olvides que te amo y que siempre, siempre ustedes serán lo más importante en mi vida. Mi mayor anhelo y el único es hacer feliz a mi Familia. Soy el hombre que siempre quise ser, Te tengo conmigo, mi esposa a la que amo con todo mi corazón y que me ama, un hogar, mi hogar...quiero que sepas que siempre pienso en ustedes Candy, donde estoy siempre lo hago…..¡Nunca lo olvides por favor!
-¡Te amo Terry!...tú tampoco lo olvides nunca.
Tras una semana que Cristopher abandonó la casa, Eliza se culpaba y culpaba a Marcus por su infelicidad y todo lo que hacía o decía, le irritaba.
-¿Se puede saber qué es lo que te tiene tan molesta?
-¿Molesta?... ¡No lo estoy!, son solo ideas tuyas Marcus….vives viendo cosas que no existen.
-Pues tu respuesta no es del todo agradable...no sé qué te tiene de tan mal humor.
-¡Dejame en paz!, deja que me sienta como quiera sentirme...ahora solo falta que tengas que dirigir la forma en que debo actuar...¡por Dios!
-¡Calma!, y deja de estar a la defensiva...Hace dios que te noto distinta, todo lo que hago te molesta hasta no hemos tenido intimidad...y,
-¡Basta!, eso es todo lo que te interesa, ¿cierto?- pensó en ese momento en los besos de Cristopher y en los de su marido que sabían a nada- ¡solo piensas en que no tengo relaciones contigo!... no lo hago porque no quiero, ¿puedes entenderlo?...no quiero.
-Soy tu marido...
-¡Me voy!, no soporto estar un minuto más -Odiaba su presencia quiso decir, pero recordaba las palabras de Cristopher Ellison:¡cuídelo y hágalo muy feliz! No es un mal hombre solo un poco rudo como ya se habrá podido dar cuenta, pero si se casó es porque algo bueno vió en él& ¿Cómo hacerlo feliz, si ni ella misma lo era? ¿Cómo olvidar que había conocido a un hombre como él? ¿Cómo olvidar a quien pudo haber sido su gran amor?...-¡Tuve que dejarlo ir!, no tenía derecho a retenerlo y arrastrarlo al fango- susurró internamente. Si, Cristopher había demostrado ser un buen hombre como pocos, como ninguno y eso Eliza jamás lo olvidaría -¡así debe ser!- se aseguró con certeza- ¡Es la forma que escogí para vivir!
Cristy continuaba en la misma situación. Los medicamentos no le hacían mejorar y su corazón se debilitó. Vagaba con sus recuerdos sentada en el sillón junto a la ventana y se la pasaba por mucho tiempo así, luego se levantaba para entrar a la habitación de Susanna en donde pasaba el resto de las horas hasta quedarse dormida. La vida se le oscureció y después de tres meses de su muerte Cristy se fue. Su corazón también no quiso seguir sufriendo y dejó de funcionar para llevarla al lugar que tanto deseaba, unos decían que la tristeza la mató, que no soportó por mucho la perdida de Susanna y quiso ir tras ella. Los médicos diagnosticaron un infarto que la condujo a la muerte. Un golpe más para Robert quien se sentía devastado. Su gran amigo le había confiado el cuidado de su hija y su Esposa al morir y ahora ninguna de las dos estaba. La casa estaba a nombre del niño pues Cristy lo dispuso así cuando Susanna antes de morir había relegado los derechos a su madre, esta a su vez los pasó a Henry quien la reclamaría al tener la edad suficiente de hacerlo.
Pasaron tres años y Richard y Alyssia eran unos preciosos niños de cinco y tres añitos. Sus padres estaban orgullosos de sus hijos. Richard siempre quería ser de los dos el dominante, pues por ser el hermano mayor decía que debía cuidar de su hermanita cuando su padre no estaba.
-¡Papá! ¡Papá!- gritaba el niño que lo había visto entrar- ¡Debes castigar a Alyssia…!- ambos sonrieron disimuladamente al escucharlo.
-¡Espera!...- se acercó a sus hijos poniéndose a la altura de ellos- antes debes darme una razón por que deba hacerlo.
-¡No para de correr y brincar por todos lados!... ¡se puede lastimar!.. le he dicho &Alyssia debes tener cuidado&, pero ella no me obedece papi- dijo mientras sus manos revoloteaban.
-Mi amor, ¿Tú crees que ella se merece un castigo por eso?- Alyssia se acercaba a abrazarlo por el cuello arrastrando una de sus muñeca, su favorita.
-Si- afirmó muy seguro viendo el actuar de la niña.
-Entonces yo debí haberlo hecho contigo….tú no lo recuerdas al parecer, pero eras un niño muy inquieto y juguetón también y tu madre y yo éramos felices porque tú también lo eras, nos encantaba verte brincar y sonreír por todos lados todo el tiempo hijo.
-Pero -frunció su ceño igual que lo hacia su padre
-¡Ya veo el hermano que tendrás mi pequeña Alyssia!… y me alegra mucho que Richard quiera cuidarte tanto...gracias hijo, pero debes comprender que ella necesita ser una niña como lo eres tú todavía- el niño sonrió- y a propósito ¿cómo está mi princesa hermosa?- dió un beso en la frente de la niña.
-Bien papi- ella le devolvió el gesto y luego se acomodó en los brazos de su padre. Richard seguía observando la actitud de Alyssia y también hizo lo mismo. Los dos lo invadieron a cual alcanzara y él con todo su amor los abrazó.
-Vamos niños…los dos caben bien- Candy observaba la escena y una risilla que no aguanto salió de su boca. Terry giró para verla y tampoco se pudo contener.
-¡Qué bien que al fin dejaste a ese pesado!. Sabes bien que nunca me cayó bien y que solo lo soportaba por tí... me resultaba tan nefasto…, pero fue lo que tú escogiste... porque podía ofrecerte mucho dinero, viajes y joyas- se encontraban en restaurante cenando, ella le habia citado para conversar y accedió, deseaba saber de ella.
-No Neil, yo de verdad quise mucho a Marcus. De verdad que lo amé, pero todo lo arruinó.
-Si tú lo dices, entonces...
-Dejame recordarte que tú le ofreciste todo eso a Candy para que se casara contigo...¿Recuerdas?
-¡Claro que lo recuerdo!, pero ¿qué hizo ella?...nunca me aceptó, porque no iba vender su felicidad ni su honorabilidad de mujer, Candy nunca me quiso.
-Nunca dejarás de defenderla, ¿cierto?
-Nunca dejarás de defenderla, ¿cierto?
-¡Candy es feliz Eliza!, tiene un hombre que la ama. Le hicimos mucho daño y ahora solo deseo que sea feliz... ¡Ella se lo merece!...ni tu ni yo hemos sido una pizca de lo que es ella y quizás por eso no conseguimos por lo menos ser un poco felices….Eliza nuestra familia tiene todo cuanto tu querías, pero ansiabas más y más, no te niego que el dinero es bueno y en cierta forma quien lo tiene es feliz relativamente, pero no centres tu vida alrededor de ello. Ahora que eres libre busca un buen hombre que te ame y que tú quieras de verdad.
-¡Te desconozco Neil!, por todo lo que me dices. Sí que has cambiado mucho y lo sé, sé que tienes razón…pero al menos conseguí lo que me merecía….Marcus me dió una casa hermosa, me dejó conservar las joyas y un 25% de su fortuna eso es lo mejor de todo, no es lo que suponía porque debía ser la mitad de todos sus bienes, porque me engaño Neil, me fue infiel, pero simplemente quería irme de su lado y con todo lo que me ha dado estoy más que satisfecha, habría sido peor no obtener nada después de soportarlo por casi 4 malditos años.
-¡No puede dejarte todo!...Recuerda que tiene un hijo y es su heredero.
-Sí, claro que sé que tiene un heredero- dijo con nostalgia- Recuerda que ahora son dos, el hijo de esa mujer y su hijo mayor.
-De ahora en adelante piensa bien las cosas y no te dejes llevar por lo que nuestra madre quiera o por lo que un hombre te pueda dar materialmente. Sé que encontrarás a alguien que te quiera.
-Alguien que me quiera… no creo que exista alguien que me quiera- pensó - Neal no pienso en eso. Acabo de divorciarme, ¿tú crees que pienso en volver a casarme?
-¡no digas tonterías! Tienes 35 años, claro que encontrarós a alguien…mira a ver que ese vejestorio te engañaba con cuanta mujerzuela se le pusiera enfrente, ahora tú que eres joven y hermosa.
-Y yo…. que dejé todo…todo por seguir siendo la mujer sumisa y fiel- dijo con cierto rencor, Neal nunca supo lo que el corazón de su hermana sufría y ocultaba el haber dejado un amor años atrás- porque de verdad quería conservar mi matrimonio…. pero creo que ha sido lo mejor, conocí tal cual viejo asqueroso.
-Es increíble que frecuentaras esos lugares…Mira no es que ahora me ponga de santurrón, pero llegar al término de tener un hijo con su amante.
-Había cambiado mucho conmigo y entonces contraté a un investigador privado- Eliza no iba a contarle que Marcus buscó lo que no tenía en casa y tampoco mostrarse molesta porque tuviera un hijo cuando ella nunca quiso darle uno- Obtuve la información en poquísimo tiempo, parece que Marcus no le importaba ser descubierto, le había puesto una casa a esa mujer. Durante el matrimonio nunca le puso un dedo encima para someterla, a pesar de saber cómo era, nunca la obligó a estar con él. Ellison se cansó de esa vida vacía teniendo a una mujer solo de adorno y aceptó sin oponerse el divorcio cuando Eliza lo enfrentó con las pruebas de su infidelidad- Me dijo todo lo quería saber, te digo en principio me dió mucha furia de saber por todo lo que yo puse en este matrimonio para que me saliera con eso, pero creo que fue bueno librarme de él. Ahora estoy bien, te lo aseguro Neal.
-Bueno…eso me alegra.
- ¿Y tú? perdona que solo he hablado de mis problemas ¿Cómo vas en tu trabajo? Papá dice que está muy contento por todo lo que has hecho.
-Excelente…no puedo quejarme.. Ahora que recuerdo y veo hacia atrás no dejó de pensar en todo lo mal que hice. Pienso en el rumbo distinto que mi vida pudo haberse tornado si desde un inicio me hubiese comportado a la altura.
-Te refieres a ella, verdad?...nunca podrás olvidarla Neil?
-Nunca es una palabra muy cerrada... pero nunca he dejado de recordarla, quizás no de la forma de antes, sino con respeto y mucha nostalgia de algo que no pudo ser... pero no quiero hablar de eso Eliza….mejor cuéntame ¿qué piensas hacer?
Pensó por unos segundo y quiso poder contestarle que…&iría a buscarlo&, pero eso no salió de su boca- No lo sé todavía, por lo pronto seguiré en casa con nuestros Padres.
-Creo que es hora de irnos...Te llevo a casa.
-Me quedaré un rato más. ¿Te importaría?... Necesito poner en orden mis ideas.
- pero… ¡entonces tendrías que tomar un taxi!
-Sí, no te preocupes que estaré bien y gracias por la invitación Neal y por tu compañía.
-No ha sido nada….tu eres mi hermana, aunque cometas mil estupideces en tu vida…siempre estaré para escucharte y ser ese hermano que necesitas. Aprende de los errores así como he aprendido de los míos y no los repitas- ella asintió- ¡Adiós!
Estuvo por varios minutos más mientras pensaba que hacer de ahora en adelante con su vida. Habían pasado 3 años, tres largos años tristes y dolorosos desde que se despidió en su mente y su corazón de aquel de quien no volvió a saber nada ni siquiera a través de Ellison. Recordó esa mañana de otoño viéndolo partir con su maleta a cuestas y una tristeza en su rostro- ¿será que aún me recuerde?- se preguntó mientras sus pensamientos revoloteaban como las alas de las mariposas. Tres años mantuvo dormido esos sentimientos para no sentir que cada día se ahogaba en su pesadumbre y soledad. Esos Sentimientos le estaban haciendo pasar una mala jugada porque a la distancia miraba su imagen. -¡No es posible!, él dijo irse a Boston, pero y ¿si ha vuelto a Miami a la casa de su Padre?….-Estas son mis ansias de &Volverlo a ver& nada más-No podía quitar su mirada y la imagen seguía haciéndose tan real, tan clara y sin dudarlo más, se incorporó, no podía irse, no esta vez, no huiría. Así que para saciar su curiosidad se acercó lentamente a la mesa. Sentía cada paso pesado, cada paso golpeaba su ser, avanzaba, pero al mismo tiempo sentía alejarse.
-¡Cristopher!- exclamó a unos pasos- ¡Eres tú!...
-¿Eliza?- levantó su rostro y dejó su silla -Eliza…Hola, ¿Cómo has estado?... No pensé encontrarte... ¿aquí?
-Pues aquí viven mis padres, creo que alguna vez te lo comenté….y ¿tú que haces por aquí?
-Yo...hace unos días vine a Miami, por asuntos personales….
-Oh, entiendo…- No encontraba las palabras, pero era ahora o nunca- Cristopher... ¿Supiste que me divorcié hace tres meses?
-¡Lo supe! Mi Padre me lo contó y en de verdad lo siento mucho. Se todo….- su respuesta le dolió –pero, ¿tú estás bien?
-Sí, yo….estoy muy bien...mejor que nunca...gracias.
-¡Mi amor! – Exclamó con fervor una mujer que le abrazó por la cintura ante los ojos estupefactos de Eliza- ¡Buenas noches...!- extendió su mano mientras esperaba que Cristopher la presentara.
-Oh, sí perdón Señora Eliza Leagan, le presento a Clara…Clara Ellison, mi esposa...Clara, ella es…. fue la Esposa de mi Padre.
¿Esposa?- retumbo esa palabra en su mente y su asombro lo disimuló- ¡Mucho gusto Señora Ellison!, es un placer...conocerla- su voz se entrecortaba, pero no iba a demostrarle que se había derrumbado. Debía ser fuerte. Se sintió estúpida por haber albergado una fantasía. Su corazón se encogió
-No sabía que la esposa de tu Padre era una mujer joven. ¿Por qué nunca me lo dijiste Cris?- el joven no contestó y Eliza previó la incomodidad de él.
- Bueno…yo debo irme- dijo estrujando sus dedos por los nervios que la consumían- …tengo tantas cosas que hacer y ya me tomé mucho tiempo del que tenía previsto. Mis padres han de preocuparse….De nuevo señora ha sido un placer conocerla, Señor Ellison...con el permiso de ustedes…Adiós.
Quería salir corriendo del lugar mientras resonaba sin cesar "Es mi esposa" "Es mi esposa"…. El primer taxi que encontró en ese se marchó. No podía permanecer un minutos más en el lugar.
-¡Qué bonita mujer Cris!... pero estaba nerviosa, ¿Te diste cuenta?
-La has escuchado...No desea preocupar a sus Padres. ...
- Hay muchas cosas que quiero saber Cris, de tu padre, no sé….
- Discúlpame que nunca te he contado de él , pero ya lo conocerás y tendremos el tiempo suficiente para que sepas cada detalle de nuestras vidas- En realidad Cristopher había roto comunicación continua precisamente para no saber nada pretextando a su padre el hecho de mantenerse ocupado . Ellison lo creyó y no dijo nada. Clara había llegado a su vida un año atrás, se enamoraron y decidieron casarse a los 8 meses de haberse conocido.
-Entonces, ¿no sabe que nos casamos?
-No, no se lo he dicho todavía, pero lo sabrá pronto amor. No te preocupes que mi Padre estará encantado de conocer a su nuera.
-Ha dicho Albert que en el hospital de Londres le están ofreciendo un puesto súper extraordinario Terry.
-¿Si? y que piensa hacer
-De hecho….se ha ido.
-¿Cómo?, ¿Cómo que se fue sin decirme nada?, pero, ¿por qué soy el último en enterarme?
-Partieron ayer Terry...Todo fue rápido e imprevisto que no les dió tiempo de despedirse de nosotros…solo me dejó un mensaje y supongo que a tí también. ¿Has revisado?
-¡Es verdad!...Que cabeza la mía, no lo había visto...Bueno me alegro mucho porque en Londres tenía su propio consultorio y sus pacientes.
-Incluso trabajará en su consultorio. Habla de una sociedad, pero no me explicó mucho , dijo que luego se comunicará con nosotros para contarnos con mucho más detalles la situación
Terry calló luego de un hálito , mientras sus ojos se vislumbraba un rayo de nostalgia - Candy, ¿Alguna vez has pensado en vivir en Londres?
-¿Vivir en Londres?, Terry recuerda que estuve viviendo en Londres durante mis estudios y prácticas en el hospital, Londres me encanta, es una ciudad maravillosa. Además fue allí donde te conocí. Claro que he pensado en vivir en Londres, pero ¿por qué me haces esa pregunta? ¿Es acaso que quieres volver?
-¡Me gustaría!, por supuesto, si tú quieres.
-Pero, tú tienes tu trabajo aquí en Nueva York, lo que siempre has querido amor...¿Abandonarías a la Compañía?
-Puedo trabajar en la Compañía Nacional de Londres. Aún conservo el contacto y la invitación del dueño, el Señor Hogdson. Quiero cambiar de ambiente y no caería mal un nuevo giro en nuestras vidas, pero quiero y necesito tu opinión.
-Parece que todo lo tienes pensado Terry, pero bien a mí me encantaría volver a Londres, sabes que he dejado el trabajo para estar con mis hijos y contigo.
-Entonces no se diga más arreglaré los asuntos en la Compañía. Sentiré mucho dejar a Robert después de todo, pero estoy seguro que me entenderá. No será ahora Candy, es posible en menos de un par de meses.
Asintió llena de sueños y esperanzas- Donde tú estés mi amor, allí quiero estar siempre.
Continuara
Gracias a todas por sus comentarios. Todos son valiosos para mi
