Hola por fin puede terminar este capi! Lo comenze esta tarde, aprovechando que no tenía tarea y ya lo acabé! Fue tiempo record!
Bueno espero ke les guste! Habra muchas sorpresas! Un capi bastante largo!
Capítulo 25: ¿Confío en ti?
Restaurant Italianni's. Uno de los lugares más elegantes y costosos de toda la cuidad.
En este lugar se encontraba Orihime acompañando a la nueva pareja.
Habían candelabros de cristal colgando del techo, grandes ventanas que ofrecían un espectáculo de luz proveniente de la cuidad, mesas redondas con velas blancas como centros de mesa, elegantes meseros yendo y viniendo atendiendo a los comensales de esa noche. El lugar era realmente bonito.
– Me da gusto que aceptaras venir Inoue-san– dijo Gin viendo a una seria Orihime.
Pero no obtuvo respuesta.
– Estoy segura que Orihime está muy agradecida, ¿no es así? – dijo Rangiku viendo a la ojigris con ojos que casi la matan.
– Claro– contesto Orihime con una sonrisa fingida que no se molesto en ocultar.
– En verdad no tenías porque molestarte amor–
– No es molestia, sabes que por ti haría lo que fuera– contesto Gin mientras le daba un beso en la mejilla a Rangiku.
– Si claro– dijo Orihime en voz baja, aunque la lograron escuchar muy bien.
– Inoue-san, ¿acaso hice algo que te molesto? – pregunto Gin viéndola directamente a los ojos.
– No creo en esa frase trillada– contesto Orihime cruzándose de brazos.
– Orihime– la regaño Rangiku.
– ¿Por qué crees que no estoy diciendo la verdad? –
– Porque conozco a los hombres como tú–
– ¿En serio? ¿Qué clase de hombre soy? –
– De la clase de hombre que cree que con unas palabras bonitas y un par de cenas caras, pueden conseguir lo que sea de una mujer–
Gin apoyo sus codos en la mesa, entrelazo sus dedos y recargo su mentón sobre ellos, todo esto mientras su sonrisa se acentuaba cada vez más.
– Eres realmente linda Inoue-san– comento el peliblanco, provocando el sonrojo de la ojigris.
– No me interesan tus comentarios–
– ¡Orihime! ¡Discúlpate con él! – exclamo Rangiku viendo con furia a su protegida.
– Lo siento Ichimaru-san. Gracias por el cumplido– dijo Orihime sin ganas.
– No te preocupes Inoue-san. Tal vez me puedas decir porque no te agrado–
– ¿Por qué dice eso Ichimaru-san? – pregunto Orihime en un tono inocente y lindo.
– Mejor ordenemos la cena– dijo Rangiku desviando la atención de Gin.
El peliblanco llamo a un mesero para ordenar. Rangiku pidió lasaña a la boloñesa, Gin fettucini a la Alfredo y Orihime spaghetti a la boloñesa.
– Dime Inoue-san, ¿Cómo vas en la escuela? – pregunto Gin.
– Bien–
– Ya veo. Me gustaría que me platicaras sobre tu bebé–
– ¿Qué quiere saber? – dijo Orihime con desconfianza.
– ¿Qué nombre le vas a poner? –
– Se llamara Ichiro–
– Bonito nombre y muy apropiado. ¿Eres feliz con tu novio? –
– ¿A qué viene este interrogatorio? –
– Solo tengo curiosidad por saber sobre ti– contesto Gin con una sonrisa.
– Todo lo que tiene que saber es esto, soy una chica de 17 años que está a punto de ser mamá, soy feliz con Ichigo-kun, amo a mi familia y haré todo lo impensable por defenderla–
– ¿Por qué piensas que soy una amenaza? –
– Porque, Ichimaru-san, al final del día soy yo quien cuida de Rangiku-san–
– Es suficiente Orihime. Disculpa Gin, ¿podríamos irnos a casa? – dijo Rangiku realmente molesta.
– Claro cielo– Gin llamo al mesero con un ademan y pidió la cuenta. Después de pagar se dirigieron al estacionamiento. El camino a casa fue silencioso. Al llegar a la casa Kurosaki, ambas damas bajaron muy serias. Gin le abrió la puerta a Rangiku.
– Gracias por todo Gin– dijo Rangiku viéndolo con ternura.
– De nada amor, fue divertido– contesto Gin para después besarla en los labios, muy delicadamente.
Orihime presenció la escena, algo sorprendida por el amor que transmitían.
– No te ablandes Orihime– se dijo a sí misma.
– Fue un placer conocerte Inoue-san. Espero verte pronto– dijo Gin en un tono amable.
– No cuentes con ello–
Rangiku suspiro cansada y furiosa. Gin hizo una reverencia, se subió a su auto y partió hacia su casa.
– Orihime…–
– No quiero hablar de eso Rangiku-san–
– Pues no tienes opción. ¿Cómo pudiste mencionar ese tema? – pregunto la rubia viendo los ojos grises.
– Porque es cierto Rangiku-san. Yo he estado ahí consolándote cuando terminabas traicionada, herida o engañada. Yo era la que siempre te cuido y por eso no voy a permitir que te vuelvan a lastimar. ¡Nunca más! – contesto agitada Orihime.
A Rangiku le tembló el labio e intento retener las lágrimas que amenazaban con salir.
– ¿Cuántos de ellos intentaron conocerte Orihime? – dijo la rubia con voz temblorosa. La pelinaranja abrió los ojos como platos.
– ¿Cuántos de ellos intentaron agradarte o se preocuparon por ti? – Orihime no contesto.
– Exacto. Ninguno. Piensa en eso Orihime, antes de juzgar a las personas– dijo Rangiku girando sobre sus talones y entrando a la casa Kurosaki.
La pelinaranja corrió hacia su casa. Solo quería ver a su novio, para que la abrazara y protegiera.
Cuando abrió la puerta principal, se sorprendió mucho al ver a su novio sentado en la sala esperándola.
– Orihime…– las palabras de Ichigo fueron interrumpidas por al abrazo desesperado de su novia.
– ¿Orihime? ¿Qué ocurre? – dijo Ichigo acariciando la cabeza anaranjada de la joven. Orihime solo sollozaba amargamente. Después de un rato la joven madre se tranquilizo e Ichigo le preparo una taza de té.
– Aquí tienes. ¿Cómo te sientes? – pregunto Ichigo sentándose a su lado.
– Me-Mejor, gracias Ichigo-kun–
– ¿Quieres platicarme que sucedió? –
– S-Sí–
– Bien. Cuéntame–
Orihime comenzó a narrar todo lo sucedido durante y después de la cena. Como se comporto con Gin y como le había hablado a Rangiku.
– Orihime, ¿Por qué te comportaste así? –
– Porque no quiero que Rangiku-san sufra– dijo Orihime con lágrimas recorriendo su rostro.
– ¿Qué dices? –
Orihime volteo a verlo directo a los ojos.
– Voy a contarte algo de mi vida, que no le he contado a nadie– dijo Orihime con nostalgia.
– Parte de mi adolescencia, me la pase cuidando de Rangiku-san. Tuvo muchos novios, pero todos eran unos patanes. Ellos la hicieron sufrir demasiado. Fue horrible y muy doloroso verla en ese estado. La última vez que esto sucedió, Rangiku-san fue hospitalizada– Orihime se detuvo para intentar controlar su voz.
– No comía, ni dormía bien. Falto al trabajo casi un mes. Los doctores me dijeron que ella temía principios de anemia. Yo solo… no quiero que la lastimen– dijo Orihime finalizando su historia. Ichigo se quedo callado por un momento, estaba pensando que decirle a su novia. Finalmente dijo:
– ¿Estás completamente segura que el novio Matsumoto-san la quiere lastimar? –
Orihime se sorprendió por lo que dijo el pelinaranja. Agacho la mirada avergonzada por su falta de madurez.
– No lo estoy pero no quiero arriesgarme–
– Que terca te has vuelto– dijo Ichigo para después suspirar con derrota. Orihime inflo las mejillas haciendo un puchero e Ichigo no pudo evitar sonreír. Con un beso delicado hizo que su novia cambiara su semblante y se sonrojo.
– Vamos a descansar Orihime– dijo Ichigo tomando la mano de la ojigris y llevándosela a su habitación.
Al día siguiente…
Los rayos de luz entraban en la habitación celeste de la casa, iluminaban la cabeza anaranjada de Ichigo.
Orihime estaba despierta desde hace un rato, se había quedado contemplando a su novio, mientras él dormía. Ichigo abrió los ojos con pesadez y lo primero que vio fueron unos hermosos ojos grises.
– Buenos días Ichigo-kun– saludo Orihime mientras un leve rubor aparecía sobre sus mejillas.
– Buenos días Orihime, ¿llevas mucho despierta? –
– No, solo no podía dejar de verte– Ichigo sonrió satisfecho.
– ¿Por qué eres tan perfecta? – pregunto Ichigo para después besarla en la frente.
– Ichigo-kun, el día esta precioso, ¿qué te parece sí vamos a pasear? – dijo Orihime viendo hacia la ventana de la habitación.
– ¿No prefieres quedarte en la cama conmigo? – dijo Ichigo en un tono lujurioso que Orihime pudo detectar, causándole un fuerte sonrojo.
– Sa-Sabes que si quiero pero… en verdad quiero salir e invitar a tus hermanas– contesto la pelinaranja con una sonrisa un poco tímida.
Ichigo frunció el ceño, mostrando molestia y volteo a ver hacia otro lado. Orihime adivino su enojo al instante.
– Por favor Ichigo-kun– susurro Orihime, acercándose a su novio para poder besarlo en la mejilla, muy tiernamente.
Ichigo se sonrojo levemente, se separo un poco de los labios de su novia y se paró dirigiéndose hacia la puerta.
– Les voy a hablar a mis hermanas–
– ¡Gracias Ichigo-kun! ¡Te amo! – exclamo Orihime abalanzándose hacia el joven para poder abrazarlo.
– No es justo, no me dejas enojarme– dijo Ichigo mientras se reía de las expresiones de su novia.
En la mansión Kuchiki…
– ¿Quiere mi ayuda? – dijo Rukia viendo a la persona que se encontraba frente a ella. Rukia estaba tomando una taza de té cuando una de sus sirvientas le había avisado que alguien la buscaba. La ojiazul nunca espero a esa persona.
– Así es Kuchiki-san– contesto Ichimaru Gin para después darle un pequeño sorbo a su taza de té.
– Sabe que no puedo hacer eso Ichimaru-san. Orihime me mataría–
– Veo que Inoue-san le ha contado sobre mí– dijo Gin con una sonrisa.
– Por supuesto, somos las mejores amigas–
– Ya veo–
– Dígame Ichimaru-san, ¿por qué esta tan interesado en Orihime? – pregunto Rukia viéndolo intensamente. Gin dirigió su mirada hacia el cielo y luego suspiro.
– Porque es importante para Rangiku y en verdad quiero agradarle– contesto el peliblanco con gran sinceridad logrando cautivar a Rukia.
– ¿Por qué yo? –
– En verdad eres curiosa Kuchiki-san– dijo Gin aguantando su risa.
– Te elegí a ti porque conoces bien a Inoue-san y me han contado que eres haciendo planes, y no has fallado–
Rukia casi se ahoga con el poco de té que estaba bebiendo y se sonrojo hasta las orejas.
– Que fama tengo. Lo ayudare–
– Eso es genial. ¡Gracias Kuchiki-san! –
– No le mencione. En verdad no lo haga– dijo Rukia.
– No se lo diré a nadie, es una promesa–
– Está bien, esto es lo que haremos– dijo Rukia con un brillo especial en sus ojos azules.
En la casa Kurosaki…
– Buenos días Kurosaki-san– saludo Orihime a Isshin.
– ¡Orihime-chan! Que linda sorpresa. ¡Muy lento! – exclamo Isshin dándole un golpe en la cara a su hijo que estaba distraído.
– ¡¿QUE TE SUCEDE VIEJO LOCO? – exclamo Ichigo con rabia.
– Buenos días hijo mío– contesto el doctor con una sonrisa.
– ¡¿QUE TIENEN DE BUENOS? – gritó Ichigo para después lanzarse contra su padre.
Orihime, ya acostumbrada a esas demostraciones de afecto, se giro sobre sus talones para ir a saludar a sus pequeñas cuñadas.
– Hola Karin-chan y Yuzu-chan–
– Buenos días Orihime-chan– saludaron las mellizas al mismo tiempo.
– Orihime-chan, que hermoso vestido– exclamo Yuzu admirándolo.
– Gracias Yuzu-chan, Ichigo-kun me lo regalo– Orihime llevaba puesto un vestido strapless de color azul grisáceo, con líneas horizontales muy delgadas de color azul marino. Debajo del busto se encontraba un lazo de color azul marino. Tenía unas bolsas a los costados y se encontraban a la altura de las piernas. El largo del vestido era hasta la media pierna y como toque final unas sandalias tipo troyano de color blanco.
– No sabía que tuvieras tan buen gusto hermano– dijo Karin.
– Es cierto, ¿segura que no es gay Orihime-chan? – dijo Isshin provocando que su hijo lo dejara inconsciente de un solo golpe.
– Vámonos al parque– dijo Ichigo de mal humor.
– Kurosaki-san, ¿en dónde está Rangiku-san? –
– ¿Rangiku? Salió desde muy temprano, solo dijo que tenía algo que hacer–
Orihime se entristeció un poco.
– Gracias. Hasta luego– dijo Orihime para después salir de la casa.
Todos iban caminando y platicando muy alegre.
Karin llevaba una blusa holgada de rayas gruesas en blanco y negro, la blusa le llegaba un poco más abajo del ombligo. Un short de mezclilla, con las orillas un poco desgastadas, unos lentes de sol negros y unas sandalias de pata de gallo de color negras.
Yuzu llevaba un vestido rojo de tirantes delgados y unos pequeños botones en el escote. El vestido tenía diseños de flores blancas y se ajustaba en la cintura para después hacerse flojo. Llevaba puestas unas sandalias de charol negro.
Ichigo iba con unos bermudas de cuadros de diferentes colores, una playera de color blanco con un número 15 e sobre su corazón y unas sandalias de color café claro.
– Muchas gracias por habernos invitado Orihime-chan– dijo Yuzu con alegría mientras la tomaba de la mano.
– De nada–
– Hey, ¿acaso no hay un agradecimiento para tu hermano? – dijo Ichigo algo indignado.
– Claro que no. Te apuesto lo que quieras a que la de la idea fue Orihime-chan y no tú– dijo Karin viendo de reojo a su hermano que estaba furioso.
– Gracias a ti también hermano– dijo Yuzu intentando calmarlo.
– Sí, sí, como sea– contesto Ichigo con un leve sonrojo.
– Vamos por un helado– exclamo Yuzu jalando a su hermana que se resistía.
– Vamos Ichigo-kun– dijo Orihime tomándolo de la mano y llevándoselo hacia la heladería.
– Hermano yo quiero uno de fresa– dijo Yuzu.
– Está bien, tranquila–
Ichigo pago los helados de todos. Orihime pidió uno de chocolate, Yuzu de fresa, Karin de limón e Ichigo de vainilla.
– Gracias Ichigo-kun– agradeció Orihime con una hermosa sonrisa que hizo que su hermano se sonrojara.
– Se sonrojo Karin-chan– dijo Yuzu en un susurro.
– En verdad esta idiota– comento Karin en el mismo tono.
Ambos pelinaranjas voltearon a verlas y se sorprendieron mucho al tenerlas muy cerca.
– ¡¿Qué cosas están diciendo ustedes dos? – exclamo un Ichigo muy apenado.
– Solo la verdad– dijo Karin dándose la vuelta para ir a los juegos del parque.
– Se aman, ¿verdad? – dijo Yuzu con inocencia.
– Sí Yuzu-chan– contesto con alegría Orihime.
Se encontraban en los juegos cuando…
– ¿Orihime? – dijo una voz muy familiar.
– ¿Rangiku-san? – contesto la ojigris al verla en el parque pero no venia sola. Ichimaru Gin estaba ahí también.
– ¡Matsumoto-san! – saludo Yuzu desde la cima del tobogán.
– Hola niñas. ¿Orihime que están haciendo aquí? – pregunto Rangiku algo confundida.
– Solo salimos a pasear un poco– contesto Orihime.
– Vaya coincidencia, ¿no crees Gin? – dijo Rangiku con una mirada de desconfianza.
– Sí–
– Matsumoto-san… dice Yuzu que si puedes venir a jugar con nosotras– dijo Karin acercándose algo tímida.
– Claro. Pórtate bien Orihime– advirtió Rangiku mientras se acercaba a las mellizas para poder jugar.
– ¿Cómo has estado Inoue-san? – pregunto Gin viendo a la ojigris.
– Bien gracias–
– Y ¿tú Kurosaki-san? –
– ¿Eh? Bien gracias por preguntar–
Orihime no dejaba de observar los ojos de Gin y viceversa. Fue cuando el ambiente tenso se rompió por una llamada al celular de Ichigo.
– ¿Hola? ¿Rukia? Sí, aquí está. Sí, sí… ¡Ya lo sé! ¡No tienes porque gritar enana! – decía Ichigo mientras se acercaba a Rangiku, pasándole el celular.
– ¿Rukia? ¿Qué? Pero… si eso deseo pero… No, puedo hacer eso. Rukia… ¡Ah! Eres igual a mi madre– exclamo Rangiku terminando la llamada.
– ¿Qué ocurre? – dijo Orihime confundida por la extraña conversación.
– Era Rukia. Necesita modelos por el día de hoy. Necesita a una mujer joven y dos niñas hermosas– dijo la rubia algo irritada.
– Las niñas hermosas son mis hermanas pero, ¿en dónde va a conseguir a la mujer joven? – dijo Ichigo con burla.
Rangiku lo golpeo en la cabeza.
– ¡Eres un idiota mocoso! –
– ¡Karin-chan vamos a ser modelos! – exclamo Yuzu con alegría.
– Yupi– dijo Karin con sarcasmo.
– Entonces vamos a casa de Rukia-chan– dijo Orihime.
– No. Necesito que tu y Gin me hagan un favor–
– ¿QUÉ? – exclamo Orihime con sorpresa y nerviosismo.
– No tienes opción Orihime, me lo debes por la cena que arruinaste–
– E-Está bien– dijo Orihime resignada.
– Necesito que me hagan unas compras para la boda. Gin tiene la lista–
– No te preocupes amor– contesto Gin con una sonrisa.
– Vamos mocoso– dijo Rangiku.
– ¿Te vas a llevar a Ichigo-kun? – pregunto Orihime alarmada.
– Claro. ¿No pretenderás que tres lindas chicas se vayan solas? ¿O sí? – dijo Karin.
– Estarás bien Orihime. No estarás sola– dijo Ichigo acariciándole los brazos para darle seguridad.
– Sí, pero vuelvo pronto–
– Claro que sí. Te amo– dijo Ichigo mientras le daba un beso en la frente.
– Bien vámonos–
– Que mujer tan mandona. Te compadezco– dijo Ichigo hablándole al peliblanco.
– Vayan con cuidado– exclamo Gin viendo como se perdían de vista.
– Aún no me agradas–
– Lo sé. Vamos a hacer el mandado– dijo Gin sacando una enorme lista de su bolsillo.
– Debí imaginarlo– comentó Orihime.
– Lo primero es ver al florista. Rangiku me comento que te gustan mucho las flores, ¿no es así? –
– ¿Eh? Sí, de hecho conozco una florería muy bonita y sé que a Rangiku-san le va a gustar– dijo Orihime algo entusiasmada.
– No perdamos tiempo entonces– dijo Gin encaminándose.
Rápidamente llegaron a la florería "IRIS". Era un lugar muy sencillo, con grandes ventanas y paredes de color blanco. En su interior había toda clase de flores de distintos colores y aromas.
– Bienvenidos a IRIS. ¿En qué puedo ayudarles? – dijo una joven de largo cabello castaño claro y ojos miel. Su piel era blanca y con pecas en la nariz.
– Hola Kokoro-chan. Tanto tiempo sin verte– dijo Orihime acercándose al mostrador.
– ¡Orihime-chan! Estas hermosa, no cabe duda que el embarazo te sienta de maravilla– dijo Kokoro con una sonrisa.
– Gracias. Queremos que nos muestres algunas flores para una boda–
– ¿Boda? ¿No me digas que ya te vas a casar? – pregunto Kokoro con gran sorpresa.
– No, no. Son para la boda de Rangiku-san. De hecho vengo con el novio– dijo Orihime cambiando su semblante a uno más serio.
– Hola. Mucho gusto, mi nombre es Kido Kokoro–
– El gusto es mío, mi nombre es Ichimaru Gin–
– Kokoro, las flores por favor–
Después de que Kokoro les mostrara algunas flores, Orihime decidió que por el momento elegiría las Fresias, rosas blancas, iris blanca y tulipanes blancos.
– Inoue-san, ¿Cuáles son tus flores favoritas? – pregunto de repente Gin.
– El iris morado– contesto Orihime con precaución.
– Kokoro-chan, ¿me das un ramo de iris morada? –
– Claro, enseguida Ichimaru-san– dijo Kokoro preparando el ramo.
– E-Espera… no creas que con un ramo de flores me vas a ganar– dijo la ojigris algo nerviosa.
– Y tú no creas que estas son para ti– contesto Gin con una sonrisa. Orihime se apeno por su gran bocota.
– Aquí tiene– dijo Kokoro entregándole un hermoso ramo a Gin.
– Gracias. Fue un placer conocerte Kokoro-chan–
– El gu-gusto fue mío–
– Adiós Kokoro-chan–
– Vuelvan pronto–
La siguiente parada, fue escoger el bufet de la velada. Esta vez fue Gin el que decidió. Orihime dio las degustaciones de todos los platillos y quedo encantada. Después lo acompaño a elegir el traje que iba a usar, fue divertido verlo elegir ropa realmente pasada de moda.
– Inoue-san, hemos terminado de hacer los encargos. ¿Podrías acompañarme a un último lugar? –
El cielo comenzaba a pintarse de tonos rojizos cuando llegaron el cementerio.
– Buenas tardes padre y madre Mis padres fallecieron cuando yo apenas tenía 14 años.– dijo Gin cuando se detuvieron enfrente de una lapida de piedra caliza.
Orihime abrió los ojos con sorpresa.
– Hoy he traído a una persona especial a conocerlos. Ella es Inoue Orihime, la hija de la mujer que amo– dijo Gin mientras se arrodillaba. Orihime dio un paso al frente e hizo una reverencia.
– Mucho gusto– dijo con voz débil.
– Quiero que Inoue-san sepa que en verdad amo a Rangiku y que, justo aquí, enfrente de mis padres, yo Ichimaru Gin, prometo hacerla muy feliz– dijo Gin depositando las flores en la lapida de sus padres.
Orihime se enderezo dejando que el sol iluminara sus lágrimas.
– Te… Te creo Ichimaru-san. Confío en ti– dijo Orihime para después abrazarlo con fuerza.
– Lamento el modo en el que te trate, lamento no haber visto el amor que sientes por mi mamá, lo lamento mucho– dijo Orihime mientras sollozaba y Gin le acariciaba la cabeza.
– Todo estará bien Orihime-chan–
– Por favor recuérdame darle las gracias a Rukia-chan– dijo Orihime.
– Cla-Claro–
Después de estar en el cementerio, Gin y Orihime se dirigieron a la casa de Rukia para buscar a sus cómplices. Orihime les reclamo a todos pero en verdad estaba muy feliz por Rangiku.
– Me alegro que lo hayas aceptado Orihime– dijo Rangiku mientras la abrazara.
– Lo siento mucho Rangiku-san. Ahora sé que Ichimaru-san es un buen hombre– contesto Orihime correspondiendo el abrazo.
– Es cierto Ichimaru-san, alguien vino a verlo– dijo Rukia recordando.
– ¿En serio? ¿Quién? –
– ¡Yo hermano! – exclamo alguien en el umbral de la puerta del jardín.
– Perdone Kuchiki-san, el se metió a la fuerza– se disculpo una de las sirvientas.
– Espera… ¿ha dicho hermano? – pregunto Ichigo confundido.
– Así es. Les presento a mi hermano pequeño, Ichimaru Toushiro–
¿Un hermano? ¡La familia sigue creciendo!
CONTINUARÁ…
ke tal? espero ke haya sido de su agrado! dejen reviews!
