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Una historia divertida
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-Niños y niñas de la escuela Royal Woods. ¿No pudieron pensar en un mejor nombre para una escuela? Llamarla por el nombre de la ciudad, que originalidad. ¿No creen?
Una voz distorsionada se escuchó por los parlantes de la cafetería, pero no fue sólo en la cafetería, sino en toda la escuela.
-Así que, ¿Quieren escuchar una historia divertida? A todos les gustan las historias. ¿Por donde empezar? A sí, el principio. Ahora les contaré una linda historia de un pequeño niño de cabellos blancos como la nieve. Un niño amable y de gran corazón, con una familia muy grande y cariñosa. Ja, claro. "Cariñosa". Ahora, sin juzgar a nadie. O a quien engaño. Todo lo que escucharon en las noticias sobre la familia Loud es verdad. Todos, incluyendo a las chicas, sacaron al pequeño Lincoln Loud al patio pensando que traía la mala suerte y desgracia a la familia. Y para evitar que se propagara, decidieron vender sus cosas. Triste. Una simple mentira para tener tiempo a solas para leer comic, y el pobre niño lo pierde todo. Todo el amor que su familia decía sentir por él no fue más que una falacia. Aquellos buenos momentos no significaron nada para sus queridas hermanas. Prefirieron escapar de algo tan banal e inexistente como lo es el simple concepto de suerte. Y dejaron a un niño de once años dormir en el jardín. ¿Creen que eso es malo? Fue peor cuando creyeron que traía la buena suerte, por un traje de ardilla. Jajaja. ¿Pueden creerlo? Un traje de ardilla.
La voz se distorsionó más y parecía haber interferencia. Por los sonidos parecía haberse caído de la risa mientras pataleaba. Pasaron unos segundos antes de que regresara.
-Lo siento, es sólo que… cosa como la suerte. Todo eso me causa una increíble risa. No tienen idea de lo estúpido que es. En fin, el caso es que no trataron de regresarle sus cosas pensando que ya estaban contaminadas. Y después lo hacían usar ese traje de ardilla todo el tiempo. Cuando se fueron de paseíto a la playa, el pobre de Lincoln sufrió de desmayos y deshidratación. Lo que terminó con el pobre castigado por quitarse la cabeza de ardilla para respirar. Más tarde le pusieron un lindo candado para impedir que saliera por sus propios medios. ¿A que no es triste mi pequeña historia? ¿Les dan ganas de llorar? Muchos de ustedes conocen a Lincoln, y saben que tipo de chico es. Que digo. Muchos de ustedes vieron el traje de ardilla. ¿Pero hicieron algo? Y no, señalarlo y reírse no cuenta. Bu bu bu, ya siento que estoy llorando de lo triste que es esta historia real.
Pero en lugar de llorar, la voz sólo se rio más.
-Oh, esto se siente tan bien. Ahora viene lo bueno. El niño tuvo que dormir en el piso frío de su casi vacía habitación; solo una manta y una almohada. Y el pobrecito no podía cagar sin que alguien lo vigilara detrás de la puerta, sólo para ser despedido con una mueca de asco. Más de uno se rio en esta parte, ¿No? Pues no deberían. ¿Se imaginan hacer del cuatro con una chica detrás de la puerta? Y no tener otra opción. Y luego teniendo que acompañarlas a todos sus eventos, recibiendo la culpa cada vez que algo malo pasaba. ¡Siendo una plaga de mala suerte cuando las cosas iban mal! Y un amuleto cuando iban bien. ¿Les gusta la historia? Pues aquí va lo mejor. Cosas como esa no pueden pasar al margen por siempre, siempre hay alguien que las ve, alguien que hace algo más que pasar de largo y dejárselo a otro. Alguien que llama a la policía.
Un pequeño grupo de chicas tragó saliva mientras se limpiaba las lágrimas ante aquellas palabras. Lo que estaba pasando dejó de tener importancia en cuanto la historia comenzó. Ellas la conocían muy bien.
-¿Cómo reaccionaron aquellas chicas que se suponía debieron velar por el bienestar y seguridad de aquel niño? Posiblemente el único que realmente valía la pena en aquella casita de los horrores. Pues aquí está la respuesta…
Hubo una pausa, y entonces una voz que fácilmente podía ser reconocida se escuchó.
-¡¿Qué hiciste?! –Fue una voz que muchos habían escuchado antes. Pero nunca tan enfadada. –¡¿Te quitaste el traje?! ¡Lo hiciste! ¿Tienes alguna idea de lo que hiciste, Lincoln? –Alguien que estaba en esa misma cafetería. Alejada de todos, incluso de su familia. Sólo la acompañaba una chica que siempre iba en patines. –¡¿Es que nos odias?! ¿Por eso quieres arruinar toda nuestra vida? ¿O simplemente no puedes soportar ser el único perdedor en la casa y por eso tratas de arruinarnos con tú mala suerte? ¡Es eso! –Se escuchó como parecía estar agitando a alguien que gemía y parecía sollozar. –¡Respóndeme!
-Mírame cuando te hablo, maldito perdedor. –Habló con una voz que casi parecía asesina mientras levantaba algo del piso.
-Lynn, es suficiente. –Una voz mayor y preocupada se escuchó detrás de todos esos gritos y llantos que parecían provenir desde el fondo.
–¡No! ¡No lo es! Arruinaste nuestras vidas, Lincoln. Desde que naciste has arruinado nuestras vidas. Y cuando por fin encontramos algo para impedir que siguas siendo una maldita plaga, ¡Nos haces esto! ¿Cómo pudiste? –Las crueles palabras resonaron por toda la cafetería mientras algunos chicos comenzaban a ver hacia el lugar donde dos chicas compartían una mesa.–Mamá y papá deberían de haberte dado en adopción desde un principio, no, deberían de haberte abortado directamente. –Dos chicas comenzaron a llorar al tener que revivir ese momento. El momento en que no hicieron nada más que mirar y dejar que las cosas llegaran demasiado lejos. Aquellas palabras nunca tendrían perdón. Y ellas lo sabían. –¡Destrozaste a esta familia!
Hubo un pequeño corte antes de que la voz distorsionada regresara.
-Hey, sólo vine para decirles que hay un lindo video que ya está circulando por la internet si quieren buscarlo. Ya saben, una imagen vale más que mil palabras y eso. Ahora cortemos la parte aburrida donde el policía impide que Lynn Loud mate a Lincoln, y sigamos.
-¿Qué? ¿Vas a llorar ahora? –Las palabras de Lynn sonaban crueles y burlonas.–¡No te atrevas a llorar por lo que hiciste! ¿Entiendes? ¡Todo esto es por tú culpa, maldita plaga de mala suerte!
Una chica con frenos se levantó de la mesa y comenzó a golpearla sin parar mientras gritaba. –¡Ya basta! ¡Ya basta! ¡Ya basta! –Luan continuó golpeando la mesa antes de que Luna la detuviera. Las dos comenzaron a llorar mientras se retiraban del comedor. Ellas ya sabían como terminaba la historia.
-¡Ya no eres nuestro hermano! –Hubo un fuerte golpe.–¿Entiendes? Durante once años te cuidamos, ¿Y así nos pagas? ¡Sólo nos trajiste desgracias todo este tiempo! ¡Desde este momento, Lincoln, ya no eres parte de nuestra familia!
Y la grabación terminó.
Toda la cafetería se quedó en silencio ante lo que habían escuchado. Más de uno comenzó a revisar sus teléfonos en busca del tan mencionado video mientras otros miraban hacia la mesa donde la única chica que quedaba de esa familia seguía sentada. El rostro de esa chica parecía estar en un profundo shock mientras miraba las bocinas con la boca abierta. Finalmente bajó la mirada y vio a todos los chicos viéndola fijamente.
-¿Lynn? –Polly apenas pudo mencionar su nombre. Parecía estar impactada por las palabras de su amiga. –¿Qué fue eso de ahora?
Lynn no supo que decir. Ella la miró tratando de encontrar las palabras adecuadas, pero nada salió. No sabía que decir. Quería decirle que no era ella, que esa no era su voz. Que todo era un engaño. Una trampa. Lo que sea. Pero no podía. Lo que todos habían escuchado había sido ella. Sintió como algunas lágrimas escapaban de sus ojos mientras negaba con la cabeza ante la forma de verla de Polly. ¿Qué podía hacer?
-¡Hay un video! –Uno de los chicos gritó. –¡Está aquí! Y Lynn está golpeando a Lincoln. –Enseñó la imagen de Lynn golpeando a Lincoln en cámara lenta. Muchos chicos comenzaron a revisar sus teléfonos en busca del video.
-¡Es cierto! Incluso hay un resumen de la historia de ahora. Todo está aquí. –Una chica gritó mientras comenzaba a reproducir el video en su propio teléfono.
Lynn se levantó con cuidado de la banca mientras se alejaba.
-No… Yo… Eso era. –Se sentía enferma. ¿Eso había sido ella? ¿Había dicho todo eso? Sabía que estaba enfadada, pero no creyó… No pudo haber dicho todas esas cosas, ¿Verdad? Estaba enfadada con Lincoln por todo lo que había pasado, ¿Pero llegar a tal grado? No podía ser verdad.
-No puedo creerlo, ¿Lynn realmente dijo eso?
-Yo tampoco. Siempre supe que era un matón, ¿Pero esto?
-¿Traje de la suerte? Que idiota.
-Siempre supe que esa familia estaba loca.
-Pobre de Lincoln.
Los susurros comenzaron, y las miradas se cargaron de hostilidad. Lynn sintió deseos de gritarles que la dejaran en paz, que nada de esto fue su culpa. Pero no pudo. Todo lo que podía hacer era seguir retrocediendo lentamente mientras todos la miraban.
Finalmente se dio la vuelta y corrió mientras comenzaba a llorar.
-¡Abran esta puerta! –El director gritó muy fuerte. –A quien esté ahí. Está totalmente expulsado.
Pero nadie respondió.
Después de una hora y dos repeticiones más de la grabación, no les quedó más alternativa que tirar la puerta abajo y cobrar por los daños a los padres de quien estuviera haciendo esto.
Pero no había nadie.
-¿Qué es esto? –El director levantó una pequeña grabadora de cinta colocada junto al micrófono. Eso era todo lo que había en su oficina. Comenzó a buscar por alguien que pudiera haberse ocultado debajo del escritorio, o detrás de las cortinas, incluso fuera de la ventana. Pero no había nadie. –¿Qué pasó aquí?
Nadie tenía una respuesta para eso.
NA: Y así es como se hace conocida la noticia. ¿Qué pasara ahora con las hermanas que todo es conocido? No sólo en la escuela, sino en todo Royal Woods.
La policía por supuesto que se meterá en el asunto. Esta filtración no pasará desapercibida.
Y el futuro no parece muy brillante para las chicas talentosas de la casa Loud.
Capitulo rápido. Ya detallaré más sobre las hermanas y sus sentimientos mientras avance el fic.
Pista:
Le gusta contar historias.
