Sin más: ¡READING WAS SAID!

*Soul eater y esta historia no me pertenecen


*Capítulo 25

Maka cambió el agua de las lilas y volvió a colocar el jarrón en el estante que había junto a la cama de su amiga, en el hospital. A Maka le desagradaba el intenso perfume de las lilas. Le hacían pensar en la muerte.

–No voy a estar aquí mañana cuando te den el alta –le dijo a Crona tendiendo el brazo para coger el jarrón con tulipanes y rosas blancas.

–¿Nathan y tú vuelven a casa? –preguntó Crona mientras se comía la gelatina de la bandeja del almuerzo.

–Sólo yo, pero por unos pocos días. –Maka caminó hasta la pila y cambió el agua del jarrón–. Por lo visto, vamos a quedarnos aquí a pasar el verano.

Crona no dijo nada y Maka volvió la cabeza para mirarla. Crona tenía la frente cubierta por una amplia venda blanca que le protegía las heridas. Uno de sus ojos presentaba un tono entre azul y negro, el otro iba del verde al amarillo. Tenía el labio superior ligeramente hinchado, el antebrazo izquierdo vendado y el tobillo y el pie derechos escayolados.

–¿Qué ha pasado? –acabó por preguntar Crona–. ¿Le hablaste de Nathan a Soul?

–No exactamente. –Maka dejó el jarrón junto al tarro de lilas y se sentó en una silla cerca de la cama de Crona–. Fue Nathan, por así decirlo, el que se lo dio a entender –le respondió a su amiga; no tardó en contarle el resto de la historia y luego añadió–: He intentado decirle a Soul lo mucho que lo lamento, pero aún no está preparado para recibir mis disculpas.

Crona volvió la cabeza sobre la almohada. Sus ojos azules contrastaban con el mosaico de colores de su rostro.

–Lo lamento no son más que dos palabras, Maka –le dijo su amiga–. Y no significan absolutamente nada si no las sientes de veras. Ronnie me decía que lo lamentaba cada vez que lo pillaba en una mentira, pero lo que realmente lamentaba era que lo hubiese pillado de nuevo. A veces decir lo lamento no es suficiente.

–Sí, lo sé. –Se aferró a los brazos del sillón y añadió–: Por eso vamos a pasar aquí el verano. Se lo debo a Soul. Es posible que, en su momento, tomase la decisión correcta, pero no debería haber esperado quince años para contárselo. Me siento muy culpable.

–Tampoco dejes que la culpa te atormente –le rectificó Crona dejando la gelatina sobre la bandeja–. ¿Te acuerdas de cuando estuvimos en el Slim Clem's?

–Claro.

–Esa noche me fui a la cama con Buddy Calhoun –confesó Croona. Maka se quedó con la boca abierta. –Vino a mi casa y nos enrollamos –empezó a contarle su amiga–. Fue muy dulce y, la verdad, estuvo muy bien. Pero en cuanto se marchó empecé a sentirme culpable, como si hubiese engañado a mi marido. Ronnie me había estado poniendo los cuernos durante años, y luego nos abandonó a Pippen y a mí, y en cambio era yo la que me sentía culpable. –Se rascó la frente, cerca de la venda–. No tenía ni pies ni cabeza, pero me sentí tan mal que me monté en el coche y fui hasta su casa. No estaba allí, pero empecé a dar vueltas con el coche mientras esperaba a que llegase. Fui cabreándome cada vez más. Después de eso no me acuerdo de mucho, pero supongo que se me fue la cabeza y acabé empotrada en su salón.

–Crona. –Maka se puso en pie y se acercó a la cama–. ¿Qué quieres decir? ¿Que sentirme culpable hará que pierda la cabeza o que debo tener en cuenta la posibilidad de que Soul estampe su Mustang contra la puerta de la casa de papá?

–Ni una cosa ni la otra. No lo sé. Lo único que digo es que quiero volver a sentirme como una persona normal. –Crona apartó la bandeja y preguntó–: ¿Puedes rascarme el dedo gordo del pie?

Maka se desplazó hasta el extremo de la cama y le rascó el dedo a su amiga. Tenía el tobillo muy hinchado.

–¿Te has planteado lo de acudir a un psicólogo?

–Sí, lo he pensado. Tal vez no estaría mal del todo –admitió Crona mientras alzaba la mano para hacerse con el mando que controlaba la posición de la cama–. Aunque creo que después de empotrar el coche en casa de Ronnie veo las cosas más claras.

Eso sonaba bien.

–Un hombre que me haga sentir tan mal conmigo misma no vale la pena –prosiguió Crona–. Cuando no me dejo llevar por la locura, soy una persona bastante agradable.

Maka sonrió y exclamó:

–¡Claro que sí!

–Ronnie no se merece nada, y mucho menos que yo sufra por él.

–Exacto –asintió Maka.

–Voy a concentrar mis esfuerzos en ser mejor persona y en criar a Pippen. Paso de sentirme una piltrafa por culpa de Ronnie. Necesito un hombre que me haga sentir importante.

–Tienes razón. –Las palabras de Crona parecían indicar que había vuelto al buen camino.

–¿Por qué debería depender mi autoestima de un hombre que confunde crecimiento personal con erección? –se preguntó Crona. Maka se echó a reír y respondió:

–No hay razón alguna.

Crona tiró del esparadrapo que sujetaba la bolita de algodón que tenía en el anverso del codo y añadió:

–Los hombres son la escoria del mundo, habría que matarlos a todos.

Bueno, tal vez no hubiese recuperado del todo la cordura.


Aquí está el capítulo 25 terminado~

Disculpen la demora y que sea demasiado corto, pero he estado ocupada y no tengo tiempo para esto u.u es una lástima decirlo

Espero les haya gustado :D ¡Crona está volviendo en sí! eso es bueno...

Bueeno~ no olviden dejarme sus review~ hejeje y quería agradecer a toodas las personas que me dejan review~ lamento no poder contestarles a todos u.u pero les agradezco sus review~

jejeje nos vemos en el siguiente capítulooo

Besos, besos y abrazos~

LyTha Shinigami~