23
La tarde estaba llena de aromas; el aroma de la lluvia que caía rítmicamente en las calles de Londres y el de las galletas con chispas de chocolate que estaban a punto de salir del horno…
Después de terminar su guardia en el hospital la doctora Adeline Moore había regresado a casa para descansar un poco… aunque la idea de descansar no había sido el pasar la tarde frente al televisor envuelta en una frazada en el sillón, la idea de descansar había sido preparar un paquete grande de las galletas favoritas de Sev para su regreso a clases.
Su pequeño había salido de una decaída que los había puesto muy nerviosos a todos debido a que el niño estaba lejos en su escuela (bueno, no podían explicar a todos los adultos muggles como ella qué era Hogwarts así que "internado privado" sonaba más creíble que "escuela de magia y hechicería") para celebrar que su niño ya se sentía mejor y agradecer a sus amiguitos el apoyo que le habían dado para recuperarse Adeline había decidido hacer galletas con chispas de chocolate en unos moldes de osito, dinosaurios y otras figuras que a los niños les encantaban (al menos nadie le había regresado sus galletas hasta ese momento)
¿Crees que un paquete sea suficiente?- preguntó Adeline cuando sacó las galletas del horno.
Los únicos que se encontraban en la cocina esa tarde eran Adeline y Boron, la lechuza de Sev.
Tienes razón- sonrió la doctora Moore- serán suficientes.
Boron había llegado a su departamento justo después de que ella llegara de la guardia en el hospital, tanto ella como el doctor Snape estaban sorprendidos de que el "pollo" de Sev (como lo llamaba Mathew) supiera dónde vivían sin temor a que se perdiera en el camino.
Ahora tendrían que esperar a que la lluvia terminara, mañana Boron podría llevar las galletas hasta Hogwarts…
…
-¿Tenemos que hacerlo?
Era la tercera vez que se quejaba en voz alta Diane en la biblioteca.
Sev y Teddy resoplaron molestos era la tercera vez que tenían que detener lectura del enorme libro de "Historia de la Magia Contemporanea" que habían sacado esa tarde.
Nadie te invitó a venir, Wood- contestó molesto Sev- ¡Auch!
Teddy le había dado un codazo a su amigo, el pequeño Lupin había cambiado una vez más el color de su cabello ahora a una tonalidad azul marino.
No seas grosero, Sev- le amonestó el pequeño fingiéndose molesto- además si Madame Pince te escucha nos echara de la biblioteca…
Después de un rato de silencio incomodo.
¿Ya podemos irnos?- volvió al ataque Diane Wood.
A regañadientes Sev empezó a guardar todas sus cosas, ¡No habían avanzado prácticamente nada! Después de que Las Tres Hermanas le hubieran dado una pista sobre qué era lo que tenía que buscar en los libros que hablaran de la segunda guerra mágica Sev se había propuesto investigar todo lo que pudiera, siempre y cuando su corazón se lo permitiera, claro.
Así fue como empezó a buscar en los libros que Madame Pince le prestaba en la biblioteca, "eres lo que fuiste, lo que eres y lo que serás… paciencia" se repetía como un mantra mientras leía ya que de lo contrario los aguijonazos de dolor en el pecho no lo dejaban en paz. Una suerte que Teddy Lupin lo hubiera encontrado la primera tarde que salió de leer en la biblioteca ya que ese día terminó tan mareado que sin ayuda no hubiera logrado llegar al Gran Comedor para la cena.
"¿Qué estás buscando Sev?" había preguntado Lupin y pese a querer que todo quedara en secreto Sev tuvo que explicarle –al menos lo que entendía- a su amigo de Griffindor.
No sé qué es, pero creo que me ocultan algo- había dicho Sev- hay algo que no sé… como si hubiera olvidado algo muy importante… creo que tiene relación con los Snape, conmigo…
Ni hablar- había contestado Teddy- si es importante para ti… tendré que ayudarte.
Y todo hubiera ido bien, los dos pequeños buscando aquello que Sev necesitaba si… Diane Wood no se hubiera peleado con su amiga Emily y no siguiera tan avergonzada de su falla en las pruebas de quidditch que ahora ni se acercaba al campo de entrenamiento como había hecho al principio de las clases cuando llegaron a Hogwarts.
Suficiente por hoy- dijo Sev finalmente- vamos a cenar…
¡Hurra!- celebraron al mismo tiempo sin darse cuenta Teddy y Diane
…
Y una vez más a retomar las clases…
Transformaciones con la profesora Rollan.
Una suerte que Sev había practicado al hacer el cambio en la decoración durante la fiesta de Sam ya que eso le había dado la confianza y el ejercicio necesario para que ahora en las clases prácticas (en su estadía en la enfermería se había perdido la parte teórica) no tuviera problemas al transformar una pajilla en una aguja.
Un muy buen trabajo, señor Snape- le felicitó la bruja- aunque las agujas deben estar afiladas en la punta y la punta de la suya ha quedado un poco roma. Aun así es un muy buen trabajo.
La profesora se alejó del pupitre que ocupaban Sev y Teddy.
Hubiera sido un mucho mejor trabajo- dijo Teddy cuando terminó la clase- si te hubiera dado unos cuántos puntos.
Sev no dijo nada, estaba más ocupado pensando en otras cosas. Había transformado la aguja, lo había hecho bien, pero en el último minuto había recordado las agujas del hospital y todas las veces que lo habían inyectado en Mayo… ¿por eso su aguja habría salido roma? ¿para que nadie se lastimara con ella?
…
Después de un viaje que se había prolongado más de la cuenta… El profesor Wallace estaba de regreso en Hogwarts para impartir su clase de "Pociones"
Los alumnos de primer año de Hufflepuff y Ravenclaw ya habían tenido la asignatura del profesor Wallace y hablaban de ella mientras salían de los calabozos mientras los chicos Slytherin y Griffindor esperaban a la entrada del húmedo pasillo.
-¡Es un genio!
-¡Fue brillante!
Los pequeños leones y serpientes veían como se alejaban los tejones y los cuervos radiantes de su primera clase de pociones.
Parece que es un buen profesor- comentó Diane levantando su mochila del suelo- ¡Emily corre que ya están entrando!
La fila de los niños de primer año ya estaba entrando a los calabozos, en el interior Sev y Teddy ya ocupaban sus lugares.
¿Cómo crees que sea?- preguntó Teddy.
Sev se encogió de hombros, no tenía ni idea de cómo sería el profesor Wallace.
Todos los pequeños entraron en orden a los calabozos preguntándose cómo sería su profesor de pociones. ¿Sería aterrador? ¿Sería amigable? ¿Por qué había tardado tanto en llegar de su viaje para dar clases? ¿Sería bueno? ¿Sería malo? ¿Cómo era el profesor Wallace?
¡Bienvenidos alumnos!- escucharon la voz del profesor Wallace desde el interior del armario donde se guardaban todos los frascos con los ingredientes para las pociones- ¡En un momento estaré con ustedes!
Los niños se miraron los unos a los otros a la expectativa de conocer por fin al misterioso profesor que había regresado de Finlandia y al que no habían visto hasta ese momento ni en los corredores ni en ninguna de las aulas ni en el Gran Comedor ni…
Sev no podía creer lo que veía…
Del armario salió el profesor Wallace y no era nada de lo que ninguno de ellos esperaba, el profesor Wallace era… era…
Está ciego…- musitó Sev para sí.
El profesor Wallace, Silver Wallace… En efecto, como Sev y todos sus compañeros habían podido ver, Silver era invidente; el profesor Wallace estaba al frente de la clase, era un hombre joven que no llegaría ni a los treinta años, como habían dicho él y la profesora McCutchen eran los dos miembros más jóvenes del profesorado de Hogwarts. Silver era un joven alto de complexión delgada, su rostro era agradable de facciones finas, el cabello rubio le caía quebrado hasta los hombros, en una ironía de la vida sus ojos grises parecían un espejo de plata.
Junto al profesor Wallace estaba su perro guía, un animal enorme de pelaje tan dorado que parecía bañado por el sol.
Como pueden ver, yo no puedo verlos- empezó su clase el profesor Wallace- pero eso no impide que sepa que el jovencito de la última fila está mascando chicle.
Todos se giraron para ver a Adam de Slytherin rojo como un tomate por haber sido descubierto.
¡Wow!- fue la exclamación general.
Muy bien, empecemos. Mi nombre es Silver Wallace, pueden llamarme profesor Wallace, señor Wallace, William Wallace, pueden llamarme Silver, pueden llamarme como quieran pero que no sea por cobrar- el profesor Wallace se sonrió de su propia broma- ¿Alguna pregunta?
Una de las trillizas Zenner levanto la mano aunque todos pensaron que no serviría de nada porque el profesor no podría verla.
¿Si señorita del perfume aroma lavanda?- giro el profesor Wallace hacia ella.
¿Cómo se llama su perro?- preguntó la hermanita que siempre se sentaba al centro.
Sev se preguntó si solo sería una pregunta de cortesía ó si las hermanas ya sabrían sobre el profesor Wallace y su perro.
Él es mi mejor amigo y compañero, su nombre es Wulff pero pueden decirle Wulff- volvió a sonreír el profesor Wallace.
Wulff solamente atinó a bostezar perezosamente abriendo su enorme hocico enseñando a todos su larga y rosada lengua así como sus enormes dientes.
Si alguno tenía duda de que el profesor Wallace pudiera dar clases siendo ciego estaba en un gran error, Silver explicaba todo como si se tratara de una receta de cocina, "una pizca" "una gota" "una cuchara" "agitar levemente" "tranquilo, con ternura…" "No, no lo batan, no es mantequilla" explicaba todo de una forma tan sencilla que todos se sorprendían de estar haciendo su primera poción bien, no como el primer fracaso que tuvieron cuando la profesora McCutchen les dio una rápida introducción a pociones.
Un movimiento de varita y el profesor Wallace tenía todo controlado.
Me temo que lo único que no puedo hacer es pasarles lista- comentó el profesor Wallace después de pasar por todas las mesas de trabajo y revisar las pociones de sus alumnos- así que pasaré lista diez minutos después de iniciada la clase pasando por sus lugares, reconoceré su voz y su aroma, así que no habrá como nieguen que faltaron a clase…
Sev estaba terminando de tomar sus notas de la clase cuando instintivamente se llevo la mano al pecho mientras se mordía el labio por el dolor, había sido una sensación horrible que había ido y venido en menos de un segundo, como si una mano helada hubiera rozado su corazón…
¿Sev?- preguntó Teddy- ¿Estás bien?
Sev negó con la cabeza.
¡Profesor Wallace!- llamó Teddy- ¿Ehhh? ¿Puedo? ¿Ehhhh, podemos…?
Adelante, joven Lupin- contestó el profesor Wallace siguiendo con la revisión de los calderos- Wulff, acompañe a los jóvenes…
El perro se levantó estirándose con pereza pero al momento ya estaba junto a Teddy y Sev. Teddy cargo sus mochilas en el lomo de Wulff…
…
¿Te sientes mal?- preguntó Teddy
Sev solo había llegado a la base de las escaleras principales, ahora que ya no estaban en los calabozos esa horrible sensación había desaparecido.
No, ya estoy mejor- contestó Sev.
Wulff se acercó con la mochila del pequeño en su hocico.
Cierto, era hora de su medicamento… ¿Un momento? ¿Cómo sabía el perro que necesitaba su mochila? ¿Sabría que ahí estaba su medicamento?
¿Quieres que vayamos a la enfermería?- Teddy se sentó en los escalones junto a él.
No, ya estoy mejor…- se negó Sev.
¿Qué te paso?- Teddy le ayudó a destapar su botella de agua para tomar su medicamento.
-No lo sé… pero fue horrible…
Continuara…
