¿Y pensaron que estaba muerto o en coma? jeje, pues mala suerte... aun sigo vivo :D.
Pues hola a todos los lectores que leen este pequeño fic que escribo en mi ratos libres, vuelvo a saludar para intentar conectarme luego del "hiatus" que tuve pues fue por problemas de mi vista(me ordenaron descansar por un mes casi) asi que no pude ni asomarme a la pc, ya saben que el internet te atrapa, te absorbe y luego no lo puedes dejar, asi estuve yo, pero luego me acostumbre a mi "nueva vida".
Este cap me lo pense mucho, pero muuuucho, creo que ha quedado bien (a mi parecer, ustedes diran, ojo que se puede comentar o un PM como algunos ya lo han hecho). Tambien tengan en cuenta que cuando escribo algo me encanta escuchar música acorde al tema, OST u otro tipo de música que no tenga voz salvo excepciones, creo que lo encuentro mas vívido,ya es su eleccion buscarlas, pero si tienen espíritu fantastico y un amor por la sinfónica, épica u otro genero "raro"(si es raro ver gente que escucha este tipo de música, pero ya saben mientras mas raro, mas interesante), creo que lo que pongo pueda gustarles.
Para ello me inspire:
Caster contra Asassin: Two Steps From Hell - Cavaliere
Escena de la habilidad de Cassidy: -Man soundtrack 1 - Allen walker
Escena del arbol: Donde ambos juegan con un pequeño balon de futbol XD: Dr. Grayman Kuro no seishokusha Exorcist
Historia sin importancia de Leo: Sola - Kasuka Na Hikari
Bueno ya no quiero dilatar esto, empecemos, que disfruten la lectura:
CAPITULO XXV PEQUEÑA HISTORIA
Quinto día de la guerra del grial, por la mañana:
-Bien Caster, hoy es el día – Setsu tenía una sonrisa de oreja a oreja.
Caster sentada en la sala, solo se concentraba en saborear su desayuno, realmente no le encontraba al día nada en especial.
-¿Hoy llevara a su hermana al hospital verdad?.
-Ya tengo todos los preparativos Caster, ella se curara, no hay nada que el dinero no pueda solucionar.
-Si claro, el dinero – Caster miro a otro lado con pena, la forma en como Setsu veía las cosas era bastante inmadura.
-Claro que si Caster, luego podré concentrarme de lleno en esta bendita guerra, de momento no quisiera que nos ataquen aquí, estando mi hermana – Setsu se sentó frente a Caster – para mi seria mucha desventaja.
-Su hermana es extraña, master, en realidad no daría muchas esperanzas de que se sanase.
-¿Qué? – Setsu lo miro incrédulo - ¡No seas negativa!.
-No soy negativa Setsu, es solo que creo que un médico es lo menos que necesita ahora.
Setsu no respondió, solo miraba el vaso que lentamente Caster se lo llevaba a la boca.
-En una clínica estará más segura – susurró para sí mismo.
-Yo creo que lo que necesita más es otra cosa, ya sabes a lo que me refiero– Caster lo miro de reojo.
Mala opinión.
-¡Qué demonios hablas Caster, eso no tiene mi hermana, debe verla un médico! – exploto Setsu.
-Solo le soy sincera Setsu, realmente no necesita una clínica ni nada. – Caster se levantó lentamente – mis disculpas si lo ofendí en algo. – agacho la cabeza y cerró los ojos.
Setsu la miro molesto, realmente su servant tampoco creía que se pudiese curar.
-Pues aunque opines mal Caster, hoy me llevare a mi hermana al hospital, como sea, y ¡tú deberás ayudarme a llegar allí!, me escoltaras. – le ordenó imperiosamente.
-Como diga master.
Setsu suspiro.
-Es bueno al menos que seas comprensiva, Caster, tengo un gran problema aquí y lo que menos quisiera es molestarme por cosas inútiles.
-Si, por lo que veo master, es muy esquivo en las peleas – Caster sonrió un poco.
-No me gusta pelear, pero si se presenta la oportunidad…
-Es traicionero, tampoco se crea un santo – replicó Caster.
Setsu sonrió con aspecto siniestro.
-Podre ser todo lo que tú quieras Caster, pero los masters deberían tener cuidado en mirar sus espaldas.
-¿Como el master de Saber? – sonrió Caster, ya recordaba la última vez que casi se orinaba encima cuando en la pelea con Saber aquel tipo lo había llegado a coger.
Setsu la miro torvamente.
-Si…. Como el master de Saber – respondió de mala gana.
-¡Oni- chan! – una voz se oyó en el dormitorio.
A Setsu se le hizo un nudo en la garganta, respondió entrecortadamente.
-¡Ya voy hermanita! – la respuesta de Setsu era bastante forzada.
"Setsu, por más que digas que aprecias a tu hermana, tampoco te sientes a gusto con ella, lo que tienes es miedo" – los pensamientos de Caster ya eran bastante claros.
Al mismo tiempo, Cassidy se hallaba en plena practica con su servant Lancer. Ella lanzaba algunos hechizos simples contra él, mientras el los bloqueaba con su lanza.
-¡Ah cielos!, que aburrimiento – se le oía desganada – supongo que debemos esperar hasta más tarde para salir a cazar servants.
-La noche siempre es lo mejor Cassidy – Lancer bloqueo otro par de esferas pequeñas oscuras.
-Me aburre tener al imbécil de Leo aquí en casa.
-Es su casa Cassidy – Lancer le hablo en tono burlón.
-¿Quién le dio derecho?, no puedo creer que Shirou le haya dado la potestad – Cassidy dejo de lanzar hechizos.
-Eso es algo que solo él sabe – Lancer se cruzó de hombros.
-Je, cuando vuelva se lo preguntaré – Cassidy sonrió.
-Si se aburre tanto Cassidy, mejor sería salir un momento.
-Creo que hoy paso Lancer, de momento aun necesito aprender a controlar mi magia – alzando la mano empezó a concentrar una gran cantidad de aura negra, empezó a girar alrededor de todo su brazo mientras ella recitaba las siguientes palabras:
"Tres… Disform… tres… goux… dex…"
Cerro su ojos lentamente mientras toda el aura la envolvía.
"Korax Armor".
Su cuerpo la envolvió totalmente, prácticamente estaba envuelta en un aura bastante negra que la hacía cambiar de color. Parecía alguien de áfrica.
-¿Y eso que es? – Lancer abrió los ojos de sorpresa.
-Esto – Cassidy se empezó a mirar a si misma – es algo que empecé a aprender hace poco, mi madre me enseñó…
Observo a Lancer con una sonrisa.
-Usa tu daga contra mi Lancer.
-¿Eh?, no puedo hacer eso Cassidy – Lancer hablo bastante serio – es muy peligroso.
-Venga, hazlo, no te preocupes estaré bien.
Lancer tuvo que pensarlo unos momentos antes de atacar. No quería que ella tuviera daños, y menos por su propia mano.
-Vale, allá voy – Lancer preparó su daga, midió el peligro y lanzo un poderoso corte en la cintura de Cassidy, con intención de cercenarla.
Pero nada, la daga paso a través de su cuerpo con mucha fuerza, pero era como darle a un espectro.
-Vaya, es increíble – Lancer por dentro estaba contento, tenía una master competente al fin y al cabo.
-Sigue atacando Lancer – le ordeno Cassidy – aun no termino la demostración…
Lancer asintió y volvió a atacar, lanzo tajos violentos y rápidos hacia diferentes partes del cuerpo con toda su fuerza.
Pero nada, ni un solo rasguño presentaba Cassidy, absolutamente nada.
-¡Alto! – exclamó ella – ya casi se termina el hechizo.
Lancer se detuvo, Cassidy, alzando su dedo índice izquierdo, concentro toda el aura oscura en una pequeña esfera negra y minúscula.
-Aquí esta – dijo sonriendo – todo tu ataque Lancer.
-¿Eh? – Lancer no entendió muy bien lo que decía.
-Todos tus ataques están guardados aquí Lancer, ahora vamos a soltarlos – Cassidy le señalo el árbol del jardín cerca a la puerta principal.
Lanzo la pequeña esfera hacia él.
Una inmensa explosión oscura hizo resonar toda la cuadrilla. Se oyeron gritos detrás, una gran cantidad de personas salieron de sus casas, estaban aterrados, y no era para menos.
Cassidy estaba intranquila, miro a Lancer y soltó una mueca que claramente decía "¡Upss!, se me paso la mano".
-No me eche la culpa a mi master, su descuido ha provocado esto.
Un gran agujero quedo de lo que antes era el árbol, un denso humo empezó a expandirse por toda la cuadra. La puerta principal de la casa de Shirou se vio infestada de pronto de una gran cantidad de vecinos que empezaron a gritar si habían heridos o algo, pensaban que había ocurrido un ataque terrorista.
Lancer entro a su estado etéreo mientras un gran tumulto de gente empezaba a golpear la puerta.
-¡Hay alguien allí! – gritaban.
Cassidy abrió la puerta con timidez antes de que miles de brazos la cogieran, sacándola a la fuerza de la casa y luego de rodearla le empezaron a hacer miles de preguntas:
-¿Estas bien?...
-¡Que rayos fue eso… ¡
-¡Llamen a la policía…!
-¿Niña, quienes fueron, los viste de casualidad..?.
-¡Que rayos…!.
Aquella ultima voz se hizo notar entre el barullo, una mano masculina la asió con fuerza mientras su rostro empezaba a mostrarse entre el tumulto de personas.
Era Leo.
-¿Qué rayos paso eh?, no me digas que…
Cassidy estaba roja de pies a cabeza, Leo la zarandeaba como una muñeca, no tenía voluntad propia, estaba en un estado de shock momentáneo…
-¡La tierra llamando a la luna! – Leo volvió a zarandearla – Cassidy, ¿Qué paso?.
-Yo eh…
Varios de ellos cogieron a Leo con fuerza mientras le increpaban.
-¡No trates así a una mujer!.
-¡Mejor muérete estúpido!
-¿Es tu novio acaso? – esa pregunta que iba directa a Cassidy, la despertó de su letargo, su estilo "tsunderista" volvió a emerger:
-¡Claro que no! – Le señalo - ¡ese idiota jamás podrá ser mi novio!.
Leo estaba demasiado ocupado tratando de quitarse de encima a los que lo habían rodeado. Finalmente exclamó:
-¡No pasa nada, todo el mundo a su casa, fue solo una explosión de fuegos artificiales!.
"¿Fuegos artificiales?"
-¡Si… si! – Cassidy rápidamente lo apoyó - fue mi culpa, quería probar algunos y…. explotaron todos al final – sus ojos mostraban un profundo arrepentimiento.
Aquellas palabras al parecer, dejaron algo consternados a la muchedumbre, algo así no era fácil de creer.
-¿Estás seguro de eso? – pregunto alguien.
-Sí, lo siento, no volverá a ocurrir.
Todos se miraron unos a otros y tras un tiempo, la multitud se disolvió entre susurros y exclamaciones.
Cuando la última persona regreso a su casa. Leo bajó la cabeza y la miró con expresión sombría.
-Ahora cuéntame con lindas palabras, la estupidez que hiciste.
Agarrándola férreamente la llevó directamente a la casa.
-¡Suéltame… me haces daño! – gritó Cassidy intentando zafarse. Le peñizcó y pateó varias veces.
Pero Leo realmente no era de los que pierden la cabeza por unas cuantas patadas y berrinches…
El pudo observar desde dentro que el árbol había desaparecido por completo.
-¡Tsk….!, ¿has usado magia? – pregunto Leo mirándola con ojos de taladro. La soltó al fin.
-Eh… si, solo practicaba – se llevó la mano al hombro y empezó a frotárselo - ¡No vuelvas a hacerme esto!, ¿oiste tonto?, .
-¿Y que si lo hago…? – respondió Leo muy quedo – tú te lo ganaste.
Cassidy la miró con una gran rabia.
-¡De acuerdo, tú te ganaste esto entonces! – haciendo levitar un pequeño balón de futbol que yacía cerca del dojo, empezó a concentrarlo de energía luminosa.
-¡Toma esto! – lanzo el balón hacia donde yacía Leo, el balón iba con gran velocidad, este lo esperó pacientemente.
Pero de pronto el balón empezó a dejar "reflejos", una cantidad absurda de balones se dirigieron a Leo, que estaba profundamente sorprendido.
"Esto es..." - pensaba.
En realidad no eran múltiples balones, solo era uno. Pero su movimeinto impredecible era increíblemente rápido, lo que generaba la falsa visión de muchos balones a la vez.
Sin embargo, la vista de Leo era bastante rápida tambien, extendió sus brazos y atrapó el balon antes de que llegase a tocar su rostro.
Pero la velocidad y fuerza fue suficiente para arrástralo varios metros. Formando una línea profunda bajo sus pies de tierra hundida, Leo sintió como parte de su piel se desgarraba, el balon incluso se volvio rojo, su sangre lo había pintado totalmente.
Al terminar, el balón estaba intacto pero de las manos de Leo salía un denso humo negro y tenía las manos resecas de sangre, la fricción había generado tal calor que incluso había cauterizado sus heridas…. El balon cayo al suelo, dejando ver un rostro sombrío y enfadado.
Leo tenía la cabeza agachada, cogió el balón lentamente con una mano mientras levantaba la cabeza, vislumbrándose su ojo izquierdo con un azul brillante, el resto de su rostro estaba bajo una sombra.
-Con que así son las cosas – dijo abriendo aún más su único ojo visible – ahora es momento de que te devuelva esto y tú la atrapes, si lo haces, serás la nueva dueña de esta casa.
Cassidy no respondió, pero le gusto el reto. "Solo debo crear una barrera de energía densa, con ello podre atrapar el balón sin problemas. No importa su fuerza, lo atrapare sin problemas", sonreía para sí.
-¡Ahí va! – gritó.
Alzo un poco su pierna izquierda y la bajo con ímpetu, rompiendo el suelo un poco, hizo girar su pierna, y mostro todo su rostro, los ojos bien abiertos y sus dientes apretados. Cassidy veía con cierto temor su actitud, tenía la pelota en la mano derecha que se había deformado con la velocidad y fuerza extrema que le estaba dando impulso.
Cassidy preparo su barrera, no iba a tomar mucho tiempo realmente.
Leo avanzo un paso y ¡lanzo la pelota!. Su pierna derecha avanzo con una gran ráfaga de aire, su brazo derecho lanzo con una gran fuerza la pelota que estaba también cargada de energía.
Cassidy tenía su barrera lista pero algo andaba mal… tenía miedo.
Como si de una película ralentizada se tratara, la pelota se dirigía hacia ella terriblemente deformada, no parecía esférica en lo absoluto, tenía una forma de búmeran.
Fue cuando alguien la empujó.
"!Lancer!"- Cassidy reconoció al instante a su servant.
La pelota paso a través de ella por poco, cortando el viento y estrellándose contra el cerco, rompiéndolo sin problemas y yendo más allá, con rumbo desconocido.
Cassidy estaba en el suelo, mirando con temor, con los ojos bien abiertos y con un profundo respeto.
"Definitivamente es un monstruo".
-Cassidy - dijo Leo - hay algo que debes saber.
Cassidy no se levantaba del suelo. Leo habló:
-... deja de hacer cosas sin sentido, además, las órdenes y acciones impulsivas pueden matarte, esas palabras solo estan reservadas para gente fuerte - la forma como lo decia era realmente de superioridad absoluta, su rostro solo mostraba un ojo haciendoló parecer alguien realmente de temer. Cassidy se quedó extrañamente calmada y sorprendida ante su actitud.
-Y yo... soy fuerte - culminó Leo su frase, luego le tendió la mano para levantarla. Ella parecía estar en una laguna ya que extendió su mano sin rechistar.
"Es raro, sentirme asi por un monstruo" - pensaba Cassidy mientras Leo la cogía- "aun asi es un tonto, que no sabe tratar a las chicas" - luego sonrió cerrando los ojos.
De pronto Leo sintió algo tras su cuello, algo filoso y frío. Soltó a Cassidy.
-!Lancer!, ¿Que haces? - exclamó ella.
Lancer estaba tras el con la daga cerca de su nuca. Leo no se había percatado de ello.
-Solo debo empujar… - dijo Lancer con odio profundo, su cabello rojo ondeaba con el viento.
Leo giró su cabeza un poco y lo miró sorprendido, pero luego sonrió y volvió a mirar hacia adelante.
Fue cuando Lancer sintió también la frialdad y dureza del metal.
-Solo debo cortar Lancer – una voz fémina se oyó tras él.
Lily mantenía una de sus espadas tras su cuello. Lancer la miró solo por un momento, y luego miró a Leo.
Pero el ya no estaba, se encontraba al lado de Cassidy.
Lancer bajo su daga.
-Te estaré vigilando Leo. – espetó con frialdad.
-Y yo a ti – Lily envaino su espada con cuidado. Lancer se volvió y sonrió con desenfado.
-En algún momento nos veremos Saber, cara a cara.
Lily se aproximó a Leo y le dijo:
-Master…, debo hablar con usted.
-¿Ehmm? – Leo la miro sorprendido.
-A solas – lo miró serio.
Cassidy se había puesto de pie, observaba a Leo con un profundo recelo. "No es alguien que realmente pueda tomarse en broma algo" – pensó – "Si ese balón me hubiese caído…"
-Master, ¿está bien? – Lancer estaba cerca de ella, la tomo de la mano y la miró profundamente a los ojos.
-¿Eh…?, si estoy bien, aun respiro – le sonrió tímidamente a medida que se encendían sus mejillas.
-Ok en ese caso.. – Lancer la cargó sin más.
-¡Eh oye, bájame!... ¡me estas avergonzando! – reclamó Cassidy.
Lancer la llevó dentro de la casa, no sin antes mirar profundamente a Leo como viendo a un probable futuro adversario.
Leo lo miro con los ojos abiertos, de pronto una cálida mano lo tomó y con gran prisa lo llevó al dojo.
-¡Eh Lily!, ¿tan urgente es? – le dijo mientras se dejaba llevar.
Ni siquiera volteaba, miraba al frente con decisión, al llegar al dojo, lo abrió de un portazo y prácticamente lo empujó hacia adentro. Cerró la puerta tras sí.
Leo cayó sentado, pero no se levantó, cruzó las piernas y adoptó una posición despreocupada.
-Dime, que es lo importante.
Lily aún no se decidía, se le notaba pensativa, como tímida y algo nerviosa. Era algo que al parecer muy pocas veces le ocurría:
-Primero master, yo… quería agradecerle por su lindo gesto – se apoyó en la puerta principal y empezó a dar pequeños golpes sobre ella – ¿sabe?, nunca he recibido regalos ni nada.
Leo contestó:
-No hay problema, siempre trato de portarme bien con mis compañeros.
-¿Com…pañeros? – había oído bien, ¡Lo dijo!
-Compañeros Lily, no amigos, eso es muy diferente.- Leo se levantó con calma.
Sabía que no podía ser del todo cierto.
-Ahora master – ella adoptó una postura más decidida – estoy en deuda con usted, puede usted pedirme lo que sea, lo hare como si fuese una orden directa de un command...
Leo la miraba asombrado como empezaba a hablar, era algo que nacía de ella naturalmente:
-Lily, no me debes nada, tampoco es que estés en deuda, ya te dije, lo que he hecho no implica reciprocidad.
-¡Para mi si master! – Lily lo miró con unos ojos y una expresión que incluso Leo tuvo que mirar a otro lado, no la podía soportar, era demasiado…. lindo de ver.
-Necesito que me diga su deseo, no importa, para que esté contento ¿quiere que cocine, haga algo por usted….?
Leo sonrió, y sacudió la cabeza, ella realmente estaba mostrando algo por sí misma. "Otro gran avance" – pensaba.
-¿… o prefiere que … comparta su carga?
Leo abrió los ojos, de momento la miraba de perfil, pero se giró y la observó, parecía molesto.
Pero no lo estaba. Hubo un rato de tenso silencio, solo se miraban fijamente, el ambiente era cada vez más oscuro.
-Lily… ¿sabes?, una vez tuve una amiga… era bastante linda y era demasiado inocente, su nombre era Elesis… Elesis Vindicare.
Lily lo observó con bastante atención. ¡Su master estaba empezando a abrirse un poco hacia ella!.
Esa misma mañana, Setsu había logrado envolver a su hermana con algunas mantas oscuras, las más opacas para que no fuese afectada por la luz ya que ella era muy sensible. También había preparado un maletín donde había puesto una gran cantidad de dinero.
-¿Estas cómoda, Jane? – Setsu le preguntó mientras la alzaba con cuidado y la ponía a sus espaldas.
-Sí, oni-chan, ¿ya nos vamos?.
-Sí, hoy te vas a curar lo prometo – sonrío para si mismo. "Definitivamente estarás curada".
La pequeña empezaba a moverse lentamente, tratando de acomodarse lo mejor que podía. Setsu bajo las escaleras lentamente, afuera del apartamento, Caster lo esperaba.
Se había cambiado su traje, ya no tenía un estilo egipcio, salvo parte su peinado, llevaba una chompa blanca con símbolos cuneiformes rodeando las mangas y pantalones jeans azules, la hebilla de su correa tenía el símbolo de Horus.
Setsu la miró y le mostró una pequeña sonrisa que rápidamente se esfumó al ver lo que ella traía en su mano.
-Caster, debes dejar eso, ya te dije que me da mala espina.
-No se preocupe master – Caster sostenía ambos frascos con aquellas esencias extrañas – aun debo estudiarlas.
-Vale, pero ni se te ocurra usarlas. – Setsu camino con ella hacia la avenida para tomar un taxi.
La avenida principal estaba atestada de carros, así que no hubo problemas en elegir uno.
Ya en el taxi, ninguno de ellos hablaba, Setsu por su parte pensaba en si no sospecharían al pagar a la clínica con semejante dinero, pero rápidamente desecho su temor, de todas formas lo más importante para él era curar a su hermana.
¿O no?.
Caster por su parte, sostenía aun las esencias y deseaba con toda su alma el poder saber qué clase de poderes ocultaban aquello, cuando esa mujer le dijo que eran dos monstruos nacidos de la "disformidad", realmente no conocía esa definición. "¿Qué es la disformidad?, ¿algún tipo de zona oculta o algo?, ¿Una definición de algo grande?, ¿Algún lugar que difiere de nuestro mundo?, debo estudiar esto a fondo…".
El hospital de Shinto estaba a media hora aproximadamente en auto, Setsu se impacientaba por el tráfico, que era realmente molesto, a lo mucho habían avanzado diez minutos cuando frente a él apareció una gran fila de automóviles. Al parecer había pasado algo.
Los automóviles hacían sonar sus bocinas furiosamente, algunos salieron y caminaron hacia adelante, otros empezaban a murmurar entre ellos.
-Un accidente – el conductor les dijo.
-¿Qué clase de accidente? – preguntó Caster.
El conductor miraba por su celular, varios mensajes le llegaban a través del twitter.
-Enfrentamiento policial, al parecer un robo en un banco cercano de por aquí, ¡vaya son diez muertos!.
-¿Diez muertos? - Setsu lo miro sorprendido.
-Creo que no eran ladrones cualquiera – replicó el conductor – portaban armas de gran calibre, ametralladoras, y una bazzuca tambien. Tanto armamento junto, ya no es seguro vivir por acá.
-Si ya lo creo – Setsu abrazaba a su hermana mientras el auto avanzaba de a pocos.
-¡Oh vaya!, parece que usaron un Fobos para la matanza – el conductor cerró su twitter tranquilamente.
Setsu trago saliva, si era ese Fobos que pensaba, ¡definitivamente era algo gordo!.
Fobos y Deimos, ambos unidades élite del alcalde Hiroshi que usaba bajo ciertos criterios en la gran ciudad no podían compararse en lo absoluto a la simple aunque bien organizada policía de Shinto. Unidades versátiles y con grandes potenciales para enfrentarse a diversos enemigos sin perder mucho tiempo. Fueron presentados en la última conferencia, acercándose las fiestas navideñas, como un pequeño "regalo".
Como si fuera ayer se acordaba claramente el discurso de Gecko al subir al podio del nuevo amo y señor de todo el distrito: "Erradicaremos la delincuencia y todo lo malo, la cárcel no sirve ni servirá para nada, ¿Para qué gastar grandes sumas de dinero en dar de comer a un delincuente si mejor sería donarlo a obras de caridad o mejorar la educación?, una persona que comete un crimen y va a la cárcel tendrá muchas probabilidades de delinquir nuevamente, e incluso volverse más salvaje y vengativo. La única forma de acabar con ellos es arrancándolos de raíz". Y luego mostro a ambos modelos de unidades, el doble de altos que él y con apariencia siniestra.
Los últimos años efectivamente bastante del crimen organizado había aminorado, pero otra fuerza empezó a crecer. Los yakuzas, gansters no eran más que en realidad, rebeldes que se oponían ante un gobierno sumamente autoritario. Lo más probable era que el accidente fuera una matanza de gente de ese tipo y que él "robo a un banco" no fuese sino una "cortina de humo" que favorecía al gobierno.
Actualmente Japón estaba en la cumbre tecnológica y sus avances no hacían sino agrandar aún más su nombre, lo que no se podía alcanzar hasta el momento ahora era solo un juego de niños. IA superdotada, clonaciones perfectas entre otras cosas era algo ya muy común, tanto así que se empezó a dejar la magia a un muy relegado terreno secundario.
Sin embargo con las unidades de Hiroshi se quiso dar lo mejor de ambos mundos, Fobos presentaba los mejores avances tecnológicos, mientras que Deimos lo era en magia, aunque no la real, sino emulada mediante energía concentrada y materia. Eran dos mastodontes semihumanoides(pues no portaban cabeza) y pesaban igual que un tanque, se desplazaban con unas grandes patas traseras de pie prensil(parecido al de una gallina), manos semihumanas(de tres dedos también), hechos de metal generalmente imponían el orden pero de formas muy retorcidas, para ellos no existía el rendirse sino la muerte.
Y lo hacían de una manera muy visceral, así que lo mejor sería tomar otra ruta y evitar ver el "accidente". Por algo ellos representaban "el terror y el miedo".
-¿Puede tomar otra ruta por favor? – Setsu empezaba a impacientarse.
-Emmm, supongo que debería ir por el subterráneo, no hay muchos carros por ahí. Pero creo que es muy peligroso.
-¡No importa el precio, solo lléveme rápido al hospital! – exclamó Setsu mientras Caster intentaba en vano calmarlo.
-Vale vale, esto le costara el cincuenta por ciento más.
-No interesa, solo vaya rápido por favor.
Saliendo del tráfico por unas callejuelas de la ciudad, logro llegar al subterráneo, aquel lugar aún estaba en construcción y aparentaba convertirse pronto en un gran subterráneo con la más alta tecnología, de momento más parecía el socavón de una mina, con pocas luces alumbradas.
El conductor tenía razón, muy pocos autos pasaban por allí.
-Master – Caster súbitamente lo cogió de la mano – siento una presencia enemiga.
-¿Ahora? – le susurro Setsu algo atemorizado.
-Debemos detener el taxi, ahora – propuso.
-Está bien –Setsu se volvió para hablarle al conductor. Pero algo sucedió.
El automóvil se detuvo bruscamente, Setsu casi se iba por delante, si no fuese porque Caster uso una pequeña barrera invisible para sujetarlo.
-¡Mierda, anciano mire el semáforo, ¿Qué no ve que está en verde?! –gritó el conductor ofuscado y nervioso.
Frente al automóvil un anciano caminaba lentamente, intentando cruzar la avenida con su cayado, miro al frente y dijo:
-¡Discúlpeme, es que soy ciego y pensé que no pasaba ningún auto por aquí! – el anciano se detuvo frente a frente con el automóvil.
-¡Haberlo dicho antes! – exclamó el conductor, se desabrochó su cinturón de seguridad y salió del auto para ayudarlo.
Caster apretó la mano fuertemente de Setsu.
-¡Es hora master, escapemos!- imploró.
-¿Qué?, ¡pero si no falta mucho Caster! – Setsu se hallaba sumamente asustado pero intentaba demostrar algo de valor.
El sonido claro de un espadazo se oyó, el conductor cayo partido por la mitad.
-Como lo siento amigo – el anciano sacudió la cabeza lentamente – pero tuviste la mala suerte de traerlos.
Setsu observo la escena con un miedo profundo. El anciano formo un pequeño círculo con su mano izquierda y sopló a través de ella.
Un tipo de energía oscura se dirigió hacia el automóvil, envolviéndolo del todo y haciéndolo desaparecer.
Setsu estaba afuera, Caster se las había arreglado para sacarlo del auto.
-Caster – Setsu la miró sorprendido.
-Master debe tener más cuidado, ya no vamos a poder evitar esto. – lo miró visiblemente preocupada, luego miró al anciano.
Al lado de él, un servant de mayor edad con un parche negro en su ojo derecho los observaba.
-Asassin – dijo ella bajando la vista un poco y con su otra mano preparando una esfera roja.
Asassin dio un par de pasos. El anciano sonrió, sus ojos vacíos se abrieron mucho:
-¡Hora de empezar el show! –exclamó alegremente.
-Ella era una chica increíble, siempre sorprendía con algo nuevo a sus amistades, un truco nuevo de magia, alguna nueva broma, cosas que hacía por los demás, tenía muchos pretendientes y pues prácticamente era muy apreciada y querida por todos, me imagino que debes saber lo que se siente ser muy sociable Lily, era lo contrario a mí, pero incluso así había conseguido mí aprecio. Para mi realmente era una excelente chica, lo tenía todo, tanto física como de actitud pero…
Se detuvo, pensando si debía continuar o no. Algo le decía que lo mejor era dejarlo allí.
-¿Y, master? – preguntó su servant.
Leo respiró hondo y continuó.
-… era obsesiva en devolver favores, según ella no quería deberle nada a nadie, y se jactaba de ello, además siempre deseaba alegrar a los demás, cumplir sus deseos, por más difíciles que fueran. Era su único defecto.
- Siempre le decía: "No sé qué me pasa Elesis, a veces me siento incomodo por tu forma de comportarte, ¿Acaso nunca dejas de estar ayudando a los demás, que ganas con eso?".
"Nada, era lo que me respondía casi sonriendo, es mi carácter, así como tú tienes el tuyo."
-Entonces le decía: "A pesar de tu comportamiento extraño, me siento a gusto contigo", y ella me respondía: "Porque me estimas", siempre sonreía, para ella no existía el mal tiempo.
Leo empezó a bajar la voz un poco, parecía que no quisiese que nadie escuchara de ello, su pequeña historia, Lily solo lo observaba esperando escuchar más.
-¿Sabes?, lo de estar a gusto con ella no era del todo cierto... había algo que yo no soportaba, y no era precisamente ese pequeño defecto.
Leo empezó a caminar lentamente por el salón, la tarde se cernía sobre ellos y poco a poco oscurecía.
-…eran sus ojos.
-¿Eh? – Lily alzó la vista.
-Sus ojos… rojos como el fuego infernal que existe, era lo que me aterrorizaba, al verla, era como ver el mismo infierno – Leo alzó la voz - ¡No podía durar ni un par de segundos sin voltear la cara de temor!.
"¿El… tenía miedo?"-pensaba Lily, realmente encontraba raro eso, ¿Qué de malo hay en un par de ojos rojos?.
-Tal vez pienses que soy raro, pero hay cosas que no se pueden explicar, sino sentir, y eso era lo que me pasaba. Ella se había dado cuenta muchas veces, cuando le hablaba de soslayo o de espaldas, o cuando le daba rápidas miradas y luego miraba a otro lado, pero nunca me decía nada… – Leo se acercó a Lily hasta quedar a un par de pasos de ella – …creo que era por respeto.
-Lo entiendo master… supongo que fue muy duro para usted – dijo Lily mirándole fijamente.
-Acercándose mi onomástico – Leo prosiguió – el cual realmente solo lo celebraba con mi familia y un par de amigos, ella me preguntó mi regalo de cumpleaños, no sabía realmente que pedir en ese momento, no soy muy bueno pidiendo cosas.
Leo se alejó de Lily y fue a prender las luces del dojo, ya estaba demasiado oscuro.
-Esa vez fue la gota que derramó el vaso, me levante a decirle algo pero al mirarla, vi sus ojos, ¡Esos ojos extraños y vivaces que me hacían estremecer! – exclamó – como por inercia miré bruscamente a otro lado mientras ella se quedaba pasmada y enojada, esta vez fue muy directo.
"Leo, algo te pasa, no te gusta mi cara ¿verdad?", me habló con frialdad, "siempre miras a otro lado cuando me hablas, ¿Qué te sucede?".
"No es nada, solamente es…", pero no sabía que responderle, no podía decirle realmente algo tan absurdo que hasta ella misma se reiría de mí.
"! No me puedes engañar, es mejor que me cuentes o pierdes mi amistad, Leo!", exclamó, solo significaba una cosa, y eso era decirle la verdad.
Leo tragó saliva mientras miraba a Lily con cara apenada.
-¿Se lo dijo?
-Sí, se lo dije – respondió Leo – le dije "No te miro, porque tus ojos me matan, me da un temor infundado pero fuerte en mí, veo como la muerte misma, no soporto verte… a tus ojos, lo siento pero no puedo realmente…". Cada palabra que decía, cada frase hacia que ella empezara a mirarme triste. Yo salí de mi casa, dejándola sola pues mis padres habían salido, se quedó sollozando, y yo por mi parte, pensaba que había hecho algo que era demasiado vil. Estaba arrepentido.
-Pienso que decirle algo sincero master, fue lo mejor. El no ocultar nada, refuerza una amistad.
Las luces estaban prendidas, master y servant se hallaban frente a frente, Leo poso su mano sobre el hombro de Lily y lo apretó un poco.
-¿Sincero?, ¿Refuerza la amistad?, aun no termino Lily – Leo sonrió melancólicamente y luego la soltó.
-Como te decía, luego de eso no la volví a ver, hasta mi cumpleaños, mis padres no pudieron venir, pues su viaje los tenía absortos por completo, algo de suma importancia, mis amigos también estaban de viaje, así que nuevamente estaba solo.
-Salvo ella – dijo Lily algo sonrojada por lo que había hecho Leo hace unos instantes.
-Sí, salvo Elesis. Ella si vino, nuevamente evité mirarla, prácticamente ni le vi de frente, estaba avergonzado y no tenía ni el valor para pedirle perdón. Pero al dejarla entrar ella me abrazó mientras me decía: "Leo, ¿a que no creas que he dejado de ser tu amiga?", ella traía una bolsa con los regalos de mis compañeros y mis padres. En ese momento me sentí aliviado y feliz.
Lily le sonrió, en ese instante Leo esbozaba una sonrisa pero parecía estar en otro mundo.
-Ella me ayudo a desenvolver los regalos, uno por uno me los pasaba, había de todo, desde ropa hasta un despertador, el que ya lo conoces. – Leo hizo un ademán para representar el fuerte sonido que hacía. Lily asintió.
-Eran muy lindos regalos, bueno hasta que llegó el de ella.
-¿Cuál era su regalo? – Lily no podía contener su curiosidad.
-Cuando desenvolví el regalo, observe una cajita oscura de vidrio, dentro de él dos piedras preciosas brillaban con una intensidad increíble.
"Así no podrás verla completo Leo, míralas a trasluz, por la ventana. Podrás contemplar toda su belleza"- hablaba con su linda voz.
Leo volvió a tragar saliva, había llegado a la parte mala…
-Pues le hice caso, y abrí las cortinas de mi casa, y puse la bendita caja de cristal a trasluz… me puse pálido, como un espectro.
Al ver el rostro de Leo, Lily se imaginó el inmenso impacto que debió causar aquella escena.
-En la caja de cristal, lo que brillaban, eran…
Lily ya sabía de antemano lo que iba a decir.
Leo agachó la cabeza y la sacudió.
-Los ojos de Elesis.
Caster miraba frente a frente a Asassin, "Un enemigo peligroso" – pensaba preocupada, aun no lo veía pelear pero su forma de verla la impacientaba, estaba demasiado tranquilo.
Setsu aun tenia cargado tras sus espaldas a Jane, pero había logrado amarrarla fuertemente hacia él, ahora tenía ambas manos libres para pelear.
Bueno eso era un decir, porque en realidad Setsu tenía miedo.
-¿Qué hacemos Caster? – la miró con desesperación.
Caster lo miró de reojo y le susurró:
-A la cuenta de tres corre.
-¿Eh? – Setsu no llegó a entender.
-Uno… Dos…. – Caster alzaba ambos brazos.
Asassin se lanzó con gran impulso hacia Caster.
-¡Tres!, ¡Ahora! – gritó Caster, con su mano izquierda empujo a Setsu con una fuerza invisible. Este salió despedido, cayó de pecho al suelo, Jane gritó:
-¡Oni-chan!, ¡que sucede! – parecía sollozar.
-N… nada hermanita, solo me tropecé – Setsu se levantó rápidamente y empezó a correr.
Caster invocó a la armada de Horus, nuevamente. Asassin estaba rodeado por varias bestias dispuestas a todo.
Sin embargo Asassin no pudo evitar sonreír:
-¿Tan débil eres que tienes que invocar a tus esbirros, Caster?.
Con gran agilidad, empezó a saltar sobre uno y otro, decapitándolos sin problemas. Prácticamente su velocidad era superior, movimientos superiores, fuerza superior, resumiendo:
Masacre de un solo lado.
Setsu se había torcido el pie en tan brusca caída y no podía correr tanto. El anciano rio desde varios metros atrás de el:
-¿Para dónde vas, nene? – exclamó mientras alzaba su brazo – energía oscura empezó a circular por sus cinco dedos.
-¡Hollow! –gritó.
Mientras Setsu corría, sintió una compresión de aire, al mirar a su izquierda vio con terror como una especie de materia oscura nacía muy cerca de él, su miedo lo obligo a saltar hacia la derecha con suficiente fuerza para ponerse a salvo.
Aquella cosa negra creció y emitió un sonido extraño como de succión, pero finalmente desapareció.
Y con él, el brazo izquierdo de Setsu.
-¿Qué…? – Setsu se miró su hombro izquierdo, solo observaba como en un ensueño la sangre que chorreaba e inundaba el piso.
-¡Oni-chan!,!Oni-chan! , ¿Qué te pasa? – gritó el pequeño bulto de su espalda.
Con el único brazo que tenía desabrocho el pequeño costal negro y lo puso en el suelo.
-No te muevas Jane, espérame – Setsu se esforzaba por no llorar del dolor.
-¡Master! – Caster abrió los ojos al ver en ese estado a su master, luego observó a Assasin que había acabado con todos y se dirigía hacia ella rápidamente.
-¡Se acabó, lo siento master pero no puedo evitarlo! – gritó Caster con furia, mientras sacaba algo extraño de su ropa.
Eran las esencias.
Setsu gritando corrió hacia el ciego, su brazo derecho empezó a calentarse, quería derretir su cerebro.
Pero para el ciego, eso solo era un berrinche momentáneo.
-¡Adiós, master de Caster! – gritó contento mientras volvía a alzar su mano.
De pronto algo se movió con rapidez, lo empujo con todas sus fuerzas y el anciano salió disparado hacia afuera del túnel.
Asassin realizó un corte profundo hacia Caster, causándole una leve herida pero también algo mucho peor.
La esencia amarilla estaba en el piso, derramada.
Caster solo pudo ver impotente como se secaba rápidamente, generando un pequeño humo amarillento que se evaporaba rápidamente.
-No voy a dejar que uses tus artimañas Caster. – Asassin cogió cuatro espadas esta vez, deseaba matarla rápidamente.
Lo que paso con Setsu se juntó con la mala suerte de ahora. Caster entrecerró los ojos con odio, alzó ambas manos y grito:
-!Ter numara, Ball of Pharop, azil! – gritó.
Cien esferas rojas y extrañas, la rodearon, su cabello se estiró, emitía mucha energía.
-¿Tsk, aún no se te acaba el mana Caster? – Asassin desde abajo la observaba.
Ella temblaba, apunto con su mano a Asassin, mientras arrojaba todas las esferas hacia él, Asassin intento esquivarlas.
Pero era imposible, le seguían.
Entonces empezó a cortarlas con su espada, al parecer esto si funcionaba…
Pero debía estar concentrado en ello, su velocidad sónica hizo que destruyera cincuenta al instante.
Pero una distracción era una distracción. Caster apareció hacia sus espaldas.
Genero una onda de corte que atravesó a Asassin por la espalda, este sintió el tronar de sus huesos, el sonido de un objeto filudo que pasaba a través de su carne remeció todo su cuerpo.
Caster, luego invocando las esferas restantes, las concentró en su puño.
-¡Toma esto! – Caster con fuerza golpeó a Asassin en el estómago mientras la energía se disparaba y lo atravesaba con fuerza, la tierra temblaba, y Asassin escupió mucha sangre.
Asassin fue lanzado brutalmente hacia el techo del túnel y se quedó allí, pegado.
-¡Que rayos fue eso! – el anciano ciego empezó a caminar lentamente hacia Setsu, aquel golpe lo había dejado anonadado.
Le señalo y gritó imperante:
-¡¿Que tienes en ese costal?!.
Setsu aun de pie, intentaba mantener el equilibro, la pérdida de sangre era mucha, se sentía débil y algo extraño:
-¿Crees que te lo diré, anciano? – Setsu empezó a reír, la falta de sangre lo estaba volviendo algo loco.
-Me llamó Aerus, pero no importa, lo voy a averiguar por mi cuenta – con rapidez salto hacia Setsu, el cual no pudo hacer nada para defenderse.
Lo tocó en la cabeza y pronunció las palabras:
-¡Brain Dead! – un circulo extraño y negro se dibujó a los pies de Setsu.
Una gran cantidad de energía negra empezó a emanar el circulo, Setsu lo miraba tranquilo.
-¡Despídete de tu mana, estúpido! – exclamaba con júbilo Aerus.
Paso diez segundos, luego veinte, treinta.
Se llegó al minuto, Aerus estaba desconcertado, "¿Por qué no desaparece tu mana, que demonios…?
De pronto Caster apareció tras él, hizo aparecer su látigo y golpeo a Aerus con él.
Aerus logro bloquearlo con su látigo negro pero no pudo evitar ser lanzado muy lejos, aunque cayó de pie.
-¡Master, vámonos, Asassin despertara muy pronto y yo no podré ganar! – cogiendo su mano derecha empezaron a teletransportarse a pequeños metros hasta salir del túnel.
Aerus solo lo miro mientras escapaban, también vio a Asassin bajar con tranquilidad hasta él.
-Cobardes… - Aerus apretó su puño con fuerza.
-"Yo cogí a Elesis de la mano y le grité aterrado: ¡Que has hecho estúpida!" – Leo ya se había soltado por completo y dejo las formalidades, hablaba fluidamente.
-"Es mi regalo de cumpleaños, puedes conservarlo, tirarlo, lo que se apetezca", ella aun sonreía cuando la vi, observe las cuencas negras de sus ojos, vacios como agujeros negros, no era una broma.
Lily vio a Leo sentarse al suelo algo nervioso, primera vez que lo veía así, al parecer deseaba contar algo como esto a alguien. Le dio pena.
-Master… - Lily quería decir algo.
-De allí, bueno de allí, me quede… solo, ella luego murió – miró a Lily – no te puedo contar eso Lily, hablé más de lo que pensaba – agachó la cabeza.
Lily se aproximó hacia Leo, se arrodillo frente a él y le dijo:
-Sé que no puedo ayudar mucho ahora master, pero creo que un abrazo le aliviara un po…
Leo alzo súbitamente su cabeza, la echo hacia atrás y…
Soltó su risa habitual, descarada y fría. Lily se quedó pasmada.
-Yo no entiendo – dijo al ver a Lily totalmente sorprendida – porque algunas mujeres creen todo lo que uno dice, es su virtud y flaqueza a la vez. ¿Creías realmente que una chica haría algo así por mí?, es decir…
Leo avanzo hacia ella unos pasos mientras Lily retrocedía, "Sigue siendo un monstruo" – pensaba.
-..¿Crees que alguien en este mundo haría algo así? – Leo alzó ambas manos - ¡Por favor Lily!, ¡Si tanto odias o temes los ojos de alguien…!
Le dio un golpe leve en la frente mientras exclamaba:
-¡… Entonces arráncate los tuyos para que no veas los de él!, lo siento Lily pero esta historia se me ocurrió al ver tu convicción por hacer lo que sea para contentar a alguien, fue cruel lo admito, pero a veces en la crudeza se aprende mucho más que vivir bajo una burbuja de felicidad falsa.
Leo abrió la puerta del dojo, dejando a Lily aun sorprendida y helada:
-Aún es temprano Lily, puedes permanecer aquí si lo deseas. – Leo volvió a su seriedad habitual.
Cerró la puerta. Tras el Lily sonrió:
-Master, usted puede mentir lo que quiera, pero una mujer sabe muy bien cómo se siente un hombre, lo que paso ahora no fue mentira, lo sé.
Lily se arrodillo y cerró los ojos:
-Su historia contada es cien por ciento real.
