"Forbidden Paradise"

(Paraíso Prohibido)

Por: Leia Fenix

"Ella era una especie de paraíso, la mujer perfecta en todo sentido de la palabra...pero ese paraíso estaba prohibido para él...y lo sabía...estaba tan prohibido como su entrada al paraíso de los cielos."

Summary alternativo: Técnicamente de 17, Edward a sus 107 años tendrá que ser padre y madre de una joven tan hermosa como su madre, mitad vampiro mitad humana, que heredó su endemoniada personalidad y que la palabra "No está permitido" no entra en su vocabulario.

Declaimer: Absolutamente nada acerca de las historias y los personajes de la genial Stephenie Meyer me pertenece, desgraciadamente EDWAR no es mío (...solo me pertenece la genialidad y originalidad de mi historia).

Advertencia: Creo que está de más advertirles ya que lo he catalogado como reiting M, por lo tanto están avisados de que el contenido de este fic puede (o no es) apto para menores por escenas de violencia o un poco subidas de tono...me explico?¿

Ah y lo más importante Recomiendo que para leer este fanfic ya se hayan leído "Luna Nueva"

Nota de la autora:

¡¡¡¡¡Por Carlisle santísimo!!!!!...jamás en mi vida imaginé que recibiría algún día tal cantidad de R&R...78?

Es que...

Es que ...

Cielos me quedo sin palabras.

Carlisle estuvo tres días aplicándome primeros auxilios. No es que me queje jijiji O.o°, pero jamás creí un milagro así posible. Si querían hacerme llorar más que "Alicia en el país de las maravillas", pues definitivamente lo han conseguido.

Las gracias no me alcanzan. Aquí les doy el listado de las chicas que me hicieron llorar, reír y emocionarme a más no poder con sus alentadores comentarios...las que hicieron que algo imposible fuera finalmente posible:

ALLEX_MASEN_CULLEN (jeje yo también suelo hacer los rr mientras leo), , Isis Janet, beautifly92, Lubells Blak Cullen, belencullenss, Adri cullen, Kari Uchiyama, maaaarie, KristAlice Cullen, Karyta34, Clara, Leah Masen Cullen, Zoe Love Potter, vampinessa, Ying Fa Malfoy de Potter, Pressure, Salesia, Bella Ma. Cullen, Krosp, akako cullen, Abby69L, Samanta-m, Agosss, Cramen, Cami-tz, nOeMii, Ixtab-chan, , .james (jeje aye), Vanexa.94, Pic b. Baccara, Loreniitao.O, FrogizZ94, rosewaycullenwhitlock, SiL-Cullen, Vanessa Potter Malfoy, Franshquiquis, majo1982, , Sabinawhitlockcullen, Sophie Madeleine Harker Cullen, Gely Cullen y Gaby_Masen_Cullen.

Mis disculpas a todas las lectoras empedernidas que no pude contestar a sus comentarios, entre ellas mi preciosa Salesia, ya saben que si me adjuntan su e-mail o correo electrónico podré contestarles sin problemas.

Bienvenidas: Twilightgirlkira, Fran (chica me encantó saber que me leías además de que una Chilena más eha eha, jejeje me encantó tu rr, ya sabes lo habría respondido si me hubieras dejado tu correo..Jejej ojalá te aventures a dejar más de tus alentadores R&R...GRACIAS!!), Ubita, Alma solitaria, .cullen, aquerinn (gracias por contestar :D), Luna Delacour, Alice Cullen Black, carliitha-Cullen, Pamela, Ale Cullen 023, Aio, kuchiki1995, Charlotte, Wishper Alighieri, dita_cullen, Cassii-x, bells-cullen-1309. Lillith Cullen.

Gracias por leer mi historia. Espero de corazón las haya atrapado la trama y quieran seguirme..Jujuju aún nos queda muchísimo de "Forbidden Paradise".

Por cierto...¿Ya averiguaron quién fue la feliz ganadora esta vez para el R&R número 700?

Bueno en lo personal mis más sinceros agradecimientos a mi querida Adri Cullen, yo se que todas mis lectoras se merecen estos reconocimientos y pequeños "premios", pero e de reconocer esta vez que Adri me ha dejado pasmada, luego me ha invadido la emoción llorando como estúpida mientras leía esa enorme cantidad de comentarios, y luego no hacía más que saltar por todos lados como Alice de pura felicidad. Chica creo que te la jugaste con todo para obtener este pequeñito premio pero que hago con todo mi corazón (y mi poca cordura claro o.O°). Muchísimas gracias, y te felicito por tu perseverancia...jeje has hecho a esta humilde "escritora" muy, pero mUuUy mUuUy muUuUUuUuUyYyY feliz!.

Oh...creo que escuché unos pasos aproximándose por el pasillo. Saben una vez que te acostumbras a vivir en la mansión, llena de vampiros, los pasos a media noche se te hacen de lo más común...lo extraño es que se hayan detenido justo tras la puerta de mi habitación.

Ups! quizás sea Edward que ha venido a regañarme por encontrarme a estas altas horas de la noche aún despierta...creo que lo más acertado sería apagar el ordenador ahora y hacerme la dormida.

Eso, eso.

Me acurruco sobre mis mullidas almohadas y me entierro bajo el edredón. El pomo de la puerta comienza a girar. ¡Pero qué modales, ni siquiera llamaron a la puerta antes!.

De seguro es Emmett que tiene otra vez "pesadillas". Pff puras escusas para meterse a mi cama, como si yo no supiera que los vampiros no duermen. Pero es que es imposible negarse a la carita de perrito abandonado que pone.

La cama se hunde a mis costados y yo solo atino a contener la respiración y a cerrar con más fuerza mis parpados.

Casi grito cuando un aliento frío chocó contra la línea de mi mandíbula.

Ese aroma inconfundible, almizclado y a mentas, fatalmente masculino hace que suelte un suspiro.

Solo puede ser un vampiro el dueño de esa esencia...Jasper.

Sus fríos labios atrapan mi lóbulo y me hace temblar de pies a cabeza.

-Hummm Adri...-murmura contra mi oído con su sensual y ronca voz que atontan hasta las ardillas y hacen que las aves choquen contra los ventanales.

¡¡¡Esperen!!!

Rebobinemos...MÍ JASPER WHITLOCK a dicho ADRI?...se refiere a Adri Cullen?.

Ja!, ¿cómo es capaz de confundirme?. ¡Bastardo!. Eso si que ha sido un golpe bajo.

-¿A que mierda has venido a mi habitación Jasper?- le escupo en su rostro...o eso creo, todo está muy oscuro solo me guio por sus brillantes ojos.

-Adri tu sabes a que e venido...Te vengo a dar tu premio por ser el R&R número 700, ¿verdad que es un hermoso número?. Emmett me ayudó a finalizar un listado de las 700s posturas posibles para practicar contigo que estoy seguro te harán muy, muy feliz.- dice sobre mis labios con su voz más sensual.

Aún así, salgo de mi aturdimiento, lo empujo con fuerza apartándolo de encima mío...si porque el muy fresco ya estaba a horcajadas sobre mi como un felino. No lo rechazaría en otra ocasión...jeje y se que ustedes tampoco chicas.

Pero por Carlisle santísimo, todas lo oímos...me ha llamado Adri.

Enciendo la luz y me cruzo de brazos. Él suelta un jadeo ahogado. Mientras ata bien su bata de ceda negra para tapar su desnudes y esa anaconda enorme que guarda entre las níveas piernas.

-No tienes nada que decir a tu favor Jasper Hale. Esta vez te e pillado.-

Él se para al lado de mi cama algo cabizbajo.

-Lo siento, creí que era Adri Cullen para que le diera su premio.-

-¿Qué clase de premio han acordado?, por primera vez lo dejo en manos de los chicos Cullen y la verdad no me parece nada de decente.-

Se recoge de hombros y me mira entre sus pestañas rubias.

-El premio fue idea de Emmett.- suelta con simpleza.

Como no, debí imaginarlo.

-Así que el plan es...-

-Una orgía masiva solo y exclusivamente con los chicos Cullen. Aunque para serte sincero no me gusta compartir lo que es mío, así que me adelanté al resto para darle el premio antes.- me sonríe pícaramente. Yo no estoy capacitada para negarme a esa sonrisa, y de pronto me encuentro a mi misma suspirando y riendo tontamente.

-Tramposo.- le suelto juguetona mientras le pego ligeramente sobre el hombro.

-¿Ey Adriiii, Ya extrañabas al osito Emmett?.-

Emmett acaba de entrar por la puerta vistiendo una indecente y corta hasta lo imposible, bata aterciopelada que podría jurar que se la ha quitado a Rose. Cubro mis labios con una mano evitando que se escape la estruendosa carcajada que ya cosquillea en mi garganta. Jasper aún me cubre con su cuerpo por lo que dudo que Emmett me haya visto.

-¡Maldito te has adelantado!- dice Emmett empujando a Jasper.

-No, no es lo que tu crees, verás ella no es...-

-¡NOS HAS TRAICIONADO!.-

-Ejem...- carraspeo antes que el enorme puño de Emmett vaya a dar contra el hermoso y divino rostro de Jazz.-Que no soy Adri.-

-Oh Leia.- Y ahí mismo me e quedado sin aire luego de ese apretado abrazo de oso que me da Emmett.- Te lo compensaré.

Me quedo congelada en medio del abrazo cuando escucho de fondo aquella aterciopelada y peligrosa vos.

-Maldición Emmett, dime que aún no has atentado contra su inocencia...dime que no has faltado al honor de esta dama, porque te juro que te arranco la cabeza en este preciso instante.- Edward siseó con la amenaza cargada en sus palabras.- Yo soy el único cuerdo que defenderá su orgullo, no la tocarás con tus sucias manos PERVERTIDO DE MIERDA.-

De acuerdo cuando llega a los garabatos, si...estamos hablando de Edward ¿recuerdan?, es porque esta muy, pero mUuuUy enfadado.

-¡Que no soy Adri.!- grito con el poco aire que quedaba en mis pulmones.

Emmett me deja con cuidado en el suelo mientras Edward se disculpa balbuceando unas cuantas palabras inentendibles.

Au se ve tan tierno cuando se avergüenza y comienza a comportarse como un perfecto caballero. Pero otra voz interrumpe su disculpa...

-¿Señorita Adri Cullen? Aquí ha llegado papá Cullen a darle su medicina.- Lleva SOLO su delantal para el trabajo y su estetoscopio colgando de su cuello.

La verdad es que aunque él es la perfección masculina personificada, siempre me ha chocado escuchar a Carlisle hablando en doble sentido y con un matiz sensual. ¿El maduro de los Cullen también estaba metido en esto?.

Suelto un cansino suspiro mientras dejo mis manos firme en mi cintura.

-Adri está en la habitación contigua.- Todos asienten algo avergonzados y cabizbajos por mi tono enfadado. Vamos chicas que a pesar de que sé que Adri se merece un premio tan...candente y apetecible por todas, no puedo evitar que los celos me carcoman.- Apresúrense antes de que me arrepienta...y por cierto, déjenla más que satisfecha, realmente se lo merece.-

Todos asienten con una gran y espléndida sonrisa sobre sus rostros y en un parpadear ya me en cuanto nuevamente a solas en mi habitación.

Al menos una de las chicas se la pasará en grande...¡eha eha!, ya nos contará Adri algún detalle de su noche desenfrenada.

Mi recomendación musical para éste cap. me la ha sugerido Krosp, es del grupo Pereza y la canción se llama "Todo"( link: http: // www. youtube. com / watch?v= tMevDh0y SDs&feature= related) , está buenísima además que muy sexy...ejeje el cap. lo amerita. Por mi parte les recomiendo también la canción "Tu boca" de Cabas y la canción "El templo del placer" de Lucybell (link-sin espacios: http: //www. youtube. com/ watch?v=wLtwmS NX8aA&feature=related).

Por ahora las invito a leer. Ya que es el cap. que se que muchas han estado esperando. Solo espero no desilusionarlas.

Un Carpe Noctum para todas

Kiss

Leia Fenix

Capítulo veinticinco: "Tu merecido"

¿Qué demonios andaría buscando? Era la segunda vez que la descubría husmeando por su habitación.

No recordaba ni siquiera haberla escuchado entrando en la casa...¿tan sumido en su rabia estaba que había bloqueado sus propios instintos?. Pero es que no soportaba la idea de sus suaves y carnosos labios moviéndose contra los asquerosos de Lauper, su frágil y sensible cuerpo rosándose de forma indecente con ese patán...

Las asquerosas manos de Lauper recorriendo la desnuda espalda de su esposa...porque era literalmente su esposa.

¡Y por la misma mierda!...apenas podía soportar el fervor y la pasión con que ella había besado al baboso de Lauper...de una forma que él siempre había deseado. ¿Ella jamás le correspondería del mismo modo?.

Esas oleadas de placer que escapaban de ese par lo habían terminado de marchitar por completo.

Y lo peor es que sabía que ella había comenzado a bailar con él para sacarle celos a ese estúpido humano...sabía que no bailaba con él de aquél sensual modo para complacerlo, como una pareja. Y aún así no podía evitar el sentirse posesivo, de sentirse vivo mientras la abrazaba, de deleitarse con esa exquisita e inexplicable electricidad que nacía con cada mero contacto de sus cuerpos.

Maldición...

Si no fuera por el maldito ritual, si no fuera por su exquisita esencia...si no fuera porque estaba locamente enamorado, ya habría volado lejos de ella...

Pero lamentablemente era un loco enamorado...y no había remedio para eso.

Se levantó de un ágil y silencioso salto del rincón en penumbras donde se mantenía oculto y donde había permanecido por largos minutos perdido en sus rabiosos y dolorosos pensamientos.

Sentía la rabia recorrer cada una de sus terminales nerviosas alentando a sus fuertes e indestructibles músculos. Quería con todas las ansias que guardaba que ella supiera que tan malo había sido el verla en los brazos de otro...quería hacerla entender...

Estaba rabioso por todo...incluso por el echo de verse como el único afectado hasta ahora por el hechizo del ritual...ya que ella no tenía que controlar esas ansias que lo carcomían por dentro, que lo alentaban a hacer con ella cosas prohibidas, que se le subían a la cabeza más rápido que las burbujas de la champaña.

Era hora de que hablaran. Y Jasper estaba seguro de que uno de los dos saldría herido...y tenía la extraña y decepcionante sensación de que sería él.

Se acercó a ella, con su andar felino, cuidadoso, discreto y tan silencioso y rápido como su especie se lo permitía...

...después de todo era el depredador más hábil del mundo entero.

Estaba a centímetros de ella, la seguía mientras ella tentaba a oscuras avanzando hacia la puerta. Su exquisita y adictiva esencia se coló por sus fosas nasales haciéndolas aletear de placer...y entonces fue cuando lo asaltó la más carnal y cruda de las emociones...la lujuria, borrando todos los demás sentimientos...entre ellos la poderosa rabia.

Sintió como al instante todos sus músculos se tensionaron mientras el monstruo de su interior comenzaba a rugir.

Él le había advertido...¿eso significaba de que el hecho de que ella estuviera en su habitación merodeando era que estaba dispuesta a pagar el precio?.

No vaciló en su siguiente movimiento. Tomó entre una de sus frías manos el antebrazo desnudo de ella, haciéndola girar de forma algo brusca hacia él. Inevitablemente ella perdió el equilibrio chocando contra su torso que instantáneamente se tensó con el cálido contacto de ella.

Estaba sorprendida. Su exclamación de asombro sonó amortiguada contra su pecho mientras las oleadas de nerviosismo, miedo y sorpresa que expelía ella por cada poro de su cuerpo llegaban a él como si se tratara de una antena receptora.

- Ya te dije lo que te iba a hacer si volvía a pillarte husmeando por aquí...Elizabeth- dijo Jasper con peligrosa suavidad mezclada en su ronca e hipnótica voz, mientras sus ojos que brillaban como los de los gatos en la oscura habitación se clavaban aplastantes y lujuriosos en ella haciéndola temblar.

La corbata de ceda colgaba desatada a su cuello y los primeros botones de su camisa habían sido arrancados. Su cabello rubio como la miel estaba más revuelto que de costumbre y su exquisito aroma almizclado, varonil y a mentas se mezclaba con el del alcohol. Una astuta sonrisa de medio lado tiró de la comisura de sus mortíferos labios...

...Esta vez le daría su merecido...

Aterrorizada y casi al borde la histeria por la repentina aparición de Jasper, Elizabeth no pudo mantener más sus piernas firmes luego de esa afirmación...porque ella realmente sabía de la amenaza, él se lo había advertido...y ella ilusa no había creído que finalmente fuera capaz de cumplir su amenaza.

¿Debería detenerlo?.

¿Pero cómo hacerlo si su cuerpo respondía por ella...si su cuerpo ya no era más controlado por su mente...si su cuerpo no le pertenecía más...si su corazón la traicionaba y latía desbocado chocando contra el fuerte torso de él?.

No, protestar ya no era una alternativa, no después de haber sumido a su cuerpo durante tanto tiempo a una frustrante represión...ya no le quedaban fuerzas para protestar algo que deseaba desde hace tanto tiempo que ocurriera...

...a pesar de saber que estaba prohibido...que no era lo correcto...lo deseaba tanto o más que Jasper.

Jasper la tomó por la cintura alzándola un par de centímetros sobre el suelo. Automáticamente al sentir las frías y fuertes manos de Jasper sobre su cuerpo sosteniéndola contra el reacio cuerpo de él, Elizabeth se vio envuelta en una densa nebulosa de deseo que la arrastraba lejos de la conciencia y la acercaban a sus instintos más básicos y carnales, en ese instante no pudo hacer otra cosa más que aferrarse de sus anchos hombros mientras que él la guiaba alzada en la penumbra de la habitación. En un parpadear Jasper la tenía presionada contra la gruesa puerta de roble de su habitación.

Elizabeth no pudo refrenar el temblor que invadió su esbelto cuerpo cuando Jasper la dejó deslizarse nuevamente hasta que sus pies tocaran el suelo, dándole a sus cuerpos un exquisito y excitante roce.

Aquella dulce fricción les había provocado una excitación casi dolorosa. Eli cerró con fuerza los ojos mientras que un débil gemido escapaba de sus labios entreabiertos.

Sabía que ésta vez no habría escapatoria...lo sabía...lo sabía incluso porque su cabeza no paraba de gritarle un "ya era hora...por todos los cielos, ya era hora". Y aunque lo más seguro es que luego se lamentaría, en este preciso instante mandaba por el caño lo que se suponía correcto...ahora era tiempo de jugar con lo prohibido.

Por su parte Jasper estaba extasiado sintiendo su embriagador aroma, a fresas y a su adictiva sangre, envolviéndolo junto con el confortante calor que despedía su femenino y pequeño cuerpo...calentándolo...de todas las formas posibles.

Elizabeth abrió despacio los ojos cuando sintió el frío y dulce aliento de él chocando contra sus labios. Él hermoso rostro de él estaba solo a unos centímetros del suyo. Aquellos ojos brillantes en la oscuridad estaban cargados de una ciega e indiscutible lujuria...desbordaban deseo. Se sintió nuevamente como aquella vez que había sido presa de él en las escaleras...como en su primer encuentro. Estudió su rostro con cuidado reparando en cada detalle. La forma elegante en que caía el flequillo rubio sobre su frente, sus cejas que enmarcaban esos ojos ónix hambrientos, su mandíbula masculina y bien delineada que la invitaban a clavarle los dientes, para detenerse finalmente en sus labios...esos labios grandes, tan apetecibles, tan endemoniadamente besables y deseables...a solo unos milímetros de los suyos. Sintió ese hormigueo característico sobre sus labios, deseando el contacto de los de él. Sus pechos apenas se rozaban con el frenesí de las respiraciones de ambos...haciendo que cada vez desearan respirar más hondo para aumentar la presión y el contacto...y haciendo que inevitablemente los pechos de ella se tensaran llenándose.

Elizabeth volvió a su pelo miel, frondoso y más desordenado que nunca...¿Acaso no había manera de peinarlo?. No pudo refrenar a sus curiosas manos temblorosas que vagaron lentamente, en una suave caricia, sobre la seda de la camisa blanca de él hasta hundirse en ese sedoso y desordenado cabello.

Jasper cerró los ojos mientras inclinaba su cabeza hacia atrás, más cerca de los dedos de ella sobre su nuca. Soltó un suave ronroneo presionando más sus manos a la pequeña cintura de ella de forma inconsciente.

Elizabeth se deleitaba con el sedoso tacto de sus cabellos miel y de la sensual forma en que él ronroneaba llenándola de un descontrolado placer. Ahora que el cuello de él era más accesible, dejaba a la vista su manzana de Adán. Elizabeth temblaba al controlar sus ganas de abalanzarse sobre su cuello y morderlo.

Este vampiro terminaría enfermándola de los nervios, o en el peor de los casos quemándola viva con el arrasador fuego que prendía en su interior con su sola cercanía. Elizabeth dejó caer nuevamente su mirada en esos labios que le prometían la gloria...tan apetecibles. Deseaba besarlo con un ansia ciega, feroz que ésta vez le pasaría la cuenta, que esta vez era implacable, que esta vez no admitiría más demora...en realidad deseaba todo y cada parte de él.

Le lanzó una última mirada codiciosa a sus labios antes de asirlo por ambos costados de su corbata de seda que colgaba a su cuello, y atraerlo con desenfrenada pasión hacia ella para sellar sus labios en un hambriento beso.

Se aferró a su inmortal cuerpo mientras sus lenguas desataban una furiosa batalla silenciosa. Así mismo dejó su cuerpo maleable, flexible y a completa disposición de él...esta vez sería sin ataduras, sin restricciones.

Jasper la apoyo más contra la puerta mientras presionaba su propio cuerpo contra el de ella separando cualquier espacio existente entre ambos y sin romper el beso. Sus labios carmín eran tan suaves y dulces...el mejor manjar que jamás había probado, pero tuvo que dejarlos para que ella pudiera respirar. Se sentía tan bien el sonido frenético de los latidos de Eli y su acogedor calor que lo invitaban a hundirse hacia la suave blandura de su femenino y bien torneado cuerpo.

Elizabeth respiraba sobre sus labios de forma rápida e irregular, con urgencia. Se separó solo lo suficiente para contemplar su rostro. Su pálida piel estaba coloreada en sus mejillas con un adorable sonrojo, el verde hechizante de sus ojos estaba marginado a pequeñas aureolas...invadido por la dilatación de sus pupilas negras, sus frondosas pestañas batían más a prisa que de costumbre, una ligera capa de sudor perlaba su frente, sus facciones eran delicadas y femeninas...era tan hermosa. Se detuvo en sus labios carmín que ahora estaban más rojos que nunca e hinchados debido al feroz beso que acababan de compartir. Los repasó palpándolos con su frío pulgar, deleitándose con la tibia sangre que los poblaba y de su exquisita suavidad. Subió su otra mano liberando la cintura de ella para hundirla en su leonino cabello bronce. La sostuvo firmemente por la nuca.

Elizabeth tembló con la cercanía de su cuerpo y con la fiereza y decisión de sus actos. Se pasó la lengua por los labios inflamados capturando el delicioso sabor de Jasper. Su piel se erizó por completo cuando sintió su fría, grande y poderosa mano colándose por su mata de cabello y atrayéndola con determinación a capturar nuevamente sus alientos.

Eli gimió contra su boca de piedra, retorciéndose deseosa contra él, intentando elevarse lo suficiente sobre la punta de sus pies para aumentar la presión entre sus labios...anonadada con la fuerza primitiva con que él la besaba. La excitación y la necesidad de tenerlo era desenfrenada, incluso dolorosa.

Ella bajó sus manos acariciando ese fuerte cuerpo que se estrujaba contra el de ella. Enterró sus dedos en los hombros de él, aún cubiertos por la molesta camisa, cuando sintió la plena excitación de él presionándose contra su bajo vientre.

Jasper atrapó los dos senos de ella entre sus frías manos de mármol. Los presionó con "fuerza" por sobre la suave y fina seda que los cubría, comenzando a masajearlos en una acompasada y delirante caricia. Eli dejó escapar un gemido cargado del placer que le producían las maestras manos de Jasper. La deleitante caricia continuó, haciendo que el hormigueó fuera reemplazado por el placer.

Pero pronto esa caricia no fue suficiente. Jasper reconoció en sus ojos verdes opacados por la lujuria el mismo deseo que lo dominaba a él de ir por más.

Jasper dejó sus pechos para tomar los tirantes de su vestido y dejarlos caer de sus hombros para apartar la tela que cubría aquellos firmes y voluptuosos pechos, los cuales deseaba apretar contra su boca hambrienta que no paraba de liberar ponzoña. Pasó uno de sus musculosos brazos por debajo de su trasero para alzarla y tenerla a una altura necesaria para tapizar la suave piel expuesta de sus senos con sus fríos y mortíferos labios. Elizabeth enrolló sus largas y bien torneadas piernas en torno a las caderas de él para sostenerse mejor, haciendo que el vestido subiera dejando casi por completo al descubierto sus muslos. Soltó un sonoro jadeo cuando sintió los filosos y mortíferos colmillos de él rozando con cuidado uno de sus erectos pezones. No pudo contener la automática reacción de su cuerpo, y se arqueó más contra esos labios que iban dejando un húmedo y frío rastro a medida que la besaban en aquella piel tan sensible.

El gemido de él sonó amortiguado por sus besos. La presionó más contra la puerta apretando su cuerpo de roca contra el de ella, frotando descaradamente su excitado miembro contra la entrepierna de ella solo cubierta por la diminuta ropa interior, desatando una feroz llamarada en Eli, haciendo que cada vez deseara pegarse más al cuerpo de él intentando aplacar con el frío de su inmortal cuerpo aquel fuego que la consumía por dentro...se sentía febril.

Estaba en un punto sin retorno, lo sabía, pero aquel gesto la estaba llevando incluso a la inconsciencia...y eso era algo que no tenía planeado...por el contrario, quería recordar cada momento y cada caricia con Jasper. Así que luchó contra ello reclinándose contra la puerta tratando de separar las caderas de aquella dura protuberancia que pugnaba contra el suave y mojado pliegue de su entrepierna...

...pero no lo consiguió, Jasper la presionaba contra la puerta con su propio cuerpo de pura fibra, sus movimientos estaban tan limitados por la cercanía que ni siquiera podía cerrar las piernas.

Una extraña y persistente tensión comenzó a crecer en la zona sur de su cuerpo haciéndola temblar levemente. Mordió su labio inferior tratando de aguantar el siguiente gemido. El aire escapaba vertiginosamente de sus pulmones aturdiéndola aún más.

Jasper quitó sus manos de ella para tirar del vestido y quitárselo de una vez, manteniendo su cuerpo completamente pegado al de ella para que Eli no cayera al suelo. Esos minutos de chance le permitieron a Eli recuperar algo de la cordura perdida. Sabía que estaba pisando un territorio prohibido e inexplorado. Todo era nuevo para ella, estaba en el ojo del huracán de millones de sentimientos que la recorrían...pero el más fuerte en ese momento, el que la dominaba era el puro placer y deseo. Sabía que se estaban arrojando el uno sobre el otro como si fueran animales, irracionales, ¿Acaso eran incapaces de darle un toque de ternura al momento?...

No...Y tampoco le preocupaba. La urgencia era desenfrenada, demasiado fuerte y las ansias demasiado poderosas como para detenerse a ir más despacio.

Eli cerró los ojos mientras oía el sonido de la tela al rasgarse y el tacto de ésta al abandonar su piel. En un batir de pestañas Eli estaba completamente desnuda en los brazos de Jasper, completamente a su merced, como si se tratara de una marioneta. Saberse desnuda entre los brazos del "hombre" que más anhelaba y deseaba, del vampiro que controlaba sus emociones, del vampiro que tenía tan inquieto y acelerado su maltrecho corazón, la hacia sentirse sumamente vulnerable como su fuera una pequeña niña en brazos de una fiera. Se sentía en notoria desventaja al estar completamente desnuda mientras Jasper aún conservaba todas sus prendas...pero ya no podía esperar más, simplemente ya no tenía ni las fuerzas para arrancarle la ropa, solo quería que él llenara ese inmenso vació que la aplastaba con una ansiedad a estas alturas incontrolable.

Las manos de Jasper vagaron acariciando sus desnudos muslos, acercándose cada vez más a esa zona tan sensible que clamaba por atención...que clamaba por ser llenada.

Eli soltó un sonoro gemido cuando los dedos de él rosaron la piel interna de sus muslos. Cerró los ojos mientras se dejaba invadir por las oleadas de placer. El masculino aroma de Jasper la tenía totalmente aturdida y perdida en el más puro éxtasis. Dejó caer su cabeza hacia atrás hasta reposarla sobre la puerta. Por unos minutos se concentró en oír su propia respiración, jadeante e irregular, que acompañaba a los acelerados latidos de su corazón. Imaginó los trazos imaginarios de los dedos de él sobre su piel, que parecían dejar una estela de ardiente fuego ahí donde tocaba. La espera de consumir aquel momento se le estaba haciendo insoportable. Quería, ansiaba esa embestida que llenaría su vació aplacando aquel deseo que ya era doloroso.

Por su parte Jasper sentía como su propio cuerpo generaba adrenalina en un millón, estaba acelerado, casi al borde de la explosión. Si ella seguía gimiendo de aquel modo tan sensual acabaría antes de siquiera comenzar...y él realmente había esperado tanto por este momento. Todo le resultaba tan irreal y mágico.

Ella, la belleza personificada, respondía gustosa a cada una de sus caricias. Elizabeth era para él una exquisita e intoxicante mezcla de la más pura inocencia y sensualidad...porque en sus brazos era puro fuego. Así que se dedicaba a su tarea de satisfacerla por completo llenando su cuerpo de caricias, se concentraba únicamente en el placer de hacer vibrar su cuerpo...su cuerpo de mujer.

Jasper se estaba conectando con su instinto, enfermo, acecino y animal. Quería botar todo el odio que guardaba para Lauper, escupir su lado que andaba mal, después de todo ella había vuelto a él y no se había quedado con Lauper...¿eso podía tener algún significado?. Deseaba pensar que sí...y uno positivo para él.

¿Por que ella lo habría detenido si no quisiera esto verdad?.

En estos momentos solo se quería abandonar al éxtasis del momento, quería sentir el deseo corriendo más allá de sus nervios...quería sentir el deseo corriendo por la piel. Quería emborracharse con la adictiva esencia de ella y hacerla gritar hasta enloquecer...iba a dejar su huella en el templo del placer.

Elizabeth comenzó a balbucear unas palabras incoherentes entre sonoros jadeos. Jasper sonrió contra la dulce piel de su cuello...sabía que ella estaba al borde de la locura...casi tanto como él...y lo sabía porque esta vez él mismo le estaba mandando arrolladoras oleadas de puro e intenso placer.

...Jugaba con su cordura tirando los hilos de sus emociones...

Las manos de Jasper se movieron veloces, pero con una inusual torpeza debido al temblor de sus manos, y con cierto frenesí entre los cuerpos de ambos intentando desatar el cinturón de su pantalón. El que sus manos temblaran ya era una reacción natural de su muerto cuerpo ante la cercanía de Eli. Sus vampíricas habilidades se veían entorpecidas ya que todos sus sentidos se concentraban solo en ella dejando sus actos a la inconsciencia. El roce de aquellos fríos nudillos contra su sensible y húmeda entrepierna bastó para hacerla gritar de ganas...

¡Por todos los cielos cuanto lo deseaba!.

Jasper consiguió bajar la cremallera y sus pantalones liberando a su tenso y excitado miembro. Jasper comenzó a rosarlo sensualmente contra la húmeda entrada de ella mientras mordía su lóbulo derecho.

Eli cerró los ojos con fuerza, rasgo la camisa de Jasper y clavó sus dedos en sus ahora desnudos hombros de fría, suave y dura textura. Pegó sus carnosos y cálidos labios contra el esternón de él intentando amortiguar sus guturales gemidos.

- Quiero que seas mía Eli...¿comprendes?...quiero hacerte completamente mía - murmuró contra su oído, en un tono áspero y grave, al tiempo que alzaba un poco más a Eli para ajustar su posición.

Porque eso era lo que realmente quería...ella tenía que ser única y exclusivamente de él. Ya no le importaba cuan egoísta e irracional podía resultar. La conquistaría a como de lugar...y lo haría porque ya era muy tarde para volver sobre sus pasos...ya estaba loco por ella, no era capaz de controlar sus propias emociones.

La quería a ella así...para siempre.

No esperó respuesta de ella...y sabía que emocionalmente Eli era capaz de formular alguna frase coherente. Rió por lo bajo, un sonido que para Eli resultó de lo más sensual, mientras movía sus manos buscando los pliegues de la entrada de ella...aquellos tejidos de exquisita y electrizante sensibilidad.

Encontró aquella cálida hendidura e introdujo sin previo aviso uno de sus largos y fríos dedos al virgen interior de ella para sacar la humedad hacia afuera y así prepararla mejor para entrar en ella. Elizabeth se estremecía en sus brazos mientras estrechaba con fuerza sobrehumana al duro cuello de él tratando de canalizar aquellas intensas oleadas de placer que le producían aquel largo dedo frotándose y adentrándose en su sexo mientras pasaba a llevar su palpitante clítoris, provocándole una electrizante avalancha de placer que se expandía desde la zona tocada hasta el resto de su cuerpo.

Sus suaves y húmedos músculos internos se cerraban sobre el dedo intruso de Jasper apretándolo en una sensual y terriblemente excitante caricia. Jasper juró algo inentendible mientras seguía jugando con su dedo unos minutos más. Pronto lo retiró sabiendo que ni él ni ella podrían esperar mucho más y guió la ancha y palpitante cabeza de su miembro nuevamente a la entrada de ella. Su excitación era salvaje, casi al punto de hacerlo perder la poca cordura que le quedaba para emplear sus sexuales actos.

Fue entonces cuando Elizabeth quedó de piedra, completamente inmóvil, estática, congelada luego de sentir la enorme presión entre sus piernas cuando él comenzó a empujar abriéndose paso en su interior. Sabía que era natural que doliera la primera vez, no era una niña como para no estar al tanto de eso, pero esto era algo que jamás se había esperado. De un momento a otro la fiebre abrumadora del deseo que la había estado dominando se esfumó por completo dejando un fogonazo de alarma que tensó sus músculos por completo. Su mente quedó en blanco concentrándose solo en aquel extremadamente macizo miembro que se habría camino al interior de su cuerpo, entrando un poquito más profundo con cada nueva lenta embestida.

Por su parte Jasper soltaba roncos y ásperos gruñidos que hacían vibrar su trabajado torso y llenaban la habitación en penumbras. Aquello le estaba costando más de lo que esperaba. Por una parte debía estar alerta y jamás abandonarse por completo a sus instintos ya que podría terminar haciéndole daño al frágil cuerpo de Eli, así que controlaba con cuidado cada uno de sus movimientos, mientras que por otro lado la penetración le estaba resultando sumamente difícil ya que todo el cuerpo de Elizabeth estaba sumamente tensionado.

Elizabeth se retorció entre sus brazos con dolor, mientras soltaba pequeños gemidos de angustia. Jasper se detuvo de inmediato, luchando desesperadamente tratando de controlar el monstruo de su interior...tratando de mantenerlo bajo control en un esfuerzo que le contraía incluso las entrañas. Soltó una de sus manos que afirmaban las nalgas de ella y la guió hacia su mentón para acunarlo. Le alzó el rostro para inspeccionarlo con su aguda vista. Lagrimas surcaban sus sonrosadas mejillas, sus cejas y labios estaban fruncidos y sus ojos fuertemente cerrados. Su respiración continuaba siendo tan errada como sus latidos. Jasper sintió como si le ocurriera a él mismo como el miedo y la angustia la dominaban.

Tenía que tranquilizarla.

Su familia lo catalogaba como el más efectivo tranquilizante...y claro era una de las cualidades especiales que poseía gracias a su inexplicable don para poder controlar los estados de ánimo.

Pero en estos momentos tranquilizar a Eli le estaba resultando una tarea titánica...sobre todo porque ni siquiera podía mantener bajo control sus propias emociones. Apartó el deseo por unos minutos intentando transmitirle toda la tranquilidad que le permitía su concentración para hacerla sentir mejor. Comenzó a secar con su frío pulgar las lágrimas derramadas mientras le susurraba sobre sus labios fruncidos, haciendo que su dulce y fresco aliento chocara contra su rostro y que sus narices se acariciaran.

-Shit, Shit -la silenció apretando sus fríos labios contra la delicada curva del mentón de Eli. -. No pasa nada, Eli. Tranquila...tranquila...se que puedes con ello.- Aquel sonido fue un mero susurro ronco y tranquilizador, casi arrullador que se mezcló con los sollozos de ella. Comenzó a acariciar su enmarañado y aromático cabello enredando las sedosas ondas broncíneas entre sus marmóreos dedos. Acarició el sudoroso cuello de ella con la punta de su fría nariz hasta alojarse en el hueco tras su oreja.- Tú quédate quieta y déjame entrar. Prometo no hacerte daño...cielos antes muero. Voy a ser muy lento y suave.- Mientras hablaba comenzó a mover las caderas sutilmente hacia adelante y atrás, tratando de inducir los tensionados músculos de ella a relajarse para poder deslizarse más profundamente en su húmeda y cálida carne...exquisita y delirantemente estrecha.

Eli comenzó a temblar nuevamente entre sus brazos y unos débiles gemidos escaparon de sus labios ahora entreabiertos. Jasper atrapó aquellos gemidos dejándolos morir contra sus labios. Comenzó a besarla de forma dulce, acompasada con sus embestidas, que cada vez lo enterraban un poco más en ella, aún intentando tranquilizarla.

Elizabeth arqueó su cuerpo, meneando su caderas lentamente hacia él de forma instintiva esforzándose por adaptarse a él y poder aceptarlo. ¿Cómo era posible que aquél grueso miembro que intentaba adentrarse en ella pudiera ser tan grande?. Ciertamente no tenía mucho historial visual con el cual poder comparar aquello. ¿Todos los vampiros lo tenían así de grande...era parte de su naturaleza?. Lo único de lo que estaba segura era de que aquél palpitante y tremendo pedazo de él presionaba incesante y de forma dolorosa contra ella, amenazando con rasgarla.

Jasper trató de controlar el lento vaivén por más tiempo...Dios era su testigo o el mismo diablo...lo había intentado...pero ya era demasiado tarde. Elizabeth se arqueó una vez más, de forma brusca y desesperada contra él, haciendo que sus costillas chocaran contra el marcado vientre de él, y terminando por aceptar en su interior el rígido y enorme miembro de él que ahora estaba enterrado hasta la empuñadura. Jasper creía que iba a explotar de placer. Un gutural gemido escapó de sus fríos y bien delineados labios. Su flequillo rubio le hizo cosquillas en la frente a Eli mientras él respiraba de forma agitada, incluso si no lo necesitaba, sobre sus hinchados labios.

Elizabeth se dejó caer pesadamente sobre el cuerpo de Jasper, ocultando su rostro en el hueco entre el cuello y el hombro de él. Era como una muñeca de trapo.

Dolor...un agudo dolor era todo lo que podía sentir.

El hasta entonces férreo control de Jasper se hizo añicos, dando paso a sus vampíricos instintos y dejando de lado la poca cordura que le quedaba. Parecía que había esperado siglos para sentirse tan completo, para sentir un placer tan intenso y duradero. Sus caderas comenzaron a golpear las de ella, chocando carne con carne, hueso con hueso, entrando y saliendo de ella, clavándola y ella amortiguando la embestida...era un movimiento frenético, imposible de compararse con otra cosa más que con una taladradora. La espalda de Eli chocaba reiteradas veces y con rudeza contra la puerta, haciendo que su sudorosa espalda se aderiera a la madera. La puerta se agitaba violentamente marcada por el ritmo de las envestidas de Jasper. Durante unos minutos incalculable, los sentidos de Elizabeth se concentraron en el ahora lento y pesado latir de su corazón contrastando con el insistente y energético martilleo de Jasper dentro de ella...magullándola sin descanso. Se aferró de la brillante placa que colgaba sobre su musculoso y marmóreo pecho, retorciendo la cadena entre sus manos intentando canalizar el dolor, mientras la lujuria de Jasper la aplastaba.

Fue entonces cuando Jasper se detuvo de inmediato. Como un puño en la boca del estómago recobro gran parte de la conciencia perdida. Se puso alerta intentando reparar en los daños. Un gruñido rasgó su garganta al percibir la tensión en cada uno de los músculos de ella. ¿En qué momento ella había dejado de moverse de aquella forma tan exquisita?. Se maldecía a sí mismo por no haber conservado el control...era peligroso que lo perdiera. ¿Le habría hecho mucho daño?. Sinceramente se estaba martirizando. Ella estaba bloqueada emocionalmente, era como si se hubiera sumido en una especie de trance. Lo estaba rechazando física y mentalmente. Con su frío dedo índice alzó el mentón de ella para estudiar sus ojos.

Elizabeth intentó decir algo, realmente quería hacerlo, pero el apretado nudo que se había formado en su garganta se lo impidió. La llamarada del deseo se había apagado y el intenso placer, peligrosamente cercano al clímax, ahora parecía lejos de su alcance. Se sentía dolorosamente dilatada mientras las paredes de su interior palpitaban hinchándose, irritadas, y apretando de forma refleja el grueso miembro de él.

Jasper la tomó con agilidad manteniendo uno de sus musculosos brazos bajo sus nalgas mientras que con la otra mano la mantenía firme por la espalda. La alzó en vilo despegándola de la puerta...estando aún dentro de ella, y la guió en la oscuridad hasta recostarla en su cama.

Elizabeth cerró los ojos deleitándose con la placentera sensación de sentir el peso de él sobre ella. La fría placa de él cayó entre los pechos de ella haciéndola temblar ligeramente. Cada uno de los músculos duros y fríos como la roca de él, se amoldaban a la blanda, cálida y curvilínea figura de ella. Jasper se recargó en uno de sus codos para no caer por completo sobre ella. Ajustó la posición abriendo más las piernas de ella y pidiéndole que las envolviera alrededor de sus caderas mientras le susurraba palabras tranquilizadoras cerca de su oído. Elizabeth se sintió completamente expuesta y abierta. Jasper comenzó a embestirla nuevamente de forma lenta y pausada. Guió una de sus manos al sur del cuerpo de Elizabeth, acariciando su vientre plano y bordeando su ombligo, recorrió la suave capa de bellos que cubría el monte de Venus y buscó el sensible nudo de nervios que coronaba el sexo de ella. Con su dedo índice y pulgar desplegó los labios que lo mantenían resguardado. Se acomodó nuevamente sobre su entrada y comenzó a empujar hacia adentro, cuidando esta vez de presionar su clítoris y rosarlo de forma sensual con su miembro con cada nueva envestida.

Elizabeth jadeó sonoramente al sentir cómo una oleada de sensaciones la invadía por completo, indefensa ante aquel poder que iba intensificándose cada vez más, quitándole más y más el aire con cada nueva arremetida de Jasper y arrastrándola nuevamente de forma vertiginosa a la dimensión del placer. Era como un golpe de electricidad que encendía cada terminal nerviosa de su cuerpo, concentrándose despiadadamente entre sus piernas.

Por supuesto Jasper sabía exactamente lo que estaba haciendo y el efecto que deseaba causar en ella enviándole aquellas intensas oleadas de placer, compartiendo con ella lo que sentía...compartiendo con ella aquel desbordante deseo. La estaba forzando, haciendo uso de su magnífico don, inevitablemente hacia el orgasmo...la arrastraba junto con él.

Elizabeth comenzó a gemir cada vez más fuerte, aturdida por el estado febril del crudo y agudo deseo. En solo unos segundos el dolor que había experimentado en su entrepierna había sido reemplazado por un placentero y excitante roce de sus sexos que la aturdían y la hacían retorcerse de placer contra el cuerpo de hierro de Jasper. Atrapó las sábanas de satén bajo ella entre sus puños apretados mientras se arqueaba contra las caderas de él buscando mayor contacto y haciendo que él entrara cada vez más profundo. En fracción de segundos gritaba furiosa el nombre de Jasper mientras su cuerpo se desasía en pequeños temblores, en un sensual gemido de liberación, arqueando todo su cuerpo alzándolo unos centímetros sobre colchón, dejando caer su cabeza hacia atrás colgando, mientras los fríos brazos de Jasper la rodeaban para afirmarla contra su cuerpo intentando captar cada temblor que escapaba del cuerpo de ella. El cálido interior de ella se cerró con fuerza sobre su miembro reteniéndolo, haciendo que Jasper gimiera de placer. Aquella única e incomparable sensación pareció extenderse por minutos, con la misma intensidad con la que la había golpeado desde un principio, reduciéndola a temblores que arremetían contra su débil cuerpo mientras la inconsciencia dominaba sobre la conciencia.

Sus espasmos apenas habían comenzado a disminuir cuando comenzaron los de Jasper. Él la observó fijamente mientras la embestía a un paso energético y frenético, imposible para un humano. Su largo cabello cobrizo, como el de una sirena, se esparcía sobre las arrugadas sabanas de un verde tan intenso como el de los ojos de ella, enredándose con las plumas que habían volado por toda la habitación luego de destruir sus cojines por su ira desatada antes de que ella llegara. Sus ojos estaban cerrados y sus labios entreabiertos inhalando y exhalando de forma irregular. Sus mejillas estaban sonrojadas por el ejercicio. Hundió una de sus fuertes manos en la maraña de cabellos cobrizos y la afianzó con firmeza a su nuca. La otra mano tomó uno de los costados de sus caderas y la ayudó a seguirle el ritmo de sus embestidas. La atrajo hacia sí, sin detenerse, y la besó hambriento. Recorrió con la punta de su gélida lengua el dulce paladar de ella mientras sus labios, fríos y cálidos, se acariciaban insaciables. Jasper atrapó entre sus filosos y mortíferos dientes el labio inferior de ella y comenzó a tirarlo ligeramente haciendo que ella liberara el escaso aire que contenían sus pulmones en un sonoro gemido. Aunque lo apretaba con suavidad, el filo de sus dientes era demasiado y sobre el grueso labio aparecieron dos gotitas carmín. Jasper observaba extasiado aquel líquido brillante que le prometían la gloria y la entrada al cielo...incluso sabiendo que no debía probarlo, que no debía tentar a su escaso y nulo autocontrol...que estaba prohibido. Aún así se aventuró y arrastró su gélida lengua sobre el labio de ella limpiando las gotitas de sangre.

Estaba perdido...

Simplemente no había sangre en el mundo con un sabor mínimamente parecido al de la sangre de Elizabeth. La besó con pasión haciendo que por la presión de sus labios al encontrarse y estrujarse, se liberara mas de aquel néctar adictivo.

Jasper averiguó entonces que no había nada más dulce y exquisito que la miel de los labios de ella combinado con el adictivo, insaciable e incomparable sabor de su sangre. Sus roncos, profundos y guturales gruñidos, que nacían desde el fondo de su ancho pecho, se repetían una y otra vez al ritmo del frenético bombeo de sus caderas contra las de ella, muriendo ahogados en los labios de ella.

El tiempo que los acompañaba era silencioso, no se oía nada más que sus propios gemidos, no respiraban más que ellos, no vivían más que ellos, no ardían más que ellos...no existían más que ellos.

Elizabeth continuaba totalmente aturdida, perdida en la nebulosa del deseo y el placer. Escondió nuevamente su rostro en el hueco entre el cuello y el hombro de Jasper. Abrió los ojos contemplando la lisa y tensa piel del cuello de él. Reconoció la pequeña cicatriz en forma de media luna que calzaba a la perfección con el molde de su dentadura. Esbozó una pequeña sonrisa antes de arremeter contra el cuello de Jasper, llenando la cicatriz de suaves y sensuales besos. Sus inexpertos colmillos comenzaron a liberar ponzoña por montón, y la esencia de él que la golpeaba con intensidad volvían agua su boca. No pudo resistir más las ganas de clavar sus dientes nuevamente en aquel prohibido lugar. Justo en el momento en que enterró sus dientes en la misma huella, dejando que el frío líquido carmín llenara su boca, Jasper llegó al clímax estremeciéndose en temblores sobre ella y soltando un gruñido gutural que hizo temblar las paredes y vibrar la cama. Sus cuerpos estaban completamente adheridos y calzaban a la perfección como si fueran dos piezas de puzle.

Jasper no cabía en su asombro. Estaba realmente impresionado por la intensidad del momento que acababan de compartir. Elizabeth lo había hecho sentirse vivo y ardiente. Aquello definitivamente no había sido sexo. Ya había tenido sexo incontables veces. Sabía la diferencia. El sexo era puro y carnal placer, algo que fácilmente podía satisfacer si así lo necesitara. Sin embargo lo que acababa de experimentar con Elizabeth estaba lejos de ser mero sexo. Había sido tan intenso, irrefrenable y potente como una llamarada que los encendía llevándolos al borde de la cordura, llevando al límite sus sentimientos y emociones.

Aquello era algo insaciable...algo que nunca se cansaría de probar con ella.

La respiración de Jasper comenzó a normalizarse a medida en que recuperaba el control y la conciencia. El corazón de ella se estrellaba furioso contra el reacio pecho de él. Jasper pensó que hasta podría bailar siguiendo su rítmico batir. El frágil cuerpo de ella aún temblaba entre sus fuertes brazos. Salió de ella con cuidado y se dejó caer a su costado. La cubrió con las suaves sabanas y subió el edredón que había caído al suelo. Un deseo se mantenía persistente en su mente. Deseaba velar su sueño, consolarla y luego volver a comenzar aquel frenesí. Lo deseaba con tal vehemencia que sus muertas entrañas se contraían de forma dolorosa. Pero no podía tentar a su suerte. Realmente no confiaba en sí mismo, no confiaba en que fuera capaz de contenerse.

-¿Te molestaría quedarte por esta vez a hacerme compañía?.- le preguntó mientras la arropaba tapando sus desnudos cuerpos.

Ella le sonrió mientras asentía ligeramente. Sus ojos comenzaban a cerrarse producto del sueño y del cansancio. Sus latidos volvieron a ser normales y su respiración se hacia cada vez más acompasada. Sin que Jasper se lo pidiera, se acurrucó sobre el pecho de él enroscando uno de sus finos y cálidos brazos alrededor de la cintura de él. Soltó un último suspiro antes de abandonarse en los brazos de Morfeo. Jasper se había quedado completamente inmóvil. Aún aturdido un solo pensamiento se adueñaba de su mente...

-Te amo Elizabeth...-lo dijo apenas en un susurro mientras coronaba su frente con un suave beso y delineaba con su dedo índice la leve sonrisa que tensaba los apetecibles labios de ella.

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Fin del cap.

Debo de admitir que me daba (y aún me da) muchísima vergüenza publicar éste cap. Y es que lo e escrito de forma demasiado detallada O.o°

¿Qué les ha parecido?¿Era lo que esperaban?¿Ha sido el peor lemon que han leído en su vida?¿el final es una Mierda?...

En fin, espero no haberlas traumado más de la cuanta y que lo hayan disfrutado.

¡Mierda hasta eso suena pervertido!

x.x

Bueno, abusando de mi buena suerte y de su espléndida e incondicional audiencia, realmente estaría fascinada si para el siguiente cap. ya hubiéramos llegado a los 800 R&R.

¡¡¡¡Ya saben que hay premio para el R&R número 800!!!!.

Y Jazz está más que gustoso de entregar premios. Jujuju

No voy a subir hasta dentro de 9 días más porque voy a estar de vacaciones en la finca de mi familia ( yea! nos vamos al lago) así que allá no gozo del internet. En todo caso apenas vulva a la ciudad subo porque el siguiente cap. para ese entonces lo tendré terminado.

Espero que aún guarden algo de su espíritu navideño ya que el siguiente cap. es "Navidad".

Gracias infinitas nuevamente por seguir mi historia, bienvenidas también las que la acaban de encontrar y siempre será bien aceptado un comentario de cualquier índole...jeje ya saben, una crítica (ojalá constructiva), conclusiones, perversidades, etc...

Ya saben que las adoro a todas mis lectoras empedernidas verdad?¿

Jeje un bacio per tutte...

Arrivederci

Leia Fenix.