Disclaimer: KKM no es mío y blablah... listo, ya pueden empezar a leer. El único personaje que sí es mío es Camilla, pero eso ya lo saben.


A/N: Pfff... que tarde. Y encima no es muy largo... pero antes que nada... :(

Eto.. ¡pero no desesperen! El fic ya esta todo caaasi escrito... en borrador.Falta emprolijarlo nomas... Disculpen, la universidad me consume todo el tiempo. ¡Pero lo voy a terminar! Palabra de honor.

Gracias por los reviews n.n

Cualquier cosa ya saben... iriskurenai en hotmail. Me agregan al msn y me retan si no updateo... como ahorax3


Capítulo Vigésimo Quinto


No recordaba con nitidez que era lo último que había ocurrido, pero el recuerdo de la noche anterior tenía olor a pasto mezclado con el peculiar perfume de su tan querido Maou.

No sabía donde estaba, pero tenía miedo de abrir los ojos. ¿Seguiría Yuuri con él? Tal vez ya se habría ido. ¿Qué iba a hacer si no era así? No podría explicarle… No podía creer…

No era posible que hubiera actuado de una manera tan irresponsable. Debería haberlo mandado a su cuarto inmediatamente, en vez de esperar estúpidamente algo que nunca iba a pasar. Es que, en el fondo, todavía mantenía algún tipo de esperanza. Tonta esperanza.

Debería haber sido un soldado responsable y protegido a su rey en vez de mantenerlo al frío y a merced de la noche. Si Yuuri se enfermaba, iba a ser su culpa. Debería haber pensado con la cabeza e ignorado a su corazón.

De nuevo, no estaba seguro siquiera si seguía en el mismo lugar. Su cuerpo todavía estaba muy dormido para darse cuenta, pero ese lugar era cálido. Considerablemente más cálido que el pasto del jardín.

Sin abrir los ojos aún se acomodó. Solía moverse mucho al dormir y despertar en posiciones realmente incómodas. Uno de sus brazos topó con algo que se encontraba a su lado. ¿Yuuri? No, no parecía ser él. Podría haberlo sido, ciertamente, pero Wolfram sabía que no lo era. Aquel no era su aroma, era… diferente. ¿Entonces qué o quién estaba a su lado? Algo alarmado, abrió los ojos de golpe. Realmente no supo como reaccionar cuando lo vio.

Conrad dormía apaciblemente. Estaba en su cuarto, en su cama, como antes. Como siempre.

El príncipe volvió a cerrar los ojos. No lo quiso despertar. Aunque estaba un poco más tranquilo, su corazón aún latía con violencia, por que si estaba en la pieza de su hermano, eso quería decir que éste había visto aquello que había pasado la noche anterior. ¿Qué iba a pensar de él? Debía estar enojado…

Él mismo estaba enojado. Yuuri ya estaba comprometido con alguien más, el lo sabía muy bien. Recién salido de la oficina de Gwendal, debería haberlo recordado. Se sentía bastante tonto por ignorar un hecho de ese tipo y albergar en su pecho todavía ese sentimiento estúpidamente optimista, por más pequeño que fuera. Se había dejado llevar.

Sentía mucha vergüenza.

Prefirió no despertarlo para no tener que enfrentarse a él. No quería oír sus reproches ni quejas sobre su comportamiento. Había actuado mal, y lo sabía muy bien.

Con cuidado se acomodó un poco mas cerca. Quería aprovechar, aunque no creyera ser merecedor de ello, ese instante en el que podía estar con él. No iba a pasar mucho tiempo más hasta que se marchara del castillo, y esta vez, sí que no pensaba volver. No porque no quisiera estar allí, porque estuviera enojado con alguien o por algún otro tipo de razón parecida, sino que por no saber tragarse su orgullo a tiempo, ya había perdido su lugar allí y frente a las personas que más quería.

Sin embargo, había algo que no lograba entender. Por más egoístas que habían sido sus actos, algunos lo seguían tratando igual. No había encontrado reproches en sus hermanos sino apoyo, y hasta el mismo Yuuri se había mostrado amable hacia su persona. La única que parecía guardarle rencor era Greta, pero por más que le doliera, la entendía a la perfección. ¿Cómo podía no hacerlo? Ella tenía razón, él los había abandonado… Y no había perdón posible para ello.

Tal vez era la única que estaba siendo sincera.

Y si. Era mejor que se fuera de ese lugar.

De repente percibió un movimiento en la cama, e instintivamente, cerró los ojos con rapidez.

Conrad se debía estar despertando. Sintió que se sentaba y acomodaba las sábanas, tapándolo con cuidado. Despacio, con un toque un tanto tembloroso, le corrió el cabello de la cara y acarició su frente. Wolfram se estremeció al contacto.

El hombre se levantó y la cama se volvió fría y demasiado grande en un segundo. No quería que se fuera… El joven príncipe abrió los ojos y observó que su hermano todavía lo miraba, parado al lado de la cama.

"Estabas despierto?" preguntó, obviamente mintiendo. Lo conocía demasiado bien, y podía darse cuenta cuándo estaba realmente dormido y cuando fingía.

"U-un poco" tartamudeó el joven, sentándose.

Conrad se sonrió, pero estaba algo serio, y no era usual en él a esas horas de la mañana. Wolfram no pudo evitar sentirse descubierto y culpable. Probablemente su hermano quería mantenerse dulce como siempre, pero no le estaba saliendo. Algo estaba mal... o simplemente la vergüenza por su comportamiento lo estaba volviendo paranoico.

Al ver los ojos angustiados del joven, Conrad se volvió a sentar en la cama. "¿Qué pasa?" mas la pregunta sólo provocó que Wolfram bajara la mirada, turbado. "Enserio ¿Cuál es el problema?" repitió el hombre dulcemente.

El príncipe no contestó. No sabía como explicar lo que pasaba y le molestaba mucho no poder hacerlo. Necesitaba desahogarse y le hubiera encantado contarle a él, justamente, pero temía demasiado a las consecuencias que pudiera tener la charla. No quería ser odiado por alguien tan importante como él.

"¿Todavía no confías en mí…?" inquirió el hombre con una débil sonrisa, desviando la mirada "Está bien… lo acepto. Mas lo que no puedo aceptar es que te ahogues en tus propios problemas. Ese tipo de cosas es mejor hablarlas, y si no soy yo, hay muchas otras personas en el castillo que te pueden escuchar y aconsejar…" Conrad se dispuso a pararse, pero lo detuvo la voz de su hermano.

"Anoche…"

El hombre frunció el ceño. Sabía a que clase de terreno iba Wolfram ya con escuchar la primera palabra que había salido de sus labios. Casi no hizo falta que siguiera la oración, ya que inmediatamente sus ojos se encontraron y entendieron a la perfección todo lo que el uno le quería decir al otro. Wolfram desvió la mirada algo molesto, no le gustaba sentirse tan transparente y vulnerable enfrente de nadie. Tímidamente, preguntó "¿Crees que sería mejor si me fuera ahora?"

Sin sorprenderse, Conrad suspiró.

"Wolfram…" dijo suavemente "…la decisión es tuya. Nada de lo que yo diga podría ser tomado en cuenta porque bien sabes que lo último que quiero es verte partir como la vez anterior. Mas si es lo que decides, lo voy a respetar y hacer respetar."