Aviso: Este fic es obra de mi imaginacion, los personajes son propiedad de la escritora suzane Collins.
este y mis demas fics han sido publicados en otra plataforma de fics, bajo su mismo nombre y contenido, asi como tambien mi nombre de usuario "seilen" asi que si los encuentran por ahi, no es plagio... soy yo!
ahora que si no estan bajo mi nombre de usuario ni el mismo titulo, porfa avisenme!
Capítulo 25
Nuestra vida en familia.
4:00 am el llanto de mi bebe me despierta con sobresalto, a mi niña le falta algo, pero por suerte se encuentra en nuestra habitación, "no podría ser de otra forma"
Katniss apenas y nota el llanto de Hopy. (Es así como la llamamos de cariño.) Dando unas ligeras vueltas en la cama de forma inconsciente, y es que es la más cansada, pues a ella le toca cuidarla casi todo el día, mientras atiende el mostrador de la panadería y yo estoy en la cocina.
Eso en la mañana, pero ya en la tarde al salir del trabajo, nos dedicamos a cuidarla en la casa, mientras katniss arregla un poco de ropa, o hace el registro y cuentas de la panadería.
Estos días han transcurrido entre cuidados por parte de la mama de katniss, comentarios burlones pero divertidos de Johanna, juegos entre la pequeña Mireille y Donovan, quienes ya son buenos amigos a pesar de la diferencia de edades, ya que Donovan la siente como su hermanita menor, felicitaciones por parte de buenos amigos en el distrito, y algunos regalitos.
Pero ahora que Johanna y la madre de katniss han regresado a sus distritos, nos hemos dedicado a lo que es, y será nuestra vida en familia.
Así que como es normal, todo ha sido algo abrumador y acelerado pero no ha dejado de ser ni un solo segundo, "perfecto". Mi vida es maravillosa junto a mis dos grandes ángeles, mi Hope y mi Katniss.
Al verla tan hermosa tomando un plácido descanso y acurrucada con la almohada entre las piedras, y esa pijama de satín azul pastel, sé de inmediato que a mí me toca ocuparme de Hopy quien llora.
Voy hacia su cuna de madera tallada a mano con un pabellón de tul rosa y un moñito blanco en el cabezal, dando la apariencia de un biscocho de azúcar y la tomo en mis brazos, es tan bella… tan tierna… tan mía… con ese mameluco de algodón rosa que le regalo Delly, pero a su vez no deja de llorar.
—¿Tendrá hambre? ¿Frio? ¿Tal vez calor? ¿Estará enferma? —¡Oh por dios! Mil preguntas en mi cabeza, y este sentimiento de no saber qué hacer.
—Ya mamita, ¿Qué tienes? Veamos… estás mojada. —Le digo con voz más que dulce… completamente cariñoso, al darme cuenta que solo necesita que la cambie de pañal.
—Sí, afortunadamente no pasa nada solo necesita que… ¿qué? ¿El pañal? Oh pero si no lo sé hacer. —Pienso mientras Hopy parece relajarse al saber que estoy en problemas, es una bebe traviesa y muy inteligente.
—Pero ¿y ahora qué hago? No quiero despertar a katniss pero no sé cómo cambiarla, eso es algo para lo que no me prepare. —Pienso con preocupación pero sé que lo tengo que hacer, así que ¡manos a la obra!
La recuesto en el porta bebe y le quito el pañal, ella parece estar a la expectativa, pues se queda viéndome con sus preciosos ojos del color del mar, así como esta de pequeñita ya me sonríe, creo que sabe que estoy perdido.
—A ver, ¿Qué va primero? Las toallitas húmedas, el talco y el pañal, ¿o era el talco, las toallitas, y el pañal? Hay dios… Hope me tendrás que guiar ¿sale? —Le digo como si pudiera contestarme "si papá yo te guio"
Y es ahora cuando me pregunto ¿Por qué no puse atención al ver cómo le hacían el cambio? Si lo sé, por poner más atención a cada uno de sus balbuceos y risitas, pero me tengo que concentrar.
Pienso que es mejor secarla muy bien con las toallitas, ya habiendo terminado esto, abro la tapa del talco pero no sale, creo que tiene tapado los agujeritos así que por obra de los nervios le doy golpecitos a la tapa, Hopy me sonríe al verme luchar con el talco.
—Hay te ríes de ver a tu papa en problemas he. —Le digo pícara y tiernamente, y sin darme cuenta aprieto la botella y sale el polvo dejándome la cara como enharinada.
Haciendo que mí bebe ría aún más, a todas luces la está pasando muy divertida, pero eso me causa una gran alegría.
Me limpio la cara con una toallita y ahora sigue el pañal, afortunadamente creo que me está quedando bien pero un lado es más amplio que el otro, y creo que lo puse al revés.
—Tranquila mi amor ya verás que quedaras muy bien cambiada, aunque la vida me vaya en ello. —Le murmuro.
Escucho unas risitas a mis espaldas. —El lado más amplio es el de la parte de atrás. —Es Katniss que se ha levantado y ha venido en mi ayuda.
—No quería que te despertaras, mi amor yo puedo solo, descansa cariño. —Le digo.
—¿Es cierto eso mi amor? —Le pregunta con broma a la bebe.
—Te vez muy bien con talco en la frente. —Me dice con tono burlón al instante en que lleva sus manos a sacudir lo que me quedo del talco.
—Creí que lo había limpiado todo. —Le respondo con vergüenza.
—Descuida ya aprenderás. —Me dice a tiempo en que le compone el pañal a mi niña.
Ni hablar, mi primer intento de cambiarle el pañal a mi bebe, fue casi un desastre, pero muy divertido.
Katniss se sienta en la mecedora junto a la ventana y arrulla a Hopy en sus brazos, cantando muy suavemente una canción de cuna, al escuchar su maravillosa voz me siento más que feliz y conmovido, pues lentamente se está adormeciendo también ella.
Sostengo a Hopy en mis brazos, al instante veo que Katniss ya está dormida en la mecedora, la dejo un momento y acomodo a mi chiquita en su cuna, pero antes le doy un beso en la frente.
—Tu madre y tú, son mis tesoros. —Le murmuro al oído. —Siempre las amare más que a mi vida, descansa mi amor.
Ahora cargo en mis brazos a Katniss y la llevo hasta la cama, donde la recuesto, cubro con las sabanas y me acomodo junto a ella, envolviéndola con mis brazos.
—Nunca dejare de darte las gracias por permitirme estar en tu vida, y darme la felicidad de la maravillosa familia que ahora somos. —Le susurró al oído con mucha delicadeza y me quedo profundamente dormido junto a ella, relajado por su calor.
El primer rayo de sol trasluciéndose entre las ligeras cortinas y la suave brisa acariciando mi rostro, hacen que me despierte, katniss aún se encuentra entre mis brazos, mi amor esta tan agotada que me levanto de forma muy suave para no despertarla, y así poder hacer el desayuno, aprovechando que Hope también duerme.
Crepas de queso con jamón serrano, pan tostado con mermelada de fresa, jugo de naranja y chocolate caliente.
Mientras estoy por terminar de cocinar, también tengo unos biberones en el esterilizador, ya que mi deseo es sorprender a Katniss con el desayuno en la cama y todo listo para dar de comer a Hopy, cuando despierte.
Estoy seguro que a ella le encantara, ya que puse mucho amor en todo, para mis dos preciosas y como hemos decidido tomar unos días libres de la panadería, los aprovecharemos en la cabaña, para estar más tranquilos, y así yo podre darle a Katniss un regalo que vengo haciendo desde hace un tiempo, en las noches para que ella no lo descubara.
Llego hasta la habitación con la charola del almuerzo en la mano, y la dejo en la cómoda a un lado de la cama, antes de sentarme junto a Katniss y luego ver como da ligeros movimientos, aun con los ojos cerrados, tratando de buscarme con su brazo en mi lado vacío.
—Peeta. —Me nombra abriendo lentamente sus ojos, con tono suave, al no sentirme junto a ella.
—Buenos días, aun mis lindas dormilonas no se terminan de despertar. —Digo con tono suave y cariñoso.
—¡Hope! ¿Aún no se despierta? ¿Qué hora es? tengo que darle de comer. —Su reacción es la usual, siempre pendiente de la bebe, siempre preocupada por su bienestar.
—Tranquila, todo está bien, Hope aún no se despierta, el desayuno está listo y las mamilas esterilizadas mi amor. —Le digo con tono tranquilo.
—Siempre piensas en todo. —Me dice.
—Siempre pienso en ustedes. —Le contesto con una sonrisa.
—Lo sé, es algo que no olvidare nunca. —Me responde con suavidad y cariño.
Nuestras miradas se encuentran con candor, es tan mágico sentir que por fin somos una familia, que la hemos creado nosotros, que somos padres y que nuestro amor se manifiesta en aquel maravilloso ser, nuestra Hope… nuestra esperanza.
Lentamente la distancia entre nuestros labios se acorta, nuestra respiración se acelera cada vez más, puedo sentir su aliento dulce rosando mis labios, y entrando por mi garganta, he irremediablemente inundándome de la calidez de su ser.
Sellamos con un dulce y apasionado beso, el momento perfecto, el instante en que nuestros corazones se funden en uno solo, y solo puede latir el uno por el otro.
El llanto de nuestra bebe nos regresa a la realidad, separándonos con una sonrisa y algo de sonrojo, es maravilloso que aun después de tantos años aun nos sigamos sonrojando.
—Debe tener hambre. —Dice Katniss al levantarse de un solo golpe, va hacia la cuna, y la toma en sus brazos empezando a calmarla y a darle de comer, lo que le produce nuevamente sueño a la pequeña.
La alarma del reloj suena, son las 8:00 am y el día será algo largo.
—Tomare un baño antes de desayunar. —Dice, regresando delicadamente a mi niña a su cuna.
—Sí, yo arreglo todo lo necesario para el viaje. —Le respondo.
Después de unos minutos solo puedo escuchar la llave del grifo del baño, menos mal que mi bebe tiene el sueño un tanto pesado y no creo que se despierte por ahora.
Así que continúo arreglando todo para el camino, pero escucho de nuevo el llanto de Hopy y Katniss aún sigue en el baño, así que voy a ver qué es lo que tiene.
—Mamita, ¿Qué tienes mi amor? —Le digo mientras la cargo y camino con ella para calmarla.
—¿Será el pañal?... no está seca, no creo que tenga hambre porque ya comió, entonces ¿qué será? —Mi preocupación se hace presente.
—Solo dale unos golpecitos en su espaldita, tal vez eso la calme, ya casi termino y voy a ver. —Escucho a Katniss decir, a través de la puerta del baño.
Entonces hago lo que me dice y le doy unos muy suaves y ligeros golpecitos, pero es tan difícil ya que es tan pequeña, que no quisiera cometer algún error y lastimarla.
—Ya mi amor, aquí estoy yo para ti, siempre para ti. —Le digo al tenerla recostada sobre mi hombro derecho y con la mano izquierda continuo con los golpecitos.
De pronto siento algo húmedo mi hombro, creo que se ha vomitado en mí, así que me fijo y si, mis sospechas son correctas, pero la buena noticia es que ha dejado de llorar.
Esta sí que ha sido una mañana emocionante, en donde he pasado de la incertidumbre a la felicidad en un segundo, por lo complicado pero fascinante que es adecuarse a nuestra bebe.
El camino hacia la cabaña fue obviamente mucho más cuidadoso, pero muy feliz por mostrarle a Hopy nuestra amada pradera, así escuchábamos el trinar de los sinsajos en sus nidos, la brisa golpeando levemente las hojas de los árboles, cada una de las criaturas del bosque con sus sonidos naturales, parecían darle la bienvenida a mi pequeña, y me digo a mi mismo, "que maravillosa se ve la vida cuando hay un ángel en ella… y yo tengo dos"
Y así, Hopy en brazos de Katniss, con sus ojitos muy abiertos, admirando la naturaleza y yo cargando las provisiones para nuestra estancia, llegamos nuestro lugar favorito en el mundo.
Me adelanto para abrir la puerta y dejar en la sala las cosas del viaje, mientras Katniss se sienta a esperarme en la banca mecedora de madera que se encuentra en el pórtico de la entrada, la veo un poco cansada.
Entro y después de dejar las cosas voy hacia nuestra habitación, en donde ya tengo preparado el obsequio, pero lo dejo ahí, mientras voy por Katniss.
—Ya mi amor, todo está listo para que pases a ponerte más cómoda. —Le digo al verla acomodada dándole a Hopy uno de los biberones que prepare para ella en la mañana y los cuales sirvieron para poder darle de comer de una forma más sencilla durante el camino.
—Ahora voy, es que ya se está quedando dormida. —Me responde al ver de manera muy dulce y expresando una delicada sonrisa a la pequeña.
—Es tan bella. —Le digo viéndola yo también con mucho amor, hincándome cerca de sus rodillas, para tener una mejor vista de mi niña.
—Es igualita a ti. —Dice con voz cariñosa.
—No es verdad, es igual a ti, tiene tú hermoso cabello y la misma luz que veo en tu mirada. —Le digo.
—Su mirada que es la tuya. —Me dice.
—Bueno, de los dos. —Le respondo con una sonrisa.
—Shhh… ya se durmió. —Katniss se lleva el dedo índice a los labios. —Vamos a llevarla a su cuna.
Lentamente la llevamos hasta la recamara en la que instale hace días una cunita para que duerma como siempre, junto a nosotros y la recostamos en ella.
—Katniss, amor, tengo algo para ti. —Le digo con voz muy baja, para no despertar a Hope.
—¿Qué es? —Me responde con el mismo tono de secreto.
—Mira hacia las cortinas. —Le respondo, guiando su atención hacia unas pequeñas cortinas que he puesto en la pared justo en frente de nuestra cama y la cuna.
—¿Por qué las has puesto así? —Me pregunta con extrañeza.
—Ahora veras. —Le digo al instante en que tiro del cordón que las sujeta, abriéndola y dejando ver mi regalo.
—Oh, Peeta es… Hermoso. —Me dice dando un suspiro, y viéndome conmovida.
—¿Cómo has podido hacer algo así, sin que yo me diera cuenta? —Pregunta.
—Fue fácil, todo lo que tuve que hacer es cerrar los ojos y recordar todo lo que ocupa mis sueños desde que Hopy está con nosotros. —Le digo entusiasmado.
Y ahí estaba, mostrándole el cuadro que pinte durante varias noches, mientras ellas dormían, aquel en el que están, Hope recostada en su regazo viéndola con sus inocente alegría reflejada en el azul de sus ojos y en su sonrisa infantil, Katniss igualmente sonriéndole con amor, y devoción en su mirada, con su trenza de lado y un riso travieso enrollado en su oreja derecha y finalmente yo junto a ellas, abrazado a katniss, también con una gran sonrisa.
—Me encanta la forma en la que haces que cada día de nuestras vidas tenga un bello recuerdo el cual atesorar, así me aferro a ellos cuando más lo necesito. —Me dice viéndome a los ojos con emoción y voz pausada.
—Lo se amor no…—No me deja terminar la oración, ya que me pone su dedo índice en los labios.
—Shhh… déjame hablar, sé que no te lo digo tanto como debería, porque no soy buena hablando, pero tú me diste la paz y el amor que tanto necesité, el que me dio fuerzas para seguir adelante, pero a lo largo de este tiempo me has dado mucho más…soy feliz de tenerte a ti y a nuestra hija, te amo con todas las fuerzas de mi corazón, y sé que te amare hasta el final de mi vida. —Sus palabras resuenan en mi mente como lo más dulce que he escuchado, soy muy feliz.
El atardecer lo pasamos junto al lago, Hope en un porta bebé y nosotros recostados en el pasto, platicábamos de todos los planes que tenemos, de la vida que estamos llevando y lo que nos hace felices.
Ya en la noche, Hopy se quedó profundamente dormida en su cuna, mientras que Katniss me acaricia la cabeza con movimientos circulares y muy relajantes y yo recostado en su regazo me siento completo.
La ventana abierta deja entrar la brisa nocturna y la luna muy brillante nos da la poca luz que necesitamos, dejando ver con tonalidades oscuras la pijama de satín rosa de katniss y la aún más oscura pijama celeste de algodón que traigo puesta.
Su piel es tan fresca como el rocío de la mañana y el perfume de su cabello recién lavado me cauda fascinación, de hecho siempre me provoca devoción su cuerpo en todo sentido.
—Hace ya un buen tiempo que no estábamos aquí, me relaja mucho este lugar. —Digo con voz pausada y tranquila.
—Es nuestro lugar en el mundo. —Musita.
—Tu lugar en el mundo es mi corazón. —Respondo al girar la cabeza hacia ella, quien se inclina hacia mis labios y me da un beso muy dulce y cautivador.
El beso es tierno al principio pero se torna cada vez más apasionado, mi respiración se acelera a cada minuto y siento que la suya no se queda atrás.
Acaricio sus piernas vigorosa y ardientemente, con movimientos cíclicos y certeros, causando graves estragos en mi excitación.
Katniss se acomoda debajo de mí, y eso me dice que también está anhelante de nuestro encuentro, no necesitamos palabras, solo el contacto enardecido de nuestros cuerpos es suficiente para reconocer nuestros más íntimos y placenteros deseos.
Beso su cuello, sus mejillas, sus ojos, su clavícula, formando un camino con mis besos por todo su rostro mientras mis manos traviesas juegan con los botones de su blusa, acelerándola aún más por la ansiedad.
Uno a uno desabotono su blusa dejando su torso desnudo y me concentro en besar delicadamente su piel, en erizarla y me deleito con cada una de sus contracciones.
A su vez ella me despoja de mi camiseta y acaricia mi espalda dejando leves rasguños en ella a medida que se intensifica su conmoción.
Rasguños que me enloquecen, me aceleran, me envuelven en el deleite de su cuerpo, en lo exquisito que es acariciarla, besarla, gozarla, es tan mía como soy y seré suyo… por siempre.
Lenta pero hábilmente la despojo de sus pantalones, la temperatura sube, con cada beso, cada caricia y cada sutil pero electrizante gemido.
Bajo hasta su vientre rosándolo con mi boca, impregnándome del sutil aroma de su piel, y dejando la marca de mi respiración en él, lo que le provoca cosquillas.
Lo sé porque se contrae y sonríe mucho, y por instinto arroja sus manos para detenerme, pero yo no puedo, es demasiado apetitosa la situación, así que le sujeto las manos con fuerza moderada, dejándola a mi merced.
Nos miramos con deseo y fuego en los ojos, como retándonos a continuar con aquel impetuoso juego de seducción y placer.
Camino con mi lengua, por toda su piel, hasta llegar lentamente a sus pechos y le propino pequeños besos alrededor de ellos.
— Buaa, Buaa. —Escucho el llanto de Hopy desde su cuna.
—¡Hope! —Exclama Katniss regresando inmediatamente a la cordura, abotonándose la blusa rápidamente, y levantándose de un salto de la cama, dejándome a mí con la preocupación de mi niña.
Velozmente enciendo la luz y corro hacia mi bebe, su tranquilidad es primero que todo.
—¿Mi amor que tienes? —Le pregunta muy amorosa, tomándola en sus brazos y acariciando su espaldita, al ver una respuesta positiva mete su mano por debajo de su mameluco y rasca con mucho cuidado su piel.
Lentamente comienza a calmarse y mi preocupación cesa, pues aún somos muy inexpertos en el cuidado de mi niña.
— Shhh… Shhh… —Katniss la tranquiliza con mucho afán, dejándola plácidamente dormida de nuevo en su cuna.
—¿Qué tenía? —La cuestiono con atención.
—Solo tenía algo de comezón en su espalda, eso era todo. —Me dice con una sonrisa.
—¿Cómo lo supiste con tanta precisión? —Me extraña la forma en la que lo descubrió tan rápido.
—Antes de irse mi madre me dijo que es común que los bebes tengan comezón porque su piel se adapta a la ropita, dijo que era normal y que esto sucederá algunas veces, por eso lo supe rápidamente pues al sostenerla me di cuenta que no estaba mojada, y no podía tener hambre ya que no tiene mucho que le di de comer. —Me responde al instante en que nos sentamos en la cama.
—Que experta te estas volviendo. —Le digo sonriente viéndola a los ojos con complicidad.
—Solo hago lo que puedo. —Me responde con la misma chispa en los ojos.
—¿En qué estábamos? —Le pregunto seductoramente besando su hombro derecho.
—No lo recuerdo ¿Me refrescas la memoria? —Responde sollozante.
No tardamos casi nada en regresar al mismo estado de devoción propinándonos una de las noches más apasionadas y ardientes que hemos tenido.
Sorry por la tardanza pero he estado algo ocupada :( espero que les haya gustado el capitulo y gracias por sus comentarios que aunque pocos me animan mucho! claro que si me comentaran mas no me molestaría en lo absoluto.. chau
