EL CENTINELA
LIBRO SEGUNDO
EL SANTUARIO EN LLAMAS
Capítulo 25
Reencuentro
En Tokio... Pan había hundido su cabeza en el plato al ver aparecer a Ranma y Akane.
- ¿Qué te pasa? ¿Conoces también a Ranma y a Akane?
- ¡Baja la voz! ¿Los conoces también?
- Sí... aunque casi no he hablado con ellos... papá Haruka no soporta a Ranma y cada vez que lo ve se sale de sus casillas... una vez que estuve con Serena pudimos hablar, claro que cuando se enteró papá Haruka...
- ¡Shhh! ¿Qué están haciendo ahora?
- Están sentados...
A Pan le latía el corazón fuerte ya que le costaba creer que había vuelto a ver a Ranma después del esfuerzo que había hecho por olvidarlo y ser feliz al lado de Teker. "No puede ser... Setsuna... ¿por qué me haces esto?", piensa Pan. Su primer impulso fue levantarse y salir pero se dio cuenta que tendría que pasar por su mesa y obviamente la reconocerían, además que sentía un extraño placer de sentirse cerca de Ranma.
Lentamente giró la cabeza y pudo verlos... allí estaban, tal y cual los recordaba. Ranma le daba la espalda por lo que solo podía ver el rostro de Akane. "Se ven tan bien juntos", piensa... veía a Akane sonreír y era obvio que Ranma estaba llevando una conversación coherente lo que era mucho decir. "Es bonito no verlos pelear... con lo que me contaba Ranma que no podían cruzar media palabra sin insultarse", se dice Pan a sí misma en su mente y fue cuando a través de los vidrios vio llegar a Shampoo. "Oh... oh... eso son dificultades", piensa la saiyajin.
- Hotaru... espérame aquí... ¿sí?
- ¿Adónde vas?
- Solo tengo que salir un momento...
Hotaru se sorprende cuando Pan usa su velocidad para llegar a la puerta sin que la viera Ranma o Akane... una vez afuera, Pan intercepta a Shampoo.
- Hola, Shampoo.
- ¿Quién ser tú? ¿Cómo conocer a Shampoo?
- Es una larga historia... ¿quieres que te la cuente?
- No tener tiempo... Shampoo va a buscar a su prometido.
- Pues... creo que esta vez no...
Goten por su parte caminaba al lado de Rei casi sin hablar.
- Oye -le dice Rei-. ¿Me devuelves mi pluma y mi intercomunicador?
- Ya sabes que lo haré cuando te deje en un lugar seguro.
- ¿Qué es lo que pretenden todos ustedes?
- No creo que lo entenderías si te lo explico.
- Puedes intentarlo...
- Ya te lo dijimos... estamos de paso... al mundo donde vamos estaba sellado desde nuestro mundo... Setsuna nos dijo que podríamos llegar desde aquí.
- Suena raro...pero te creo ya que así habla Setsuna... ¿y quién es Pan?
- Es... mi sobrina... ella... pues... es la más fuerte del grupo y como te dije antes iremos a...
- ¿Pelear? ¿A eso van? ¿Qué tan poderoso es a lo que se van a enfrentar?
- Más de lo que te imaginas.
- Y... ¿puedo ir?
- ¿Estás loca? ¿Crees que será algo como árboles que hablan... gente normal que se convierte en algo estrafalario... que todo se solucionará con el Cristal Lunar? ¡Esto es algo un millón de veces peor!
- ¿Crees que no podríamos enfrentarlo? ¡Hemos vencido todas nuestras batallas!
- Escucha... no es que las menosprecie, pero... tienes razón, ustedes han ganado batallas e incluso han enfrentado cosas que superaban sus posibilidades pero este es su mundo... protéjanlo ya que no tienen otro.
- Goten... tal vez el que ustedes estén aquí significa que necesiten ayuda... nuestra ayuda.
- Como te lo dije... aprecio su ayuda y la valoro pero no puedo aceptarla... ninguno de nosotros.
- ¿Por qué?
Goten se sienta sobre la acera.
- Es una larga historia, Rei.
Ella se sienta a su lado y le toma la mano.
- Cuéntame, Goten... tenemos tiempo.
Eso es lo que no creía Goten... pensaba en la otra Rei, en su Rei... ¿tendría tiempo ella?
En otro mundo... Naga, Zelgadis y Amelia caen sobre una dura superficie que los resiente y abren los ojos lentamente. Se ponen de pie casi al mismo tiempo y se quedan sorprendidos al ver el oscuro y sombrío panorama.
- ¿Dónde estamos? -pregunta Amelia-. Qué lugar tan extraño.
- No lo sé -dice Zelgadis-. Jamás había visto un lugar como este pero no creo que signifique nada bueno si Aiaccos nos envió aquí...
- Hey, chicos -les dice Naga que estaba sobre una elevación del terreno-. Miren...
Todos se acercan a Naga y contemplan lo que ella les señalaba y se quedaron boquiabiertos... era una procesión de seres que parecían espectros y caminaban penosamente hacia un enorme y oscuro abismo donde caían al final de su extraña caminata
- ¡¿Qué diablos es eso?! -exclama Zelgadis.
- Es horrible... -murmura Amelia.
- Esto es una dimensión intermedia entre el mundo de los vivos y los muertos -dice Naga despacio. Aquel abismo conduce a las almas al reino de la muerte...
- No creí que la muerte fuera así.
- Y no lo es... esto es solo para los espectros en pena... algunos caminan por este lugar interminablemente y no encuentran el descanso.
- ¿Pero qué hacemos aquí? -dice Amelia-. ¿Estamos muertos?
- No -suena una voz atrás suyo-. Aun no lo están pero me encargaré de que lo estén muy pronto.
Los tres se vuelven y ven a Aiaccos frente a ellos.
- Tú... -dice Naga-. ¿Qué es lo que pretendes?
- ¿No lo sabes? Me han causado molestias y no cometeré el mismo error dos veces así que me aseguraré que no vuelvan a salir de aquí... ¡Podría dejarlos vagando por siempre hasta que su desesperación los obligue a arrojarse al pozo pero les ahorraré el sufrimiento y los arrojaré yo mismo!
- ¡Eso está por verse y tal vez seas tú quien caiga allí! -le contesta desafiante Naga.
- ¡Jaja! ¡Qué cómico sonó eso! Pero admiro tu espíritu, muchacha... y tu cuerpo también... lástima que tenga que matarte.
Todos elevan sus poderes dispuesto a luchar hasta el final pero Zelgadis no estaba tan confiado. "No... jamás lo venceremos... es muy poderoso y nuestra magia no es tan efectiva en este mundo", piensa él.
En otro mundo... Rei Ayanami se sienta al lado de Belldandy quien tenía un ave entre sus manos, la cual parecía moribunda.
- ¿Qué tiene? -pregunta Ayanami.
- Quiere morir -responde Belldandy.
De pronto Belldandy comienza a cantar y poco a poco el ave se restablece de su estado de postración y luego levanta vuelo dando alegres trinos.
- Lo curaste.
- No... Ella se curó sola...
- ¿Estaba herida?
- Solo en el alma... yo solo le ayudé a encontrar la alegría.
- ¿Cómo lo hiciste?
- Solo compartimos su pena...
Ayanami se pone de pie y Belldandy la mira con su sonrisa de siempre.
- ¿Encontraste tu respuesta? - le pregunta.
- Sí... gracias, Belldandy.
Rei se siente regresar... en aquel lugar donde combatía con Baian no habrían pasado más que unos segundos... Rei abre los ojos como si despertara de un sueño y se ve frente a Baian protegida por su AT que el General Marino trataba de romper.
- ¡No tienes escapatoria, Ayanami! -le grita el General Marino-. No podrás mantener por siempre ese campo de fuerza.
Para sorpresa de Baian, Rei retira el escudo y mira a su rival.
- ¿Qué haces? -pregunta Baian sorprendido.
- ¿Por qué, Baian? ¿Por qué haces esto?... Cuando serviste a Poseidón, había nobleza en ti... ¿por qué eso cambió? ¿Por qué sirves a Dagoth y lo que representa?
- No lo entenderías... tú no sabes lo que es estar muerto y que luego te den la alternativa de vivir.
- ¿Vida? ¿Llamas vida a lo que te dio Dagoth? ¿Vida eterna comiendo carroña? Sé que eso es lo que te ha dicho Dagoth... "Mátala y devora su cuerpo".
- ¿Cómo... sabes eso?
- ¿Por qué? Porque siento tu pena... compártela conmigo.
Aiaccos ataca con una descarga de energía que los justicieros eluden dando un brinco y contraatacan con sus hechizos que Aiaccos con un gesto de desdén rechaza y vuelve a atacar pero esta vez se mueve a la velocidad de la luz y se ubica al lado de Zelgadis.
- ¡Cuidado, Zel! -grita Amelia pero ya Aiaccos golpea a Zelgadis con violencia y luego usa su técnica.
- ¡Garuda Flap! -el ataque lo eleva por los aires y lo estrella en la marca que hace Aiaccos.
- ¡Bola de Fuego!
- ¡Bomba de Viento!
Los ataques son rechazados por el Juez quien levanta a Zelgadis del cuello y lo lleva en peso hacia la fosa sin retorno.
- ¡No! ¡No debe arrojarlo! -grita Naga-. ¡Si lo lanza, Zelgadis jamás podrá salir! ¡Necrovood!
El hechizo de Naga parece no tener ningún efecto pero Aiaccos se da cuenta que estaba siendo rodeado por los espectros quienes se lanzan sobre el sujetándolo... tras un forcejeo, le arrebatan a Zelgadis quien es apartado por ellos.
- ¡Maldita bruja! -exclama-. ¡Así que puedes hacer que te obedezcan! ¡Pues mira esto! ¡Vuelvan a su destino, sombras de mortales! ¡Yo, Aiaccos Garuda, Juez del Infierno, os sentencio! ¡Máxima Sentencia!
El poder de Aiaccos desvanece a los espectros que son empujados a la fosa donde desaparecen. Aiaccos se vuelve a Zelgadis quien se pone de pie con dificultad.
- ¡Ra Tilt! -Amelia ataca a Aiaccos quien detiene el ataque con una mano y centra su atención en Amelia a lo que Naga interviene.
- ¡Feruzareedo! -el ataque es esquivado por Aiaccos quien se lanza contra Naga.
- ¡Flecha de Hielo! -el ataque de Naga es esquivado también por Aiaccos pero no alcanza a Naga ya que esta se teletransporta justo a tiempo.
- Preciosa... de nada te servirá ya que no puedes huir de mí -pero Aiaccos se ve obligado a eludir el ataque de Zelgadis quien usa su espada para tratar de acertarle.
Tras una serie de intentos, Aiaccos detiene el filo con la palma de sus manos.
- ¿Crees que una simple espada puede conmigo? -acto seguido con un movimiento, la parte y luego se acerca a Zel quien coloca un muro mágico entre ambos pero Aiaccos lo destruye con facilidad, llegando hasta él y atacándolo con su cosmo que comprime a Zelgadis contra el suelo.
- ¡Bola de Fuego! -el ataque de Amelia distrae a Aiaccos lo que es aprovechado por Naga para atacar nuevamente.
- ¡Dimilar Wind! -el ataque sorprende al Juez quien se queda inmovilizado pero rápidamente reacciona y neutraliza la técnica pero Naga nuevamente ataca.
- ¡Amelia, al mismo tiempo! ¡Bomba de Viento!
- ¡Ra Tilt!
Los ataques van directo a Aiaccos quien sorprendido apenas puede contenerlo. Ambos ataques hacen efecto y Aiaccos es arrastrado por su impacto. Aunque se reincorpora, en su rostro y armadura se ven los efectos del ataque así como su casco había volado de su cabeza. "Mala señal", piensa Aiaccos recordando el combate que sostuvo con Ikki y que este también le voló el casco.
- ¡Lo ves! ¡Podemos vencerte, malvado! - le dice Amelia. "Aunque debo confesar que es bien parecido", piensa la pequeña hechicera.
- Las subestimé... era obvio que lucharían mejor ya que saben que es por sus vidas... pero no cometeré el mismo error... ¡Las mataré de una vez! ¡Máxima Sentencia!
El ataque va directo a Naga quien usa el Escudo de Viento para protegerse pero la fuerza de Aiaccos es superior y quiebra el escudo y empuja a Naga quien es lanzada lejos... se reincorpora sin heridas pese al golpe pero en eso ve con horror que Aiaccos estaba sobre Amelia.
- ¡Cuidado, Amelia! -grita, pero la joven no puede impedir el golpe del Juez y el ataque siguiente.
- ¡Garuda Flap! -el ataque impulsa a Amelia hacia arriba y la estrella con violencia al suelo... Naga se queda inmóvil con la mirada fija en su hermana quien permanece inmóvil en el suelo... Aiaccos observa a Amelia. "Pero si es solo una niña... creo que fui demasiado duro", piensa el Juez.
- Te lo dije -dice lentamente sin desviar la mirada de Amelia-. Pude haber sido más considerado y arrojarlos sin más preámbulo, pero ustedes lo quisieron así.
- Vas a pagar por esto -dice Naga-. ¡Te juro que lo vas a pagar!
Naga corre hacia él y Aiaccos la espera con tranquilidad pero Naga se detiene cerca de él.
- ¿Te arrepentiste?
- ¡No, desgraciado! ¿Crees que eres el único que puede lanzar a la gente hacia arriba? ¡Pues mira esto! ¡Dil Brand!
Ante la sorpresa de Aiaccos, el ataque de la hechicera lo lanza hacia arriba y lo estrella con violencia contra el suelo.
- ¿Qué te pareció probar de tu propia medicina?
Aiaccos se reincorpora dificultosamente y se sonríe...
- Eso... no fue agradable... realmente me sorprendiste...
- ¡Y aún no termino contigo!
- No lo creo... ¡esto terminará ahora!
El poder de Aiaccos estalla y golpea a Naga y el Juez se lanza contra ella y la golpea en el estómago para luego generar un rayo que hubiese impactado en la hechicera si esta no hubiese reaccionado.
- ¡Alas de Rayo! -la técnica eleva a Naga salvándola de Aiaccos quien se sorprende de la habilidad de la chica. "Es realmente una buena rival", es el pensamiento que recorre la mente del Juez.
Naga baja y se prepara a seguir peleando, elevando su poder al mismo tiempo que Aiaccos.
- ¡Máxima Sentencia!
- ¡Bram Gush!
Ambos ataques van a sus blancos... Naga mas prevenida, trata de evitarlo pero es impactada en parte... pero Aiaccos más confiado lo recibe y al último instante trata de esquivarlo pero lo recibe también en parte y es lanzado hacia atrás... Aiaccos trata de ponerse de pie y se sorprende al sentir un fuerte dolor... al observar su armadura, se da cuenta que está destruida en la parte del peto y su piel estaba lastimada.
- No... ¡No puede ser! ¡¿Cómo pudo dañar mi Sapuri?! -Aiaccos observa a Naga que se va poniendo de pie dificultosamente...
En México, Francisco observa sus brazos y su cuerpo recubierto por la Armadura Dorada de Géminis. "No puedo creerlo... esta es una de las Armaduras de Oro de las que me habló tanto mi maestro Ikki", piensa.
- Francisco... -la voz de Papillon suena débil.
- Papillon -Francisco va hacia él y le levanta la cabeza-. ¿Por qué me ayudaste?
- Ya te lo dije... ahora eres el Caballero Dorado de Géminis y es importante que sigas a Aiaccos si quieres salvar a los hechiceros... él no podrá vencerte ahora que conoces tu séptimo sentido, pero deberás saber usarlo ya que podría destruirte si es que fallas.
- ¿Cómo puedo hacer eso?
- Sigue su cosmo... rastros de él aún quedan y puedes sentirlo solo concentrándote... yo te ayudaré... debes de darte prisa.
Francisco se concentra y usa su cosmo para hallar el camino... el cosmo de Papillon se enciende y envuelve a Francisco.
- Francisco -murmura Sofía y este la siente y se vuelve hacia ella.
- Adiós, Sofía -es lo último que dice el nuevo Caballero antes de desaparecer.
Aiaccos observaba a la joven hechicera que se levanta con mucha dificultad y le sonríe.
- Eres increíblemente buena, hechicera -le dice-. Nunca pensé que llegarías a herirme...
- ¡Y aún no he terminado! ¡Lanza de Elmekia!
El ataque es esquivado esta vez por Aiaccos gracias a su cosmo que se eleva enormemente y se coloca detrás de ella y la sujeta del cuello.
- Lo dicho... eres muy buena... pero ahora estas perdida y ya no tienes casi fuerzas... ¿realmente quieres morir aquí?
- Tú... ¿qué opción nos das? ¡No me dejaré matar tan fácilmente!
Naga levanta su mano para ejecutar un hechizo pero Aiaccos se la sujeta... para sorpresa de Naga, no lo hace con violencia sino con suavidad y hay calidez en su mano.
- Tus manos son bellas... tu piel suave, hechicera... eres realmente hermosa... te propongo algo... puedes salvar tu vida si aceptas unírteme.
- ¿Qué dices?
- Escucha... serví a Hades en el pasado y jamás pude experimentar las sensaciones humanas... como Juez del Infierno no tengo derecho a ello y fui formado a despreciar dichas manifestaciones mortales... pero al verte... al sentirte como lo hago ahora, me hace sentir que alguna vez fui humano y esas sensaciones no me son desconocidas y son más bien placenteras... has despertado eso en mí...
Suelta la mano de Naga y recorre su brazo hasta el hombro y alivia la presión del cuello.
- No mueras aquí, hechicera... por favor... solo di que sí.
- No... No puedo unirme a ti...
- ¿Cuál es la diferencia entre los Caballeros del Santuario y yo? No te planteamos caminos muy distintos... este no es tu mundo... ¿acaso no te importan tus amigos?
- ¿De qué hablas?
- Puedo salvarlos... sacarlos de aquí... solo acéptame.
- No... Sé quién es Dagoth... y tú le sirves... abandónalo y lo pensaré.
- Yo... no puedo traicionar a Dagoth.
- ¿Qué es lo que te ofrece? ¿Un mundo de oscuridad? ¿Quieres que este contigo en el infierno? Yo aspiro a algo más.
- ¿Qué es lo que quieres?
- Úneteme a mí más bien...
- No puedo hacer eso...
- Estamos en caminos distintos y sin posibilidad de unirse entonces...
- No... Aún hay una posibilidad.
- ¿Qué quieres decir?
Aiaccos iba a decir "Huyamos... dejemos esto... vuelve a tu mundo y yo te seguiré", pero lo pensó... pensó en Dagoth y su lealtad hacia él... estuvo a punto de decirlo, pero sucedió algo que cambió las cosas... un golpe lo devolvió a la realidad y lo derribó, haciéndolo soltar a Naga... cuando se recupera ve la figura de Francisco en la Armadura de Géminis.
- ¿Tú? ¡Miserable insecto! ¿Cómo? ¡¿Cómo pudiste vestir la Armadura de Oro?!
- Nunca lo sabrás, Aiaccos... ¡porque te sepultaré ahora mismo!
- ¿Eso crees? ¡Pues siente esto! ¡Máxima Sentencia!
El ataque hubiese dado en el blanco pero esta vez Francisco se mueve con rapidez y esquiva el ataque alcanzando el séptimo sentido y ataca a Aiaccos quien también lo esquiva y eleva su cosmo enormemente.
- Aiaccos... no... -dice Naga pero este la mira inexpresivamente.
- Demasiado tarde, hechicera... ¡él es mi enemigo! En el pasado enfrenté a Kanon de Géminis y a Ikki el Fénix... Kanon vestía la Armadura de Géminis e Ikki me venció... ahora... él viste esa Armadura y es discípulo del Fénix... ¡Lavaré mi honor con su sangre!
- ¡No!
Aiaccos ataca velozmente pero Francisco lo elude y lo golpea derribándolo pero Aiaccos reacciona y ataca.
- ¡Ilusión Galáctica! –el ataque atrapa a Francisco quien es lastimado pero se pone de pie rápidamente y eleva su cosmo.
- ¡Morirás, Francisco de Geminis! ¡No huirás de mí! ¡Garuda Flap!
- No lo hago... ¡Puño Fantasma!
Francisco es elevado a las alturas y estrellado contra el suelo destrozando su armadura y Aiaccos se acerca sonriente.
- Al fin... mi venganza -lanza un golpe contra el cuerpo de Francisco para rematarlo pero para su sorpresa, su puño choca contra el suelo y la figura de Francisco se desvanece.
- Te equivocaste -le dice Francisco cerca de allí... Aiaccos va a atacar pero en eso ve a Francisco en otro lugar y luego en otro apareciendo simultáneamente en varios lugares.
- No... No... ¡Noooo! ¡El Puño Fantasma! ¡No otra vez! ¡Esto... esto es una ilusión!
- No todo aquí es ilusión -le dice Francisco-. Y ahora lo comprobarás... adiós, Juez del Infierno... ¡Detonación Cósmica!
El poderoso ataque, similar a la Explosión de Galaxia de Saga, da de lleno en Aiaccos quien es arrastrado mientras su armadura se deshace cayendo en el foso sin retorno...
- ¡Nagaaaa! -grita Aiaccos antes de desaparecer... la pelea contra Aiaccos había terminado.
En otro lugar... Baian se detenía sorprendido ante la actitud de Rei Ayanami quien extendía los brazos hacia él.
- ¿Qué haces, muchacha? ¿Crees que no te mataré? Pues te equivocas... ¡Oleada Oceánica!
El ataque va directo a Rei quien se cubre con el AT y los ataques rebotan en él... ella vuelve a quitar el escudo y Baian ve que su figura se vuelve más luminosa. "¿Qué está haciendo?", se pregunta Baian.
- General Marino -le dice Rei-. La gloria te fue esquiva y eso era tu mayor anhelo... ¿esperas obtenerla ahora? No... Eso ya no te importa ahora porque lo que haces es un desahogo de la rabia que hay en el interior de ti... una rabia que nace del dolor... de la pena.
El cosmo de Rei se enciende y envuelve a Baian quien eleva el suyo para contrarrestarlo pero la calidez del cosmo de Rei lo hace sentir sensaciones diferentes... Baian cierra los ojos...
... cuando los abre estaba en otro lugar. Un lugar que le costó reconocer ya que estaba en lo más profundo de su memoria.
- Francia... esto es... Marsella... mi patria...
La ciudad lucía alegre y Baian observaba sin moverse del lugar y nadie parecía percatarse de él... un grupo de niños pasa corriendo y jugando y es cuando Baian se sorprende más.
- Soy yo... no puede ser... ¡soy yo!
Sí... era él siendo niño. Reconoce a los demás niños. "Pierre... Jean Paul... Annie... Michel... no puede ser... ¿por qué estos recuerdos?", se dice a sí mismo.
La escena cambia y nuevamente se ve a orillas del mar. Estaba algo más grande y los demás niños esperándolo mientras se alejaban.
- ¿Por qué no viene? -dice uno.
- ¡Ya déjalo! Desde hace días esta así... ¡vamos!
Los niños se alejan y Baian piensa: "El llamado del mar... ese fue el inicio de mi camino como General Marino" Luego, su perspectiva cambia ya que el tiempo pasa y él se ve más grande y más fuerte... y se ve al lado de una muchacha con quien caminaba cogido de la mano.
- No... ¡No puede ser!... ¡Lizeth!
Baian corre hacia ellos pero una fuerza lo detiene y ve el tiempo pasar rápidamente y ve esos momentos de felicidad al lado de ella. "Cinco... cinco años... no... ¡No quiero recordar aquel día!", piensa el General Marino.
Nuevamente se ve al lado de la muchacha... ambos ya no lucen como adolescentes.
- Baian... no me hagas esto -le dice la muchacha-. ¿Por qué?
- No lo entenderías, Lizeth...
- ¿Por qué no me llevas contigo?
- No puedo.
- ¿Y me dejas así? ¿Más que con un adiós? ¿No merezco algo más?
- No lo entenderías...
- ¿Quieres acaso que te espere?
- Si quieres... el destino que busco es más grande de lo que te imaginas y cuando regrese...
- ¿Qué? ¿Ya no seré digna de ti? ¿Es esa tu forma de decirme que me amas?
- Mis sentimientos hacia ti no han cambiado... siempre serás la mujer que amo, pero aun así eso queda empequeñecido con lo que busco... y cuando lo logre te sentirás honrada que algún día tu hayas estado a mi lado.
El joven Baian se da vuelta y se aleja de la joven quien derrama lágrimas.
- Baian... no me dejes...
- Adiós, Lizeth -le dice el joven sin volverse.
- ¡No! -grita el viejo Baian-. ¡Idiota! ¡Vuelve! ¡Haz algo, Lizeth! ¡No dejes que me vaya! No... No...
Baian cae de rodillas ya que se da cuenta que lo que ve es una sombra del pasado... que eso no va a cambiar... al abrir los ojos ve otra escena... es Lizeth y va del brazo de un hombre mientras observaban a un niño jugar en el campo mientras él, desde una colina observaba.
- El tiempo pasó, Baian... no podía esperarte -era la voz de Rei pero Baian no se vuelve.
- Lo sé... por eso no me presente a ella... me sentí hasta ridículo en mi armadura de General Marino... fue cuando me di cuenta que lo que más aspiraba era estar con ella y que ella estuviera orgullosa de mí.
- ¿Por eso lo hiciste?
Baian no responde al ver la escena cambiar... ve a Lizeth abrazando a su pequeño hijo frente a una tumba mientras lloraban.
- ¿Es esto lo que no te da paz, Baian?
Baian no responde ya que se ve a él mismo observando la escena escondido sin atreverse a acercarse.
- Yo quería acercármele... darle mi apoyo y decirle que aún la amaba... no me atreví.
- ¿Por qué?
- Al ver su dolor, sentí remordimiento... por primera vez sentí una culpa que no había sentido antes.
- Tú fuiste.
- Sí... yo... yo maté a su esposo... yo lo hice.
Baian en eso se percata que su imagen de él había desaparecido y ve con sorpresa a Lizeth y a su hijo mirándolo... Baian se les acerca y se pone de rodillas.
- Perdón... fue aquella rabia que sentí y el deseo de estar juntos de nuevo los que me empujaron a hacerlo... aún te amo, Lizeth, y yo... no me atreví a presentarme al darme cuenta del dolor que les había causado... siempre fui egoísta, Lizeth... mi búsqueda de la gloria y el poder solo tenía un fin... ofrecértelo a ti y... nada de eso sirvió... nunca tuve un motivo para luchar... como lo tuvo Seiya cuando lo enfrenté... ¿de qué me servían mis poderes si eso solo le causó dolor a la persona que más amaba?... arrastré esta existencia miserable con aquel sentimiento de culpa por el dolor causado a ti y al que debió ser mi hijo... y por ello, les pido perdón.
Baian baja la cabeza y tras un largo rato, su rostro es levantado por unas manos y ve a Lizeth de rodillas junto a él.
- Te esperé y perdí la esperanza de que tú volverías... pero siempre estuviste en mi memoria Baian... la pérdida del hombre que tomó tu lugar me causó a mí y a mi hijo un gran dolor ya que yo lo amaba también... nada hubiera remediado lo que hiciste pero yo te habría perdonado y aquella culpa la pagaste... no la sigas pagando, Baian, ya que en algún lugar yo te estaré esperando... perdóname también por no haberte esperado en la vida que compartimos.
Baian se abraza a su regazo y llora... siguió llorando hasta que sus lágrimas dejaron de fluir y parecía dormir pero ya no estaba en aquel lugar... era el escenario de su última batalla y quien lo sostenía era Rei Ayanami quien observa como su cuerpo comienza a desvanecerse mientras su armadura se quebraba en sus manos hasta solo quedar polvo.
- Sufriste mucho, Baian -dice Rei poniéndose de pie-. Espero que al fin hayas encontrado la paz y descanses.
Rei camina alejándose del lugar pero en eso siente un poder acercándose y observa un resplandor que se hace visible y una caja aparece ante ella.
- Eso es... ¡no puede ser!
La caja se abre y de su interior aparece un cántaro de oro que se disgrega en varias piezas que se depositan en su cuerpo... ella la observa sorprendida. "Me escogiste... me elegiste para que te porte en la siguiente batalla ya que esta no termina... bienvenida a mí... Armadura Dorada de Acuario", piensa Rei.
En otro mundo... Zelgadis se recuperaba mientras Naga y Francisco atendían a Amelia...
- Se recuperará -le dice Francisco-. Saquémosla de aquí... tenemos que salir de este horrible lugar.
Naga no contesta y se aparta de ambos... camina hacia el foso y en el camino recoge el casco de Aiaccos... Zelgadis la observa y se le acerca rengueando.
- ¿Naga?... ¿qué haces?
Naga tampoco contesta mientras miraba el casco. "Tal vez... tal vez hubiese sido posible... adiós, Aiaccos... lo siento", es el último pensamiento que Naga le dedica al Juez del Infierno, acto seguido arroja el casco hacia el foso.
- ¿Naga? -vuelve a decir Zelgadis y esta se vuelve hacia él.
- Solo me despedía... fue un buen rival... vamos... debemos irnos.
Los dos avanzan hacia Francisco y Amelia... lentamente, todos ven que aquel lugar se va volviendo etéreo y desaparece ante sus ojos...
... un lugar que Naga no olvidará en mucho tiempo...
Fin del capítulo 25
