Fantasmas.

Sentía que le crujían los pocos huesos auténticos que le quedaban, faltos de armonía en su nueva anatomía hecha de metal, partículas de calcio fijadas en polímero y cristal.

De frente al espejo, de cuerpo completo, lloraba en sus adentros en primer lugar porque las corneas que le miraban no eran las suyas, en segundo porque el Señor había preferido dejar a esta raza desprovista de lagrimales, su papel no era ser victimas, sino exterminadores, emperadores.

"La gente poderosa no llora, cobra venganza" ¿Cuántas venganzas habría cobrado a lo largo de su vida? Realmente no lo recordaba, sabía que hubo algunas pequeñísimas, ejecutadas por pura malicia, un mero ocio saciado por el sadismo, el sentimiento más bello que hubiera podido experimentar jamás. Hubo algunas otras grandes y gozosas que más que venganzas fueron una victoria sin guerra, sin batalla, con total alevosía y ventaja: invasiones sin advertencia, traiciones no merecidas, asesinatos innecesarios, inocentes torturados: corderitos todos, que vertían en su altar, la sangre necesaria para sentirse renovado apenas su hambre se calmaba un poco, la sed de la vida arrebatada volvía a susurrarle palabritas en lenguas que jamás escucho; pero su intuición era lo suficientemente voraz como para traducirlas en un ansia tremenda que le hacía temblar las manos, una taquicardia majadera que no se calmaba hasta ver un muerto que merecía estar vivo. Entonces todo volvía a la normalidad, su cuerpo y su corazón en reposo taciturno hasta que llegaba una nueva voz.

La última vez había sido un profeta diciendo cosas terroríficas:

"no veras mas la luz del día ni cubrirás de paja tu cama.

Rodaran tus ojos al altar de la penitencia y el sacrificio; se separara de tu cuerpo la cabeza bajo el yugo de una mano perlada.

Caerá tu catedral de sangre fría con la espada de la venganza clavada en los cimientos de tu imperio y volverás olvidado a la ceniza de la que provienes."

El cuerpo de Freezer se estremecía por partes; primero las mandíbulas, luego un corazón latiendo como caballo desbocado al precipicio, los músculos faciales, aun convalecientes, después de varias cirugías radicales, se movían frenéticamente, las manos incontrolables, faltas por completo de fuerzas, incapaces siquiera de cerrarse alrededor de una insignificante cuchara, el resto del cuerpo, frío y hueco, palpitando cada cual a su propio ritmo, unidas en una danza patética.

Después del apogeo de cualquier cosa suele quedar por recuerdo o referencia del recuerdo, tristísimas ruinas, que aguantan de pie, solo por que a Dios le gusta que todo quede asentado de algún modo: Las heridas bajo una cicatriz, las civilizaciones en edificaciones decoradas con boquetes, los santos en calendarios, las gentes en ancianos, los muertos en lapidas, los pecados y las culpas en penitencias que no se cumplían de rodillas, sino así, de frente con el recuerdo de lo que se fue y jamás volverá a ser.

El emperador regreso a paso lento hasta su lecho, se acomodo despacio entre sus sabanas inmaculadas, bajo un instante los parpados, necesitaba dormir.

Entonces la vio en la oscuridad de sus ojos, la vio brillar con su blancura virginal, la vio dormir inocente, la vio atravesada por el arma homicida, la vio tal como la había visto el día en que le quito la vida procurando alargar la suya, nunca nadie había muerto tan valientemente en sus manos, no se movió, no se inquieto al oír los gritos a su alrededor, no lloro cuando la arrancaron de las manos de su madre, solo le miro con los ojos azules y abismales, se sintió hundir en las pupilas infantiles y le arrebato la vida en apenas un instante, le dio fin a lo que lo había torturado por meses a lo que podría haberlo exterminado para siempre.

-de nada te sirvió- dijo alguien en su oído

Aterrorizado por aquella voz abrió de nuevo los ojos, allí estaba a su lado, como si fuese su ángel guardián, con la apariencia joven que tenía cuando también murió a sus manos, Brassica le sonrió en lo que al emperador le pareció una mueca diabólica, lleno de pánico se recorrió hasta el otro extremo de la cama intentando huir de la antigua reina que no se había movido de donde estaba parada para acorralarlo.

-¡vete!- grito Freezer con los ojos desorbitados

La pelirroja negó con la cabeza- que pena me das- comento tomando asiento en el lugar en que Freezer hacía un momento reposaba.

-vete- repitió el soberano lentamente en un tono de voz pausado

-pero si vine a visitarte- se lamento la reina en forma socarrona- ¿de veras quieres que me vaya? ¿Así trata a sus visitas, Lord?- cuestiono la mujer mientras trenzaba tranquilamente su cabello.

Freezer no respondió por que apenas podía respirar, sentía un sudor frío emanarle de la piel.

-¿Quién iba a decir que terminarías así? Remendado de pies a cabeza, como muñeco de trapo, inservible- apunto la reina amargamente- ¿para esto asesinaste a mi nieta?- pregunto Brassica mientras con un movimiento rápido sujetaba las mejillas de Freezer haciendo tanta presión que los ojos del emperador parecían desbordarse de sus cuencas- pero eso no importa- agrego la pelirroja liberando a su presa- por que tendré mas nietos, muchos mas, todos de raza pura

-eso no es cierto, por que yo los extermine a todos, esa niña era la ultima- declaro Freezer con el semblante endurecido- y esa no era de raza pura, era hija de una prostituta, deberías de darme las gracias- soltó con el poco aliento que le quedaba.

Brassica sonrió divertida por la ingenuidad de Freezer, chasqueo la lengua dos veces indicándole su error.

-éramos muchos en aquel entonces, yo me cerciore de que algunos no murieran y Vegeta se aseguro de que otros pocos se salvaran- confeso la monarca en tono triunfal.

-¡quienes son!- reclamo Freezer en un rugido pese a su miedo.

Brassica fingió debatirse entre decirle o no- ¿recuerdas a Bunny?

Freezer asintió con la cabeza- la nodriza por la que tanto lloraba Vegeta

-si, esa misma- confirmo la reina como si la mención de Bunny no tuviera importancia- ¿adivina con quien vive Vegeta, ahora?- Brassica sonrió al ver el gesto de repulsión que Freezer esbozo- seguro que de Giselle si te acuerdas ¿verdad?

Toda la vida Freezer se había preguntado en dónde estaba Giselle el día del incendio del palacio, el día del rapto del príncipe y el día de la muerte de Brassica. Por que si se jactaba de conocerla al menos un poco como militar, sabia que se trataba de una fiera temible y que si el ejercito saiyajin tuvo una época dorada fue cuando aquella mujer de 1. 60, escasos kilogramos y cabellera azul estuvo al frente del mismo, una mujer que no se cansaba de insultarlo en su cara y frente quien fuera que estuviera, una mujer a la que sin embargo, nunca se había atrevido a amenazar, menos a retar en combate, por la simple y sencilla razón que representa el miedo. Mención aparte merecía su trabajo como profesora el cual se veía pura e íntegramente reflejado en la táctica estratégica del príncipe, que salvo ciertas imperfecciones debidas al orgullo de Vegeta aquello sería calificado como perfecto.

-para tu tranquilidad ella ya murió- dijo Brassica sacando a Freezer de sus observaciones- pero dejo una hija, una hija a la que crió Bunny.

Freezer le dirigió una mirada despectiva a la pelirroja- no es nadie importante, no creo que Bunny, una sirvienta de toda la vida, le hubiera podido enseñar algo significativo a una niña.

-yo en su lugar, Lord, estaría sumamente preocupada, por que dos personas de sexo opuesto son suficientes para iniciar una nueva era- menciono Brassica en tono grave.

-ya vete- ordeno Freezer arremolinado contra la pared.

Brassica se encogió de hombros- como quieras- la antigua reina se levanto de la cama y sin darse la vuelta agrego- la tierra es un lugar muy bonito para comenzar de nuevo.

El emperador intento lanzarle un ataque por la espalda justo cuando la figura de la monarca se desvanecía. De cualquier modo no tenia fuerza, para nada. Reptando lentamente sobre su colchón, oprimió el botón de servicio. Un soldado entro a la habitación casi de inmediato.

-se le ofrece algo, Lord- pregunto el hombre haciendo una reverencia

-dígale a mi padre que prepare todo lo necesario para ir a la Tierra.

Hola, gracias como siempre por sus bellos reviews, yo sé que este no es el mejor capitulo de la historia, de todos modos es algo que tenia que pasar para continuar, me costo mucho decidirme a hacerlo por que yo no queria que nuestra criaturita muriera; sin embargo si la dejamos viva iba a distorcionar demasiado la linea, ( de por si, ya ven que a mi no se me da eso de cambiar las cosas) ademas tengo muchos compromisos y una depresion fastidiosa que llega con la luna llena cada mes. Pasaron casi seis horas para poder hacer tres cuartos de pagina. En fin, prometo reivindicarme en el siguiente. Que Diosito los cuide. Portensennnnnn bien. NOMICA