Disclaimer: InuYasha así como todos sus personajes son propiedad de Rumiko Takahashi. Ésta historia así como los lugares y situaciones han salido de mi mente, cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia.
¡Tarán! Nuevo capítulo, me tardé bastante, pero ya está aquí, quisiera ponerles dos seguidos debido a la demora y a lo corto del capítulo, pero dado que ya son los últimos, creo que un poco de suspenso no viene mal =). Disfruten, y saben cuán agradecida estoy por que se tomen la molestia de leer :)
Cáp. 25
-Vamos Kagome- Dice Inu Yasha acercándose a mí para abrazarme, -Esto debe ser una mentira- Dice abrazándome y acariciando mi cabeza, dejándome sentir unas cuantas lágrimas provenientes de él -Vamos pequeña, hay que ir adentro- Dice cargándome hacia el interior del edificio… siento mis ojos pesados y algo irritados…
Abro pesadamente los ojos, esperando que todo haya sido una pesadilla, o un juego, pero no sucedió nada, todo está normal, o mejor dicho, todo es real…
-Inu Yasha- Le llamo al ver que está abrazándome, y que se encuentra acostado en el sofá de mi lado izquierdo –Inu Yasha- Le llamo nuevamente
-¿Qué sucede?- Me pregunta
-Dime que todo fue un sueño- Le pido con un nudo en la garganta
-¿A qué te refieres?- Me pregunta algo dormido aún
-A Syaoran- Le digo con las lágrimas a punto de salir, él se sienta en el sofá conmigo en brazos
-No pequeña, desgraciadamente, esto no es un sueño- Dice con tristeza y una lágrima rodando por su mejilla…
Unos cuantos minutos después, escucho el timbre de la puerta sonar, siento como si al abrir, fuese a encontrar a Syaoran acompañado de Kaede, como siempre, así que sin dudarlo voy a la puerta, pero no es él…
-¡Kagome!- Grita Sango abrazándome –Lo lamento tanto- Dice
-¿Qué lamentas?- Le cuestiono inexpresivamente, disimulando el dolor y las ganas inmensas de llorar, tratando que mi mirada cristalina pase desapercibida
-Kagome, vamos- Dice –Tu sabes a que me refiero- Aclara
-No, no lo sé- Menciono con una sonrisa
-Yo sé que es algo duro de afrontar, y que es difícil de decir…. pero… Syaoran… él- Dice haciendo diversas pausas entre su comentario
-Kagome, Syaoran está muerto- Dice Sesshoumaru fríamente, y con cierto dolor en sus palabras
-Por supuesto que no, él… él sigue secuestrado, y vivo, él… está vivo, lo sé- Digo, comenzando a sentirme un poco maniaca
-¡Tienes que aceptarlo! Syaoran está muerto- Dice Sesshoumaru tomándome bruscamente de los hombros y agitándome, a lo que me suelto observo a los que están presentes
-¡No! Él no puede estar muerto- Les digo a todos, y veo como me ven con lástima como si estuviera loca -¡Él no está muerto!- Grito
-Kagome, tienes que afrontar la realidad- Me dice Miroku
-¡No entiendes! ¡Él no puede estar muerto!- Grito desconsoladamente -¡Le falta mucho por vivir, le falta aprender tantas cosas, falta que sea feliz!- Grito nuevamente acompañada de un llanto inconsolable
-Vamos Kagome, sé que esto es difícil, pero debes aceptar la realidad, no te oprimas- Dice la señora Izayoi
-¡A usted no se le ha muerto un hijo!- Le grito sin pensarlo
-Vamos Kagome, tranquilízate- Dice Sesshoumaru tomándome de los hombros nuevamente
-¡No puedo! Siento impotencia, me siento inútil- Le digo para sentir como alguien me toma de los brazos y me gira hacia él encontrándome con un rostro lleno de lágrimas… el de Inu Yasha
-A mí también me duele- Dice abrazándome con fuerza, permitiéndome llorar amargamente
Naraku, te he de matar con mis propias manos, jamás pensé que un hombre llegaría a tanto solo por satisfacer sus necesidades corporales, ¡Ja!, ni siquiera son necesidades, es un simple placer que el desea sentir sin que su cuerpo lo pida
¿Por qué tiene que pasarme esto a mí? Cuando he de recuperar a alguien, o he de encontrarlo para seguir con vida, deben arrebatarme a otro, de no haber sido por Syaoran tal vez me hubiese suicidado al saber que Inu Yasha me abandonó…
Y ahora que Inu Yasha está conmigo, alguien tuvo que arrebatarme a Syaoran, ¿por qué sólo se me permite estar con uno?
Pero… a pesar de la noticia tan cruel, siento en mí un rayo de luz esperanzador, sin embargo, esta esperanza es demasiado pequeña. Como ese día, tuve el presentimiento de que algo malo sucedería, algo en mí se rehúsa a creer que Syaoran está muerto, algo en mí se aferra a la idea de que él sigue con vida, algo en mí evita una fuerte depresión… sin embargo, dudo que ese "algo" pueda ayudarme a recobrar la cordura
-Vamos Kagome, duerme un poco- Susurra Inu Yasha en mi oído, de una forma tan suave y tan dulce, y por segunda ocasión en el día, dejo que el cansancio de llorar y la frustración me lleven al mundo de los sueños…
Al paso de unos minutos, escucho unas voces que logran despertarme, y al abrir los ojos, me doy cuenta que me encuentro en mi habitación, la intriga que siento es inmensa, además ¿quién puede estar en casa?, comienzo a caminar recorriendo la casa y ver que está vacía, lo más seguro es que se hayan retirado después de verme en ese estado, y no los culpo, sin embargo me da miedo recorrer una casa tan grande vacía, sin esa alegría que le ponía Syaoran
A cada paso que doy, las voces son más claras, hasta tal punto que puedo escuchar la conversación sin problema alguno, esto me lleva a una habitación la cual esta cerrada, decido escuchar esta conversación.
Alcanzo a escuchar la voz de Inu Yasha, sin embargo la voz de la otra persona no la distingo del todo, a pesar de que me es muy familiar, Inu Yasha… su voz es fría, raro en él…
-Inu Yasha, ¿será normal el comportamiento de Kagome?- Escucho que alguien le comenta
-No lo sé, jamás me he encontrado en una situación así, ni he tenido a alguien que sufra tanto- Dice
-Y si no está bien, ¿qué harás? ¿La dejarás?- Le pregunta esa persona a Inu Yasha.
-No lo sé- Dice melancólicamente
-Ten en cuenta que está desvariando
-Cualquiera lo haría si le comunicasen algo tan delicado como la muerte de un hijo, ¿no lo crees?
-Pero tú no estás así, tal vez, la sangre no llama después de todo
-¿A qué te refieres?
-¿Has pensado en la posibilidad de que ese hijo no sea tuyo?
-Por supuesto que no, sé que ese niño es o al menos era mi hijo
-¿Por qué no sufres como ella?
-No lo sé
-¿Por qué regresaste a su lado?
-Porque la amo
¿La amas?
-Sí, lo acabo de decir
-¿Por qué no pareces feliz diciendo "te amo" a la persona que amas?
-No lo sé
-Si ella enloquece… ¿serás capaz de dejarla?
-No lo sé, creo que sí
-Entonces eso significa que después de todo no la amabas
-Supongo… que tienes razón
-¿Por qué sigues a su lado?
-No lo sé, tal vez sea por lástima, sí, eso es, es lástima al ver el estado en el que se encuentra, me compadezco de ella y de su situación
-Entonces… ¿la dejarás?
-Sí, si me lo pides
-Claro que te lo pido, te exijo que dejes a ese ser despreciable que dice haber tenido un hijo tuyo, te exijo que la dejes…
Todo se aclara, comienzo a reconocer las voces, es… es… es Kikyou, ella le acaba de pedir a Inu Yasha que me deje, que me abandone, y él… él no se inmuta ante su petición, él me dejará, pero esta vez, estaré sola, no habrá quien me impida ir al lado de mis padres y de Syaoran, nadie me impedirá ponerle fin a esa vida llena de sufrimiento, ya nada me ata a este mundo terrenal
Ante el descubrimiento de que Kikyou esta con Inu Yasha decido abrir ligeramente la puerta, y al hacerlo, me doy cuenta de la dura y cruel realidad… ¿qué puede ser peor que la infidelidad?, no lo sé y no me agradaría descubrirlo, sólo se, que si existe algo peor, el dolor debe ser inmensamente horrible.
El hecho de ver a Inu Yasha entre las sábanas blancas de su cama, al lado de Kikyou, es… es una escena que hubiese preferido no presenciar suficiente dolor guardo en mis adentros como para sumarle uno a la colección…
Hay una frase que busca alentar a las personas con el fin de que éstas alcancen sus metas, todo mundo ha escuchado que "lo último que muere es la esperanza" y en cierto modo, eso es cierto, sin embargo, en mi caso la luz de la esperanza está extinta la ilusión por ser "feliz" es nula, he descubierto que no existe eso a lo que le llaman "justicia", he descubierto lo que tanto temía, no existe el amor
-¿Y bien?- Escucho que le dice Kikyou a Inu Yasha
-Sí, la dejaré, haré todo por ti
Sin que nadie se percate de mi presencia, consigo bajar las gradas y entrar a la cocina para llevar a cabo la decisión más importante de mi vida, para poder poner fin a este dolor, a esta agonía, por que en estos momentos, ya nada me puede detener…
Doy unos cuantos pasos, de una forma lenta, esperando que queden grabados en mi memoria, camino un poco más hacia un cajón, para así, tomar un cuchillo y poder ponerle fina mi vida, a mi desdichada vida…
Comienzo a dudar, después de todo, ¿quién soy yo para decidir si pongo o no fin a mi vida?, como dije desde un principio, no soy nadie, no tengo ni el valor ni el derecho para tomar una decisión de tal magnitud, sin embargo…
Sin embargo lo que más he amado me fue arrebatado, y lo peor del caso es que fue por la misma persona… mi "amada" hermana Kikyou, ¡Ja! ya sufrí el infierno en vida, así que ya no le temo a nada, ni a la misma muerte ni a lo que venga después
Sin más, pongo fin a esta miserable vida, encajo el afilado cuchillo en mi pecho, de tal forma que no haya posibilidad alguna de una recuperación, sin que pueda haber algo que pueda salvarme, atravesando mi corazón, ¿cómo lo sé? por este dolor que sufre mi cuerpo, por esta sensación que me deja sin aliento y sin energía, sin embargo, no me arrepiento…
Qué débil resulté, tanto amo a la vida y pongo fin a la mía, tanto que lucho por seguir adelante y por una simple decepción, que de simple no tiene cosa alguna, decido cortar mis alas… qué débil soy…
-Kagome…- Escucho que alguien me llama -Kagome…- Vuelvo a escuchar mi nombre, pero en esta ocasión, con una voz diferente… una voz femenina… ¿serán mis padres…?
Continuará...
