Tomorrow


-No veo finalidad alguna en comenzar una discusión- dijo por fin el joven detective- ignoraré que hayas sido tan poco cuidadosa como para revelar mi ubicación a una persona no deseada

Ryuuzaki se giró y comenzó a arrastrar los pies hacia el baño del otro lado de la casa, seguido de Matsuda, quien no pudo evitar pensar que en últimos meses Ryuuzaki se había vuelto más que flexible. Namikawa no hizo más que contener una risa de burla por el hecho de haber presenciado lo que para él era un "caso de celos injustificados", pero que para Ryuuzaki era completamente razonable. Después de todo el ejecutivo había despertado, indirectamente, sentimientos no muy agradables.

-Misa lamenta mucho esto- se disculpó junto con una reverencia. Reiji sólo sonrió, peinó su cabello detrás de la oreja y se sentó en un sofá a pierna cruzada -

-¿Siempre es así?

-¡Si te contara!... Hay veces en los que realmente no lo entiendo. De hecho ha estado muy cambiante desde que fue por Misa al aeropuerto de Londres, ¡pero eso le encanta a Misa!, a pesar de que él no suele decirme cosas lindas y así, hay algo que realmente me hace sentir querida… No sé cómo decirlo….

-Lo entiendo… a veces no hace falta decir algo para que exista…

Misa guardó silencio al escuchar el ruido de unos tacones aproximarse. Su mirada se enfocó en el pasillo y siguió con ella al pelinegro que cargaba a la gemela mayor envuelta en una toalla que usaba para secar su cabello y la piel que dejaba ver un mameluco de conejo, mientras intentaba controlar las manos traviesas que querían golpearlo. Él sonrió y siguió con su camino dirección a la habitación de la pareja con la finalidad de cambiarle la ropa.

El segundo en aparecer fue Ryuuzaki, caminando con total calma con una mano en su bolsillo y la otra sosteniendo el mameluco de panda mojado del niño menor que no paraba de reír, tal como si fuera la piel de un cachorro recién nacido.

Ella arqueó una ceja.

-Al parecer, tus hijos sienten una anormal atracción a ducharse con el agua del inodoro.

Ella sonrió mientras lo veía alejarse.

-Sin embargo…-retomó la rubia- alguna vez me gustaría que de la nada me regalara algo o me dijera un "te amo" sincero.

Ryuuzaki detuvo su marcha y desvió la mirada de su destino. Llevó sus dedos a su oreja derecha y de ella sacó un audífono inalámbrico que le había servido para escuchar la plática. El espionaje nunca había sido problema para él y no sentía culpa alguna al momento de hacerlo, tanto así, que había modificado teléfonos y celulares para que, al llamar desde su móvil, el otro se respondiera sólo sin hacer ruido y de esa forma poder escuchar las conversaciones ajenas sin necesidad de micrófonos o cámaras… Sin embargo ahora sentía una pequeña molestia que no perturbaba su expresión.

-L es algo extravagante…

-Sí…

-Creo que si quiero ser tu amigo, debo acostumbrarme a que tu esposo nunca me acepte… ¿Podríamos vernos alguna otra vez? Te invito a comer, puedes llevar a tu esposo, para que no piense nada extraño.

-…Yo… No lo sé… Lo siento Reiji, pero Misa prefiere no volver a verte en un tiempo. No quiero problemas con mi Ryuu, creo que está muy enojado esta vez…

Namikawa suspiró, de cierta forma no le sorprendía aquella decisión, pues después de todo Misa era una persona completamente devota a un solo y peligroso hombre. Por lo tanto, agradecía que la modelo no lo mirara a los ojos en ese momento, pues la decepción que sentía era completamente lo contrario a lo que se quería hacer creer. Y aun con todo su pesar, no podía evitar pensar que ella se veía adorable en cada una de sus facetas y expresiones.

-Entiendo…

Él se arregló una vez más el cabello y sonrió con derrota. La miró de frente y le dio un abrazo que fue interrumpido por un el sonido de un micrófono pegado a una bocina, que provenía del interfono.

Mientras el hombre se cubría los oídos, Misa avanzó hacia la esquina más cercana con las manos en la cintura y miró hacia el techo.

-¡Deja de estar molestando, mono estúpido! ¡Reiji ya se va!

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Misa se puso en jarras y se introdujo entre el extravagante detective y su computadora. Él la miró, dubitativo.

-Ahora dime, ¿cómo es que se escaparon? ¿Cómo llegaron al otro lado de la casa? ¿por qué no te agrada Reiji?

-Entiendo que la ansiedad de Misa-san, por conocer las respuestas a tan triviales preguntas sea tan grande, pero tendrá que esperar a que termine de hacer un informe para el presidente de Estados Unidos.

-Misa es tu esposa, así que exijo que me hagas caso primero y dejes al presidente para después

Ella fue firme y decidida, sin embargo Ryuuzaki no se enmutó. Se jaló del escritorio hacia un lado e hizo lo mismo con la laptop.

-¡ELLE!... Elle, elle, elle, elle, elle… -repitió mientras lo agitaba de un lado hacia otro-

-Si respondo a las preguntas, ¿Misa-san se retirará y me dejará trabajar?

-¡Sí, señor!

El detective rodó los ojos y tecleó un par de cosas sin dejar de mirarla de soslayo. En la pantalla aparecieron imágenes de la cámara de su habitación, donde los niños se levantaron con dificultad en sus respectivas cunas y uno de ellos, con mameluco de oso panda, manobreó de forma que terminó pasándose a la cuna del otro bebé.

Misa ladeó la cabeza y L se llevó un pulgar a la boca, los gemelos hacían intentos por balbucear.

-¿Qué estarán diciendo?- preguntó ella

-Observa

Él adelantó la grabación en la que los intentos para volver a pararse eran infinitos. Luego la acción comenzó. Ambos repitieron la misma acción que el primero había hecho, y azotaron contra el piso, sin embargo no lloraron, sólo giraron con dificultad para quedar sobre su panza y comenzar a empujarse con los pies hasta salir de la habitación.

-Cómo… ¿cómo aprendieron a hacer esto?...

-Eso responde dos de tus interrogantes, Misa.

-¡Mis bebés están creciendo! ¡¿Entiendes lo que esto significa?! ¡pronto caminarán y hablarán y y y…ME DIRÁN MAMÁ! ¡Ah! ¡Ryu, Ryu, quiero una copia de ese momento, anda, anda!

Él sobó el tabique de su nariz.

-Por cierto, pienso que ellos deberían tener su propia habitación muy pronto

-¿Eh?... ¡Sí, sí! ¡Misa está de acuerdo! Es más, iré a planearlo todo ahora mis…

Misa comenzó a caminar hacia la salida hablando consigo misma con ilusión. Sin embargo sus palabras fueron interrumpidas cuando se vio en el piso, presionada por el cuerpo ligero de su esposo.

-R-Ryuuzaki… ¿qué…?- intentó hablar, pero una vez más sus palabras fueron interrumpidas, esta vez, por los labios del pelinegro.

Tras un par de segundos se miraron a los ojos. Por más que lo intentara, él realmente no podía complacer los deseos que ella le había manifestado al empresario, pero tal vez podría regalarle algo…Algún día lejano.

Mientras tanto, podría seguir con aquellos actos impulsivos y sorpresivos.

./././.

El sonido de la televisión hacía compañía a aquella comida tan callada. Segundos antes, Misa Amane había soltado las palabras que jamás había pensado decir, más que nada por las acciones que estas conllevaban, pues de ser por ella, iría a todos lados en compañía de sus dos pequeños hijos. Sin embargo ahora no era así. La sentencia estaba dictada y ambos niños ahora tendrían que quedarse en The Wammy's House hasta que ella terminara su trabajo en Japón o Ryuuzaki se recuperara, lo que sucediera primero.

Las respuestas no se hicieron esperar. Por un lado, Ayumi se veía entusiasmada al volver a aquel lugar que tanta curiosidad le daba y volver a ver a Esteban. Además, no estarían solos, pues su abuelo y sus "tios" estarían con ellos; por otra parte, Ren había soltado en llanto, pues de acuerdo a lo que su contraparte le había contado y por lo que sabía gracias a las películas y caricaturas, los orfanatos eran lugares donde se quedaban los niños que no tenían familia.

-¡Ya no nos quieres! – afirmó el niño antes de correr y encerrarse en el cuarto. El corazón de Misa estaba tan confundido. Por supuesto que ella no quería separarse de ellos, después de todo sólo faltaban 2 meses para su cumpleaños número 5 y ellos seguían siendo un par de bebés, pero tenía que hacerlo por el bien de todos.

-¿Por qué lloras? – preguntó el Shinigami que lo acompañaba, recargado en la puerta que Misa se había apresurado a golpear e intentar abrir. Mientras esperaba respuesta y escuchaba las súplicas de la rubia, lamió con una de sus largas manos y limpió con delicadeza la región de sus ojos. Sin embargo no obtuvo respuesta-

El niño se cubrió la cara con una almohada. Aun bajo las fibras de algodón sus llantos se escuchaban con fuerza tal que el Dios de la muerte se cubría sus sensibles orejas con desesperación y aburrimiento.

- Estar en ese lugar no debe ser tan malo…-consoló intentando silenciarlo

-¡Cállate! ¡Vete, vete!

-Pero… De acuerdo, te dejaré solo por un momento, mi amor-dijo Misa del otro lado de la puerta, creyendo que los gritos eran para ella

-Escucha… -Light se acercó a él y flotó sobre la cama, la televisión seguía sintonizada en las noticias que habían comenzado antes de que la comida lo hiciera. La transmisión en vivo de un tiroteo y secuestro en una escuela primaria del sur de Inglaterra, por parte de un drogadicto, era narrada con indignación- Tal vez no sea el momento, pero voltea… Eso que está en la pantalla es una escuela para niños pequeños. Ellos corren con peor suerte que tú, así que no tendrías por qué estar llorando por algo como esto. Piénsalo, tú al menos tienes a tu mamá y va a regresar por ti, pero esos niños ya no volverán a ver a su familia…

Aquello llamó la atención del pequeño que, sin dejar de llorar, lo miró.

-¿Por qué?- preguntó entre cortando sus palabras con sollozos

-Porque el señor malo los está matando

-…-Ren tomó la almohada y se limpió la nariz con ella, luego hizo lo mismo con el resto de su cara- ¿qué es eso?

-¿El qué?

-Matando

Una sonrisa apareció en los labios gatunos del shinigami, se afinó los bigotes derechos y se sentó en la cama, dispuesto a explicar.

-Matar es cuando le quitas la vida a alguien y por lo mismo ya no respira, ya no piensa, ya no despierta nunca más.

-¿Pero por qué la gente haría algo así?- curoseó, su acompañante le extendió la mano y el niño gateó hacia él para sentarse en sus regazo.

-Porque la gente es mala, Ren. Hay personas que sólo lastiman a los demás por diversión…

Un escalofrío recorrió el pequeño cuerpo del pelinegro al pensar en un par de veces en que había golpeado a su hermana durante sus juegos y persecuciones, sin embargo, Light salió en su defensa como si supiera leer su mente.

-Y no me refiero a hacer daño mientras juegas con otros niños, Ren. Me refiero a personas que en serio hacen daño. Que secuestran, golpean, matan, roban, fingen, que cortan partes del cuerpo de los demás… personas realmente locas y malas que atentan contra la paz del mundo

-Pero la policía mete a la cárcel a esas personas…

-No siempre, Ren. Incluso hay policías malos… Te contaré algo. Mi sueño siempre fue cambiar al mundo, que el planeta fuera un lugar para gente buena y trabajadora… y lo hubiera logrado de no ser por mi muerte… -hizo una pausa que consideró dramática, y luego miró hacia la ventana con aires de grandeza- pero tú… TÚ, Ren… Tú puedes lograrlo. Tú puedes cambiar al mundo con la libreta de deseos…

-¿Yo?... Yo… ¡Sicierto!

-¿Quieres intentarlo ahora mismo?- preguntó, acercando su enorme cráneo lo más cerca de la cara del niño- No importa si no sabes escribir… Es más, yo te ayudaré.

Yagami cargó al gemelo menor y lo colocó en la cama. Sacó la libreta forrada de blanco de una bolsa atada a su pierna derecha y la abrió en una página completamente limpia. Luego, de la misma bolsa sacó la misma pluma con la que Sarah Dunne había escrito su suicidio, quien a esas horas, ella ya debería estar muerta.

Por un segundo se cuestionó si aquella situación tenía sentido alguno. Por una parte, podría ceder a las ideas de Beyond y matarlos de una forma aún más fácil, dolorosa y/o rápida que con la Death Note, pero él no se había manchado las manos en vida y no lo haría en su forma de Shinigami y por supuesto que no permitiría que aquel otro Dios de la muerte se quedara con la satisfacción de haber asesinado a su enemigo número 1. Sin embargo, si era el propio hijo de L quien lo asesinara, la situación sería equitativa para todos. Por lo tanto esperaría y sería paciente el tiempo que fuere, con tal de ver cómo aquella familia feliz se destrozaba poco a poco.

Él sonrió y movió sus bigotes, la ventaja de tener una cara gatuna era que para un niño inocente, cualquier gesto parecía bienintencionado.

La pluma pronto dejó de escribir lo que a Ren creyó japonés por el hecho de haber reconocido ideogramas para "escuela" y "policía". El texto, un poco largo y con un espacio grande antes del párrafo, rezaba:

"1:20 pm_ toma todos los medicamentos del botiquín de emergencia y consume toda la droga que traiga consigo. 1:25pm sale con las manos en alto de la escuela donde se encuentra, grita a todo pulmón "mátenme de una vez, hijos de p*ta" y se entrega a las autoridades. 1:30 terribles alucinaciones comienzan a aparecer frente a sí. 1:35 muere por sobredosis."

Él castaño se sintió insatisfecho, pero mostró el cuaderno al niño y echó un rápido vistazo a la hora. Tenía dos minutos para escribir el nombre del tipo cuya foto y nombre estaban pasando por la televisión.

-Muy bien, Ren, ¿recuerdas que te dije que tenías que pensar en el nombre y rostro de la persona?- el niño asintió- míralo fijamente y repite este nombre conmigo: John Wildhorn

Él obedeció y repitió en voz baja el nombre del drogadicto. Su compañero le dio la pluma que apenas y podía agarrar con sus pequeñas manos y sobreponiendo la suya, lo fue guiando por cada línea hasta que finalmente el nombre estuvo completo.

-¿Qué es lo que escribiste ahí, Lai?… digo, LaiT

-Ah, eso… puse que se entregaba a la policía y pedía perdón por ser malo

-¿Por qué no pasa nada? – preguntó ansioso y como respuesta obtuvo una cuenta regresiva desde el número 32. Al llegar a cero, las cámaras enfocaron la puerta de la escuela, de donde salió un hombre pelinegro con cara completamente consumida por las drogas y el alcohol.

-Mira, ahí está- el castaño señaló lo obvio

-"¡Mátenme de una vez, hijos de p*uta!" - gritó el hombre, desafiante

-Está diciendo "Me entregaré, lo siento"

Las fuerzas policiales avanzaron hacia él mientras un periodista narraba la forma en que idealmente debía procederse. El acercarse con cuidado era fundamental, sobre todo si trataban con una persona calificada como altamente peligrosa, por lo que sus pasos eran lentos, pero estratégicos, mas no contaban con que las sustancias ingeridas comenzaran a hacerlo ver alucinaciones que, a juzgar por sus movimientos, parecían ser de alguna bestia dispuesto a atacarlo. Los hombres entonces actuaron de forma veloz y lo inmovilizaron tan rápido como pudieron, llevándolo hasta la patrulla más cercana, donde después de un par de minutos, la espuma comenzó a salir de su boca y las convulsiones anunciaban su inminente-y no transmitida- muerte.

-Lo hice…-murmuró el ojigris- salvé a esos niños del hombre malo…

-Así es, Ren… y podrás seguir haciéndolo si aprendes a escribir. Y para ello, debes quedarte en el lugar que dijo Misa…Además, así será más fácil que escribas sin que los demás se enteren...

-Pero no quiero que mi mami me deje solo…

-No estarás solo, Ren. Recuerda que yo o mi amigo estaremos contigo hasta que la libreta de deseos sea usada para ti…

-Bueno… si… pero…-él lo meditó, algo en Light lo hacía sentir seguro de que quedarse en el orfanato era lo mejor, después de todo gracias a él, había podido salvar a muchos niños inocentes. – Sí, iré. – Una sonrisa apareció en su cara antes de correr hacia el mayor y abrazar su pierna con fuerza, acto que lo tomó desprevenido- Quiero que tú me ayudes a mandar a los malos a la cárcel.

Kira celebró a sus adentros, con su forma tan "comprensiva" de actuar no sólo había conseguido condenar el alma del bastardo menor hacia La Nada, sino que, si jugaba bien sus cartas, podría hacer que él siguiera con la leyenda del salvador y lograra el mundo perfecto que él no había conseguido.

En el mundo Shinigami, Beyond Birthday observó aquel abrazo con falsa ternura y una sonrisa demente se formó en su boca llena de colmillos. Tal vez aun no era tiempo de regresar.

Al fin y al cabo, la forma más fácil de matar a un Shinigami era hacer que se enamorara de una persona.*


*Me choca esta disque regla, para mi es más fácil, si le alargas la vida a un humano, mueres. Así de simple, no importa si lo quiere o no.

Lamento muchísimo mi ausencia, no han sido días buenos. La uni no me da tiempo de nada, he tenido problemas en casa, problemas de salud y eso se refleja en un mega bloqueo de inspiración.

No tengo perdón, lo sé, lo siento.

Además, cada vez siento que escribo peor y que me voy quedando atrás ;_;