¡Me quedé yo sola! *Sniff* Mafer se va de viaje para una promoción de la Universidad (con su novio *Death*) Y yo me quedo. Lo bueno es que, ella me dejó a medio escribir varias cosas que me van a servir de guía. (Si alguien, leyó "Mi gato Snape" y piensa que apesta; saben ya que es mío)
Saludos y besos, (Se preguntarán por que subimos casi todos los días. Bueno, tratemos de aprovechar a S's Lady antes de que; su musa muera)
S's Lady y Adry de Lockshire.
PD: Sí, somos dos personas que escribimos. Yo antes no lo hacía, y empecé cuando ella; solicitó mi ayuda mientras lo arreglaba. Debo decir, que le agarré el gustillo a HP (Qué no le tenía, y hasta ahora no termino de tomar) Pero, allí voy; sin negar que Severus es el hombre más endemoniadamente sexy del planeta.
Capítulo 25: Destrucción.
Severus Snape, se giró para observar a Hermione y mirar lo que le había hecho. Extrañas laceraciones, comenzaron a salir sobre su muñeca y sobre su vientre. Se mostró preocupado, y deseo colocar el anillo nuevamente sobre su dedo; pero éste ya no encajaba.
- El contrato está roto, será prácticamente imposible; que vuelvan a amarse nuevamente. Quizás. "Severus, ¿Acabas de cometer un error?"
Se inclinó sobre ella, y la tocó. Hermione abrió los ojos súbitamente y gritó; aquello pareció dolerle intensamente. Se movió, apartándose de él, reflejándose así; todos los meses de dolor que había logrado superar.
Ya habían hecho el amor, pero no se había preocupado por retirarle el anillo antes. De haberlo hecho, no habrían llegado hasta ese punto. Intentó tomar su mano, pero ella volvió a gemir de dolor. ¡Ya no podía tocarla!
Le observó, sus ojos se abrieron desmesuradamente y se contenía el pecho. No podía respirar; las semanas pasadas parecían volver rápidamente. ¡La maldición emergía, de sus cimientos!
Se levantó, apenas logrando vestirse. Ya no estaban atados, eran como dos personas diferentes; sin poder interrelacionarse. ¿Ese era acaso, su castigo por la traición? ¿Había un castigo en realidad?
El anillo rodó hasta el suelo, lo había soltado de la impresión. Volvió a tomarlo, notando debajo de él; una inscripción minúscula. Estaba escrito, con unas runas antiguas que; no conocía.
Hermione volvió a gemir y pateó con fuerza; desde el suelo. No supo, como actuar. Se sostenía el vientre con violencia y gritaba. ¿Podría estar acaso, perdiendo a las bebes?
- ¡Hermione!- exclamó. Sólo logró decir su nombre en cuanto ella; se llevaba las manos al cuello- ¡Detente!
Jamás había visto algo como aquello. Detuvo a la joven, sosteniéndole las manos; aunque ella gemía de dolor. Sus rostros estaban a centímetros. La creyó inconciente, pero lentamente ella comenzó a alzar la cabeza.
- Severus, ¡Sálvame por favor!- observó, bajo su cuerpo desnudo; un hilo de sangre que emergía. Esperaba, que no proviniese de su embarazo.
Hermione se llevó las manos a la cabeza y negó varias veces. Se levantó y tomó su varita con cierto desespero, mió el anillo con odio y lo golpeó con violencia con su varita. Lo rompió en varios pedazos. No sabía qué iba a lograr con eso, pero tenía que intentarlo. Mientras este se rompía, una especie de explosión se escuchó dentro de la casa.
Entidades ministeriales aparecieron dentro de la misma, y comenzaban a acercarse. Severus, sostuvo contra si a Hermione; envuelta en sábanas y semi conciente. Uno de ellos, alzó en sus manos el contrato y le mostró; como este se deshacía a sí mismo.
"Sí Severus, ya no podrás amarle" "Hermione ya no te pertenece, Hermione ya no sirve"
Tuvo la ligera idea, de lo que querían hacerle; sin embargo él no se separó de ella. Sabía que eso le dolía, que su rechazo le hacía daño físicamente; pero era mejor separarla de ese cruel destino. La estaba liberando.
Sacó violentamente su varita, pero eran más que él. Ya sabían donde estaba, como encontrarlo, quién era y qué hacía. Un conjuro se alzó sobre la casa. No iban a ir a Azkaban, iba a una cavidad en el cementerio y si iban a Azkaban en el camino; él no se rendiría sin luchar.
Utilizaba su varita, pero estaba tan distraído en salvar el cuerpo de Hermione que; poco era lo que hacía. Uno dio contra él, de su frente comenzó a borbotear sangre; impidiéndole la visión por unos segundos. Pero él no les temía.
Entró en la habitación de las pequeñas y se encerró allí. Había un silencio terrible, pero sabía que él; era engañoso. Tendió a Hermione en el suelo, y comenzó a maquinar con rapidez.
"¡Vete con Potter!" "¡Ve con Potter!"
Se apartó de la puerta, cuando sus cimientos volaron. No podía dilucidar quienes, eran sus atacantes; pero daba lo mismo. Sacó otra vez su varita y, tocó el hombro de Hermione. Deseaba no herirla en el proceso.
No lo pensó, y eso le pareció cuando se encontró en una habitación a oscuras. Resbaló, cuando sus piernas ya no pudieron sostenerle y terminó en el suelo; sosteniendo a Hermione.
Le había dejado marcas, su agarre había hecho profundas heridas. Aquello, había llevado a las emociones al límite de lo físico. Sin duda, no se burlaría más al escuchar "Tú rechazo me hiere"
Miró a su alrededor. Estaba en una habitación, vacía y vieja; llena de objetos antiguos. Buscó torpemente su varita, y se iluminó con ella. Eso sin duda, parecía Grinmauld Place. Al menos, los demonios parecían abandonar la oscuridad.
Escuchó un súbito golpeteo y se giró violentamente. Observó un pequeño elfo, de rostro hosco y de expresión amenazante. Al verlo, se limpió las manos con el delantal y esbozó una pequeña sonrisa.
- El señor Snape, Kreacher está feliz de verle. ¡Oh, ha traído a esa sangre sucia a la casa! Kreacher no sabía, que el señor Snape tenía ese tipo de preferencias.
- Calla- le espetó- No vuelvas a decir una cosa semejante- Iba a pedirle que se marchara, pero tenía una idea mejor- Tengo una orden para ti, escucha con atención.
- Lo que el señor Snape desee, Kreacher escucha atento.
- Ayúdala, no dejes que le suceda algo; cúrala- observó el gesto de reproche del elfo y como mascullaba insultos contra él, y Sirius el dueño del lugar- Hazlo, y que ni se te atreva desobedecer.
El elfo asintió, con una pequeña reverencia y salió de la habitación. Antes de salir, le observó. Estaba inconciente, y tan herida como la vio la primera vez. Se acercó con lentitud, con temor y se inclinó suavemente sobre aquella cama.
La besó, pero; eso no significó nada. Ya eso, no tenía "sentidos"; no tenía un "gusto". Era como si, en su época de profesor y ella de estudiante; hubiese sucedido. No significaba nada, por que ellos se odiaban.
Le acarició el rostro, pero ya no sentía algo bajo sus manos tampoco. Sin más, se dispuso a salir. Al abrir la puerta, notó que no estaba solo. Frente a él, estaba Harry Potter con la varita en alto.
No le preguntó, como se había enterado o qué le habían dicho. Pero se imaginó, que debían de estar tras él. N se atrevió a mirarle a los ojos, los cuales; irradiaban un odio profundo.
- ¿Le has hecho daño verdad Snape?
- ¿Cómo?
- Kreacher, él me lo dijo. Dime, ¿A qué has venido? ¿A traer su cadáver, para decir que al menos; "Murió rodeada de su familia"?
- Eso no te incumbe Potter- musitó, con un tono de voz bajo.
- ¿Sabes que puedo matarte ahora mismo? ¿O entregarte a las autoridades?
Tenía que hacerlo, tenía que rebajarse a pedir clemencia; a pedir ayuda. Si la condición de Hermione, seguía empeorando y la maldición, regresaba el tiempo que había perdido; ella moriría sin remedio.
Bajó la cabeza y soltó la varita que hizo el único ruido en aquella casa. Harry le mantuvo la vista, lucía tan deprimente y, ya entendía que había sentido Dumbledore la primera vez que; él le había pedido por su clemencia.
Alzó la cabeza minutos después, aún había sangre recorriéndole. Pudo ver su rostro, la aprehensión y las sombras parecían dejarle lentamente. Un hombre cualquiera estaba parado frente a él.
- Te perdonaré la vida esta vez Snape, pero si Hermione muere o sufre algún daño; mi pie será el primero sobre tú cabeza.
- Protégela, si ellos la encuentran; se la llevarán.
Snape se dispuso a irse, pero Harry no se lo permitió; sin dejar de apuntarle. Tenía que saber, hacia donde iba; seguramente huiría cual cobarde. Tenía que ir a verla, era la única forma. Si ellos, controlaban su vida y sabían lo que hacía; así ambos serían libres.
Depositó sobre la mesa, el anillo de Hermione; aparentemente roto. Le indicó a Harry, que no debían tocarlo; que era extremadamente peligroso. Nadie debía de conocer el estado de Hermione, nadie debía hablar de ello.
Iría hasta su hogar, no conocía otra forma de lograrlo. Tenía la ligera idea de que eso serviría, y de que ella también lo sabía. Al menos, esperaba llegar allí antes de que fuese demasiado tarde Si Hermione moría o, perdía a sus hijas; él jamás se repondría. No de haber sido su culpa.
Se detuvo frente a la casona, y corrió por el denso jardín. Se detuvo frente a la puerta, sin aire; un intenso dolor en todo su cuerpo. Abrió la puerta con vigor, sosteniéndose de la misma. Al escuchar el sonido, Narcisa se volvió hacia él con sorpresa.
- ¡Severus! ¿Qué estás haciendo aquí? ¡Oh, estás sangrando!
- Narcisa, te necesito. Tienes que, ayudarme.
- ¿Ayudarte? Pero, ¿Pero cómo?
- Tienes que quitarme el anillo, cuanto antes- indicó, tratando de sostenerse- ¡Tienes que quitármelo!
- ¿Yo, pero cómo voy a hacer eso?
- ¡Yo sé que tú puedes quitármelo! ¡Hazlo!
Narcisa impávida, y sin saber que hacer; se acercó hasta el hombre con tremor. No era ningún secreto para él, ni tampoco para ella. Tomó su mano y dispuso sus dedos sobre el artilugio. Comenzó a halarlo con suavidad, y éste; también comenzó a ceder. Sí, Narcisa había estado enamorada de él; y él de ella alguna vez.
Al quitárselo, un espasmo recorrió su cuerpo; como una corriente eléctrica. ¡Su maldición también se estaba desbocando! ¡Entonces, no estaba "congelada" del todo! ¿Era un engaño?
Se dejó caer en el suelo, incapaz de continuar con su vida. Narcisa se arrodilló a su lado, apartando la sangre de su rostro. No dejaba de temblar, ni de decir que había fallado. Ella tenía tanto miedo.
- Severus, ¿Qué sucedió? ¿Qué le pasó a Granger?
No pudo responderle, no tenía palabras en sus labios; no tenía ideas en su mente. Trató de sostenerse de ella, pero le fue inútil. Dolía, todo su cuerpo dolía; todo el amor perdido dolía enormemente. Era como si, le arrancaran parte de su cuerpo. Separaban a Hermione de él.
- ¿Qué es eso?- preguntó, ante una cinta que se formaba en su mano, una cinta chamuscada y manchada con su sangre.
- Es por su bien- musitó, viendo lo último de la cinta antes de desaparecer.
- ¿Qué le sucede a Hermione?- lloraba Ginny con desesperación, su cuerpo se contorsionaba- ¡Se está muriendo!
- ¡Voy a matar a Snape, lo juro!- bramó Sirius con odio, buscando su varita. Sus manos temblaban.
- ¡No!- le detuvo Remus con rapidez- ¡Seguro hay una explicación!
- Buscaré a Dumbledore- sentenció Ron, con voz grave.
Los reunidos salieron de la habitación, dejando a Ginny sola. No podía dejar de llorar, y aunque quisieran; no podían apartarla de ella. Miró a su alrededor, y sus ojos encontraron al anillo. Lo observó con repulsión, aquella cosa estaba matando a su amiga; a su amada Hermione.
No sabía qué había hecho Snape, pero fuera lo que fuera; él tenía la culpa de ello. No podía permitirlo, no permitiría que ella sufriese y perdiese a sus hijas. No mientras, ella vivía.
Suspiró, parándose y caminando con lentitud hacia el anillo. El ministerio se lo había colocado, pero si Snape debió quitárselo fue por una razón en particular. ¿O era simplemente, por que quería deshacerse de ella?
Mientras meditaba, escuchó un fuerte estruendo y alguien que gritaba. Abrió la puerta y, un pedazo de algo voló en su dirección. Sin saber que hacer, volvió a encerrarse en la habitación.
Escuchó que Sirius preguntaba qué había sucedido, cómo les habían encontrado. Ginny no podía dejar de llorar, sabía que querían a Hermione o más bien; querían a Snape. Ellos no iban a herirle.
Estaba demente, sin saber que hacer. Corrió hacia el mesón y tomó el anillo entre sus dedos, apenas tenía un pequeño rasguño. ¿Y si se lo ponía? Quizás así atraía la atención y dejaban en paz a Hermione.
No sabía como diantres funcionaba, pero no lo pensó dos veces. Se lo colocó y luego de ello, se detuvo al lado de Hermione. Se inclinó suavemente, y le besó diciéndole adiós.
Sí, Ginny se escapaba; salía por una ventana. Sus pasos hacían eco en la grama que se batía furiosa bajo sus pies. Miraba hacia atrás, por si la perseguían. Quizás, su plan tendría éxito.
La persecución se detuvo, pocos fueron los heridos; mayores los daños materiales. Harry comenzó a subir las escaleras con apremio, figurándose que su novia estaba increíblemente nerviosa.
Al entrar no pudo seguir. La ventana estaba abierta, y Ginny ya no estaba. Se quedó pasmado y miró a su alrededor; notando que el anillo también había desaparecido. Ella se había ido con él.
Se escuchó una pequeña explosión en el salón. Dumbledore hacía aparición, pero también Snape; por su cuenta. Los presentes le observaron con sorpresa y enseguida; Sirius se le vino encima.
- Te lo advertí ¡Creí haber sido claro! ¡Lastimaste a Hermione, y vas a pagármelo!
Intentó golpearlo, pero aunque Snape no se defendía; Remus lo evitó. Dumbledore, se interpuso en medio de ambos hombres y los miró con severidad. Iba a hablar, pero Harry bajaba las escaleras corriendo.
- ¡Ginny ha huido! ¡Se ha puesto el anillo!
- Eso es imposible, ¡El anillo estaba roto!- bramó Snape con sorpresa- ¡Weasly puede estar en peligro! Voy a ir a buscarla.
- No, tú no vas a ningún lado- indicó Sirius, apuntándole con la varita.
- ¿Te crees capaz de lograrlo por ti mismo?- susurró Snape, con una voz sedosa- Yo iré a buscarla, y si quieres; ven conmigo.
Miró su anillo, brillando y con la misma inscripción bajo el. Si necesitaba encontrarla, con él podría lograrlo. Alzó la cabeza hacia la habitación donde tenían a Hermione. ¿Estaría bien? ¿Sus hijas estarían bien? No estaba preparado para hacer esas preguntas. Pero por alguna razón, cuando pensaba en ella; ya no sentía nada.
"Ya no puedes amarla como antes ¿Verdad Snape?" "Hacemos particular mención, de que el contrato se ha roto"
TBC
Espero que les guste, un millón de besos y cariños; se les aprecia.
