Emma caminaba por el bosque sin dirección alguna, con su mirada pérdida en la nada, sin reacción, su rostro se mostraba cansado y el contorno de sus ojos era rojo, de un ardiente rojo. Camino por horas, quizás y sin sentir cansancio alguno hacia el sur, por fin el frio comenzaba a cesar en Storybrooke por ende aquella mañana era tan cálida como una noche de verano.
Nunca sintió el paso del tiempo en lo que le llevo su caminata que lo hacía por inercia, para ella el tiempo se había detenido, su mente era abombada de pensamientos que no sabía distinguir los reales de los manipulados. Finalmente llego a destino, una cabaña ubicada en el sur y prácticamente en medio de la nada.
Al entrar se encontró con gente que la estaba esperando, todos conocidos para la Emma Swan que fue el día anterior, esta especie de nueva Emma respondía y hacia cosas por inercia, no sabía quién era.
-Señorita Swan la estábamos esperando- el primero en hablar fue Gold.
-Ven con nosotros querida- esta vez la que hablo fue Maléfica, llevándola al único sillón disponible, donde la ayudo a sentarse.
Comenzaron a hablarle, todos y cada uno de ellos comenzaron lo que venían planeando hace tiempo, manipularla, confundirla, asustarla. Fueron oraciones simples, tan simples como "Los héroes necesitan ser castigados", "Snow White y Charming merecen su merecido", "Por culpa de ellos estamos así", "Quieren a tu bebe Emma", "Debemos vengar a nuestras familias", "El capitán Hook está detrás de ti y de tu bebe". Al estar confundida fue tan fácil hacer que aquellas oraciones penetraran en su mente como objetivos, destruir aquellas personas. Venganza, muerte y odio era lo que sentía Emma en aquel momento.
En aquella cabaña había creado una especie de prisión/cuarto para Emma donde repelía cualquier tipo de magia que hiciera, el lúgubre lugar era gris sin ventanas y con una pequeña cama en un rincón.
Una semana después…
Emma transitaba por los límites del pueblo con su mirada aun perdida, sin reacción y su vientre le pesaba más que nunca.
Ya no era la Emma Swan que fue semana atrás, la que hablaba en cada momento con la vida que llevaba dentro.
-Sheriff- dijo la voz de un hombre mientras se acercaba a ella –Sheriff Swan todos en el pueblo estamos en su búsqueda… Se encuentra bien?- Le pregunto acercándose con cuidado a ella mientras observaba que no había ningún tipo de reacción con ella.
-Quién eres?- pregunto con desconfianza y quizás asustada.
-Soy George… trabajo en las minas- el hombre hablo con calma y amabilidad –Junto a los enanos- Emma al oír el término "enanos", su mente empezó a trabajar a mil kilómetros por hora… Asociando el término a Snow White,
Emma por un impulso estiro su mano y la introdujo dentro del pecho de aquel trabajador, medio segundo después la saco con el corazón de este en su mano y le tomo otro medio segundo aplastarlo y que se convierta en polvo dejándolo caer al lado del cuerpo sin vida.
La rubia sintió un dolor agudo en su vientre, coloco su mano sobre donde sentía las punzadas que realmente era patadas de la bebe moviéndose dentro de ella. Lagrimas comenzaron a surgir de sus ojos, su mente ya no era una bomba de tiempo y se acababa de tomar conciencia de lo que había sucedido, había matado, matado a un inocente.
-Que hiciste Emma?- se dijo así misma entre lágrimas y comenzó a caminar hacia el centro del pueblo. Debía buscar a Killian, lo necesitaba. Se aferró a su vientre mientras caminaba, aquellos movimientos lograron traerla de nuevo a la realidad, sacarla de aquella especie de hechizo que la mantenía en estado de shock y en el que actuaba como modo automático. Necesitaba abrazar a Henry, sentir los labios de Killian sobre los suyos.
Cuando estuvo a punto de llegar al centro del pueblo, sintió que algo la tiraba hacia atrás. Respirando un aroma intenso que hizo que sus piernas se debilitaran y se cayera, algo amortiguo su caída. Después de eso se convirtió todo en negro.
Días después…
Emma despertó con una gran migraña, no sabía cómo había llegado a aquella habitación si su último recuerdo era el estar llegando al pueblo. Necesitaba despejar su mente, la bebe se movía como loca nunca lo había hecho antes. Camino y camino hasta que llego al puerto, allí el olor al mar, el ruido de las olas chocando la trajo de nuevo en sí, no sabía que hacer.
-Soy una bomba de tiempo- se dijo así misma.
Vio que un hombre, se encontraba descargando uno de los barcos pesqueros acerco a el con odio pensando que era el pirata que le había "arruinado" la vida, no supo como pero había una daga en la parte trasera de su pantalón, la saco y sin pensarlo dos veces lo apuñalo por la espalda. Otra muerte mas de un inocente en sus manos.
Emma volvió a la cabaña donde estaba "viviendo", se encerró en su habitación y no le importo nada. Sabía quién era, sabía lo que acaba de hacer y sabía que no había vuelta atrás, ya estaba en ella lo que siempre le temió desde el momento en el que se enteró de la verdad. La oscuridad formaba parte de ella. Lloro con todas sus fuerzas, no podía volver porque sabía que le haría daño a los que más amaba porque al asesinar aquellos sintió que su fuerza y su poder iba en aumento, se había sentido más viva que nunca.
