EN EL FUTURO
By: Lavi*
Naas~
Lamento haber faltado a mi promesa de actualizar a la semana. En verdad ya tenía esto, sólo faltaba revisarlo, pero no quedó en mi. Las visitas, los deberes, el tiempo. Lo lamento. En fin, no tienen caso las excusas, aquí les traigo el capi siguiente.
Alguien me preguntó por allí en un MP acerca de las personalidades y los tiempos. Vuelvo a repetir lo que al inicio dije: Los personajes rondan los 20 años, así que es normal que a veces tengan arranques e madures y en otras ocasiones se comporten como críos. No es TYL. Y si, todos viven en la base subterránea de Namimori (al menos hasta ahora así era xD). Las fechas manejadas al inicio, por supuesto, son para lo que se narra a continuación, si no trae fecha, es la misma que el anterior. Verán la utilidad de administrar el tiempo en este capi.
Lo digo aquí de una vez: Gracias por seguirme y aguantarme todo este año. Espero, sigamos leyéndonos el siguiente y hasta finalizar. Incluso después de eso. Les deseo mucha salud, dinero y ¿Por qué no? Amor. FELICES FIESTAS Y PROSPERO 2012!
Responderé a sus comentarios (tardíamente xP) al final del capítulo.
KHR es propiedad de Amano.
Perdón por posibles errores en redacción, Ooc en personajes y mala ortografía~
Capítulo 24. Confesiones II
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Junio 28. Merienda. Casa de la familia Sawada.
_Entonces, me parece que deberíamos reunirnos antes de la hora del almuerzo, partiríamos desde la casa de Tsu-kun, ya que es la más céntrica y Nana-san prometió ayudarnos con los alimentos_ Kyoko alzó la voz un poco mientras continuaba su explicación. A pesar de que todos se encontraban allí y a corta distancia de ella, ninguno parecía estar prestándole real atención. Haru pareció haberlo notado también puesto que no dejaba de mirar de uno a otro los rostros presentes y luego de unos segundos fingió una tos para atraer las miradas _Haru-chan y yo traeremos lo demás, mi hermano y Yamamoto-kun nos ayudaran a cargar las cosas, ¿de acuerdo?_ El espadachín asintió, pero Ryohei permaneció como estaba, mudo y cabizbajo. Haru carraspeó con el mismo resultado de su intento anterior: nada.
Kyoko torció el morro un tanto mosqueada por la falta de cooperación de sus compañeros, pero conociéndolos de años y a sabiendas de que comúnmente tenían la mente en cualquier parte menos en el momento actual, decidió no perjudicar su salud con corajes innecesarios y asintió complacida de que, al menos, hubieran asistido a la reunión. Por supuesto que agradecía a Yamamoto por ser el único con la cabeza fría.
La puerta crujió y segundos después aparecía Bianchi. El ambiente pareció relajarse cuando la chica entró rompiendo con el silencio incómodo y la tensión palpable entre los presentes. Reborn le seguía los pasos.
_Mamá dice que saldrá a dar una vuelta con papá_ Avisó. Tsuna soltó algo parecido a un gruñido de entendimiento, puesto que era obvio que el aviso era primordialmente para él _Llevaré a los niños a comprar algunas golosinas que quieren desde hace unos días_ Se dio la vuelta y salió de la habitación. Daba la impresión de que, más que querer cumplir un capricho, no quería tener nada que ver en lo que ocurría con el grupo. Reborn se despidió con la mano mientras la chica lo levantaba en brazos.
Kyoko soltó un suspiro cuando el ambiente se recargó de nuevo. Se preguntó entonces, por primera vez, que era lo que estaba sucediendo para que todos actuaran tan tensos. Decidió que para evitar aburrirse averiguaría lo que había ocurrido. Se encontraba meditando en las formas de lograr su cometido cuando Yamamoto se levantó de su lugar –estaba sentado en la cama- y se encaminó a la salida.
_Voy a por los aperitivos que mandó mi viejo, deben estar en la nevera, ¿cierto Tsuna?_ El capo asintió ausentemente. Kyoko vio su oportunidad.
_Te ayudaré a traerlos_ Dijo la chica poniéndose de pie y siguiendo al espadachín. Yamamoto asintió y le regaló una sonrisa mientras se hacía a un lado dejándole salir primero. Ambos bajaron al primer piso. Cuando el moreno soltó algo parecido a un suspiro de alivió, Sasagawa decidió hacer su intervención.
_¿Sucedió algo? Recientemente, digo_ Cuestionó. Yamamoto la observó curioso, como no sabiendo exactamente a que aires apuntaba la pregunta, pero cuando ella señaló hacía arriba de las escaleras con un gesto de la cara, supo a que se refería.
_Bueno, han pasado muchas cosas_ Comentó el moreno rascándose la cabeza_ Pero si te refieres a lo que en particular los tiene así…_ Cuando desvió la mirada y titubeó al continuar, Kyoko supo que había ocurrido algo realmente importante _Vale, supongo que te contaré_ Se rindió al fin el espadachín. La castaña se aguantó la risa ante la respuesta; nunca hubiera imaginado que Yamamoto era un cotilla _La cosa empezó el día de desalojo de la base: Hibari desapareció antes siquiera de que las órdenes fueran dadas. No nos dimos cuenta, empero, hasta que fue mandado a llamar para asignarle una guardia y por más que se le buscó no pudimos dar con él. Ya de antes sabíamos que había dejado botado el comunicador, como casi siempre. Así que sin muchas opciones de cómo contactarlo tuvimos que modificar muchas cosas. No dejó una nota o algún mensaje, no dejó nada y en su lugar se llevó una de las naves asignadas a los escuadrones, tu sabes, para el viaje a Italia_ Kyoko asintió, parecía recordar algo de ello, de lo que le contara Haru mientras empacaban en las bodegas_ Bueno, pues el asunto de Hibari traía mosqueado a Hayato, pero con los demás pendientes pasó a segundo plano, hasta ayer…_
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Junio 27. Pasado el medio día. Base temporal Vongola.
Luego de esperar por horas sin novedades y con nada más que unos puntitos moviéndose por los mapas virtuales en las pantallas –que servían para ubicar a los miembros Vongola activos en Namimori-, el equipo de vigilancia había entrado en una especia de letargo. El aburrimiento los mataba. Es decir, casi siempre tenían algo que hacer. No necesariamente se trataba de una guerra o batallas contra otras familias, pero al menos tenían ocupaciones variadas como reconstruir paredes –explotadas o pulverizadas- evitar asesinatos de sus propios camaradas que osaban saltarse las normas de no molestar a los volubles guardianes, hacer de niñeras de cierto niño vaca e incluso simplemente transportar materiales de un lado a otro –ninguno de ellos hablaría de las rondas de bebidas en los descansos o la creciente afición que habían desarrollado con los juegos de mesa-; pero allí, temerosos de hacer cualquier movimiento que pudiese molestar a la Tormenta, no podían más que permanecer sentados y aburrirse como ostras.
Justo cuando comenzaban a cabecear de sueño -habían declinado sus puestos dejando todo en manos del entusiasta ayudante de la mano derecha- Ran entró con cara de susto, respirando agitado y con miles de hojas mal colocadas entre las manos. Su rostro de alarma encendió las mechas apagadas en el interior de cada uno de ellos y como resortes brincaron de las esquinas donde se habían regado uno por uno. El chico sólo atinó a agitar la mano en advertencia y, antes de que pudiera siquiera explicar qué sucedía, Gokudera pasó como bala por su lado, maldiciendo a vivas voces y arrollando en el proceso artículos y subordinados.
Cuando la puerta se cerró con un azote, Ran no pudo más que suspirar resignado e inclinarse a recoger los papeles que, debido a la velocidad con que fue arrollado, habían caído al suelo. Yamamoto entró entonces a la habitación, con los ojos a medio cerrar y bostezando sin ninguna vergüenza. Seguro había tomado una siesta. Observó el panorama y luego miró la puerta que, sorprendentemente, aún crujía por el golpe.
_¿Ocurrió algo?_ Inquirió un tanto serio. El único que podía salir de esa forma tan estruendosa era Gokudera, y sólo había dos motivos por los cuales saldría tan apresurada y violentamente: ocurría algo en la familia o que involucraba a la familia; ó alguno de los guardianes/miembros había hecho algo que Hayato catalogaría como "estúpido".
_Llegó esto hace unos momentos_ Ran le entregó una copia impresa del mensaje _Es desde Italia_
Yamamoto leyó con atención el rápido y conciso mensaje. Se rascó la nuca pensativo y, sin poder evitarlo, soltó otro bostezo. Le devolvió el papel a Ran y se encogió de hombros, un tanto más relajado.
_Es Hibari, después de todo_ Concluyó encaminándose a la ducha. Debía estar espabilado para ir a buscar a su pareja antes de que se exaltara más. Con toda la tensión de los últimos días y el trabajo extra, Gokudera andaba mucho más volátil de lo acostumbrado. El resto del equipo observaron al espadachín ignorar la situación y –como en esos casos era lo más sensato- le imitaron. Ran rodó los ojos mientras reorganizaba todos los documentos y se devolvía a las pantallas. Uno no sabía en que momento podía ocurrir cualquier cosa.
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Junio 28. Merienda. Casa de la familia Sawada.
El silencio se cernía al completo en la habitación. Ni siquiera las chicas estaban murmurando o algo. Más bien, Chrome estaba ensimismada en un libro que recién había conseguido y Haru encontraba muy interesantes su uñas. Ryohei miraba ahora por la ventana, con un aire pensativo. Hibari no había aparecido, lo cual no era de extrañar. Empero, en esta ocasión, Mukuro se presentó a la reunión –invitado por Chrome, de hecho- y permanecía cómodamente sentado en el borde de la cama. Tsuna, del otro lado de la habitación, encogido lo mayormente posible sin parecer sospechoso, no dejaba de lamentar que aquel espacio entre ellos fuera insuficiente. Gokudera, por su parte, tenía la mirada fija en la puerta de la habitación. Sus ojos estaban allí, mirando sin ver, Tsuna no pudo evitar rememorar lo ocurrido en las últimas veinticuatro horas cuando divisó el estado de su amigo. De alguna manera, parecía que aún no se recuperaba del todo.
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Junio 27. Pasado el medio día. Residencia Sawada.
Desde aquella primera y única vez, Tsuna no había podido olvidar la sensación de ser besado de aquella manera tan peculiar. Repetía en su mente, cada vez que las responsabilidades se lo permitían, aquel momento en el estudio, donde el mundo desapareció y sólo quedaron ellos dos. Sin embargo, revivir la sensación fue mucho más intenso y maravilloso de lo que pudiera imaginarse. La cercanía, el calor del otro quemando cada célula en contacto, el aire tibio abandonando sus cuerpos, estrellándose en sus mejillas. Las manos, frías, recorriendo cuanto quedaba expuesto a su alcance.
Sus propias manos estaban fuera de control, tocando, sintiendo, tratando de grabar un mapa perfecto que su memoria pudiera reproducir al toque de lo que fuera. Pero la sensación más maravillosa era sin lugar a dudas, el tacto suave del largo cabello entre sus dedos. Se enroscaba con facilidad en sus falanges y con la misma gracia se escurría de vuelta entre sus dedos. Estaba embelesado con el cuerpo que, a medias, estaba encima suyo.
El silencio en la habitación no hacia más que intensificar las sensaciones. Los leves gruñidos, los suspiros, los curiosos sonidos de sus labios al chocar y separarse, el rozar de las telas en fricción. Toda aquella composición orquestal era suya. El capo se permitió cerrar los ojos un momento, sólo sintiendo, dejándose arrastrar por esa violenta corriente que, sabía, terminaría arrojándole a tierra firme o hundiéndole por completo.
Mukuro murmuró algo, un algo que se perdió entre el juego de lenguas que ambos compartían. Tsuna enfrentó al otro, apenas alejándose unos milímetros, buscando sus ojos, pero el ilusionista no le dio tregua y volvió a atacar su boca apenas sintió la más mínima resistencia. La habitación daba vueltas, la cama, de alguna manera, ya no parecía tan pequeña. La puerta frente a él, cerrada y firme, acusadora, quiso brindarle un poco de conciencia. Pero suprimió toda rebelión y volvió a cerrar los ojos mientras se aferraba al cuerpo ajeno. En esos momentos a Tsuna no le importaba nada.
Las manos de Rokudo viajaron a su espalda, no pudo reprimir un quejido cuando las heladas yemas de los dedos del mayor rozaron sus espina dorsal. Se arqueó un poco, moviéndose, dándole oportunidad al otro de treparse por completo sobre él. Y en esa nueva posición pudo por fin enfrentar la mirada bicolor. Intensa, predadora, tan apasionada que Tsuna supo en ese momento que no importaba si se negaba, Mukuro no le dejaría escapar. Se observaron unos segundos que parecieron horas, y bastó sólo una mirada fugaz a los labios ajenos por parte del capo para que el ilusionista aceptara la invitación y volviera a besarle con fuerza. Cuando Tsuna alzó de nuevo sus manos para sujetarlas al cuello del mayor se percató, sorpresivamente, que toda prenda en la parte superior de su cuerpo había desaparecido. No pudo evitar sentirse tenso y cohibido, pero tampoco deseaba detenerse.
Su cabeza era un caos de Noes y Síes, de pros y contras, de deberes y deseos. El ambiente, ya caldeado, se estaba volviendo insoportable. Tsuna quería que terminara tanto como deseaba que durara eternamente. Y entre todo ese revoltijo de brazos y piernas, por fin una de las grandes manos de Mukuro se deslizó por su vientre, directo al pantalón. El aire cortó su acceso a sus pulmones por un segundo, se encontraba expectante y asustado. Rokudo seguía besándole en un intento de distraer su atención de lo que realmente acontecía. Sin embargo, detuvo su mano en la hebilla, no la movió, sólo la retuvo allí, esperando. Tsuna supo que si deseaba pararlo esa era la última oportunidad. Empero, lo único que atinó a hacer fuera regalar una caricia en la nuca ajena, no supo si en un intentó de tranquilizarse a sí mismo. Con aquella muda aprobación, Mukuro se decidió a seguir. Se enderezó un poco para tener mejor acceso a la prenda y llevó sus manos a la misma para retirarla. En ese momento la puerta se abrió tan estruendosamente como si la hubieran pateado desde fuera.
Y es que, en realidad, la habían pateado desde afuera. Ambos se quedaron estáticos, mirando hacia la entrada de la habitación. Gokudera estaba allí, de pie, con el pie aún a medio camino entre su cintura y el suelo, con un cigarrillo mal colgado de sus labios y los ojos abiertos como si se hubiera topado con Giannini en pelotas. Nadie se movió, no estuvieron seguros cuanto tiempo pasó en realidad, simplemente estaban allí, Tsuna en la cama a medio vestir, con los labios hinchados de tanto beso y con un también semidesnudo Mukuro a horcadas sobre él y con las manos firmemente sujetas al broche de su pantalón. Gokudera recto como vara, aún equilibrando en un solo pie, en completo shock. La puerta aún rechinando mientras terminaba el efecto péndulo debido al rebote.
Cuando la puerta principal, en el piso de abajo, crujió al abrirse. El tiempo pareció decidir seguir su curso y comenzó a correr de nuevo. Tsuna pasó del rojo grana al blanco papel. Mukuro rodó los ojos y se movió un poco hacia un lado, liberando el menudo cuerpo bajo el suyo. El pie de Gokudera volvió por fin al suelo y la voz de Yamamoto resonó por toda la casa mientras se dejaban oír sus pasos subiendo por las escaleras.
El capo volvió en sí, se sentó como resorte y no supo si vestirse primero o comenzar a explicar lo que no tenía sentido explicar porque por sí mismo decía todo. El ilusionista se recostó contra la pared y cruzó las piernas, un tanto decepcionado con los acontecimientos. Gokudera comenzó a boquear como pez, sin articular un solo sonido, luego cerró los ojos y respiró hondo. Tsuna supo lo que vendría a continuación.
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Junio 28. Merienda. Casa de la familia Sawada.
Kyoko sirvió las bebidas que faltaban y guardaron silencio mientras colocaban los aperitivos en las bandejas. Una vez que todo estuvo listo para ser transportado, ella tomó asiento en una de las sillas del comedor y miró intrigada a Yamamoto.
_¿Y después?_
El espadachín echó una mirada por la puerta, rumbo a la planta superior. Se percibía un silencio estremecedor, pero no había movimiento alguno. Tomó asiento junto a la chica y prosiguió.
_Luego de darme una ducha rápida y robarle algo a Hayato del frigorífico, traté de pensar a donde habría ido_ Sonrió recordando _No fue difícil, en realidad. Sólo podía haber ido a buscar a Tsuna para quejarse, puesto que el intentar golpear a Hibari estaba fuera de lugar. Así que fui a casa de Tsuna, donde el dijo que estaría, para averiguar si Hayato había ido hacía allá_
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Junio 27. Pasado el medio día. Residencia Sawada.
Nadie abrió cuando llamó, así que supuso que el bombardero no habría llegado y que el capo estaría durmiendo. No sabiendo si importunar o no su sueño, decidió al fin que mejor era ponerle bajo aviso y que no le callera la noticia después como golpe bajo. Entró, sorprendido de que la principal no tuviese el pestillo puesto, y luego de llamar a voces a su amigo sin ninguna respuesta, se encaminó a su antigua habitación.
Al llegar al último escalón se detuvo en seco. Gokudera estaba allí, de pie, frente a la puerta abierta de la habitación del capo. Los hombros tensos, sus manos temblando y en evidente estado de shock. Temiéndose lo peor, Yamamoto apresuró el paso a su lado y asomó la cabeza dentro de la habitación. La imagen que halló dentro no era, ni de lejos, la que hubiera esperado. Tsuna pasó de mirar a la Tormenta a mirarlo a él y sus ojos se aguaron cual si lo fuera un nene y le hubieran atrapado robando dulces antes de la cena.
Takeshi suspiró aliviado de verlo vivo y a salvo y le regaló una gesto bastó para que la garganta del capo se desatascara y pudo, al fin, articular algo.
_Ehm, Gokudera-kun_ Llamó, a lo que el otro abrió los ojos, aún sumido en una especie de trance _Escucha, sé que esto parece…_ Se detuvo, no tenía idea de que decir. Miró a Mukuro suplicando ayuda pero este tenía los ojos cerrados y no parecía estar prestando atención a su alrededor _Yo no…_ Se mordió el labio.
Se sentía mal. Mal consigo mismo. Con sus amigos. Con la familia. Con su sentido del deber como Décimo Vongola. Había sucumbido como un cualquiera al primer intento. Que pena daba. Su voz tembló en su último intento de hablar y sus ojos se pusieron aún más brillantes. Sus nudillos, blancos de tan apretados que tenía los puños en sus rodillas. El silencio llenó la habitación, incomodo, denso. Deseaba que alguien dijera algo, aunque fuera malo, aunque fuera para recordarle lo patético que era, pero no hubo un solo sonido.
Sin poderlo reprimir, aún más humillado, Tsuna dejó escapar un sollozo. Las lágrimas le quemaban en los ojos. Escuchó a Gokudera aspirar aire y a Yamamoto dar un paso al frente, como para correr a su lado. Pero ninguno de los dos hizo más.
_Yo no…_ Repitió el capo sin saber que negaba. Sus acciones, sus sentimientos o su deber. Y casi como leyendo la duda y la incertidumbre en sus palabras, Mukuro rompió su mutismo y en un solo movimiento le envolvió con un brazo tirando de él hasta pegarlo a su cuerpo. No dijo nada, no volvió a moverse, simplemente le miró fijo, diciendo todo con esa mirada antes de volver a cerrar los ojos, sosteniéndole firme. Tsuna sintió el calor volver a sus mejillas, pero no intentó alejarse de aquel contacto. Miró de vuelta a la puerta, dos pares de ojos fijos en ellos.
Yamamoto miró a Gokudera y luego a Tsuna. Dando un paso lejos de su pareja –mero instinto- sonrió al capo y se llevó una mano al cabello. _Vaya_ Comentó, rompiendo la tensión del ambiente _Quien hubiera dicho que terminarían juntos_ Soltó una risa divertida, pero al mismo tiempo nerviosa.
Gokudera entonces se movió. Hizo un sonido con la boca, como en un intento de decir algo. Sus manos se abrieron y cerraron, quizá buscando sus amados explosivos. Y entonces tuvo la reacción –luego del shock- más inesperada. No se desmayó, no voló la nación en pedazos, ni siquiera se puso a despotricar en idiomas desconocidos. Simplemente se llevó un brazo a la cara, cubriendo sus ojos, dejó salir el aire retenido en sus pulmones y comenzó a llorar. En silencio.
Sus amigos le observaron, ahora pasmados ellos. Yamamoto fue el primero en reaccionar y se acercó de vuelta a él, pero al primer intentó de contacto, el albino le empujó con fuerza y salió aprisa de la habitación. Tsuna se soltó del agarre de Mukuro, recogió su chaquetilla del suelo y corrió a roda prisa descalzó, en persecución de su mano derecha. Lluvia y Niebla se quedaron en silencio, mirando la puerta por donde los otros habían salido.
El mayor se levantó por fin de la cama y sacudiéndose las arrugas de su pantalón desenredó su propia chaqueta de entre las sábanas. Todo había ido bien, hasta que llegaron los entrometidos. Lo cierto es que tenía mala suerte, aunado al hecho de que el capo parecía llamar a la mala fortuna. Meditó un poco en sus acciones y se sonrió a si mismo.
_Deberías andarte con cuidado_ Yamamoto le encaró, serio. Amenazándole con la mirada. El ilusionista se la sostuvo, altivo.
_¿Acaso también harás de niñera?_ Se burló.
_Tsuna es libre de hacer lo que quiera, no cuestiono ni cuestionaré nunca sus decisiones_ Corrigió el otro _Pero es un amigo muy valioso. Daría la vida por él_ Aseguró _Y también la arrebataría_
Se observaron en silencio. Leyendo en el lenguaje de sus miradas todas las amenazas, las advertencias, las intenciones, los sentimientos. Yamamoto no tenía intención de meterse donde no era bienvenido, pero así como daría cualquier cosa por su pareja, estaba dispuesto a todo por Tsuna, quería dejarle eso en claro al otro, para que se replanteara sus intenciones si estas eran chuecas. Por su parte, Mukuro se aguantó el silencioso sermón porque, ahora que por fin había acomodado sus deseos y prioridades, sabía que el primer filtro a pasar para conseguir lo que quería eran los guardianes.
_Entonces somos iguales_ Concluyó serio. Yamamoto aceptó esa respuesta y el ambiente cargado con esa atmosfera amenazante se dispersó. Mantuvieron el silencio unos instantes más, hasta que se dejó escuchar movimiento en la planta baja y segundos después Tsuna aparecía por las escaleras, solo. Takeshi fue de inmediato a su encuentro.
_¿Hablaste con él?_
_Sí_ Afirmó cabizbajo _Fue la conversación más extraña que hemos sostenido. Pero al menos logré que me escuchara_ Le sonrió a su amigo y luego reparó en la otra persona que estaba de pie a la mitad de su habitación.
Yamamoto les observó un momento. Lanzó un último vistazo al ilusionista y luego articuló algo como "iré a buscarlo" antes de dejarlos solos. Tenían muchas cosas que hablar y por la hora poco tiempo para hacerlo. En cualquier momento volverían los Sawada y entonces Tsuna perdería su oportunidad de aclarar puntos. Por otro lado, estaba seguro que el arranque de Gokudera ya estaría controlado; sabía que no había mejor medicina para su pareja que el capo, aún así, no podía sacarse de la cabeza su imagen llorando, así que apresuró el paso para dejar atrás la residencia Sawada.
Curiosamente cuando salía de la casa, se topó con el arcobaleno del sol en la puerta principal. Venía entrando, quitado de la pena y con un maletín un tanto grande para él entre sus manos.
_Ciaossu Yamamoto_ Saludó el bebé. _¿Me perdí de algo? _ Le preguntó al verlo salir apurado.
_Unas cuantas cosas_ Aseguró sonriente _Pero seguro ya te enterarás_ Y sin más le rodeó para empezar a correr.
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Junio 28. Merienda. Casa de la familia Sawada.
Kyoko le miraba con un brillo especialmente aterrador en la mirada. Parecía haber descubierto el secreto de la eterna juventud. Estaba radiante, parecía estar aguantando las ganas de dar saltos por toda la casa y soltar grititos. Yamamoto casi pudo jurar que vio como le temblaban las manos. Sin embargo, la chica se mantuvo sentada, serena y luego de algunas respiraciones profundas pudo hablar.
_¿Entonces no supiste como se arreglaron Tsu-kun y Mukuro-kun?_ Cuestionó intrigada. El moreno negó con la cabeza _Hiciste bien en amenazarlo. ¿Tu que opinas? _ Dijo ella al fin.
_¿Sobre Tsuna y Mukuro?_ Preguntó dudoso. Ella asintió, seria. _La verdad no tengo idea_ Confesó _Mukuro es un tío muy complejo. Y Tsuna es mucho más delicado de lo que aparenta, pero en ocasiones es increíblemente fuerte. No creo que debamos preocuparnos por él, pero al mismo tiempo no puedo dejar de hacerlo_
_Sé a lo que te refieres_ Le dio la razón _Tsu-kun tiene una luz especial. Una que nos ilumina a todos y que no podemos dejar que se apague. Pero así como encontraste tu soporte final en Gokudera-kun, creo que Tsu-kun necesita un pilar que sea sólo de él, en el que pueda apoyarse sin temor a nada_ Yamamoto asintió, de acuerdo _No conozco a Mukuro-kun, pero conozco a Chrome y sé que ella no confiaría ni le guardaría cariño a alguien malvado_ Concluyó. Meditaron por unos segundos y luego ambos se sonrieron poniéndose de pie. Cargaron con las bandejas y volvieron al piso de arriba, seguros de que decidiera lo que decidiera y pasase lo que pasase, ellos siempre estarían allí para apoyar a su amigo.
Una vez arriba, les recibió el mismo ambiente tenso que cuando salieran de la habitación. Es más, podían jurar que todos estaban en la misma posición y haciendo las mismas cosas que cuando les dejaran minutos atrás. Tsuna saltó de su lugar al verlos entrar, al parecer incapaz de permanecer quieto un segundo más, y les ayudó a acomodar las cosas en la mesita y a repartir las bebidas. Kyoko volvió al lado de Haru y le susurró algo al oído a lo que la chica miró, indiscretamente, a todos en la habitación con una sonrisa en el rostro. El capo pareció tensarse ante la acción, se quedó de pie cerca de la puerta, visiblemente alterado. Yamamoto se encaminó al lado de Gokudera, donde se dejó caer y le regaló una sonrisa.
_Entonces_ Dijo Sasagawa y todos enfocaron su atención, por primera vez en el día, en ella _¿Están todos de acuerdo?_ Un séquito de miradas y gestos confusos secundó su pregunta. La chica resopló y procedió a explicar de vuelta los planes para la salida del día siguiente. Una vez organizada todos asintieron y empezaron a devorar las exquisiteces del padre de Yamamoto. El ambiente se fue aligerando un poco en cosa de minutos las tensiones parecían haber desaparecido. Salvo por el hecho de que cada quien se mantenía firme en su lugar.
Cuando oscureció, todos decidieron que lo mejor era dar por terminada la reunión. Considerando también que al otro día saldrían y que la familia Sawada estaba por llegar. Las primeras en irse fueron las chicas, por supuesto Mukuro las siguió puesto que tenía que volver con Chrome.
Cuando solo restaron los cuatro chicos, Ryohei se alejó de la ventana y se dejó caer a la derecha de Gokudera, entre él y el capo, quien ya había tomado asiento también. Soltó un hondo suspiro que atrajo la atención de los otros. El albino no tardó en deducir lo que ocurría.
_Se lo has dicho_ Afirmó, más que preguntar. El boxeador le miró, con la cabeza aplastada de lado contra la mesita.
_Lo hice_ Confirmó. Una sonrisa afloró en el rostro del bombardero y por un momento se olvidó de todas sus penas. Le hizo un gesto al desanimado chico para que continuara. Pero éste sólo observó a los otros dos y volvió a suspirar.
_¿Te ha rechazado?_ Inquirió, algo temeroso. ¡Imposible! Si estaba seguro que era mutuo.
_Sí y no_ Respondió.
_¿Hiciste como te dije?_ Apuró el bombardero, impaciente. Ryohei se levantó de nueva cuenta, se llevó las manos a la cabeza y se revolvió frenético los cabellos.
_¡Todo!_
_¿Que sucede?_ Inquirió entonces Tsuna, que no entendía ni un rábano de lo que hablaban sus amigos.
_Este tío, quiere pareja_ Señaló Gokudera. Yamamoto y Tsuna le miraron incrédulo _Y no cualquier pareja_ Aseguró. Ryohei le miró suplicante _Quiere a cabeza de piña_
_¡¿A Mukuro?_ Tsuna se levantó tan rápido que casi voltea la mesa. Con los ojos bien abiertos entre sorpresa y temor. Miró a Gokudera, de ahí a Takeshi y luego a Ryohei, presuroso.
_¡Claro que no!_ Estalló Ryohei, sonrojado.
_LA cabeza de piña_ Corrigió Gokudera _Quiere a LA cabeza de piña_ Tsuna suspiró, sin evitar parecer aliviado. Luego se percató de sus reacciones y volvió a sentarse, sonrojado. La buena leche que Gokudera había conseguido gracias a Ryohei se le agrió ante eso. Yamamoto decidió que lo mejor era seguir en silencio.
_Bueno, le dije todo lo que hablamos_ Continuó Ryohei, aparentemente más tranquilo ante las nulas reacciones del grupo _No me dio una respuesta clara, pero prometió que saldríamos algún día de estos a dar un paseo_ Gokudera volvió a sonreír.
_Bueno, eso es un gran avance_ Habló por fin el espadachín _Felicidades, supongo_ Ryohei le sonrió en respuesta.
_En fin, supongo que debo irme_ Dijo el boxeador luego de otro tramo en silencio. _Nos veremos mañana aquí_ Y sin más, sacudió la mano en señal de despedida y se encaminó hacia la puerta. Cuando esta se cerró Gokudera se permitió apoyarse exhausto en el antebrazo de su pareja.
_Nosotros también nos vamos, Tsuna_ Yamamoto le regaló un apretón de hombros al albino e hizo ademán de levantarse. El otro le siguió.
Mientras el espadachín ayudaba a llevar los vasos sucios al fregadero, el capo se acercó a la Tormenta, algo temeroso. Al ver la indecisión, el bombardero le regaló una sonrisa tranquilizadora y caminó hasta el, dejándole descansar la cabeza en su pecho, en esos semi abrazos suyos.
_Estamos bien, ¿verdad Gokudera-kun?_ Inquirió, sintiéndose tranquilo por primera vez en el día.
_Por supuesto, Décimo_ Le sonrió el otro.
Yamamoto volvió a la habitación y luego de despedirse todos, la pareja partió hacia la residencia de Gokudera. Tsuna se quedó solo y volvió a su habitación a recostarse. Esta vez se aseguró de poner el pestillo a puertas y ventanas. Sonrió agradecido de que todo con su guardián se arreglara, después de todo, al ver su reacción, se había esperado lo peor. Afortunadamente, todo había ido bien.
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Junio 27. Pasado el medio día. Residencia Sawada.
Tsuna logró darle alcance al italiano en la puerta principal. Gokudera se había detenido para intentar ponerse los zapatos, lo cual, entre el nerviosismo del momento, lo había retrasado. El bombardero no paraba de maldecirse por cometer un error tras otro. Cuando el capo lo enfrentó, Gokudera apenas y tenía los parpados bajos un poco rosas. Las lágrimas no caían copiosas, apenas y se notaban, pero el gesto en su cara era todo un poema. Un licuado de sentimientos encontrados. El albino agradeció a todas las deidades que maldijo durante el día, que Takeshi no le hubiera seguido también. Hubiera muerto de vergüenza de mostrarse tan débil ante él.
Cuando el menor le sujetó del brazo, impidiéndole huir, se observaron fijamente sin saber que decir. Gokudera se limpió la cara, abochornado; Tsuna bajó el rostro, arrepentido sin saber por qué. Cuando el capo supo que su amigo no iba a huir, se dio cuenta que sus piernas temblaban incontrolablemente y se dejó caer de rodillas al suelo, exhausto.
_¡Décimo!_ De inmediato se arrodilló a su lado, preocupado. Tsuna alzó una mano, tratando de tranquilizarlo. Luego levantó el rostro y le regaló una tímida sonrisa. El bombardero no dejó de sujetarle, pero un tanto más tranquilo le regaló un gesto gemelo _Lo lamento_ Dijo al fin.
_Yo debería ser quien se disculpe_ Musitó _Lo cierto es que, además de Reborn eres en quien más confío y últimamente no he compartido ni uno solo de mis pensamientos, miedos o sentimientos contigo _ Se acomodó mejor en el escaloncillo formado por el genkan. Gokudera le imitó _Han sido demasiadas cosas juntas en los últimos días_
_No me debe ninguna disculpa o explicación, Décimo_ Le respondió el albino _No tiene que contarme si no quiere_ Tsuna le detuvo cuando fue a hablar.
_¡Es que quiero! _ Gritó desesperado _Pero a veces me avergüenzo y me asusto a mi mismo. No lo sé, Gokudera-kun. A veces me siento muy confundido_ El bombardero no dijo nada, simplemente le regaló una caricia leve en la espalda. Tsuna le miró fijamente, ahora mismo Gokudera prestaba atención a los zapatos regados en el suelo, observándoles fijamente, sumergido en ellos. _Y tu Gokudera-kun_ Llamó atrayendo su mirada _¿Por qué lloraste hace un momento? Porque yo se que odias a Mukuro, pero no creo que haya sido por eso_
El más alto tardó unos minutos en contestar. Meditó, quizá, su respuesta. Cuidando las palabras a usar, para trata de expresarse bien.
_Fue un momento de estupidez. De repente me sentí inútil, inservible, desechable_ Explicó _Para mi lo más valioso, lo único valioso en esta vida son usted y Takeshi, nada más_ Se sonrojó un poco al decirlo, pero continúo _Cuando lo vi arriba, sentí rabia, sentí celos, sentí decepción, pero más que todo eso sentí miedo_ Tsuna le miró cuando dejó de hablar, le observó fijo, instándole a seguir _Cruzó por mi mente que no me necesitaría nunca más. Que volvería a estar solo_ Soltó una risa desprovista de gracia _Fue estúpido, ni siquiera sé de donde saqué esa idea_
_Quizá la tenías dentro desde hace tiempo_ Concluyó Tsuna _Pero yo jamás te abandonaría, Gokudera-kun. Eres mi mano derecha, después de todo_ El capo sonrió, pero el bombardero permaneció serio, mirándole fijamente.
_No pienso meterme en sus asuntos. Lo único que le diré es que no lo apruebo, no con él. Jamás podré aceptar a Rokudo Mukuro o perdonarle por sus acciones pasadas. Pero si es su decisión estar a su lado, entonces lo respetaré_ Declaro _Jamás abandonaré su lado, Décimo_
Tsuna se ahorró las explicaciones y los miedos. Gokudera parecía tocado por algo, algo más fuerte que ese simple descubrimiento. Quizá fueran las tensiones acumuladas las que lo tenía tan agobiado. Decidió que lo mejor era dejarlo solo, o al menos con Yamamoto –en esos momentos era mejor compañía-, y que descansara. En una simple muestra de afecto, le regaló un rápido abrazo y luego se puso de pie. Gokudera asintió permitiéndole marchar, ya hablarían a fondo luego, aún tenía que asimilar muchas cosas y necesitaba fumarse un cigarrillo y darse una dcha. Salió hacia el jardín mientras Tsuna volvía a la habitación.
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Junio 28. Por la noche. Namimori.
Las chicas iban hablando de cualquier cosa, realmente a Mukuro no le interesaba. Si fuera por él, se habría ido directo y sin escalas, a toda marcha, a Kokuyô Land, desafortunadamente, Chrome tenía intenciones de caminar lento y despedir a sus amigas lo más retrasadamente posible. Por supuesto, él no permitiría que Chrome anduviera sola por allí y menos de noche. Esta vez no había Ken y Chikusa a quienes pedirles la vigilaran y con un cuerpo físico las bilocaciones gastaban más energía y le requerían descansar más tiempo, así que era mejor usarlas lo menos posible.
Iba en esas meditaciones, y recordando algunos eventos curiosos de las ultimas horas, cuando las tres chicas de detuvieron de golpe y le encararon fijamente. Chrome, un tanto más rezagada que las otras dos, se sonrojó cuando él la miró curioso por la acción. La chica no hizo más que disculparse con la mirada y desviarla al instante.
_¿Sucede algo?_ Inquirió en tono neutral.
_¿Vas en serio o estas jugando?_ Dijo entonces Haru. Con la mirada seria, con las piernas ligeramente separadas y los brazos en jarras.
_¿Disculpa?_
_Con Tsu-kun_ Aclaró Kyoko, con lo brazos cruzados. _Más vale que no estés planeando hacerle nada chueco, porque incluso si él te perdona, nosotros y todo Namimori no lo haremos_ A punto de soltar una carcajada por lo bizarro de la situación, su única reacción fue enfrentar a su querida y linda Nagi, quien ahora sí le sostuvo la mirada. Es más, no sólo la sostuvo sino que, de alguna manera, lo retó. Por primera vez.
Notando entonces que la cosa iba en serio. Que no se trataba de cualquier cosa al azar de esas locas mujeres. Mukuro dedujo que la Lluvia debió haberle contado algo a la chica Sasagawa y, ahora mismo, estaban en medio de una campaña para proteger la integridad de su querido amigo Tsunayoshi. No pudo evitar preguntarse qué cara pondría el aludido si se encontrara presente; seguramente se sonrojaría hasta la punta de las orejas, agacharía el rostro y le pediría a las chicas casi a gritos que dejaran de defenderlo. Casi pudo verlo allí, en medio del camino. Sonrió.
_No pretendo lastimarlo_ Aseguró _Pueden estar tranquilas. Lo quiero. No sólo su cuerpo o su rango o lo que sea que estén pensando, quiero a Tsunayoshi al completo para mi_ Kyoko sonrió sin poder evitarlo. Haru, empero, sólo afiló la mirada.
_¿Lo amas?_ La pregunta lo descolocó un poco. Lo meditó un instante, pero no era difícil responder, en realidad.
_No lo sé aún_ permaneció serio, para que notaran lo real que estaba tomando todo.
_Pues averígualo pronto_ Inquirió la chica _No te atrevas a lastimarlo. Estas advertido_ Sin más, se sujetaron por los brazos y doblaron a la izquierda de la intersección donde se habían detenido. _¡Nos vemos Chrome-chan! _ Gritaron a medio andar. La chica les despidió con la mano.
_Increíble_ Inquirió el ilusionista _Todo el mundo decidió amenazarme hoy_ Se quejó de forma dramática _¿Acaso realmente parezco una mala persona?_ Chrome sonrió ante el comentario, pero asintió _Supongo entonces que soy un villano agraciado_ Concluyó.
La chica rio al comentario, luego caminó hasta él y volviendo a enseriarse dijo.
_En verdad ten cuidado, Mukuro-sama. No quisiera tener que elegir_ Él sonrió esta vez ante la sentencia, le regaló una caricia en los cabellos a la chica y empezó a andar.
_Descuida Nagi, ahora que sé verdaderamente lo que siente, no voy a dudar_ Le sonrió altivo, ganador, como sólo el sabía _Lo quiero. Realmente lo quiero. Así que seguro será mío_
La chica negó ante tanta soberbia, pero si no fuera así no sería Mukuro, pensó. Así que sólo le dio alcance y caminaron en silencio a su guarida. Esperaba al menos que Kokuyô Land estuviera habitable, después de todo, se había acostumbrado a sus almohadones rechonchos de plumas en la base.
Continúa...
Les rompieron la burbuja xD. Kyoko no es Fujoshi, lo que pasa es que estaba emocionada por que Tsuna por fin había encontrado el amor (¿). Yamamoto es un cotilla, aun así lo amo. Y Gokudera no es llorón ni está esquizofrénico, sólo anda estresado, entiéndanlo.
Gracias por leerme hasta acá, de verdad, no saben lo feliz que me han hecho.
Respondiendo a sus comentarios:
Sheila: Naas! Perdona la demora, me tomé enserio eso de la paciencia xD. Gracias por los informes, aún no he tenido tiempo de revisar el manga, como ya mencioné arriba. Pero de todas formas muchas gracias, en cualquier rato me doy la vuelta. No me agradezcas el capi, gracias a ti por leerlos y por tu comentario. (¡No te caigas! Te puedes lastimar ;])
Alicechan3: Sí, es la primera vez. No me gustaría que te regañasen por mi culpa, pero amo que quieras leerme, estoy en un dilema :s. Bueno, ciertamente espero no haberte decepcionado, seguro ahora mismo quieres asesinarme, pero si lo haces no podrás leer la conti. Mejor que el crack? Más que a Pikachu? En serio? Puedes hacerme más feliz con tu comentario? Lo dudo xD. En verdad me alegro que te guste y te hayas animado a responder. Muchas gracias por la info del manga, me han entrado más ganas de leerlo, pero aguantaré un poquito. Por lo pronto espero seguirte leyendo y muchas gracias por tu comentario!
YuuNeko: Tu Nick lleva el apodo del amor de mi vida: Yuu. Bueno, eso no viene al caso haha. Me alegra que te guste esto, que para eso se trabaja. Habrás notado mi tardanza, me disculpo. En todo caso, cuando dibuje un poco mejor, quizá haga algunos bocetos para un doujin, aunque no prometo nada. Dudo mucho que Amano tome esto en cuenta (Es Fujoshi reprimida, ya sabes xD) Igual, con tu lectura soy feliz. Saludos igualmente y gracias por tu comentario.
PoltergeistMadoka: Un tanto tarde, como siempre, pero llegó. Me encanta que te gustó el capi anterior. Amé escribir la parte de Mukuro/hermano mayor y de Hibari/Tsundere xD. No se, tenía ganas de algo así. Esto da para más, así que espero seguirte leyendo por estos lares. Espero te haya gustado el capitulo. Gracias por el comentario!
Florceleste: Me están entrando ganas de irme a leer el manga ahora mismo, pero aun tengo que ir a ayudar con la cena y ponerme algo decente para vestir xD. Tus comentarios me gustan mucho, están llenos de cumplidos hehe ;]. No, en verdad me alegra que le encuentres calidad a esto. Yo escribo lo que me gustaría, como fan, leer, eso es todo. Y no, aunque a veces lo parezca, no voy a abandonar esto. Es sólo que el tiempo y los deberes me lo complican bastante. No creo llegar a los cincuenta capítulos, pero quizá a los treinta sí. Loca ya estoy, eso que ni qué xD. En cuanto a tu pregunta: sí, habrá lemon. No te digo cuando y no te aseguro que tenga buena calidad (no escribo mucho sobre eso, ya sabes), pero habrá. Es lo menos después de que mucho/as lo han esperado por mas de 25 capis no? Espero seguirnos leyendo, cuídate! Gracias por el comentario.
Katya Hiwatari Kon: Te fallé con lo de actualizar rápido, lo lamento. Pero en verdad, no queda en mi. Por otro lado, que bueno que te agradara el capi. 6927 ya se merecían un poco de atención, pero esto va lento porque de lo contrario no seria realista, después de todo, nadie se enamora de la noche a la mañana o si? Sip, yo también creo eso de Hibari, creo que en el fondo es el que más ama, a su manera, por supuesto. Y también adoro a Haru, aunque no lo parezca a veces. 3396 es algo que tenía ganas de escribir desde hace tiempo, de hecho ya lo he manejado en otras historias, creo (y si no son las que aun están sin publicar xD). Espero te guste el capi. Gracias por tu comentario!
Fuu-Joshi-hita-chan: Primero, en cuanto a tu duda. No se refería a nada relacionado con Tsuna, quizá se dio a malinterpretación. Se refería a que la única ocasión en la que se había sentido angustiado fue cuando perdió contra Sawada y fue encerrado de vuelta, ahora definitivamente, en Vindice. En cuanto a la actu, falle estrepitosamente aun cuando el capi estaba básicamente sólo esperando revisión, espero me disculpes por ello. Gracias por aclararme las dudas, quizá visite ese lugar algún día. Realmente no creo llegar a los cincuenta, pero uno nunca sabe xD. Me alegra que te gustara el capi anterior, yo disfrute haciéndolo. Gracias por el comentario y perdón, de nuevo, por la tardanza!
Yad-12: Gracias por la comprensión con las tardanzas. Bueno, ciertamente aunque los busque dudo que encuentre lugares discretos en esa base. Insisto, comienza a intrigarme eso de leer el manga, ya me haré tiempo. Y bueno, las manos derechas de estos líderes son, en realidad, poco menos que niñeras xD. Que bueno que esto te guste, espero no decepcionar. Gracias por el comentario.
Karelys165: Lamento la discrepancia de parejas. Lo cierto es que no tengo una OTP de esta serie, las amo a todas por igual xD. Pero para lo que quería me molaban más las que escogí para este proyecto. Es un honor que te hayas animado a leerlo a pesar del desazón. Por otro lado, me hace feliz que encuentres esto cercano, al menos, al canon. Uno hace el intento, por supuesto, jamás serán enteramente iguales. En todo caso, muchas gracias por tomarte el tiempo de leer, por darle la oportunidad y por comentar.
This is me'3: Me alegra que esto te haya gustado tanto. Aunque originalmente no lo iba a colocar (porque sinceramente los amo, pero no los domino) es bueno que les haya agradado el Xanxus/Squalo. Veré que puedo hacer con tu petición. Gracias por darte el tiempo de leer y dejar un comentario!
Yunmon: Bueno, ciertamente estos días los he tenido de vacaciones, por eso aquí tienen el capi. Afortunadamente tengo unos días más así que me pondré a trabajar de lujo en el siguiente que ya esta a medias. Lo de Mukuro y Tsuna es un tira y afloja no? Descuida, sólo fue un momento de debilidad, aún no ha caído en la red. Espero que te haya gustado este capi. Amé escribir el D18 del anterior. Concuerdo contigo, Hibari es un Tsundere. Y Haru y Gokudera se merecían una tregua xD. Estoy disfrutando las fiestas, gracias. Nos leemos. Muchas gracias por tu comentario!
Nos estamos leyendo en el 26.
Y de nuevo: FELICES FIESTAS!
