Oh cielossss, recibí amenazas muy fuertes por el capítulo anterior T-T jajajajja a mucho no les gustó pero creo que esa reacción significa que estuvo bien hecho XD Cuando una historia provoca alguna reacción en el lector, quiere decir que el lector está sumergido en la lectura jejejejejejejejej
Sólo espero que sigan leyendo para saber lo que ocurrirá con Esme y Carlisle, ya no nos falta mucho para llegar al gran final y saber si estos dos se quedan juntos o no.
Bueno, ya no les digo más, mejor pasen a leer XD
Al día siguiente me levanté tarde, realmente no quería despertar pero el sonido del teléfono era insoportable, así que me levanté y contesté.
-Casa… de la familia… Cullen. – Alejé la bocina para poder bostezar.
-Esme? Habla Katherine. – Se escuchó extrañada. – Espero no haberte despertado. Te escuchas somnolienta.
-Me siento muy cansada. Quisiera seguir durmiendo. – Cerré los ojos por un momento.
-Le dije a Anthony que no era buena idea lo del zoológico.
Abrí los ojos repentinamente.
-Sabías que me llevaría ahí?
Hubo silencio en la línea por unos segundos.
– Creo que no me debe extrañar que tú y John sepan muchas cosas antes que yo.
-Era una sorpresa. Yo le recomendé otras opciones. Hacerte caminar en tu condición, sólo a él se le ocurre.
-Yo lo disfruté mucho, a pesar de las miles de paradas que hicimos para que pudiera descansar los pies. Parecíamos un par de niños, fue increíble. – Momentos del día anterior vinieron a mi mente.
-Ese era el objetivo, entonces sí valió la pena. – Escuché su risita. – Esme, quería que me acompañaras al bufete, John vendrá por mí para ir a comer pero quiero darle la sorpresa llegando al bufete primero.
Se escuchaba el entusiasmo en su voz, sonreí por la idea de Kath.
-Te acompañaré, también le daré la sorpresa a Anthony, me invitó a comer e iba a venir por mí.
-Ah, excelente!, pasaré por ti en una hora. Después de comer, podremos ir a comprar la ropa de bebé…
Inmediatamente comenzó con los planes para el resto del día. Yo bostezaba de vez en cuando, tenía que bañarme con agua fría para poder despertar completamente.
- …te parece?
-Qué? Sí, claro. Te veré en una hora.
-Esme, no estás escuchando! – Se quejó.
-Lo lamento. Te prometo que estaré despierta y lista en una hora.
-Más vale que sí. Te veré en una hora, adiós. – Colgó apresuradamente.
Me apresuré a bañarme y arreglarme, Katherine podría molestarse si faltaba a mi palabra. El baño me hizo mucho bien, desperté completamente y estuve lista antes de una hora. Ella fue puntual, subí al auto y nos dirigimos al bufete, volvió a repetirme todo lo que había dicho por teléfono. Ahora sí le había prestado toda mi atención o no me lo perdonaría. Quise comentarle lo que había sucedido al llegar a la casa de los Cullen, pero preferí que fuera después.
Llegamos al bufete, todos nos saludaron conforme pasábamos por el recibidor y en el elevador sucedió lo mismo. Salimos del elevador y caminamos hacia el escritorio de Ana, ella no se encontraba, lo cual me extrañó mucho. El lugar se veía solitario.
-Dónde se encontrará Ana? Es raro no verla en su lugar. – Miré hacia la puerta que daba hacia el baño.
-Ella no se encuentra aquí, no vendrá por unos días.
Miré a Kath y fruncí el ceño.
– Qué? Ella está enferma, para mañana estará una secretaria de reemplazo mientras ella está ausente.
-Cuándo te enteraste de eso?
-Ella habló con John ayer en la noche, se escuchaba muy mal. – Me tomó de la mano y me jaló hacia el despacho de John.
-Quizás deberíamos visitarla más tarde.
-Lo haremos. – Katherine me sonrió ampliamente, podía ver la emoción en su rostro, estaba totalmente radiante.
Llegamos hasta la puerta del despacho, estaba muy callado. Ella me hizo una seña para que guardara silencio, giró el picaporte y empujó la puerta. La sonrisa de Katherine se desvaneció lentamente, palideció y su rostro expresó dolor. La escena que estaba frente a nosotras era totalmente imposible de creer, Margaret abrazaba a John por el cuello y él la tenía agarrada de los brazos, justo se besaban cuando Kath abrió la puerta. John palideció cuando vio a Katherine, se separó de Margaret inmediatamente. Quiso acercarse a nosotras pero Kath le negó con la cabeza, ella ya no pudo soportar las lágrimas.
-Katherine…
-No… no quiero que me dirijas la palabra. – Se le quebró la voz.
Bajó la mirada y continuó llorando, acarició su vientre y en un santiamén, ella salió corriendo torpemente. La seguí pero no pude alcanzarla, entró al elevador y éste se cerró, yo me recargué sobre el escritorio de Ana y agarré mi vientre. John se apresuró a bajar por las escaleras, en ese momento Anthony salió de su despacho.
-Esme! – Se acercó a mí y me ayudó a sentarme. – Qué sucede? Qué fue ese escándalo?
De repente vimos a Margaret pasar a nuestro lado. Me miró con desaire y después se enfocó en Anthony, lo miró de arriba abajo, sonrió satisfactoriamente.
-Debes estar contenta por lo que ha sucedido. - Le dije con enojo.
Anthony me miró y después a Margaret.
-Fácilmente pudo haberlo evitado. Él lo disfrutó mucho. – Se inclinó y sonrió maliciosamente.
Anthony se puso frente a ella.
– Mmm Anthony, debo decir que luces bastante bien.
No podía ver el rostro de ella ya que sólo podía ver la espalda de Anthony.
– Ojalá tuvieras oportunidad de tomar un café conmigo, espero que tu noviecita no se moleste.
Detestaba el cinismo de sus palabras.
-No estoy disponible.
Noté el tono frío de la voz de él.
-Ja, ja, ja ja. No lo puedo creer Anthony! Esto debe ser una broma. – Dio media vuelta y caminó hacia el elevador. – Anthony Goldsmith controlado por una mujer, eso sí que es increíble. – Se detuvo un momento y miró las escaleras, dio media vuelta y nos miró, volvió a carcajearse y se devolvió para bajar.
Anthony quiso ir a buscarla, pero lo tomé de la mano para impedirlo.
-No vale la pena Anthony. Ahora los que me preocupan, son Katherine y John.
-Dime, qué ha sucedido?
Nada más de acordarme, me daban náuseas.
-Encontramos a John y Margaret besándose. – Lo miré con enojo. – No puedo creer que John fuera así, Kath debe estar destrozada. Debemos ir a buscarla.
-Que has dicho? John y Margaret..? – Él parecía muy sorprendido. – Estás equivocada, John sería incapaz de engañar a Katherine y mucho menos con ésa.
-Pues lo que vimos, indica lo contrario. Si no quieres acompañarme, lo haré yo. Iré a buscarla. – Me puse de pie.
-Tranquilízate Esme. Bajaremos a la recepción para saber hacia dónde se fueron.
Bajamos a la recepción por el elevador. Bety y algunos otros se encontraban obstruyendo la salida, cuando nos vieron, poco a poco regresaron a sus labores. Bety se notaba desconcertada cuando regresó a su lugar.
-Bety, los señores Ryan, sabe hacia dónde se dirigieron? – Anthony se acercó a la mujer.
-N… no lo sé, ella salió corriendo y atrás de ella iba el licenciado. Ella se veía muy mal. – Dijo preocupada.
-Dónde pudo haber ido Anthony? Me preocupan ella y su bebé. – Jalé a Anthony de la manga.
-Pues… conociendo a Katherine… - pensó por unos momentos, yo estaba intranquila y desesperada. – quizás allá ido a su casa. No tiene otro lugar a dónde ir.
-No podemos perder tiempo, vamos!
Salimos del bufete, Anthony condujo aprisa debido a mi insistencia. No quería dejarla sola, quería estar a su lado para consolarla y ayudarla en lo que pudiera.
Llegamos y el auto de John ahí se encontraba. Entramos y preguntamos a las sirvientas dónde estaban, nos señalaron que arriba. Anthony me ayudó a subir las escaleras, en ese momento rogaba por ser un poco más ligera. Estando arriba, caminamos hacia donde se escuchaban ruidos y gritos. Vimos a John golpeando la puerta de una habitación.
-Katherine por favor, déjame entrar. – Golpeó la puerta con la mano cerrada.
-Vete John! No quiero verte!
La voz de Katherine provenía de la habitación, se escuchaba que lloraba amargamente.
John se dio cuenta que estábamos ahí, se acercó apresuradamente a nosotros.
-Tienen que hacerla salir! – Dijo con el rostro descompuesto. – Anthony… Esme, tú eres su mejor amiga, por favor, dile que salga.
Lo miré con desaprobación, yo también estaba molesta por lo que había visto.
-No puedo hacerlo, ella tiene razón. Lo que hiciste no tiene nombre John.
John estaba estupefacto por lo que dije.
-Tú también piensas que Margaret y yo…? Eso no es verdad! – Me agarró de los brazos y me sacudió.
-Espera John, la vas a lastimar. – Anthony me liberó de John.
– Te juro por mi hijo que no le he sido infiel a Katherine.
Estaba en shock, cómo se atrevía a meter a su hijo en eso.
-No tienes vergüenza, cómo te atreves a jurar por tu hijo. – Me acerqué a Anthony quien agarraba a John para tranquilizarlo.
-Suficiente lo dos! John, dejemos que Katherine se tranquilice, quizás cuando ambos estén más serenos, puedan hablar. Esme, podrías cuidar a Katherine por el día de hoy? – Me miró de reojo.
-No tienes que pedírmelo. – Me acerqué a la puerta de la habitación donde estaba Kath.
Anthony se llevó a John, parecía muy desconsolado, aunque en ese momento dudaba completamente de él.
- Katherine... abre, soy yo. John ya no está aquí.
Ella tardó unos segundos en abrirme. Tenía la cara llena de lágrimas.
- Oh Kath, lo siento tanto. - La abracé y rompió en llanto.
-Por qué Esme? Qué hice mal? - Continuó llorando.
-Quisiera poder responderte... pero no puedo. Lo que sí te puedo decir, es que debes calmarte, no debes estar alterada, tu bebé puede resentirlo.
Miró su vientre.
-No, mi bebé no. Es lo único que me queda. De John no quiero volver a saber nada. - Se sonó la nariz.
-No pienses ahora en él, sólo piensa en tranquilizarte y en tu bebé. - La llevé hasta la cama y la senté, tomé asiento a un lado y pasé mi brazo por su espalda para agarrarla por el brazo y atraerla hacia mí, ella acomodó su cabeza cerca de mi cuello, seguía llorando. No la dejaría sola, me quedaría con ella el resto del día.
Horas más tarde salí de la habitación, Katherine se había quedado dormida y yo debía avisarle a Edward o a Carlisle que no llegaría a dormir.
Llamé a la casa y nadie contestó. Decidí cenar algo, más tarde le llevaría algo a Katherine cuando despertara. Terminé de comer y volví a llamar, contestaron inmediatamente.
-Casa de la familia Cullen.
No recordaba cuán sensual era la voz de Carlisle por teléfono.
-Carlisle habla Esme, buenas noches.
-Esme, buenas noches. Creímos que ya te encontrarías en casa. Está todo bien?
Su voz tenía un aire de preocupación.
-Desafortunadamente surgió un problema con Katherine y la cuidaré esta noche, dormiré en su casa.
No quería dar muchos detalles.
-Puedo ayudarle en algo? Tiene algún problema de salud ella o su bebé?
No pude evitar una pequeña sonrisa, debido a lo servicial y caritativo que él era.
-Estuvo alterada en la tarde, pero ya está un poco más tranquila y descansando. Si acaso necesitamos un doctor… - yo esperaba que no. – te dejaré saber.
-Pues bien… supongo que nos veremos hasta mañana.
Sentí cosquillas en el estómago, no estaba segura de querer verlo, la última vez me había controlado y no sabía si podría hacerlo nuevamente. Di un gran suspiro, lejos de la bocina.
– Esme… sigues ahí?
No noté que me había quedado callada durante varios segundos.
-Sí… sí. Espero que todo esto se resuelva y pueda regresar a casa.
-No te preocupes por nosotros, ayuda a Katherine el tiempo que sea necesario y regresa cuando todo se haya solucionado.
Ya sabía que ellos podrían arreglárselas sin mí y en todo caso, Carlisle tenía a Louis y Edward, él era muy independiente.
-Gracias. – Dije sin ánimos.
-Cuídate Esme.
Por un segundo, su voz se tornó melancólica.
-Hasta pronto Carlisle. – Colgué. – No quiero pensar en ti. – Me dirigí al teléfono. – Tienes que salir de mi corazón! – Hice una pequeña rabieta.
Por qué? Por qué no conseguía olvidarme de él?
-Le sucede algo señorita? – Volteé y vi a una de las sirvientas bajando de las escaleras.
-No… nada. – Me sentí avergonzada por la escena que acababa ella de presenciar. – Estoy bien. Podrían subir la cena de la señora a su habitación, por favor? – Cambié el tema inmediatamente.
-Claro que sí señorita. – Ella se retiró hacia la cocina.
Yo subí las escaleras, eran todo un reto, me alegraba haber seguido el consejo de… Carlisle. Hice una mueca al pensar en él. Despejé mi mente y me dirigí a la habitación de Kath, desde afuera pude escuchar que lloraba. Al entrar, la localicé frente al armario, sostenía un saco de John.
-Kath… - Me acerqué y le quité suavemente la prenda.
Ella la veía con mucho dolor, me partía el alma verla así.
-No creo que pueda sobrevivir sin él.
Me asustó mucho el comentario.
-Kath, pero qué es lo que dices! – La tomé por los brazos. –No pienses de esa manera por favor. – Le rogué con la mirada. – Ahora lo único que debes pensar, es en tranquilizarte y en tu bebé.
-Pero…
-Por favor. – La interrumpí. - Sólo piensa en ese angelito.
Ambas miramos su vientre.
– Ahora deja de pensar en barbaridades, lo que debes hacer es comer.
-Esme, no tengo hambre. – Dijo cabizbaja.
-Pero tienes que hacerlo, recuerda que todo esto le puede afectar a tu pequeño.
En ese momento llamaron a la puerta.
– Adelante.
Era la sirvienta con una charola donde traía la cena para Katherine. Se acercó a la pequeña mesa que estaba en el rincón y dejó todo ahí para después retirarse.
– Debes comer aunque sea un poco, no has comido nada en todo el día. – La llevé casi a rastras hasta la pequeña mesa donde nos sentamos.
Miró la comida por unos segundos, después poco a poco comenzó a comer con desgana, pero comenzó a comer. Después de media hora, sólo había comido la mitad de todo lo que estaba servido. No quise presionarla más, ya había hecho un gran esfuerzo.
-Quieres tomar un baño antes de acostarte?
Ella asintió.
La acompañé al baño y preparé el agua, debía estar tibia, eso la relajaría y podría descansar más a gusto. La ayudé a desvestirse y se bañó. Cuando salió, traté de distraerla hablando de la salida pendiente hacia los almacenes de ropa para bebés.
Más tarde, ella se quedó dormida después de bañarla y recostarla, todo lo que había pasado la había dejado exhausta. La verdad es que yo me sentía igual; pregunté a una de las sirvientas cuáles eran las habitaciones para huéspedes y escogí la que estaba más cerca de la recámara de Kath. Ni siquiera me quité los zapatos, me acosté en la cama y caí rendida.
Un llanto me despertó a media noche, salí de la recámara para averiguar de dónde provenía, como imaginaba, era Katherine. Entré a su cuarto y la vi acostada llorando, me quedé con ella hasta que volvió a quedarse dormida, me recosté en un sillón que había en la habitación, logré acomodarme lo mejor que pude, no podía dejarla sola. El resto de la noche estuvo algo agitada, ella despertaba y volvía a dormir, similar a cuando tienes un recién nacido y debías darle de comer cada dos o tres horas.
Ya en la mañana desperté y vi a Kath, ella aún dormía aunque no tardó mucho en despertar. Traté de que comiera un poco más que la noche anterior, claro, sin presionarla demasiado. Saqué todos los temas posibles para continuar distrayéndola, no debía pensar en John.
No me di cuenta de la hora hasta que alguien llegó a la casa; era más de medio día. Katherine y yo estábamos a la expectativa. Divisamos a Anthony y a la sirvienta que fue a recibirlo. Kath se apresuró a acercársele.
-Viene contigo John? – Ella lo miró esperanzada.
-No, pero si gustas puedo llamarle.
Ella bajó la mirada, estaba decepcionada.
-No me digas que vienes a abogar por él? – Su estado de ánimo cambio abruptamente, su mirada era de incredulidad. Supuse que estaba fingiendo, realmente quería saber de John.
-Estoy aquí para verte y saber cómo están ambas. – La miró a ella y después a mí. – Lucen cansadas. – Dijo serio.
-Yo estoy bien y Kath está mejor que ayer. – Me acerqué a ellos.
-Les parece si las invito a…
El timbre interrumpió a Anthony, prestó mucha atención para saber quién era.
La sirvienta salió y al cabo de unos minutos, Rose apareció acompañada de la sirvienta.
-Rose! – Kath se acercó a ella y la abrazó, poco a poco comenzó a llorar.
-Pero hija! qué te sucede? – La miró desconcertada y después nos miró a Anthony y a mí. Kath no respondió sólo continuó llorando. – Anthony, Esme… me quieren decir qué sucede aquí? Dónde está John?
Anthony y yo nos miramos incómodamente.
-Katherine y John tuvieron una discusión.
-Kath, hija… no debes de ponerte así por una discusión con tu marido. – La separó de ella para hablarle a la cara. Desvié la mirada y recordé la escena, todavía me causaba mucha molestia.
-Estaba… con ella… - Katherine hablaba entre el llanto. – Rose… estaba con ella… - Kath la volvió a abrazar.
-Vamos Kath, te caerá bien descansar.
Anthony se acercó a ellas y tomó a Kath entre sus brazos para llevarla a su cuarto.
-Prepara un té de tila y lo llevas a la habitación de la señora, por favor. – Rose le dijo a una sirvienta que husmeaba cerca.
-Sí, señora.
Comencé a subir las escaleras.
-Espera Esme. Será mejor que te quedes aquí abajo, hablaré contigo después.
Me sentí regañada. Bajé los dos escalones que había subido y fui a la sala para sentarme. Ella subió detrás de Anthony.
A los pocos segundos bajó Anthony y se sentó a mi lado.
-Rose tratará de calmarla. Realmente está muy mal. – Se notaba preocupado. – Y tú… - me acarició el rostro. – Denotas cansancio. Quizás no fue buena idea que te quedaras.
-Sólo me hace falta un baño y estaré como nueva. – Le sonreí ligeramente.
En ese momento vimos pasar una sirvienta, subía una taza humeante en una charola. Seguramente era el té que le había pedido Rose.
-Sabes… John está igual que Kath, hoy sólo fue al despacho por una junta con una firma muy importante. Va a quedarse a trabajar en la hora de la comida y trabajará hasta tarde. Todo esto por culpa de esa…
-Sinceramente no sé qué pensar. – Lo interrumpí.
-Esto debe de resolverse entre ellos dos. De lo único que estoy seguro, es que se aman y están sufriendo.
Hice una mueca pero no dije nada. Así permanecimos callados hasta minutos más tarde cuando apareció Rose.
-Me quieren decir por qué esa mujer de allá arriba está destrozada por una discusión con su marido? – Rose parecía molesta.
Anthony y yo nos pusimos de pie.
Me armé de valor y decidí hablar.
-Katherine y yo… vimos a John… besarse con Margaret en su despacho. – Jugaba con mis manos nerviosamente y desviaba la mirada de un lugar a otro.
-Qué? Esto debe ser una broma? – Dijo incrédula. – La idea de que John sea infiel a Kath, es absurda y con Margaret… es totalmente ridículo. – Su tono de voz era irónico. – Esa mujer ha llegado demasiado lejos, es una pena que no pueda darle su merecido porque soy una dama.
-Rose cálmate, te estás alterando demasiado. – Anthony se acercó a ella y le frotó los brazos. Rose sólo respiró profundamente varias veces.
-Tienes razón. Dime dónde está John? Dónde está durmiendo? – Miró a Anthony.
-Se encuentra en el bufete y está durmiendo en mi casa. Él quiere hablar con Kath, pero ella debe tranquilizarse un poco para que se decida hablar con él. Esme ha estado con ella desde ayer ayudándole en lo que pueda. – Me miró de reojo.
-Esme querida, no deberías de estar aquí, no estás en condiciones. – Se acercó a mí y me tocó la mejilla, luego me abrazó. – Anthony llévatela, debe descansar.
Qué? No quería dejar a Kath sola.
-Pero…
-Yo cuidaré de Katherine, no te apures. – Me dio un ligero empujón; avancé hacia Anthony.
-Rose, espero que esto no te cause ninguna molestia. – Dijo Anthony no completamente convencido.
-Afortunadamente no tengo hijos qué cuidar y mi marido, hablaré con él. Puedo hacerme cargo de Kath sin ningún problema. –Suspiró. - Y yo que pensaba que hoy sería un día alegre para ustedes. – Me tocó la barbilla. – Las iba a llevar a ver muchos accesorios para bebés. – Suspiró de nueva cuenta. – Ya será cuando todo esto se arregle.
-Vamos Esme. – Anthony me tocó la espalda, yo asentí.
-Llamaré más tarde para saber cómo sigue Kath. – Le dije a Rose.
-Claro que sí.
Nos despedimos de ella y salimos de la casa.
-Te parece si te llevo a comer?
Lo miré extrañada, aún tenía el asunto de Kath en la cabeza.
– Imagino que no has comido. – Abrió la puerta para que entrara al coche.
-De acuerdo, pero antes me gustaría darme un baño y cambiarme de ropa. – Me acomodé en el asiento.
Él dio la vuelta y entró al coche.
-Te esperaré y después iremos a comer. – Arrancó y manejó hasta la casa de los Cullen.
No quise que esperara afuera, así que lo invité a pasar. Tomé un baño lo más rápido posible y después me arreglé. Con el baño me había regresado el sueño, pero debía comer y así seguramente el sueño se iría. Estando lista, salimos de la casa y nos dirigimos a El Flamingos. Todo el camino iba pensativa, Anthony y Rose aseguraban que John no podía serle infiel a Kath, lo conocía muy poco y lo que había visto, le daba la razón a ellos, pero quizás llevaba una doble vida y ellos obviamente no estaban enterados.
-Todo bien? Estás muy pensativa.
Miré de reojo a Anthony.
-Pensaba en John, realmente… crees que él sea inocente?
-Absolutamente. – No dudó en responderme.
Yo continué pensativa.
– Conozco a John y también a… Margaret.
Lo miré y noté la mueca que hizo al momento de pronunciar el nombre de ella.
– Metería las manos al fuego por John.
Fruncí el ceño.
-Pero… y si tuviera una doble vida y quizás…
Él sonrió.
-No, no la tiene. Está dedicado en cuerpo y alma a Katherine, la ama demasiado. Es otra persona la que probablemente tenga una doble vida. – Se quedó serio.
No comprendí a quién se refería.
Llegamos al restaurante, pidió la mesa de siempre pero se la negaron; al parecer estaban haciendo unos pequeños cambios en la decoración. Así que nos asignaron una mesa justo a lado del pasillo que llevaba a los baños.
-Iré al baño un momento. – Sentía las manos sucias y quería lavármelas, sería algo rápido aprovechando la cercanía.
Entré y me lavé las manos, me miré al espejo y noté las pequeñas ojeras que tenía, llegando a casa me tomaría una siesta, todavía estaba ligeramente somnolienta a causa del baño. Salí del baño y mientras caminaba por el pasillo, escuché unas voces; inmediatamente reconocí los timbres de voz.
-…esto es serio.
Le oí decir a Margaret.
-No me interesa y retírate inmediatamente de mi mesa, por favor.
La voz de Anthony reflejaba enojo.
– Te has dado cuenta de lo que ocasionaste con John y Katherine?
-Vamos, sólo fue un beso. Realmente él no me atrae y al parecer yo a él tampoco, sólo quería animar a John para que me ayudara con mi problema. Es muy delicada tu amiguita. Ay! Me lastimas!
Me sorprendió mucho la confesión de Margaret, tenían razón Anthony y Rose, John no le había faltado al respeto a Kath, Margaret era una…
-Margaret, me estás haciendo perder la paciencia y la caballerosidad, así que te ruego que desaparezcas antes de que llegue Esme.
-Por favor, sólo necesito que me asesores con mi problema, te lo pido por lo que vivimos en esa ocasión.
Fruncí el ceño y abrí la boca de asombro. Me llevé la mano lentamente a la boca, Anthony y Margaret…
-Ese es un error que arrastraré a lo largo de toda mi vida. Afortunadamente no recuerdo lo que sucedió ni quiero hacerlo.
El tono de voz de él era sombrío, no podía imaginar cómo fue que habían terminado juntos esos dos, pero definitivamente él estaba arrepentido.
-Pues yo lo recuerdo muy bien y no fue una, sino tres veces que hicimos el amor esa noche. Yo diría que te encantó.
Se escuchó una pequeña risita. Por mi parte, estaba sonrojada por lo que oía, era algo demasiado íntimo lo que decía.
-Pues yo diría que no eras suficiente mujer para satisfacerme.
Se escuchó un ruido, claramente pude determinar que fue causado por una bofetada. Imaginaba que el comentario le había dolido demasiado a ella.
-Idiota! Cómo te atreves a insultarme?
Se escuchaba muy indignada.
-Por qué recurres a mí? Acaso ya nadie te presta atención? Quizás todos se han dado cuenta que eres una mujerzuela.
Se escuchó otra bofetada.
Se quedaron un momento en silencio. No sabía si era momento de salir del pasillo o no.
-Anthony… estoy a punto de perder todo lo que tengo.
Ahora la voz de ella era de dolor.
-Si no resuelvo esto, estaré en bancarrota.
-Lo siento Margaret pero no te puedo ayudar.
La voz de él se escuchaba determinante, definitivamente no la iba a ayudar.
-Eres el mejor abogado que conozco, te lo ruego, ayúdame.
Escuché cómo sollozaba, sentí un poco de pena por ella a pesar de todo lo que había hecho.
-Lo que te está sucediendo debe ser el precio por todo lo que has causado, así que no puedo ni quiero ayudarte. Ahora, haz el favor de retirarte, Esme no tardará en aparecer.
Ella comenzó a llorar más fuerte.
– Basta de teatros Margaret.
Era el momento de salir, sólo así se iría y yo ya había tardado mucho en el baño.
Salí del pasillo y llegué a la mesa. Efectivamente, Margaret estaba llorando, ambos estaban de pie junto a la mesa. Margaret me vio y se lanzó sobre mí para tomarme de los brazos.
-Esme por favor, dile que me ayude.
Su mirada era de desesperación; me sacudió quizás esperando que le dijera algo. Yo estaba desconcertada, miré a Anthony quien ya estaba junto a ella.
-Quítale las manos de encima! – La jaló de lo brazos, afortunadamente logró separarla de mí.
-Esme… te lo ruego.
Nunca había visto a Margaret tan desesperada, parecía otra persona.
-Lo siento… pero no puedo hacer nada. – Dije incómodamente.
El rostro de Margaret cambió lentamente de la amargura y desesperación a odio y dolor.
-Tú… desde que llegaste me han ocurrido todas estas cosas, eres la culpable de mi desgracia.
La miré totalmente extrañada.
-Es suficiente Margaret! – Él la tomó de la cintura y la arrastró lejos de mí.
-Suéltame! – Ella forcejeaba para soltarse, pero no podía. – Espero que te mueras! O mejor, que se muera tu hijo!
Abrí los ojos como platos, lo último que dijo me heló la sangre.
Pronto comenzaron a llegar los meseros quienes ayudaron a Anthony. Él se las entregó como pudo, ya que ella continuaba forcejeando.
-Te deseo lo peor Esme, lo peor!
Los meseros se la llevaron.
Anthony se acercó a mí, yo bajé la mirada mientras pensaba en lo que me había dicho.
-Esme, mírate nada más, estás muy pálida. – Me abrazó y me dio un beso en la frente. – Lamento que tuvieras que presenciar todo esto.
Apoyé la cabeza en su pecho y lo abracé.
-Lo que dijo… sobre mi hijo...
Anthony se separó y tomó mi rostro entre sus manos.
-No va a sucederte nada a ti ni a tu hijo. No lo permitiré.
Lo que dijo me reconfortó.
-Gracias.
Me dio un beso.
– Creo que se me ha quitado el hambre.
-A mí también, pero debes comer algo, aunque sea ligero.
No le objeté, tenía razón.
Nos sentamos y ordenamos algo ligero. Comimos rápidamente y salimos del restaurante, no hablamos de nada, estábamos callados. Llegamos a la casa de los Cullen y nos despedimos, entré y me dirigí directamente a mi recámara, quería descansar y olvidarme de las amenazas de Margaret.
Qué tal la #$%&&5, $%&()/&% $%&/%%$### de Margaret! Ya se había tardado en aparecer esa vieja XD siempre aparece para tirar veneno y hacerle mal a medio mundo y Anthony... O.O cómo es que acabó con esa en una cama? Ya se enterarán más adelante XD
Será que puedan resolver esto la pobre de Kath y John, éste es inocente pero la otra le creerá?
Ya veremos qué sucede en el siguiente capi.
Saludos y nuevamente gracias, gracias, GRACIAS, MIL GRACIAS por los reviews. LOS ADOROOOOOOOOO!
