NT: ¡Hola! ¿Como están? Aquí les dejo el capitulo nuevo.

KHR No Me Pertenece.

Aclaraciones:

* ... * = Pensamientos

-...- = Dialogo

~ Flash Back ~ = Recuerdos

(...) = Traduciendo Un idioma

((...)) = Interferencia de la Autora

POV = Cambio de Narrador.


Cap. 19 – Investigación.

Tsuna y Gelaro estaban en la sala de la casa esperando que Yukiko terminara de descifrar un telegrama del Ex-Arcobaleno del Sol que en estos momentos se encontraba aun en Japón.

-¡Listo! -grito emocionada la chica, levantando el telegrama en mano.

-¿Y qué dice? -pregunto su hermano a su lado.

-Etto… "No has entregado el papeleo…. ¡Hazlo!" -dijo Yukiko haciendo una perfecta imitación del bebé.

-¿Cómo demonios sabe que no hemos hecho el papeleo? -exclamo Tsuna.

-¿Te tardaste dos horas en descifrar eso? -Pregunto Gelaro a su hermana- ¿Y las demás hojas que fueron enviadas?

-¡Oh! Eso. Pues… solo dicen "Dame-Tsuna"-volvió a imitar al Ex-Arcobaleno- Solo dicen eso las 20 páginas que envió. La hoja 21 solo tenía esa pequeña frase sobre el papeleo-explicaba la chica, acto seguido hizo un mohín.- Me tarde por culpa de las otras inútiles hojas, no me culpes…

-Ah -suspiro el castaño- Yo queriendo saber cómo están los chicos y Reborn no me lo dice.

-Vamos Tsuna, no te desanimes -decía Yukiko abrazando del cuello al castaño, mientras frotaba su mejilla con la contraria.

-Tienes razón. -acaricio los cabellos de la chica.

-Bueno, tratando con otro asunto… hay algunas cosas que tengo hacer y necesito de su ayuda chicos.

-Claro, ¿en que podemos ayudar? -dijo Gelaro.

-He mandado llamar a tres personas.

-¿Quiénes son? -Pregunto Yukiko- ¿Son chicos? -pregunto más emocionada ante la mirada de celos de su hermano.

-¿Para qué Tsuna? -pregunto esta vez Gelaro.

-Uno de ellos es Verde, el Ex–Arcobaleno del Rayo y es científico, en cuanto a los otros dos son ingenieros y amigos de Japón.

-¿Reborn no dirá nada de que llamaste a los de Japón? -pregunto la chica.

Estaba preocupada de que el castaño se metiera en problemas con él bebe asesino, había convivido ya suficiente tiempo con el pequeño para saber que no tenía consideración cuando de "educar" a su alumno se trataba.

-No, ya se lo había comentado antes de que se fuera y estuvo de acuerdo. Incluso tiene una pequeña participación, es por eso que tampoco puede volver.

-¿En serio? -la incredulidad se reflejaba en el rostro de ambos hermanos.

-Si, en serio -Les sonrió el castaño- Los he mandado llamar porque quiero que a ti…-señalo al mayor-…te hagan una caja arma.

-¿Caja Arma? -pregunto Gelaro.

-Así es. Luego te explicare mejor… -dijo con una sonrisa avergonzada.

-¡Oh! Suena interesante -dijo la chica feliz- ¿Y…? ¿Cuándo llegan?

-Llegaran en cuatro días… pero dentro de dos días tendremos la primera visita y el primer encuentro…-el menor sonrió misteriosamente, provocando la curiosidad de la chica.

-¿Puedo saber que tramas, Tsuna? -pregunto Yukiko con ansias.

-No lo creo.

-Moooo -dijo haciendo puchero.

-Vamos a entrenar, Tsuna. -dijo Gelaro, no quería imaginarse que su hermana se enamorara una vez más de alguno de los recién llegados y entendió que su jefe por ahora no daría mas información.

-¿Eh? ¿Porque? -ahora fue el turno del castaño de hacer pucheros.

-Tenemos que hacer nuestros deberes mientras Reborn no está, además si sabe que no has hecho el papeleo por una semana es porque nos está vigilando. -explicaba.

-Tienes razón. Conociendo a Reborn, es capaz de tener cámaras por toda la mansión. -decía pensativo el castaño.- Y las consecuencias de no hacer nuestros deberes…

-…Nos castigara para cuando vuelva. -interrumpió Yukiko- Tsuna ¿no puedes dejarlo toda su vida en Japón?

-No lo puedo hacer. –Contesto nerviosamente el menor- Él trabaja para el abuelito, no para mí. Como sea, vayamos a entrenar. -decía mientras empezaba a caminar seguido de los hermanos al jardín- Aunque no recuerdo que hoy fuese día de entrenamiento.

-Es porque nunca revisas tu horario. -dijo Gelaro con una sonrisa.

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2 días después:

-¿Me puedes dar más detalles de la persona que vamos a conocer, Tsuna? -pregunto Gelaro sentado enfrente de su jefe.

-¿Recuerdas que hace tiempo les contamos sobre los Arcobalenos y el Trinisette? -preguntó el castaño mirando unos documentos que Nono le había pedido que se hiciera cargo.

-Sí, Reborn era uno de ellos ¿no?

-Así es. Y a quien mande a llamar es al Arcobaleno del rayo. Es un tanto especial por lo que tenía que hacer algunos arreglos antes de mandarle llamar. -comento el joven Vongola mientras tomaba su taza de café.

-Así que porque es algo especial, aprovechamos que Yukiko no está.

-Sí y no. Es verdad que aprovechamos que Yukiko tenía asuntos de la familia para recibir a la visita, pero tengo dos buenas razones. A parte de que en realidad si van a tratarse.

-¿Y cuáles son esas razones? -inquirió el guardián.

-Digamos que ellos no son muy compatibles. -ante esa frase el peli-turquesa frunció el ceño por lo que el castaño se apresuró a explicarse- No pongas esa cara, no insinuaba nada. Me refería a sus personalidades, son totalmente contrarios. Por lo que necesito hacer el trato primero con él o puede que él lo rechace debido a que pelee con ella. Y en verdad necesito que acepte el trato.

-¿Y qué es eso que necesitas?

-¿Recuerdas a Natsu?

-Es el pequeño leon con el que Yukiko juega ¿cierto?

-Si ya les conté también sobre que paso con Byakuran, las cajas y el futuro… Natsu era mi caja arma en ese tiempo, por lo que no debería existir en estos momentos todavía…

-Fue un regalo de los Arcobalenos. -A completo el Bertesco.- ¿Cómo se enlaza todo?

-Verde es el que está desarrollando esa tecnología en estos momentos, aun así todavía no está completa.

-Así que quieres apoyarlo a desarrollar esa tecnología ¿pero para qué?

El sonido del teléfono que estaba en la habitación interrumpió la conversación. Gelaro observo con detenimiento a su compañero mientras hablaba y por los gesto y palabras del castaño, dedujo que lo que estuviera planeando resulto.

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-Todavía no entiendo porque me trajeron en cuanto baje del avión y más el que supieran como encontrarme. -se quejaba un pequeño bebé con bata de doctor, mientras caminaba por un pasillo de la mansión Vongola, siendo custodiado por otro bebé pelinegro y dos guardianes del noveno.

-Bueno, ¿qué puedo decir? Simplemente se nos pidió que te trajéramos a la mansión en cuanto bajaras del avión -decía Visconti.

-El cómo te encontramos y lo demás, no lo sabemos, solamente se nos fue dada la información -decía Ganauche.

-Es malo ser quejumbroso Verde. -le decía Fong.

-¿Y qué asuntos tiene Nono que tratar conmigo? -pregunto verde ignorando al otro Ex-Arcobaleno.

-De hecho no fue Noveno quien lo "cito" -aclaro Visconti.

-Si no fue el Nono quien me solicito, ¿entonces quién lo hizo?

-Tsuna-chan -contesto Ganauche- Él fue quien no proporciono todos los datos.

-¿Qué? -exclamo el científico mientas se detenía enfrente de unas puertas, que se abrieron de par en par antes de que alguien le contestara, revelando a un peli-turquesa que observo detenidamente a ambos bebés.

-Pasen -Gelaro se hizo a un lado dándole paso a los infantes, quienes ingresaron al despacho.

-Bueno nuestro trabajo ha terminado -dijo Visconti.

-Gracias -dijo el Bertesco respetuosamente a los mayores.

-No hay de que -le contesto Ganauche- los vemos en la cena.

Dedicándoles una leve sonrisa y al emprender su caminos los adultos, Gelaro cerró las puertas, se colocó detrás de su jefe, quien estaba sentado detrás del escritorio. Al ver que todos los involucrados ya se encontraban en su lugar, Tsunayoshi decidió comenzar.

-Me da gusto verlos.

-Igualmente Decimo -dijo Fong tan respetuosamente como siempre.

-Quisiera decir lo mismo pero me temo que fui traído a la fuerza y a base de engaños -Verde estaba molesto por haber sido interrumpido en su investigación, por lo que le haría pagar gravemente al causante- y busco algunas respuestas a mis preguntas.

Gelaro observación todo molesto, Tsuna le había pedido que pasara lo que pasara no interviniera a menos que le hablara directamente. Aun así, ansiaba participar, para aclararle a aquel quejumbroso bebé con bata su falta de respeto y darle una buena lección de modales… ¡estaba tratando con el próximo jefe Vongola!

Los pequeños miraban con cautela y curiosidad al peli-turquesa quien los asesinaba con la mirada, la energía que transmitía les indicaba que no les haría nada o por lo menos mientras la seguridad del castaño no se viera amenazada.

Ante la tensión del ambiente, Tsunayoshi opto por seguir la conversación, calmando al bebe peli-verde.

-Por supuesto que te responderé tus preguntas, así como también te pediré algunas respuestas yo…

Ambos Ex –Arcobalenos centraron de nuevo su atención al Vongola; Fong sonrió levemente, el joven mostraba más madures de la que recordaba. Ahora comprobaba los rumores que habían llegado a él durante su estancia en China. Tal parecía que los comentarios de la Familia Lee eran acertados.

-¿Y qué te hace pensar que yo te responderé? -cuestiono Verde.

-Un presentimiento.-le respondió Tsuna con una sonrisa que molesto más al científico-…bueno comencemos. Tengo asuntos con ambos pero son de diferente índole. ¿Con quién comenzamos?

-Creo que sería de sabios empezar con mi compañero -contesto Fong tranquilamente- Tal perece que de un momento a otro sufrirá un ataque.

-Ja, como digas… era obvio que yo empezaría -le dijo Verde al pelinegro. Dirigió su mirada al Vongola quien también lo observaba.

-Bueno, entonces comencemos contigo.-Tsuna saco un sobre de los cajones del escritorio, reviso que fueran los documentos correctos y se los entregó al científico- Como puedes ver estoy al tanto que sigues con tu investigación con las cajas armas y que los prototipos los has puesto a prueba con familias de menor nivel. Así como también le sigues pagando a Mammon para que los Varias las prueben.

-Así es, no veo el problema en ello, así como tampoco a dónde quieres llegar. Tú, no necesitas esa tecnología, tienes a tu león, al igual que tus guardianes tienen…

-Ahí te equivocas. -interrumpió Tsuna- Necesito esa tecnología y quiero ayudar a desarrollarla, por lo que te propongo un trato…

Verde lo miro curioso, no entendía varias cosas y eso lo molestaba, sumándole el disgusto de tener a segundas o terceras personas inmiscuidas en su investigación.

Al observar que el científico no respondía y solo lo miraba, Tsuna supuso que tal vez sus palabras no fueron las adecuadas, maldiciendo a Reborn mentalmente por no darle ningún consejo del cómo tratar al Ex-Arcobaleno cuando se lo pidió, pensó cambiar su modo de expresarse sin embargo en los ojos del bebé no descifro rechazo, por lo que decidió seguir con ese método.

-Te ofrezco ayuda financiera para tu investigación con las cajas armas, así como también soporte tecnológico, y…

-¿A cambio de qué? -la pregunta desconfiada de Verde interrumpió la propuesta del castaño.

-A cambio de que los prototipos, así como las primeras cajas sean para Vongola, contando también en que nos proporciones cajas armas personificadas cada vez que lo solicitemos.

-¿Solo eso? –pregunto incrédulo el científico.

Verde conocía a Tsuna desde hace mucho y hubiera creído lo que se le decía, sino fuera porque ahora, a diferencia de hace unos meses atrás, no podía descifrar en que estaba pensando el menor… ¡Era inquietante! ¿Qué tanto pudo haber madurado aquel joven miedoso y bueno para nada, que describía Reborn? Era consiente que el joven Vongola había madurado durante diversos obstáculos en los que se vio envueltos, aun así la persona que tenía era diferente al que vio durante la batalla de representantes.

Tsuna lo miro en silencio durante unos minutos, intercambio una mirada de complicidad con Gelaro antes de girarse para volver a ver a los Ex-Arcobalenos.

-No, no es solo eso. También deseo que sigas ayudando a Vongola con avances científicos, investigaciones, descubrimientos, entre otras cosas. Pero eso lo diré conforme lo necesite.

-¿Y crees que una respuesta así me satisface?

-No, pero espero que lo que te ofreceré a continuación sea suficiente para que aceptes.

-No creo que exista algo que puedas ofrecerme por ahora, para que acepte un trato así.

-Oh, yo creo que si -la contestación de Tsuna no oculto entusiasmo, algo que llamo la atención de Verde- Quiero presentarles a alguien, muy especial en más de un sentido.

Ambos bebés observaron al joven Bertesco, a ambos les había llamado la atención el comportamiento del joven, así como el intercambio de gestos que ambos chicos habían hecho durante todo aquel rato. Gelaro quien se había mantenido detrás de su jefe, se colocó a su lado hablando por primera vez en aquella plática.

-Soy Gelaro Bertesco, séptimo guardián de Tsunayoshi D´ Vongola y portador de la llama de la Nieve.

Una sonrisa maliciosa apareció en el rosto de Verde, si lo que el peli-turquesa decía era verdad, era una oportunidad única. Fong lo miraba sorprendido, nunca había escuchado hablar sobre esa llama, mucho menos se imaginó que existiera.

-¿Guardián de la Nieve? -pregunto dudoso Fong.

-Sí, guardián de la Nieve. -repitió Tsuna con una sonrisa, había conseguido lo que quería y la prueba de ello era que verde no dejaba de mirar a su amigo.- El apoyo que te ofrezco para tu investigación en parte es por él. -le indico a Verde, llamando su atención- Quiero que fabriques una caja arma de la Nieve. -el científico movió sus labios para decir algo pero Tsuna no lo dejo- Por supuesto que estamos conscientes que tendrás que investigar la llama de la Nieve, por lo que no habrá necesidad de negarnos y puedes hacer todas la pruebas que consideres necesarias para la fabricación de la caja.

-Es un descubrimiento muy tentador, Vongola. -Verde dirigía de vez en cuando su mirada a Gelaro- Y para la ciencia sería algo benéfico, por lo que temo equivocarme, ¿me daría algo de tiempo para pensarlo?

Verdad quería ganar tiempo para ver si tenía posibilidades de investigar esa llama única sin tener que atarse a Vongola, después de todo le encantaba trabajar solo.

-Por supuesto… pero me temo que tendré que poner una fecha imite para obtener esa respuesta. -indico Tsuna simulando estar apenado- No sé si en tus recuerdos del futuro, tendrás el conocimiento de quienes fueron los fabricantes de las cajas armas.

-Sí, estoy consciente de los demás.

-Bueno el punto es que Koening trabaja en la escuela donde estoy, y quisiera hacerle la misma propuesta que a ti. En caso de que aceptes mi propuesta, me gustaría que trabajen en equipo, para lograrlo. Por el contrario, en caso de ser rechazada mi propuesta, él sería el encargado de desarrollar esta tecnología, así como la de investigar la llama de la nieve.

Si hubiera sido un trato por cualquier otra investigación, Verde se hubiera ido desde el momento en que comentaron dejar el trabajo en manos de otro científico, su orgullo le impedía realizar un trabajo que cualquier otro pudiera hacer, él quería investigaciones difíciles, donde el fuera el único capaz de desarrollarlas. Por esa única razón hubiera rechazado sin dudar la propuesta del joven Vongola, y al parecer el castaño lo sabía, por eso mismo se apresuró a contestar la pregunta del científico.

-¿Es una amenaza?

-No, claro que no. Solo era un comentario. Estas en total libertad de escoger hacer el trato o no.

-Además pareces estar completamente seguro que Koening aceptara cuando antes mencionas que apenas se lo dirías. –acuso Verde al joven Vongola.

-El aceptara, de eso no hay duda. Aunque no le he hecho la propuesta como tal, parecía muy interesado cuando se lo comente, así como también le mostré la llama del cielo y la llama de la nieve.

Galero materializaba su llama, mostrándosela a los invitados. La ansiedad de Verde incremento, él quería ser quien investigara esa llama, aun así rechazara la propuesta de joven decimo, buscaría a algún otro usuario de la llama, para su propósito.

-Joven Vongola, yo…-el claro rechazo del científico se vio interrumpido por el sonido de las puertas del despacho al ser abiertas de manera brusca.

-¡Tsuna! -grito Yukiko al mismo tiempo que abría las puertas.

Tanto Tsuna como Gelaro ocultaron su cara de sorpresa y horror por la repentina e imprevista llagada de la chica. Habían escogido justamente ese día y hora porque sabían que ella no estaría, Tsuna sabía que Verde y ella no congeniarían y corría el riesgo de que el Ex-Arcobaleno lo rechazara, aunque por el tono que comenzaba a utilizar el científico era claro que no aceptaría.

-¿...como han sido capaces de dejarme fuera de esta conversación…?

El reclamo de la chica era muy lejano para el castaño, quien intentaba pensar rápidamente una manera de convencer al ex-arcobaleno del rayo. Lo necesitaba para que desarrollara las cajas armas, así como para sus planes futuros…

Gelaro se acercó a su hermana para tratar de calmarla, no era bueno que en su arranque de emociones ofendiera sin querer a los ex-arcobalenos. Cuando la chica se calmó noto que los bebés presentes observaban con curiosidad, tanto a ella como a su hermano, observo como Gelaro y Tsuna intercambiaban una mirada y luego el mayor asentía. No era la primera vez que su hermano y Tsuna hacían eso… entenderse sin palabras… siendo honestos sentía un poco de celos de que su relación llegara a tan alto nivel de confianza y complicidad, Gelaro la observo y en voz muy baja le susurro.

-Síguele el juego a Tsuna, esto es importante…

Ella solo asintió y observo de nuevo a los invitados y al castaño, quien le sonreía.

-¿Ya más calmada? -le pregunto el Vongola desde su lugar, Yukiko solo asintió- Me alegro y perdón por no haberte invitado a unirte, supuse que estarías ocupada con los asuntos de tu familia, pero aprovechando de que estas aquí deja te presento. Yukiko, él es Verde, Ex-Arcobaleno del Rayo y científico reconocido y él es Fong, el Ex-Arcobaleno de la Tormenta y un maestro en artes marciales.

-Un gusto conocerla.-dijo Fong con respeto, por el contrario Verde solo bufo.

-Un gusto. -dijo ella educadamente con Fong mientras se aguantaba sus ganas de gritarle al otro pequeño por su actitud.

-Verde, Fong, ella es Yukiko Bertesco, jefa de la familia Bertesco, así como hermana menor de Gelaro. –La choca se sintió un poco triste, antes la presentaba primero como su guardiana, suspiro resignada no podía cambiar el hecho de que ahora ella era de otra familia aliada, iba hablar cuando sintió la mano de su hermano tomar la suya-…y mi otra guardiana de la nieve.

Una sonrisa de alegría surco su rostro, al igual que un sonrojo por la sonrisa de Tsuna hacia ella. Los bebés en verdad estaban sorprendidos, no habían terminado de digerir la existencia de Gelaro como guardián, cuando de repente aprecia otra guardiana.

-¿Son el remplazo de Mukuro y Chrome? -pregunto con cizaña Verde, estaba molesto. Pensó que el castaño ya había mostrado todas sus cartas pero se equivocó.

-No, aquí nadie es remplazo de nadie. Ellos dos son legítimos guardianes y cada uno es de llama diferente. Sin mencionar que Yukiko y Gelaro son especiales, tanto para mí como para la organización.

-Deben de serlo sin son a los únicos a los que les permitiste quedarse a tu lado. Tengo entendido que a los demás los mandaste de vuelta a Japón sin pensar en lo que ellos querían.

Ese comentario le dolió un poco a Tsuna, mas no lo demostró, tanto Giotto como el Noveno le habían dicho que nunca mostrara sus emociones al hacer un trato. Además de aprenderlo en la escuela.

-Me temo que te equivocas de nuevo… ellos son especiales para mí porque son mis amigos y especiales para la organización porque son los únicos portadores de la llama de la Nieve en el mundo. –aclaro Tsuna, sabía que al mencionar eso le había ganado a Verde, era su as bajo la manga para que el ex-arcobaleno firmara el trato.

-Eso no puede ser cierto. Debe de haber más portadores de la llama…

-No, no hay. -la voz de Gelaro interrumpió al científico- Yukiko y yo somos los únicos. Nuestra familia ha sido cazada por tener una llama tan especial, por lo cual somos los únicos que quedan.

-Es por ello que nuestra existencia es un secreto y somos los únicos que estamos con Tsuna, ya que según la tradición el jefe Vongola es el único que puede conocer la existencia de esta llama, así como la existencia del séptimo guardián.

-¿Entonces porque se nos revela esta información tan importante a nosotros? -el tono respetuoso de Fong relajo a los hermanos.

-Debido a que yo he roto esa regla... Tuve que quedarme aquí en Italia porque así como lo menciono Yukiko, la tradición indicaba que solo el jefe Vongola podía conocer al guardián de la Nieve y, la existencia de tal llama. Así que si los chicos permanecían aquí era imposible que no conocieran a Gelaro y Yukiko, también por lo mismo he decidido romper esa regla; lo que significa que cuando me reúna con los demás estarán al tanto de todo y convivirán con mis nuevos guardianes... Pero ya nos desviamos mucho del tema, volvamos a la propuesta que te hice Verde, ¿aceptas o quieres pensarlo?

El peli-verde se mantuvo callado durante casi un minuto, donde los demás mantuvieron también el silencio... Estaba dudando; si no aceptaba no podría investigar la llama de la nieve, ya que los jóvenes no parecían mentir referente a ser los únicos. Tardaría más tiempo en terminar las cajas armas y sentiría que su investigación estaba incompleta; por otro lado, si aceptaba el trato con Vongola quedaría atado durante quien sabe cuánto tiempo a ellos, sin contar que la idea por si sola la odiaba. Sin embargo con la ayuda financiera y mano de obra que Vongola le ofrecía, el tiempo que tardaría seria menos, y podría investigar de primera mano la llama de la nieve... Y como buen científico sentía cierta curiosidad por los planes a futuro que el joven Décimo Vongola había mencionado anteriormente y en los cuales al parecer quería que trabajara...

-Está bien, acepto el trato.

-Me alegra oír eso.-le contesto Tsuna. A la velocidad de la luz busco en su escritorio un folder, que rápidamente puso enfrente del ex-arcobaleno del rayo junto a un bolígrafo.- Por favor firma aquí...

A los presentes les salió una gotita de sudor, tal parecía que el Décimo estaba más que preparado en ese asunto, Fong rio levemente, entendió que Tsuna sabía que si no lo obligaba a firmar el contrato rápido su compañero se retractaría. Verde suspiro y procedió a firmar el contrato sin leerlo, gran error, uno que no hubiera cometido si no fuera porque hacía mucho que se negaba hacer tales tratos y porque estaba un poco abrumado por todas las cosas nuevas a las que se enfrentó en un solo día.

-Por ahora me retiro.-Verde salto de la silla donde estaba sentado para dirigirse a la salida, al pasar al lado de los hermanos Bertesco giro para ver a Tsuna una vez más.- Luego nos pondremos de acuerdo para comenzar con el desarrollo de las cajas armas, así como de la investigación de la llama de la Nieve.

Justo cuando abría la puerta, una de las dudas que tenía al comienzo se hizo de nuevo presente... sin poder contener la curiosidad opto por preguntarle al joven Vongola, quien todavía lo miraba.

-Una cosa más Vongola...

-¿Qué paso?

-¿Cómo fue posible que me encontraran? Aunque ahora que lo pienso Reborn también supo cómo encontrarme con exactitud, para la operación de tu guardiana de la niebla... Aun así lo entendería si hubiera sido Fong quien fuera a buscarme, sin embargo se me dijo que fue usted quien dio mi localización exacta, al bajar del avión, algo que debería ser imposible...

-Eso fue fácil, Emma me dijo que después de que estuviste investigando sobre las llamas de la tierra, mencionaste que volverías a retomar una investigación referente a la llama del rayo o algo así...-explicaba Tsuna mientras mostraba una sonrisa de satisfacción y miraba detenidamente el contrato que recién había sido firmado-...por deducción supuse que estarías cerca de Lambo, utilizándolo tal vez como conejillo de indias y cuando Reborn me comento que te había localizado como predije, fue que organizamos que la familia Bovino, llamara a Lambo para que viniera a Italia. Sabía que si todavía continuabas con tu investigación vendrías tras él, o mejor dicho, vendrías antes a Italia para buscar un lugar que pudieras utilizar como escondite... Lo único que restaba era saber el vuelo que tomarías o el modo de transporte que utilizarías... algo que me fue informado desde Japón, por Reborn.

Todos los presentes estaban sorprendidos; aunque Gelaro y Yukiko habían visto los entrenamientos con Giotto y Timoteo, esa nueva faceta de su jefe y amigo era nueva, al parecer aun le faltaba para estar a la altura de los otros jefes, aun así había sido suficiente para cerrar ese trato y otros que habían cerrado con anterioridad... Por su parte los ex-arcobalenos no daban crédito al nuevo Tsuna, ambos estaban conscientes del potencial del chico, pero nunca creyeron que tuviera un progreso tan grande como lo había demostrado, y en tan solo unos meses...

-Bueno, eso aclara muchas cosas.-después de decir eso Verde se fue, dejando a los nuevos guardianes, al Vongola y al ex-arcobaleno de la tormenta en la habitación.

-Bueno, comenzamos con nuestro asunto joven Decimo.-dijo Fong una vez que las puertas se cerraron.

-Claro.-le contesto Tsuna al bebé- Gelaro, Yukiko ¿podrían dejarnos solos?

-¿Por...ghm...mmm? -El mayor había colocado una mano en la boca de la menor, acallando así sus quejas.

-Claro, tómense su tiempo, estaremos con Coyote practicando. -Contesto el mayor, jalando a su hermana sin destaparle la boca- Vamos Yukiko.

Esperaron para hablar hasta que estuvieron seguros de que estaban solos, el primero en romper el silencio fue Fong con sus palabras amables...

-¿En qué puedo ayudarlo?

-Fong, quisiera saber si es posible que I-pin viva como una niña normal. Sé que la dejo a mi cuidado pero por ahora me es imposible traerla a Italia, como lo hice con Lambo, debido a ciertas circunstancias. Además considero que es más apropiado que si va a vivir como una niña normal, es mejor que este lo más lejos de la mafia, y estando en Japón con mi mamá es aún más benéfico para su desarrollo.

-Me encantaría aceptar eso, pero me temo que solo I-pin puede escoger…

-Y estoy de acuerdo en que ella debe escoger -interrumpió Tsuna al bebe- pero también es una niña, quiero que vea que tiene más opciones. Más adelante si este mundo es lo que ella escoge, no me negare.

Fong pensó en las palabras dichas por Tsuna unos momentos, el castaño tenía parte de razón y esa era una de las razones por la que había dejado a I-pin al cuidado del joven Vongola.

Desde que la pequeña I-pin había estado bajo el cuidado de él como su maestro, su estilo de vida fue lo único que pudo ofrecerle a la menor, aun así la niña merecía vivir una vida lejos de los asesinatos y la mafia, nunca había sido posible dársela y si Vongola podía hacerlo no se negaría.

-Está bien ¿en qué quiere que ayude?

-Gracias -Tsuna sonrió alegre al ser aceptada su petición.

-No hay porque.

-Para empezar quisiera que selles la Bomba de Tiempo Pinzu de I-pin, eso es algo que la pone a ella y a los de su alrededor en peligro.

-Volveré a Japón a hacerlo ¿en qué más puedo ayudar?

Pasaron alrededor de una hora hablando sobre los posibles cambios que podían hacer para la pequeña chinita. Fong estaba por despedirse cuando el menor menciono a sus nuevos guardianes y las probables preguntas con las que lo hostigarían por haberlos corrido. El ex-arcobaleno curioso pregunto…

-¿Y porque les pediste que salieran si sabias que sufrirías su interrogatorio después?

-Lo que pasa es que…-Tsuna parecía apenado por la respuesta que daría- Los chicos en Japón no saben sobre la existencia de los hermanos Bertesco y se me hace un poco injusto que ellos si sepan sobre los chicos. Siento que es mejor que se conozcan desde cero. Aunque claro la información que tienen Gelaro y Yukiko sobre los demás guardianes es poca, no pude impedir que la obtuvieran, siendo que aquí estoy rodeado de personas que los conocen. -Fong sonrió levemente- ¿Qué pasa?

-Perdón, no me burlaba. Lo que pasa es que pensé que tal vez Reborn te lo había prohibido.

-Oh, es eso.-exclamo Tsuna, riendo a la vez- Aunque al principio si lo hice porque Reborn me lo prohibió, luego lo pensé mejor y llegue a esa conclusión. Debo ser justo.

Luego de intercambiar su breve opinión personal sobre los hermanos Bertesco el ex-arcobaleno de la tormenta se retiró. Pocos minutos después ambos hermanos entraron al despacho de su jefe.

-Veo que termino.-dijo Gelaro acercándole una taza de Té a su amigo para que se relajara.

-Gracias -dijo alguien agarrando la taza de Té.

-Hola Primo. -dijo Tsuna con una sonrisa. El rubio había robado su taza.

-¡Esa era la taza de Té de Tsuna, fantasma pervertido! -exclamo Yukiko.

-¿Y cómo te fue con el otro bebé, Tsuna? -pregunto Gelaro restándole importancia al grito de su hermana y el hecho de que primo agarrare la taza de Té que no era para él.

-Bien. Todo ha salido como lo planee. -dijo feliz- Aunque estoy cansado -se quejó dejando caer su cabeza contra el escritorio.

-Tsunayoshi buen trabajo, te he enseñado bien. -dijo Giotto con lagrimitas mirando al castaño- Incluso has aprendió mis reacciones.

-¿Tus reacciones? -pregunto confundido Gelaro.

-Sí, yo también me quejaba cuando terminaba de cerrar un trato, a pesar de salir bien… era cansado, aburrido y fastidioso. Siempre que la otra persona se salía de mi despacho me quejaba. Como lo acaba de ser Tsunayoshi y G me regañaba.

-La genética de miedo -dijo Yukiko con una gotita al ver como Tsuna y Giotto, hablaban de que todo era problemático y cansado, diciendo todo con las mismas palabras.

(Angelice: Esto sonó a Shikamaru de Naruto XD

Marlene: Tienes razón XD)

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Dos días después:

Habían pasado dos días desde el día en que se encontró con los ex-arcobalenos, ese mismo día había contactado con Reborn quien le indico el día y hora en que "enviaría su encargo", así que fue al aeropuerto a recibirlos.

Al llegar se dirigieron hacia el hangar privado que tenían en la terminal de aviones, al entrar se encontraron con dos personas dormidas, acomodadas en las bancas de la sala de espera, y con sus maletas a los lados. Tsunayoshi sonrió con nostalgia.

-¿Ellos son tus amigos, Tsuna? -pregunto Yukiko inspeccionándolos de arriba para abajo.

-Así es. Están dormidos así que… ¿Gelaro me ayudas a llevarlos hasta la limosina? No quiero despertarlos, han de estar cansados de tan largo viaje. -pidió Tsuna.

-Claro. -Gelaro cargo al más alto, mientras Tsuna tenía que cargar al otro con ayuda de Yukiko.

Así lo hicieron, llevando los dos cuerpos hacia la limosina sin que nadie se diera cuenta o tendrían que dar explicaciones a los guardias de seguridad. La limosina avanzo hacia la mansión Vongola, los demás empezaron hablar entre sí, mientras esperaban que los invitados despertaran.

-Mmm…-dijo uno de los recién llegados entreabriendo los ojos e interrumpiendo la amena conversación de los Vongola.

Todos miraban a los chicos que empezaban a despertar poco a poco.

-Mmm… ¿Tsunayoshi-kun? -pregunto aun adormilado.

-Me alegro mucho de verlos, chicos…-dijo Tsuna mirando a sus invitados que llamo desde Japón. Irie Soichi y Spanner.

-¡Tsunayoshi-kun! -exclamo sorprendido Irie ya mas despierto y, mirando de un lado a otro.

-Joven Vongola, cuanto tiempo -dijo Spanner- ¿Desde cuándo estamos en una limosina? -pregunto.

-Para empezar ¿cuándo llegaste a Japón, Tsunayoshi-kun? -pregunto Irie acomodándose sus lentes.

-¿Japón? Pero si estamos en Italia. -aclaro Tsuna confundido.

-¡¿QUE?! Pero si todavía estábamos en Japón, hasta donde me acuerdo -decía Irie alarmado, mientras Spanner sacaba de una bolsa una paleta para comérsela.

-Irie, por favor cálmate y explícame todo. -pidió Tsuna.

-De…acuerdo…

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~Flash Back~

A las afueras de la residencia Irie, se encontraban Spanner, Reborn y Soichi subiendo en la maletera del taxi su equipaje.

-Es hora de que vayan al aeropuerto para que estén a tiempo. -les dijo Reborn.

-Sí, pero antes iremos a ver a Gokudera-san y a los demás para despedirnos. -dijo Irie.

-¡Oh! Irán con ellos, entonces dejen que los acompañe hasta allá. -pidió Reborn con una sonrisa "inofensiva".

-Claro, no hay problema.-dijo Spanner.

-¿Adónde los llevo? – preguntó el taxista mirándolos.

-Entonces vamos.-Irie sonrió. Empezaron a subir dejando al bebé en medio.-Al Instituto Nami…

~Fin Del Flash Back~

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-Eso es lo último que recuerdo, cuando iba a contestarle al taxista. Y ahora abro los ojos y te veo a ti... una persona que se suponía que estaba en Italia, y cuando te pregunto qué haces en Japón, tú me dices tranquilamente que es en Italia donde estamos... Argg... Me duele el estómago. -Mientras el peli-naranja se tranquilizaba de su ataque de ansiedad, el castaño tomo su celular y marco un número.

Los hermanos Bertesco veían atentamente y en silencio a los invitados de Japón, sentían curiosidad por preguntarles diferentes cosas pero primero debían ser presentados formalmente, no querían cometer algún error que perjudicara a su jefe. Spanner también los observaba de reojo, mas no les prestaba mucha atención, y seguía mirando por la ventana. Cuando por fin contestaron la llamada del joven Vongola, todos pusieron atención a su conversación, aunque no escuchaban del todo.

-¿Reborn?

-¿Quién más contestaría mi celular, Dame-Tsuna? -contesto sarcásticamente el bebé con traje.

-Y yo que sé. Como sea, no llamaba para pelear por esa tontería. -inquirió Tsuna.

-¿Entonces para que llamabas?

-¿Cómo fue que Irie y Spanner llegaron a Italia?

-Si serás Dame-Tsuna... ¿Cómo preguntas algo tan obvio? Y yo que creía que habías mejorado después de enfrentare con Verde.- el castaño se sentía avergonzado por las palabras de su tutor.- Por supuesto que por avión, yo mismo me asegure que llegaran sanos y salvos al aeropuerto.

El joven Vongola quería darse un golpe en la frente, por un momento creyó estar hablando seriamente con su tutor pero tal parecía que no sería así.

-Reborn, hablo en serio. Irie no recuerda como llego... ¿qué hiciste?

-Solo los puse a dormir. Ellos querían ir a despedirse de los chicos...

-Bueno, al menos esta vez tenías una excusa aceptable...-interrumpió el castaño al Hitman.

-...también era aburrido que se fueran así solamente.

Tsuna iba a gritarle sobre su poca madurez, cuando solamente pudo oír el sonido de que habían cortado la conexión. Al parecer Reborn le había colgado. Después de unos segundos recibió un mensaje de Reborn contándole lo que paso después de que el taxista preguntara su destino, claramente a su manera.

Texto:

No hay de qué preocuparse, solo les cante una canción de cuna a Irie y Spanner. E invite al señor taxista a tomar un trago cerca de nuestro destino

Atte: El mejor hitman.

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~Flash Back~

-¿Adónde los llevo? – preguntó el taxista mirándolos.

-Al Instituto Nami… -la respuesta de Irie quedo sin completar al caer hacia atrás, desmayado.

-¡Oye! ¿Estás bien? -pregunto el taxista mirando al chico, después miro a su acompañante quien se encontraba igual desmayado.

-Llévenos al aeropuerto de Namimori – dijo Reborn con leon transformado en pistola, amenazando al pobre conductor quien solo pudo asentir nervioso.

~Fin Del Flash Back~

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Tsunayoshi suspiro, su tutor nunca cambiaría aunque eso es lo que lo hacía ser único.

-Lo siento Irie, lo que pasa es que los chicos no debían saber que me contacte contigo.

-¿Porque?

-Tienen prohibido tener cualquier tipo de contacto conmigo, por un acuerdo que hice con un "demonio".-explico el castaño un poco melancólico.

Los hermanos Bertesco intervinieron antes de que su amigo se pusiera triste.

-¡Tsuna! / Tsuna -dijeron a la vez ambos hermanos.

-Oh, cierto, lo siento. -El castaño recordó que no había echo las presentaciones debidas, comenzó con los recién llegados.- Chicos, ellos son Irie y Spanner, son amigos de Japón y grandes mecánicos.

Los mencionados aun sentados, hicieron una leve reverencia a los hermanos que los miraban curiosos. Ambos Bertesco habían investigado a escondidas varias tradiciones del país oriental y habían estudiado el idioma, no querían quedarse atrás en las conversaciones que tenían Reborn y Tsuna para comunicarse solamente entre ellos.

-Irie, Spanner, ellos son los hermanos Yukiko y Gelaro Bertesco. Ambos son mis nuevos guardianes de la nieve.

-¿Qué? -exclamo sorprendido el peli-naranja.

-Así como lo oyes, ellos son portadores de la llama de la nieve...

Tsuna comenzó a explicarles a sus invitados todo lo referente con la prueba con Gelaro en la isla, también sobre el rapto de Yukiko omitiendo ciertas partes por respeto a ellos. Llegaron a la mansión Vongola y aunque les dijo que descansaran, los mecánicos pidieron que les siguiera contando, se encerraron en el despacho del menor tras la cena, para que él siguiera con la historia de las demás cosas que había echo desde que se quedó en Italia, terminando ya entrada la madrugada, se fueron a dormir.

Al siguiente día fue cuando el Décimo Vongola les explico el trabajo que tenía que proponerles, como ayudantes de Verde y Koening en la creación de las cajas armas. Ellos aceptaron gustosos, así como también iniciaron sus estudios a la siguiente semana en la universidad, en la que Vongola les había otorgado una beca. Al mismo tiempo de empezar sus clases, fueron presentados formalmente con Verde y se informaron sobre la situación en las que estaban con la investigación, poniéndose de acuerdo con el científico y sus labores.

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Tanto el científico como los ingenieros habían trabajado arduamente durante casi un mes para completar lo que faltaba de la investigación. Verde había encontrado la motivación; según el acuerdo que había hecho con Tsuna, podría examinar a fondo a los portadores de las llamas de la nieve, así como al guardián del trueno… ¡Oh, sí! Eso era motivador…

Al principio pensó en rechazar cualquier aporte que pudiera darle Vongola, después de todo siempre había trabajado solo, pero en esos momentos le interesaba terminar la realización de las cajas armas, para comenzar una nueva investigación que le había propuesto de nuevo, el joven Vongola… Y aunque odiaba el hecho de que la idea haya surgido de la mente de alguien más, no disminuía que fuera interesante. Por lo que al final acepto ser financiado por Vongola, así como el tener unas manos extras para ayudarlo, manos lo suficientemente inteligentes para no retrasarlo.

Durante casi el mes Gelaro se sometió a diferentes pruebas al igual que Yukiko.

La investigación referente a la llama de la Nieve era muy nutrida, había tantas similitudes con algunas llamas así como a la vez era tan diferente con otras. Podía ser tan destructiva como la Tormenta; tranquila como la Lluvia; caprichosa como el Rayo, apareciendo cuando quiere; tan traviesa como la Niebla, ocultando bajo si, las cosas; y por su contrario a la Nube siendo tan ermitaña, quedándose en un solo lugar; y fría, contradiciendo a la calidez del Sol. Y al mismo tiempo como el Cielo, siendo compatible con todas.

-Verde-san…-Irie lo había llamado sacándolo de sus pensamientos- Podemos comenzar la prueba cuando guste.

-Está bien.

El científico tomo el prototipo de caja arma que se le entregaba y a paso lento se acercó a Gelaro. Tsuna y Yukiko se colocaron al lado de Irie y Spanner para poder presenciar en primera fila el animal que utilizaría Gelaro. Verde también se acercó a ellos y les indico que se pusieran unas gafas y unas orejeras, sin saber el motivo tras aquella indicación, los menores observaron que los mecánicos así como el científico Koening, también se colocaban dichos instrumentos y no dudaron más en ponérselos.

-Doy por iniciadas las pruebas para la caja arma de la nieve.-dijo Verde y le hizo la señal al joven Bertesco para que iniciara.

Durante quince días aproximadamente se hicieron cuatro pruebas de la caja arma de la nieve... dando resultados diferentes en cada una.

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PRIMERA PRUEBA:

Todos los espectadores observaron cuando Gelaro inyecto las llamas de la nieve en el prototipo de caja arma, sin embargo no fue como lo esperaban, en el momento en que el anillo Vongola y la caja se tocaron una pequeña explosión se produjo, provocando una pantalla de humo en el laboratorio que hizo toser a los presentes.

-¿Hermano estas bien? -pregunto Yukiko mientras tosía.

-¡Sí! -le contesto Gelaro desde su lugar.

Cuando el humo se disipo se pudo ver a un antiguo guardián peli-turquesa todo chamuscado, a la par de que su cabello estaba hacia atrás y con un notorio tono negro... Tanto Yukiko como los demás, no pudieron contener su risa por ver al siempre tan formal chico en una situación tan vergonzosa, su amada chaqueta estaba completamente negra, así como su rostro y cabello.

La joven Bertesco no podía parar de reír, molestando a su hermano por verla convulsionándose en el suelo de la risa. Los demás dejaron de hacerlo al verla.

-¡Yukiko! -grito Gelaro, pero ello lo ignoro.

-Yukiko -hablo esta vez Tsuna hincándose a su lado.

-Sí, si.-decía ella intentando parar de reír. Cuando estaba levantándose sintió la necesidad de ir a cierto lugar.- Regreso en unos momentos. -Les indico a Tsuna y su hermano, detuvo su andar ante la mirada de los demás y regreso para colocarse al lado de su hermano, quien la miraba extrañado. Rápidamente del bolsillo de su pantalón saco su celular y grito.- ¡Una foto para Byaku-chan!

Como rayo tomo la fotografía de su chamuscado hermano y salió de la habitación.

-¡YU~KI~KO!

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SEGUNDA PRUEBA:

Después de haber modificado los posibles fallos de la caja anterior, Verde decidió hacer de nuevo una prueba. Citando a los portadores de la llama de la nieve y a el cielo de ellos. Una vez reunidos de nueva cuenta en el laboratorio, procedieron a colocarse los instrumentos de la vez pasada, esta vez debían ser rápidos con la prueba, debido a que Tsuna tenía que acompañar a Nono a una reunión. Cuando Gelaro estaba por mostrar su llama una idea surco su mente... había pasado la peor de la humillaciones por culpa de su hermana y su foto, cuando la menor se la mostró al odioso de Byakuran, ambos autonombrados hermanos peli-blancos, comenzaron a molestarlo y a burlarse de él... sabía que ninguno tenía malas intenciones o tal vez si, algunas... pero eso no quitaba que quería venganza, después de todo la venganza venia incrustada en la sangre de los mafiosos.

-Yukiko...-llamo melosamente la atención de su hermana- ¿No quieres intentarlo?

La chica emocionada por ser escogida para intentarlo, se levantó de su lugar y fue con su hermano, tomo el anillo y la caja, espero a que su hermano se colocara en su lugar y que Verde diera por iniciada la prueba.

-Comienza-indico el bebé peli-verde.

Sin esperar más tiempo la chica inyecto sus llamas en la caja, por instinto Gelaro y Tsuna cerraron los ojos, esperando una explosión que no se dio... cuando abrieron de nuevo sus ojos, observaron sorprendidos lo que estaba enfrente de ellos... algún tipo de masa o gelatina sin forma, sin identificar y de color blanquecino, se movía de un lado para otro, no podían darle forma o nombre a lo que tenían enfrente.

((Marlene: Si han visto Magi: the labyrinth of magic, el arma que saco Yukiko es parecida a Titus cuando está en el palacio de salomón. XD

Tetsuna: En la página del Facebook esta una imagen de lo que podría ser.

Angelice: Solo que es en cuatro patas XD))

-Se parece a ella.-dijo Spanner con su típico tono sin vida.

Tsuna y Gelaro miraron alternadamente a ambos, y sin reprimirse se rieron, Yukiko sonrojada comenzó a quejarse con el rubio, quien la ignoraba como era su costumbre. Ellos dos no habían congeniado desde el mismo instante en que se conocieron.

Una vez más calmados Gelaro saco una foto del indescriptible ser y se acercó a Tsuna para susurrarle al oído...

-¿No crees que esa cosa es más parecida a Primo?

-¿Porque lo dices? -pregunto Tsuna también susurrando.

-Ya sabes, Primo es un fantasma y esa cosa parece uno. ¿No crees que sean parientes? -le pregunto un tanto burlón. El castaño rio nuevamente y ambos chicos en su mente escucharon el nuevo método de tormento, digo de comunicación, de Giotto...

-¡Hey, esa cosa no es nada mío!

-Pero si tiene tus ojos...-le contesto traviesamente Tsuna a su antecesor.

Ambos jóvenes comenzaron a reír a carcajada abierta, al oír como el antiguo jefe se quejaba sobre tal comparación.

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TERCERA PRUEBA:

En esta ocasión Verde pidió a Gelaro que fuera él, el que procediera a activar la caja. Cuando las llamas del joven Bertesco se introdujeron por el mecanismo de la caja, algo que nadie esperaba... debido a las constantes mejoras que le habían echo a la caja arma... sucedió. Muchos dirían que la tercera era la vencida, ojala así hubiera sido. En su totalidad el laboratorio exploto.

¡BAM!

-Sin comentarios...-dijo Tsuna carbonizado por la explosión junto con los demás que estaban de igual manera.

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CUARTA PRUEBA:

Después de haber reparado tres cuartas partes del laboratorio que Vongola le proporciono a Verde, el científico decido que era mejor hacer la siguiente prueba en la mansión Vongola, si algo salía mal era mejor que fuera allá, ellos repararían el lio y sus amados experimentos se salvarían esta vez.

-Comencemos. -indico el ex-arcobaleno del rayo.

Gelaro inserto sus llamas en la caja y... ¡Por fin! Algo reconocible apareció.

Un hermoso lobo blanco fue el animal escogido por Verde y su equipo, para el guardián de la nieve. El lobo observo su alrededor y cuando el peli-turquesa quiso acariciarlo este le mordió la mano... Yukiko fue en auxilio de su hermano a quien el animal había tirado al suelo.

-¡No te acerques! -le ordeno Gelaro a su hermana, no quería que el animal la atacara a ella.

Pero la albina como toda buena chica, desobedeció a su hermano. Estaba a un par de pasos de situarse junto a ellos, cuando el peludo amigo la miro cambiando de actitud de inmediato. De un feroz lobo paso a ser un perro amaestrado, con falta de cariño, Yukiko conmovida por la mirada del canino lo abrazo efusivamente. Gelaro se levantó inmediatamente, alejando a su hermanita del peligroso animal, acción que no pareció agradarle al can y comenzó a gruñirle a su amo, quien comenzó a correr jalando a su hermana consigo.

-¡¿Qué le pasa a este animal?! -grito el peli-turquesa, mientras era perseguido por su caja arma.

-No te preocupes, es solo un efecto secundario. -le respondió Verde desde su lugar al lado de los otros espectadores.

-¿Como que no me preocupe? ¿Y qué es eso de efecto secundario?

-Es posible que solo sea momentáneo... creo.

-¡¿Como que crees?! -grito Gelaro.

Tanto las personas del servicio, los guardianes de la novena generación y el Noveno, habían observado la prueba, riendo por la situación. Tsuna sentía la sensación de un Deja vu, al ver esa escena.

En ese mismo momento en que los hermanos Bertesco eran perseguidos por el lobo, llegaban Enma y sus guardianes a la mansión, estaban caminando para llegar a la puerta de la mansión y tocar pero antes de llegar, vieron a los hermanos y al lobo. El lobo se detuvo mirando a los Shimon. Y entonces…

Corrió hacia ellos pero principalmente por un pelirrojo que al verse en peligro, por instinto de supervivencia corrió hacia el lado contrario al lobo para salvarse pero este parecía querer específicamente ir tras él.

Pobre de Enma… quien se golpeó con algunos árboles, arbustos, entre otros obstáculos; provocándose moretones, cortadas y otras heridas más, al intentar escapar de aquel can. Al final tropezó y el lobo lo alcanzo pero lo que todos esperaban que pasara, porque los demás también estuvieron persiguiendo al lobo para detenerlo y no lastimara a su amigo/jefe/conocido, no paso. El lobo al encimarse en el pelirrojo se acostó sobre él, lamiendo la cara morada de Enma por tantos golpes que se dio al huir.

-Enma ¿estás bien? -pregunto Tsuna llegando con el pelirrojo.

-Haha. Si -dijo riendo por las cosquillas que le daba el lobo.

-Tsuna ¿cómo se guarda esa cosa? -pregunto Gelaro intentando tocar al lobo pero este solo le gruño.

-Mmm… que extraño, parece un buen lobo. -dijo Tsuna extrañado por el comportamiento del lobo- ¿Te puedo tocar? -le pregunto, el lobo se acercó a él y dejo que este lo tocara, al igual que Yukiko y Adelheid. Enma quien seguía con el rostro morado de golpes los observaba, tal parecía que la suerte del pelirrojo no había mejorado. Mientras con el lobo, le gruñía a cualquier otro hombre que se le acercaba.

Fue finalmente hasta la cuarta prueba que obtuvieron el resultado deseado.

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Después de haber entregado la primera caja personificada de la nieve, Verde regresaba a su laboratorio para seguir investigando, pero al entrar a su laboratorio se encontró con una no tan grata sorpresa.

-¿Qué hacen aquí? No recuerdo haberlos invitado -pregunto Verde con la guardia en alto al ver a sus visitas.

-Solo estoy pagando una deuda -dijo Bermuda mirando a Verde. Los Vendice se encontraban ahí.

-¿Una Deuda? Supongo que con Reborn ¿Y qué tiene que ver esa deuda conmigo? -pregunto.

-Tienes que hacer una caja arma con la llama de la noche.

-¿De la noche? -pregunto sorprendido aunque no lo mostraba, mirando a Bermuda. *¿Qué estás pensando Reborn? Hacerles cajas armas a estos tipos*- ¿Y porque tendría que hacerles unas caja a ustedes? Aun cuando sea Reborn quien lo diga. Ahora mismo solo trabajo para el Décimo Vongola y si él dice que les haga la caja arma lo haré *Aunque tengo ganas de estudiar la llama de la noche*

-Nosotros te daremos las muestras de la llama de la noche, tantas como necesites para crear la caja… Además nadie menciono que la caja era para nosotros.

-Entonces… ¿para quién? solo ustedes poseen la llama de la noche…

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NT: ¿Les Gusto? Eso espero. ¿Merecemos RW? Por cierto doble capitulo hoy en el siguiente se explica por que no subí el jueves pasado.