Disclaimers: La historia me pertenece… en casi su totalidad, los personajes son propiedad de J.K. Rowling y son utilizados sin intención de lucro alguno. Las personalidades de algunos de los personajes así como su edad no corresponden a lo que la magnífica Rowling estipuló dentro de la saga de Harry Potter.

¡Hola de nuevo! Muchas gracias por su apoyo, espero que el capítulo sea de su agrado, perdón si no ando de habladora, pero creo que volveré a enfermarme y la cabeza me duele, según yo revisé el capítulo dos y tres y cuatro, y no encontré fallas, pero siempre me pasa que publico y las encuentro, es un terror. Perdón por las fallas.


Remus observó atento a Minerva, que no había quitado la vista de Ginevra desde hacía una semana, no la culpaba, ella quería a Draco como un hijo, y era normal que después de lo que había ocurrido con Pansy, ahora estuviese recelosa con cada mujer que se acercara a él, además, Ginevra era una ex política de La Orden, no lo había ocultado desde que la acusaron de eso, y temía por Draco, no sólo Minerva, sino que el mismo Remus le preocupaba un poco el que Ginevra y sus hermanos fueran unos traicioneros, después de todo, ellos habían sido de otras Resistencias, se habían unido a su hermana para proteger al Gran Canciller, pero ellos creían que jamás los traicionarían, así que por ese lado, tenían un enemigo en común, El Gran Canciller.

—Siempre has tenido la guardia arriba con ella ¿por qué? –Preguntó Remus.

—Es demasiado buena para ser real –suspiró y quitó la vista de la pelirroja.

—Estás celosa ¿cierto? Sabes que Draco la ama, y tienes miedo a perder a tu hijo.

—De cierta forma también es eso, sé que ella lo hace feliz, pero Pansy también lo hacía feliz, y terminó siendo una traidora.

—Ginevra no nos ha ocultado nada desde que se le acusó de traición la primera vez que vino, ha instruido a todos los miembros de la Resistencia que hacer en caso de un ataque, les ha dicho como tener cuidado –sonrió –creo que es una buena aliada, nuestra gente está tomando todas las medidas de seguridad que ella ha implementado, ha buscado un lugar seguro para las mujeres y los niños desprotegidos en caso de ataque ¿Qué es lo que no termina de convencerte?

—Arthur y Molly Weasley –contestó.

—Los mataron, Minerva, no es culpa de ella.

—Eso lo sé, pero ella no despierta en mí la misma confianza que su madre y padre despertaban en mí, y no puedes culparme por ello, Remus.

—Tienes razón, pero yo confío en ella, deberías bajar la guardia, no hará nada en nuestra contra.

—De todas formas, no está de más, te prometo que me disculparé con ella cuando me convenza de que esa falta de confianza es más bien cosa mía que de ella.

—Bien, pero no pongas a Draco entre la espada y la pared, Minerva, tal vez no te agrade la respuesta.

—No le haría elegir entre ella y yo ¿sabes la razón?

—Porque no te elegiría a ti, sobre ella –comentó Remus y Minerva asintió un poco dolida.

—Molly Weasley siempre lo decía, no hagas elegir a alguien cuando no estés plenamente seguro de que tú serás la elección.

—Y tenía razón –admitió Remus.

oOo

Draco se detuvo al escuchar a Ginevra un poco agitada, avanzó un poco hasta que la vio, Theo la sujetaba de las caderas, mientras la pelirroja le daba indicaciones.

—Un poco más a la derecha –le pidió agitada –no, no tanto, ahí, ahí, justo ahí –suplico y acto seguido, Theo la levantó un poco más, para que Ginny se colocará en sus hombros.

—Cualquier persona que te escuchara iría con el chisme a Draco –protestó Nott.

—Lo siento, no soy tan atlética cómo crees que soy, posiblemente Pansy me ganara en esto.

—Ciertamente ella no necesitaría mi ayuda, pero sabes que me agrada ayudarte ¿cierto?

—Siempre eres tan amable conmigo, Theo –agradeció.

—Jamás hubiese ayudado a Pansy a hacer algo así, una, porque a pesar de ser la novia de Draco, que es como mi hermano, nunca hubo la suficiente confianza para algo así, dos, Draco protegía a esa mujer como si fuese el santo grial.

—La amaba más de lo que ahora admite –contestó Ginny un poco seria.

—Él te ama –le aseguró Theo –y creo que más de lo que amó a Pansy, si me permites opinar.

—Aunque no lo hiciera, ya has opinado, Theo –comentó Ginny y soltó una risa divertida y fresca.

—Cierto, pero era sólo un formalismo –sonrío.

— ¿Qué hacen? –interrumpió la charla, no le gustaba que Ginny hablara de Pansy, mejor dicho, su pasada relación con Pansy había quedado en el pasado, y no quería que ella se atormentara con lo muy fuerte que había sido esa relación, habían sido bastante pasionales desde adolescentes, y no quería que ella tuviese esa clase de fantasmas en la mente.

—Colocando algunas cosas –le sonrió Ginny desde los hombros de Theo.

—Soy más alto que él, puedo...

—Está bien –soltó ella despreocupada –es la última por colocar ¿cierto, Theo?

—Cierto, Ginny –admitió Nott.

—Bien, los esperaré en la fogata para comer.

—Suena bien –fue lo único que le contestaron y Ginny siguió en su trabajo.

Luna estaba sentada frotándose el estómago hinchado de casi nueve meses, tenía una cara de pocos amigos, ahora entendía porque Neville rehuía de su esposa, casi nadie la soportaba, se había vuelto un poco histérica en sus últimos días de embarazada.

—Ni te atrevas a huir, mal hermano –le advirtió la rubia.

—Bien, bien –se sentó junto a ella y puso su mano en el abultado estómago y comenzó a acariciarla.

—Eso se siente tan bien –sonrío ella –serás su favorito, siempre se calma, creo que sabes cómo consentirlo, los niños siempre te han seguido y querido, mi hijo no será la excepción a la regla, al parecer.

—Saben lo que es bueno ¿cierto, bebé? –junto sus dedos y volvió a separarlos provocando que el estómago de Luna se moviera y unas pequeñas deformidades redondas se hicieran más visibles.

—Espera, espera, lo volverás loco –chilló Luna y le dio un manotazo.

—Ya, ya, bebé, o tu madre me cortará la mano y no podré jugar contigo cuando nazcas, tú decides.

—Serás un maravilloso padre –aseguró la chica.

—Sí, yo lo dudo, Ginevra no quiere hijos –suspiró.

—Sí, me comentó algo, pero creo que aún es un poco joven para quererlos, y tú muy viejo para desearlos con desesperación.

—Quiero hijos con ella ¿quién no querría hijos con ella?

—Creo que es un problema más bien emocional, ha perdido a sus padres dos veces, Draco, y... Tú sabes lo que es crecer rodeado de personas que te quieren, creo que Ginny se siente incapaz de amar a ese nivel, porque créeme, te amo a ti, a Nott y amo a Neville, pero ni siquiera todo ese amor junto llega a ser un mínimo de lo que siento por mi hijo no nato –sonrío –se necesita mucha seguridad, y mucha estabilidad emocional para ello, las personas opinan, que se aprende sobre la marcha, pero se necesita cierta preparación, y ella no la tiene, es cuestión de tiempo, deja ese tema por zanjado, demuéstrale que le amas, quiérela, demuéstrale que su familia eres tú, independientemente de sus hermanos, que tú –lo golpeo en el pecho –puedes ser ese hogar que ella necesita. Ya te ama, sólo es cuestión de tiempo, la guerra no durará toda la vida, quiero pensar.

—Intentaré terminar esta guerra, por ella, por nosotros, por éste bebé –sonrío.

—Aún le falta por aprender que la vida no sólo es sólo destrucción y guerra.

—Lo sé.

Theo y Ginny se unieron a ellos quince minutos después de que Draco los encontrara, venían riendo, pero prefirió no intervenir.

— ¿Cómo va el bebé? –Inquirió Nott.

—A días de ser liberado –admitió ella –creo que ahora sí, comenzaré la cuenta regresiva ¿sabes a lo que me refiero?

—Sí –sonrío Theo –que tendrás que esperar para poder acostarte con Longbottom de nuevo ¿verdad?

—Sí, pero creo que me olvidaré de él y el sexo en cuanto tenga a mi hijo en brazos.

—Quiero que nazca, quiero ganarle la apuesta a cierta chica –murmuró Theo, Draco notó la mirada que le dedicó su amigo a su novia y Ginny sonrío.

— ¿Qué tal tu día? –Sus hombros se tensaron cuando Ginny lo sujetó y le besó el cuello.

—Agotado –se quejó –tengo hambre –jaló su brazo y se levantó –iré a ver que retrasa a Parvati.

—Intenta robar una porción extra para tu sobrino –pidió Luna.

—Lo que desees –se burló y se alejó.

Se encontró a Remus en el camino, iba hacia la fogata pero se interpuso en el camino del rubio.

—Estás por explotar ¿qué te ocurre?

— ¿Qué me ocurre? Que mi mejor amigo está coqueteando con mi novia, le está hablando bonito, siendo atento, dedicándole miraditas... Maldita sea con él... Sé que de cierta forma lo traicioné primero, pero yo vi primero a Ginevra, ella me eligió a mí, pero no, él está intentando robarla de mi lado.

—Él no robaría nada, él puede luchar, pero si Ginevra decide dejarte por Nott, no te ama o amó lo suficiente ¿no lo crees?

—Cierto –admitió.

Le pidió a Parvati que le diera su porción a Luna, fue hasta la tienda de Ginevra y se sentó sobre las cobijas, estaba tentado a tomar sus cosas y volver a donde dormía con Pansy, eso sería un golpe bajo, y sabría que tanto le importaba a Ginevra, levantó la vista cuando ella entró, estaba seria.

—Tenemos que hablar –dijo en un tono serio.

—Que bien, yo también tengo algo que decirte, voy a tomar mis cosas y me regresaré a mi tienda –soltó sin esperar, haciéndola retroceder con un gesto dolido.

— ¿Puedo saber la razón? –Su voz fue suave.

—Creo que tengo que darte la oportunidad de que salgas con otros hombres, Theo, por ejemplo, no lo sé, que te acuestes con alguien más.

— ¿Eso es lo que quieres?

—Sí –mintió, pero en realidad quería adelantarse a ella y dejarle primero, romperse él solo el corazón.

—No voy a obligarte a quedarte a mi lado –se colocó un mechón pelirrojo detrás de la oreja –Ya que has dicho lo que tenías que decir, te diré porque te buscaba.

—Adelante –se cruzó de brazos.

—Le pedí a Theo que me dijera los puntos estratégicos del campamento, coloque un sensor de movimiento pesado, detecta metal denso, como el de armas avanzadas, como las que los soldados de la Orden traen consigo, y tengo un radio que robe del complejo –suspiró –Dolohov ha nombrado a Quirrell su mano derecha, se ha vuelto el jefe del Departamento de Defensa, ahora, es el tercer hombre más poderoso del país, le ha dado la libertad de usar al ejército negro como le plazca, también ha colocado en puestos importantes a otros de sus hombres, los ha repartido de forma estratégica en todo el país –observó la mirada extraviada de Draco ante la información, como si estuviese confundido por algo –te he venido a buscar en cuanto se ha informado de forma oficial por Rita Skeeter, la vocera oficial del Gran Canciller, eres nuestro líder, tienes que saberlo, para que comiences a movilizarte –dio un paso atrás, pero cómo Draco no dijo ni hizo nada por detenerla, salió de la tienda de campaña.

Fue hasta la oficina de la profesora McGonagall, que le observó seria y confundida después de la información que había compartido con ella.

— ¿Por qué no ha venido contigo? –Soltó.

—Porque no la he detenido cuando salió de la tienda y porque no se lo he pedido.

— ¿Qué es lo que está ocurriendo? –Lo observó seria.

—Quiero saber su opinión, quiero enviarla junto con Nott, lejos, no importa dónde.

— ¿Quieres saber mi opinión? ¿Después de la escena cuando te dije que opino de ella?

—Son cosas diferentes ahora –soltó enfadado.

— ¿De quién quieres el consejo, mío o de la ex líder?

—Suyo –admitió sin mirarla, aun con la vista perdida en algún punto.

—Bueno, lo que Minerva te diría es que dejes de ser un maldito crío y vayas por ella y aclaren este maldito juego enfermizo, si van a estar juntos pase lo que pase, a las primeras de cambio caerán ante sus propias inseguridades y actuarán como creen que le conviene al otro.

—No actuó así...

—Por supuesto que sí –gruñó enfadada –has pedido mi consejo, y es ese, estas alejándote porque crees que ella necesita más experiencia en el ramo emocional, pero la cuestión aquí, es que ella jamás lo ha solicitado, tú consideras creer que su amistad con Theo está yendo por el lado emocional-amoroso, pero no es así, al menos de Theo, él jamás te traicionaría, por mucho que le guste tu chica, y ella te ama, al menos eso es lo que todo mundo dice, y uno puede estar equivocado, Draco, pero cuando más de cien personas afirman lo mismo, es porque algo de razón se lleva en esa afirmación.

— ¿Y cuál sería el consejo de la ex líder? –la observó.

—Mátala, y envía su cadáver a La Orden, con un moño verde, de regalo para Snape, como advertencia, de que eso mismo le ocurrirá a él, por traicionarnos.

—Gracias –se puso de pie con el semblante impasible y salió.

—Debes odiarla mucho –se burló Remus sentándose en la silla vacía que había dejado Draco.

—No confío en ella, pero hasta el momento no me ha dado motivos para desconfiar así de ella, y le ha informado de la situación de Quirrell a pesar de que ha terminado con ella, quiero a Draco feliz, y si esa chica es su felicidad, no me interpondré en eso, Remus, jamás lo haría, además, decirle a Draco que acabe con ella –se burló –no tiene los pantalones para ello, es capaz de matar a cientos de soldados, pero no de matarle a ella, siempre le faltaran pantalones para matarla, así ella le dé un millón de motivos para hacerlo.

—Tienes razón.

oOo

Se unió a Luna y los demás en la fogata, Ginevra estaba alejada, Ronald la abrazaba mientras hablaba con sus hermanos gemelos, ella estaba ausente, a pesar de que le hablaban, ella asentía o negaba, pero no decía nada, esa actitud parecía normal para sus hermanos, pero no para él.

—Volvieron a pelear ¿cierto? Por eso no está aquí, besuqueándose contigo –soltó Neville.

—Terminamos, en realidad la dejé, creo que Theodore necesita una oportunidad para conquistarle ¿no es así, Theo? –Frunció el ceño.

—Así estuvieses bajo cincuenta metros bajo tierra ella no pondría los ojos sobre mí –soltó Nott enfadado –pero aclárame algo, Malfoy ¿qué tanto la amas? Porque me juraste que has llegado a amarla más intensamente de lo que amaste a Pansy, y a esa perra, jamás la pusiste en tantas telas de juicio como a la pobre Ginevra.

— ¿Sabes porque? Porque a Pansy jamás la rondaste así como a Ginevra, y estoy aterrado de que la arranquen de mi lado, sin importar la forma o las circunstancias, y prefiero romperme el corazón yo sólo, antes de que ella lo haga.

—Ella no jugaría de esa forma contigo, porque...

Theo se interrumpió a si mismo cuando Ginevra se puso de pie de un salto, sacó algo de su chamarra y observó en dirección a ellos, su sólo mirada bastó para Draco, para seguirla cuando se echó a correr como loca.

Theo y Neville fueron detrás de ellos, no entendieron nada de esa mirada extraña, pero al parecer Draco sí, los alcanzaron cuando Ginny resbaló con la tierra y Draco se acercó para tenderle una mano y ayudarla a incorporarse, pero ella ignoró el ofrecimiento y gateó un poco.

Cuando llegaron hasta ellos, vieron un bulto junto a la pelirroja, cuando la jaló, el cabello rubio y el rostro sucio por la tierra los dejó sorprendidos.

—Es un médico –murmuró Ginny.

— ¿Cómo lo sabes? –Preguntó Draco –No trae identificaciones.

— ¿Hemos llegado de nuevo a ese punto? –Interrogó dolida –es mejor que me eches si has dejado de confiar en mí.

—Fue una simple pregunta, no trae identificación como para que...

—Trae una gabardina negra –soltó furiosa y su mirada fue igual –pertenece a un soldado del ejército negro, esta echo jirones su uniforme verde –la pelirroja apretó la quijada –esos bastardos debieron atacarla, golpearla, por diversión.

—Es Katie –soltó Neville de inmediato.

— ¿Qué? –Preguntó Ginny.

—La conocí cuando aún estaba en Londres, ella hizo los exámenes antes de enviarme aquí, no puedo estar equivocado, es Katie Bell.

—Es mejor que la llevemos a que la atienden –sugirió Ginny –a menos que nuestro líder diga lo contrario y la deje aquí, para que la encuentren, y la maten.

Theo sujetó a la chica inconsciente en brazos y se alejó, Neville le siguió, no esperaron a que Draco accediera o no, simplemente la llevaron para que la auxiliaran.

—Voy a recordarte una cosa –susurró él y se acercó a ella –ahora soy yo tu superior, no me hables así de nuevo.

—Lo siento –soltó –no volverá a ocurrir, señor Malfoy –se alejó.

Jamás un tono duro al decir su apellido le había dolido tanto como hasta ese momento, había olvidado que Ginevra jamás había sido insubordinada en su vida, como él, si ella hubiese hecho un comentario así, le hubiese contestado de forma burlona y le habría besado, pero ella no, ella lo había tomado a mal.

Luna le indicó que estaban con la chica y él caminó, la pelirroja estaba inclinada, mientras le decía a la chica que se encargaba de cuidar a los enfermos que hacer, Draco entró sin decir nada.

—No –Ginny se giró y lo detuvo, Draco observó enfadado la mano de Ginevra –tendrá que esperar para estar aquí –soltó.

— ¿Sólo porque tú lo dices? –La observó.

—Lo único que le falta es que decidas quedarte aquí, mientras la atendemos.

—Sal de aquí, por favor –la chica salió así que Draco pudo dedicarse a ella.

— ¿Quieres atenderla tú? Porque no entiendo que haces aquí, Draco.

—Pensé que no volverías a hablarme así.

—Bien, lo siento, señor Malfoy...

—Atiéndela, volveré en un rato –la observó y salió.

Neville y Theo lo observaron completamente desconcertados, pero no dijeron ni hicieron nada, Ginny se encargó de revisar con ayuda de Demelza a la chica, cuando terminaron, la puerta volvió a abrirse.

—No tiene lesiones importantes –dijo Demelza –pero sí, fue violada.

—Lo sospeche, el ejército tiene inmunidad, pueden hacer lo que quieran con quien quiera y nadie les dirá nada.

—Malditos –soltó Damelza.

—Lo sé, lo bueno es que la encontramos, si no hubiese puesto esos sensores, la hubiesen encontrado y matado.

—Ella no va a quedarse –soltó Draco asustando a Damelza –así que no lo digas.

— ¿Cómo que no va a quedarse? –Lo observó incrédula.

—Es de La Orden, no quiero a nadie de La Orden aquí.

—Bueno, tienes a Neville y...

—Neville es el esposo de mi hermana, así que ahora es de los nuestros, sólo quiero a gente leal, personas que tengan una razón para sernos leales, Neville tiene más de una razón para sernos leal.

— ¿A qué te refieres con eso? –Retrocedió.

—A eso mismo, no quiero a nadie de La Orden aquí, y si va a quedarse voy a juntar al consejo y decidir qué haremos con ella, pero no...

—Al menos esta noche, la medicina la tendrá sedada hasta mañana.

—Mantendré a alguien vigilando –observó a Damelza –no va a quedarse aquí.

Salió, dejó a Ginny y a Damelza solas, ni siquiera Neville y Theo seguían afuera.

—Está de muy malas ¿no lo crees?

—Sí ¿podrías pedirle a Luna un poco de ropa para la chica?

—Claro, claro –salió corriendo.

Después de un rato, de que Demelza le dejara la ropa llegaron un par de hombres, los había visto, pero no había hablado con ellos.

—Draco nos envió para cuidarle y estar alerta, esté tranquila, Srta. Weasley.

—Me quedaré yo, la vigilaré toda la noche, no se ofendan, pero ha sido atacada por hombres, si los ve, posiblemente se sienta atacada de nuevo y se ponga violenta.

—Pero...

—Asumiré cualquier responsabilidad –les sonrío y después de unos minutos de duda, accedieron a dejarle sola con la chica.

Se cobijó lo más que pudo con su propia chamarra y se abrazó a sí misma, pasada la madrugada, cuando nadie se acercó, las lágrimas comenzaron a salir, a rodar por sus mejillas y no pudo evitar sollozar ¿qué demonios había pasado para que de la nada Draco comenzará a actuar de esa forma con ella? Había sido él quien había insistido en que estuvieran juntos, ella le había pedido que no la dejara, que mientras la guerra no terminara, no se alejara de ella, se limpió las lágrimas, pero eran sustituidas por más, tenía un fuerte dolor oprimiendo su pecho, mientras recordaba las palabras de Draco, no quería a nadie de La Orden ahí, y... Aunque ella no lo deseara, había pertenecido a La Orden, no quería a nadie ahí que no estuviera ligado a la Resistencia, Neville estaba ligado a Luna y su hijo, pero ella, ella no tenía nada que hacer ahí, Draco ya le había dejado claro que la quería lejos, no supo en qué momento se quedó dormida, después de todo, no creía que estuvieran en riesgo, o que esa chica les fuera a atacar.

oOo

Ginevra ya había hecho que Katie se vistiera y desayunara un poco, Demelza se había ido a la fogata a desayunar, estaba sentada en el catre revisando la herida del brazo de la chica, cuando Draco entró furioso al lugar, Ginevra se levantó apresurada.

—Hiciste que mis hombres se fueran de aquí –su respiración agitada era a causa de la ira –di una maldita orden y tú la desacatas como si fueras...

— ¿Cómo si fuera qué? –Soltó Ginny enfadada –ya sé que no tengo autorización para nada, que sólo fui tu zorra temporal –la mirada de Draco seguía furiosa –Katie no va a atacarlos y seguiré tu orden, no va a quedarse aquí, sólo estaba revisando su herida, nos iremos en una hora.

— ¿Se van? –Observó a la rubia asustada y después a Ginevra.

—Sí, mis hermanos y yo nos iremos con Katie en una hora, sólo te pido una hora, recogeré mis cosas, mis hermanos las suyas y dejare que Katie reúna un poco de fuerzas.

—No la quiero a ella en este lugar –soltó.

—Eso ya lo dejaste claro, de la misma manera en la que me dijiste que no quieres a nadie de La Orden aquí, bien, fui de La Orden, justo como Katie, y ni mis hermanos ni yo, tenemos nada que según tú, nos haga leales, ya hable con Remus y la profesora McGonagall, dieron su aprobación, los ocho podemos irnos sin problemas.

— ¿Hicieron eso a mis espaldas? –Gruñó –tengo que...

—No, no tienes que recordarme que eres el líder, pero fuiste tú quien dijo que reuniría al consejo, sólo te ahorre el trabajo, perdón si le molesta, Sr. Malfoy.

—Ella no puede quedarse, pero tampoco voy a dejar que te marches ¿lo escuchas?

—Me dijiste que no me quieres cerca, lo entendí, no soy una idiota, no tengo nada que me ate a este lugar, así que...

— ¡Tú eres esto! –Soltó furioso –tú no tienes nada que te aferre a este maldito lugar, pero me tienes a mí atado a ti ¿no lo entiendes? –avanzó hasta ella furioso, Katie se puso de pie asustada.

—Por favor –suplicó la rubia –no vayas a hacernos daño –Draco desvió la vista hasta ella, su respiración comenzó a controlarse poco a poco.

—Tranquila –murmuró Ginny –él jamás golpearía a una mujer, al menos no físicamente, le diré a Neville que venga, creo que lo conoces, pero por favor, cuéntale lo que me dijiste a mí, a ellos les servirá, a nosotros no.

— ¿Cómo que a ustedes no? –Draco ignoró a Katie para enfocarse en Ginny.

—Vamos a dejarlos en esto, Remus lo puso de condición, sino somos de la Resistencia, no podemos ser nada más, ni regresar a La Orden y...

—La Orden no existe –soltó Katie haciendo que los dos la observarán consternados –La Guardia Negra ha tomado todo en sus manos, ellos están… divirtiéndose un poco.

—Iré por el radio, no te muevas de aquí, Katie –le dijo Ginevra.

—Iré contigo –soltó Draco.

—Usted es el líder –fue toda su respuesta y salió seguida de Draco.

Llegó hasta su tienda y buscó el radio, estaba escondido debajo de una pila de ropa de Draco, el corazón de Ginny se agito, él aún no se había llevado sus cosas de ahí, pero no prestó más atención de la cuenta, posiblemente las movería pronto.

—Así que decides irte por una tipa que ni conoces –habló por fin, pero seguía enfadado.

—Estás actuando como un maldito demente ¿lo notas? La chica fue violada, Draco, escapó por fortuna ¿te gustaría que le hicieran algo así a Luna? –Bajó la mirada y volvió a levantarla para observarlo –o a mí.

Salió de la tienda cuando no le contestó, avanzó hasta donde estaba Katie Bell esperándolos, pero Draco tardó un poco más en regresar.

La vida se ha vuelto más complicada con el paso del tiempo y el ataque brutal de la Resistencia para nosotros, he llegado al límite, necesitamos hombres dispuestos a dar la vida por nuestro futuro, y ese hombre es Antonin Dolohov y sus hombres, la vida de La Orden agoniza, y le necesitamos ahora más que nunca –dijo la voz firme de Snape –de ahora en adelante, hasta que la situación actual de La Orden esté estable, Dolohov, será nuestros ojos y nuestros oídos.