Última fase, ya todo termina, solo queda Stella, ¿verdad?, así que todo termina aquí, ¿verdad?, MMM, me parece que no.

Disclaimer: Los personajes de Duelo Xiaolin no me pertenecen.

"Tras todo este tiempo aquí estamos de nuevo", dice Raimundo nostálgico.

El templo Xiaolin estaba como siempre, bueno, un poco más sucio, pero eso era obvio, Rai no estuvo mucho tiempo hasta que escucho pasos atrás de él.

"Entonces aquí termina", le dijo la recién llegada, Stella.

"Así es", dijo Raimundo sin emoción.

Duelo Xiaolin: El juego de la vida, última fase: capitulo 25: "¿Lucha final?".

"Sani debe haber muerto", dijo Stella tristemente, "entonces, solo quedo yo".

"¿Tienes los Wus contigo?", le pregunto Rai.

"Si, casi ni los toque, Pascua los movía con telequinesis, igual estaban achicados y no nos serbia de nada devolverlos a su tamaño normal".

"Si, yo pedí eso antes de repartirlos".

"Sera mejor que empecemos ya".

"Espina del Rayo".

Stella esquivo el rayo y uso su grito sónico.

"Puedo hacer eso también, Collar de Gobanu".

Raimundo manda otro grito sónico pero el de Stella es superior, entonces el chico da un salto, "Piernas Mikado".

Stella frena el golpe de las ahora, piernas musculosas de Raimundo, y se hunde bajo la tierra pero agarra la pierna de Rai y lo revolea.

"Lanza Seda", Rai maniobra en el aire luego enganchar la tela en uno de los destrozados muros, "Espada de Darubi".

El tajo pasa por arriba de Stella cortándole algunos pelos, esta grita pero Rai se desvanece, para luego aparecer multiplicado.

"No puedes con el poder del Rebanador de sombras", Stella abre la boca pero no emite sonido, uno de los Raimundos vomita, "maldición, infrasonido".

Stella se acerca.

"Espada de la tormenta", Raimundo manda a volar a Stella con una ráfaga ventosa, va hacia ella y le golpea en el estomago.

Stella se estrella en el suelo.

Raimundo se agarra la cabeza, le duele terriblemente.

"Eso es ultrasonido", le dice Stella, "por arriba de la capacidad de tu oído, te esta martillando, estas más lento y débil por eso".

"Maldita".

"Es uno de mis trucos más difíciles, pero no podre ganarte mano a mano, no, si venciste a Sani".

"Tercer brazo".

El brazo no pasa cerca de Stella debido al mareo del chico. La chica lo mira como burlándose, y le pega una patada en la cara.

"No estoy derrotado", dice el chico, "hare esto por Doyo, tú lo mataste".

"¿De qué hablas?, yo no mate al dragón".

"No mientas, nadie más tiene un ataque lejano, Puño de Tebigong".

El golpe no llega a destino, Stella esta en el aire, unos dedos se marcan en su cuello.

Stella intenta gritar pero no puede, se escucha un fogonazo de electricidad y una figura apareció, Rai nunca lo había visto, pero sabía quien debía ser.

"El cañón de iones, mi arma más poderosa, le queda un disparo, la guardare", quedaba grabado en el pasado una de las últimas frases de este ser.

"No sé quien ataco a Doyo, su piel parecía quemada, pero la única persona que pudo debió ser Stella", decía Kim.

"Maldición", se queja Raimundo por ser tan tonto, "Stella ni siquiera estaba ahí en ese momento".

Hace meses, Doyo cayó y alguien lo estaba mirando.

"En el blanco", fue todo lo que dijo Nupao.

La persona que levantaba a Stella tenia la mitad de la cara quemada, le faltaba un brazo y un montón de raíces estaban en su lugar, la mayoría de su cuerpo estaba quemado o destruido, pero se podía saber quién era.

"Stella, maldita", rugió Nupao, "te voy a destruir, ¿cómo pudiste dejarme ahí?".

"Retorcedor de Loto".

Rai intento golpear a Nupao, pero el golpe paso a través de él, Nupao se materializo y Rai casi perdió el brazo en el proceso, si no fuera porque logro sacarlo un segundo antes.

Nupao se dio vuelta y soltó a Stella que jadeaba.

Rai se asusto al ver que en vez de un ojo Nupao tenía raíces.

"El dragón del viento", dice con furia, "ni siquiera Andy pudo contigo, me sorprende, ¿te asusta mi presencia?, esto es por la semilla de Heylin que me comí, me cambio, pero igual no me importa, me siento mejor ahora, y terminare lo que empecé".

Nupao se empezó a acercar.

"Stella, dame la Langosta Lunar", grita Raimundo, "la tienen ustedes".

Nupao golpea a Raimundo en el lugar donde se había quebrado haciéndolo gritar del dolor.

Stella fue al lugar donde se encontraban los Wus.

Nupao seguía golpeando, cada vez que Raimundo se defendía Nupao se hacía intangible, asi que Rai no sabía qué hacer.

"Eres débil, como todos, menos yo".

Stella llego con el Wu, no podía pasárselo a Raimundo, solo tenía una opción ahora, pero no quería pensarla.

"Tanto decías que me ibas a matar", dice Nupao dirigiéndose a ella, "maldita lesbiana, sabes que no puedes hacerlo, no te atreverías, eres como Kzhiitho, una perdedora".

Stella empezó a llorar.

"Esto es por ella, Langosta lunar".

Las langostas de piedra empezaron a comer las plantas que se encontraban alrededor de Nupao.

"Esto no me detendrá, seguiré con vida", rugió el ex líder de La Secta.

Stella lanzo el grito sónico más fuerte que pudo haber dado, y la cabeza de Nupao estallo.

Stella empezó a jadear y cayó al suelo.

"Listo", dijo, "todo termino, los Wus están al lado de esa columna de allá, ya nada tiene sentido ahora, asi que mátame, o lo que quieras".

Raimundo se la quedo mirando.

"Lámpara de cruz", Stella no siente nada, aunque el Wu brilla, "este Wu me deja ver tus intenciones, y sé que no quieres matarme, asi que no te matare, solo me llevare los Wus y listo".

"No es tan sencillo".

"¿Cómo?".

"Parece que nadie te conto, pero los Wus solo podrán ser desactivados si uno de los dos bandos es destruido, y aun quedo con vida yo".

"Entonces lo siento, pero no desactivare los Wus".

"Eso no sería justo, ni te imaginas toda la gente que sufrió por esas cosas, dejarlas activadas sería un error".

"No quiero matarte, ya perdí a la persona que amaba por todo esto, y quiero que termine de una vez".

"Yo también perdí a la chica que amaba".

"¿Una chica?".

"Si".

"Descuida, no es que me importe eso".

"Oh, vamos, vivo desde hace 1500 años, se que por más que las cosas cambien los prejuicios siguen, el mundo es un asco".

"No es así".

"Ah, eres tan joven, y tan tonto", sonríe Stella, "te falta mucho por vivir".

"No, el mundo está lleno de gente buena".

"Claro, lo que digas, ¿sabías algo?, he matado a pocas personas en mi vida, pero matar a Nupao si fue placentero", Stella se levanto, "no se qué va a pasar ahora, pero solo hazme un favor".

"¿Cuál?".

"No vuelvas a usar los Wus nunca más".

Raimundo no entiende, "bueno, está bien, no tengo problema, aunque no sé si pueda cumplirlo al pie de la letra", entonces mira alrededor suyo, "que pocilga, habría que limpiar este lugar, aparte lo rompimos bastante en la pelea".

Stella se empezó a alejar.

"¿Adónde vas?".

"No lo sé, a encontrarme una vida".

Raimundo se agacho para juntar los escombros cuando sintió un temblor, pero nada se movía, solo se sentía pesado, y raro, dirigió su mirada a Stella, y solo la vio llena de terror.

"¿Qué pasa?", pregunto.

Stella cayó arrodillada.

"No, no puede ser", dijo desesperada, "no puede estar libre, lo encerramos, no puede haber escapado".

"¿Quién?, ¿de qué hablas?".

"Tú también lo sientes, está aquí, viene a matarnos".

"No entiendo, ¿no era que terminaba todo así?".

"No hay tiempo".

Stella se apuro para abrir la puerta.

"Pero solo dime quién es, no llegara tan rápido".

"¿Qué quién es?, el noveno, nuestro verdadero líder, es…".

Stella abrió la puerta, una persona se encontraba del otro lado, la persona que estaba encadenada bajo tierra, y ahora había escapado, su rostro no denotaba ninguna expresión ni sentimiento, solo miraba a Stella con indiferencia, mientras su largo cabello blanco ondeaba por su terso cuerpo.

"Dolphin", fue todo lo que dijo Stella.

Dolphin siguió mirándola y luego miro hacia Raimundo, por alguna razón ni sus ojos ni su rostro se habían movido, pero sabias que ahora miraba a Raimundo, luego miro a Stella nuevamente, y movió la boca.

"Stella", su voz era suave, no denotaba enojo, ni ira, ni tristeza, ni angustia, ni amor, ni odio, ni celos, ni felicidad, ni ninguna otra emoción que entorpeciera sus palabas, "sabes que solo tenemos dos reglas, primero, no usar los Wus, segundo, no ayudar a los que hayan usado Wus, y la pena por romperlas es la muerte".

"Yo, yo, yo…", tartamudeaba Stella.

"No te preocupes, no te odio por haberme encerrado, la idea fue de Nupao y me daba igual, pero no puedo permitir que quebrantes las reglas".

Stella lo estaba mirando totalmente asustada, pero entonces, sus ojos se quedaron en blanco y cayó al suelo, una leve marca, como un dedo se encontraba en su frente, el problema es que Raimundo no había visto que Dolphin siquiera se moviera.

Dolphin entro a la habitación, no demostraba tristeza por su compañera muerta, tampoco diversión, miro el cadáver de Nupao.

"Así que Nupao también está muerto", dijo sin que eso pareciera afectarle en lo mas mínimo, "entonces solo quedo yo", entonces dirigió su atención al chico, "tú debes ser Raimundo, no quiero que lo tomes a mal, pero sabes que mi misión aquí es matarte, te ruego que no me causes molestias".

Raimundo se puso en posición de batalla, pero antes de que terminara Dolphin estaba atrás suyo.

Raimundo se dio vuelta horrorizado viendo ese rostro impasible y estático.

"¿Empezamos?", pregunto Dolphin.

Continuara…