Capítulo 25: La playa

Comenzaba la cuenta regresiva en el calendario de Yuffie, dentro de muy pocos días cumpliría 20 años, la mayoría de edad en Wutai. A partir de ahora podría formar una familia, tener el control de los bienes reales sin la intervención de un tutor, tomar decisiones propias sin la necesidad del consentimiento de su padre; aunque ella siempre hizo lo que se le iba en gana de todas formas. Finalmente sería completamente independiente ante los ojos de los wutainenses, solo el pensar en ello le erizaba los cabellos.

El karaoke fue inaugurado hace 2 semanas y se transformó en un éxito total. Cloud y Tifa acordaron realizarlo los martes y viernes desde las 7:00 pm hasta las 10:00 pm y los sábados desde las 7:00 pm hasta la 11:30 pm. Aparte de eso, todo estaba tan aburrido como de costumbre, añoraba aquellas épocas en que las aventuras venían por si solas. Edge le parecía cada vez más pesado a pesar de que allí se encontraba su segundo hogar, las personas de esa ciudad parecían autómatas con una condenada rutina aburrida, sin tiempo para hacer locuras o salir de lo común. Odiaba aquello y gracias a la llamada recibida hace minutos finalmente había tomado una decisión. Ya era definitivo, retornaría a su tierra luego de su cumpleaños.


El crepúsculo mañanero hizo su aparición, los negocios de la ciudad se disponían a abrir sus puertas con premura. El Séptimo Cielo no era la excepción, pero el día de hoy no se pretendía recibir clientes, el cartel de Cerrado seguía en la misma posición de anoche y un grupo de chicos cargados de maletas y bolsos salían del lugar, todos con ropa cómoda y veraniega. Reeve les había invitado a todos a pasar un día diferente en Costa del Sol con todos los gastos pagos, su argumento era válido, necesitaban un descanso luego de tantos eventos descabellados. Las instrucciones habían sido claras: debían esperar la nave aérea en las afueras de Edge a las 7:00am.

Tifa amarró su cabello en un moño alto mientras daba una serie de instrucciones al resto de sus compañeros. Cloud acababa de salir con una enorme cava para hielo y un par de mochilas, probablemente los de Marlene y Denzel; Shelke lo siguió silenciosa con un pequeño bolso rosa a cuestas. Los más pequeños del bar llevaban cubetas, palas y rastrillos, y la última en salir, Yuffie, traía consigo solo un bolso de mano azul con un ocurrente colgante de moggle en una de sus cremalleras.

A diferencia de Tifa, la ninja no se había colocado una camisa sobre la parte superior de su traje de baño, quien sabe si por pereza o por comodidad, lo cierto es que el viento frío mañanero la conllevó a arrepentirse de su decisión. Llevaba puesto un short color amarillo y unas sandalias playeras blancas que hacían juego con su bañador strapless turquesa, sobre su cabeza traía un par de gafas solares y sus muñecas eran adornadas por pulseras de diversos colores. El traje de baño de Tifa era tipo halter y de color blanco con un corte pronunciado que dejaba a la vista todos sus atributos de mujer, sobre él llevaba una camisa violeta desabotonada acompañada por una falda de jean corta. El traje de baño de Marlene era de color rojo y de una sola pieza, un par de telas rosas fruncidas adornaban las partes más cercanas a sus piernas. Denzel traía un short azul con franjas negras y naranjas que le llegaba un poco más arriba de las rodillas, Cloud traía un bañador similar pero de color azul eléctrico con detalles en verde. Y por último el bañador de Shelke era de color naranja dividido en dos piezas, siendo la superior un top ancho con tirantes y la inferior una panty con volados.

Luego de la inspección realizada por la dueña del bar, todos tomaron su equipaje y emprendieron camino hacia las afueras de Edge, allí esperaba una pequeña avioneta que a simple vista parecía ser bastante vieja. Reeve los esperaba fuera del vehículo conjuntamente con Cait Sith, traía una camisa tipo hawaiana de color azul y unos shorts rojos.

-¡Bienvenidos, chicos! Suban, que solo faltan ustedes.

El personal le echó un vistazo a la aeronave poniendo su peor cara de asco.

-Reeve...

-Dime, Cloud.

-¿Esta nave es segura?

-...¿Por qué lo preguntas?

-...Se ve bastante mal.

-Ehhh... pues...

-¡Déjenme explicarles, mis camaradas!- Cait Sith sacó de quien sabe dónde (como siempre) su megáfono y comenzó con su discurso publicitario, él vestía una camisa hawaiana idéntica a la de Reeve -Esta nave podrá parecer una basura, pero mis estimados, les aseguro que tendrán el mejor viaje de su vida en esta belleza. Como dicen, más sabe el diablo por viejo que por diablo...sino vean a Reeve.

-¡Claro, claro!...¡OYE!

-Vale, vale, fue un pésimo ejemplo, lo sé, pero no hay de qué preocuparse. Solo deben colocar sus hermosos piecitos dentro de esta increíble nave, ¡seguro que ni Cloud ni Yuffie se marean!

Un silencio absorbente se hizo sentir, si no confiaban en Reeve mucho menos confiarían en Cait Sith. El Comisionado comenzó a sudar frío y antes de que siguieran con el interrogatorio comenzó a empujar a los muchachos obligándoles a entrar de una vez.

-¡Basta de preguntas balurdas! Van a entrar y les gustará el viaje, ingratos.

-¡Ese es el espíritu!- aclamó Cait Sith.

-Reeve, te juro que si nos estrellamos te voy a...¡!

-Blah, blah, blah. Tranquilízate Cloud, igual solo volaremos hasta Junon, de allí tomaremos un barco.

-¡¿UN BARCO?!- Yuffie comenzó a marearse sólo de pensar en la nave marítima, solía sentirse peor en ese tipo de transportes.

-O sea que la nave voladora no es de fiar- el espadachín continuaba con sus reclamos y Cait Sith comenzaba a exasperarse.

-No le hagan caso, ¡solo suban de una vez- Y con fuerza poco creíble para el tamaño de aquel gatito, fueron empujados al interior de la avioneta. Reeve se limpió el sudor de su frente y comenzó a orar para que la nave llegara sana y salva hasta Junon.

-Rufus no me dio suficiente dinero para cubrir los gastos del transporte...- sollozó el hombre en voz baja.

-Si, si, patético. Sube de una vez- ordenó Cait Sith.


Dentro de la nave se encontraban el resto de los miembros de AVALANCHA, incluso algunos que nunca esperaron encontrar.

-¡PAPI!- La pequeña Marlene salió disparada hacia los brazos de Barret, éste se agachó para recibirla con entusiasmo.

-¡Hijita mía, cuanto tiempo!

-¡Barret! ¿Qué haces aquí?- inquirió la luchadora acercándose y colocando una mano sobre el hombro de su amigo.

-Lo mismo que ustedes, rufianes, ¡bwajajajaja!

-¿Y Corel?

-He terminado mi trabajo allá por ahora.

-¡¿Eso quiere decir que volverás a casa con nosotros, papá?!- preguntó la niña con un brillo de ilusión en sus orbes.

-¡Bwjajaja! ¡Puedes jurarlo!

-¡VIVA!

Por otro lado, Shelke dio un brinco de sorpresa al reconocer a un buen amigo.

-¡Nanaki!

-¡Hola!

-Que bueno que pudieras asistir.

-Así es, creo que todos merecíamos unas buenas vacaciones.

-¡Bien dicho!- se escuchó la voz soez del piloto a lo lejos.

-Pero vaya, es que hasta Cid está aquí- bromeó Cloud.

-¡Ja! ¿Creías que luego de trabajar como una puta mula iba a dejarles todo el sol y la arena a ustedes solos?

-Parece que Reeve logró reunirlos a todos- intervino Shera con su siempre iluminada sonrisa.

-¿Cómo hicieron con las gemelas?- preguntó Tifa ladeando su cabeza.

-Las dejé con las vecinas. Cid y yo no estábamos muy seguros, pero Reeve insistió bastante. Espero que todo se mantenga bajo control, es solo un día...jeje- la ingeniera intentaba auto-convencerse, estaba muy nerviosa.

-Ya Shera, si sigues hablando de eso querré regresar. Esa mujer tenía cara de secuestra niños.

-Cid, es nuestra vecina de confianza...además tiene 60 años.

-¡Pues por eso! Un vejestorio como ese no puede encargarse bien de un par de bebitas que cagan todo el día.

-Si un vejestorio como tu puede hacerlo, ¿por qué tu vecina no?- mofó Reeve.

-¡Joder! ¡NO EMPIECES!- Cid comenzó a echar humo por las orejas.

-No importa cuanto tiempo me ausente, ustedes nunca van a cambiar, ¡¿eh?!- comentó Barret con una sonrisa de burla.

Todos rieron a carcajadas, hace mucho que no lograban coincidir todos a la vez...pero Yuffie notó la falta de alguien, y como en los viejos tiempos se dedicó a buscar en las penumbras de la nave. Efectivamente, Vincent se encontraba en una esquina apoyado de la pared, traía unos pantaloncillos rojos con detalles en negro de un largo que llegaba a la rodilla, a sus pies yacía un bolso negro y su pecho era cubierto por una camisa de botones negra también. Él había estado observando todo en silencio y al percibir la vista fija de la ninja sobre él alzó su mano a modo de saludo. Yuffie parpadeó un par de veces, tímidamente levantó su mano también y con una sonrisa nerviosa la movió de un lado a otro devolviéndole el gesto. Instantes luego el hombre se acercó al grupo.

-Vincent, no te había visto- confesó Cloud.

-Claro, oculto en la oscuridad como un vampiro ¿quién carajos lograría verlo?- comentó Cid.

-¿Cómo sigues? ¿Tu pierna cómo está?- Tifa siempre preocupándose por todos, Vincent se enterneció y sonrió levemente.

-Ya está perfectamente.

-¡Que bueno!

Una fuerte turbulencia provocó repetidos gritos por parte de la tripulación. Cid se giró hacia el piloto que conducía la nave.

-¡EH! ¡¿Que mierda piensas que haces?! ¡¿Quieres matarnos, o qué?!

-¡Lo siento!- Respondió el joven piloto con nerviosismo -Es que en una nave tan vieja como esta es difícil mantener la estabilidad con tanta tripulación.

AVALANCHA volvió su vista hacia Reeve, los ojos de todos destellaban con rayos de ira asesinos.

-Ejeje...- el arquitecto tragó grueso, ladeó su cabeza y al ver a través de la ventana suspiró con alivio -¡Allí esta Junon! No hay de qué preocuparse, ya vamos a aterrizar- -Maldito seas, Rufus-


El barco zarpó sin inconvenientes...al menos los chicos habían llegado vivos, y exceptuando los mareos de Yuffie y Cloud, todo fue de maravilla. En poco tiempo estuvieron en la paradisíaca ciudad de Costa del Sol, el sueño de los turistas.

Como siempre el pueblo estaba lleno de gente y el aire caliente los abrumó apenas desembarcar. Allí nada parecía haber cambiado, es como si nunca hubiese caído Meteorito, siempre había fiestas y diversión; no importaba lo adversas que pudieran ser las circunstancias, la gente de allí siempre se mantenía entusiasta.

El numeroso grupo bajó las escaleras amarillas y se encontraron con las costas repletas, como de costumbre. Buscaron por un rato un lugar vacío y finalmente resolvieron sentarse debajo un par de cocoteros. Tifa y Shelke colocaron las toallas en la arena a la vez que Cloud y Vincent se encargaban de las sombrillas. Cid estaba muy ocupado desempacando su equipo de pesca junto con Barret mientras Shera comenzaba a aplicar bloqueador solar sobre ella y los niños. Yuffie se encargaba del equipaje, Reeve intentaba instalar una parrilla junto con Cait Sith y Nanaki.

Luego de muchos chillidos, quejas y sermones, cada quien comenzó a entretenerse en lo que más le gustaba. Marlene y Denzel construían castillos de arena a pesar que desde su llegada habían manifestado querer adentrarse en el mar, pero las reprimendas de Tifa sobre lo importante que era esperar a que el bloqueador secara obligó a los críos a buscar otras opciones de entretenimiento. Cloud nadaba y flotaba sobre el mar cristalino, sus característicos pinchos comenzaban a deshacerse. Shelke y Tifa habían optado por broncearse, aplicaron sus cremas respectivas y yacían boca abajo sobre las toallas. Cid ahora estaba pescando sobre un muelle cercano, Barret lo apoyaba con porras y gritos que más bien espantaban a los peces. Shera apenas comenzaba a acostumbrarse al agua, pero finalmente logró adentrarse por completo. Reeve había ido a quien sabe dónde con Cait Sith, y Nanaki descansaba bajo la sombrilla junto con Vincent, quien miraba perdido el horizonte formado por el agua. Yuffie permanecía acostada bajo la sombrilla también esperando que su bloqueador secara (Estaba en la misma situación que Marlene y Denzel), extendió su brazo y tocó su abdomen comprobando que tan húmeda seguía la crema; ya la piel parecía haberla absorbido. Se levantó entonces, retiró sus lentes de sol y dirigió su mirada hacía su compañero de ojos rojos.

-¿No piensas nadar?

-No me apetece.

-Bah, tu te lo pierdes. Yo si voy- Y seguidamente comenzó a desabrochar su corto pantalón playero.

Vincent intentó fijar su atención nuevamente en el mar pero le resultó una tarea titánica, de reojo veía como Yuffie se deshacía de su pequeña prenda. Ella deslizó sus manos por sus delgadas piernas bajando con ello su short amarillo y se agachó lentamente para retirarlo por completo. Vincent pasó su lengua por sus labios resecos, tal vez por el calor, tal vez por la lujuria que invadía su mente esos breves instantes. La chica arrojó su pantaloncito hacía su bolso y emprendió su camino hasta la orilla.

Sofocado por el calor, el pistolero se retiró su camisa negra y comenzó a aplicarse el bloqueador sin tener demasiado cuidado, su atención estaba centrada en los movimientos que la kunoichi realizaba en el agua.

Al rato Tifa decidió ir a nadar también siendo seguida por Marlene y Denzel. Shelke por el contrario estaba disfrutando de la brisa marina que rozaba la costa, prefirió cambiar de posición y quedar contemplando el espectáculo azulado. No recordaba la última vez que había visitado una playa, tal vez fue con su hermana...parte de los recuerdos de su niñez eran simples lagunas borrosas difuminadas en su mente. Sintió entonces como una figura se acercaba y segundos luego Vincent yacía a su lado sentado en su típica posición rebelde. Ella sonrió con satisfacción, recordó entonces las palabras de Genesis en el festival, debía tomar cartas en el asunto de una vez, ninguna ninja tonta le arrebataría el cariño del ex Turco.

-¿No nadaras?- preguntó la chica.

-Dentro de un rato quizás...- Con toda tranquilidad estiró sus largas piernas dejando así que la sal del agua impregnara sus pies, cerró sus ojos rojos ante la agradable sensación y levantó la cabeza permitiendo que el viento jugueteara con sus azabaches como se le antojara.

Shelke lo imitó al rato, estiró sus brazos y sus piernas y se dejó llevar por las risas y el sonido de las olas, hidrató sus labios con su lengua y contempló el sol logrando así encandilarse un poco.

-Reeve tenía razón, nos hacía falta esto- afirmó la ex Tsviet.

-Ciertamente...aunque igualmente no se puede bajar por completo la guardia.

-Hmm...mejor no pensar en eso, intenta despejar tu mente.

El silencio se hizo sentir, Shelke nunca pensó llegar a tal nivel de bienestar, deseaba estar eternamente así junto a él y ser correspondida. Sin pensarlo dos veces se aventuró a ello, dejó que su cabeza se balanceará sobre su cuello llegando a parar en el hombro de él despiadadamente. Vincent dio un bote, pero al intentar separarse se percató de que la pelinaranja mantenía sus orbes cerradas con ilusión, como si su hombro fuese la cosa más cómoda y reconfortante de este mundo, sería algo inescrupuloso alejarse ahora a pesar de que ese gesto lo incomodaba bastante.

Pocos minutos tuvieron que pasar para que la ninja comenzara a salir del agua con clara molestia en su rostro. Las pequeñas gotas que chorreaban de su corta cabellera negra eran totalmente inocentes de lo que provocaban en el pistolero al deslizarse por cada uno de los rincones de la figura femenina; los rayos del sol tampoco colaboraban, se reflejaban obstinadamente sobre el líquido que recorría sus brazos y su abdomen provocando una imagen divinamente seductora ante aquellas orbes carmesí.

La chica se detuvo frente a él abriendo ligeramente sus piernas y posando sus manos sobre sus caderas con soberbia, como si le quisiese reclamar algo. El hombre la observaba desde un provocativo ángulo inferior sentado sobre la arena, si ella llegaba a pronunciar una sola palabra Vincent juraría ser incapaz de seguirse conteniendo y se arrojaría de lleno contra ella sin importarle los chismosos e incrédulos que llegaran a molestarles. Afortunadamente (o desafortunadamente, quien sabe) Yuffie no tuvo la oportunidad de hablar, pues Reeve y Cait Sith llegaron gritando a diestra y siniestra provocando además que Shelke se despertará de su sueño de cuento de hadas.

-¡¿Quién me habrá mandado a ponerte ese chip?! Era mejor cuando yo mismo te controlaba.

-Vamos viejo, tanto como si hubiese hablado como si no, ¿crees que esa escultural rubia te iba a prestar atención? ¡Sé realista!

-¡Ya basta! ¡Recuerda que yo soy tu amo y sumo creador, debes dejar de irrespetarme!

-¡Hey! ¿Qué les pasa?- interrumpió Yuffie -Estamos aquí para relajarnos, ¿recuerdan?

-Intenta relajarte con un condenado gato de juguete que lo único que sabe hacer es sacarte de tus casillas...

-Ni siquiera sé para que lo trajiste- murmuró Yuffie –En fin, olvida al gato, ¡vamos a jugar tenis de playa!

Reeve paró en seco y un aterrador brillo se hizo presente en sus ojos.

-¿Dijiste...tenis de playa?

-Ehhh...si, eso dije.

De repente Reeve apareció con una visera sobre su cabeza y una raqueta en mano adoptando una posición parecida a la de los bateadores en béisbol.

-¡Amo el tenis de playa!, ¡obtuve el primer lugar 10 años seguidos en el torneo anual de Costa del Sol!- Y unas lucecitas triunfantes adornaron su alrededor.

-Aja, si como sea. ¡Piensa rápido!- Yuffie arrojó el primer pelotazo atinando en la cabeza del Comisionado.

-¡Eso es trampa, no estaba preparado!

-¿Y ahora?- la chica volvió a arrojar otra pelota, y esta vez en un intento de cubrirse con su raqueta, el hombre logró devolverle el impacto. Yuffie devolvió el ataque con un ágil movimiento en su muñeca y así se dio por iniciado el juego oficial.

Shelke y Vincent observaban desde su posición, aunque desde puntos de vista muy diferentes; la niña estaba más concentrada en el juego mismo, Vincent prestaba más atención a la hábil jugadora.

Ella definitivamente ya no era la misma adolescente de hace tres años; sus delgadas piernas ahora eran torneadas y coquetas, su estrecha cintura ahora era resaltada por unas estéticas caderas juveniles, había dejado crecer un poco su cabello dejando que un largo flequillo cubriera su nuca, su cara redondeada seguía manteniendo sus típicos rasgos inocentes tan encantadores, sus pechos aunque pequeños, les resultaban increíblemente atractivos con ese bañador sin sujetadores que le protegía discreta y dulcemente. Su piel le parecía de terciopelo, esa piel que desde Iciclos deseó sentir con más fuerza; había quedado embriagado con su perfume, su sedosidad, su juventud. La cereza del postre era esa linda sonrisa que raramente se desvanecía y siempre expresaba un "Todo va a estar bien" que tanto le reconfortaba. No dio cuenta hasta ahora, pero Yuffie se había transformado en un perfecto objeto de deseo para él, deseaba tener esas largas piernas entrelazadas en su cuerpo justo como aquella noche en el continente nevado, donde pudieron haber cometido una locura si se hubiesen dejado llevar por las circunstancias.

Vincent rió internamente insinuándose que era un depravado interesado en una chiquilla mucho más joven que él...pero es que precisamente allí estaba el punto; Yuffie ya no era una chiquilla, era toda una mujercita, apta y lista para recibir a un hombre como y cuando ella quisiese. En el fondo no sabía si eso era bueno o malo.

Aún no estaba preparado para analizar si esta atracción podía trascender más allá de lo físico. Cualquier hombre en su posición se sentiría igual, ¿no es así?


En un lugar más alejado otra pareja seguía viviendo sus fantasías a solas. Escondidos como siempre, Cloud y Tifa disfrutaban de sus vacaciones al máximo, nadaron juntos hasta ese punto y sin tabúes de ninguna índole se besaban bajo el sol inclemente.

Pararon en busca del preciado aire, jadearon casi sincrónicamente y Tifa proporcionó una caricia suave en el pecho de él para calmar un poco las ansias. Cloud sonrió y la levantó como pudo sobre el agua, estaba en un área algo profunda, por lo que se le dificultó la tarea. Él la rodeo por debajo de sus glúteos con ambos brazos y giró sobre sí mismo provocando carcajadas y unas cuantas pataditas por parte de Tifa. Juguetearon un poco entre besos y caricias, dejando que las olas los empujaran hacia atrás y adelante.

Un largo silbido burlesco se hizo escuchar desde la orilla. Cid los saludaba desde tierra firme con un saco que lucía bastante pesado, Barret solo los miraba cruzado de brazos con una sonrisa forzada. La pareja se separó bruscamente a la vez que sus mejillas adoptaron un color rojo intenso.

-¡OIGAN! ¡PUEDEN DEJAR ESO PARA CUANDO ESTEN EN SU CASA! TRAIGO UNOS PECES DEL CARAJO. ¡EL MARICON DE REEVE ESTA HACIENDO UNA PARRILLADA! ¡VAMOS A ALMORZAR!- el piloto gritaba sin importarle la cantidad de niños y familias que pudieran escuchar sus groserías.

-¡¿PODRÍAS DEJAR DE GRITAR?!- exclamó Cloud con exasperación.

-¿AHH? ¡NO TE OIGO! ¡ESTÁN MUY LEJOS, COÑO!

-Cloud, salgamos. Si no vamos Cid se pondrá histérico y seguirá publicando nuestras vidas a los cuatro vientos- señaló la luchadora.

-Tienes razón.

Luego de hacer el ridículo, los muchachos se dirigieron hasta el resto del grupo, la parrilla humeante ya estaba preparada para cumplir con su deber.

-¡Hey Reeve! Traigo provisiones recién pescadas- dijo Cid con el pecho hinchado de tanto orgullo.

-Buen trabajo compañero. Déjalos ahí que ahora los preparo.

Tifa inspeccionó el panorama buscando a sus hijos adoptivos, los encontró debajo de una palmera comiendo helado de paleta acompañados por la joven ninja.

-¡Niños! ¿Qué les he dicho sobre las golosinas antes de comer?- la mujer frunció el ceño y se cruzó de brazos enfatizando en su punto.

-No te molestes con ellos, Tifs. Yo se los compré- defendió Yuffie.

-Ya déjalos- intervino Cloud -Estamos de vacas, ¿recuerdas?

-...Vale...pero no lo tomen como costumbre, ¿de acuerdo?- claudicó la mujer.

-¡De acuerdo!- afirmaron los pequeños al unísono.

-Está sonando algo entre los bolsos- informó Nanaki a sus compañeros.

El tono del Gold Saucer resonaba una y otra vez. Yuffie arrasó con lo que quedaba de su paleta helada, arrojó la madera a la basura y corrió hacia su mochila en busca de su móvil. Revisó la llamada y al enterarse de quien la realizaba pidió excusas y se alejó lo más que pudo para atender.

-¿Y qué le picó a la mocosa?- preguntó Cid a la vez que retiraba el sudor de su frente.

-Probablemente haya sido una llamada privada- supuso Nanaki.

-Quizás sea Genesis- La intención fue obvia, y Reeve lo había conseguido. Nuevamente una mirada asesina surcó las orbes rojas del pistolero. El Comisionado de la WRO se rió entre dientes victorioso, y casi imperceptiblemente Shelke gozaba por dentro, Genesis ya comenzaba a llevar a cabo sus propias estrategias.


Las espinas de pescado masticadas y las latas de gaseosas vacías yacían repartidas sobre la arena ardiente. La pesca había sido espectacular, sin duda Cid tenía buenas aptitudes para eso. El humo de la parrilla se extinguía lentamente ante la ausencia de carbón y luego de los reglamentarios 45 minutos que se debían esperar, varios fueron a darse un chapuzón. El pobre Nanaki hacía mil y un esfuerzos para adentrarse en el agua, se resistía un poco a los baños fríos, pero entre empujones y risas exclamadas por Denzel y Marlene, fue literalmente obligado a nadar.

Vincent y Cloud optaron por quedarse en tierra tomando sol, el rubio en busca de un sexy bronceado, el pistolero intentando despejar un poco su turbulenta mente.

-Hace rato que Yuffie se fue- pensó el azabache en voz alta.

-Es verdad, ni siquiera almorzó...eso si que es raro- Cloud se incorporó sobre la arena, retiró sus lentes solares y miró al ex Turco con una sonrisa cómplice -Si tanto te preocupa, ¿por qué no vas a buscarla?

Vincent prefirió no gastar saliva respondiendo eso, ya hace rato que él se había formulado la misma pregunta de todas formas. La sonrisa de Cloud se anchó más y volviendo a colocarse sus gafas oscuras se puso en pie y se dirigió a la nevera de playa. La abrió en busca de alguna cerveza helada para amortiguar el calor, extrajo un par y se volvió hacia su compañero.

-¿Quieres una...?

Pero ya no había nadie, las huellas marcadas en la arena indicaban que el hombre se había retirado, y él sabía exactamente a donde. Ahogó una risa, colocó de nuevo la lata en su respectivo sitio y cerró la nevera decidido a seguir disfrutando de sus muy deseadas vacaciones.


Allá, en la zona más alejada de la playa, donde las olas normalmente arremeten con mayor furia y donde pocas personas se atrevían a llegar, se encontraba la joven ninja sentada sobre una de las grandes piedras erosionadas por la sal marina. El viento era seco pero lo suficientemente fuerte como para hacer revolotear sus cabellos lisos mientras enrollada sobre si misma abrazaba sus piernas, como si quisiese con ello crear una coraza indestructible para olvidarse del mundo por un rato. Contemplaba el reflejo del sol sobre los azules cristalinos y recordó el crepúsculo wutainense de las tardes, miró entonces su celular con tristeza y lo apretó entre su puño a la vez cerraba sus ojos llorosos. Habría dejado las lágrimas caer si no fuese por cuantos salpiques que le hicieron fijar su atención en quien los producía.

A una roca de distancia Vincent la miraba con preocupación, jadeando, como si hubiese corrido un maratón para llegar hasta allí. Yuffie parpadeó incrédula, no pensaba que alguien llegara a encontrarla estando tan alejada de lo establecido por Costa del Sol. Ninguno habló, ni siquiera movieron sus labios para intentarlo, la respuesta que Vincent estaba buscando la había encontrado en los ojos tristes de la kunoichi; estaba mal, muy mal, por eso no había vuelto, ella prefería eso a arruinarles la diversión. Suspiró resignado y subió la roca que los separaba quedando de pie a su lado. Yuffie alzó su vista para encararlo pero segundos luego cortó el contacto volviendo su atención al horizonte. Él esperó minutos por alguna respuesta, una queja, una onomatopeya...pero nada, Yuffie estaba muda.

Optó por sentarse y contemplarla en su silencio abrumador, la ninja bajó su cabeza enterrando su mentón entre sus rodillas queriendo gritar a los cuatro vientos la causa de su malestar. Vincent colocó una mano sobre el hombro de la reacia chica.

-Habla...no te guardes todo.

-No tengo nada de qué hablar.

-De un tiempo para acá te has convertido en una pésima mentirosa.

-...

-Como tu misma me dijiste alguna vez, la carga se hace menos pesada si la compartes con alguien más.

A Yuffie contuvo el aliento al escuchar la gruesa voz con ese tintineo de preocupación y sollozó un poco -Yo...volveré a Wutai.

Vincent sintió un pinchazo en su corazón, un horrible nudo se formó en la boca de su estómago y su respiración se agitó con desesperación; retiró la mano del hombro de Yuffie y bajó su cabeza justo como ella lo hacía.

-...Ya veo...Deberías alegrarte, volverás a tu hogar.

No supo ni cómo demonios dijo aquello, ¿alegrarse? Esa noticia era catastrófica, al menos para él. Wutai, el pueblo más alejado y aislado del planeta...probablemente no volvería a verla en mucho tiempo, ¿pero quién era él para pedirle que se quedara?

Notó como la chica forzó una sonrisa, probablemente le dolía dejar a sus amigos de nuevo, pero la patria es la patria, y más aun siendo la princesa de Wutai. Este no era el momento de ser egoísta.

-¿Será pronto?- preguntó él con trémula.

-En un par de días, probablemente.

-...Entonces debes disfrutar al máximo el tiempo que permanezcas aquí.

Yuffie giró su cabeza de prisa, no se esperaba una respuesta así, y mucho menos acompañada con la gran sonrisa que mostraba aquel hombre.

Vincent se levantó y extendió su mano para ayudarla a incorporarse, ella exhaló con fuerza como si con eso se estuviese quitando un enorme peso de encima y aceptó la oferta. Él abrió camino indicándole que avanzara ella primero; siempre con aquella caballerosidad, aquella atención, su frialdad era simplemente una especie de muro de concreto que utilizaba para protegerse, y Yuffie no se daba cuenta de que ella pudo traspasar esa barrera revelando lo más profundo y dulce de ese hombre.

Bajaron la montaña de piedras y continuaron caminando en silencio por la orilla, dejando que sus pies se mojaran con el agua salada. No necesitaban palabras, la simple compañía era suficiente. Yuffie notó el collar de cuero que guindaba del cuello de su compañero y se deslizaba hasta sus modestos y atractivos pectorales; se entusiasmó con ello, de alguna manera él siempre la mantenía cerca con ese objeto. Vincent tenía razón, si iba a volver a Wutai debía disfrutar estos últimos días junto a sus amigos...y junto a él.

En cierto momento el celular se le resbaló de las manos, y en un intento por impedir su caída fatal empujó a Vincent haciéndole estampar su cara contra la arena. Había logrado salvar su móvil, pero no se salvaría de la furia del pistolero.

Ella entornó sus ojos intentando contener la risa mientras Vincent se recuperaba del golpe -Fue un accidente, ¡lo juro!

El ex Turco pasó su muñeca por su boca retirando los granos que quedaban y seguidamente mostró una sonrisa gélida -Esto también será un accidente- rápidamente se levantó y comenzó a perseguirla. Ella corrió como pudo lanzando gritos estridentes por doquier y arrojando su móvil en el proceso.

Yuffie era ágil, pero Vincent era más rápido, a este paso pronto sería alcanzada. Escogió entonces correr hacia el agua, allí sería más difícil para él perseguirla, ella tenía cierta habilidad en este tipo de campos acuáticos gracias a su entrenamiento ninja.

En efecto, logró alejarse y reducir la velocidad del chico, rió satisfecha y le sacó la lengua juguetona.

-Awww, ¿Vinnie no puede correr en el agua? ¡Jajaja! ¡No me atraparás!

-No cantes victoria aún- Y en un salto acrobático se zambulló y comenzó a nadar, logrando atrapar a la chica bajo el agua rodeándola por la cintura.

Yuffie forcejeó pero la diferencia de fuerzas era significativa, el pistolero lograba hundirla sin dificultad. En busca de aire, Vincent salió del agua, Yuffie logró escabullirse unos segundos, pero él volvió a enlazar sus fuertes brazos alrededor de su delgado cuerpo con todos sus largos azabaches estorbándole la visión. Comenzó a arrastrarla, al principio ella solo exigía ser liberada, pero entre vuelta y vuelta aquellas chácharas se transformaron en una escandalosa risa.

Yuffie se dejó caer llevándose consigo al pistolero, juguetearon un poco bajo el mar y nuevamente salieron a la superficie, esta vez quedando frente a frente, ella rodeando su cuello y él rodeando aún su cinturita de mujer. Jadearon y rieron entrecortados por el agua tragada y la lucha constante. La chica no podía creerlo, Vincent se estaba riendo, no era aquella sonrisita cínica a medio ver, era una carcajada expulsada desde lo más profundo de su ser; sus blanquecinos dientes al fin eran mostrados en su totalidad afables y seductores tras esos voluminosos labios. Se veía increíblemente bello, deseó entonces que se riese así más seguido, y en ese instante lo quiso más que nunca, lo quiso más de lo que pudo imaginarse.

Luego sintió como una mano pasaba por detrás de sus piernas y antes de que pudiera defenderse ya Vincent la cargaba en brazos. Ella se acurrucó con fuerza sin dejar de gritar, él la balanceó amenazando con arrojarla.

-¡No!, ¡No Vince, no!

Tarde, ya estaba bajo el agua mientras el pistolero se regocijaba en su triunfo desde la superficie. Yuffie tosió un par de veces luego de salir y en forma de venganza le arrojó agua en la cara, él utilizó su brazo como escudo y comenzó a seguirle el juego. Un último salpique por parte de la ninja le hizo decidir aprisionarla de nuevo; esta vez ella no se dejaría con tanta facilidad. Corrió y corrió intentando escapar hasta la orilla, pero al girarse pudo ver casi en cámara lenta como Vincent tropezaba y caía de lleno contra ella.

Un par de quejidos se vieron acallados sin remedio alguno, Vincent sintió el pequeño cuerpo de Yuffie bajo el de él y separó sus labios de los de ella en un movimiento rápido. Había sido solo un ligero roce accidental entre sus bocas. Ambos quedaron estáticos mirando dentro de las orbes del otro esperando una próxima reacción...No la hubo, el tiempo parecía haberse detenido. Aquella posición, las olas rozando sus piernas enlazadas, las manos de ella contra el pecho masculino mientras él intentaba no aplastarla distribuyendo su peso sobre sus codos y antebrazos...todo estaba en contra de la cordura y las buenas costumbres.

La respiración de Yuffie se aceleró instantáneamente al sentir la gruesa mano de Vincent acariciando suavemente su brazo izquierdo, ella ladeó rápidamente su cabeza fijándose en cada pequeño roce proporcionado, luego volvió hacia los ojos de rubí.

-El destino se empeña en acorralarnos de esta forma- bromeó Yuffie.

-Eso parece...

Vincent acercó más su rostro a la chica, ella cerró y abrió sus ojos con lentitud sintiendo cada vez más presente el cálido aliento sobre su tersa piel. Un pícaro roce proporcionado por sus piernas contra las de él produjo un leve gemido ronco que Yuffie no supo cómo interpretar.

-Estás haciendo que enloquezca, ¿sabes?

Ella no pudo responder, sus mejillas sonrosadas revelaron toda la tormenta de sentimientos que desbordaban dentro de su ser. Como deseaba que él le faltara el respeto como en aquel sueño; quería más, quería sentir esos labios más de cerca, quería que se dejara llevar por aquella locura. Él ya no resistiría más, ni el mismo Vincent tendría tal fuerza de voluntad y menos ante una chica que le gustaba tanto y que pronto se alejaría de él. Ambos se miraron con voracidad, no había chance a juegos previos, los instintos comenzaban a desatarse sin control alguno.

Pero a tal fuego le vino su respectivo apagón, una inmensa ola los envolvió impidiéndoles continuar. Vincent gimió de dolor ante la fuerte envestida y sintió el frágil pecho de Yuffie subir y bajar estrepitosamente ante una inminente tos.

Rápidamente se le retiró de encima y la ayudó a sentarse para facilitarle la respiración, la tos comenzaba a ceder poco a poco y el agua tragada era expulsada con potencia gracias a unos golpecitos que el pistolero le propinaba en la espalda.

-¿Estas bien?

-¡Cof, cof! Sip, ¡Cof, Cof!

-¡Hey! ¿Qué hacen ustedes dos ahí tan solitos?- a lo lejos se escuchó a Cait Sith acercándose junto con Reeve.

-¡¿Que hacen aquí?!- gritó Yuffie con hastío, que forma de arruinar todo.

-Buscándolos- contestó Reeve con una sonrisa cómplice -Vamos un rato a la casa veraniega que compramos, ¿recuerdan? No queríamos abandonarlos a su suerte.

-Podemos cuidarnos solos- contestó Vincent con antipatía.

-¡Hmp! No sean mal agradecidos.

-¿Eh? ¡Encontré un móvil!- Cait Sith comenzó a celebrar dando saltos altos.

-¡Es mío, dámelo!

-¡Princesa! Si lo dejas ahí tirado cualquiera se lo lleva, da gracias a Leviatán que fui yo quien lo encontró.

-¿Entonces vienen, o no? Se perderán de unas buenas cervezas- la pareja los vio con poco entusiasmo. Reeve notó que había interrumpido algo, pero ya sólo quedaba continuar con sus argumentos -Sé que poco les importa el alcohol, pero hemos venido a divertirnos juntos. Continúen luego, estoy seguro que podrán encontrar un mejor lugar y mejores circunstancias.

-¡¿Pero de qué demonios hablas?!- Yuffie comenzaba a ruborizarse de nuevo.

-Vamos, Yuffie. Él tiene razón- Vincent ayudó a la chica a levantarse lentamente.

Así siguieron silenciosos su camino tras Cait Sith y Reeve sin siquiera voltear a mirarse. Ambos tenían una cosa clara, algo extraño estaba pasando entre ellos y tarde o temprano tendrían que aclararlo.


Fin del Capítulo 25


Notas de la autora: Jejeje, sé que estoy siendo muy cruel, pero ya estamos llegando a la etapa cumbre, no desesperen. Creo que hasta ahora este ha sido el capítulo que más he re-leído y re-escrito xD espero que les guste :)

He recibido varios reviews lindos estos días y eso me ha animado a escribir mucho. Muchas gracias a todos por su apoyo, significa mucho para mi ;w;