El Regreso de Candy
Había pasado media hora más y el semblante de Terry era de preocupación. Sabía que Candy era muy despistada, pero de allí a ser tan imprudente. De pronto los golpes en la puerta hicieron que como un resorte se levantara.
-Joven Granchester…Joven Granchester...
-Señor Mclean, ¿Que desea?, si es mi padre por favor dígale que no me siento bien…y, luego lo veré.
-No, no…disculpe que le moleste, pero es Marcus… necesita decirle algo.
-¿Marcus? ¿El encargado de los caballos?- en ese momento su corazón tembló.
-Ven hombre…habla...
-Señor…es que…bueno…no sé cómo decirle….
-Para empezar desde el inicio...Por Dios…habla de una vez…. ¿qué sucede?
-La señora Candice llego al establo y pidió un caballo, salió con rumbo al paraje, ella me lo dijo, así que he estado al pendiente de su regreso, pero hay que usted debe saber...
-¿Pero qué?- su paciencia se estaba limitando.
-El caballo ha vuelto...solo señor.
-¿Solo?, pero y mi Esposa... ¿Dónde está ella?...
- Fui hasta allá, pero no vi rastros, nada...al parecer la Señora no está en el paraje.
Estaba agitado y abrigandose salió, el aire era frio- ¡Tengo que ir a buscarla!
-No vaya solo…reuniré a varios hombres en la entrada para que le acompañen…
-¡Lo siento!, pero no puedo esperar…reúnelos y que Fausto los lleve….mi esposa puede estar en peligro.
Terry salió como una bala y le rogaba a Dios que ella estuviera bien, que apareciera. Que se tratara solo de un malentendido. Los demás en el castillo al escuchar las voces que se alzaban salieron.
-Dios mío, ¿por qué tanto escándalo?…... Señor Mclean ¿Qué le sucede a Terence? Preguntó Janice furiosa, seguida de Alan y de la Duquesa.
-La Señora Candice…
-¡Que hay con esa mujer ahora!- la mujer estaba molesta por el ir y venir de los sirvientes.
-No sabemos a ciencia cierta que es lo que sucedido. El caso es que la Señora no aparece. Salió en unos de los caballos y éste ha regresado sin ella…, no hay rastros de la Señora Granchester.
-Le voy a dejar algo muy en claro Señor Mclean.
-Dígame...
-La única Señora de este lugar soy yo. ¿Me ha entendido?
-Disculpe, pero….es la esposa de ...
-Si quiere conservar su posición acate mis órdenes, de lo contrario dese por despedido.
-Será como usted diga….Señora.
-Es obvio que no conoce estos lugares…eso que ha hecho es una imprudencia, desconsideración de su parte…como se ve que esas mujeres hacen lo que quieren siempre. Seguramente ha sido una peleita de marido y mujer...cómo les gusta llamar la atención- Harry se retiró a sus labores. Esperaría la llegada del Duque para informarle sobre la situación.
La tarde estaba desapareciendo poco a poco y pronto oscurecería. El temor lo invadió y una sensación de dolor se insertó en su alma. Empezó a gritar el nombre de Candy una y otra vez, pero era en vano. No había respuesta. Luego de 10 minutos 5 hombres hicieron presencia para ayudar con la búsqueda. El lugar no era muy extenso, pero estaba lleno de arboles. Buscaron en cada lugar, en cada espacio, pero de Candy no había rastros. No se explicaba que pudo haber pasado, ¿Por qué Candy no estaba en ese lugar? ¿Por qué nadie podía darle razón de ella? Se sentía molesto con él, con ella. No era normal lo que sucedía.
-¿Alguna pista?
-No Señor…nada….solo los rastros de Pegaso junto a esta fuente…al parecer la Señora pudo haberlo amarrado a este tronco y sucumbió ante la fuerza del animal, eso nos dice de su regreso….nada más.
Cabizbajo y preocupado dijo: -¡Pueden irse!...yo, me quedaré un poco más…no sé…talvez encuentre algo - por favor váyanse.
-Pero será imposible, ya casi oscurece….- dijo uno de ellos
-Quizás en el silencio...Por favor…déjenme solo...
los hombres comprendieron lo mal que se sentía. Unos minutos pasados sintió una mano en su hombro.
-¡Padre!
-Harry me ha contado lo que ha pasado. Por favor te pediré que conserves la calma... es difícil en estas circunstancias, pero debes hacerlo. Hay que actuar con la cabeza fría, porque no sabemos nada…. Seguramente debe haber una explicación a todo esto…. aparecerá.
-…Candy no está aquí... No entiendo cómo puede desaparecer así de repente, sin dejar rastro, sin que nadie sepa nada... La espera me volverá loco….no puedo estar tranquilo de brazos cruzados ¿nada más?…debo hacer algo… ¡No podré soportarlo!
-Hijo tenemos que esperar solo un poco, por lo pronto todos mis hombres empezaran a buscar por los alrededores...Candy no puede estar lejos.
-Lo único que sé es que a Candy alguien se la llevó, porque no puede irse por su propio pie. Ella no conoce este lugar.
- Si ese fuese el caso debemos manejar la situación con mucha delicadeza, por ahora no daremos parte a las autoridades….yo me encargaré de eso, y te digo que si resulta ser cierto, no tendré piedad….nadie que atente contra la integridad de un Granchester queda impune.
Candy se sentía angustiada y con mucho miedo. Habían llegado a una pequeña cabaña que por su condición dudaría fuese habitable. El olor a moho por todos lados confirmaba lo que sus ojos veían, un lugar sucio, una habitación con un catre y un colchón seria donde ella esperaría su suerte. Se preguntaba, por qué se encontraba en esa situación, que es lo que ese hombre quería de ella. El miedo la sobrecogía y con su crucifijo en su pecho pedía a Dios que tan solo fuese una pesadilla. Pensaba en su hija y en la preocupación de Terry al no saber de ella. Sabía que haría lo imposible por buscarla, pero no dejaba de tener miedo, mucho miedo. Empezaba a acomodarse en el catre, no había otra opción, el cansancio, la sed y el hambre la estaban doblegando. De repente la puerta se abrió. En la borrosidad de su vista y la oscuridad de la habitación solo podía divisar la figura de una mujer. Sus verdes ojos no se apartaban de ella.
-Asi que tú….bueno…. aquí estarás mientras tanto se resuelve una situación.
-¿Qué situación?...
-No te importa
-Es que no entiendo por qué me tienen aquí...yo, yo tengo una hija que me necesita, por favor, que es lo que quieren ...¿dinero?
-No estoy aquí para responder tus preguntas…así que cállate o tendré que cerrar tu boca otra vez- Tenía una soga en sus manos.
-¡No!….Por favor….le prometo que no diré una palabra más, pero no me haga daño...
-¡No es la intención!, pero solo debes colaborar- Candy miraba fijamente a la mujer, que ocultaba muy bien su rostro, por su voz no era muy mayor- mantente quieta, no me gusta la gente que habla demasiado- dijo mientras deshacía una cuerda de sus muñecas-¡Deja de hacer tantas preguntas! …me exasperas y cuando eso sucede actúo de una forma que no creo lo quieras averiguar.-Candy no dijo más y sintió un escalofrió en todo su cuerpo, sentía que desfallecería- ¡Toma, come esto!– le extendió un recipiente con un poco de pan y queso y un vaso con agua. No era la comida más apetitosa que su estómago deseara, pero no era el lugar ni el momento para pedir una gustosa, con el hambre de ese momento podría devorar cualquier cosa, desde la mañana no había probado bocado y su estómago lo resentía –…. No quiero meterme en más problemas…suficiente ha sido todo esto- Candy no entendía las palabras de la mujer y solo se limitó a comer. La noche transcurría sin novedad alguna. Terry se deshacía sus manos de la preocupación y el Duque había mandado a unos hombres al lugar donde estuvo Candy para echar un vistazo más profundo en la noche, quizás su hijo tenía razón y en el silencio pudieran escuchar algo. La Duquesa estaba en su habitación, mientras que el menor de los Granchester se mostró muy cercano a Terry, a pesar de que la madre les envenenaba el alma en su contra, el jovencito empezaba a formar un lazo que a la Duquesa no le gustaba. Varias veces en lo que el castaño llevaba en el Castillo observó esa cercanía y siempre encontraba la excusa perfecta para separarlos.
-Por favor Harry, no es necesario que estés aquí…vete a tu cuarto…a la Duquesa no le gustará.
-Nada de lo que tú haces le gusta a nuestra Madre, bueno dice que no eres su hijo y,…siempre me dice que….que eres un mal hermano.
-¿Si?- su ceño se frunció- ¿tú que piensas…?
-Que no es así. Es verdad que no te conozco bien, pero eres mi hermano y eso para mí es muy fuerte.
-Entonces como tu hermano que soy te pido por favor que no estés aquí…y no la hagas enojar...te agradezco que quieras acompañarme, pero nuestro padre esta ayudando en todo lo necesario.
-Ya verás que Candice aparecerá y ¿sabes por qué?...porque Victoria y tú la necesitan...
-¡Harry!, ¿Qué haces aquí?...vete a tu habitación- el grito desde las escaleras de arriba hizo que el chico diera un respingo, vió de soslayo a Terry y se retiró-…. ¿Se puede saber dónde está el Duque?- preguntó con dureza, pero Terry no le respondió.
-Cada dia tu educación es loable- Terry hizo caso omiso a su comentario y con pasos firmes se dirigió hacia la puerta, al exterior del castillo.
La noche seria larga, pero Terry no podía quedarse allí de brazos cruzados. Tal parece que la tierra se la hubiese tragado. Lo que no se imaginaba era que Candy no estaba muy lejos. Un caso así era bastante raro e insólito, sin un rastro que indicara por dónde empezar, era imposible. En su cabalgata su mente se llenaba de tantos recuerdos, no quería pensar en cosas malas, pero su mente le traicionaba y sentía entonces que su corazon se le saldría del pecho. Sus lágrimas rodaban mojando sus mejillas que morían al secarse con el viento. Le pedía a Dios con el corazón deshecho el poder volverla a ver, sana y salva. Se daba cuenta que sin Candy no podía vivir. El tiempo transcurrido era una eternidad infinita. En el castillo el Duque se preparaba para enviar más hombres y dar parte a las autoridades, no importaba el tiempo que Candy llevaba fuera del Castillo, era imperante que la Metropolis tomara cartas en el asunto y viajarian hasta Westminster. Pensaba en tantas cosas, quizás se había perdido, descartando un secuestro, pero era algo inverosímil llegar a esa conclusión, de ser así, habría vuelto, aunque sería mejor pensar en eso y no en un secuestro. S in embargo si lo fuera no se habian comunicado con ellos para pedir nada. Los hombres que pasaron la noche en el paraje al amanecer se retiraban pues dieron el aviso que descansaran porque llegarían relevos que se extenderían a más allá de la inmensa propiedad del Duque. Terry se quedó un momento más. Estaba desorientado y recordó volver con el Duque. Su paso era lento y pesado, iba en dirección a su caballo, tratando de que sus sentidos se sensibilizaran. Algo en su interior le decía que ella no estaba lejos, quizás era su incredulidad de no aceptar que Candy llevaba muchas horas desaparecida. La fuente, el tronco podrido, la maleza que rodeaba el lugar y los árboles eran recorridos por su mirada triste, buscando algo, sin saber qué. Sus ojos se toparon con algo que brillaba en la base de un frondoso árbol, era un pedazo de la peineta que Candy ocupaba en su cabello. Se inclinó para tomarlo.
-¿Dónde estás Candy? ¿Dónde estarás?...Tengo que encontrarte mi amor, no puede estar pasando esto…. ¿por qué nadie nos dice nada?... te necesitamos….por favor vuelve… vuelve- cabizbajo y triste ocultaba su rostro en el tronco del árbol. El viento soplaba y el silencio del lugar lo mantuvo ensimismado. Cerró sus ojos queriendo matar la sensación de abandono y vacío que sentía. El viento soplaba cada vez más fuerte y la brisa matutina le trajo viejos recuerdos, su risa cantarina y sus ímpetus de niña. -¡Terry!- se escuchó una lejana y suave voz que estremeció su cuerpo, pensaba que en su delirio se estaba volviendo loco, pues esa voz era la voz de ella, tan clara, tan suya. Seguía sumergido en su angustia- ¡Terry!- la voz nuevamente, tan agradable que no quería abrir sus ojos por miedo a que su ilusión desapareciera-¡Mírame Terry! ¿No me escuchas?...soy Candy- unas manos sobre sus cabellos sintió, tan cálidas y tan conocidas que hizo que sus lágrimas escaparan de sus ojos- ¡No llores mi amor!...estoy aquí…¡Mírame!, si no lo haces me voy a enojar mucho contigo ¿me oyes?- Hasta sus rabietas eran claras- al decidir abrir sus ojos, la visión de Terry era borrosa. Su corazón saltaba dentro de su pecho y dijo que habia enloquecido. Las palabras no las encontraba-….soy yo, tu Tarzán pecoso amor.
Frotaba sus ojos húmedos, no podía creer que ella estuviera alli frente a él-... ¿De verdad eres tú?...Candy, ¿no es mi imaginación?
-Soy Candy, mirame mi amor...Tócame - ella tomaba las manos de su Esposo y las posó en su rostro. Luego se abrazó a su cuello y lo besó- ¿Ahora, sigues pensando que lo es?
-Te he extrañado tanto que tengo miedo que esto desaparezca...no entiendo lo que ha pasado...tú habias desaparecido...-¡No lo puedo creer!...Candy….- la abrazo con fuerza- ¿estás bien? ¿Qué te paso, donde estuviste todo este tiempo?
-Mi amor tranquilízate…estoy bien… no puedo decirte porque ni yo misma entiendo que es lo que sucedió. Ahora estoy contigo Terry..- se abrazaba al pecho de Terry-por favor quiero ver a mi hija...llevama a casa.
-Nuestra hija está bien Candy….te lo aseguro…pero no me puedes decir que me tranquilice….necesito saberlo, sea lo que sea que recuerdes.
-Terry…ya, por favor…no te pongas así...mi amor yo te entiendo porque si fueras tú me volveria loca no saber de ti, pero por favor cuando lleguemos a casa te lo contaré.
-Vamos que el Duque moverá cielo, mar y tierra para encontrarte. En estos momentos me espera para hablar con la policia- comentó al momento de subirla al lomo del caballo.
Los sirvientes al verlos llegar se mostraron alegre y un tanto sorprendidos. Eran las 6 de la mañana y los demás dormían. Al menos eso se pensaba.
-Ja, hasta que al fin apareció...No me creo tanto esa historia de que algo te había pasado. Has tenido preocupados a todos en esta casa.
-Cállese por favor...esto no es asunto suyo.
- ¿No te das cuenta que todas son iguales?…esas mujeres americanas todas son unas libertinas…ve a saber a quien habrá conocido y en dónde estuvo y tú como un tonto preocupado pensando en lo peor.
-¡BASTA YA!...NO LE VOY A PERMITIR UN INSULTO MÁS…. ¿ME OYE?
-¡Americana tenía que ser!
-Vamos Candy sube, al parecer la Duquesa tiene una ferviente fijación en las mujeres "Americanas", posiblemente en todas ella ve de lo que carece….- la mujer enfureció y Terry no le dio tiempo de hablar-con su permiso, Señora Duquesa…no quiero olvidar que soy un caballero y tenga que arreglar su estúpida y horrible cara que luce desfigurada.
-¡Atrevido!
El Duque llegaba hasta ellos al escuchar la voz chillona e impertinente de la Duquesa.
-¿Qué sucede aquí?... ¿Candy?... ¿estás bien muchacha?
-Sí Señor...
-Pediré que un médico te atienda y que les lleven el desayuno a su habitación.
-Señor, no me ha pasado nada...estoy bien...de verdad, se los aseguro, pero lo que sí necesito es descansar un rato y comer algo..luego de eso le prometi a Terry que les contaré lo que ha pasado.
-Mi amor...vamos- asintió.
-Me parece bien Candy, porque las autoridades tienen que saber sobre este incidente y aunque ahora estés en casa quien haya osado en retenerte lo pagará con cárcel, sea quien sea. No existe nadie que atente contra la integridad de un Granchester sin pagarlo.
-Pero…señor…
-Apoyo a mi padre en esto. ¡Lo siento!, pero esta vez tu buen corazón no podrá apelar por esa persona.
Subieron y luego de que Candy se duchara y desayunaran, le prometió llevarle a victoria cuando estuviera de mejor semblante y minutos después yacía dormida en los brazos de Terry.
A la hora de la comida se encontraban todos reunidos en el gran comedor. La Duquesa se mantenía en silencio. No dijo una sola palabra ante la comunicación de Terry de marcharse por la mañana donde lo tenían previsto, la villa de Escocia. Faltaban solo un poco más de 3 semanas para que pudieran regresar a América, pese a todo habían pasado unos momentos inolvidables conociendo hermosos lugares que jamás olvidará, incluso el paraje seguía siendo su favorito, así lo expuso ante todos.
- ¿Qué hace aquí?- la mujer había ido hasta la cabaña donde sabía que podía encontrarlo-¿No cree que está siendo demasiado obvia?
-No podía esperar más tiempo para venir…además he venido sola, nadie sabe que estoy aqui...necesito que me digas qué es lo que pasó… ¿Por qué no hiciste lo que te ordené?
-¡Es demasiado arriesgado!...yo…yo no podía retenerla por más tiempo. El Duque iba a dar parte a las autoridades... sería el único perjudicado en esto...
-¿Tuviste miedo…?
- Sabe bien que el Duque no tendrá piedad con quien haya hecho esto, lo que puede ser capaz, es la esposa de su hijo, es su familia….la cantidad de hombres que envió, en cualquier momento iban a dar con este sitio. Estamos dentro de la propiedad Granchester. Solo yo sé cómo hice para hacer que pasaran desapercibidos. Además que justificación daría a los demás de mis ausencias. No, no, no quiero involucrarme más.
-Lo estás de todos modos y no iba a pasar nada si hacías las cosas bien.
-¿Hacer las cosas bien?...en este lugar...no podía ir a otro lado, usted no me dió el suficiente dinero para que me llevara lejos.
-Puros pretextos para no hacer bien un trabajo...te iba a pagar muy bien… ¡eres un tonto!, desperdiciaste la oportunidad de ganar un buen dinero e irte de aquí si lo quisieras.
-Entonces debió darme todo el dinero, mucho dinero, el suficiente... pero si ha de pagarme por la noche que la retuve aquí…. ¿cierto?
-¿Crees que soy tonta?...no, no, claro que no, no te daré un solo centavo más...con lo que te dí, date por satisfecho.
-Pero…
-Ya lo dije y es mi última palabra. Agradece que todavía trabajas, porque debería echarte como a un perro por incompetente. Así que es necesario que te presentes e inventes cualquier excusa con los demás y más te vale que mantengas tu boca bien cerrada- salió rápidamente, mientras que un furioso hombre quedaba en el interior deshaciéndose en cólera, no podía hablar porque sería su fin y no le creerían, seria la palabra de ella contra la suya.
Sí la habían visto salir y eso no era extraño, pero lo que si les llamó la atención es que no pidiera ser llevada, ni nadie que le acompañara.
-Es una pena que se marchen tan pronto, pero no los puedo detener. Mi deseo es que se queden para siempre aquí y…
-¿Si?
-Le había comentado a mi hijo que, seria grandioso el que sus hijos pudieran educarse en Inglaterra, tendrían una educación de primera y nada más me daría gusto que mis nietos crecieran aquí y poderlos ver siempre.
-¿Sus nietos?- Las mejillas de Candy se sonrojaban fuertemente al ver la mirada penetrante de su Esposo sobre ella- bueno, aunque es un lugar muy hermoso y encantador, América es mi casa... pero le agradezco el ofrecimiento, de verdad que...
-No te disculpes...entiendo, toda la vida has vivido en America que es dificil cambiar repentinamente, sin embargo quiero que tengan presente que mi deseo estarán por siempre...serán mis nietos y tienen ese derecho...pero bien no hablemos más de esto y dejemos que el tiempo siga el curso que corresponde. Quizás cambien de opinión, nunca se sabe.
Terry y Candy se dirigían a su habitación a descansar, no sin antes ver a Victoria.
-Tengo tantos deseos de que estemos en Escocia Terry...los recuerdos, todo lo que hay en ese lugar...es maravilloso.
-Ese lugar está lleno de nuestras viejas memoria, allí me entregaste la vida y yo el alma. Fue allí donde concebimos a nuestra hija y también tengo tandos deseos de estar en la villa de Escocia. Le dije a mi padre que mantuviera al tanto de las investigaciones. No creas que las cosas quedaran en el olvido.
-Deberían dejar eso Terry, nada pasó solo fue poco tiempo y esas personas al final me dejaron libre.
-Aunque haya sido asi Candy, tenemos que saber quienes estuvieron detrás de tu desaparición. Gracias a Dios que todo terminó bien, pero el delito esta hecho y el proceso no lo puedo detener.
-Si puedes…
-¡No pretenderás que lo haga!…. ¿o sí?
-Bueno…
-Te dije que no lo voy a hacer y que apoyo a mi Padre en todo lo que tenga que hacer. Tus declaraciones rendidas, todo lo que viviste Candy tienen que dar con esos delincuentes
-Pero...
-…. Escúchame…no sabes las intenciones de esa gente, no sabes si tienen a otra persona que le harán lo mismo ¿te has puesto a pensar que quizás se dieron cuenta de quien eras y por eso te dejaron ir?, es muy probable Candy...saben que mi padre puede pedir la pena de muerte si asi lo quiere, por su osadía...
-¿La muerte?, pero ¿por qué ser tan drásticos con esas personas?...Terry, no...
-Perdóname amor, asi son las leyes aquí...pero descuida, no creo que mi Padre gestione eso. Con todo lo que le dijiste para convencerlo sin antes tú saber esto, esas personas cumpliran en prisión su condena. Sin embargo te repetiré cuantas veces sea posible, tienes que reconocer la maldad que existe en la gente, no todos son buenas personas, no todos son como tú.
-¡Lo sé!, pero hay que perdonar….
-No puedo culparte amor, cuando de niña has sido criada por aquellas bondadosas damas….eso no lo puedo cambiar- le dijo mientras tomaba su rostro y depositaba con ternura un beso en sus labios- pero lamento decirte que esta vez las cosas se harán de una forma distinta y no quiero hablar más sobre esto Candy porque veo que no llegaremos a nada. Será como debe ser pecosa…como lo dicta la ley.
En ese momento Candy se acercaba a la venta y su corazón se detuvo al ver al hombre que pasaba por el jardín. Su semblante tomó un cambio distinto y Terry lo noto de inmediato.- ¿Sucede algo? has palidecido- preguntó preocupado y siguiendo la trayectoria hacia donde la mirada de Candy se fijaba.
-No, no es nada…solo estoy cansada…."-Dios mío, es ese hombre, se parece mucho, pero no, no puede ser ...¿aquí?", puede que sea solo producto de mi imaginación.- pensó.
-No trates de ocultarme nada…por favor...te conozco tan bien que puedo apostarlo.
-Estoy bien de verdad Terry…- Candy abrió la puerta y salió seguida de Terry con rumbo a la habitación que compartían. No queria que siguiera escudriñando sus gestos que la delataban.
-Pediré algo de comer ¿tienes hambre?
-La verdad si…pero bajemos
-Vamos a la cocina...ya verás la cara que pondrán al vernos llegar, pero más aún pagaría por verle la cara a la Duquesa. De pequeño solía hacerlo para llevarles la contraria…los sirvientes me miraban como si fuese a poner una bomba en la cocina...ésta vez no es ese el objetivo, tan solo no quiero que esas personas se esfuerzen yendo hasta allá cuando nosotros podemos hacerlo aquí, que pienso no tiene nada de malo.
Candy sonrió al ver la sensibilidad de su Esposo y cuando llegaron a la cocina todos voltearon a verlos con asombro.
-¿Desea algo Señor?, pídalo que con gusto se lo llevaremos al comedor.
-Claro…pero, quiero que lo traiga a esta mesa- se dirigió a una que estaba a escasos pasos de una ventana.
-¿aquí?...
-Por supuesto… Estamos cansado de sentarnos en una mesa como si fuéramos máquinas. ¿Hay algun problema?
-Oh, no, no como puede decir eso. Es solo que no es la costumbre.
-¿Costumbre? Al diablo con eso…es nuestra última noche aquí, tan solo quiero un vaso con leche , pero no se moleste yo iré por ello, usted por favor atienda a mi esposa.
-Claro que si Señor.
-No, por favor... yo tomaré lo mismo que mi Esposo.
-Está bien, pero si quieren algo liviano podemos preparles unos emparedados.
-¡Esta bien! y muchas gracias...
-Al poco rato
-Señores…- se acercó una mujer con los emparedados- la Rubia se levantó de inmediato temblorosa.
-¿Qué tienes Candy?- sus manos sudaban y su voz se entrecortaba.
-No….no me siento bien… Terry….yo, - Francés la miraba con extrañez- se me ha quitado el hambre, por favor...- El castaño no era tonto, era la segunda vez que Candy se ponía de esa manera.
-Con su permiso - se retiró Francés .
El tipo en el jardín, era uno de los que se turnaban en los establos al cuido de los caballos. Un hombre alto, corpulento y muy tosco, cuyas ropas mantenían el hedor del lugar. Fránces, ahora esta mujer que Candy miraba continuamente y hasta pudo percibir que, ¿con miedo?
-¿Dónde vas Candy?... ¡Espera!- corrió tras ella al ver que desaparecía hasta llegar a su habitación- ¿Qué ocurre contigo amor?- dijo abrazándola….- Candy…. ¡Mírame!, por favor confía en mí. ¿Por qué te pones así? y no me digas que no es nada, porque es la segunda vez...no me ocultes nada que tarde o temprano lo sabré.
-Terry…yo…no...
-Vamos habla Candy…
-No...la verdad no es nada...solo estoy muy inquieta con todo lo que pasado...de verdad.
-Algo me dice que no me estas diciendo la verdad...Candy, si no me lo dices ahora, tarde o temprano lo voy a descubrir...asi que es mejor que me lo diga ahora
primero nerviosa por el tipo del Jardin y luego ahora con esa mujer, Francés...¿Los conoces?...no quitabas la mirada de ella, ¿por qué?
-…¡Terry...¡Terry!...-Candy lloraba -prométeme que pensarás bien las cosas…por favor…que razonarás...
-Me hablas como si actuara como un animal.
-No, no lo eres, pero a veces actúas irracionalmente por tu ira, por favor prométemelo.
-Está bien…está bien.
Candy se tomaba las manos y frotaba una con otra víctima de sus nervios, pero Terry tenia razón. Tarde o temprano se daría cuenta de todo.
-No estoy segura y no quiero cometer un gran error. Cuando estuve en ese lugar encerrada, en mi desesperación por salir... mi curiosidad me ganó. La policía sabe que pude ver el rostro de mis secuestradores, pero entonces no los podía identificar.
-Sé que les dijiste, pero ¿Quieres decir que ahora sí sabes quienes son?- Candy asintió y Terry se mostraba a la expectativa.
-Vi sus rostros en el reflejo de la luz. Se habían quitado esas cosas de sus caras y conversaban en la entrada de la puerta. Salí de la habitación a tientas, ellos no me vieron, pero yo sí, el lugar es pequeño y no encontré salida. Terry… ese hombre del jardín y esa mujer Fránces, ellos….ellos se me hacen parecidos.. a ella además por su voz y sus manos, pero…no lo sé…puedo equivocarme, no debí decirte nada de esto…si es un error y solo….Dios, no, no, no….
-Tranquila mi amor….tranquila, mírame...….aunque en este mismo instante lo que me provoca es buscar a ese tipo y partirle la cara no lo haré- dijo esto crispando sus puños por la ira contenida- No perderé el control... te lo prometí y dejaré que las autoridades realicen su trabajo..Eso sí, lo que la ley imponga para ellos, no voy a desistir y se hará lo que el Duque diga. No tengas miedo que sea un error, las investigaciones no deben dejar dudas... Esto lo tienen que saber y, si te has equivocado no pasa nada, pero si resulta cierto saldrán cosas a relucir que no quiero ni estar en este sitio.
-¡Oh, Terry!…- exclamó abrazándose al pecho de su Esposo
-Pronto nos iremos de aquí y todo esto quedará en manos de la justicia.
continuará...
Les dejo otro capitulo y gracias por sus comentarios.
