Inazuma Eleven no es de mi pertenecía. El anime pertenece a LEVEL-5


Capitulo 24

Sábado por la mañana, el sol comenzaba a salir de detrás de los edificios. Goenji miraba al horizonte desde la habitación de su hermana. Hoy hacia un año que su hermanita estaba en esa habitación, y como le prometió volvería con la victoria. Nadie, ni siquiera Kageyama, le impediría ganar. Cambió su vista, ahora miraba a la pequeña tumbada en la cama.

En otro punto de la ciudad un chico castaño terminaba de preparar su bolsa, aun era pronto, pero antes tenía que hacer una cosa muy importante. Colgó la bolsa a en su hombro y bajo corriendo para salir de casa, aunque antes de que pudiera poner un píe fuera su madre le detuvo.

― Mamoru― se acerco a el entregándole unos guantes de portero desgastados de un tono rojizos, blancos, y un tono amarillento-marrón en la parte baja.

― Son los guantes del abuelo.

― Si, llevalos contigo al partido. Recuerda que él no pudo asistir a la final del Torneo Fútbol Frontera.

― Gracias, mamá. Por su puesto que si. Bueno, nos veremos.

Sin decirse nada más el joven castaño salió corriendo con una sonrisa. Miraba a su alrededor intentando encontrar con la vista a su amigo. Debería de haber llegado hace diez minutos, ¿donde se había metido Goenji? No iban a llegar

― ¡Ha! ¡Goenji! ¿Qué estabas haciendo? ―protesta a ver llegar a su amigo.

― Perdona, estaba en el hospital con mi hermana.

Sin decir nada más los dos amigos comenzaron a caminar en la misma dirección. Hoy era el partido, y hoy hablarían de una vez por todas con Rosen. Estos días lo han intentados de todas las formas, pero siempre estaba fuera de casa u ocupada y no podía atenderles, pero hoy les iba a ver, hoy volvería al equipo.

― Shuuya... Endo... ―un susurró sorprendido, pero al mismo tiempo no, escapaba de los labios de la mujer pelirroja.

― Disculpe las molestias Sra. Fire. ¿Esta Rosen?

Se adelantó hablar el chico de cabello castaño. Lo que ellos no sabían es que ella le estaba escuchando. Estaba sentada en las escaleras, sujetando a Dabo por el collar para que no saliera corriendo. Miraba en piso con tristeza, rabia, ira, nostalgia, y quien sabe cuantas cosas más. Pensar que arriba estaba sus cosas en cajas, cajas que esa misma tarde una empresa de mudanza se encargaría de llevar a su nuevo hogar. En el tren con ella solo partiría una mochila con un par de cosas.

― ¿Cómo que no esta? Por favor. Dejemos hablar con ella. ¡Rosen, por favor!

Los gritos del castaños hicieron que tapara sus oídos, no quería escuchar más. Todo estaba perdido, ni las sonrisas ni nada podría solucionar este problema, si tan solo... si tan solo se hubiera conformado con mirar, conque solo les hubiera visto desde lejos... nada de esto estaría pasando. ¿Por qué tenía que ser tan obstinada?

― Endo, dejalo ― Ahora era Goenji quien hablaba. Colocó una mano sobre el hombro de su amigo mirándole. Miró a la mujer y continuó hablando―. Gracias por atendernos... solo dígale que le estaremos esperando en el instituto. Todos ―Soltó el hombro de su amigo, y con una leve reverencia dio por finalizado ese sin sentido.

― Oye, ¡espera Goenji! ―miraba sorprendido como su amigo se alejaba. Miró a la mujer y al igual que su amigo hizo una leve reverencia antes de salir corriendo tras él.

Andrea cerró la puerta una vez los jóvenes se fueron. Con paso lento se acerco a su hija, sentándose a su lado. No dijo nada, solo quería esperar a ver si ella llegaba a articular palabra. Pero no pasaba, solo miraba al frente con la mirada perdida.

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― ¿A quien esperamos?

― Ni idea...

Ichinose se asomo a la puerta del autobús para ver a su amiga de la infancia, quien estaba afuera viendo como el capitán estaba en la entrada esperando a alguien. Aki agarró su carpeta preocupada por el chico, ¿por qué querría esperar? ¿Quien venía? El chico se percató de aquello, una pequeña sonrisa se dibujo en sus labios aunque en verdad le dolía, le dolía ver celosa a su amor de la infancia.

― Seguro que no es nada. Seguro que se le olvido algo en casa y espera a que su mamá lo traiga. ―dijo bromista.

― No. Espera a Ren.

Todos se sorprendieron a escuchar al delantero estrella. ¿¡Cómo!? ¿Iba a volver?

― ¿Cómo que espera Ren?

― ¿Va a volver al equipo?

― ¿Ah? ¿El mocoso se va a dignar a venir?― Aunque protestó estaba feliz.

La sorpresa era notaria en los rostros de todos, de todos menos Natsumi, ella sabía que eso no seria posible. Ren no podría volver al equipo... apretó sus puños antes de levantarse decidida haciendo que todos se callan a verle. Apartó a Ichinose de la puerta y bajo caminando a donde Endo.

― Endo. Sube al autobús ahora mismo― le miró seria, intentando mantener esa actitud ante la cara sorprendida del castaño.

― ¿Por qué? Solo unos minutos más, estoy seguro que Ren va a volver para este partido.

Todos se había acercado a la puerta para poder escuchar, miraban curiosos como los castaños hablaban.

― No quería contarlo hoy...― el susurró escapo de sus labios mirando a los ojos al portero.― Ren no va a volver a la secundaria. El otro día su padre... pidió el traslado a un internado en Sendai. no va a volver al equipo.

La afirmación de la chica dejo sorprendidos a todos. No volvería... se iría al norte... ¿por eso no volvía? ¿por eso no vino a clase estos días? Entonces... ¿por qué? ¿ por qué no se despidió de sus compañeros? Desde su sitio logro escuchar todo, y aun que su semblante fuera serio por dentro tenía mil y una emociones. No podía irse. No... después de volver a encontrarse no podía irse, y más sin decirse nada. Rabiaba por dentro, pero la promesa que le hizo a su hermana le impedía levantarse e ir corriendo a por ella. Desilusionado, con miles de preguntas en su cabeza volvió a entrar en el autobús. Las puertas se cerraron y el equipo partió al estadio del torneo. Había una final esperándoles.

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Abrió la puerta de los asientos traseros echando la bolsa. Se echo sobre la puerta una vez cerrada. Todo había acabado...

― ¿Estas lista?― Dijo su madre tras cerrar el maletero.

― No.

Las palabras de su hija le partía el corazón.

Ambas montadas en el coche se mantenían en silencio, esta vez ni siquiera la radio estaba de fondo. Se detuvo en un semáforo y miró a la chica. Le veía preocupada. Agarró con fuerza el volante.

― ¿Por qué no has hablado con ellos ni una vez?

La pregunta le sorprendió, pero aun así no separó su cara del cristal.

― No tengo... el valor... para hacerlo.

― Ellos no habrían querido eso. Ni Eruko, ni Shino, y mucho menos Andy.

No dijo nada.

― Rosen, tú no eres así. Tú eres de darlo todo. Eres como tus padres, siempre luchando hasta el final. Sé que estos años han sido duros, pero sé que puedes volver a sonreír, sonreír con la sonrisa que decía Eruko. Esa con la que puedas ganar todo, con la que podrás superar cualquier muro― volvía a ponerse en marcha mientras seguía hablando―. Les importa. Shuuya y Endo, ellos dos han venido día tras días, y lo sabes, quieren que vuelvas, todos te esperan. Aun que no puedas jugar la final explícales. Todos se merecen una explicación.

No decía nada. Solo seguía mirando al frente comenzado una discusión interna, en la cual, su parte azul se hacía más fuerte con las palabras de Andrea.

· ¡Abre de una vez! Debemos luchar. Ya nos van a enviar lejos de todos, no nos puede hacer nada peor. ¡Hablemos con todos!

· Yo... no... no es... esto...

― La desviación esta aquí. Decide: Estación o Estadio.

Las ultimas palabras de la mujer hizo que abriera los ojos de par en pal leyendo los carteles donde cada uno indicaba un lado. Miraba a su derecha e izquierda indecisa. ¿Que debía hacer? El silencio se hizo en ella. El trayecto solo era de unos segundos, pero el tiempo se detuvo para ella. ¿Dejaba a todos o... iba a su lado?

· · ¡Derecha!

― ¡Derecha!― Cerró con fuerza sus ojos mientras gritaba el camino que debía tomar.

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Los chicos habían llegado al estadio, y para su sorpresa la final se jugaría en el estadio de la secundaria Zeus. Sorprendidos por su arquitectura de la antigua gracia caminaban por los pasillos hasta llegar al estadio, ese gran estadio que podría pasar perfectamente por un coliseo, uno en el que disputaría una lucha dioses contra mortales. El estadio era espaciosos y grandes, muy grande. Las pantallas colocadas entre arquitectura igual que los pasillos, incluso alguna que otra estatua se podía ver.

― Cómo pudieron cambiar el lugar del partido. Kageyama movió sus influencias. Lo que me pregunto es... ¿qué estará tramando?

Endo tuvo un mal presentimiento, con un rápido movimiento miró a su espalda, en una de las partes más altas ahí estaba ese hombre de vestimenta morada. Todos voltearon a verle. Kido con frustración y sorpresa, el entrenador sin expresión, y Goenji mantenía su rostro serio, pero en verdad retenía su rabia y enfado, acumulando todo en sus puños. Hibiki miró a sus jugadores, debía decirle a Endo, puede que no sea el mejor momento, pero tiene que hacerlo.

― Endo, necesito hablar contigo.

Endo dejo de ver a su amigo para mirar al entrenador, poco después todos voltearon para ver que tenía que decir.

― Quizás Kageyama este involucrado en la muerte de Daisuke, me refiero a tu abuelo.

La declaración del entrenador le dejo sin palabras, asombrado, casi sin respiración. La sorpresa no era solo del portero, todos se sorprendieron al momento, ¿cómo podía ser eso posible?

―Que mi abuelo... ¿murió por culpa de Kageyama?― el susurro escapaba de sus labios con una voz temblorosa.

La ira comenzaba a recorrer su cuerpo. ¿Cómo se atrevía? ¿Cómo puedo hacer eso? Con rabia comenzó apretar sus puños con fuerzas mirando el suelo con el ceño fruncido.

― Entrenador ¿Por qué le dijo eso?― protestaba Natsumi mirando al anciano.

No dijo nada, solo levanto un poco la cabeza. Sabía que un entrenador no debía inquietar a un jugador antes de un partido y menos antes de una final. Pero también sabía que jugar con odio, o con ansias de venganzas no era bueno para ellos. Lo sabe bien, hace cuarenta años ellos se sumergieron en la rabia y el odio, haciendo que dejara el fútbol tras ese accidente. A ellos no le podía pasar eso. Endo comenzaba a notarse más acelerado, mordía su labio inferior con rabia. Si continuaba así, o en sus pensamientos estuviera jugar con odio y resentimiento renunciaría hacer el entrenador y no llegarían jugar la final. Endo iba a explotar de un momento a otro, pero una mano amiga en su hombro le hizo detenerse y comenzar a tranquilizarse. Miró a su espalda encontrando la mirada sería de Goenji. Es cierto, no es al único que Kageyama ha herido. Tomó aire con tranquilo y lo soltó, así unas cuantas veces más. Goenji suavizo su semblante a sintió. Derrotarían a Kageyama pero con el fútbol.

― Endo.

― Endo.

― Hazlo Endo.

― Tú puedes Endo.

― Capitán.

Todos comenzaron a llamarle, dándole su apoyo y sus energías, ganarían el partido fuera como fuera. Las voces de sus amigos y compañeros hicieron que por fin llegara a relajarse del todo.

― Entrenador... amigos... ― dijo tomando sus pausas para intentar encontrar las palabras adecuadas―. A todos los considero como grandes compañeros, les conocí gracias a este maravilloso deporte. Sé que odio a Kageyama, pero no quiero jugar con ese sentimiento. El fútbol es divertido, entretenido y muy emocionante. Es uno de los mejores deportes. Donde cada uno de nosotros se comunica por medio de un balón. Por eso este partido sera... igual a los demás. Es decir. Juguemos con nuestro estilo para obtener la victoria juntos, porque... el fútbol nos gusta mucho.

Las palabras del capitán llegaron a los corazones de todos sus amigos y compañeros. Sin perder más tiempo todos fueron corriendo al vestuario para prepararse. Aun en el terreno de juego se quedo parado el entrenador, viendo como se marchaban y orgulloso del portero. Unos minutos más tarde que ellos el entrenador entró en el vestuario observando a sus jugadores, los cueles tenían sus cuerpos aun magullados por los entrenamientos tan duros que hicieron todo este tiempo, sus victorias le han hecho llegar a donde están.

Goenji comenzaba a ponerse su camiseta, antes de poder ponérsela del todo pudo ver el collar de su hermana que brilló por unos segundos, llegando a su mente el recuerdo de su hermana tumbada en aquella cama. Con cariño y fuerza tomo el collar mientras cerraba los ojos, cumpliría su promesa sea como sea. Endo observo a su amigo, sabía por lo que estaba pasando, el también sentía esa frustración y enfado. Sin decirle nada continuó vistiéndose, abrió la bolsa para coger sus guantes, bajos estos los de su abuelo. Miro los guantes con determinación y seriedad, lograría ganar el partido, por sus compañeros, por todos lo que le han apoyado todo este tiempo, y sobretodo por él y los Súper Once.

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― Seguro que los muchachos ya han acabado― dijo Aki con una sonrisa caminando junto a Haruna, ambas iban a los vestuarios.

― Espero que no pase nada grave. Natsumi tuvo que irse para contestar.

― Seguro no es nada. Ahora nosotras debemos dar todos nuestros ánimos a los chicos.

Escondida tras una pared apretaba sus labios agarrando con fuerza su chaqueta. Tomó aire soltándolo poco a poco. No había vuelta atrás. Le contaría sobre su mentira e iría a la estación a tomar el tren. Soltó su chaqueta y ahora agarró la visera de su gorra haciendo que tapara mucho más su rostro. Escucho unos leves golpes en una puerta, escucho la voz animada de Endo y como se volvían a cerrar. Ya estaban listo.

― Vamos... debes hacerlo...― se decía a si misma en un susurro antes de apartarse de la pared.

Su paso era lento, algo dentro de ella aun le decía que saliera corriendo y no mirara atrás. Pero debía hacerlo, no huiría más. Ellos se tomaron muchas molestias para hacer que volviera al equipo, como mínimo debía darle una explicación. Delante de la puerta trago duro. Con un leve temblor comenzó a levantar el ... no pasara nada. Apretó sus labios y ojos mientras llamaba a la puerta repetida veces.

― ¿Ah?...

― ¿Sera Natsumi?

Desde a dentro la mayoría miró confundido la puerta. Aun que en menos de un segundo su confusión paso a un leve enfado haciendo que se tensaran y pusieran en guardia. ¿Sería alguna trampa de ultima hora? Aunque adentro todos se quedaron callados y debatiendo en sus mentes que hacer había alguien que estaba ajeno a todo. Goenji, sentado en la banca mantenía las piernas abiertas apoyando en ellas sus brazos mirando el suelo manteniendo su semblante serio. No lo demostraba, pero estaba dolido. ¿Cómo podía hacerle eso? Como podía irse sin despedirse, sin decirle nada... ¿ni siquiera como... Rosenthal?

― Capitán...― susurraron los de primero a ver como el castaño se acercaba a la puerta.

― No pasara nada chicos...

El susurro del capitán era más de esperanza que para tranquilizar a sus compañeros. Era ella, tenía que serlo. No se iría sin decirles nada. El Ren que conoce no es así. Agarró el pomo y con miedo de no encontrar al pequeño de cabello negro, o a la pequeña de cabello plateado, le paralizaba. Los golpes volvieron, esta vez solo dos. No podía dudar. Cerró con fuerza los ojos y abrió la puerta enseguida. Nadie dijo nada. Ni siquiera quien llamaba, ella estaba demasiado sorprendida a no esperar aquello.

― ¡Ren!

El grito de todos hizo que el castaño como el de cabello crema miraran a la puerta alterado. Era ella. Goenji se levantó como auto reflejo, quiso ir a pedirle explicaciones, pero no podía, no podía hacerlo como sus impulsos le exigían, no era Rosen en ese momento.

―... H-ho-ho-hola... chicos...

Un leve susurro salia de sus labios, no tenía fuerzas para verle a los ojos. Invitada y más bien, arrastrada por sus amigos entró en el vestuario cerrando la puerta. Estaba frente a todos, entrenador, jugador y mayor parte de gerentes. Los nervios le mataban. Pero todos querían una explicación...

― Ren... Natusmi nos dijo que te iría... ¿es cierto?― las palabras de Max le sorprendieron un poco. Bueno... era normal que ella lo supiera, seguro que fue Natsumi quien hizo los tramites por orden de su padrastro.

― Ren.

― ¿Por qué no respondes Mocoso?

El ambiente comenzaba a calentarse, el silencio del de gorra no ayudaba para nada. Solo mantenía agachada la cabeza apretando sus puños. No sabía por donde comenzar, ¿cómo se lo diría? No esta fácil como parece...

― ¡Ren!

El grito sorprendió a todos, sobre todo que el grito lo diera Domon y que fuera él quién se cercó al de cabello negro para agarrar su chaqueta y zarandearlo un poco. Eso era más trabajo de Someoka.

― Ren, somos tus amigos, ¿por qué no nos lo dice? ¿Qué sucede? ¿¡Por qué dejastes de venir al equipo!? ¿¡Por qué te pego esa persona!? ¡Re..! Ren...

El enfado de Domon quedo anulado por el leve sollozo que escapaba de la garganta de la más baja mientras lágrimas recorrían sus mejillas. Algo dentro de él se encendió, escullar como lloraba hizo que no pudiera contenerse. Colocó una mano en el hombro de Domon tirando un poco de él para que soltara a la chica. Chocó su mirada sería y ardiente con el del mayor haciendo que este soltara a la menor y mirara extrañado y asustado al delantero. Su mano ahora estaba en el hombro de ella, su mirada se había relajado.

― … calmate Ro- … Ren. Pero cuenta que sucede― susurró el delantero apretando un poco su hombro antes de apartase.

― Shuuya... kun...

Esto no tenía sentido por ningún lado. ¿Qué sucedía? ¿Qué estaba pasando? Sí alguien lo sabe que me lo explique. No entendían lo que sucedía, pero todos llegaban a la misma conclusión. Es algo muy importante. No decían nada, solo miraban al más bajo. Tragó duro subiendo su mano hasta sus labios mordiendo con fuerza su pulgar. Piensa. Piensa. Piensa. Piensa...

Solo... solo hace unos minutos de eso... pero me ha parecido una eternidad..

― De verdad... que lo lamento chicos... yo... yo... no quería que esto llegara a...

Aun sin mirar a sus amigos comenzó hablar. Saco de su boca el dedo y se quitó la gorra dejando que caiga al suelo.

― Este punto... yo solo quería volver a jugar al fútbol. Solo quería volver a patear un balón con mis amigos.― apretó los labios―. Lo lamento tanto... yo...

Sin saber como seguir hablando, y sin que el nudo en su garganta le dejara sacar más palabras con sentido, levanto la mirada mientras se quitaba la peluca, dejando ver su cabello plateado y sus ojos de distinto color con las lágrimas brotando de ellos.

Aquí estamos... al principio de todo...

uf... no sé que decirles. ¿Qué debo hacer? ¿Salir corriendo? ¿Romper el nudo en mi garganta? ¿Luchar contra todo y volver a estar con mis amigos?

No lo sé... no sé que hacer, o que decir. Sé que quieren una explicación. Sus rostros asombrados y sin entender nada me lo grita a los cuatros vientos.

Ni siquiera puedo callar mis pensamientos y dejar hablar a mis verdaderos sentimiento, no sé ponen de acuerdo, desde que comencé a disfrazarme por ultima vez de Ren, ya comenzaron a discutir.

Quisiera tener un botón que me hiciera volver atrás una y otra vez, retroceder siempre hasta antes de ese partido, retroceder hasta el accidente de mi hermano, evitar que todo sucediera, así.. hoy no estaría aquí de esta forma, sino preparada para el partido y preparada para luchar hasta el final.

¿Qué debo hacer?

Continuará...