Quería gritar, decirle que se fuera al infierno, pero su voz no saldría; pronto en lo único que podía pensar era en recibir un poco de aire, en sobrevivir, ni siquiera podía pensar con claridad. Sólo la imagen de Sam y Bobby aparecieron frente a sus ojos mientras todo se volvía oscuro y la vida comenzaba a escaparse de su cuerpo.
- Estaremos juntos por siempre – fue lo último que dijo Gabriel antes de que su cuerpo se encendiera en llamas.
Dean pudo ver la traición y el miedo plasmarse de nuevo en sus ojos desenfocados antes de que las manos se apartaran se su cuello y la figura fantasmal desapareciera para siempre. Sintió el escaso aire abrirse paso a través de su dolorida garganta y un abrumador calor envolver su cuerpo, quemando especialmente su brazo izquierdo. De pronto un par de manos frescas le sacaron del calor y el humo y sus pulmones y su piel sintieron por fin el aire frío reconfortante.
- ¡Dean! ¿estás bien? Abre los ojos por favor – escuchó la voz suplicante de Sam, demasiado cerca de sus oídos. Sintió la suavidad de los brazos del joven cazador sosteniendo su peso y entonces supo que estaba a salvo… que todo había terminado.
Abrió lentamente los ojos intentando ver algo a través de la brillante luz del día. Logró al fin ver el rostro preocupado de Sam, sosteniéndole en brazos, las lágrimas regando sus blancas mejillas y una enorme mancha de sangre seca en su cien. Castiel estaba inclinado a su lado también, sus ojos llenos de preocupación y una profunda tristeza mientras veía las pertenencias de Gabriel ardiendo a tan sólo un metro de distancia. Seguramente el chico sentiría que había matado de nuevo a su hermano.
- Sammy, estás herido – dijo con voz demasiado ronca.
La pálida mano de Dean, alcanzó el rostro de Sam para secar las lágrimas que corrían por sus mejillas para caer luego por su barbilla.
Sam suspiró aliviado al escuchar la voz del rubio - Estoy bien, tal vez tenga una conmoción leve. Fuiste tú quién casi fue estrangulado hasta la muerte, por no hablar de quemado – está última palabra salió con un dejo de ira.
- Lo siento, Dean – susurró Castiel lleno de arrepentimiento – tenía que hacerlo o de lo contrario él te mataría.
- Está bien, Cas. Estoy bien.
Sam bufó enfadado al recordar como minutos antes, había corrido hacia el patio invadido por la preocupación, esperando que Castiel estuviese protegiendo a Dean; justo para encontrar al rubio tendido demasiado cerca de las pertenencias de Gabriel, mientras Castiel les prendía fuego, ignorando la cercanía de Dean. Apenas había llegado a tiempo para ver la figura en llamas desaparecer sobre el cuerpo del Singer. Sabía que Cas no había tenido otra opción, aun así no dejaba de preguntarse qué hubiera ocurrido si no hubiese llegado a tiempo para salvarle del fuego.
¿Qué demonios está ocurriendo aquí? – la grave y furiosa voz del director hizo eco en el patio trasero al ver el enorme incendio y los tres chicos heridos tras este.
- Señor director, le juro que hay una explicación válida detrás todo esto – intentó Castiel, levantando sus manos en sumisión.
- Eso espero, de lo contrario estarán en serios problemas.
- Un fantasma – se apresuró a explicar.
El director frunció el entrecejo, sorprendido y preocupado a la vez.
- Me temo que necesitaré una explicación más detallada… al menos cuando se hayan hecho cargo de esas heridas.
- Sam, Dean, ustedes vayan a la enfermería yo me haré cargo – Se ofreció Castiel.
- Pero también estás herido, Cas.
- Estoy bien, Dean.
Sin darle más vueltas al asunto ambos chicos se marcharon dejando a Castiel en el patio haciendo frente al director.
ooOoo
- Tenías razón, Sammy, nunca debí haber confiado en Gabriel… lo siento. Al final nada de esto sirvió de algo – comenzó Dean horas más tarde cuando habían dejado la enfermería.
Habían envuelto su brazo izquierdo en un vendaje blanco y le habían enviado a su dormitorio con medicamentos para el dolor, mientras que Sam había necesitado unas cuantas puntadas para cerrar la herida en su cabeza. Afortunadamente ninguna de sus lesiones había sido grave.
- Está bien, Dean, todo ha salido bien… además si hubiéramos quemado sus cosas desde un principio, nunca habríamos descubierto lo de Jason.
- Hubiera sido mejor así, de todos modos no hay nada que podamos hacer – dijo mientras se tendía sobre su cama, relajándose bajo la suavidad del colchón.
- De ser así aun estarías aun buscando desesperadamente cualquier pista.
- De ser así no me sentiría como si le hubiera fallado a Benny de nuevo.
Sam sintió una punzada de dolor en su pecho, sabía que todo esto era por Benny, pero no podía evitar sentir celos. Siempre que escuchaba aquel nombre se llenaba de miedo de tan sólo pensar que aún quedaba algo de amor hacia el profesor en el corazón de Dean.
- Por supuesto, siempre todo es por Benny – dijo Sam con una risa amarga.
- No empieces de nuevo, Sam.
Pero Sam no respondió, se recostó sobre su cama de espaldas a Dean pretendiendo ignorarlo.
- Hey, Sammy, no te enfades por eso – Dean se incorporó mirando fijamente la espalda de Sam a la espera de una respuesta que no llegó.
Sam sintió de pronto al otro chico sentarse a su lado, mientras sus manos comenzaban a acariciar sus cabellos sucios y empapados por el sudor.
- Sammy, sabes que eres lo más importante para mí… mucho más que Benny… Pero aún tengo ese sentimiento de culpa, no dejo de pensar que arruiné su vida… que él arruinó su vida por algo que no valía la pena.
El Winchester se dio la vuelta para encontrarse de nuevo con los ojos de Dean, llenos de sinceridad y sintió que de nuevo se comportaba como una adolescente celosa, pero simplemente, a veces perdía el control de sus emociones.
- Lo sé, Dean, lo siento. Debe ser debido a la conmoción.
- Sí claro, como digas – sonrió divertido.
Tres suaves golpes se escucharon en la puerta irrumpiendo en la ahora silenciosa habitación. Dean abrió con recelo la vieja puerta del dormitorio, viendo con alivio que se trataba de Castiel.
- Hola Dean ¿cómo están tus heridas?
- Mejor de lo que esperaba – respondió mientras invitaba al otro chico a pasar con un gesto de su mano. Castiel pareció dudarlo unos segundos, mas luego accedió.
- ¿Qué tal la charla con el director? – preguntó Dean una vez que estuvo adentro. Sam se incorporó en la cama viendo al moreno con interés.
- Le dije lo que pasó con Gabriel… parcialmente.
- ¿qué quieres decir con "parcialmente"?
- Le dije que el fantasma de Gabriel apareció e intentó hacerte daño… no le dije nada acerca de Jason o los perros del infierno.
- Eso está bien, gracias Cas – respondió sinceramente, sabiendo cuanto se había opuesto al moreno en proteger a Jason.
- ¿Qué dijo el director? – preguntó Sam desde su cama.
- Estamos suspendidos por tres días – los ojos de los chicos se ensancharon sorprendidos de manera casi cómica – el director se enfadó ya que no acudimos a él o a algún profesor en busca de ayuda, piensa que no debemos ocultar asuntos de tal calibre cuando involucran a la escuela y mucho menos debemos encargarnos de cosas sobrenaturales por nuestra cuenta mientras estamos bajo su supervisión.
- Suena razonable.
Un incómodo silencio reinó en la habitación. Ambos chicos esperaban que Castiel tomara asiento o se marchara del dormitorio, pero no parecía tener la intención de hacer cualquier cosa, ni siquiera se movía mientras su mirada vacía se posaba en ningún lugar.
- Cas, siento mucho lo que pasó con tu hermano – dijo Dean sin atreverse a mirarle a los ojos.
- Nada de esto es tu culpa, Dean.
- Lo sé, pero lo siento por ti…debes estar pasando por algo terrible.
Nuevamente Castiel no respondió, pero sus ojos usualmente tristes se veían aún más tristes que nunca.
- Si deseas puedes quedarte aquí esta noche. Dudo que quieras quedarte sólo en tu dormitorio.
Sam abrió la boca para protestar, pero se dio cuenta de que no había nada que cuestionar. A pesar de que el chico no lograba agradarle mucho aún, Dean tenía razón ¿y quién era él para oponerse?
Castiel dudó por unos minutos antes de responder. Era cierto, lo que había ocurrido ese día había sido un infierno. Aunque él y su hermano nunca habían sido muy unidos y nunca se habían llevado bien, Gabriel era aún su familia y le quería de cierto modo. Pero al ver los objetos cubiertos por el aura oscura que cubría a Sam, le hacía querer declinar. Pero la cama de Dean permanecía impecable… revuelta y con las sábanas sucias pero cubierta por un aura humana, pura y brillante.
- De acuerdo. Me quedaré en tu cama si no es mucha molestia.
- No lo es – respondió Dean con una sonrisa.
Los tres chicos pasaron el resto de la tarde y la noche viendo películas y comiendo frituras. No volvieron a tocar el tema de Gabriel o Jason, lo único que necesitaban era despejar su mente y olvidar aunque fuese sólo por una noche los horrores que habían vivido.
Dean fue el primero en quedarse dormido. Los medicamentos para el dolor y los acontecimientos del día le habían dejado agotado y somnoliento. Sam sonrió al ver la expresión tranquila en su rostro y lo arropó con las sábanas. Al ver en dirección a la cama del frente vio que Castiel aún estaba despierto pero sus ojos estaban fijos en la pared en lugar de la pantalla del computador portátil que reproducía la película que estaba por terminar, seguramente no podía concentrarse debido a todo lo ocurrido con su hermano.
No podía evitar pensar que el chico era demasiado extraño, parecía tan carente de emociones cuando en realidad en su mente ocurrían miles de cosas, a veces era imposible descifrar en que estaba pensando. Se preguntaba cómo había llegado a convertirse en amigo de Dean cuando el chico tenía serios problemas al socializar con la gente, por no hablar de su hostilidad hacia ciertas personas…en especial hacia Sam.
- Castiel – llamó Sam en voz baja. El moreno parpadeó al salir de sus pensamientos y sus cansados ojos azules se posaron en los suyos en señal de que tenía su atención - ¿puedo saber por qué me odias? Ambos sabemos ahora que no he matado a tu hermano, no te he hecho nada y aún sigues viéndome con desprecio.
- No te odio – fue la respuesta inmediata de Castiel – simplemente no confío en ti.
- Más bien pareciera que me tuvieses asco… no dejas que me acerque a menos de un metro de ti y huyes de mis cosas como si tuvieran la peste ¿qué te pasa?
Sam pensó que el chico no respondería, sin embargo, después de largos segundos dijo inseguro - Tal vez no vayas a creerme pero puedo ver el color de tu aura, manchada y llena de oscuridad. Hay algo muy siniestro dentro de ti y eso me hace sentir incómodo.
- ¿Hablas en serio?
Parecía increíble escucharlo, pero Sam a lo largo de su vida había conocido a personas que podían predecir el futuro, leer sus pensamientos y muchas otras cosas que las personas comunes jamás creerían, por lo tanto no era difícil creerle a Castiel cuando sus ojos no expresaban más que la sinceridad y bastaba con ver al chico una sola vez para darse cuenta que no sabía de mentiras.
- ¿Qué hay de diferente en mí? ¿por qué mi aura se vería de tal manera?
Entonces Sam pensó en sus sueños, las visiones donde había visto morir a los padres de Bela, y se preguntó si aquello tendría algo que ver.
- Pareces saber la respuesta – comentó Castiel al ver el ceño fruncido y la mirada perdida del joven cazador.
- ¿Te preguntabas cómo supe que Bela había hecho el trato? … Bien, pues lo soñé. tuve una visión donde la vi hacer el trato y luego vi a sus padres morir… ¿crees que esos sueños tengan algo que ver con el color de mi aura?
- No lo sé, tal vez sean sólo suposiciones pero… dudo mucho que haya sido un don del señor, probablemente venga de algo mucho más siniestro.
- ¿Te refieres a un demonio?
- Es posible.
Entonces Sam recordó a Jessica y sus ojos completamente negros al hacer el trato con Bela y su sonrisa torcida cuando la había visto en el comedor.
- ¿Y si me deshago del demonio que causó eso, mi aura volverá a la normalidad? ¿volvería a estar limpio?
- No lo sé, Sam. Si esa es la causa podría ser posible, pero no puedo decirte nada con certeza.
Sam suspiró decepcionado pero a la vez lleno de determinación; si aquel demonio aún seguía en la escuela tendría que irse, no podía permitir que otros estudiantes ignorantes vendieran sus almas y mucho menos podía permitir que escapara con el cuerpo de Jessica; tenía que salvarla sin importar como.
- Es extraño pero no eres el único que lleva esa aura oscura. En esta escuela hay por lo menos una decena de ellos. Me preocupa que tal vez estas personas hayan vendido sus almas al igual que Jason y Bela.
El ceño de Sam se profundizó al escuchar aquella declaración ¿pero qué podría hacer? definitivamente esta vez debería decírselo al director, no era un espíritu vengativo lo que estaban tratando, era un demonio, la criatura más peligrosa que pudiera colarse en su escuela, pero ¿cómo podría decírselo sin involucrar sus sueños o Jason o a Bela? Sólo tenía que hacer algo antes de que su sueño se hiciera realidad o de lo contrario tanto Jessica como Dean saldrían lastimados y Dios sabrá cuantas personas más.
ooOoo
A la mañana siguiente, en cuanto Sam abrió los ojos se dio cuenta de que Castiel ya se había marchado. La cama estaba perfectamente hecha y no había ningún rastro del chico. Dean tampoco se hallaba en la cama aunque su ropa sucia esparcida por el suelo y el sonido del agua de la ducha al caer le indicó que estaba tomando un baño. Al ver los números en la pantalla digital de su reloj de dio cuenta de que tan sólo eran las 7:30 am. Aún era demasiado temprano teniendo en cuenta que hoy no asistirían a clases, así que se cubrió con las mantas hasta la cabeza e intentó volver a dormir.
La puerta del baño de pronto se abrió y como si supiera que ya se encontraba despierto Dean habló – Deberías apurarte si no quieres perderte el desayuno, estamos suspendidos no en huelga de hambre.
Sam recordó con un gruñido que aunque estuviesen suspendidos el horario de sus comidas era el mismo para ellos. Al descubrir su cabeza de las pesadas sábanas se encontró con Dean de pie en la puerta del baño, con el cabello húmedo y llevando sólo una toalla alrededor de sus estrechas caderas.
- O tal vez podríamos aprovechar el tiempo para otra cosa – dijo mirándole de arriba abajo con una mirada lasciva.
Dean sonrió y se acercó para plantar un beso en sus labios, mas se retiró mucho antes de lo que Sam hubiera deseado.
- Ya tendremos tiempo para eso, comer está ahora en mi lista de prioridades.
- Tienes razón – respondió con humor y procedió a entrar al baño, dándole una última mirada al rubio mientras buscaba su ropa en el armario.
ooOoo
Ambos chicos tomaron una mesa con sólo un par de asientos, uno frente al otro en una esquina del comedor. Sorprendentemente, Dean no parecía estar muy interesado en su comida; masticaba lentamente los alimentos como lo haría una persona normal en lugar de engullirlos como acostumbraba. Bastaba con mirarlo para darse cuenta de que por su cabeza rubia aun rondaban pensamientos sobre Jason y lo que haría para ayudar a Benny. Por tal razón, Sam dudaba en contarle sobre Jessica y su posesión demoniaca.
Al entrar a la cafetería lo primero que hizo Sam fue buscar los cabellos largos y dorados de la joven, mas no los halló por ningún lado y ahora llevaban casi media hora allí y la chica aún no aparecía, lo que le hacía pensar que probablemente ya no se hallaba en la escuela. Aquel pensamiento le llenó de terror, pues posiblemente el demonio había huido con el cuerpo de aquella dulce chica, que aunque ya no sintiese lo mismo por ella, aun despertaba un increíble cariño dentro de Sam.
Levantándose de una de las mesas vio a Ava, la mejor amiga y compañera de habitación de Jess y pensó que probablemente ella sabría algo al respecto.
- Dean ¿te importaría esperar aquí un momento?
- ¿A dónde vas? – preguntó con la boca llena.
- Sólo iré a saludar a alguien, no tardo – Dean le miró con suspicacia, pero no dijo nada.
Sam le ofreció una sonrisa reconfortante antes de levantarse de la mesa sin ni siquiera haber terminado su desayuno y corrió hasta alcanzar a la chica de cabellos cortos antes de que abandonara el comedor.
- ¡Ava, espera! – dijo Sam mientras la tomaba del brazo.
La chica le miró con desprecio antes de soltarse bruscamente de su agarre.
- ¿qué quieres, Sam? – por su tono de voz obviamente estaba enfadada.
- Sólo quiero preguntarte sobre Jess, no la he visto en un par de días y...
- No está aquí, ha estado fuera desde hace un par de días – respondió cortante.
- ¿Sabes a dónde fue?
- Eso no te incumbe.
Sam suspiró con frustración y continuó – ¿no crees que haya estado actuando un poco raro últimamente?
- Por supuesto que ha estado actuando extraño, Sam; está deprimida debido a que un imbécil la engañó… ¡y con otro chico!
Las mejillas de Sam se tornaron rojas y sus ojos vagaron por todo el comedor esperando que nadie hubiese escuchado sus exclamaciones. Por suerte nadie parecía mirar en su dirección, además de Dean, pero a su distancia era imposible que pudiera escuchar algo.
Sam abrió la boca para decir algo, pero la pálida mano de un chico el cual no recordaba haber conocido se posó sobre su hombro y Ava aprovechó esta oportunidad para marcharse.
- disculpa, el director me envió a buscarte. Quiere verte en su oficina, a ti y a tu compañero.
- De acuerdo… gracias.
El chico se marchó dejando a Sam confundido. Ya estaban suspendidos por tres días ¿qué otro castigo podría tener en mente el director?
ooOoo
Sam y Dean se miraron nerviosos mientras tomaban asiento en frente del escritorio del director.
- Buenos días chicos ¿cómo va su primer día de suspensión? – preguntó con un leve toque de humor. Ambos chicos se encontraron suspirando al saber que el hombre no se hallaba furioso. Sin embargo ninguno de los dos respondió.
- No pongan esas caras, no los he llamado para castigarlos… no está vez – el director sonrió – ayer recibí una carta, tarde en la noche, una carta que nunca esperé recibir por parte de un estudiante. Este chico confesó haber vendido su alma para que Gabriel fuese asesinado y sorprendentemente los hechos encajan perfectamente con sus palabras. Lo que quiere decir que el caso está cerrado. Ya le hemos informado a los cazadores que estaban investigando aún, por lo que me alegra decirles que ni ustedes dos ni el profesor Lafitte son considerados ya sospechosos.
No pude evitar notar que ahora tengo 100 reviews!, por lo tanto quiero aprovechar la oportunidad de agradecerles a todas ustedes por todo su apoyo y colaboración :3 por favor sigan comentando, me hace muy feliz saber sus opiniones y a la vez me ayudan mucho a mejorar la historia.
