Capítulo 25 : Sobrecarga de adrenalina, parte 3.
Aquel joven se levantó del trono perteneciente a Daerys y se acercó a ella, los tres generales se colocaron en medio para protegerla.
- Oigan, oigan, vengo en paz, no me parece que esto sea una agradable bienvenida. - dijo el sujeto en tono burlón. - después de tanto tiempo creí que estarían felices de verme.
La reina del clan sombra hizo un gesto hacía sus generales para que le abrieran el paso, ellos duraron primero porque con cualquier descuido el poder de ella volvería a bajar, pero terminaron haciéndose a un lado.
- Reyis... - susurró Daerys débilmente. - ¿Que... haces aquí? ¿Por... qué?
- Vaya, me alegra que hayas conservado el mismo cuerpo que hace 100 años, honestamente tus anteriores formas no eran nada bonitas. - sonrió Reyis.
Esto enfureció a Daerys y estuvo a punto de atacar a Reyis, pero no lo hizo porque corría el riesgo de que su poder bajara y más ahora que su entrenamiento mental había sido detenido de forma repentina quedando con el 69% de su poder.
Reyis no pasó por alto eso.
- ¿Que pasa? - preguntó. - ¿Querías atacarme? No creo que logres hacer demasiado con eso. - dijo señalando el aparato que estaba en el hombro de Daerys que marcaba el 69% de su poder. - ¿Tu poder bajará si haces demasiado esfuerzo?
- Suficiente. - dijo Sazka enfadado y junto Xuty y Ezxion decidieron atacar Reyis.
Los tres generales sombra atacaban a la vez con puñetazos y patadas, pero Reyis las bloqueaba y esquivaba fácilmente, incluso bostezaba del aburrimiento.
Daerys contenía sus ganas de atacar, porque si lo hacía perdería de todas formas al no tener el 100% de su poder.
- ¡Los tres a la vez! - gritó Sazka y los generales se pusieron uno a lado del otro para realizar su ataque en conjunto y más poderoso.
- ¿Ya van a dar lo máximo tan rápido? Que decepcionante. - rió Reyis. - además, Daerys se enfadara mucho con ustedes si esta nave resulta gravemente dañada.
Los generales sombra entraron en razón y detuvieron el ataque, sólo para ser velozmente golpeados por Reyis, dejándolos tirados en el suelo.
- ¿Acaso creían que ustedes podrían hacer algo contra mi? - preguntó Reyis sarcástico. - la única que podría vencerme es Daerys, pero es una gran lástima que ella no este en las condiciones óptimas para hacerlo, que pena.
- ¿Que estas... haciendo aquí? - preguntó la reina ya un poco menos debilitada.
- Es una pregunta muy fácil de responder, pero será mejor que tus generales te lo enseñen, así lo ves con tus propios ojos. - respondió Reyis.
Los generales no entendieron, pero Reyis les hizo una seña para que se dirigieran a la computadora de la nave.
- Y ahora, muestrenle a nuestra querida reina la última batalla de los rangers. - ordenó Reyis.
Confundida, Daerys miró lo que se visualizaba en la pantalla, se trataba de los rangers siendo apaleados muy fácilmente por otros sujetos que también parecían tener trajes de rangers.
- Con que esto lo explica...- dijo Sazka temeroso.
- Logré en un día lo que tu has estado tratando de hacer hace semanas queridísima reina. - sonrió Reyis. - vencer a los rangers fácilmente.
- ¿Pe...ro como...
- Ay Daerys, no te deberías ni sorprender, durante siglos mis métodos han sido más efectivos que los tuyos. - contestó Reyis. - en este caso simplemente usé tecnología creada por los mismos humanos. - explicó sacando de su bolsillo una especie de brazalete. - este es un adrenaline timer y sirve para medir el nivel de adrenalina del cuerpo, ustedes siempre subestimaron a los humanos, algo que nunca hice yo, luego tuve que tan sólo buscar a humanos que tuvieran una cantidad de adrenalina sumamente elevada y usarlos para mi plan, no fue muy difícil.
La reina estaba completamente asombrada por lo que Reyis logró hacer en tan sólo un momento. Él siempre fue muy inteligente, pero sus métodos siempre eran considerados prohibidos por el clan sombra, por lo que fue expulsado de el en el pasado. Sin hablar de su fuerza y poder descomunal, que sólo era comparable con el de ella.
- Y si te preguntas por esos trajes, no hay nada mejor enfrentar a los rangers usando a otros rangers. - volvió a decir Reyis. - mientras más fuertes sean los rangers, aún más lo serán los míos gracias al nivel de adrenalina en sus cuerpos y cuando lleguen al 100%, van a ser imparables.
- ¿Que es lo que de verdad quieres? ¿Son los medallones verdad? - preguntó Daerys.
- Daerys, mi querida Daerys. - rió Reyis. - tu sólo pensando en esos medallones y lograr tu tan ansiada vida eterna, que cosa tan básica.
Con cada palabra, la reina del clan sombra se enfurecia cada vez más y más. Quería atacarlo y acabar con él de una vez por todas, pero con la fuerza que tenía en el momento ella perdería sin dudarlo.
- Lo noto en tu rostro Daerys. - se le acercó Reyis. - estas... ¿Nerviosa? ¿Asustada? Tranquila, si tú y tus leales generales me obedecen, podríamos compartir toda la gloria que se nos aproxima, ustedes junto a mi, serían una gran ayuda.
- Nosotros sólo somos fieles a nuestra reina. - dijo Sazka. - no creas que te obedeceremos a ti, no después de todo lo que hiciste en el pasado.
- Pero nadie es perfecto, deberían estar felices, si se unen a mi podríamos llegar más lejos, mucho más. - sonrió Reyis. - la vida eterna no lo es todo Daerys, ¿Nunca pensaste que harías si la consigues? Sería muy aburrido.
- ¿Pero que es lo que de verdad planeas? - preguntó Daerys.
- Tranquila, con el tiempo lo sabrás bien, pero por ahora...- Reyis nuevamente caminó hacía el trono de Daerys para sentarse en el. - deberán obedecerme a mi, y no intentar nada raro, créeme Daerys, no me gustaría acabar contigo con lo hermosa que eres...
(-)
- ¿Como te encuentras Laura? ¿Estas mejor? - preguntó Brian al escuchar la voz de su mejor amiga del otro lado del teléfono.
- Podría decirse que si, aún estoy en cama pero me duele todo. - contestó la chica de pelo rosa corto. - ¿Y tú? ¿Estas bien? - preguntó preocupada.
- Sólo digamos que mis padres se creyeron la historia de que caí muy fea forma de mi bicicleta, hasta vinieron doctores a revisarme. - contestó el joven de Sagitario un poco adolorido. - todavía no entiendo muy bien lo que pasó ayer.
- Tienes razón. - dijo Laura. - esos de verdad sentí esa adrenalina al pelear con esos "Adrenaline Rangers". - trató de bromear la chica pero aún sin ver a su amigo, se dio cuenta que no le causó gracia.- lo sé, no fue divertido.
- Lo peor es que ellos, sean quienes sean, van a ser más fuertes cada vez según lo que dijo Jane. - comentó Brian.
- Es un problema muuuuy grande. - volvió a decir Laura.
- Claramente es un gran problema, más aún sabiendo los factores que hacen que esos adrenaline Rangers tengan más fuerza aún.
- ¿¡Conan?! - dijieron Laura y Brian a la vez al escuchar la voz de él rubio de rulos en el teléfono.
- ¿Como te metiste en la linea? - preguntó Brian.
- Es muy fácil interferir en una conversación telefónica. - contestó Conan. - es más, voy a agregar a los demás a la charla.
- ¿Hola? - se escuchó la voz adormilada de Jonathan.
- ¿Quién es? - preguntaba Sun.
- ¿Estan todos bien? - preguntó Conan. - ay que pregunta, es obvio que no, después de la paliza que nos dieron ayer.
- ¿Como hiciste para interferir la linea de todos? - preguntó Sun.
- Ya dejalo. - dijo Brian. - pero no escucho la voz de Paul.
- Pues Paul...- susurró Sun.
- ¿Donde esta Paul? - preguntó Jonathan. - Jane dijo que tenemos que descansar.
- Vamos Sun, dilo, ¿A donde fue Paul? - insistía Laura.
- Pues... fue hacía el parque a ver esos jóvenes...
- ¿Y como lo sabes? - preguntó Brian.
- Estoy con él.
(-)
Inmediatamente, Sun cortó la llamada.
Se encontraba junto a Paul caminando hacia el sitio del parque en donde hace 2 días se habían encontrado con aquellos jóvenes.
Caminaban más lento de lo normal, ya que las heridas de la batalla de ayer apenas habían empezado a sanar.
- ¿Segura que ellos sabrán algo? - preguntó Paul.
- Algo tendrán que saber, actuaron muy raro en ese momento, además tenían esos tales Adrenaline Timers. - respondió la chica de escorpio.
Se sentaron un momento en una de las bancas del parque y esperaron a que esos jóvenes aparecieran, pero ya había pasado más de media hora y no lo hacían.
- Creo que tendremos que volver, no creo que aparezcan. - dijo Paul.
- Tal vez tengas razón, es mejor que... ¡Ahí estan!
No lo habían notado, pero esos jóvenes habían aparecido de un momento para otro en el mismo lugar de la otra vez.
- Vamos. - ordenó Sun.
Los jóvenes nuevamente se encontraban haciendo varias acrobacias y otro tipo de entrenamientos, hasta que Paul y Sun se les acercaron.
- Hola, ¿Jeff no es así? - habló Paul al joven de ropa deportiva negra.
- ¿Y tu eras Paul verdad? Nos volvemos a encontrar. - respondió Jeff con una sonrisa pero después notó algo. - cielos, ¿Que les pasó? - preguntó viendo el aspecto lastimado y cubierto con pequeñas vendas de Sun y Paul.
- Un pequeño accidente que tuvimos entrenando. - respondió Paul.
- Pues creo que tendrán que tener más cuidado para la próxima. - dijo Jeff estirando sus dos brazos para alcanzar fácilmente sus pies. - ¿Necesitan algo?
- Nos gustaría saber donde consiguieron esos adrenaline timers, también queremos tenerlos. - dijo Sun.
- Pues...- dijo Jeff con una voz dubitativa. - no es nada fácil, los conseguimos en...
- ¡Oye Jeff! - gritó el joven de ropa deportiva roja. - ¡Tenemos que irnos!
- ¿Tan pronto Bruce ? Apenas llegamos aquí. - se quejó Jeff.
- Así es nuestro trabajo lamentablemente. - habló el de ropa deportiva azul.
- Tienes razón Sander. - Jeff volvió su vista otra vez hacía Sun y Paul. - lo siento, cosas del trabajo. - rió. - si mañana estan aquí nuevamente con gusto hablamos, hasta luego.
Los cinco jóvenes se fueron trotando del parque.
- Hay que seguirlos.- sugirió Sun.
- ¿Hablas enserio? - dudó Paul.
- ¿Acaso eres idiota? Obviamente ocultan algo.
- Bien, bien. - se resignó. - pero no tienen que darse cuenta.
- No me digas.
Ambos se subieron al auto de Paul que había dejado estacionado cerca y empezaron a seguirlos con cuidado, fingiendo ser uno de los autos cualquiera que siempre recorrían la ciudad.
- Mira, entraron en aquel edificio. - indicó Sun y Paul detuvo el auto.
- Tal vez nos hayamos equivocado, además no podemos entrar a ese edificio como si nada. - dijo Paul.
- ¿Alguien dijo que vamos a entrar pidiendo permiso? - sonrió Sun.
Tan sólo un momento después, ambos se encontraban en el techo de ese edificio de unos 10 pisos. Habían usado la nueva modalidad que Conan le había agregado a la Scorpion Bike un día que tuvo ganas de experimentar con algo, ruedas que se pegaban a cualquier superficie.
- Al final ese niño es una excelente ayuda. - dijo Sun bajando de la su vehículo junto a Paul.
- Es más inteligente que tú. - se burló el joven de Tauro.
Inmediatamente, ambos se ocultaron detrás de una de las salidas de la ventilación que tenía el techo del edificio al escuchar ruidos.
La puerta que daba al techo se abrió y aparecieron los mismos jóvenes del parque.
- Son ellos. - susurró Sun. - sabía que algo ocultaban.
- Shh. - la cayó Paul. - estan hablando de algo.
Los cinco jóvenes al parecer, estaban teniendo una discusión.
- Lo repito nuevamente, creo que deberíamos hacerlo ahora. - dijo Sander algo nervioso.
- Pero no es el momento, hay que planificarlo de una mejor forma. - comentó Bruce.
- ¿Nunca escucharan que opinamos nosotras al respecto? - se quejó la chica castaña de ropa deportiva amarilla, Mary.
- Claro, siempre la opinión más importante es la de los hombres. - se quejó Lisa, la pelirroja de ropa deportiva rosa.
- Paren, paren. - los calmó Jeff. - no es bueno discutir así, lo que tenemos que hacer al menos en este momento, es callarnos porque al parecer, hay gente maleducada escuchando conversaciones de otros a escondidas.
Sin siquiera tener tiempo para reaccionar, Sun y Paul se encontraban rodeados por los cinco jóvenes.
Mary y Lisa instantáneamente tomaron a Sun para que no pudiera moverse, lo mismo hicieron Sander y Bruce con Paul.
Trataban de liberarse, pero aún no tenían la suficiente fuerza.
- Otra vez ustedes. - habló Jeff. - parece que tienen una pequeña obsesión con nosotros, creo que lo de ayer no fue suficiente para ustedes.
- Lo sabía, siempre dudé de ustedes. - dijo Sun furiosa tratando de liberarse del agarre de Mary y Lisa pero fallando en el intento.
- Dicen que no tienen que juzgar a una persona sin conocerla, pero tú hiciste muy bien en desconfiar. - rió Jeff.
- ¿Que es lo que quieren? ¿Como obtuvieron esos poderes? - preguntó Paul.
- ¿Deberíamos decirlo? Hmmm, no lo creo. - río Jeff. - pero ustedes son una molestia bastante grande para nosotros.
Mientras Sander y Bruce seguían sosteniendo a Paul, Jeff comenzó a golpearlo con una gran fuerza.
- ¡Dejenlo! ¡Dejenlo! - gritó Sun tratando de zafarse, pero las dos chicas le impedían moverse.
- Mi adrenalina apenas sube, nisiquiera sirves como saco de boxeo. - sonrió Jeff para después darle otro golpe en el rostro a Paul, que fue soltando y quedó tirado en el techo. - no son ningún desafío para nosotros, no importa que fuertes sean, nosotros lo seremos más.
Jeff tomó por el cuello a Paul levantandolo muy fácilmente y llevándolo al borde del techo.
- Te diría porque estamos aquí y cuáles son nuestros planes, pero es mejor que te vayas con la duda.
Las otras dos chicas también tomaron a Sun para llevarla al borde.
- No sobrevivirán a esta caída, que pena que los poderosos Power Rangers terminen así, y no se preocupen, dentro de poco sus demás compañeros les harán compañía. - sonrió Jeff y soltó del cuello a Paul, Sun también fue arrojada. - parecerá un suicidio de dos personas de poca autoestima.
Morir en esa caída eras inevitable, o al menos ese era el pensamiento de Paul que se encontraba casi inconsciente, ya que Sun pudo reaccionar y el medio de la caída logró sacar su medallón y transformarse e inmediatamente invocar su espada y utilizarla para sostenerse de las paredes del edificio a la misma vez que también sostenía a Paul.
El joven volvió en si y vio como Sun mantenia su espada clavada a la pared del edificio mientras lo sostenía a él.
Sin perder un segundo más, Paul sacó su medallón para también transformarse en el ranger negro de Tauro.
- Ya puedes soltarme Sun.- dijo Paul. - vamos, con toda confianza.
La ranger amarilla confiando plenamente en él, lo soltó y Paul cayó, pero justo encima de su cuatriciclo de Tauro.
Sun también se soltó, cayendo en la scorpion bike.
- Creo que a eso se refieren con adrenalina. - trató de bromear Sun.
- Hay que avisarles a los demás. - dijo Paul.
Ambos aceleraron sus vehículos y se dirigieron hacía la base, siendo observados desde el techo del edificio por Jeff y los demás.
- Creo que tendremos más oportunidades de jugar con ustedes... Power Rangers...
Los cinco tocaron un botón que había en sus adrenaline timers.
Mary obtuvo su traje rosa.
Lisa su traje amarillo.
Bruce el traje azul.
Sander el rojo.
Y finalmente, Jeff el negro.
Después de eso, empezaron a correr y saltar por los techos de los edificios de la ciudad con gran agilidad, sin lograr ser vistos por nadie.
(-)
- ¿Eso fue lo que pasó? - preguntó Jane, Sun y Paul ya estaban en la base y los demás también.
- No podemos decir nada más, tampoco dijieron algo que nos haga saber que quieren, que buscan o para quién trabaja. - respondió Paul.
- Sin embargo, fue muy irresponsable de parte de ustedes, casi mueren. - dijo la pelirroja preocupada. - pero por lo menos sabemos quienes son, pero no que que quieren o que harán próximamente, esto es un serio problema...
- Sin agregar el asunto de que cada vez se harán más fuertes. - dijo Brian.
- Y nosotros aún ni nos recuperamos de la paliza de ayer. - dijo Jonathan.
- ¡No hay que perder los animos! - dijo Laura. - algo se podrá hacer.
- ¿Y que propones? - preguntó Sun.
- Ahora mismo no se me ocurre nada. - ríó la chica de pelo rosa corto de forma nerviosa.
Todos se quedaron cayados, hasta ahora nunca habían tenido un problema así.
- Creo que algo se puede hacer. - dijo Conan pensativo. - Gabriel me ha mostrado las películas de Max Steel todo el día, y si se sigue esa misma lógica, esto seguramente tendrá que funcionar...
(-)
- Muy bien mis queridos rangers, hasta ahora han hecho un excelente trabajo, debo felicitarlos. - dijo Reyis, los cinco Adrenaline Rangers estaban arrodillados frente a él. - después de que destruyan a los otros rangers, traigan sus medallones así nuestra querida Daerys obtiene su tan preciada vida eterna, pero para lo que tengo planeado para ella, deseará poder morir.
Gracias por leer, espero que les haya gustado.
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Ya me cansé de decir tantas veces gracias, tengo que cambiar el saludo (?
Nosssssss vemosssss.
