Basado en las novelas de J.K. Rowling.
Nacer por ti, morir por él.
Capítulo veinticinco: "Lo que vamos a hacer"
Por Jane.Camui
Ninguno de los chicos abrió la boca durante el camino de regreso. Todos estaban absortos en sus pensamientos, demasiado concentrados como para notar que los alumnos miraban a Remus por estar en pijama y bata.
Claro que además de observar al Gryffindor con ropa de dormir, también miraban con sorpresa a la pareja que encabezaba el grupo: Lily Evans tomada de la mano de James Potter.
¿Cuándo había pasado eso¿En qué momento Lily y James se habían ennoviado?.
Ni siquiera los cinco chicos que los seguían entendían muy bien lo que había ocurrido.
"-Qué ocurre Peter?-preguntó Sirius alzando una ceja al ver que el menor de los merodeadores entraba en la sala común.
El chico se detuvo unos segundos a tomar aire. Estaba doblado y apoyado en sus rodillas al tiempo que su respiración agitada dejaba muy claro que había estado corriendo una larga distancia.
-Qué pasó?-preguntó preocupada Sophie al tiempo que dejaba de lado la revista que había estado hojeando con Annie.
-La...pro... la... pro... fe... la profesora...-decía acompasadamente.
-Te viene siguiendo la profesora "no tengo nombre por qué el idiota que persigo no puede decir dos palabras juntas"-dijo Sirius sonriendo malvadamente.
-Muy gracioso-dijo Remus tirándole un pedazo de pergamino. Sirius rió.
-Qué profesora Peter?-preguntó amablemente Annie.
-La... pro... la profe... sora... -dijo Peter tratando de tomar aire y hablar al mismo tiempo. Sirius puso los ojos en blanco.
-A este paso nos enteramos la semana que viene... –dijo.
-Vamos, canuto-lo apremió Remus.
-La profesora McGonagall...-dijo Peter sentándose en una butaca.
-Qué tiene? Nos dio la semana libre?-Lupin negó con la cabeza ante la ocurrencia de su amigo.
-Quiere vernos
-Yo no fui!-exclamó Sirius alzando las manos-Yo no fui el que encerró a Narcisa en la sala donde guardan las escobas.
-Si fuiste tú!-le dijo Sophie-Sabes cuanto tiempo buscaron a tu prima?! Una semana!!
-Y qué?!-respondió Sirius encogiéndose de hombros-le hice una favor a la comunidad mágica. Digamos que por una semana esta tierra se libró de la peste negra.
-Es por eso Peter?-preguntó entretenida Annie. Peter negó con la cabeza.
-A todos
-Y eso que significa?-preguntó Sophie. Peter, que parecía dolerle un costado de su estómago apuntó con su dedo a cada uno de los chicos. Al apuntar a Annie negó con la cabeza.
-Ella... ella no...-dijo.
-Deberías hacer más deporte-apuntó Sirius.
-Tu no... no... has... co... corrido delante... de Peeves... durante quince minutos... porque... te tiraba... sillas...-dijo como si cada palabra le costara una vida.
-Qué es lo que quiere la profesora, Peter?-preguntó Sophie preocupada.
-Ah No!-dijo Sirius tapándose la cara con las manos-tienes que preguntarle algo para que este se demore dos días en decir dos simples palabras-dijo con aburrimiento.
-Cuales dos palabras?-preguntó Annie.
-Están castigos-dijeron Sirius y Lupin al mismo tiempo.
-Muy a menudo ¿verdad?-susurró Annie a Sophie. La castaña asistió con la cabeza-Bueno, bueno... no hay razón para que los castiguen!-dijo Annie. Sophie hizo una mueca. Sirius alzó una ceja y Lupin sonrió.
-Querida Meg-dijo Sirius mientras se acomodaba en su butaca. A Annie le impresionó la forma en que podía lograr que la butaca pareciera una simple silla estando él sentado, tan imponente sobre ella-no creerás lo que acabas de decir ¿verdad?
-Pero que hicieron?!-preguntó Annie.
-Hemos faltado a las clases de la mañana-dijo Lupin.
-Entre ellas transformaciones-dijo Sirius como si la idea le encantara.
Annie suspiró y negó con la cabeza al tiempo que se preguntaba como era posible que aun no expulsaran a Sirius del colegio. Probablemente, el apellido del chico tenía mucho que ver.
-Será mejor que le digamos a Lily.
-Y a James...-dijo Lupin levantándose de la butaca. Los otros los siguieron.
-Si es que Lily no lo ha tirado de la torre-susurró Sophie. Un susurró que Sirius escuchó y que desaprobó con una mirada-Qué?!-dijo la chica subiendo las escaleras-es verdad!-se defendió.
Entraron en la habitación de las chicas. Estaba completamente ordenada, salvo la cama de Lily que estaba desarmada y con sus cosas esparcidas por el suelo. Annie observó el rostro de los chicos que parecían acostumbrados a ver aquello. La pelinegra, o rubia en esos momentos, frunció el entrecejo. Claro, era demasiado obvio.
-Si yo entrar en la habitación de los chicos ya habiendo entrado antes, al menos mostraría un poco de asombro para que no me descubrieran-dijo sonriendo como si tal cosa.
-Qué?!-dijo Sophie.
-Y para qué?. Es bueno cuando ustedes se dan cuenta que nosotros somos más adelantados. Cuando tu vas... nosotros ya estamos volviendo-dijo con aire importante.
-No entiendo...-dijo Sophie confundida.
-Qué ya habíamos estado aquí-dijo Lupin apuntando el baño. Sophie estaba apunto de replicar cuando Sirius abrió la puerta del baño...
James estaba junto a Lily, mirándose directamente a los ojos. Ninguno había notado que la puerta del baño se había abierto y que cinco personas eras espectadores de cada palabra que el chico de anteojos decía.
-Te lo juro Lily, estoy completa y locamente enamorado de ti-sonrió James, al mismo tiempo que Lily lo hacía de manera dulce-Cásate conmigo...
-Qué?!!"
Así había ocurrido. Demasiado extraño para ser verdad y muy lógico para ser falso. Y sin que ninguno pudiera verlo venir: James y Lily se casarían.
Como siempre en Hogwarts, los rumores corren más rápidos que las ventoleras... Ya todo el colegio estaba hablando de ello.
-Vamos a dar un paseo por los jardines. Allí podremos hablar tranquilamente-dijo James al oído de la pelirroja, la cual asistió.
o.o.o.o
-Que ves Snape?.
-Ves esa linda parejita-respondió con sarcasmo apuntando con la cabeza a la pelirroja y al chico de anteojos-Se van a casar.
-Quien dijo eso?-preguntó Malfoy frunciendo el entrecejo.
-Todo el colegio lo sabe. Alguien escuchó a la profesora McGonagall contándoselo a la profesora Sinistra.
-No puede ser verdad! Casarse?!-Lucius dejó salir una escandalosa carcajada-Fantástico.
-Fantástico?-preguntó Snape.
-Claro, se me a ocurrido una idea-dijo sonriendo malvadamente. Sus ojos azules se posaron sobre la cabellera roja e inmediatamente pasaron a la de color oscuro.
-Déjame adivinar. Vas a separar a la encantadora parejita?-la voz de Snape sonaba aburrida, como si la idea fuera poco original y poco inteligente.
-Quitarle a Potter lo que más quiere? Por su puesto, eso sería...-pero se detuvo-¿quién es la rubia?
Snape alzó la cabeza buscando con la mirada. La vio. Era rubia de pelo largo ondulado y un cuerpo impresionante.
-No lo sé-mintió Snape.
o.o.o.o
Lupin había ido a cambiarse de ropa, aunque como había dicho Sirius, ya poco caso tenía. Peter había tenido a hacer no sabían que en no entendieron donde y Sirius había inventado en menos de un minuto una broma que prometía ser desastrosa y Meg lo acompañaba por si necesitaba ayuda. "Lo que intentó decir" dijo cuando Sirius había subido por la capa de invisibilidad de James "Por si necesita que alguien le diga que ya se está pasando con la crueldad" dijo con voz cansada pero sin apartar la sonrisa de su rostro.
Sophie se quedó sola en su habitación mientras escribía pergaminos a gran velocidad. De ves en cuando se detenía a pensar mientras miraba por la ventana y masticaba la pluma inconcientemente. Cuando consideró que estaba todo listo, tomó los papeles y los enrolló. Corrió hacia la escalera y sin detenerse a responder a la pregunta de Lupin, que ya estaba vestido con la túnica del colegio, pasó por la sala común.
-Adónde vas tan rápido?!!
-A la lechucería!-dijo pasando por el orificio del retrato.
Lupin, que se proponía terminar los deberes, dejó de lado sus libros y salió detrás de la chica. Caminó con paso lento hasta llegar a la torre de las lechuzas y la encontró atando una nota a la pata de un búho del colegio.
-Ya que estás aquí-dijo la chica tratando de no inmutarse-ayúdame con esto.
-Qué son?-dijo tomando un pergamino y atándolo. Sophie le explicó rápidamente. Lupin la escuchó conteniendo la risa-Sabes que te matarán ¿verdad?-dijo el chico.
-Claro! Eso es lo emocionante. Ver las caras-respondió poniendo los ojos en blanco-Ya verás como luego me lo agradecen-exclamó feliz.
Vieron como las siete lechuzas se alejaban y bajaron de vuelta a la torre Gryffindor.
-Cómo afecta esto a los merodeadores?-preguntó Sophie.
-Bueno...-pensó Lupin-no creo que mucho. El que James se case no significa que vaya a dejar de ser el de siempre.
Sophie lo miró no creyendo lo que decía.
-No-dijo pasando por el retrato de la dama gorda-hablo en serio.
-Es verdad!! James no dejará de ser James por casarse con Lily. Seguirá siendo trastornado y bullicios-Sophie rió. Lupin la observó ¿Por qué tenía que tener una sonrisa tan perfecta?
o.o.o.o
-Viste la cara que puso Narcisa?!
-Sí, Sirius y también escuché su grito-dijo Annie que parecía haber perdido la audición de un oído-entre la explosión y Narcisa no creo que pueda escuchar bien durante algunos días. ¿Siempre tienes que ser tan excesivo?.
-Sí-dijo encogiéndose de hombros-O si no¿dónde estaría lo entretenido?-dijo sonriendo-Voy a las cocinas ¿vienes?.
Annie lo pensó durante un momento. Sirius la miraba impaciente. Annie rió ante la cara que puso Sirius cuando ella miró su reloj. ¿Acaso ese chico nunca estaba preocupado de nada?. Claro¿de qué iba a estar preocupado si siempre lo había tenido todo?. Era tan egocéntrico, incluso más que James, tenía mucho potencial mágico, pero lo que más le gustaba era su gran corazón, un corazón que lo diferenciaba del resto de su familia. ¿Pero por qué tenía que ser tan altivo? Era sorprendente la forma en que con solo caminar atraía la total atención y no solo de las chicas, si no de los hombres que siempre lo miraban molestos, enfadados, con rencor... La verdad es que no había muchos chicos que estimaran a Sirius. No lo podía negar, si ella fuera chico y Sirius anduviera suelto... la verdad es que también lo detestaría.
-Y bien?!-la apremió Sirius.
-No, creo que iré a dar un paseo por los jardines. Te veo luego-dijo despidiéndose con la mano. Sirius se metió la mano en los bolsillos al tiempo que se encogía de hombros.
Annie se quedó un poco más viendo como el chico se alegaba despreocupadamente por el pasillo.
Vaya que había tenido que morderse las ganas de ir con él. Son curiosas las vueltas que da la vida. En un principio, cuando lo conoció, ninguno de los dos se tomaba en cuenta y años después, Sirius le pedía salir... y ahora, ahora eran muy bueno amigos...
-Amigos-dijo Annie sonriendo levemente-solo amigos.
Aun no entendía que era lo que le pasaba con Sirius. Le atraía, de eso no había dudas. Desde el primer día que lo vio que provocó un pequeño cosquilleo en su estómago, que con el paso del tiempo, se trasformó en algo más que atracción. Pero las actitudes de que el chico tenía para con ella la desconcertaba. No entendía, realmente no le entraba en la cabeza las cosas que le hacía y cuando por fin creía hacerlo, siempre pasaba algo que la llevaba nuevamente al comienzo de su confusión.
Sirius Black era, en pocas palabras, el mayor problema que había tenido la desgracia de cruzarse. No podía explicarlo de otra forma. Un día él estaba amigable y muy cercano, pero al otro... podía pasar mucho tiempo sin que se hablaran. De repente ella pensaba que realmente él la quería, pero al segundo después algo que el hacía la convencía de lo contrario. ¿Y cómo no sufrir con aquello?.
Claro, a veces lejos y muchas veces cerca. Y hoy, hoy estaba cerca y mañana probablemente se olvidaría de todo...
Habían salido, si. Pero no había pasado absolutamente nada. Bueno, al menos no de forma romántica... porque ella disfrutó tanto de su compañía que su corazón latió con mucha más fuerza...
¿Y cuanto había llorado por él? No creía que Lily se le igualara. Había perdido la cuenta de las muchas lágrimas que incluso él una vez había consolado.
"-¿Por qué lloras?-preguntó él acariciando la larga cabellera de Annie.
La chica sollozó con más fuerza, creyendo que no podría con tanto amor dentro de ella. ¿Por qué lloraba?
-No te preocupes-le dijo ella secando sus lágrimas-ya se pasa...
-Por qué?!-Annie lo miró ante la brusquedad de la pregunta y de su voz. "Porque te acabo de ver con una chica. Estoy llorando porque se me rompe el corazón cuando veo como besas y acaricias a otras. Porque pienso y pienso y no logro entender que es lo que te pasa conmigo. Estoy llorando porque me enamoré del último hombre que debería haber tocado mi corazón" pensó.
-Porque estoy estresada-dijo finalmente-estos exámenes finales me ponen los nervios de punta-mintió tomando sus libros."
Y siempre había sido igual. Ella lloraba escondida y simulando que era por otras razones... y él desaparecía de vez en cuando y volvía con el paso del tiempo...
Suspiró rogando para que aquello no volviera a pasar y suplicando para que el final de año llegara rápido. Si no lo veía, todo se acaba... ¿Verdad?. Pero ¿Cuántas cosas iba a tener que soportar?
Caminó sin un destino fijo hasta que sintió que chocaba con algo. Se tambaleo pero alguien la tomó de la mano, evitando que se golpeara contra la pared.
-Lo siento-se disculpó conciente que había sido su culpa-no me fijé por donde iba.
-Eres nueva?-preguntó el chico-Ahh... ya veo-dijo fijándose en su insignia-una Gryffindor. Nunca te había visto. Mi nombre es Amos, Amos Diggori.
Annie sabía quien era. Era un Hufflepuff y gozaba de un lugar privilegiado en Hogwarts. Las chicas estaban seguras que si los merodeadores no existieran, él tendría toda la atención. Era prefecto, inteligente y todo un caballero, pero sobre todo tenía la belleza que toda chica es capas de contemplar embobada.
-Mucho gusto-dijo Annie-Me llamo Megaera-alzó la mano que Diggori estrechó.
-Es un hermoso nombre, pega muy bien contigo
-Gracias-respondió la chica tímidamente.
Diggori la miró de arriba para abajo. Una mirada que a Annie le dio escalofríos. Detestaba tener ese cuerpo y más a un que la mirara de aquella forma, como si la devorara con los ojos.
-Sabes-dijo él como si se le hubiese ocurrido una idea-ya que nos acabamos de conocer... La próxima semana hay una excursión al pueblo. Sí quieres... podemos quedar. Eres nueva y no creo que lo conozcas. A mi me encantaría poder enseñártelo.
Annie se sorprendió ante la propuesta. No estaba muy segura de si aquello era una buena idea, pero no podía perder la oportunidad. Además, él no saldría con Annie, si no con Meg. Sí, quizá incluso le sirviera para olvidarse un poco de él...
-de acuerdo-respondió dedicándole una sonrisa.
Amos quedó con ella para el sábado junto a las puertas de roble temprano por la mañana y se marchó, sin antes asegurarle que él se encargaría de hacerle pasar el mejor día de su vida.
o.o.o.o
Ambos estaban sentados sobre el césped. James abrazando a Lily por atrás mientras la chica jugaba con la mano de él. Estaba cayendo la noche y aunque hacía frío, ninguno de los dos se quiso mover. Era tan cómodo estar allí, en silencio... juntos.
Lily sonrió al pensar que todo estaba llegando a su fin. Un final feliz para ambos que estaba enamorados y que sobre todo, tendrían una maravillosa vida juntos. James la abrazó con más fuerza al escuchar como ella suspiraba.
-Qué tienes?-le preguntó al oído. Lily se estremeció y James rió al sentirlo.
-Solo pensaba-dijo ella acariciando su mano. ¿Por qué tenía que sonrojarse?
-En qué?.
-En lo que vamos a hacer...-dijo ella en un susurro.
"Habían llegado junto al lago. Lily se había alejado y le daba la espalda. Miraba las aguas o eso creía James que estaba apoyado en un árbol con las manos en los bolsillos.
-Y bien?-dijo James. Lily no se movió. ¿Qué le decía¿Le preguntaba si estaba hablando en serio¿Si lo del matrimonio era cierto?... no, no creía poder soportar otra mentira, no cuando la hacía tan feliz... era aun más hermoso que ser su novia... iba a ser su esposa...-Cuando?
-Cuando qué?-preguntó Lily girándose antes incluso de lo que ella misma había deseado hacerlo.
-La boda...-dijo James sonriendo y acercándose a ella-no creerás que se me va a olvidar que aceptaste ser mi esposa. Ahora ya no tienes escapatoria... Lily...
-No y esperaba que no se te olvidara-dijo la chica sonriendo pero agachando la cabeza. Supo que James estaba frente a ella y vió, mirando hacia el suelo, las manos de James que tomaban las suyas.
-No me importa lo que pueda pasar. Si Adolf decide venir por mí por estar con la mujer que amo-Lily alzó la cabeza mientras su respiración se hacía más agitada-lo estaré esperando, porque no quiero tenerte lejos, porque no puedo!! Quiero que te cases conmigo. Quiero que seas mi esposa, poder compartir una vida juntos. Sé que puede ser precipitado-dijo al tiempo que la chica reía-pero siento que si no te lo pido ahora, mañana puede ser demasiado tarde...
-No digas eso, por favor!-exclamó la chica soltándose de él y abrazándolo-no digas que mañana puede ser demasiado tarde. No puedo creer que pienses en que alguno de nosotras se pueda...-pero se detuvo. No concebía ni siquiera pensar en ello.
-morir?-terminó el chico que la había rodeado con sus brazos-Eso sería imposible. Antes de que alguien pudiera ponerte un solo dedo encima, ya estaría bajo tierra. No dejaré que nadie te toque. No siquiera para darte un abrazo de cumpleaños.
-James!!
-Bueno, depende de quien sea...-corrió James poniendo los ojos en blanco-pero me refería a ti... quizá mañana decidas que no soy para ti.
-No-le corrigió ella-no podría ser así. Eres para mí.
Miró hacia abajo y vio como Lily tenía apoyada la cabeza en su pecho. Tenía los ojos cerrados y sonreía con aquel gesto que a él tanto le encantaba. La abrazó con más fuerza, buscando en ese simple abrazo la unión necesaria para que nunca se separaran...
-Quiero tenerte a mi lado hasta la muerte... e incluso sé que después no podrás librarte de mi...
-Lily Potter-dijo ella riendo. Le gustaba como sonaba, le gustaba poder combinar su nombre con el de él sin sentir pena porque simplemente era una sueño. Le gustaba pensar que dentro de algún tiempo sería su mujer... y él, él sería su esposo. Alzó la cabeza y James la miró a los ojos... verdes... ojos verdes...
Una extraña imagen apareció en su cabeza. Un chico de pelo azabache desordenado, muy parecido a él, pero con unos hermosos ojos verdes y en medio de su frente una cicatriz en forma de rayo.
-Qué pasa?-preguntó Lily preocupada.
-Nada, nada-dijo James sacudiendo levemente la cabeza. Al notar la mirada afligida de Lily la tomó con fuerza y comenzó a girar. Lily se aferró al chico asustada.
-Yaa!-gritó la chica acurrucando su cabeza en James mientras daba vueltas-deja!!
-No!-dijo James girando más rápido.
-Me estoy mareando!-advirtió la chica haciendo intentos frustrado de sujetar su falda.
James comenzó a detenerse. La chica no podía mantenerse en pie. Estaba realmente muy mareada. Se afirmó de James quien la tomó de la cintura y la acercó a él. Ella se dejó acariciar por el chico que la tomó en brazos mientras comenzaba nuevamente a girar.
-James!!-exclamó ella riendo...
Habían estado jugando entres abrazos y cortos besos hasta que James calló agotado de tanto levantarla. Ella, que estaba parada sobre la rama de un árbol, miró a James entrecerrando los ojos. Él la había obligado a subirse al árbol aun sabiendo, por ella, que después no iba a poder bajarse.
-y para que estoy aquí haciendo de espanta pájaros?-preguntó la chica tratando de sentarse. Había notado que James tenía una vista bastante interesante desde su ángulo.
-Solo quiero contemplarte-dijo el chico recostándose sobre el pasto y poniendo sus manos en la cabeza haciendo de almohada.
-Me ayudarás a bajar?-la voz de Lily parecía cautelosa.
-Sí no te caes por intentar sentarte-dijo James alzándose y mirando preocupado los movimientos de ella. Estaba listo para levantarse por si ella caía.
-No me voy a...-pero se detuvo al resbalar. James se levantó con una velocidad impresionante al mismo tiempo que ella se aferraba a la rama de un árbol-caer...-terminó mientras las piernas le tiritaban.
-Listo, suficiente-dijo James levantando una mano para que ella la tomara-bájate!
-No-dijo ella mientras intentaba sentarse nuevamente.
-Te vas a caer!!-le regañó James.
-Pues será tu culpa-le respondió sonriendo y sacando la lengua. Finalmente, luego de muchos gritos ahogados y maldiciones por parte de James, Lily logró sentarse en la rama.
-Eres una niña caprichosa!-le dijo James con enfado mientras se volvía a recostar sobre el césped en la misma posición de antes. Lily sonrió feliz mientras movía las piernas de adelante hacia atrás.
El silencio se hizo presente mientras Lily contemplaba el lago. No podía creer lo que estaba pasando. Era la novia de James Potter. Se iban a casar. Pero... Adolf podía estar cerca y si era cierto lo que Annie había dicho, podía ser muy peligroso. Miró a James que tenía los ojos cerrados. Sonreía. ¿En qué estará pensando?. Ella se mordió el labio. No quería poner a James en peligro... pero si no estaba con él... ella perdía su felicidad...
-James-dijo en su susurro. Él abrió sus ojos y se levantó para tomar la mano que la chica estiraba-quiero bajar.
James la tomó y recibió a la muchacha que con un débil impulso se dejó caer. James la tomó entre sus brazos...
-Perdóname-le pidió él-perdóname por todo el daño que te hice.
-No quiero que te pase nada-dijo ella con temor en su voz.
-No me va a pasar nada. Te lo prometo-le dijo junto a sus labios.
-Nunca me vas a dejar sola?.
-Nunca, ni aunque me lo estés gritando-rió James.
-Te amo...-dijo ella mientras se dejaba seducir por los labios de él-te amo..."
Y ahora, cuando él le había asegurado que prefería correr el riesgo que dejarla ir, tenía la certeza de que no tenía una excusa lo suficientemente fuerte para su corazón.
-Pienso que debemos poner la fecha-dijo ella riendo por las cosquillas que él le producía.
-Yo ya la tengo..
-Así?! Y quieres hacer el honor de informarme?-exclamó con voz juguetona-al menos una semana antes-pidió.
-Cuando se acaba el curso?-preguntó James tomando sus manos.
-Mmmm...-Lily pensó-el segundo viernes de Junio.
-Y nuestra fiesta de graduación?
-Aquella noche.
-nuestro matrimonio… el sábado…
-El sábado?!-dijo ella girando la cabeza para mirarlo.
-Sí, dentro de…-James contó con los dedos-algo de cuatro meses.
-Es muy pronto!-exclamó ella.
-Creí que querías casarte conmigo?!-dijo James alzando una ceja.
-Y quiero!-se defendió Lily-pero…
-Pero qué?-preguntó James alzando con su mano el mentón de la chica.
-Estás seguro?-James levantó una ceja-quiero decir… no te arrepentirás?
-Evans!-dijo James abrazándola-eso quedó claro hace demasiado tiempo. Quiero que estés a mi lado sin pensar que puedes escapar. Quiero que al levantarme pueda tu sonrisa y tus ojos. Quiero que cuando esté mal, tu me reconfortes y quiero que nuestro hijo se llame Harry.
-Ah?!-preguntó Lily desconcertada.
-Sí, se me acaba de ocurrir-dijo él.
-James…-dijo Lily sonrojándose y confundida ante la repentina información-te estoy diciendo que la boda es muy pronto y tu me sales conque quieres que nuestro hijo se llame Harry.
-Sí. Harry Potter suena bien…-dijo pensativo. Lily suspiró resignada.
-Y si nace niña?!-preguntó.
-Pues si nace niña se llamará… Juliet, Juliet Lily Potter.
-Eso suena terrible.
-Sí, es porque tengo la certeza de que será un niño.
o.o.o.o
Hola! Espero que les gustee : )
Gracias por los R.R y esop!
Nos leemos la próxima semana :D
