Disclaimers:
Los personajes le pertenecen a la mejor escritora S. Meyer. La historia es una adaptación y le pertenece a la escritora Tracey Garvis G.
Capítulo 24
Bella
Mi mama estaba sentada en la sala bebiendo café cuando camine por la puerta a las nueve de la mañana el día de año nuevo.
-Hola mama, feliz año nuevo. –la abrace y me senté-. Me quede con Bella anoche.
-Pensé que lo harías.
-¿Debí haber llamado? –a partir de haber salido con Jasper o los compromisos que mi madre tenía programados, había pasado cada minuto con mi familia desde que había llegado a casa. Sabía que entendía mi deseo de ver a Bella, pero no se me había ocurrido avisarles que iba a estar fuera toda la noche.
-Habría sido lindo si lo hubieras hecho, entonces no me habría preocupado.
Mierda. Me pregunte cuantas noches de insomnio había pasado en los últimos tres años y medio, y me sentí como el más grande imbécil por no llamar.
-Lo siento mama, llamare la próxima vez.
-¿Quieres un poco de café? Puedo hacerte el desayuno.
-No gracias, desayune con Bella. –Nos sentamos en silencio por un minuto-. No has dicho nada acerca de Bella y yo mama. ¿Cómo te sientes acerca de eso?
Sacudió su cabeza. –No es lo que habría escogido, Edward ninguna madre lo habría hecho. Pero entiendo lo que debió haber sido para los dos estar en la isla. Sería difícil no formar un vínculo con alguien bajo esas circunstancias.
-Es asombrosa.
-Sé que lo es, no la hubiéramos contratado si no pensáramos eso. –Dejo su taza de café en la mesa-. Cuando el avión se fue abajo, una parte de mi ser murió, Edward sentí como si hubiera sido mi culpa. Sabia cual enojado estabas sobre pasar ese verano lejos de casa y no me importo. Le dije a tu papa que necesitábamos ir de vacaciones a un lugar lejano para que pudieras concentrarte en tu trabajo de la escuela, sin ninguna distracción. Era en parte cierto. Pero más que todo, era porque sabía que cuando llegáramos a casa te irías con tus amigos. Finalmente estabas saludable y no querías nada más que volver al modo en que eran las cosas antes de que enfermaras. Fui egoísta. Solo quería pasar el verano con mi hijo. –Sus ojos se llenaron de lágrimas-. Ahora eres un adulto, Edward has atravesado por más cosas en tus veinte años que muchas personas en su vida entera. Tu relación con Bella no es algo a lo que me voy a oponer. Ahora que te tengo de vuelta solo quiero que seas feliz.
Note por primera vez cual desgastada se veía mi mama. Tenía cuarenta y cinco pero un extraño probablemente le podría diez años más.
-Gracias por no oponerte, mama es importante para mí.
-Sé que lo es. Pero Bella y tu están a niveles muy diferentes en la vida. No quiero que salgas herido.
-No lo hare. –la bese en la mejilla y me fui a mi habitación. Me tire en la casa y pensé en Bella, empujando todo lo que había dicho mi mama sobre los niveles fuera de mi mente.
.
.
.
Bella
Edward y yo subimos en el elevador al apartamento de sus padres en el doceavo piso.
-No me toques, ni siquiera me mires inapropiadamente –le advertí.
-¿Puedo tener pensamientos súper sucios sobre ti?
Negué con mi cabeza. –Eso no está ayudando. Oh, me siento enferma.
-Mi mama es genial, te dije lo que dijo sobre nosotros, solo relájate.
Carlisle Cullen había llamado al celular de Nessie el día de año nuevo. Cuando el número apareció en la pantalla, pensé que era Edward, pero cuando dije hola, Carlisle me saludo y me pregunto si me gustaría ir a cenar la noche siguiente.
-Esme y yo tenemos unas cosas que discutir contigo.
Por favor que una de ellas no sea que me acosté con su hijo. –Claro, Carlisle ¿a qué hora?
-Edward dijo que te recogería a las 6:00
-Está bien, te veré mañana en la noche.
Pase las veinticuatro horas desde la llamada de Carlisle sintiendo como que estaba a punto de vomita. No podía decidir si llevarle a Esme flores o una vela, así que lleve ambas. Ahora, en el elevador, mis nervios amenazaban con delatarme. Le entregue la bolsa de regalo y el ramo a Edward y seque mis palmas húmedas en mi falda.
Las puertas del elevador se abrieron, Edward me beso y dijo. -Va a estar bien-. Tome una respiración profunda y lo seguí.
El apartamento de Lake Shore Drive estaba decorado con gustos en tonos de beige y crema. Un piano de media cola estaba en Angulo en una esquina de la gran sala y pinturas impresionistas colgaban de las paredes.
El sofá de felpa, el sofá doble y sillas a juego, llenos de cojines con borlas rodeaban una gran, adornada mesa de café.
Carlisle sirvió bebidas antes de la cena en la biblioteca. Me senté en una silla de cuero tipo club sosteniendo una copa de vino, Edward se sentó en la silla junto a mí. Carlisle y Esme estaba frente a nosotros en un sofá doble, Esme bebiendo una copa de vino blanco y Carlisle bebiendo algo que parecía whisky.
-Gracias por invitarme aquí –dije-. Su casa es hermosa.
-Gracias por venís, Bella. –dijo Esme.
Todo el mundo tomo un sorbo, el silencio lleno la habitación.
Edward la única persona relajada ahí, tomo un sorbo de la cerveza que se sirvió el mismo y paso un brazo por el respaldo de mi silla.
-Los medios han preguntado si tú y Edward estarían dispuestos a dar una conferencia de prensa –dijo Carlisle-. A cambio, dejaran de molestarlos.
-¿Qué opinas, Bella? –pregunto Edward.
La idea me dio miedo pero estaba cansada de pelear para hacerme camino entre los reporteros. Tal vez si respondiera sus preguntas, ellos nos dejarían en paz.
-¿Seria televisada? –pregunte.
-No, ya les he dicho que tendría que ser una conferencia de prensa cerrada. La harán en el canal de noticias, pero no la emitirán.
-Si los reporteros acuerdan retroceder, lo hare.
-También yo –dijo Edward.
-Lo arreglare –dijo Carlisle-. Hay algo más Bella, Edward ya sabe esto pero he estado al teléfono con el abogado del hidroavión de alquiler. Ya que la muerte del piloto causo el accidente pero el proveedor de la balsa salvavidas no proporciono la señal de emergencia ordenada por la guardia costera, hay culpa comparativa. Ambas partes son consideradas negligentes. Los litigios de aviación son muy complejos y las cortes tendrán que determinar el porcentaje de responsabilidad. Estos casos puedes prolongarse por años. Sin embargo, al hidroavión le gustaría llegar a un acuerdo con ustedes dos y luego subrogar contra la otra parte. A cambio de esto ustedes no demandaran.
Mi cabeza daba vueltas. No había pensado en negligencia o demandas.
-No sé qué decir. No habría demandado de todas maneras.
-Entonces sugiero que estés de acuerdo. No habrá ningún juicio. Tal vez debas dar una declaración, pero puedes hacerlo aquí en chicago. Como eras mi empleada cuando el accidente ocurrió, mi abogado puede manejar las negociaciones por ti.
-Sí, eso estaría bien.
-Probablemente tomara varios meses, o más, antes de que finalice.
-Está bien, Carlisle.
Rosalie y Alice se nos unieron para la cena. Todo el mundo se había relajado considerablemente cuando nos sentamos en el comedor, en parte ayudo la segunda ronda de bebidas que todos dijimos que no queríamos pero bebimos de todos mundo.
Esme sirvió lomo de res, vegetales asados y papas granitadas. Rosalie y Alice me miraron a hurtadillas y sonrieron. Ayude a Esme a recoger la mesa y a servir una tarta de manzanas caliente y helado para el postre.
Cuando estábamos listos para irnos, Carlisle me paso un sobre. -¿Qué es esto?
-Es un cheque. Aun te debemos por la tutoría.
-No me deben nada. No hice mi trabajo. –intente devolverle el sobre.
Suavemente, aparto mi mano, -Esme y yo insistimos.
-Carlisle, por favor.
-Solo tómalo, Bella nos hará feliz.
-Está bien. –deslice el sobre en mi bolso.
-Gracias por todo –dije a Esme
La mire a los ojos y ella encontró mi mirada. No muchas madres recibirían en sus casas a la muy mayor novia de su hijo tan gentilmente y ambas lo sabíamos.
-No hay de que, Bella. Ven de nuevo alguna vez.
Edward me tomo en sus brazos tan pronto como las puertas del elevador se cerraron. Exhale y descanse mi cabeza en su pecho.
-Tus padres son maravillosos.
-Te dije que eran geniales.
También eran generosos. Porque luego esa noche, cuando abrí el sobre que me habían dado, saque un cheque por veinticinco mil dólares.
.
.
.
La conferencia de prensa estaba programada para iniciar a las dos en punto. Carlisle y Esme Cullen estaba a un lado, Carlisle sostenía una pequeña cámara de video en su mano, la única permitida para grabar algo.
-Se lo que van a preguntar –dije.
-No tienes que responder nada que no quieras –me recordó Edward.
Nos sentamos en una mesa larga frente al mar de reporteros. Yo movía mi pie derecho hacia arriba y hacia abajo y Edward se inclinó y presiono suavemente mi muslo. El sabía que no debía dejar su mano ahí por mucho tiempo.
Alguien había grabado en la pared un gran mapa que mostraba una visita aérea de las veintiséis islas de las maldivas. Un representante de relaciones públicas del canal de noticias, asignado para moderar la conferencia de prensa, comenzó explicando a los reporteros que la isla en la que Edward y yo vivimos estaba deshabitada y probablemente habría sufrido daños serios debido al tsunami. Uso un apuntador laser e identifico la isla de Malé como nuestro punto de inicio.
-Este era su lugar de destino –dijo señalando otra isla-. Debido a que el piloto sufrió un ataque cardiaco, el avión se estrelló al aterrizar en algún lugar en el medio.
La primera pregunta vino de un reportero de pie en la última fila. Tenía que gritar para que lo pudiéramos escuchar.
-¿Qué paso por sus mentes cuando se dieron cuenta de que el piloto estaba teniendo un ataque cardiaco?
Me incline hacia adelante y hable por el micrófono. –Estábamos asustados de que muriera y preocupados de que no fuera capaz de aterrizar el avión.
-¿Intentaron ayudarlo? –pregunto otro reportero.
-Bella si –dijo Edward-. El piloto nos pidió que nos pusiéramos nuestros chalecos salvavidas y volviéramos a nuestros asientos y nos abrocháramos nuestros cinturones. Cuando se desplomo Bella se desabrocho y fue hacia adelante para iniciar RCP.
-¿Cuánto tiempo estuvieron en el mar antes de que lograran llegar a la isla?
Edward respondió esa pregunta. –No estoy seguro. El sol se ocultó casi una hora después de que accidentamos y salió después de que llegamos a la orilla.
Respondimos preguntas por la siguiente hora. Nos preguntaron todo desde como alimentamos hasta que clase de refugio construimos. Les contamos sobre la clavícula rota de Edward y la enfermedad que casi lo mato. Describimos las tormentas y explicamos cómo los delfines salvaron a Edward del tiburón. Hablamos sobre el tsunami y nuestra reunión en el hospital. Parecía realmente preocupados por las dificultades que pasamos y me relaje un poco.
Luego una reportera de la fila de frente, una mujer de mediana edad con un ceño fruncido en su rostro pregunto-. ¿Qué clases de relación física tuvieron en la isla?
-Eso es irrelevante –respondí.
-¿Está al tanto de la edad de consentimiento en el estado de Illinois? –pregunte.
No indique que la isla no estaba en Illinois.
-Claro que lo estoy. –en caso de que no todo el mundo supiera, decidió iluminarlos.
-La edad de consentimiento en Illinois es diecisiete, a menos que la relación involucre una persona de autoridad como un profesor. Entonces la edad se eleva a los dieciocho.
-Ninguna ley fue violada. –dijo Edward.
-Algunas veces las víctimas son obligadas mentir –respondió la reportera-. Especialmente si el abuso ocurrió desde el principio.
-No hubo abuso –dijo Edward.
Ella se dirigió a mí directamente con su siguiente pregunta.
-¿Cómo cree que los contribuyentes de chicago se sentirían sobre pagar su salaron de una profesora sospechosa de mala conducta sexual hacia un estudiante?
-No hubo ninguna mala conducta sexual –grito Edward-. ¿Qué parte de esto no entiende?
Aunque sabía que ellos preguntarían sobre nuestra relación, nunca considere la posibilidad de que nos acusarían de mentir sobre ello, o pensarían que de alguna manera obligue a Edward la semilla de la duda que la reportera planto sin duda se multiplicaría, alimentaria por rumores y especulación. Todo el mundo que lea nuestra historia cuestionaría mis acciones y mi integridad. Como mínimo, podría ser difícil encontrar un distrito escolar dispuesto a darme una oportunidad, poniendo fin a mi carrera como profesora.
Cuando mi cerebro termino de procesar lo que su interrogatorio había hecho, apenas tuve suficiente tiempo para arrastrar mi silla atrás y correr hacia el baño de mujeres. Abrí la puerta de un cubículo y me incline sobre el inodoro. Había sido incapaz de comer antes de la conferencia de presa y mi estómago vacío intentaba vomitar pero nada salía. Alguien abrí la puerta.
-Estoy bien, Edward saldré en un minuto.
-Bella, soy yo. –dijo una voz femenina.
Salí del cubículo. Esme Cullen estaba de pie ahí, me abrió sus brazos y fue así como algo que mi propia madre habría hecho que me lance a ellos y comencé a llorar. Cuando pare de llorar, Esme me pasó un pañuelo y dijo.
-Los medios de comunicación sensacionalizan todo. Creo que algunos del público en general verán a través de ello.
Me seque los ojos. –Eso espero.
Edward y Carlisle estaban esperándonos cuando salimos del baño, Edward me llevo a una silla y se sentó a mi lado.
-¿Estas bien? –me rodeo con su brazos, y descanse mi cabeza sobre su hombro.
-Estoy mejor ahora.
-Todo se arreglara Bella.
-Tal vez –dije o tal vez no.
A la mañana siguiente leí el cubrimiento del periódico de la conferencia de prensa. No fue tan malo como esperaba, pero no fue bueno tampoco. El artículo no cuestiono mis habilidades para enseñar, pero hizo eco de algunos de los puntos que la reportera hizo sobre la probabilidad de que un distrito escolar este de acuerdo en contratarme. Se lo pase a Nessie cuando entro en la habitación. Lo leyó e hizo un sonido de disgusto.
-¿Qué vas a hacer? –pregunto Nessie.
-Voy a hablar con Aro.
Aro Volturi había sido mi director por seis años. Un veterano del sistema escolar público de Illinois, su dedicación a los estudiantes y su apoyo a los profesores lo hicieron uno de los hombres más respetados en el distrito. No pasaba mucho tiempo preocupándose por cosas que no importaba, y contaba los mejores chistes subidos de tono que jamás había escuchado.
Metí la cabeza en su oficina un poco después de las sietes de la mañana y unos días después de la conferencia de prensa. El empujo su silla hacia atrás y se reunió conmigo en la puerta.
-Niña, no sabes lo feliz que estoy de verte. –Me abrazo-. Bienvenida a casa.
-Recibí tu mensaje en la maquina contestadora de Nessie. Gracias por llamar.
-Quería que supieras que todos pensamos en ti. Me imagine que pasaría un poco de tiempo antes de que vinieras. –se sentó tras su escritorio y yo me senté en una silla frente a el-. Creo que se porque estas por aquí.
-¿Has recibido algunas llamadas?
Asintió. –Unas cuantas, algunos padres querían saber si volverías a la escuela. Quería decirles lo que verdaderamente pensaba sobre su supuesta preocupación, pero no pude.
-Lo sé, Aro.
-Me encantaría darte tu antiguo trabajo de nuevo, pero contrate a alguien dos meses después de que tu avión se estrelló, cuando perdimos la esperanza de que alguna vez te encontraran.
-Lo entiendo, aun no estoy lista para volver a trabajar de todos modos.
Aro se inclinó hacia delante de su silla y descanso sus codos en el escritorio.
-Las personas quieren convertir las cosas en algo que no son. Es la naturaleza humana. Maneja un perfil bajo por un tiempo. Déjalo pasar.
-Jamás haría algo para herir a un estudiante, Aro.
-Se eso, Bella. Jamás dude de ti por un minuto. –salió de detrás de su escritorio y dijo-. Eres una buena profesora. No dejes que nadie te diga que no lo eres.
Los pasillos se llenarían de profesores y estudiantes pronto y quería salir desapercibida. Me pare y dije-. Gracias, Aro significa mucho para mí.
-Vuelve de nuevo, Bella a todos nos gustarías pasar algo de tiempo contigo.
-Lo hare.
.
.
.
Los detalles de la conferencia de prensa se expandieron como pólvora y no tardo mucho tiempo que nuestra historia alcanzara audiencia en todo el mundo. Desafortunadamente, la mayoría de la información era incorrecta, adornada, y ni un poco cerca a la verdad. Todo el mundo tenía una opinión sobre mis acciones, y discutían y debatían mi relación con Edward en sala de chat y en foros. Proporcione a muchos presentadores de programas nocturnos material para monólogos, y era la mejor parte de tantos chistes que deje de ver televisión por completo, prefiriendo la soledad, y comodidad de la música y los libros que tanto extrañe en la isla.
A Edward le toco su parte de ridículo de su educación de décimo grado pero decían que tal vez eso no importo considerando las otras cosas que con toda seguridad debió aprender de mí.
No quería salía en público, me preocupaba que la gente se quedara mirando.
-¿Sabías que puedes comprar casi todo lo que necesites en internet? –Estaba sentada en el sofá junto a Edward, escribiendo en el ordenador portátil de Nessie-. Lo envían directamente a la puerta de tu casa. Tal vez nunca deje la casa de nuevo.
-No puedes esconderte para siempre, Bella –dijo Edward.
Escribí "muebles de dormitorio" en el cuadro de búsqueda de google y presione entrar. – ¿Quieres apostar?
El insomnio comenzó unas semanas después. Primero, tenía problemas para quedarme dormida. Con la bendición de Nessie, Edward pasaba la noche a menudo, y escuchaba su suave respiración, pero no me podía relajar. Luego incluso si me las arreglaba para quedarme dormida, me despertaba a las dos o tres de la mañana y me quedaba ahí hasta que el sol salía. Tenía pesadillas frecuentes, usualmente sobre ahogarme, y me despertaba bañada en sudor, Edward decía que a menudo lloraba en medio de la noche.
-Tal vez deberías volver al médico, Bella. –exhausta y desgastada, estuve de acuerdo.
-Trastorno por estrés agudo –dijo mi doctor unos días después-. Esto es en realidad muy común, Bella, especialmente en mujeres. Eventos traumáticos a menudo ocasionan el retraso en la aparición del insomnio y ansiedad.
-¿Cómo se trata?
-Generalmente con combinación de terapia cognitivo conductual y medicamentos, algunos pacientes encuentran alivio de una baja dosis de antidepresivos. Podría prescribir algo que te ayude a dormir.
Tenía amigos que habían tomado antidepresivos y pastas para dormir y se quejaban de los efectos secundarios. –Preferiría no tomar nada si puedo evitarlo.
-¿Considerarías ver un terapeuta?
Estaba lista para intentar cualquier cosa si significaba tener una noche completa de sueño.
-¿Por qué no?
Hice una cita con un terapeuta que encontré en las páginas amarillas. Su oficina estaba en un viejo edificio de ladrillo con un frente en ruinas. Me registre con la recepcionista, y la terapeuta abrió la puerta a la sala de espera y llamo mi nombre cinco minutos después. Ella tenía una sonrisa cálida y un apretón firme. Supuse que estaba en sus cuarenta y tantos.
-Soy Rosemary Miller.
-Isabella Swan, gusto en conocerla.
-Por favor tome asiento. –señalo un sofá y se sentó en una silla frente a mí, pasándome una de sus tarjetas de presentación. Una lámpara iluminaba brillantemente sobre una mesa baja junto al sofá. Una meseta de un árbol de ficus estaba cerca a la ventana. Cajas de pañuelos estaban dispersas por toda la superficie disponibles.
-He seguido su historia en las noticias. No estoy sorprendida de verla aquí.
-He estado sufriendo de insomnio y ansiedad. Mi médico sugirió que intentara la terapia.
-Lo que está experimentando es muy común dado el trauma que sufrió. ¿Alguna vez ha visto a un terapeuta antes?
-No
-Me gustaría iniciar haciendo una historia clínica completa.
-Está bien.
Siguió hablando por cuarenta y cinco minutos, haciéndome preguntas sobre mis padres y Nessie y mi relación con ellos. Me pregunto acerca de mis relaciones anteriores con hombres y cuando le hable un poco sobre Jacob, sondeo más, pidiéndome que entrara más en detalle. Me inquiete incomoda, preguntándome cuando íbamos a llegar a la parte donde solucionaba mi insomnio.
-Tal vez quería revisar algo de su historia clínica en las siguientes semanas. Ahora me gustaría discutir sus hábitos de sueño.
-No puedo quedarme dormida o permanecer dormida. Estoy teniendo pesadillas.
-¿De que tratan estas pesadillas?
-Ahogarme tiburones, algunas veces el tsunami por lo general hay agua.
Alguien llamo a la puerta y ella miro su reloj. –Lo siento, se nos acabó el tiempo.
Tienes que estar bromeando.
-La próxima semana podemos iniciar algunos ejercicios de terapia cognitiva.
Al ritmo que íbamos, podría no tener una buena noche de sueño por meses. Tomo mi mano y me acompaño al recibidor. Una vez fuera, deje caer su tarjeta de presentación en un cubo de basura.
Edward y Nessie estaban sentados en la sala cuando llegue a casa. Me deje caer en el regazo de Edward.
-¿Cómo estuvo? –pregunto Edward.
-No creo que sea una persona de ir a terapia.
-Algunas veces toma un tiempo encontrar una buena –dijo Nessie.
-No creo que ella sea una mala terapeuta. Hay algo más que quiero intentar. Si no funciona, volveré.
Deje la habitación y regrese unos minutos después, vestida con medias de correr y una larga camiseta de magas largas bajo una sudadera una cazadora de nylon. Me puse un sombrero y me senté en el sofá para amarrar mis nikes.
-¿Qué estás haciendo? –pregunto Edward.
-Voy a correr.
PERDOOOOOOON :C
por no publicar, pero me fui de viaje y no había Internet -.- y no pude subir ningún capitulo pero ya no me ire y ya le esperan mas capítulos buenos espero y les guste.
-.- me dio un coraje con la reportera esa, con las preguntas a bella :c pobrecita y luego que no puede dormir muy bien…
Brendiiita: lo se a mi también, pero Jasper es un loco ajjaja si :3
maleja twihard: ya mucho mas sexy se ve Edward como siempre :$
glee : que bueno que te guste :3 espero ver mas seguido tus comentarios
Comenteeen...
