25. Tal vez nos precipitamos
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Su mente se bloqueó y aun no paraba de temblar. Se detuvo en un pilar, se sentó en una de las bancas y escondió su rostro en sus manos para tratar de calmarse. Aun así le era inexplicablemente imposible, el recordar la situación le traía una nueva ola de angustia. Unos minutos después sintió una mano apoyando su hombro. Alzó la mirada al notar que era una mujer joven, cabellos largos observándole. La bata blanca le indicó que era la enfermera de la escuela.
-"te sientes bien"
La chica no respondió, solo asintió con la cabeza tratando de calmarse y limpiar las lágrimas con disimulo. La mujer miro al pasillo comprobando que no había nadie a la vista.
-"pues no luces bien, te ves algo perturbada. Vamos, por qué no me acompañas a enfermería para que tomes un respiro y te calmes"
Michiru iba a responder con una negativa, pero el rostro de la enfermera le calmo, notó que sus manos dejaron el temblor que hace un rato le acompañaba. Michiru se levantó y le siguió hasta enfermería, donde la mujer cerró la puerta.
-"puedes quedarte todo lo que quieras… una taza de té?"
-"bueno… gracias"
-"no hay de qué, solo espero que te sientas mejor"- comentó mientras preparaba dos tazas. –"cómo te llamas?"
-"Michiru"
-"mucho gusto, me llamo Setsuna"- dijo entregándole la taza.
-"gracias"
La chica guardó silencio mientras veía el líquido de la taza con tristeza. Aun no podía olvidar lo recién sucedido. Su estómago le dolía cada vez que la expresión de Haruka volvía a su mente.
-"no tienes la obligación de contarme, pero debió suceder algo importante para tener esa reacción. Parecías muy perturbada. Tal vez quieras desahogarte"- cortó sus pensamientos la voz de la enfermera.
-"yo… es una historia larga"- solo se limitó a decir. Vio cómo la mujer tomó una silla para tomar asiento frente a ella.
-"tengo tiempo"- respondió con una sonrisa.
-"es… complicado"- volvió a decir vagamente. La mujer soltó una leve risa.
-"entiendo que te incomode que sea parte del personal de la escuela, pero vamos… tengo solo veintitrés años. No hay nada de qué preocuparse, guardaré el secreto"
Michiru meditó en silencio. Tal vez era arriesgado contarlo, o tal vez le haría mejor. Como fuese, se sentía algo sobrepasada y tal vez un oído no le haría mal.
-"bien… yo… tengo una relación con… con una chica"- dijo con dificultad muy sonrojada, continuando.
Estaba siéndole más difícil de lo que creyó. Si bien Lita también lo sabía, no fue tan complicado puesto que su amiga algo imaginaba, y fue ella después de todo la que lo descubrió, pero contarle a una persona desconocida, sin saber bien la reacción le complicaba. Mientras hablaba le extrañaba que la mujer no mostrara alguna expresión de perturbación, lo que le dio más confianza.
-"espera… cuando dices Haruka, hablas de Haruka Tenoh?"
-"em… si"- afirmó algo confundida.
-"vaya… no tienes idea de cuánto he escuchado ese nombre. Jamás me imaginaría esa faceta en ella"- la chica sonrió.
-"si, bueno, la imagen superficial que todos tienen de Haruka no es como es ella realmente. Yo también tuve mis prejuicios cuando la conocí… pero cuando realmente la conocí simplemente no pude evitar enamorarme"
Sonreía mientras recordaba desde que la conoció, pero esa sonrisa se fue apagando cuando recordó lo de hace unos minutos. La mujer escuchaba atenta a cada palabra.
-"aún se me acelera el corazón al recordarlo. Verle así… yo no pude evitar temblar. Y cuando le golpeó así mi cuerpo se entumeció, simplemente no pude evitar llorar. Realmente me fue inevitable"
-"Michiru, tú le tienes miedo a Haruka?"- la chica le vio sorprendida ante tal pregunta.
-"ah?"
Michiru se quedó mirándole tratando de entender la pregunta. Volvió la vista al suelo meditándola. ¿Tenerle miedo? ¿Cómo podía amar a una persona a quien le tiene miedo? No pudo responder la pregunta porque cayó en cuenta que no sabía la respuesta.
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No dejó de pensar en lo sucedido en todo el día. Por la noche estaba agotada, más el sueño no venía por ella. Repasó las últimas semanas, tal vez debió mantener una lejanía con Christopher desde el principio, tal vez eso habría evitado lo ocurrido. Tal vez debió hablar con la subdirectora y explicarse que no podría hacer esa labor. Tal vez debió quedarse con Haruka en vez de ayudarle al chico con la búsqueda de sus libros. Tal vez… Tal vez. Su cabeza se llenaba de tal vez.
Pero no. Ella no había hecho nada malo, no lo sentía así. Si le ayudó fue porque la subdirectora le había pedido aquella tarea, porque comprendía la dificultad de ir a un país completamente distinto a estudiar, con un sistema e idioma distinto, porque trataba de ser amable cada vez que el chico pedía un favor, porque después de que el chico se enteró de su relación con Haruka no podría negarse a un favor.
Después de esa seguridad en sus pensamientos se volvían a esfumar para volver nuevamente a "tal vez"
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El principio del día había sido un infierno para él. Además de aun tener la nariz hinchada, tuvo que aguantar cada vez que le preguntaban quien había sido que le golpeó, para luego ver la expresión de cada quien al escuchar por respuesta Haruka Tenoh. Algunos le daban la razón y apoyo, mientras que la mayoría respondía a favor de la rubia. Cómo la odiaba.
Pero a los minutos sonreía al pensar en cómo ella lo debía estar pasando. Muy pronto se encargaría de que todos aquellos que opinaban que Tenoh era aún genial cambiaran de opinión. Sentía que había desatado en Haruka algo incontrolable, que la llevaría a un comportamiento errático y que simplemente se desenmascararía sola. Allí terminaría con todo lo que había construido en estos años y él tomaría el control de las masas. Pero para ello debía asegurar aquella inestabilidad emocional de la rubia acercándose a Michiru, cosa que no le desagradaba en absoluto, después de todo esa chica le atraía de sobremanera.
Además algo en él había cambiado en la forma de verle desde ayer. Al verla llorar de esa forma tan desconsolada luego de la reacción de la rubia, sintió el impulso de abrazarla y evitar que siguiera llorando. Era extraño.
La vio salir de su clase, momento perfecto para hablar del día anterior y mostrar una postura para mantener relaciones.
-"Hola Michiru"
-"Christopher, hol…"- no terminó la palabra al notar su rostro. –"Dios, tienes el rostro muy hinchado… lo lamento"
-"tranquila, ya pasará. Aun no puedo creer que Tenoh fue capaz de ello. Siguen juntas después de lo que ocurrió?"- preguntó con desagrado.
-"em… con respecto a eso. Lamento mucho que te vieras involucrado en medio de esto, pero creo que deberíamos dejar de vernos. Quiero evitar problemas mayores, y evitártelos a ti también, por el bien de todos"
-"que hablas? Y que hay de tu deber? Aún queda una semana de tutoría"
-"creo que ya conoces suficiente la escuela"
-"no me dirás que aun sigues con ella?"- reiteró la pregunta no contestada. Su desagrado era mayor.
-"Enserio Christopher, eso no te incumbe. Si me disculpas debo ir a mi siguiente clase, lo siento"
Sin esperar que dijera más la chica se fue, ante un desconcertado chico. No podía creer que reaccionara así, fuera de todo pronóstico. Él pensó que al desenmascarar a Haruka frente a la chica, eso acabaría y él quedaría como una víctima la cual recibiría atención al Michiru sentirse culpable por la actitud de Haruka. Pero no fue así, simplemente cortó relaciones. Su mañana definitivamente no parecía mejorar.
Pero su tarde se arregló al averiguar que en todo ese día ninguna de ellas se había dirigido la palabra. Eso debía ser señal de que no estaban juntas ya, lo confirmó cuando al día siguiente cuando corroboró que tampoco se hablaban. Sonrió al pensar que aún tenía oportunidad.
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Michiru por novena vez tomó el teléfono, buscó en sus números frecuentes aquel contacto que siempre marcaba, pero su pulgar se detenía en el botón para llamar. Borró y dejó el teléfono nuevamente en la mesa. Suspiró.
No le vio en todo el día. Fue tan cobarde que siquiera fue capaz de preguntarles a los chicos por Haruka. Simplemente evitó los lugares frecuentes y pidió a Dios no encontrársele. No sabía cómo mirarla a la cara sin rememorar aquella expresión del día anterior. Del solo recordarla se le aceleraba el corazón.
Llevaba tanto rato pensando en ello que casi olvidaba su conversación con Chris esa tarde cuando decidió cortar cualquier relación social con él. Tal vez si lo hubiese hecho antes. Sacudió la cabeza para evitar volver a sus divagaciones de "tal vez".
Al día siguiente tampoco la buscó. Evitó cualquier interrogatorio de Lita, no quería tener que contar lo sucedido, suficiente con sus interrogatorios propias. Solo quería distraerse en algún lugar que no le trajera recuerdos a Haruka. Recordó la enfermería. Pasó prácticamente toda la tarde con Setsuna tomando té y platicando de otros temas, tratando de conocerle más y evitar repensar en el tema.
Y así contaba tres días en que no sabía absolutamente nada de Haruka. Mientras caminaba por el patio vio por última vez su celular, ninguna llamada perdida. Suspiró.
-"tal vez si la llamo"- pensó.
Pero nuevamente se detuvo en el botón para marcar. Al no levantar la mirada no notó cómo se avecinaban los chicos.
-"hey Michiru! Que tienes, luces algo estresada"- saludó Yaten, llamando su atención.
-"decaída también"- complementó Taiki.
-"hola chicos. No es nada, solo pensaba en la tarea de mañana"- se justificó.
-"pues no deberías dejar que te agobie tanto, es solo tarea"- comentó el más bajo. Michiru solo sonrió con el comentario.
-"Michiru… ocurrió algo con Haruka?"- preguntó de pronto Seiya acercándose a ella para hablar más bajo. La chica se sorprendió
-"por... porque lo preguntas?"- rápidamente se puso nerviosa.
-"bueno… solo pregunto, no es como si supiera algo"- se excusó de inmediato recordando que se suponía él no sabía nada de ellas. –"además, ha estado un poco extraña últimamente"
-"hablan de la golfa?"- de incorporó a la conversación el otro chico. –"ha faltado a más de la mitad de las clases. Al parecer se la pasa en la azotea del ala dos"
-"si, tiene esa actitud que me asusta, ya sabes"- agregó el más alto.
-"uf, te refieres a esa mirada?"- preguntó Yaten. –"esa chica es una bomba con patas que en cualquier momento explota. Mantén tu distancia Michiru"- bromeó el más bajo.
Ambos chicos rieron, menos el pelinegro y la chica, quien daba una fingida sonrisa para aparentar, pero en el fondo aquella broma le preocupó. Los chicos continuaron caminando por el pasillo, dejándole algo inquieta. Camino a la cafetería decidió comer sola, no estaba de humor para sociabilizar con nadie.
-"Michiru"- escuchó la chica frente a ella, era el rubio con su bandeja, que la apoyaba en su mesa para sentarse.
-"Christopher, ya hablamos de esto. No quiero más problemas"
-"lo sé, pero no me daré por vencido. No dejemos que lo que sucedió nos distancie"
-"escucha, tú y yo no somos amigos"- trató de cortar la conversación, pero el chico ya comía de su plato, instalado.
-"vamos, no seas así. Te entretenías cuando estabas conmigo"- bromeó comiendo luego.
-"escucha, harás nuevos amigos de tu grado y…"- pero se detuvo cuando el chico frunció el ceño. –"estás bien?"
Pero el chico no respondió, solo miró extrañado la cuchara, soltándola inmediato y llevándose ambas manos a su cuello, tratando de respirar.
-"Christopher?! Que sucede?"- se levantó alarmada la chica para ir junto a él.
-"t tenía maní… rayos"- dijo apuntando el plato, aun tratando de respirar.
-"y que tien… Dios, no me digas que eres alérgico"- el chico asintió con la cabeza. – "tranquilo, ven conmigo"
Rápidamente tomó su mano y lo guió hasta enfermería. Allí entro sin tocar, encontrando a Setsuna con sus lentes leyendo, quien se extrañó de verla junto a él.
-"Setsuna, comió maní y es alérgico"- dijo sin saludar.
-"vaya, eso puede ser grave"- se sacó sus lentes con calma y se levantó. –"siéntate"- el chico obedeció.
La morena le examinó con tranquilidad mientras anotaba apuntes en cada observación. Luego de unos minutos, ante la expectación del chico y la chica, Setsuna habló.
-"si, efectivamente tienes una reacción alérgica"
-"Setsuna!"- reclamó la chica ante la poca seriedad.
-"bien, bien… no es nada tan grave, por lo que veo ingeriste poco… espero. Tu vía aérea comienza a obstruirse, es por eso que sientes que no puedes respirar, pero no parece ser grave. Ahora, grave será para ti cuando comiences a hincharte, te verás algo divertido"- la cara de horror del chico no se hizo esperar, mientras Michiru se llevaba la mano a su boca sorprendida.
-"como detengo esto"- dijo con dificultad.
-"tranquilo, con una simple inyección de epinefrina y todo resuelto"- se acercó a su escritorio para dejar sus apuntes y lápiz. El chico respiró aliviado. –"ahora, el problema es que no tengo acá una de esas"
-"mque?!"- gritó ya con dificultad.
-"estás bromeando, no?"- preguntó la chica.
-"me temo que no. Tendré que llamar a una ambulancia, aunque en lo que tarde ya te habrás hinchado"
-"Dios, do! do puedo pedmitir que la gente me vea adsí!"
La morena disimuló la risa al escucharlo hablar, notando que sus labios comenzaban a hincharse, mientras llamaba por teléfono. Michiru se acercó a él tratando de calmarlo, pues parecía perder el control.
-"calma, lo importante es que no será nada grave. Por un momento pensé que no podrías respirar, esas reacciones son peligrosas"
-"Michiru, eds grave, la ambulandcia llamará la atendción y toda al edfcuela me verá adsí!"
-"tal vez una bufanda te ayude a cubrir…..eso"- respondió la morena apuntando su boca hinchada, mientras se la entregaba.
-"masd vale que fundcione"- recibió la bufanda y se la puso. –"esd una bufanda horrible"
-"sobreactúas chico, estarás bien. Deberías agradecer que solo sea una hinchazón. Hay gente que muere por esto, sabes? Esperemos que no sea tu caso"
-"dijiste que estaría bien"- la chica se preocupó.
-"depende de cuanto haya comido. Pero no te preocupes, de haber sido más ya estaría muerto probablemente"
-"vaya forma de medir el riesgo"- comentó por debajo la peliverde.
Al cabo de unos minutos le dieron aviso a la enfermera que la ambulancia había llegado, y como había imaginado, curiosos estaban alrededor para ver que ocurría. Michiru lo acompañó hasta el vehículo, quien caminaba rápido y apretando su bufanda para evitar que los curiosos vieran algo.
Mientras subían al chico a la ambulancia, los ojos de los curiosos se posaban en el vehículo y en el chico ingresando. Michiru veía de cerca aun preocupada pero ya aliviada. De pronto vio entre los curiosos la mirada de Haruka, se congeló. Allí estaba ella entre la gente, con su mirada seria, pero con una leve sonrisa ladina de satisfacción. Una leve sonrisa que tal vez decía mucho, su corazón comenzó a palpitar rápido. Entonces la mirada de la rubia dejó el vehículo y se posó en ella. Su corazón se detuvo. Su expresión era la misma pero su sonrisa se borró.
La ambulancia se fue dejando pasar una corriente de viento que hizo mover los cabellos turquesa. Exacto cinco segundos en que las miradas no titubearon. Michiru sorprendida y Haruka seria. La rubia volteó para perderse entre la gente y abandonar el lugar. Michiru no se movió, su corazón comenzó a palpitar fuerte nuevamente, la incertidumbre le golpeó. ¿Había tenido algo que ver la rubia en esto? Su pregunta no tuvo respuesta, y la incertidumbre aumentó. Ese día tampoco hablaron.
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Cada paso sonaba como eco, revelando el tamaño de la habitación y la ausencia de alguien más en la casa. Cerró la puerta de su habitación y tiró su maletín a la cama. Lanzó un suspiro acompañado de una leve risa, ver lo ocurrido esa tarde le causó satisfacción. Tomó la carpeta y se sentó en su silla de cuero favorita. Retomó la lectura de la página en que había dejado el día anterior marcada. Releyó la palabra "alergias". Su lectura fue interrumpida por la puerta.
-"señorita Haruka, bajará a comer?"- preguntó una empleada desde el otro lado de la puerta.
-"no Yui, puedes retirarte"- respondió sin mayor delicadeza.
Reinició su lectura. Por momentos sentía remordimiento y algo en ella le decía que dejara de leer la carpeta, pero al ver la fotografía de Christopher Mcgregor en la página sentía resentimiento renovado.
Mientras a un par de habitaciones de distancia se encontraba Tatsui Tenoh trabajando en el imponente escritorio frente a su portátil. La puerta sonó.
-"Señor"- se presentó el recién llegado.
-"adelante Subaru, sé breve"- dijo a su asistente personal sin dejar de ver la pantalla.
-"es acerca de lo que me pidió señor"- captó la atención de su jefe.
-"habla"
-"efectivamente, la señorita Haruka ha estado leyendo la información que le proporcionó, y al parecer ya la está usando"
Tatsui solo sonrió satisfecho, su hija parecía reaccionar frente al estímulo finalmente. Asintió con la cabeza en señal de aprobación, su asistente hizo una reverencia y se retiró. El hombre continuó atendiendo sus negocios, todo debía seguir su curso natural.
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Al día siguiente se sentía avergonzado de que todos le mirasen. Parecía ser que la voz se corrió y las miradas curiosas indagaban si quedaba aun algo de hinchazón en su rostro. Para su alivio personal su rostro había vuelto a la normalidad. Pero la idea no dejaba de rondarle en la cabeza, sus dudas acerca de cómo había ido a parar en su plato el maní que podría haberle costado la vida.
-"tiene que ser ella"- pensó en voz alta.
-"quien Chris?"- preguntó su amigo a un lado.
-"Tenoh… estoy seguro que está detrás de esto"
-"no me sorprendería la verdad"
-"ahora lo que no entiendo es cómo se enteró de mi alergia. Jugaremos su juego entonces, acompáñame"
El chico siguió al rubio sin comprender mucho a qué se refería. Una vez que se detuvo frente al casillero de Haruka Tenoh se hizo una idea.
-"ayúdame a abrirlo Arata"
-"qué? olvídalo, tal vez seas nuevo aquí y no te importe, pero a mí no me interesa echarme encima a Haruka Tenoh y al resto de los cuatro"
-"vamos, no seas cobarde, no se enterará que me ayudaste, es solo que yo no puedo con ese candado"
Después de unos minutos logró convencerlo. Otros minutos más y el chico aún seguía batallando con el candado y un alambre.
-"vamos Arata, alguien puede venir, apresúrate"- reclamó.
-"ya está… el casillero es todo tuyo Chris"- dijo el chico apartándose al lograr abrir el candado.
El rubio una vez abierto el casillero comenzó a indagar, tenía que encontrar algo que pudiese usar en su contra, o algo de valor para ella. Entonces su nombre escrito en una carpeta llamó su atención.
-"que es… esto"- ojeó el documento logrando entender de qué se trataba. –"perra tramposa, me ha investigado por completo!"
-"vaya, entonces era cierto, Haruka Tenoh si te está acechando…estás en problemas Chris"
-"ahh?"
-"que si efectivamente estuvo detrás de lo que dices, tarde o temprano llegará directamente a ti, no debiste provocarla, Haruka Tenoh ya ha tenido víctimas, sabes?"
-"a que te refieres?"
-"hace un par de años ella golpeó a un chico de manera brutal. Ese pobre chico se retiró de la escuela el día siguiente, le fracturó algo por lo que recuerdo. Hace menos de un año envió al hospital a un chico que terminó yéndose de la escuela también. Además de que sus amigos siempre la respaldan, eres hombre muerto"
-"espera un segundo… cuéntame más acerca de Tenoh y su reputación"
El chico lejos de asustarse sus ojos se iluminaron. La existencia de esa carpeta, más la fama de la rubia serían claves para lo que se le ocurría, lo que incluía a Michiru.
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Desde que cruzó miradas con la rubia que estaba inquieta, y la idea de que estuviese detrás de lo que le sucedió a Chris la asustaba. Si estaba tras eso ¿Qué pretendía?
Recordó la pregunta de Setsuna, ¿Le tenía miedo a Haruka?¿Cómo podía continuar si le temía? Una vez en la escuela pasó por fuera de la sala de la rubia. Se sintió tan cobarde, pero desde el incidente con Chris que no cruzaban palabra, no se atrevía.
La pregunta volvía a su mente, ¿Cómo podía continuar si le temía? Ya ni si quiera sabía si aún tenían algo, hace días no hablabas. Aun así su cobardía era mayor y no se atrevía a hablarle primero, y al parecer Haruka tampoco. Se preguntaba ahora que pasaba por la cabeza de la rubia, ¿arrepentimiento, rabia, tristeza? ¿Aun pensaba en ella como pareja?
Su mente no había parado de divagar, era tan molesto como cansador. El único relajo que veía cercano era natación. Cómo se había equivocado, pues descubrió que mientras nadaba no se distraía en absoluto del tema.
Peor aún, en la salida de la alberca le esperaba Chris. Michiru sólo soltó el aire que tenía acumulado en sus pulmones y caminó en camino contrario para evitarlo, pero el chico le seguía.
-"MIchiru, sé que me dijiste que no quieres tener nada que ver contigo, pero tenemos que hablar, es enserio"
-"Chirstopher por favor, ya basta"- seguía caminando.
-"se trata de Haruka… se volvió realmente loca. Ella estuvo detrás de mi reacción alérgica, estoy seguro. Te das cuenta que si hubiese comido un poco más tal vez podría haber muerto?"
Michiru se detuvo por unos segundos, su corazón comenzó a acelerarse cuando escuchó aquella declaración. Continuó caminando, pero ahora escuchándole con disimulada atención.
-"… hace días puedo notar cómo me sigue a donde voy, sé que planea algo y es cada vez más drástica"
-"Christopher, es enserio. Además sólo dices disparates"
-"eso crees? Pues tiene una carpeta detallada de mí"- la chica se detuvo para escucharle. –"una carpeta en la que dice datos cómo cuales son mis alergias que podrían incluso causarme la muerte. La vi en su casillero"
Ante el silencio de la chica el extranjero continuó.
-"estuve averiguando con algunos compañeros, esta chica tiene un historial de violencia, sabías que el año pasado envió a un chico al hospital?"
-"si, pero eso no tiene nada que ver con esto"- recordó el episodio y le restó importancia.
-"ah si? Pues sabías que también lo hizo antes, cuando era sólo una niña? Me dijeron que fue brutal y también lo envió al hospital por un simple desacuerdo. Además de cientos de otros conflictos, es capaz de esto y mucho más. ¿Qué tanto la conoces?"
-"lo suficiente"- trató de mostrar seguridad, aunque flaqueaba por dentro.
-"te contó acerca de cómo nos conocimos hace años y de lo que pasó entre nosotros? "- ante el rostro de confusión de la chica él continuó. –"pues tuvimos algo cuando ella estuvo en Nueva York hace años, y en ese entonces ya era violenta, su propio padre lo sabe. Es por eso que ya la ha enviado a tratamientos psicológicos"- notó el rostro de confusión. –"que? no te había contado lo de nosotros? Como puedes confiar en alguien así Michiru?"
La chica quedó algo descolocada con esta nueva información y comenzó a dudar. No podía permitirlo, negó con la cabeza para acabar con esa conversación.
-"déjalo, si? Ya no quiero…"
-"reacciona Michiru! No solo temo por mi seguridad sino también por la tuya. Tú ahora también eres su blanco de mira. Ya no eres su chica y te tiene tanta bronca como a mí en este momento. Siente que la traicionaste y se vengará"
-"Basta, esta conversación se acabó. Y no me sigas"
Sin querer escucharlo más continuó su camino. Si antes tenía cuestionamientos, ahora eran peores. En las siguientes clases no se concentró en absoluto. Pensaba en que debía definitivamente ir a hablar con Haruka, pero la teoría sonaba mejor que la práctica, pues aún no lo hacía.
Ya era el final de la última clase y aún no había hablado con ella. Se iba recriminando cuando escuchó un bullicio en el jardín de atrás de la escuela. Muchos iban murmurando mientras corrían hacia allá. La curiosidad llamó también a ella. Pudo notar una bola de humo y gente viendo la escena. Apuró el paso.
-"Atrás chicos! Atrás"- escuchó a uno de los encargados del jardín.
Una punzada en el corazón sintió cuando reconoció el lugar que se incendiaba. Se hizo paso entre la gente para ver de cerca cómo su "lugar especial", el jardín de ellas era consumido por las llamas, mientras tres funcionarios apagaban el fuego con extinguidores, evitando que el incidente pasara a mayores.
Sintió ganas de llorar e impotencia al no poder hacer nada. Entonces recordó las palabras de la rubia.
"Ahora que él lo tocó no me queda más que quemarlo"
Negó con la cabeza incrédula pero perturbada. No, tenía que ser una coincidencia. Levantó la mirada del fuego y pudo verla entre la gente. Haruka miraba con semblante serio hacia el fuego. Levantó la mirada encontrándose con la de la chica, abrió un poco sus ojos y se fue rápidamente.
MIchiru quedó boquiabierta mientras ya habían apagado todo, quedando solo humeante suelo carbonizado. Después de unos segundos despertó de sus pensamientos siguió por el camino de Haruka, pero no la encontró.
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Azotó la puerta principal y entró a pasos amplios y apresurados. Se sentía furiosa por lo sucedido hace unos minutos, estaba segura que Chris había estado detrás del incendio en el jardín. Debía vengarse pero estaba muy ofuscada para pensar con claridad.
-"las personas son más débiles cuando están enojadas"
Estaba tan enojada que no notó que su padre le siguió desde que entró y le observaba desde el umbral de la puerta de su habitación.
-"papá… no noté que estabas en casa"- solo se limitó a decir para desviar el tema.
-"eso es porque no notas a tu alrededor cuando te ofuscas. Debes trabajar en superar ello. Problemas en la escuela?"
La rubia solo guardo silencio y le miró con enojo, como si estuviese exteriorizando lo que sentía. Desvió la vista.
-"hija, sabes lo que hace caer un imperio? No son los ataques externos sino las debilidades internas"- dijo con serenidad mirándole directamente a los ojos. –"aprende a combatir tus debilidades propias y el mundo será tuyo. Sabrás que hacer"
Haruka sólo le miraba tratando de comprender a cabalidad cada palabra que su padre le decía. Tatsui asintió con la cabeza y abandonó la habitación para darle el espacio necesario.
Una vez sola ya no se sentía tan ofuscada como hace un momento. Pensaba con mayor claridad. Se sentó en su escritorio a meditar. Tomó la carpeta que se titulaba "Christopher Mcgregor" y volvió a hojearla con mayor detenimiento.
Volvió a hojear y releer, sus ojos iban de un lado a otro recorriendo cada palabra. Volteó la hoja y abrió los ojos sorprendida de lo que leía. Nueva información, una que no había leído antes, una que llamo su atención y sorprendió.
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Debía estar preparado para cualquier nuevo ataque de parte de Haruka. Habían pasado dos días desde que se enteró que le vigilaba y aun no atacaba o hacía nada. No importaba, la provocaría más, para ello Michiru era su pieza clave. El problema era que ella lo evitaba y cortaba cualquier tipo de conversación.
-"Chris, me estás escuchando?"- preguntó la chica que tenía al frente.
-"em… pero ahora me voy, lo siento preciosa"
Una chica se le confesaba y el simplemente le ignoraba. Y es que por su mente solo pasaba el volver hablar con Michiru. Estaba desesperado por volver a tener aunque sea una conversación con ella. A veces se preguntaba si comenzaba a gustarle enserio esa chica, pero luego la idea de derrotar a Haruka se hacía más fuerte. Tenía que ser eso.
El problema era que Haruka seguía sin atacar. Le extrañó no lo hiciera después de quemar el jardín para inculparla, después de todo se le había visto a la rubia rondando por allí. Pero no, no sabía nada de ella. Debía presionar.
Decidió acercarse a Michiru través de su tutoría, aún quedaban dos días antes de que acabara.
-"Hola Michiru, te estaba buscando"
-"que sucede Christopher"- su tono trataba de ser lo más monótono posible.
-"sé que acordamos no hablar más pero tengo que pedirte un último favor, perdí mi tarjeta de biblioteca y no sé cómo sacar una nueva"
-"debes ir a biblioteca y llenar el formulario…"- mientras la chica hablaba ambos caminaban. –"… en un par de días te repondrán la tarjeta"
-"gracias, y disculpa molestarte"
-"no hay problema"- se despidió para seguir su camino.
No avanzó más de diez metros cuando escuchó a su espalda al chico gritar su nombre y luego un empujón que la llevó al suelo. Escuchó el ruido de algo rompiéndose. Cuando levantó la vista vio al chico sobre ella y a un masetero roto a menos de 1 metro de ellos.
-"te encuentras bien?"- preguntó el chico.
-"s si"- algo perturbada respondió. –"que fue eso?"
El chico se levantó para examinar el masetero y mirar hacia arriba. Vio una sombra y frunció el ceño.
-"vino de la azotea… Tenoh"- solo dijo. –"esto se ha pasado"
-"de que hablas"- palideció.
-"no lo ves claro, eh? Está atacándonos, esta vez a ambos. Qué demonios pretendía hacernos, matarnos?!"
La chica solo permanecía en silencio viendo el masetero roto en el suelo. Luego miró al chico furioso que caminaba a paso rápido rumbo a la azotea, probablemente a encontrarse con el autor del ataque, o autora. Michiru ahora miraba hacia arriba, sin encontrar a nadie. Comenzó a caminar completamente en blanco.
-"Michiru, que tal"- preguntó Taiki al encontrarla en el pasillo.
-"bien… Taiki, sabes dónde está Haruka?"
-"Haruka…mmm… se saltó esta última clase, así que debe estar en la azotea. Es lo más seguro"
Sintió un balde de agua fría. ¿Había sido ella? Eso era imposible. Ya no podía seguir con esas dudas, corrió por los pasillos del ala dos, para subir a prisa las escaleras que conducían a la azotea. No había nadie más que Chris.
-"Buscas a Haruka? Ya se fue"- dijo molesto. La chica negó la cabeza con incredulidad.
-"ella no estaba acá. No pudo estar acá"
-"si Michiru, sigue mintiéndote si te es más cómodo. Lo que es yo tomaré cartas en el asunto. Su actitud ya se salió de control"- dijo fastidiado para luego irse. No sin antes mirar de soslayo a la chica y ver su reacción. Conseguía sembrar dudas al parecer.
Sintió ganas de retractarse, solo para borrar esa expresión de angustia de la chica, pero luego borró esa idea.
Bajó las escaleras hasta encontrarse con su amigo. Le sonrió en gesto de agradecimiento por ayudarle.
-"necesito un último favor Arata"
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Continuó caminando por el pasillo hasta llegar a la enfermería, su refugio de los últimos días. Tocó la puerta y abrió, encontrándose con Setsuna.
-"Michiru, justo a tiempo para una taza de té"- dijo mientras sacaba otra taza para su invitada.
-"gracias, espero no interrumpir nada"
-"no te preocupes, siempre habrá tiempo para ti. Ten"- le entregó su taza.
Ambas cruzaron un par de palabras triviales para rellenar el silencio. Pero este fue inevitable después de unos minutos.
-"no puedes esconderte por siempre de ella, lo sabes verdad?"- dijo de pronto la morena.
-"lo sé…"
-"vamos, debes tomar confianza y enfrentarla, exigirle explicaciones. Si tus conjeturas son ciertas esto es realmente serio"
-"es que… es imposible que ella este detrás de esto"
-"y eso es lo que realmente crees o quieres creer? Vamos, no puedes pasártela pensando y repensando las cosas, hazle frente y encara tus problemas, no puedes dejar pasar más tiempo"
-"ya ni siquiera sé si tenemos algo! No nos hablamos mutuamente hace ya una semana"
-"por lo mismo! Tienes que…"- pero su discurso fue interrumpido por la puerta. –"que sucedió?"
-"oh Dios"
Entraban dos chicos a enfermería y traían a Chris semiinconsciente. Ambas chicas se levantaron y la morena les indicó la camilla para que dejaran al rubio.
-"que sucedió?"
-"no lo sabemos, lo encontramos así en la escalera"
-"estoy seguro Haruka Tenoh tuvo algo que ver, la vi rondando por el lugar"- comentó el otro.
-"lo dices enserio? Vaya, esto se está saliendo de control, Chris tenía razón"- respondió su otro compañero. –"lo reportarás?"
-"estás demente? Y que me haga lo que le hizo a Chirs, olvídalo"
-"bueno chicos, no me están ayudando mucho"- llamó la atención la enfermera. –"Vamos a ver, un par de golpes…"- comenzó a revisar al chico.
Michiru dejó de escuchar el resto. Esto se había salido de control, debía salir de esa duda. Setsuna tenía razón, tenía que hacerle frente. Salió de la enfermería para encontrarla. Tal vez se había mentido a ella misma al creer no encontrarla, pero en el fondo siempre supo dónde encontrarla, siempre sabría dónde encontrarla. Fue a la azotea, no le encontró. Al jardín trasero, a los restos de su antiguo lugar especial, el jardín donde siempre comía. No se equivocó esta vez. Allí estaba arriba de una rama de un árbol fumando un cigarrillo.
La chica se sentía llena de adrenalina pero no daría un paso atrás. Menos ahora que la rubia ya había notado su presencia. Haruka bajó de la rama con lentitud, expectante a alguna palabra de la chica.
-"fuiste tú?"- fue lo primero que salió de sus labios.
La rubia botó su cigarrillo y se levantó, con su rostro sin expresión. El corazón de Michiru estaba tan acelerado que pensó que no le permitiría hablar más, eran tantas preguntas, así que solamente habló.
-"tu atacaste a Christopher ayer?"
Entonces el rostro de la rubia se transformó expresando enojo que iba en progreso. Se acercó lentamente a la chica, mientras ella comenzaba a asustarse.
-"Tú… no me hablas hace días y solo rompes tu silencio para defenderlo?"- se acercaba más.
-"q qué? No es eso, yo…"- la chica estaba siendo presa de su nerviosismo y fue rápidamente interrumpida.
-"entonces es eso? Sientes algo por él"- hablaba como si estuviese a punto de explotar en cualquier momento.
Ya estaba frente a ella. Michiru no entendía lo que Haruka decía, pero el miedo la paralizó y no le permitió aclararlo. Ese destello de confianza se esfumó ante las palabras de Haruka. La mirada de la rubia era tan penetrante y amenazante que la chica sin darse cuenta sintió leves temblores que daba su cuerpo, como el día en que golpeó a Chris, tenía esa misma mirada, solo que esta vez le miraban a ella. Entonces la mano de la rubia tomó su rostro con firmeza.
-"debes tener mucho coraje para enrostrármelo. Sabes lo que arriesgas?"
-"HARUKA!"- una voz masculina y severa llamó la atención de ambas.
Ahí estaba Seiya mirando preocupado la situación, interrumpiendo antes de que su amiga cometiese un error.
La voz de su amigo la trajo de golpe a la realidad dando cuenta de lo que hacía. Su semblante preocupado y de reproche terminó de darle cordura nuevamente. Volteó a la Michiru, quien reflejaba involuntariamente en sus ojos el terror que le estaba provocando. Soltó su rostro inmediatamente y se retiró sin ver más a ninguno de los dos.
Rápidamente el pelinegro se acercó a la chica, quien seguía paralizada. Apoyó sus manos suavemente en los hombros de la chica.
-"Estás bien?"- preguntó preocupado, viendo también por donde se había ido la rubia.
Michiru solo asintió mientras sus ojos se cristalizaban involuntariamente, detalle que Seiya notó. La atrajo hacia él para darle tranquilidad.
Esa tarde Seiya le ofreció llevarla a su casa. Le hablo de otras cosas para tratar de distraerle, pero no parecía dar resultado, pues Michiru parecía seguir perturbada. Esta vez el pelinegro no le habló de la rubia ni justificó su acto como siempre lo hacía. No esta vez.
Una vez en su casa se quedó en su habitación en silencio. Aun no reaccionaba a lo que había ocurrido. Estuvo cerca de una hora recostada boca arriba en su cama, mirando el techo. Su celular sonó notificando que había llegado un mensaje. Solo estiró su mano para alcanzarlo y leer el remitente: 'Haruka'
"tal vez precipitamos. No estábamos preparadas para lo nuestro"
Michiru terminó de leer el mensaje y dejó el teléfono a un lado. Entonces con su antebrazo cubrió sus ojos para comenzar a llorar y dejar salir todo lo que venía acumulando.
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Llegó a su casa aun perturbada. El sentimiento de culpa y recriminación le inundaba, no sabía de qué habría sido capaz de no haber llegado Seiya, solo vio todo negro.
-"Haruka?"- su padre irrumpió en su habitación. –"el avión saldrá en unos minutos así que me voy. Vine a despedirme"
-"ah? Ahora? … mm… oh si… te acompaño con las maletas"- salió de sus pensamientos caminando hacia la sala, donde estaban las maletas.
-"te noto extraña. Olvidaste que mi vuelo a Alemania era hoy?"
-"si, lo siento, tenía mi mente ocupada en unos asuntos"
-"y los solucionaste?"- la rubia demoró en responder.
-"ya no lo sé"- bajó la cabeza.
El hombre frunció el ceño y puso su usual rostro firme. Su hija no podía darse espacio para dudar, y su reacción le decía que lo estaba haciendo. Ambos caminaron hasta el garaje, donde estaban los empleados subiendo algunas cosas al auto, incluyendo la maleta que antes Haruka cargaba. Entonces el hombre volteó a su hija y puso su mano en el hombro.
-"Haruka, antes que me vaya quiero decirte algo. No dudes jamás de tus objetivos o estos no se cumplirán jamás. Si quieres demostrar que cambiarás cuando debas asumir la responsabilidad de ser una Tenoh, este es el momento para empezar. Demuéstrame que estarás a la altura cuando llegue el momento y te aseguro que no habrá nada que no puedas conseguir"
Haruka sólo le miró en silencio y vio cómo él le daba un leve abrazo de despedida. La rubia solo asintió con la cabeza. Tatsui subió al auto y este se puso en marcha rumbo al aeródromo donde su jet privado le esperaba para su nuevo viaje de negocios.
-"no resultó como quería señor"- comentó su mano derecha.
-"te equivocas Subaru, con esta prueba he podido sacar muchas conclusiones"- sonrió levemente.
-"a que se refiere, después de todo la señorita Haruka no volvió a atacar a ese chico a pesar de tener lo necesario"- Tatsui negó con la cabeza.
-"sabía que no lo haría, no aun. Pero pude verlo Subaru… el apellido Tenoh está dentro de ella, al igual que esa ambición que se necesita. Solo debe aprender a usarlo a su favor, pero tarde o temprano su carácter se curtirá y saldrá a la luz la Haruka Tenoh que debe ser"
El auto siguió su marcha para perderse de la vista de Haruka. Su mirada siguió clavada en la calle, como si esta le diese las respuestas necesarias para toda esta confusión que sentía. Las palabras de su padre le habían dado una nueva perspectiva y por lo tanto mayor confusión al respecto. Por un lado Michiru, por otro Chirstopher y otro su padre, pensar en ellos por separado les daban perspectivas distintas que le hacían bacilar a cada paso que daba. ¿A la altura de quien estaba?
Entró a su habitación desalentada. Dejó su mirada pegada en el objeto que colgaba del perchero: la bufanda que le regaló Michiru en navidad. Caminó a paso lento para tomarla, su expresión se contrajo a una dolorosa. En ese momento se alojó en su mente sólo una certeza dentro de la maraña que tenía en su cabeza: Debía protegerla de todo eso, de ella misma si era necesario.
Tomó aire dolorosamente para atraer algo de valor. Tomó su teléfono y escribió antes de arrepentirse.
"tal vez nos precipitamos. No estábamos preparadas para lo nuestro"
Lo que había sucedido esa tarde podría repetirse y tal vez Seiya no estaría esta vez para impedirlo. Dejó el teléfono sobre la mesa pensando que ya estaba hecho y ella debía estar leyendo el mensaje. Cubrió sus ojos con la mano como si evitara que alguien le viese llorar.
Primero que todo mil disculpas por esta extensa demora, pero estoy haciendo mi proyecto de título y consume todo mi tiempo. Además estuve algo falta de inspiración, tanto en la historia como enmi proyecto jeje.
Segundo Muchas Muchas gracias por los comentarios que me motivan a seguir =)
Ahora, con respecto a la hitoria, se complicaron las cosas un poco, pero así es la adolecencia no? una etapa en la que nos conocemos en facetas distintas, sorprendemos de nuestras reacciones y enfrentamos otras. Ahora Haruka deberá buscar en ella misma la forma de controlarse y encontrar su propio camino, y Michiru deberá enfrentar sus temores personales y tomar el valor necesario para formar su caracter.
Uf está dificil la cosa, eh?
Saludos y gracias por la paciencia!
