Apenas terminó su fiesta, Naruto e Ino partieron de Konoha, acompañados de algunas maletas, algo de dinero y mucho… pero mucho amor para tirar al cielo. Decidido a disfrutar de algunas semanas al lado de su ahora esposa, el jinchuriki gastaba los minutos dedicado a su mujer. Habían planeado una luna de miel de varias semanas, las que por desgracia debían recortarse. Aún no le había dicho nada, pero pronto debería hacerlo.

El primer lugar al que llegaron fue a una playa privada del país del agua, un sitio que la misma Mei Terumi recomendó para pasar un tiempo juntos. A ese lugar solo podía acceder caminando, pero una vez llegando allí se volvería un paraíso para dos. Para el transporte de las maletas fue necesario sellarlas y convocarlas con un pergamino. Es por ello que ambos solo estaban en camino a la cabaña, solos con lo que traían puesto, una brújula y un mapa.

–Según las indicaciones de la Mizukage, debería estar por aquí –NAruto se detuvo en un muro de piedra, cubierto con maleza, enredaderas, árboles y rocas enormes–. Espero haber leído bien el mapa.

–Grandioso. Estamos perdidos, amor.

–No, es solo que está protegida. ¿Crees que un sitio así estaría a la vista de todos? Evidentemente la Mizukage no quería recibir visitas. Así que la ocultó con un Genjutsu.

–Bueno, entonces tendremos que descubrirlo –Ino juntó sus manos dispuesta a usar su habilidad como espía para descubrir los puntos débiles del genjutsu. Sin embargo no encontró ninguna muestra de chacra activa, o un genjutsu para desactivar–. Es extraño. No creo que lo proteja un genjutsu. Todo parece natural…

Naruto comenzó a revisar los alrededores del muro, que venía señalado en el mapa. Según algunas indicaciones debían atravesar el muro para llegar a la playa oculta. Atravesarlo solo era posible con un jutsu de elemento tierra, lo que fue el intento de Naruto.

–Espero estar en lo correcto: –Sellos de manos y un viejo jutsu del tiempo del segundo Hokage fue activado–. ¡Doton: Doryu Taiga!

A diferencia de la forma como fue usada por el segundo y Tercer Hokage, Naruto usó el rio de lodo para desgastar de a poco el muro sin provocar daños al entorno. Efectivamente había una entrada: una piedra colocada de forma tal que fuera imposible de detectar con el tiempo sobre ella.

–Supongo que será por allí –Naruto detuvo el jutsu y pasó a mover esa roca. Para esto, además de usar sus manos, se ayudó de la fuerza de Kyubi. Al removerla se pudo apreciar un sendero de piedra, construido en piedra cristalizada.

–¡Es hermoso! –Exclamó Ino mirando desde el inicio hasta el fondo de la senda: todo estaba forrado de cristales de todos colores y dimensiones.

–Se nota que este es un lugar que ella construyó –Dijo Naruto sabiendo que se trataba de un rastro de elemento lava–.

–¿Puedes hacer esto tu también?

–Bueno… sí y no. Se supone que se puede formar con el elemento lava, pero no poseo el control suficiente para controlarlo. Al yo usarlo… es como si arrojara cubetazos de agua al suelo: todo puede resultar afectado.

–Comprendo.

Ino y Naruto caminaron diez minutos por el túnel de cristal, viendo enfrente la salida por medio de luz. En su camino había cierta agua de mar colándose en el túnel, proyectando sobre el techo y los muros un espectro de luz que no hacía sino invitar a ambos a una época inolvidable. Mientras se acercaban a la salida, notaron la arena blanca de esa playa, una arena que más parecía sal molida. Asomar la cabeza a la luz dio a Ino la mejor vista natural de su existencia. Un paraíso de corta distancia estaba ante ellos: un territorio de tal vez media hectárea, en la cual había una pequeña cabaña en la ensenada, golpeada gentilmente por la marea. Una gentil brisa marina acercaba a los dos a un apreciable placer culposo desconocido hasta ese entonces. Cada paso hacia la cabaña crecía el asombro por ese sitio.

–¡Naruto! ¡Este lugar es el que he elegido para vivir!

–Ino, es la cabaña de la Mizukage.

–Viviremos aquí, lejos de todos. Pondremos poner la habitación del bebé allí…

–Ino…

–¡Oh! ¡Aquí tendremos nuestro nido de amor!

–Ino…

–Luego me haré cargo de ubicar el baño. ¿No te indicaron un lugar dónde…?

–Escucha, amor. Sé que es un excelente lugar para vivir varados. Sin embargo, solo vinimos de luna de miel. Debemos regresar a Konoha algún día.

Ino se descorazonó por la verdad, sin embargo, no parecía tan afectada. Estiró los brazos al cielo y respiró hondo la brisa marina. No recordaba la última vez que se sintió tan relajada.

–Naruto, quisiera poder recordar este lugar, volver algún día y concebir a nuestro hijo aquí.

–Tal vez no haga falta esperar tanto.

–Sí, tienes razón.

Naruto le dio vuelta a su amada, cerrando distancias y alimentando su amor con un beso intenso. Ino se abrazó fuerte a él, aprovechando cada segundo de ese beso para extraer de su amado lo que por mucho quiso tomar: acariciaba su espalda, frotaba su cabello, se pasaba un poco de atrevida y se dejaba propasar por él. Estando a solas en mitad de una playa poco profanada, no había censura ni reglas, por lo tanto, Ino comenzó a desvestirlo. Tomó un kaiken y comenzó a cortar por la espalda la camisa negra de su amado. Un corte que liberaba a su amado, cual tigre se libera de una cadena. Al terminar de cortarlo, Pasó a rasgarle la tela, logrando descubrir lo que en un principio hizo que sintiera el fuego del amor dentro de su pecho, aquella vez en su casa cuando se removió su camisa.

Naruto no permitió que ella viera su cuerpo. Antes que eso, la hizo dar la vuelta, besándole desde el cuello hasta los hombros. Sus manos le acariciaban los pechos, haciendo que ella extremeciera de a poco. Buscaba los labios de su amado, encontrándolos sin moverse de su posición actual. Las manos de Naruto, Diestras por el tiempo a su lado, desabotonaban su camisa playera, dejándola en traje de baño. La tela de esta prenda solitaria no ejercía mucha resistencia, y al deslizar sus manos por bajo la tela tocaba piel, una consistencia aterciopelada que solo podía compararse con el durazno, pero mucho más maleable que el barro. Antes de causar más excitación, Ino se dio vuelta, tumbó a Naruto en la arena y apoyó sus rodillas sobre la arena, a cada lado del vientre de Naruto. Ella misma se retiró lentamente el bikini ante la mirada de su ahora esposo. Tomó las manos de su amado y las dirigió hacia su pecho. Fue guiando las extremidades de su marido por sus senos, ascendiendo lenta y delicadamente hacia el cuello, obligándolo a erguirse mientras ella retrocedía lentamente hasta su pelvis sobre la de su amado. Una vez sentados los dos, hubo una enorme y extensa sesión de besos, besos que ahondaban al otro a una locura en la que se sumergían con gusto. Ya habían probado al otro en cama, y sin embargo esta ocasión era mejor que una primera vez. Ahora eran pertenencia del otro, ahora eran la persona con la que compartirían una vida.

–Naruto –Decía Ino entre besos.

–Dime…

–Te amo –Dijo ahora separándose de él, mirándolo a los ojos con la carita más tierna que jamás el dedicó a un hombre en su vida. Ni siquiera su padre pudo ver una faceta tan tierna de ella. Naruto no pudo continuar con lo que hacía después de verla así, y dejando a un lado el erotismo con el que fue bombardeado (con mucho pesar de su parte), pegó su frente con la de Ino sin dejar de mirarla a los ojos.

–Te amo, Ino. Con toda mi alma.

Ino le dio un beso cortito y se puso en pie. Aún estaba deseosa de ver lo que la naturaleza le deparaba, por lo que tomó su bikini y volvió a colocarlo donde debía estar, mientras exploraba los alrededores de la playa privada y oculta. Naruto, que apenas podía creer que se detuvo a si mismo, se puso en pie, y levantando los trapos que dejó su camisa, siguió a su amada, dejando atrás el arma con la que ella atacó sus prendas.

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-Tengo... algo que comentarles. Ya lo había comentado en el fanfic hermano "el renacer del clan Uzumaki", pero es posible que haya lectores que no siguen ambos, y solo sigan este y el anterior por separado. Verán, hace tres semanas mi computadora se descompuso, y quien me hizo el favor de revisarla me informó que, oficialmente, no funcionará ya más.

-Por desgracia se estropearon: tarjeta madre, disco duro principal, disco duro esclavo, la caja de poder... Oficialmente un corto circuito en casa tomó la vida de nuestra CPU.

-Casi había terminado un capítulo completo de un fic MLP, lo que por supuesto perdí. Perdía además el avance de este fic, el de "la rubia que me ama" y media novela en el incidente. Al menos tengo respaldo de esta última, pero de los demás (X). Entonces... como ya no trabajo donde trabajaba (cibercafé) tengo la necesidad de cortar un poco hasta comprar una nueva CPU.

-E ir a un cybercafé no es una opción.

-Sé que podría ir a un cybercafé, pero por lo general paso horas escribiendo en el ordenador, o simulando hacerlo mientras nos poniamos a discutir, amar y reír un poco. Si fuera a un cybercafé las horas que pasaba frente a mi ordenador, terminaría gastando cerca de 5 horas al día, un total de mucho dinero. Entonces, tengo que poner un paréntesis forzado aquí.

-Hemos leído que nos han escrito rogando y pidiendo que sigamos este fic... tardamos demasiado escribiendo para este fic... y ahora tardaremos más. de verdad lo sentimos.

-Sobre este capítulo: Si, estoy mandando esto desde un ciber, pero supuse que les debía una explicación y un "lo siento" muy sentido. Espero me comprendan y me tengan paciencia. He gastado demasiado tratando de dar una explicación del próximo atraso. Espero poder leernos luego.

Kaito J y Kaede Tachikawa.