Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer. Yo sólo juego con ellos.

La trama es mía.

Canción recomendada: Everything by Lifehouse(1). Fallen by Sara McLachan(2)

Bienvenido: (1)

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-¡Bella! – ella yacía desmayada en suelo. Carlisle quien corría tras de mi para ayudarle, me paso por mucho, llegando el primero.

En ese momento no había nadie en la plaza, eran los doce de la noche. Al llegar junto a Carlisle, noté que su vestido estaba mojado, pero nada más.

-¿Carlisle...? – la pregunta se me quedó en la garganta.

-Ella no esta bien Edward, dudo que el bebe...- lo detuve.

-No lo digas...él o ella vivirá – acaricié el rostro de Bella - ¡Llevémosla rápido al hospital! – grite al ver que nadie me ayudaba.

Esme ya había llamado a una ambulancia, subieron a mi novia, y yo me fui con ella.

Llegamos en tiempo record a la sala de partos, había dos vidas en peligro, la del bebé y la de ella.

Papá me saco fuera de la sala, ya que el quería hablarme de algo importante.

-Edward...- comenzó – ella quizás no pase de esta noche...hijo yo lo siento.

Esas palabras acabaron con la esperanza que aún albergaba.

-Doctor Cullen – apareció una enfermera, para interrumpir nuestra conversación – Tenemos problemas con la paciente.

-¡Bella! – grite histérico, a ella no le podía pasar nada - ¡Bella! ¡Bella! ¡Bella!

Me intente meter en la sala de partos, pero la enfermera se puso en la puerta tapándome la pasada.

En ese momento no me importaba nada, sólo pasar y ayudarla.

-Edward, hijo, cálmate – y no podía hacerlo – por favor. Si no lo haces habrá que tomar medidas...

-¡No! – rugí - ¡Bella! ¡Ayúdala! ¡Bella! – y sentí un pinchazo en mi cuello, todo comenzó a ponerse borroso, mis piernas temblaban. Luego sentí mi rostro pegado al frío suelo y lo último que susurre fue : "Te amo, mi ángel".

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-Hijo, despierta – era la voz de Carlisle.

Apreté un poco los párpados, la luz me estaba molestando, no quería despertar, pero las imágenes llegaron a mi cabeza, como flashes.

Bella dando a luz, mi ataque de histeria, Bella, mi bebé, Bella, Bella...

Desperté de sobre salto.

-¡Bella! – una fuerte bofetada pegó en mi mejilla izquierda. Cuando vi quien me la había propinado era Alice.

-¡Cálmate de una buena vez, Edward! – sus ojos estaban rojos, como si hubiera llorado.

Entonces me pare de la camilla, donde seguramente me habían acostado y corrí a la habitación 213, en la cual estaba ella y mi primer bebé.

Empuje la puerta con fuerza, para encontrarme con la imagen más desgarradora de mi vida. Ella estaba llena de cables, y parecía inconsciente. A un extremo de la enorme habitación había una incubadora. Me acerqué lentamente y no podía creer lo que estaba viendo. En aquella incubadora se encontraba la bebé más linda de este mundo, pálida, pequeña y de cabello cobrizo. Y a su lado estaba mi otro hijo; pálido, pequeño, y de cabello color chocolate.

-E.J y Elizabeth – los nombré como mi Bella les puso, aún sin saber que eran dos.

Mis pequeños milagros.

-Edward – me llamó mi padre – quiero hablarte de tus pequeños.

Hice un gesto con la cabeza para que siguiera hablando.

-Ellos permanecerán en esa incubadora por un par de meses, ya que su salud es débil.

-¿Cuántos?

-Como unos cuatro meses más... también te quiero hablar de otra cosa...- su rostro estaba muy serió.

-¿De qué? – estaba empezando a preocuparme.

-De Bella – y mi mundo ya se estaba viniendo abajo.

-Ella está en coma - ¿Qué? Estaba seguro de que Carlisle había dicho mal las cosas, seguro se estaba confundiendo de paciente.

-¿Estas bromeando, verdad? – no lo quería creer, esto era una broma muy mala.

-No, Edward es verdad. – suspiró y salió de la sala.

-Estaré junto a ti, no te preocupes – besé su frente.

Mes uno: (2)

Entré a la sala a ver a mi esposa e hijos. Todo estaba muy limpio, Bella se veía hermosa en ese vestido rosa pálido, con un abrigo color blanco invierno. Obra de Alice seguramente.

-Hola amor, ¿cómo estas? – acaricié su cabello y besé sus labios delicadamente.

Me di la vuelta y fui a saludar a mis pequeños.

-Hola, bebés – puse mis manos en el cálido cristal que nos distanciaba.

-Mamá está recuperándose – les sonreí. Estaban más grandes, mis bebés de ocho meses.

Mes dos:

Bella seguía igual, ningún cambio, eso no me gustaba. Carlisle me decía que pronto pasaría, yo aún mantenía la esperanza en alto.

Me acerqué a saludarla como siempre, pero esta vez hubo un cambio, su dedo meñique se movió levemente. Emocionado llame a Carlisle.

-¡Papá, ven rápido! – la emoción era obvia en mi voz.

-¿Qué sucede, Edward? – me pregunto cuando llegó.

-Ella movió su dedo, está recuperándose – papá me miró y en su mirada notaba tristeza.

-Edward, eso sólo es inconsciente, los estudios no muestran ningún avancé – y salió de la habitación, dejándome completamente solo.

Mes Tres:

Mis bebés ya están muy grandes, según papá en una semana más podrían salir de la incubadora, estaba ansioso por tenerlos en mis brazos, y acunarlos, darles formula para bebé, y todo eso.

Me acerqué a Bella, y como siempre le hablé.

-¿Cómo estas, cariño? – acaricié su mano y la besé.

-¿Sabes? Se me ocurrió una idea algo loca, pero quizás resulte...

-Un apretón para sí, y otro para no,¿okay? – como por arte de magia, sentí un apretón en mi mano.

Decidí probar, otra vez.

-¿Me amas? – otro apretón en respuesta afirmativa.

-Yo también – y volví a besarla.

Mes cuatro:

En mi brazo izquierdo cargaba a la pequeña Elizabeth, y en el brazo derecho a E.J. Era difícil mantener el equilibrio, pero de un modo a otro lo lograba, en mis familia me estaban ayudando, Alice trajo ropa, Rosalie me ayudaba a cuidarlos, mi madre igual y todos hacían los posible.

Deje a E.J en la cuna, ya que Elizabeth estaba llorando a mares. No podía calmarla.

La mecí por todo la habitación, dejó de llorar, pero aún así estaba ansiosa.

-Mira a mamá, es linda ¿cierto? – le pregunte a Elizabeth. Ella sólo me observaba con una sonrisa muy tierna.

De pronto, E.J , también comenzó a llorar, entonces estuve a punto de colapsar.

Puse a Elizabeth junto a él, y ambos comenzaron a llorar. Mecí un poco la cuna y les cante la nana que les había escrito, la cual Alice le había puesto; Creepy Lullaby*, bueno he de admitir que quizás muy en el fondo tenía razón, se parecía a esas películas que cuando hay niños fantasmas.

-Duerman, bebés – le susurré. Nuevamente tarareé la nana de ellos.

Ellos seguían inquietos, pero poco a poco se fueron durmiendo.

Hubo un enorme silencio – bueno a excepción de la maquina que estaba conectada Bella – miraba con devoción a mis angelitos, ambos dormidos, se veían tan tiernos que provocaba abrazarlos hasta dejarlos sin aire.

-¿Se...durmieron? – pregunto una suave voz, que hizo que mi corazón latiera frenéticamente. Volteé y mis ojos se toparon con unos profundos lagos de chocolate. Mi ángel estaba despierta, no lo podía creer.

-¿Bella...? – insisto, no lo podía siquiera asimilar - ¡Bella!

Corrí a abrazarla. Besé su rostro innumerables veces, y la observé. Hasta me golpee para creer que esto era real. Ella estaba despierta.

-¿Tanto me extrañaste? – rió, necesitaba tanto oírla.

-Más de lo que te imaginas...- besé su frente.

-¿De aquí a la luna...? – pregunto "inocentemente".

-Más todavía.

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-¡Edward! – gritó Bella.

-¡Ya voy! – Había terminado de cambiar los pañales de Elizabeth, ahora tocaba E.J. ¿Porqué Bella no hacía nada? Porque mi padre, le prohibió esfuerzo físico por tres meses. Ya van un mes y es toda una tortura para mi.

Salgo a las 8 AM a mi trabajo – con los bebés, claro – y estoy trabajando, mientras les doy de comer, los cambios, juego con ellos, etc. Menos mal que Ángela me ayuda, o sino no sé como lo haría.

Está noche Rosalie y Emmett, cuidarán nuestro bebés, esta noche le pediré matrimonio a Bella.

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-¡Sí! – gritó emocionada, y salto a mis brazos. Hoy cumplí uno de mis sueños. Que Isabella Marie Swan , aceptará casarse conmigo.

La noche era perfecta, la luz de la luna nos iluminaba y mis labios la besaban.


/watch?v=DhIarn_arZw = ¡Aquí esta "Creepy Lullaby"!

¡Hola! Aquí está el último capítulo de la odalisca. SUBIRÉ EL EPILOGO, CUANDO LO TENGA.

Gracias por sus RR. Las quiero.

Nos leemos, por penúltima vez en este fic.