Ha llegado el triste momento... MuÚSICA PORFAVOR.

Este es el último cápitulo, de los presento... Probablemente, hay muchos que me odiaran... Así que lo único que les digo es: Leanlo, disfrutenlo, odienme, y despues lean cuidadosamente las notas quee scribiré abajo.

ENJOY!

(Como estamos con problemas con Gringolandia y esas cosas llamadas S.O.P.A, aviso rápidamente que K-ON! Y LOS ZOMBIES DE LEFT 4 DEAD NO ME PERTENECEN!... Muchas gracias)


-¡Pastel time!-

-¡Sí! ¡Hace muuuuucha hambre!-

-Suenan cómo si no hubieran comido hace años…-

-Pasar todo un día sin pasteles es muy parecido-

-Aquí tienen. Un amigo de la familia nos los dio para probarlos-

-¡Woohoo!-

-Por eso eres mi estudiante favorita-

-El favoritismo en la escuela no debería existir entre maestro y alumna, sobre todo por conveniencia-

-No te preocupes Mio-chan, que siempre te escogeré a ti de modelo para mis trajes-

-¡¿EH?-

-¿Y por qué no fue una diseñadora de vestuario, Sawako-sensei?-

-Es porque el chico que le gustaba y que la rechazó iba a ser profesor, Nodoka-chan-

-Hay temas que NO deben hablarse cuando uno está comiendo-

-Hablar sobre tu futuro esposo es algo recurrente en esta mesa-

-¡No es cierto, Tainaka-san!-

-Sawa-chan es muy bonita, de seguro encontrará a un marido pronto-

-Mu-Mugi, no le pongas más leña al fuego…-

Era un día normal, relajado, y eso hacía que los pasteles y el té resultaran aún más exquisitos. Yui comía pasteles sin ningún cuidado mientras Mugi veía soñadora la escena que se mostraba frente ella. Mio tomaba su té tranquilamente simplemente ignorando todo y Nodoka estaba intranquilamente tranquila sentada al lado de la profesora Yamanaka quién zarandeaba bruscamente a Ritsu. Un día común y corriente.

-Ricchan, ¿qué le pasó a tu cintillo?- le preguntó Yui después que la profesora dejara tranquila a la chica.

-Nada importante, me caí y se me perdió- dijo la chica llevándose la mano a su cabeza, y peinándose un poco el pelo.

-Te ves rara, pero muy tierna- dijo Mugi juntando sus manos alegremente, cómo si hablara con una niñita.

-Je je, es verdaaad- poniendo la misma cara de Mugi con un tono meloso y abrazando a la chica

-Ya ya ya- dijo Ritsu sonrojada incómoda, tratando de alejar a Yui

-¿Fue la que yo te regale?- le preguntó Mio levantando una ceja, suspicaz.

-No, esa la tengo en mi casa- dijo, y tuvo una increíble idea- ¿Y por qué no vamos a mi casa? Vamos todas, las invito. "No me había dado cuenta lo mucho que extraño ese lugar"

-¿Acaso tus papás no están?- preguntó Mugi

-Sí están, pero no tendrán ningún problema, ¿o no Mio?- lo último lo dijo dirigiéndose a la chica

-Por supuesto que no, son buena gente… Mucho mejor que tú- le dijo burlonamente, tomando más de su té.

-A veces eres un poco hiriente, Mio-chan- dijo Ritsu frunciendo el ceño, haciéndose la ofendida- Cómo sea, será genial estar todos juntos ¿verdad?

-Yo no puedo, disculpen- dijo Nodoka levantándose repentinamente- Tengo cosas que hacer en el consejo escolar.

-Yo tampoco, tengo unas pruebas que revisar- dijo Sawako también levantándose- son para mañana y no pueden esperar.

-Son bastante aguafiestas ustedes dos, es sólo por hoy- dijo Ritsu cruzando sus brazos y frunciendo el ceño mientras las dos se dirigían a la puerta.

-Disculpa, pero yo tampoco puedo- dijo Mugi también levantándose- Aunque me hubiera gustado

-¿Mugi? Porque…-

-Lo mismo yo- dijo Yui con su mano en la nuca disculpándose y también se levantó- También tengo que irme.

-¿Qué?- la castaña no entendía. Había abierto los ojos extrañada, viendo como sus amigas se dirigían a la puerta. "Esto es lo que siempre he temido"

Miró a Mio

-¿Tu vienes…?

-Sabes que no puedo- dijo la pelinegra con una sonrisa, y también se levantó.

Sí, Ritsu lo sabía. Sabía que no podrían ir, sabía que ellas no estaban allí… Sabía que eso no era real. Pero lo deseaba con todas sus fuerzas. ¿Por qué no podía ser así, seguir así? Ir a su casa, con sus amigas… ver a su familia otra vez. Apretó fuertemente los puños, y parándose rápidamente tratando de no llorar, gritó.

-¡Por favor, no me dejen!-

Las cinco mujeres se dieron vuelta y la miraron. Sonreían, pero era una sonrisa triste.

-No se vayan… Podemos hacer que esto sea real, olvidar todo lo demás y… quedarnos aquí… por favor- suplicó Ritsu, mirando hacia el suelo, haciendo fuerzas para que ninguna lágrima cayera. Era tan difícil.

Sintió una mano en su hombro izquierdo. Levantó la mirada y vio a Mio.

-Si nosotras nos quedamos aquí, ¿quién va a cuidar de Azusa, Ui y Jun?- le dijo serenamente- Además, si nosotras no nos vamos… No nos podrás encontrar.

Ritsu se dio vuelta hacia su amiga y la abrazó fuertemente, como si al disminuir la intensidad del abrazo ella pudiera desaparecer. No aguantó más y comenzó a llorar. Tenía que volver con Azusa, Ui y Jun, y ayudar a los demás contra los zombies, los malditos zombies… Pero le era tan difícil dejar la idea de estar con todas sus amigas, y de estar lejos de Mio otra vez.

-Vamos- le dijo Mio, separándose un poco de ella para mirarla a los ojos. Le peinó sus mechones de pelo para poder verle la cara despejada. Le sonrió tiernamente- Y procura encontrar tu cintillo, de verdad te vez diferente sin él.

Se separó de ella y se fue junto con las demás. Ritsu las vio salir por la puerta de la sala. Se quedó unos minutos en silencio, viendo hacia el infinito… Para volver a verlas, debía ir a buscarlas…

-Una promesa-

Se limpió las lágrimas y se metió las manos en el bolsillo. Las encontraría de nuevo, y estarían juntas… Pero para eso, debía volver con Azusa, Ui y Jun. A ellas también las tenía que cuidar, también eran sus amigas. Ritsu sonrió al recordarlas. Caminó hacia la puerta, con más determinación que antes. Había sido un bonito sueño, un recuerdo.

-o-

-Demasiadas lágrimas por toda una vida- murmuro. Se había despertado, y por eso, sintió todo su cuerpo adolorido. También pudo notar al abrir los ojos, (aunque solo pudo con uno, el otro estaba tapado, o vendado) que estaba, al parecer, en el Hospital Artificial. Pudo reconocer las paredes trabajadas y a medio pintar, y las cortinas que separaban las camillas en el lugar.

-¡Ritsu-sempai!-

La voz de Azusa. Ritsu miró hacia adelante, y la vio. Tenía un gran parche en la mejilla, y se le podía ver el brazo vendado ya que andaba con su playera. Pero aparte de eso, parecía bien… bien… ¿Enojada?

-¡BAKA!- le gritó al mismo tiempo que la golpeó fuertemente en el lado izquierdo de su cabeza. Ritsu pudo sentir que el cerebro se le remeció por el golpe.

-¡Ouch! ¡Pero…! ¡¿Por qué?- exclamó la castaña llevándose sus manos a la cabeza, aterrada por la mirada asesina de la guitarrista.

-¡Por estúpida y egoísta!- gritó Azusa- ¡Ir a enfrentarte a los Tank sola! ¡Casi mueres!

-N-No había otra opción- dijo Ritsu aún adolorida por el golpe.

-Si pensaras las cosas antes de actuar, de seguro hubiera aparecido algo. Si hubieras confiado en nosotras de seguro hubiéramos pensado en algo- Azusa apretaba fuertemente las mano por la rabia. Hablaba muy rápido, y ya no miraba a su sempai- Nosotras… yo también te puedo ayudar Ritsu… Podemos cuidarnos entre nosotras… entre las cuatro, no tienes que hacer todo tú sola.

Y había comenzado a llorar, la parte que Ritsu más temía que pasara. Debería haber una forma que hiciera más fácil para los demás cuando alguien demostraba su tristeza. Se sentó en la cama a pesar de sentir un dolor en el costado. Quiso pararse pero no pudo, su pierna estaba inmovilizada con un yeso. Fail.

-Oye, Azusa… Los siento-

La pelinegra la miró, con los ojos rojos por el llanto.

-Pero, me alegro que estés bien- le dijo sonriendo.

Azusa la hubiera golpeado de nuevo, pero no lo izo. Se secó las lágrimas, y también sonrió ligeramente. Igual que ella, estaba feliz de ver a su sempai viva, en un estado un poco deprimente, pero viva.

-Y, ¿dónde están Ui y Jun?-

-Con Sato-san y… ahí vienen- dijo al darse vuelta, y ver a las dos chicas acercándose a ellas.

-¡Ritsu-sempai!- exclamó Ui mirando a la chica, y se abalanzó sobre ella para abrazarla. Era obvio que es la hermana de Yui- que bueno que despertaste, estábamos preocupadas

-Perdón por eso- murmuró, un poco incómoda y sin mucho aire (y esperando con todas sus fuerzas que no se pusiera a llorar también)

-Ahora tienes mejor aspecto- le dijo burlonamente Jun en señal de saludo desde los pies de la cama.

-Lo mismo digo- dijo mientras Ui se alejaba. Las dos tenían algunas benditas en su cara y en sus brazos. La mano derecha de Jun estaba nuevamente vendada al igual que su hombro. A pesar de todo, de verdad se veían mejor- Y la ropa… ¿dónde se cambiaron?

Las tres chicas estaban con ropa diferente, parecía limpia y nueva.

-Bueno, alguien práctico e inteligente decidió traer un camión lleno de ropa- dijo Jun feliz- cosa que muchos agradecemos.

-Cierto- dijo Azusa seria- llega un momento, después de tantos zombies juntos, que la ropa comienza literalmente a deshacerse.

-Sí, lo único nuevo que teníamos eran las vendas- dijo Ui mirando su ropa- dejaron una habitación para eso, así que cuando salgas, puedes ir Ritsu-sempai.

-Por supuesto- dijo pensando en sus propios pantalones. Los agujeros que tenían por todas las caídas al suelo eran incontables.

-Hablando de vendas, Sato-san le tiró bastantes flores al trabajo que izo Nodoka-sempai con mi mano- dijo Jun mirándosela, parecía melancólica- Hubiera sido genial que ella lo escuchara venir de una doctora profesional…

-Pues vas a tener que decírselo en persona- le dijo Ui poniendo su mano en su hombro- Esa será tu responsabilidad.

-Cuando las encontremos, por supuesto- dijo entusiasmada Azusa- Vamos a tener que ponernos al día en demasiadas cosas

-¿Ustedes creen que Nodoka-sempai siga enojada conmigo?- preguntó temerosa Jun, como si ese pensamiento lo hubiera llevado desde hace días.

-Por supuesto que no, si es que estuvo alguna vez enojada contigo- le dijo Ritsu animándola.

Jun sonrió levemente, no sabía si estaba muy convencida o no de eso.

La puerta del Hospital Artificial que estaba a unos metros se abrió fuertemente, dejando entrar a Iwasaki Hiroshi. También había sido curado de sus heridas y seguía con la misma ropa de antes, rasgada y sucia, haciéndolo ver más fiero que antes. Se dirigió hacia las chicas. Las cuatro no hablaron porque el hombre llenaba el lugar con una atmosfera temerosa y autoritaria. Tenía el ceño fruncido. Cada una tragó saliva. El hombre levantó la mano y la dirigió fuertemente hacia Ritsu. Esta se cubrió como si su vida dependiera de ello. Las otras se paralizaron por el terror. El hombre levantó una ceja.

Ritsu abrió los ojos y vio que le estaba tendiendo la mano. Unas gotitas cayeron por su cabeza. Este tipo de verdad tiene problemas.

-Muchas gracias- dijo Iwasaki, sin cambiar la expresión de dureza de su rostro.

-Eh… ¿Eh?-

-Por lo que hiciste allá afuera. Te mereces todo mi respeto soldado- el hombre movió sus cejas de cierta forma que izo que su rostro perdiera un poco de seriedad y dureza. Ritsu lo miró por unos segundos, e izo una mueca engreída.

-De nada… y para de decirme soldado que no lo soy- dijo burlonamente, dándole la mano.

-Y a ustedes también- dijo Iwasaki dirigiéndose a las otras tres- Hicieron un buen trabajo. Gracias.

-De-de nada- tartamudearon Azusa, Ui y Jun, aún sin poder sentirse cómodas y relajas al lado de ese GRAN humano.

-Hiroshi- se escuchó la voz de Haruka viniendo desde otra de las camillas un poco más lejos de donde todos estaban. El lugar no estaba vacío, había más personas acostadas en camillas a lo largo de la habitación, y no solo era Haruka, sino que había varios hombres y mujeres que ayudaban a los heridos.

-Hola, pasaba por aquí para ver a estas chicas- dijo el hombre- bueno, ya me voy… nos veremos luego

-Por supuesto-

El hombre asintió sin cambiar absolutamente en nada su expresión, y salió de la habitación, sin antes darle el sigo de paz a las chicas. Más gotitas cayeron por la cabeza de Ritsu, Azusa, Ui y Jun.

-¿Qué fue todo eso?- preguntó esta última, mirando a la doctora en busca de una simple respuesta.

-Nada en especial. Siempre ha sido así- contestó la doctora, dirigiéndose hacia Ritsu para revisarla.

-Habla como si lo conociera desde hace tiempo- comentó Ui dándole espacio a la mujer.

-Sí, un poco más y supondríamos que…-

-Es mi marido-

Hubo un silencio, seguido de un fuerte, claro, y lleno de incomprensión:

-¡¿QUÉ?-

-¿No lo sabían?- preguntó sorprendida Haruka, mirando a las cuatro chicas- Tenemos 11 años de casados…

-Y aquí es donde el mundo termina de ser mundo - dijo Ritsu, sin dar crédito a lo que acababa de escuchar.

-Pe-pe-pero, el es graaande- exclamó Jun igual de perdida que la castaña- Y usted es tan… normal.

-Ja ja ja, gracias- dijo divertida la ver sus caras- pero eso es lo que me atrae del él. Si me dan un par de minutos con Tainaka para revisarle sus heridas.

-Por supuesto- dijo Ui, agarrando a Jun quién seguía mirando a la mujer como si fuera un extraterrestre, y junto con Azusa salieron del Hospital Artificial.

-De verdad he quedado im-impresionada- dijo Ritsu haciendo una mueca de dolor al sentir la mano de la doctora en su costado.

-Sí, son cosas que pasan. Permíteme- dijo subiéndole la playera para poder ver mejor sus heridas- pero no es tan impresionante como tú y tu batalla con los zombies.

-También son cosas que pasan- dijo mirando el lugar. No se había dado cuenta que había mucha gente en ese Hospital-¿Y cuándo podré salir de aquí?

-Mmh, con dos costillas rotas, un músculo de tu pierna rasgado, 20 puntos en tu cabeza, un ojo morado, varias contusiones alrededor de tu cuerpo, y una habilidad especial para recuperarse en un tiempo record… Probablemente unas tres semanas.

-¡¿Tanto?- exclamó irritada la chica.

-No te quejes- la miró con el ceño fruncido, sacándole la venda para revisarle el ojo y los puntos- A alguien normal le llevaría más de un mes.

-Mmh-

La doctora la miró a su ojo sano.

-Creo que no partimos de la mejor forma- le dijo

Ritsu, quien no la estaba mirando realmente, enfoco su ojo completamente en ella.

-Es un problema que tengo, el no confiar del todo al ver cosas extrañas en gente, como en tú caso-

-... ¿Tú esposo?- le dijo sarcástica y frunciendo un poco el ceño.

-Ja ja, créeme que me costó varios años asumir su "forma de ser"- dijo divertida al recordar algo mientras pasaba su dedo por la parte morada del ojo de Ritsu.

-Sicológica y física, ¿verdad? ¡Auch!-

-Lo siento-

La doctora se alejó, y escribió unas cosas en una hoja que tenía al lado de la camilla. Terminó, y miró a Ritsu.

-Perdón por haber sido tan estúpida contigo- le dijo. Estaba siendo sincera- No cualquier persona se sacrifica como lo hiciste tú por este lugar, y por todos…

-Los que fueron con nosotros a capturar al Tank también lo hicieron-

Ritsu aún estaba sentida por esa escena. Un desperdicio de tiempo… y de vidas, gracias a que Haruka se le había ocurrido. La mujer miró hacia sus anotaciones. Había tratado de no involucrar sentimientos con su trabajo, pero… de alguna forma, siempre lo había hecho.

-Yo no quiero descubrir la cura de este virus sólo para mi beneficio… sino que para el de todos- Dejó los papeles en la mesita que estaba a los pies de la cama, y miró nuevamente a Ritsu, sonriendo- ¿No es lo mismo que haces tú? ¿Buscar el mejor beneficio para tus amigas? Admito que fue una mala jugada, y me arrepiento… pero soy humana, y por eso mismo te pido disculpas.

Ritsu la miraba medio de lado, escuchando atentamente a cada palabra que la Haruka decía. Ella misma había cometido tantos errores incluso antes de que todo ese apocalipsis ocurriera, buscando lo mejor para los demás… sin pensarlo, obvio. Nunca lo había hecho muy bien.

-Frente a una situación grande, los errores también lo serán- dijo Ritsu mirando hacia otro lado y rascándose la nuca- Al igual que la enseñanza…

Haruka abrió los ojos sorprendida por el comentario de la chica.

-No pierdas el tiempo conmigo ya que tengo "una habilidad para recuperarme en tiempo record…" Por eso, encárgate de los demás heridos rápido, para que vayas a trabajar en la cura de ese virus.

Definitivamente Haruka no entendía a esta niña, quizás es el cambio de ADN que la hace tan rara.

-Vamos, no me mires así y date prisa, que ya me cansé de ver tantos zombies-

Haruka sonrió. El tono sarcástico de la chica la divertía… pero agradeció que fuera así. Se dio vuelta he izo él ademán de adiós con la mano

-Cómo tú digas… Ahora tengo cuerpos de sobra para elegir de zombies- dijo caminando hacia otra camilla- Y procura recuperarte bien, tienes a mucha gente que encontrar aún.

Ritsu la vio hasta que desapareció detrás de otras cortinas de otro paciente. Se echó hacia atrás para descansar, aún le dolía el costado, y ahora el ojo. Pero, de alguna forma, se sentía feliz. Esperaba con ansias el momento en que dirían que la cura fue encontrada, y que todo volviera a la normalidad, o a algo muy parecido a lo que fue. Pero por mientras, estaba dispuesta a sobrevivir a lo que viniese, para proteger a sus seres queridos, y encontrar a los que estaban perdidos.

Eso es lo que lograba un apocalipsis zombie, sobre todo si eras dejado para sobrevivir. Sobrevivir para que los demás sobrevivan…


Es hooora de deciiiir adios, lalala... (8) me voy aponer a llorar, esto es tan emotivo... XD

Bueno, se que me odian... pero yo no XD. Y porque tengo bondad en mi (muy poca, despues de todo esto), les aviso que... Sí, tengo una segunda temporada... chan! QUEDE LOCA YO TAMBIÉN.

No será puesta hasta marzo, QUIZAS antes, pero no prometo nada, me voy de vacaciones y tengo un par e cosillas que hacer, ademas me gusta hacerlos sufrir. Ya, parando las bromas, siempre oense en hacer dos temporadas, así que esperen hasta marzo, que ahí podran leer lo que pasa con estas chicas... :)

Reviews varios:

Iron Ramirez: GRAACIAS por el comentario, me subio bastante el ánimos :D y que bueno que te inspire para jugar Left 4 dead (exelente juego)

Narugato: No tenpia idea que era un pleonasmos, asi que gracias por decirme: La verdad, siempre los he encontrado entretenidos XD

Mr.E's-pen: No puedo contestar a eso respecto a Momo...

Y a todos los demas, GRACIAS, y nos leeremos en marzo...

cheers

Y que contes, que este NO es el final... :)