Una historia original de NikkaFuza y LuenePetris
Traducida por Asideilogica21 y Vaana.
Capítulo 25 - Trying Not to Love You
Trying not to love you, only goes so far
Trying not to need you, is tearing me apart
Can't see the silver lining, down here on the floor
And I just keep on trying, but I don't know what for
'Cause trying not to love you
Only makes me love you more
Nickelback
Después del Festival Gasparilla una infinidad de fotos de Claire, Dimitri y yo aparecieron en internet y con ellas un montón de chismes de todo tipo surgieron respecto a nosotros. Iban desde la posibilidad de que había sido amante de Dimitri desde antes de su divorcio hasta un hermoso romance nacido al azar, como Jill adoraba sostener. De hecho, ella llegó incluso a preparar un "Dossiêr Romitri" en su blog en el que analizaba minuciosamente las expresiones y los gestos en cada una de las fotografías que ella consiguió encontrar.
Dejé de seguir aquel montón de tonterías antes de que concretase mi plan de destruir la notebook de la chica contra su cabeza y evité leer cualquier nuevo material que saliera respecto a ese tema en las semanas que pasaron.
Quien tampoco estaba nada feliz con aquella exposición fue Dimitri. A la mañana siguiente del Festival él rompió su récord de palabrotas en ruso cuando vio una foto de los tres en un reportaje titulado "¿La Nueva Familia Belikov?"
Después de eso pasó un largo tiempo en su oficina hablando con Viktoria que apareció en la casa tan feroz como una tempestad. Intenté quedarme fuera de su camino lo máximo posible para evitar que cayera sobre mí, pero acabé siendo sorprendida por los dos, justo cuando pasaba por la puerta de la habitación para ir a la biblioteca a buscar un maldito libro que Claire me pidió. Vikka había dejado la puerta semi-abierta y pude oír claramente la voz del ruso desde dentro.
- Estoy seguro de que lo que has visto fue un error. Rose es sólo la niñera de Claire. Sólo eso es lo que ella significa para mí. -
Aquello fue como un puñetazo en mi estómago y mi voluntad era la de desaparecer de allí de inmediato, pero en vez de eso, la chica abrió el resto de la puerta en ese momento mientras se reía del hermano, revelándome congelada en medio del pasillo.
Por un instante tuve la impresión de que Dimitri perdió todo el color al verme, pero no lo analicé mucho, pues desvié mi mirada al suelo, ruborizándome por haber sido pillada oyendo una conversación ajena.
- Lo siento. Sólo estaba yendo a la biblioteca. - murmuré intentando rápidamente ponerme en movimiento lejos de allí, pero apenas di dos pasos cuando Viktoria me llamó, pareciendo más seria que segundos antes.
- ¡Rose! - Me volví para mirarla. - Es bueno que estés aquí. Como estaba hablando con mi hermano, necesito que los dos eviten ser vistos juntos en los próximos días... Incluso con Claire, es mejor no hacer nada que llame la atención. Por lo menos hasta que esto se olvide un poco. -
- No te preocupes. - le di una sonrisa débil. - Eso no volverá a repetirse si de mí dependiera. -
Giré inmediatamente y casi corrí hacia la habitación a la que me dirigía, parando cerca de una estantería y recostándome allí para contener algunas lágrimas.
Entonces tenía razón en pensar que había leído erróneamente los sentimientos en los ojos de Dimitri cuando estuvimos juntos la tarde anterior. Él no sentía nada por mí. Rose es sólo la niñera de Claire. Sólo eso es lo que ella significa para mí.
Realmente necesitaba reprimir lo que sentía por él si quería seguir en esta casa y era lo que haría. No quería irme. Era mejor estar junto de él de esta forma a no estarlo.
Además, no podría estar lejos de Claire. La chica ya me conquistó totalmente y, mirándolo por el lado bueno, así no tendría que preocuparme por la posibilidad de herirla por tener alguna implicación con su padre.
No puedo arriesgar lo que tengo aquí. Arrancaría una parte de mí si lo estropeaba todo y tuviera que marcharme. Era mejor que todo siguiese exactamente de la misma manera.
Dediqué mis días siguientes a convencerme de eso y concentré mi atención completamente en la fiesta de Halloween que ocurriría el fin de semana siguiente.
Al principio fue difícil encontrar un disfraz que le gustara a Claire, pero al final acabamos encontrando uno que quedó tan perfecto que acabé comprando algo para hacer pareja con ella.
Decidí hacer de mi meta personal que este Halloween sea el más divertido en el que la chica hubiese participado jamás y, por eso, rechacé invitaciones para varias fiestas de adultos, incluso una de Ivan. Como Dimitri estaría en California por el juego contra los Oakland Raiders el domingo, pedí permiso para llevarla a pedir dulces por la vecindad el sábado por la noche y planeé enseñarle algunas buenas travesuras a la niña. El ruso que lidie con eso más adelante.
El sábado, Claire y yo fuimos hasta el CT como de costumbre para acompañar el entrenamiento. Al menos Dimitri desistió de aquella terca idea tan burra de impedirme que estuviera cerca de su equipo. Y, de todos modos, los muchachos también dejaron de acercarse tanto a mí. Creo que al fin dejé de ser una novedad para ellos.
Una vez que el entrenamiento terminó, el ruso vino hacia nosotras para despedirse y juro que sentía que mi corazón se apretaba al verlo marchar. Por supuesto no sería lo mismo sin él aquí...
¡Pero cuál es tu problema, Rose! me reprendí. Ya estás acostumbrada a pasar algunos fines de semana sin él en casa, esto no es el fin del mundo.
Volvimos a casa para matar el tiempo por el resto de la tarde y acabamos cenando temprano para arreglarnos. Ayudé a la niña con el disfraz y ella quedó perfecta vestida de Súper Mario. El detalle principal es que parecía que estaba montada sobre Yoshi.
Después de eso me puse un vestido que imitaba la ropa de Luigi, dejando mi pelo suelto, pero complementando con un bigote falso.
- Estás graciosa, Rose - Claire se rio.
- La idea es esa. Y no soy la única. - sonreí arrodillándome junto a la chica para tomarnos unas selfies.
- ¿Podemos mandarle esa foto a mi papá? - preguntó animada.
- Por supuesto. - Sonreí y se la envié al ruso junto con un texto que decía "Listas para el truco o trato, camarada."
A medida que bajábamos las escaleras, llegó su respuesta: "¿Por qué llevas un bigote?"
Me reí a la vez que contestaba: "Pensé en cambiar el aspecto ¿Te gusta? Nos vamos ahora. "
De inmediato escribió: "Por favor no lleves a mi hija por el mal camino y quítate el bigote... Te ves mejor sin el... "
"Demasiado tarde." Envié antes de salir de la casa, guardando el teléfono en mi cesta de dulces.
Claire y yo realmente nos divertimos. Conseguimos una montaña de dulces y golpeamos a algunas personas con globos llenos de agua, además de colocar cinta adhesiva en algunas campanillas para que no dejaran de sonar. A pesar de eso, con Claire cerca decidí ser suave con las travesuras, ya que realmente no quería llevarla por el mal camino y no quería oír un puto sermón de Dimitri más tarde.
Cerca de las nueve de la noche volvimos a casa y me sorprendió ver el coche de Tasha aparcado en la entrada. Seguimos hacia la puerta delantera y bajó del vehículo, viniendo hacia nosotros. Y, muchacho, ella estaba nerviosa.
- ¿Qué piensas que estás haciendo? - Tasha gritó. - ¿Y qué lleva Claire? -
- Mamá, soy Mario. - la chica saltó delante de la mujer que la miraba horrorizada.
- Lo siento, Tasha, Dimitri no me dijo que usted vendría, así que llevé a la chica a hacer truco o trato. - expliqué.
- ¿Y con qué derecho decides lo que vas a hacer con mi hija? - ella gruñó cuando abrí la puerta, empujándome para entrar primero como si fuera la dueña del lugar. - Dimitri no tiene por qué decirte nada, ya que YO soy la madre de Claire y puedo venir a recogerla cuando quiera. -
- Realmente lo siento mucho... - murmuré sorprendida. Tasha nunca me había tratado así. - No pensé que sería un gran problema, le había avisado a Dimitri y… -
- Claire, he traído un disfraz adecuado para ti. - la mujer me cortó, volviéndose hacia la niña, y extendiéndole una bolsa. - Ve a vestirte. -
- Pero quiero seguir con este. - la chica se quejó.
- No voy a salir contigo vestida de esa manera tan ridícula. - Tasha dijo girándolos ojos. - Tú te vas a vestir de hada y nos vamos. -
- Pero yo no… -
- ¡Ahora, Claire! - Tasha ordenó, interrumpiendo el discurso de la niña que cogió la bolsa y siguió hasta su habitación contrariada, golpeando los pies escalera arriba.
- ¿Necesitas ayuda, Claire? - pregunté haciendo mención de seguirla para quedarme lo más lejos posible de aquella loca.
- Ella sabe cambiarse sola, niñera. No te necesita. - Tasha dijo con desprecio y no entendí el motivo para tanta rabia, una vez que la chica ya estaba en casa y haciendo lo que ella quería.
- Mira, Tasha, realmente lo siento mucho por todo. Como te dije, Dimitri... - empecé de nuevo a explicarme, pero una vez más no me dejó proseguir.
- ¿Quién te piensas que eres? - ella retrucó, acercándose a mí y dejando en evidencia nuestra diferencia de altura. - ¿Ya no basta con mi marido, que ahora quieres robarme a mi hija también? -
- ¿Qué? - prácticamente me atraganté ¿Qué historia loca es esa ahora? Está bien, realmente quería a su marido, o más bien ex marido, pero en realidad no era algo que se fuera a realizar.
- Rose, Rose ¿Crees que soy tonta? - Tasha sonrió de forma irónica. - Sé lo que estás haciendo. He visto la foto de la "familia perfecta" en Internet. -
- Tasha, no sé lo que has leído por ahí - intenté explicar - pero nada de eso es verdad. No hay nada entre Dimitri y yo. -
- ¿Cuánto tiempo crees que va a tardar en cansarse de ti? ¿Eh? - ella se apoyó en la bancada que separaba el pasillo de la sala, ignorando lo que yo decía, aún con una sonrisa de desdén en el rostro. - ¿Crees que eres la primera? Dimitri lo hace con todas y, cuando se cansa, las echa. Pero yo estoy aquí. Yo siempre estoy aquí. -
- Tasha, realmente estás equivocada. - mi voz falló un poco, pero traté de esconder mis sentimientos de la mejor manera posible. Entonces era verdad. Él realmente asediaba a todas las niñeras, y ella lo sabía. - Sólo quiero lo mejor para Claire y… -
- ¡ELLA NO ES TU HIJA! - Tasha me gritó sobresaltándome. - Claire es mi hija. Mia y de Dimitri. Tú no eres nada más que la niñera de ella. Tú no debes pensar en el bienestar de ella, eso es nuestro trabajo. La única cosa para la que sirves es para impedir que los servicios sociales vengan detrás de nosotros por abandono de menores, porque Claire sabe perfectamente desenvolverse bien sola, ella no necesita tu ayuda; para nada. -
- Claire es sólo una niña. - declaré sorprendida. - Todavía necesita ayuda en muchas cosas. -
- Entonces Dimitri y yo haremos lo mejor para ayudarla. Simplemente no necesitamos una niñera insignificante para eso. - ella volvió en sí. - Porque es eso lo que eres. Sólo una muerta de hambre en busca de sus cinco minutos de fama acostándose con el primer famoso idiota que se le cruce. Pero en el fondo, nunca vas a ser más que una buena para nada para él. Yo siempre seré su mujer, la madre de su hija, la que estuvo a su lado todos estos años. Nada de lo que hagas cambiara eso, no importa que tan buena seas en la cama.
Por unos segundos, me quedé completamente sin habla y mientras la miraba de forma sorprendida ¿Cómo se atreve a decirme esas cosas a mí? Lo único coherente que pasaba en mi mente después de tanta cosa absurda era que quería golpear su cabeza contra la pared hasta sacar esa maldita sonrisa de su rostro.
- Mira aquí, Tasha... - empecé a hablar entre dientes, pero me frené en cuanto oí la voz de Claire. No quería que la niña presenciara otra pelea, ella no se merecía eso.
- Estoy lista. - ella apareció en la escalera totalmente triste, vestida como un hada común.
¿Cómo aquella mujer podía hacer eso con Claire? Ella quería convertirla en algo ordinario, sin gracia, y simplemente no veía cómo la chica era especial justamente por ser diferente de los otros niños.
Tasha fue hasta la niña pareciendo muy satisfecha consigo misma y la cogió de la mano, arrastrando a Claire hacia la puerta como si fuera un accesorio.
- Avísale a Dimitri que yo la llevo a la escuela el lunes. - la mujer me dio una sonrisa dulce después de todo, como si nada hubiera ocurrido y se fue.
Me quedé desolada con todo lo que acababa de suceder y me dejé caer en los escalones que dividían las salas, pensando en lo que aquella mujer me había dicho.
Sentía unas inmensas ganas de gritar y necesitaba conversar con alguien antes de que estallara. Decidí mandarle un mensaje a Dimitri, pero... ¿Qué le iba a decir? "Hey, la madre de tu hija vino hasta aquí porque ¿Echaba de menos a la chica?" En una cosa Tasha realmente tiene razón, ella es la madre. Ella es la que toma las decisiones en la vida de Claire y no yo.
Además, el ruso seguramente estaría de acuerdo con ella. Rose es sólo la niñera de Claire. Sólo eso es lo que ella significa para mí.
Aquellas palabras no dejaban de repetirse en mi mente una y otra vez. He fingido formar parte de esta familia, pero en realidad no lo hago. No tengo un espacio aquí. Soy sólo una empleada, alguien que está aquí para evitar que la niña se quede sola el tiempo suficiente como para que los servicios sociales se la saquen a sus padres, como Tasha dijo.
Me sentía completamente sofocada por la inmensidad de aquella casa vacía, al notar que, por primera vez pasaría el fin de semana entero allí sola. En aquel momento la soledad recayó pesadamente sobre mí ¿Qué estaba haciendo con mi vida?
¿Puede ser que yo esté siendo castigada por no haber entendido las señales y no haber vuelto a la casa de mis padres? Cuando Nathan entró en mi vida, tendría que haber percibido que nunca debí haber salido de Pensilvania ¿No bastaba haber sido agredida física y mentalmente, ahora necesitaba tener mi corazón totalmente destrozado?
Encarecidamente, mi celular empezó a sonar arrancandome de aquel lugar oscuro por el que mis pensamientos decidieron pasear.
- Hey. - sonríe al contestar la llamada de Iván ¿Cómo es que siempre puede rescatarme cuando lo necesito?
- Sólo estoy llamando para saber cómo te va con Claire. A ella le gusta mucho este día de fiesta y normalmente es Dimitri quien la lleva a buscar los dulces.
- En verdad, Tasha apareció. - expliqué un poco avergonzada. - Y acabé quedándome sola… -
- Pero no vas a quedarte así. Voy a buscarte. - dijo decidido. - Tu vienes a mi fiesta, va a ser divertido. -
Estaba a punto de rechazar, pero entonces pensé por un segundo ¿Por qué no? ¿Qué más podría hacer? ¿Permanecer aquí disfrutando la soledad por el resto de mi vida? Claro que no.
- No tienes que venir a buscarme, tomaré un taxi. - hablé y el rubio pareció totalmente extasiado al otro lado de la línea.
En menos de media hora, estaba entrando al apartamento de Iván donde estaba ocurriendo una gran y ruidosa fiesta de disfraces, a pesar de no sentirme con muchos ánimos para eso.
- Ahora sí la fiesta va a ser buena. La estrella más brillante de la noche llegó. - Iván apareció abrazándome tan pronto como entré. Él estaba usando un disfraz de vikingo y, por Dios, él estaba sexy.
- No seas exagerado, Iván. - giré los ojos.
- ¡Jamás! Yo sólo digo la verdad. - él sonrió de forma descarada entregándome un cóctel. - Toma, un té helado para que entres en calor. -
- ¿Un té helado? - dije mirando desconfiada a la taza - ¿De Long Island¹? -
- Siempre lo mejor para ti. - él guiñó un ojo haciendome reír y probé la bebida con cuidado, pues sabía que era realmente fuerte.
Dejé que Iván me guiara por el apartamento hasta un bar donde me encontré a Adrian y Sydney. No los veía desde su matrimonio y los dos estaban con disfraces que combinaban, el vestía como Vincent Vega y ella como Mia Wallace, los personajes de Pulp Fiction.
- ¡Eh! - Adrian me saludó efusivamente. - Hace mucho tiempo que no te veo. Digo, fuera de las páginas de chismes. -
- Adrian... - Syd lo reprendió, volviéndose para darme un beso en la mejilla. - ¿Y dónde está tu Mario, Luigi? -
- Era Claire, pero ella terminó saliendo con su madre. - resumí, sintiendo el nudo en mi garganta volver. Me quité el bigote idiota que aún estaba usando y tomé un generoso trago de la bebida que Iván me había dado. Tal vez un poco de alcohol ayudara a mejorar mi situación.
- ¿Y Dimitri? - su marido preguntó.
- En California - expliqué. - Juega contra los Raiders. -
- Creo que este año finalmente esta ciudad podrá conmemorar un título después de casi quince años. - Iván declaró, reflejando el optimismo de todos con la buena racha de los Buccaneers.
- No lo creo. - Adrian ya no parecía tan esperanzado. - Los Dallas están muy fuerte este año y después de aquella derrota de los Bucs contra los Panthers ya no estoy tan seguro.
- Pero ellos ya se recuperaron en el partido contra el 49ers - Iván respondió.
- Cualquier persona le ganaría a los 49ers, ellos se convirtieron en la bolsa de golpes de la temporada. - el otro devolvió y los dos acabaron entrando en aquella discusión tan poco interesante.
- Entonces, Syd... - busqué conversación con la rubia. - No tuve la oportunidad de felicitarte por el matrimonio. Fue una ceremonia muy bonita. -
- Gracias. - ella sonrió con sinceridad. - Me sentí muy feliz de que fueras… -
- Ya... sobre eso, yo les agradezco por la invitación, pero confieso que no me lo esperaba. - acabé soltando con más sinceridad de lo que pretendía al reemplazar mi vaso vacío por una copa de Tequila Sunrise² que el bar tender acababa de hacer.
- Bueno, fue idea de Adrian, sabes... - Syd admitió en un tono más bajo. - Él quería una excusa para que te acercaras a Iván, pero por lo que he visto en las revistas creo que erramos feo. -
- Lo que... – me tomó un segundo entender lo que estaba insinuando. - ¡No! Lo entendiste mal. No hay nada entre Dimitri y yo. Sólo soy la niñera de su hija. -
Sólo eso es lo que ella significa para mí. Una vez más esas palabras vinieron a asombrarme y tomé un trago generoso de mi vaso para intentar callar la voz en mi cabeza mientras la mujer me observaba atentamente.
- Entonces, Adrian. - hablé un poco más alto para llamar su atención e interrumpir la conversación de los chicos, huyendo de aquella mala situación. - ¿Cuándo vas a empezar a contar más historias embarazosas de nuestro amigo aquí? -
- Creo que ya ha contado todo lo que podía y un poco más. - Iván declaró algo avergonzado. Pero no, el marido de Syd se animó y pasamos las próximas horas escuchando sus relatos de situaciones hilarantes que él y su amigo vivieron en el pasado.
Durante todo ese tiempo, fui sustituyendo los vasos vacíos en mis manos por nuevos cócteles y sentí que me encontraba cada vez más alegre con el avance de la noche.
- Entonces, Iván me llamó pidiendo por el amor de Dios que lo rescatara, pero su móvil se apagó sin decirme dónde estaba. - Adrian contó.
- ¿Y qué hiciste? - lo incité, bebiendo una margarita.
- Bueno, sabía que él había ido a John's Pass y decidí comenzar mi búsqueda allá, pero no necesité buscar mucho, ya que lo vi agarrado a un poste al lado del estacionamiento - Iván giró los ojos ante el relato mientras Syd y yo no parábamos de reír. - Así que en cuanto él me vio empezó a gritar "¡Gracias a Dios viniste a salvarme, mi socio querido, gracias a Dios!". -
- No que tu estuvieras en mejor estado que yo. - Iván dijo. - Por lo que me consta tuviste que dar tres vueltas a la cuadra de mi edificio hasta encontrarlo. -
- No fue ese día. - Adrian lo corrigió. - Fue cuando… -
- Ya llega, Forrest. - Sydney interrumpió lo que parecía ser el inicio de una historia más. - Ya se está haciendo tarde y quiero ir a casa. -
El hombre entonces pasó el brazo sobre los hombros de su esposa, demostrando que ya estaba bastante ebrio.
- Si yo soy Forrest, tu eres mi Jenny. -
- ¡Por Dios, no! - Exclamó haciéndonos reír.
Luego la pareja se despidió, dejándome allí con Iván. El apartamento ya se había vaciado considerablemente y empecé a pensar si no era la hora de tomar rumbo hacia casa también, a pesar de no sentirme nada cómoda regresando a aquella mansión vacía ¿Cuán arriesgado sería pedirle a Iván que me dejara dormir en el cuarto de huéspedes?
- Pareces desanimada... - él comentó, interrumpiendo mis pensamientos. - Incluso con todas esas historias de Adrian tu mirada continuó triste. -
- No es nada. - desvíe mis ojos de los suyos al recordar las cosas horribles que Tasha me dijo.
- Vamos, Rose, cuéntame lo que paso. - Iván posó su mano sobre la mía y volví a mirarlo.
Él siempre estaba allí cuando necesitaba conversar con alguien y tal vez era bueno abrirme para variar, así que terminé contándole cómo Tasha me había acusado de intentar robarme a su hija y a su marido, obviamente ocultando la parte que envolvía mis sentimientos por Dimitri y lo que él había dicho ese día a Vikka.
-No sé... - suspiré por fin. - Creo que puede tener razón. Creo que estoy confundiendo las cosas con respecto a Claire… -
- Aquella mujer siempre fue totalmente exagerada, Rose. - él giró los ojos.
- Es que siento como si me estuviera entrometiendo en la vida de ellos. - admití después de vaciar el vaso que tenía en las manos y ponerlo en el mostrador. - Después de todo, sólo soy la niñera. -
- Rose. - Iván se acercó más, pasando su brazo por mis hombros, tirándome hacia él. - Usted nunca va a ser sólo la niñera. Claire te adora, nunca he visto a esa chica tan feliz y, ella también te está haciendo bien. Jamás te vi sonreír tanto. Principalmente después de lo que sucedió… -
- A veces pienso que estoy siendo castigada. - comenté un poco cabizbaja. - Creo que eso sólo sucedió para demostrarme que nunca debí haber desafiado a mis padres como yo lo hice... Tal vez hasta merecía… -
- Nunca más digas eso. - el rubio me reprendió con suavidad, a pesar de apretarme aún más junto a él. - Nada de lo que sucedió fue tu culpa ¿Me oyes? Y no estás siendo castigada por ninguna mierda. Lo que sucedió fue porque te cruzaste en el camino de la persona equivocada, sólo eso. -
- Yo… no sé… -
- Pues yo lo sé. - dijo con convicción. - Sólo te estás dejando llevar por las cosas que Tasha te ha dicho y no puedes dejar que una persona como ella te golpee. Aquella mujer está totalmente loca, necesitas oír las historias de las cuales ella se auto convenció que son reales… -
Iván se colocó de frente a mí, levantando mi rostro para mirar mis ojos y una vez más admiré su belleza. Él puede no ser ningún Dios ruso, pero con certeza era uno de los que te roban el aliento.
- Tú eres la mujer más bella que he conocido. Incluso usando un bigote, eres la mejor de la fiesta. - dijo haciéndome reír mientras acariciaba mi rostro con una suavidad inusual para alguien de su tamaño. - Eso sin hablar de tu inteligencia, tu personalidad, tu carácter. Eres especial, Rose. Y te mereces ser feliz. -
Debería haberme alejado en ese momento. Sabía los riesgos de estar tan cerca de Iván y entendía todas las señales que él me estaba dando en este instante, pero simplemente no lo conseguí. Iván era... Era cómodo. Fácil. Libre. Y él me hacía sentir bien en cierta forma. No me provocaba una sonrisa natural de la forma en la que Dimitri solía hacerlo, pero realmente me gustaba mucho su compañía.
Entonces, en vez de alejarme, simplemente cerré los ojos y me entregué al calor de su mano que continuaba en mi rostro hasta que sentí sus labios descendiendo sobre los míos. Parte de mí gritaba para que retrocediera y dejara claro que nada iba a suceder entre nosotros, pero esa voz fue suprimida por la parte carente, triste y alcohólica de mí.
Inmediatamente llevé mis manos a la nuca del rubio, trayéndolo más cerca y aumentando la intensidad del beso ¡Y qué beso! No es nada raro el hecho de que él nunca estuviera solo. Sus labios eran cálidos y blandos y ¡Dios! realmente sabe qué hacer con esa lengua. Sentí mi cuerpo levemente aplastado contra la pared de al lado del bar y fue allí cuando se profundizó más aquel beso hasta que él nos separó antes de lo que me gustaría con una sonrisa en el rostro. Cuando finalmente lo miré, eran ojos azules los que me miraron de vuelta y no chocolates como realmente quería.
Fue entonces cuando la realidad me alcanzó ¡La puta que lo parió! ¿Realmente besé a Iván?
¡Joder Rose, no estás tan ebria!
- Iván ... - yo empecé un poco vacilante, soltando el apretón en su cuello. - Me parece que mejor me voy a casa. -
- ¿Qué? - se sorprendió. - ¿Por qué? -
- Yo... Sólo necesito irme. - dije alejándome. Definitivamente necesito poner mis pensamientos en orden.
- Te llevo. - Iván declaró ya a mi lado.
- No es necesario, todavía tienes invitados… -
- Rose... - él me echó una mirada triste y tuve la inmediata voluntad de patearme por provocar aquello. - Sé que necesitamos hablar mejor y mañana lo haremos, pero ahora no vas a discutir conmigo. No te dejaré ir sola tan tarde. Solo espérame un minuto. -
- Ok. - suspiré derrotada, sentándome en uno de los bancos del bar hasta que Iván echó a los rezagados que todavía estaban por aquí.
Después de eso, seguimos en silencio hasta la casa de Dimitri. El rubio parecía estar tan pensativo como yo. Cuando llegamos, intenté saltar del auto inmediatamente para huir de aquella situación, pero él no me dejó, ya que sostuvo mi brazo.
- Rose, yo... - empezó, pero no lo dejé proseguir.
- Iván, por favor. Hoy no. Realmente tengo que irme. -
-Está bien. - él accedió, aún sin soltarme. - ¿Te veo mañana? -
- Por la tarde. - concorde, intentando una vez más salir del auto, pero fui jalada hacia él que me dio un pequeño beso cariñoso en los labios, dejándome sin reacción.
- Hasta mañana, entonces. - Iván dio una sonrisa torcida y traté de correr hacia dentro de la casa lo más rápido posible, parando justo después de cerrar la puerta.
Pero ¿qué mierda acabo de hacer?
¹ Long Island Iced Tea es un cóctel hecho con vodka, gin, tequila y ron mezclados con jugo de limón y coca cola. A pesar del nombre "iced tea" la única cosa que tiene de té helado es la apariencia
² Tequila Sunrise es un cóctel a base de tequila, jugo de naranja y grosella o Grenadine.
³ Referencia al personaje Forrest Gump de la película homónima.
Hola, bueno la razón de la tardanza es la de siempre... estudios y trabajo.
Espero disfruten este cap :)
