La Fragilidad de la Flor Lunar

Aster Tataricus: Remembranza

Abrió los ojos para poder ver un rostro sobre el suyo. Estaba invertido, no era que le mirara de frente, más bien parecía estar inspeccionando su frente con todo el interés del mundo.

"Sakura-chan."

"Obito-kun." Habló despacio, el pasto estaba frío, la tierra se sentía húmeda y el cielo oscuro anunciando un cambio de clima.

"Está por llover, si Baka-kashi se da cuenta que estás aquí y no te llevé dentro se enojará mucho."

"Puedo cuidarme sola, ya estoy grande."

"Estarás grande, pero chibi-chibi no, y tu eres la única que le puede cuidar."

"Claro, ahora con chibi-chibi en camino me ignoras." Lo último lo dijo con cierta burla haciendo referencia a todas las veces que hablaba sobre 'chibi', el bebé no nacido de los Uchiha al cual ella mimaba por encima de sus padres.

"¡No es justo, Sakura-chan! ¡Sabes que solo me preocupa que se enfermen!"

"¡Estoy embarazada, no enferma! ¡La última vez que me ayudaste acabaste necesitando tratamiento médico tras ayudar con mis bolsas y cargando a una anciana la mitad del camino por la aldea!"

"¡Entiendo! ¡Entiendo! Hagamos algo, vamos por anmitsu..."

"No, quiero entrenar."

"¡Estás embarazada!"

"¡No tu también! ¡Que Rin esté feliz de quedarse en casa mientras tu la mantienes no significa que yo sea igual! ¡Vamos a entrenar! Aunque sea correr o algunos ejercicios, ¡algo! ¡ME ABURRO! ¡Y SOLO LLEVO 4 MESES!" Rin ya se asomaba al séptimo mes de embarazo, la mujer estaba radiante de felicidad, alegre de mantenerse como ama de casa, temerosa a las complicaciones del embarazo ya que ambas madres de ellos habían muerto mientras daban luz, aun así con la presencia de Tsunade-hime en la aldea estaban seguros de que todo marcharía bien.

El Uchiha levantó las manos en rendición, sabiendo que si no cedía hasta el Hokage se enteraría de esto. Así, sin más, tomó del brazo a la pelirrosa para ayudarla a ponerse de pie antes de dirigirla a uno de los complejos subterráneos donde el agua no los interrumpiría.


Estaba cansada. No el 'cansada' de 'necesito dormir más de noche' o el 'ejercité todo el día', aunque ambas afirmaciones eran ciertas, su cansancio era de esos que se cuelan por los huesos y te dejan con los brazos que parecían pesar toneladas, de los que si cierras los ojos temes que simplemente te deslizarás al mundo de los sueños olvidando el inminente desarrollo de la guerra.

Sabía que era la diosa de las mentiras, dueña y señora de una verdad torcida o inventada, eso es lo que ella había hecho la mitad de su vida, engañar fuera visual, física o mentalmente. El único lugar en el que tenía permitido bajar la guardia era en su casa, en la privacidad de su habitación junto a su esposo que siempre había sido el primero en sostener su mano en tiempos difíciles y provocar sus risas cuando de alegría se trataba. Sus genin habían también ganado un largo trecho en la línea de la confianza y Sai era su compañero de célula, por lo que se esperaba que él reconociera todas y cada una de sus mentiras para actuar acorde.

Todas las mentiras no la tenían mentalmente preparada para tener que mentir descaradamente a Naruto. Nada puede preparar a nadie para mentir al cabeza hueca número 1 de la aldea de Konoha.

Porque ese chico era la persona más sincera y abierta, era el maestro en arruinar todas reglas shinobi, primero que nada la de resguardo de las emociones. Por el otro lado, no lo quería ver muerto, no quería que él también la dejara, decirle la verdad sería como volver a matar a sus padres, volver a matar a Shizuka, matar a sus tíos... Y es que aunque no hubiera sostenido las armas que los mataron, ellos habían muerto porque ella existía, si Haruno Sakura nunca hubiera nacido el clan mercante Haruno seguiría con vida al igual que la líder de la aldea femenina de Nadeshiko.

Por eso fue que accedió a mentir entre dientes a su compañero del dai nana han para que se marchara en una misión que comenzaría dentro de tres días, él junto con el Hachibi y un grupo de ninjas de Konoha marcharían a una isla, o lo que decían era una tortuga gigante, pero no estaba segura realmente que era, donde aislarían un tiempo a Naruto para evitar que Madara llegara a él. No era precisamente un plan que ella aplicaría, no lo veía realmente viable considerando de quien estaban hablando, pero debía preocuparse por al menos intentarlo antes de darse por vencida.

Esto mismo llevó a que Naruto la visitara para avisarle, otra de tantas cosas comunes en los últimos tiempos. Desde la charla que tuvieron, o más bien las presentaciones efímeras que pudieron manejar, él había comenzado a intentar que se reconstruyera la relación que tenían. No era fácil, ciertamente el chico no encajaba en el tipo de manejo que tenían en la casa y por una vez ella sabía no era culpa de él.

Lo estaban tratando como si se fuera a quebrar ante la realidad. No podían permitirse eso, Naruto era más fuerte de lo que todos le estaban dando crédito, incluyéndola a ella misma. ¿Como hablar con él sin que las palabras se quedaran atoradas en su garganta? Ya podía ver en los ojos de él el resentimiento que había comenzado a crecer por no entender todo lo que pasaba a su alrededor. Incluso Konohamaru, Udon y Moegi habían aprendido sobre su trabajo tras aquella misión fallida en la que debieron ir a rescatarlos.

Así llegó al parque tras la casa, era en realidad una salida del bosque en la zona más alejada de Konoha, un pequeño claro que apenas dejaba que el sol acaricie el pasto, allí mismo pasaban muchos de los entrenamientos de sobrevivencia de su equipo, de hecho, se habían ido hacía solo media hora al interior de la propiedad a buscar los almuerzos para ir a ver en que más podían ayudar.

La última semana había sido ajetreada para todos, pero había encontrado un paso diferente a lo que solía tener durante el primer mes de preparación: Por la mañana llevaba a cabo su entrenamiento personal con Kakashi y Sai, manejando nuevas estrategias que podrían usar en conjunto en el campo de batalla. Al mismo tiempo o una hora más tarde, dependiendo en que estuvieran trabajando, tocaba entrenar a los chicos, estaban tratando de aumentar sus posibilidades allí fuera por lo que el taijutsu era lo más importante, resistencia y distancia además del empleo de sus armas en situación de múltiples enemigos. A partir del mediodía se sentaba a trabajar con los reportes, declaraciones, pedidos, organizando la protección de los civiles mientras el equipo Sakura organizaba a los genin para emplear los mecanismos de defensa, por la tarde debería Udon ir junto a Shizune para ayudar con las medicinas, Konohamaru y Moegi ayudarle con los papeleos.

En su defensa, lo último le servía a Konohamaru para saber lo que le esperaba cuando fuera Hokage, ella apenas estaba empezando en el Go-Ikenban reemplazando a Danzo-sama como la comandante de Raíz, algo que ella no creía que fuera a pasar ya que Sarutobi-sama había desintegrado esa rama de ANBU hacía años, pero tras despertar Tsunade-sama parecía haberlo hecho con una nueva obsesión que era ponerla a ella en posición para Hokage, nuevamente, algo que ella rechazó, ese puesto era para personas que lo desearan, si bien ella tenía el medio y el potencial, Kakashi, Konohamaru y Naruto eran los que aspiraban a ese puesto.

Nada de lo que dijo sirvió, salvo para que Tsunade-sama admitiera que no era precisamente para Hokage que la quería preparar, que había tenido un sueño y que ella era parte de él. Tuvo miedo de preguntar de que se trataba ese asunto, por lo que no le quedó más opción que obedecer la decisión de esta de incorporarla no como Capitán ANBU si no como Comandante ROOT de forma oficial.

Esa decisión sola ya creaba conflicto, ahora con un Comandante Jonin, Nara Shikaku, Comandantes ANBU, Yamanaka Inoichi y Morino Ibiki y Comandante ROOT Hatake Sakura, el liderazgo de los recursos militares estaban en un eterno conflicto de intereses. Por el otro lado, ella no había elegido ser parte, prefería verse como uno más en el campo de batalla, nunca era bueno destacar en su línea de trabajo, así que alegremente solía ceder los derechos de sus votos mientras estos no entraran en conflictos con sus ideales.

En una nota al costado, ya que pensaba en sus tiernos alumnos, era casi gracioso ver por primera vez a Konohamaru y Udon fuera de sus trajes habituales. Ambos habían comprendido que la practicidad era la prioridad en el campo de batalla y contrario a Moegi que usaba un estilo de combate puntual y su traje estaba diseñado para él, las ropas habituales no les serían cómodas en un campo de batalla donde podrían pasar semanas o meses sin poder regresar a casa. Entre esas cosas había obligado a Konohamaru a enroscar más conscientemente la bufanda para que no se arrastre como solía hacerlo, si un enemigo lo llegaba a tomar por las espalda podría ahorcarlo, cosa que debería haber sabido, Kankuro después de todo había hecho precisamente eso cuando lo conocieron.

Ya a esta altura tenía tantas cosas en su cabeza que no sabía por donde empezar a moverse realmente, tan cerca de la guerra todos tenían sus sueños para empujarlos a destacar o mínimamente un sentido de pertenencia que para ella le era desconocido.

"¡Sakura-chan!" Ah... ya se había olvidado de eso, y tan tranquila que estaba. No se esforzó en levantarse de su posición recostada en el pasto, apenas un movimiento de los ojos indicó que era consciente de la presencia de su antiguo compañero.

"¿Que pasa, Naruto?"

"Solo estaba aburrido y quería saber si querías hacer algo..." Admitió pasando su mano por el cabello rubio casi amarillo. "Por cierto, ¿que hacías aquí? Es raro que no estés con los chicos." Lo último lo dijo mirando a los lados, como si esperara de repente encontrarse con una práctica de combate.

"Los chicos ya salieron a hacer sus tareas en la aldea. Estoy sola, Kakashi tiene reunión con Shikaku." Al decirlo se giró para estar recostada de costado, llamando la atención del otro chico que hacía rato no la veía con un gesto entre desanimado y mundanamente cansado, así que por una vez guardó silencio, no por respeto, si no que realmente no sabía como tratarla desde que había notado todos los cambios. Era realmente incómodo cuando se daba cuenta que al no haber estado en la aldea la chica que siempre le gustó acabó casada con su maestro, si era un argumento de injusticias, esa probablemente era la más grande de todas. "Estaba pensando en los sueños de todos y el mío."

"¿Como así? ¿Que hay con los sueños?" Se sentó junto a la espalda de ella, permitiendole tener su momento de privacidad para formular lo que quería decir.

"Konohamaru-kun, Kakashi y tu sueñan con ser Hokage, Udon quiere llegar a ser el mejor médico ninja y despertar él mismo el Byakugō, Moegi quiere heredar la escuela de Tessenjutsu y poner un dojo especial para kunoichi que deseen aprender las artes del engaño y armas ocultas. Yo por mi parte... aspiro a dormir más de cuatro horas de noche." Lo dijo con una pequeña voz, encogiéndose en si misma pensativa. "Solo tengo el nana han, no tengo más familia que a Kakashi y los chicos, aun así todos me miran esperando que haga algo enorme, algo grandioso, se olvidan de lo que yo hago."

"No puede ser tan malo, ¿verdad? Digo, estás con Kakashi, si están juntos estarán bien. Y en algún momento quizá tengan hijos, pero ¡quiero ser el padrino, dattebayo!" Trató de argumentar, viéndola sobre el hombro de ella tratando de leer su expresión pero siendo imposible.

"¿Hijos? ¿Como podría?" La voz desarmada por un instante, sabía que no era con él que debía hablar de esto, pero era quien estaba aquí dispuesto a escuchar. Se giró, sin levantarse, solo para poder verlo, los ojos desparejos, uno verde y otro negro, estudiándolo sin lágrimas de pena pero con un cierto vacío desconsolado. "Soy una asesina, Naruto. He matado niños, eran tan pequeños e indefensos, pero mis órdenes eran claras, no podía desobedecerlas."

En el fondo sabía que él quería argumentar que siempre podría desobedecer las órdenes, una parte de ella lo estaba desafiando a que diera voz a esos pensamientos, deseando una discusión, deseando pelear y rabiar por la injusticia, por esas vidas que robó antes de tener un futuro.

"Eran hijos de alguien que también maté, hermanos de personas que asesiné, eran bebés que no podían saber que su tíos estaban atrapados en Tortura e Interrogación. ¿Como puedo traer un niño a este mundo luego de lo que le hice a tantos otros?" Esa era la razón real por la que Kakashi y ella nunca habían discutido la herencia de la familia o el crecimiento del clan, ¿como podían cuando ellos eran famosos por romper hogares enteros? ¿Cuantos padres no habían llegado a casa por culpa de ellos?

Kakashi no era Maestro Asesino, no juntaba cantidad constante de muertes como ella o Raido-senpai, pero había sido ANBU, su propia compañera cayó bajo su mano, ninguno de los dos era inocente, por lo que aunque deseaba crear una familia, tener descendencia... era injusto. Y con la guerra sobre sus cabezas podía sentir que moría al saberse en el campo de batalla sin razón mayor para regresar, porque todas sus personas importantes estarían allí con ella. Aunque no lo dijera, en estos momentos necesitaba de la capacidad especial de Naruto de otorgar esperanza en el lugar más oscuro, pero por el otro no estaba segura de poder soportar sentir esperanza.

El chico recogió un poco las piernas para abrazarse a sus rodillas, la cabeza inclinada para poder encontrar la mirada de ella en un gesto pensativo.

"No estoy seguro de poder entenderte, Sakura-chan. Pero creo que si quieres tener una familia deberías hacerlo. Sé que mataste a niños y no sé cuantas cosas más hiciste, pero eso no importa ahora, vivir en el pasado solo nos acabará lastimando a final y tienes tus amigos, Kaka-sensei, Sai, Konohamaru-chan, Moegi-chan y Udon-chan. Solo cumplías órdenes para proteger la aldea..."

La pelirrosa solo hizo un sonido con la boca, sonriendo levemente, con lentitud negando.

"No tengo amigos, tengo a Sai solamente en ese sentido y él... es más mi línea de vida que un amigo, dependo específicamente de él, si Sai no vive, Sakura acabará muriendo también." Trató de explicar lo complejo de su vida con el dibujante, cosa que sabía Naruto no podría comprender, Naruto toda su vida vivió solo, sobreviviendo contra el desprecio de la aldea que ahora juraba proteger, los mismos que antes lo odiaban ahora aclamándolo como a un héroe.

Realmente lo admiraba, alguien que recibía atención contrariada como él no acababan bien, era como ver una versión más sensata de ella misma, porque podía firmar que Sakura no estaba bien... estaba mejor, pero mejor no significaba bien.

"Sin Sai no sería quien soy ahora, y sin mi Sai no sería quien es." Afirmo sin pudor alguno, las memorias mezclándose con la realidad.

-.*.-

"Sakura, sé que aun no estás lista, pero deberemos adelantar el mizuage, el objetivo anda olisqueando cerca en busca de jóvenes kamuro que pasarán por el rito de adultez para comprar la virginidad de alguna de ellas." Escuchó la voz a su espalda, ya acostumbrada al tacto de los dedos arrugados y la áspera tela de las vendas en su piel cuando Danzo-sama se acercaba a su área de entrenamiento. Apenas había empezado hacía dos semanas el entrenamiento físico, cosa complicada, después de todo, Danzo-sama era un sōshō estricto, no dejaba pasar ni el más minimo error a pesar de recién comenzar y desconocer los detalles de muchas cosas. "Sin embargo, será un mizuage falso."

Ante esas palabras no pudo evitar girarse con curiosidad. para ver al hombre, detrás de él entraron unos 5 hombres sin expresión en el rostro, las ropas iguales, planas grises, una torera con vivos rojos y un tanto cruzado en la espalda. La presencia de estas personas le llenó de pánico, haciendo que retroceda levemente, mirando sobre el hombro al anciano que no le ofreció ni simpatía ni compasión, solo una mirada que demandaba obediencia.

"Necesito que puedas concentrarte durante la copulación, así que deberás pasar por eso antes." Años después agradecía el cuidadoso termino usado. Copulación, es el acto que unión sexual de cuerpos para intercambio de genes, era frío y desapegado, no necesitaba ser realmente un acto emocional, pero con 12 años, aterrada de la idea de sexo y con 5 hombres para elegir sobre quien sería el primero en tener 'privilegios' sobre su cuerpo la palabra COPULACIÓN solo era un engaño más a lo que pasaba. Su voz interna que se negaba a ver la situación real en la que estaban se preguntaba que pensaría Ino cuando supiera que ella experimentaría esto antes que ella. Su lado pragmático aplaudía el pensamiento preventivo de Danzo-sama... su yo ideal lloraba la pérdida de los últimos vestigios de inocencia.

Fue entonces que trató de mirarlos a los que tenía en frente, un Yamanaka por sus ojos, aunque estos eran color miel tenían ese brillo que borraba casi por completo las pupilas. Un Aburame, la máscara cubría el rostro por completo. Un Akimichi o familiar cercano por el enorme tamaño del sujeto. El cuarto era un hombre que le resultó incómodo, tenía el cabello gris de un tono muy oscuro, peinado parado y ojos negros, los rasgos no encajaban, pero le recordaba a un maestro muy irregular, incluso las edades debían ser similares, cinco años más o cinco menos, pero allí estaba.

El último fue la elección evidente. Mientras todos los otros parecían jóvenes adultos, el último debía tener su edad aproximadamente, demasiado joven, desencajaba por completo con el resto. Los ojos eran grandes y negros, a pesar de lo inexpresivo parecían bondadosos, un cuerpo alto pero menudo y un cierto aire de nostalgia que no podía evitar notar.

Ese día conoció a Sai por primera vez, pero no sería la última.

-.*.-

"Siento envidia..." Murmuró más para si mismo que para ella el rubio tras un momento de silencio.

"Envidia... ese es un sentimiento que no he sentido hace tiempo. ¿A que te refieres?" Preguntó, lentamente sentándose, como si el movimiento en si fuera un enorme esfuerzo, los dedos deslizándose entre las hojas del pasto junto a sus piernas.

"Me fui a entrenar casi tres años, y cuando regreso... Gaara es Kazekage, Sasuke tiene otro equipo, Kakashi-sensei regresó a ANBU, todos son chunin y tu eres Comandante, ¡Comandante!." Para poner énfasis estiró los brazos al cielo en un gesto eufórico.

"Eso viniendo del jinchuriki del nueve colas. No sé si sentirme preocupada o halagada." Admitió, cerrando los puños en el pasto y arrancándolo sin mirar a su compañero nuevamente. "En cambio yo tengo rencor." Comentó antes de girarse para verlo fijamente, casi sin parpadear. "No iba a aceptar el puesto, era algo que Danzo-sama estaba preparándome, pero no pasaría por lo menos durante unos cinco a diez años más, Sai me convenció que tras todos los sacrificios hechos, lo mínimo que merecía era el reconocimiento, no aceptaría un no por respuesta, sin importar las tontas ideas de Tsunade-sama. No sé que está planeando pero sé que no es simplemente un 'sueño' lo que llevó mi nombramiento." Tomó aire, llenando los pulmones de forma exagerada antes de soltarlo en un suspiro. "Estaba muerta, Naruto. Estaba felizmente muerta pero a alguien se le ocurrió que revivir a las personas era buena idea y aquí estoy..."

Lo último escapó entre dientes apretados de solo recordar. Había estado en paz, se había SENTIDO en paz, como si al fin todos los pecados hubieran escapado de su cuerpo. Recordaba a Kakashi, recordaba a Sakumo, el dulce arrullo de sus voces mientras ella disfrutaba de la calidez del fuego, decidida a descansar por siempre allí.

"No quieres decir eso..." La voz de Naruto sonaba una mezcla de ofendido y triste por las palabras de ella, la cual se giró con un movimiento fluido, empujándolo a la tierra por el hombro, atrapando el cuerpo de él con el de ella, la mano encontrando una nueva posición en el cuello cálido escondido por la chaqueta negra y naranja. A pesar de la posición amenazante ella no puso nada de presión en sus dedos y él no movió un músculo. Aun así, ni una emoción se dibujó en el rostro de ella.

"¿Como puedes estar tan seguro?" Preguntó sin moverse, quieta como una estatua sobre él.

"Porque tienes a tu familia, ¿no? Si no tuvieras nadie a quien regresar puede ser, pero no estás sola, Sakura-chan." Insistió por segunda vez él, causando que la joven mujer suspirara resignada, pasando sus dedos por el cabello de él y dejando de lado su amenaza anterior.

"Técnicamente tu también tienes donde regresar, pero no sé si eres testarudo o plenamente estúpido... eres el único de las últimas generaciones que sigue caminando solo, si hasta Tsunade-sama viene a visitar todo lo que puede, aunque puede que tenga que ver por la colección de Sake que tiene en la bodega subterránea Kakashi..."

"¿Tsunade-oba-chan viene de visita?" La cabeza de ella asintió antes de cerrar los ojos nuevamente.

"Es la casa donde vive la mayor parte del Nana Han, por supuesto que Tsunade-sama siendo parte del antiguo escuadrón pasa tiempo aquí."

Tras escuchar eso los ojos de Naruto se dilataron dándose cuenta por primera vez que realmente él era el único que no había siquiera intentado encajar con la familia aunque estos varias veces le habían abierto las puertas de su casa. Era un poco raro por una vez no poder verse a si mismo como el chico bueno, más bien como un chiquillo desobediente que solo quería volver a casa tras una travesura.

Tanto tiempo persiguiendo a Sasuke que había descuidado su relación con todo el resto del equipo.

"Tadaima..."

"Okaeri."

El intercambio fue bajo, una simple sonrisa adornando los labios de ella que sentada como estaba disfrutaba de la briza fresca en el rostro.

"Ne... Sakura-chan." Claro, el silencio con el jinchuriki no duraría mucho, nunca lo hacía de todas formas, perfecto para arruinar momentos emotivos. "Sobre Sasuke..."

"Olvida la promesa. Lo quiero de regreso, es parte de nuestra familia aunque él no lo sepa, pero ya he acumulado suficientes cicatrices." Al decir eso, de forma violenta levantó su vestido qipao para revelar que usaba shorts negros debajo y su vientre donde a la izquierda las cicatrices se extendían. Era una mezcla de apuñaladas y unas marcas eléctricas que recordaban a un árbol que subía en ramas desparejas, algunas azules marcando el recorrido de vasos sanguíneos quemados.

Antes de que él pueda tocar la piel en su sorpresa ella le cerró el paso, bajando las telas para que no se vea más.

"Suelo usar un henge, no es nada grave, pero tengo suficiente de que traten de matarme innecesariamente, si quiere seguir perdido, adelante." No era lo que quería decir, pero no daría indicios de sus deseos de recuperar al Uchiha, no podía darse el lujo de que Naruto se arriesgara innecesariamente.

"Lo traeré de regreso." Declaró él serio, ya sin mirarla.

"Hazlo y cásate con él, ustedes dos y su obsesión masculina me enferma." Fue la respuesta, más un gesto despreciativo, desagradable acompañándolo, poniéndose de pie con toda la intención de regresar a la casa, sabiendo que probablemente había dejado detrás a un Naruto demasiado sorprendido por su reacción como para responder.