Su más bella sonrisa
Todos los personajes y escenarios de Naruto son propiedad intelectual de Masashi Kishimoto. Este Fan Fic fue escrito sin ánimos de lucro, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Dile NO al plagio
-"..Personajes pensando..."-
-...Personajes hablando...-
Cap 25 ¡Sorpresa Dattebayo!
La mañana resplandecía por sobre las montañas de papel que la Hokage tenía acumuladas en su escritorio. Muy para el pesar de Shizune, resulta que sí había alguien en el mundo más desordenado que la Princesa de las Babosas. Gracias a Jiraiya-sama, tardaría días en volver a hacer de aquel lugar un despacho decente y presentable, razón por la cual se encontrara de escoba en mano a tan tempranas horas de la mañana.
El Sanin había desaparecido de la faz de la aldea ese mismo día y nadie dudaba que se debiera en realidad, a que se había tomado todo el precioso Sake disponible en las gavetas falsas de la Godaime durante su ausencia. Lo que no sabía, —y probablemente nadie supiera nunca— era de la reserva secreta de Sake que debía guardar Tsunade con recelo en algún lugar de esa oficina; reserva legendaria por la que Shizune vendería su alma al diablo si con ello lograba destruirla y recuperar al menos una parte de su vida social o estabilidad mental, ya que la mitad de los fines de semana de esa vida los había dedicado en componer las andanzas y desandanzas de su maestra borracha.
—Con que… —Tsunade inhaló profundo. —… así fue como pasó…—comentó, recargando la quijada sobre sus manos entrelazadas. No estaba contenta y tampoco se esforzaría por ocultarlo.
—Así mismo— respondió el pequeño Pakkun frente al escritorio—,y cuando estaba a punto de emboscar a Ikaru, me mandó aquí para traerles las muestras de inmediato.— hablaba muy tranquilo mientras se rascaba la oreja con su graciosa patita —. Dijo que saldría para acá tan pronto pudiera.
—¿Eso fue todo? —inquirió la Hokage, frunciendo el ceño.
El Nikken hizo una mueca mientras se esforzaba por recordar alguna cosa que hubiera omitido en su detallado relato —Bueno… encontré las cosas de la hembra pero Kakashi se las llevó. Usamos el mismo champú así que puedo detectar su olor a…
—Sí, sí… —le cortó Tsunade, con el movimiento compulsivo e involuntario de su pierna extendiéndose al resto de su cuerpo en una sensación manifiesta de impaciencia —. Me refiero a si no sabes qué pasó con Sakura ¿Tuvo éxito Kakashi, logró rescatarla?
—En realidad no lo sé, no he hablado con él o los demás desde anoche. Me imagino que están bien, Kakashi parecía tener todo bajo control. Estaba muy enojado, ya sabes cómo es cuando se enoja.
—Claro que lo sé… —dijo como el murmullo sigiloso de un río que anuncia su catastrófico desborde— .Y porque lo sé es que me preocupo — de un golpe a su escritorio que hizo vibrar toda la habitación y el esqueleto de los presentes, Tsunade, en efecto, desbordó finalmente toda su ira: —¡Maldición, Shizune, Sakura me va a sacar canas verdes!
—¡Tsunade-sama! —exclamó la castaña sin soltar la inmensa bolsa negra donde estaba colocando la basura. Tonton salió de ella trastabillando.
—¿Era demasiado pedir que se apegara a la simple orden de volver con nosotras? ¡¿Lo era?!
—C-creo que recordé que tengo algo que hacer, le aviso luego si sé de algo ¡Con su permiso, Hokage-sama! —dijo el perro, no perdiendo la oportunidad para desaparecer tras haber cumplido con su cometido. Era muy pequeño y si se derrumbaba el techo él tenía las de perder.
—Tsunade-sama —siguió Shizune —, usted conoce a Sakura mejor que nadie, sabe sus motivos —forzó una sonrisa y siguió intentando calmarla —. Quizás si le hubiéramos dicho la verdad a las chicas, ya sabe, que éramos una simple carnada y todo…
—¿Y arruinar el factor sorpresa? ¡Nada de eso, Shizune! Cada uno tenía misiones diferentes, mezclarlas hubiera sido improcedente. Para que la emboscada funcionara, el plan debía seguirse con la mayor naturalidad y discreción posibles. No podía arriesgar el objetivo principal sólo porque alguien hablara de más, no se te olvide que teníamos espías muy infiltrados.
—Sí, pero… todavía pienso que debimos advertirle algo a Sakura. Al menos Ino y Hinata estaban prevenidas de que algo podía pasar; Kakashi, usted y yo teníamos claro el verdadero objetivo, pero Sakura…
—Sakura entenderá… —sentenció la rubia sin suavizar su semblante mientras rebuscaba algo de sake — …que eso no la justifica de haber incumplido ordenes específicas de sus superiores. Ikaru llegó al Libro Bingo por una razón, Shizune, la ejecución de esa misión estaba muy por encima de su liga ¡No ha debido meterse allí! —bramó frustrada al reconocer sólo botellas vacías en sus gavetas.
Pero Shizune sonrió. Seguro, Sakura se metería en problemas al regresar, pero eso sólo era porque su maestra la quería demasiado y a veces se preocupaba de más, lo que fácilmente podría malinterpretarse como subestimación. Tsunade, así como Pakkun, no tenía dudas de que la misión había resultado exitosa y que la pelirosa se encontraba bien, porque Kakashi simplemente tendría que estar muerto antes de permitir que algo le pasara a Sakura y da la casualidad de que Kakashi era también un Shinobi extremadamente difícil de matar. Y eso lo habían aprendido por las malas todas las naciones enemigas de Konohagakure.
Pero a Tsunade sí le preocupaba el hecho de que Sakura se lanzara ciegamente al vacío cada vez que se tratara de él, porque precisamente el condenado sinvergüenza sólo vivía al margen de las situaciones más peligrosas en las que se podía involucrar su nación. —Maldición —resonó el murmullo. Si la Godaime estaba furiosa, era por un motivo mucho más complejo, era porque entendía el conflicto que constantemente surgiría entre los dos: Aunque a veces pareciera, Kakashi no estaba hecho de piedra, amaba a Sakura y perdería fácilmente el juicio por su causa. Ante la más mínima amenaza o provocación, había siempre una alta probabilidad de que rompiera aquel temple de acero que lo había vuelto famoso y letalmente eficaz, para convertirse solamente en letal e idiota.
¡Eso era, cuando se trataba del otro, ambos se volvían idiotas! Y si no tomaba medidas con respecto a eso, estaba segura que pronto enfrentaría una gran pila de misiones incumplidas o parcialmente desastrosas.
—¿Qué pasó con las muestras? ¿Alguna noticia del laboratorio? — preguntó tras un chasquido, decidiendo que necesitaba calmarse.
—Ya comenzaron el proceso con las que transportamos ayer. De camino acá dejé las que Pakkun trajo en la madrugada y todo indica que mañana podremos comenzar la primera ronda de vacunación —respondió sonreída —.La peste de la Arena Roja no será más que un mito a partir de ahora.
—Suerte que predijimos que esto pasaría, espero que Kakashi haya logrado neutralizar a Ikaru. Aunque lo más importante fue haber llegado antes de que las muestras se echaran a perder —se cruzó de brazos — ¿Cómo sigue tu tobillo?
—Mejor— aseguró Shizune, aunque sin entusiasmo —¿Me pregunto dónde estarán Sakura-chan y Kakashi-san? Después de todo lo que nos contó Pakkun espero se encuentren bien…
—Lo están, Shizune, ambos lo están —respondió por lo bajo sin descruzar los brazos, tratando de mitigar con sus palabras cualquier rastro de subestimación. — Seguro han debido parar a descansar, incluso con la parsimonia de Kakashi no deberían tardar más de medio día pero si no se presentan frente a mí para las seis de la tarde, enviaré un escuadrón de ANBU a buscarlos —después de pensárselo mejor, agregó —envía uno también por el bastardo de Jiraiya, le haré pagar los intereses de cada una de mis botellas de sake.
Y Shizune sudó ante el aura maligna de su maestra.
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El sol empezó a asentarse en su piel como una caricia, ligera, tibia, bañándola de dorado y acentuando la suave sonrisa que enmarcaban sus labios mientras dormía. El sonido de la brisa perdiéndose entre las hojas, meciendo las ramas y crujiendo la madera, era sutilmente más audible que el trinar de los pájaros atareados que revoloteaban afuera, pero para Sakura no era más que el eco lejano de un día que continuaba su marcha como si los dos amantes no existieran. El bosque vivo sólo comenzó a devolverla a la realidad cuando el murmullo creciente de su sinfonía tomó suficiente fuerza como para escucharse sobre los hipnóticos latidos de un corazón que la había hecho prisionera de su compás toda la noche. Esa sinfonía finalmente se hizo oír más cercana y más real mientras ella más se desprendía de su letargo. A pesar esto, todavía podía sentir aquel ritmo lento haciendo eco en todo su cuerpo.
Era un latido pacífico, cándido, que de ahora en adelante estaba segura mantendría alejada cualquier pesadilla de sus sueños. Era el corazón de Kakashi que retumbaba en sus oídos, pues se había quedado dormida completamente sobre él, de manera que terminó con la mejilla derecha descansando en su pecho, las manos aferradas a sus hombros y el pelo revuelto probablemente desparramado sobre el cuello de él, ya que no sentía calor en la nuca.
Mientras despertaba tomó consciencia de sus músculos exhaustos, todo su cuerpo estaba adolorido. Y desnudo, igual que el de su antiguo maestro… Inhaló profundo y dejó escapar un largo suspiro a lo que se acurrucaba mejor sobre su él y sonreía todavía más. ¡Era el dolor más dulce del mundo! Y podía sentir el calor invadiéndole las mejillas sólo de recordar sus muchas causas. —"Kakashi puede llegar a ser tan enérgico como quiera, después de todo"— pensaba con picardía.
Abrió los ojos y tan pronto como lo hizo tuvo que entrecerrarlos, pues rayos de sol se filtraban desde la ventana directamente hasta su cara. El peligris mantenía su brazo derecho asegurado a su cintura y tuvo que esforzarse un poco para voltearse y mirarlo a la cara sin moverse demasiado. Descansaba tan tranquilo —"Sin esa máscara"—pensó. Aún con su ceño ligeramente fruncido de forma natural, su cara se veía tan afable a la luz del sol, que si no lo conociera jamás habría adivinado que pertenecía de un asesino frío y letal. Ahora que lo veía en detalle y a plena luz, notaba que el rostro de Kakashi no era perfecto: la cicatriz de su ojo izquierdo era más larga y profunda de lo que recordaba, además de una que otra casi imperceptible marcando, por ejemplo, debajo de su barbilla, como esa por donde pasaba los dedos ahora. Las cicatrices de todo su cuerpo no hacían más que resaltar los rasgos de su madurez y reflejar el paso por una vida llena de riesgos.
Sakura no pudo evitar morderse un labio —"Descaradamente atractivo"—pensó, continuando la caricia delicadamente por su fuerte mandíbula. Aquello era tan nuevo para ella, se sentía privilegiada y no pudo evitar preguntarse qué tan diferente era este rostro al del sensei que conoció por primera vez, casi diez años atrás. La distancia entre ellos alguna vez pareció tan inmensa que casi no podía creer hasta donde habían llegado. Kakashi siempre se le había hecho tan lejano que estaba orgullosa de la unión que habían formado.
—¿Disfrutando la vista?— le escuchó decir con voz pastosa y ella agradeció que todavía tuviera los ojos cerrados porque estaba segura que parecía idiota de tanto sonreír.
—¿Tú qué crees? — y Kakashi se contagió de su risa. Fue él esta vez quien exhaló un suspiro, rodeándola ahora con ambos brazos y depositando un beso en su cabeza. Pero no pasó demasiado tiempo antes de que la mente, raramente aquietada, del Ninja Copia, empezara a dar vueltas, no sin preocupación, alrededor de un asunto particular.
—Sakura ¿Cómo te sientes?
La pelirosa no respondió inmediatamente, sabía exactamente a lo que se refería su viejo sensei. Antes de esa noche, no había dejado a ningún hombre tocarla como lo dejó a él, si bien Kakashi no había sido el primer hombre en su corazón, había sido el primero en reclamar su cuerpo, alzándose ahora como el dueño de su inocencia.
Mientras le hacía el amor, Kakashi había dejado bien en claro el honor y el inmenso placer que le representaba ser su primer amante, pero había fallado en ocultar la conmoción que le causó descubrirlo. Quizás fuera que simplemente Kakashi nunca se había interesado demasiado por aquel detalle, importándole poco si ella era virgen o no, a diferencia de otros hombres para los cuales aquel podía llegar a ser un asunto sumamente importante y hasta, en casos enfermos, el único incentivo de la atracción. Sin embargo, Sakura intuía en su corazón que él siempre lo había sabido y que únicamente no se había creído lo suficientemente afortunado como para ser quien compartiera con ella la magia de su primera vez. Estaba segura de que Kakashi debía pensar que el solo hecho de que su amor fuera correspondido, era ya demasiada suerte como para exigir más de la vida.
Y eso le causaba un nudo en la garganta.
Por eso se limitó a pasear las yemas de los dedos por cada una de las numerosas cicatrices que marcaban su cuerpo duramente entrenado. Le gustaba hacerlo, le gustaba pensar que con su cariño podía reemplazar algunos malos recuerdos de su memoria. Contar aquellas heridas la relajaba y le recordaba su promesa de entregarse a él y cuidarlo tanto como él lo había hecho con ella; de amarlo tanto como él a ella; de hacerlo sentir tan especial como él la hacía sentir a ella. Quería que él sintiera eso con cada una de sus caricias, porque esa noche Sakura se había sentido la mujer más especial de todas, y aunque aquella fantasía que vivía con el Ninja Copia llegase a acabar, dificultaba que otro hombre en el mundo pudiera hacerla sentir igual. —"¿Por qué le cuesta tanto creer que él también merece ser feliz?"— pensó con tristeza. Había dejado pasar muchísimo tiempo antes de mostrar sus sentimientos por ella, después de todo.
Kakashi esperaba atento una respuesta mientras se concentraba en el tibio recorrido que aquellos finos dedos trazaban por su pecho. Se dio cuenta de que no era la primera vez que ella hacía esto e intuyó con certeza que a partir de ese momento, aquel sería un nuevo hábito, adquirido desde esa consulta en el hospital de Sunagakure hace tanto tiempo ya, donde casi había perdido el control de sus acciones por causa de las mismas inocentes caricias. Pero más que nada, se dio cuenta de que seguían causando el mismo fatal efecto en él.
—Pegajosa— respondió la pelirosa de repente.
—¿Qué?— al Shinobi le costó un poco salir de su trance.
—Me siento un poco pegajosa— repitió ella, acompañando sus palabras con una nueva sonrisa.
Esta vez Kakashi no pudo soportarlo, saltó hambriento sobre Sakura —como lo hubiera hecho en el consultorio si Kankuro y Gaara no los hubieran interrumpido—, aprisionándola bajo sí y robándole un gemido mientras la besaba fogosamente. Sakura aprovechó una pausa para tomar aire desesperadamente ya que la había tomado desprevenida, y viéndolo fijamente a los ojos mientras jadeaba, le dijo: —Anoche, siempre será la noche más maravillosa de mi vida— su firmeza no dejó dudas de su sinceridad.
Esa declaración había tomado por sorpresa al peligris, quien comprendió que aquello sería lo único que le sacaría a Sakura en respuesta para cualquiera de sus preocupaciones. Estaba conmovido, ella no tenía idea de lo que esas palabras significaban para él. Y esa conmoción había sido suficiente como para que ella le rodeara los hombros y en un santiamén fuera quien quedara encima. Él sonrió, si realmente eso era todo lo que a ella le importaba entonces también a él. Recibió sus labios, gustoso y dejó que lo besara por largo rato. Al separarse para tomar aire, escuchó su risa pícara— porque ahora sabía que Sakura tenía una risa pícara… —¿Y para ti? —le oyó preguntarle.
—No— esta vez fue su sonrisa felina la que salió a relucir. De un movimiento cuya rapidez la hizo recordar los méritos del hombre con quien compartía aquel futon, Sakura quedó nuevamente bajo su merced. Confundida, por no decir nerviosa, eso sí.
—Anoche fue apenas la primera de las incontables noches que planeo hacerte mía. La primera apenas, Sakura¿Cómo puedes estar tan segura que esta fue la más maravillosa de todas? Pensé que tendrías un poco más de fe en nosotros —fingía aire de ofendido—Incluso, que despertaría un poco tu "creatividad".
—Kakashi ¡Cómo no me imagine que saldrías con algo así! — chilló exasperada y dejándose caer en las sábanas. Sería mejor que asimilara de una vez que su pervertida mente cochambrosa era algo con lo que tendría que lidiar por el resto de su vida.
—Podríamos hasta tener categorías, por ejemplo, ´de las noches en las que fui de Sakura´ ¿No suena bien? Ya puedo sentir la ansiedad imaginando cómo será la ganadora de esa— sonreía tan inocente ¡El muy descarado! —.´de las noches de los clones de sombra´, ´de las noches de…
Como tantas otras veces, su ágil mente había comenzado a armar imágenes que no necesitaba ver en ese momento —Kakashi…— advirtió Sakura tratando de ocultar con su tono amenazante, el inclemente sonrojo que se había apoderado de su cara. Sin éxito.
—Está bien, está bien, ya que insistes tendremos una categoría ´de la mejor noche de nuestra vida´ y… estoy muy seguro de que hasta ahora, anoche es mi ganadora también. —esto lo dijo con gravedad.
Sakura abrió los ojos para mirarlo y no se resistió, se colgó de su cuello y esta vez le dejó a él que la besara con vehemencia. Kakashi la tomó por la cintura y volvió a colocarla sobre él justo antes de separarse para respirar. Él también estaba siendo sincero, de cierto modo había sido una primera vez para peligris también, pues había podido reafirmar la diferencia entre el sexo y el amor. ¡Y vaya diferencia! No recordaba la última vez que se hubiera sentido así por una mujer, con tanta pasión quemando y corriéndole por las venas. La sensación había sido desconcertante, y quizás el motivo por el que no podía recordar haber sentido eso antes, era porque Sakura había sido la primera mujer en despertarle un sentimiento que no sabía que podía llegar a sentir con tanta intensidad.
—Kami, Kakashi… ¿Será que se puede morir de felicidad?
El aludido le echó a la espalda el pelo rosado que le colgaba a un lado de la cara y pensó que se veía realmente hermosa con la luz del sol iluminándola desde atrás, cubriéndola como de un aura de inocencia—No lo sé, Sakura —. Y procedió a enderezarse para capturar la sensitiva piel de su cuello con los labios —Quizás sí y puede que estemos muertos ahora. —y siguió enderezándose hasta que ambos estaban sentados frente a frente, Kakashi envolviéndola con sus brazos.
Sakura siguió riendo, esta vez por las cosquillas que sentía —¿Qué hora crees que sea?
Kakashi ni siquiera desenterró la boca de su clavícula para responder —No me importa qué hora sea, Sakura— esa había sido una pregunta estúpida, pensó con un suspiro. Y si las cosas seguían como iban, pronto a ella tampoco le importaría nunca más que horas fuesen, sobre todo cada vez que despertara a su lado. Con el tiempo, inevitablemente se volvería irresponsable como él y sería prueba viviente del adagio que rezaba que los malos hábitos se pegaban. —"Y pensar que alguna vez deseé poder tener la oportunidad de enseñarle a Kakashi-sensei el buen habito de la puntualidad"— volvió a suspirar —¡No quiero volver a Konoha todavía! ¿Podemos quedarnos aquí?
—Podríamos, pero no pasará mucho tiempo antes de que algunos ANBU derrumben la puerta. Eso sería incómodo. —agregó, sin quitar la atención de su faena. Él no paró cuando estuvieron derechos, siguió avanzando lentamente hasta que Sakura comenzó a ceder otra vez bajo sí, pero en esta ocasión al contrario de cómo estaban antes. La ventana ahora iluminaba de frente el rostro del Ninja Copia.
— Hmmm… tienes razón —murmuraba sin perder el contacto. Y la tenía pero ninguno estaba haciendo ningún esfuerzo para levantarse. —Es sólo que hace tanto tiempo que no te veía… tanto…tiempo...hmm—cada vez le costaba más trabajo hablar entre los agitados jadeos y sus posesivos besos —…deseando estar…así…hmm… contig… ¡Ah!
—Shhh —le había indicado Hatake con cuidado. Poco a poco le dejó de importar que su antiguo escuadrón apareciera ahí mismo en medio de la habitación y reconocieran a su Capitán enloqueciendo a Sakura con la experticia letal de sus amorosas manos. Esa chica realmente era una adicción, ya ni siquiera pensaba con claridad.
—¡Mmmm… ah!... Kaka…shi —sí, esa noche aprendió que todo valía la pena por lograr que ella lo llamara de esa manera ¡Lo volvía loco! —Espera… ¡Espera! — pero la chica lo empujó suavemente hasta que ambos volvieron a estar sentados.
—¿Qué sucede?
—Que tienes razón, la última vez que supieron de nosotros fue en medio de un enfrentamiento. ¡Un equipo de rastreo podría aparecer aquí en cualquier momento!
Tras la apresurada explicación, el rostro de Kakashi tan sólo reflejaba una letra —¿Y?
—¡Ay, por favor! —¡era realmente un descarado! pensó la discípula de la Quinta Hokage, mientras se envolvía con la sábana y se ponía de pie.
Kakashi suspiró mientras la veía recoger sus cosas, fue ella la de la idea de quedarse en primer lugar ¿no? —De acuerdo. Hay un río como a un par de horas, el agua no debe estar tan fría para cuando lleguemos. De ahí a Konoha es un salto.
Sakura asintió, comenzando a vestirse sin notar la mirada furtiva de Hatake registrando con el Sharingan, cada uno de sus movimientos.
—Ésta me la debes, Kunoichi…—dijo de pronto.
Y Sakura cayó en cuenta con un poco de vergüenza, del espectáculo que le había estado dando sin querer, pero sonreía porque pensaba que él se las cobraría más pronto que tarde. Y ella no podía esperar.
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Entre las pilas de pergaminos y papeles, la cabeza de Tsunade era apenas una melena rubia que se movía de vez en cuando. Estaba muy estresada ¡No podía creer que Jiraiya hubiera acumulado más trabajo en tres meses que ella en tres años! Y eso que ella ya era bastante descuidada ¿Es que el viejo Sanin no había hecho más que coquetear con sus secretarias todo el día? …No, en realidad sí lo creía. Pero Shizune estaba también muy ocupada en otra habitación como para acudir a su rescate. ¡Maldito Jiraiya!
La puerta del despacho se abrió y un hombre joven se hizo presente —Buenas tardes, Hokage-sama. Vine a traerle el informe de mi misión.
Pero tan frustrada como estaba, la Quinta ni siquiera alzó la mirada, todo lo que tenía en mente era sellar cuantos pergaminos pudiera para salir al encuentro de una botella extra-grande de Sake cuanto antes ¡Era sábado, por Kami! —Sólo déjalo ahí y retírate a descansar.
—¿No va a preguntarme cómo me fue?—continuó el joven muy para el pesar de Tsunade quien no tenía ánimos de entablar ningún tipo de conversación. Apretó más el bolígrafo entre sus dedos y decidió despachar al visitante de una buena vez—Los detalles en tu informe serán suficientes para convocarte en caso de cualquier irregularidad o descontarte los incidentes de tu paga. Ahora, por favor vete de una vez.
—Pero…
—¿Qué pasa contigo? ¡Eres libre, vete!
—¡Tsunde-obaa-sama, tan amargada estás que ni siquiera me das la cara!
A Tsunade se le activó el gen de la ira e hizo añicos el bolígrafo tan pronto escuchó aquellas palabras. Que el irrespetuoso se fuese olvidando de tener hijos.
—Crío insolente ¡YA TE HE DICHO QUE NO SOY TU ABUELA!— Tsunade se levantó hecha una furia tumbando varios papeles a su paso.—¡Debí haber sabido que eras tú!
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El río era ancho y turquesa como sus ojos, las orillas eran frondosas pues parecía que cortaba el bosque a la mitad y la corriente no era tan mansa como parecía de lejos, pero Sakura emergía de sus aguas con una sonrisa de oreja a oreja mientras se echaba el pelo hacía atrás. Donde se encontraba, el nivel del agua fácilmente le llegaba a los hombros así que después nadar un poco, se sintió en la gloria. Luego de todo por lo que había pasado le parecía que habían transcurrido siglos desde su último baño. —Tenías razón, Kakashi el agua está perfecta —le dijo.
Él estaba sentado sobre una roca en la orilla vistiendo sólo un par de pantalones, ni siquiera tenía su máscara puesta y su pelo aún estaba húmedo a causa del rápido chapuzón que se había dado, un poco menos entusiasta que el de su antigua alumna, eso sí. Ella había saltado al río a penas verlo, casi con todo y ropa. —Es por la hora. —si Kakashi sonreía era porque pensaba en el potencial que podía llegar a tener un simple baño para animar a las mujeres. Sabía que ella pasaría un rato más ahí metida.
—Es verdad, dormimos demasiado. Fue una larga noche después de todo —comentó Sakura acercándose a la orilla con el objetivo de buscar su champú y una esponja para tallarse la piel.
—¿Lo crees? A mí se me hizo corta —respondió como quien no quiere la cosa a lo que la recibía con una toalla limpia.
Sakura suspiró sonrojada alcanzando su mochila. —Te bañaste realmente rápido.
—No quería borrarme tu esencia del cuerpo—sonrió burlón, tomando de nuevo asiento en la roca para terminar de colocarse sus sandalias.
Por toda respuesta ella arrugó la cara todavía más sonrojada —¡Kakashi, eso es…!— pero antes de completar la oración se lo pensó mejor y terminó sacudiendo la cabeza como si quisiera desechar bochornosos pensamientos. —Espera ¿a dónde vas? —indagó al mirarlo acabar de empacar sus cosas.
—A buscar algo para desayunar— mientras decía esto, se había girado para alcanzar el polo azul del uniforme y cuando empezó a ponérselo, el grito de Sakura lo hizo atorarse en el cuello del mismo.
—¿Qué? ¿Qué pas...? — antes de que pudiera seguir, la Kunoichi ya estaba encima suyo quitándole el polo de la cabeza y escudriñando su espalda con mucho más que una mirada horrorizada.
—¿Qué es esto? ¡Qué te pasó en la espalda! —chilló.
—¿Hn? —el peligris forzó la vista sobre su hombro sin mucho interés, desde donde se asomaban fieras marcas rojizas cubriendo su piel pálida. —¿Esto? —hizo una pausa— ¿No recuerdas esto?
—¿De qué estás hablando? ¿Cómo voy a…? ¡OH por Dios! —Sakura pareció contener la respiración por un momento, su cara brillando tan roja que hasta le dio calor —¿Eso lo hice yo?
—Oh sí— Kakashi sonrió con perversión, aprovechando su estado de shock para terminar de ponerse la prenda y subirse la máscara —.Eso y muchas cosas más.
—¡Kakashi lo siento mucho, déjame arreglarlo! — ella se precipitó para meter las manos bajo el polo, pero el Shinobi la atajó firmemente.
—Ni se te ocurra, Sakura. Esas son mis cicatrices de guerra… de victoria —corrigió.
—¡Pero…!
—Shhh… — apretó su agarre y acercó los labios a su oído, dejando que su aliento tibio la hiciera estremecer —son mías porque me las he ganado y me importan porque creo que son la prueba… —empezó a bajar suavemente las manos hasta aferrarlas en sus caderas — …de que anoche hice algo muy bien. —luego se permitió acariciar con sus labios a través de la máscara, el borde de su mandíbula partiendo de la base de su, ahora rojísima, oreja. —¿Tú crees que hice algo muy bien anoche, Sakura-chan? —le preguntó.
Sakura pensó que se empezaría a derretir ahí mismo bajo el sol de mediodía. Cerró los ojos a lo que aspiraba profundamente su aroma —Hmm-uh— fue todo lo que alcanzó a balbucear.
—Bien —lo sintió sonreír sobre su boca antes de continuar —.Por eso no puedo permitir que las toques —terminó su oración con otro roce sobre sus labios. La tela del polo se retorcía entre los dedos de Sakura, como si intentara acercarlo todavía más. Kakashi se tomó su tiempo para recorrer con su pulgar todo el borde de la toalla que la envolvía, en un camino ascendente en el que acarició muy ligeramente la piel de su costado, hasta llegar a donde las dos puntas de la toalla se unían —¿Comprendes?
—Hmm— Kakashi no sabía si aquello había sido un gemido o una señal de afirmación pero para los propósitos le era más que suficiente. La miró por un momento, su boca estaba entreabierta y sus mejillas sonrosadas. Con los ojos cerrados ella se iba acercando como buscando el contacto con sus labios y Kakashi sonrió divertido, ella era tan deliciosamente fácil de provocar.
—Ahora…— le dijo mientras deshacía el nudo de la toalla —¿Por qué no terminas tu baño y nos vemos en un rato? Recuerdo que no te gusta que te interrumpan cuando…
Había sido demasiado tarde como para que Kakashi se resistiera. Sakura lo conocía bien y no iba a permitir que él la dejara así, por eso le bajó la máscara de un tirón y se le echó al cuello sin importarle que la toalla que la cubría, hubiera caído al suelo.
—"¡Tan impaciente!" — pensó, correspondiéndole.
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—Con permiso, Tsunade-sama, me acaban de informar que…— pero Shizune pensó que los pedazos de cerámica desparramados por el suelo, que notó al arrimarlos con la puerta mientras la abría, merecían más importancia que finalizar su oración —¿Se encuentra bien?
—No, pero lo estaré en unos minutos— decía la Quinta mientras se terminaba de colocar su haori verde y se dirigía a la puerta sin mucha ceremonia.
Shizune le dio paso algo confundida —Me acaban de informar que Naruto regresó hace un buen rato —empezó a decir mientras la seguía por el pasillo —¿Todo bien con la misión?
—Sí— respondió, pasando las manos detrás de la espalda después de haber pulsado el botón para llamar al elevador.
—¿Dónde está él ahora? — insistió, ya empezando a preocuparse por la extraña actitud de su mentora. No fuera a ser que lo hubiese matado finalmente.
—No me importa, Shizune. En este momento no me importa nada a menos que tenga cuarenta por ciento de alcohol adentro —dijo, poniendo un pie en el elevador.
—¡Pero…! —Tsunade la contuvo de seguirla en el acto, colocando un dedo sobre su frente.
—Esa no fue una invitación. "Espero que ese tonto no interrumpa nada".
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El Ninja Copia caminaba muy cerca del río cargando de un brazo la fruta que había recolectado y envuelto en un pedazo de tela, cuando de un momento a otro elevó la vista al bosque y dejó que sus afilados sentidos se desplegaran e interpretaran la advertencia que su instinto de supervivencia había dejado correr por su espalda.
El rápido sondeo recopiló la información necesaria en menos de un segundo. Giró su cabeza a un lado y no se lo pensó dos veces para desaparecer de un salto hacia el río, desparramando algunas frutas en el proceso.
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Sakura aún sonreía distraída recordando su último encuentro con Kakashi, ¿Cómo era posible que el hombre la descolocara así? Ella que siempre había sido tan… bueno tan recatada. Realmente podía llegar a ser exasperante, pero considerado cuando quería. Había insistido en ir solo a buscar algo para desayunar y de esa forma garantizarle algo de privacidad. Cosa que ella internamente agradecía pues se había tomado su tiempo para lavarse el pelo, desenredarlo, tallarse la piel e incluso lavar parte de su ropa —o lo que quedaba de ella —pensó, recordando su chaqueta perdida, sus mallas destrozadas y su franelilla inservible. Con un suspiro se ajustó la toalla que envolvía su cuerpo y se acercó al árbol donde había tendido sus prendas.
Por otro lado, la serpiente que había estado enrollada en esa rama todo el rato, detectaba el calor que emanaba de un cuerpo considerablemente más grande, acercarse a ella cada vez más. El animal se retorcía vacilante con ojos brillantes, ante la amenaza de un potencial depredador que invadía su espacio. Su bífida lengua siseaba con precaución, captando cualquier partícula química en el aire que le advirtiera de las intenciones de su acosador, pero únicamente siendo capaz de interpretar las que la identificaban como una hembra. Su primitivo sentido del oído le impedía escuchar los tarareos joviales de la despreocupada humana, aunque claramente podía sentir las vibraciones de la rama siendo movida. Preparándose para lo inevitable ante el peligro cada vez más cercano, el reptil preparó sus letales colmillos y soltó el impulso que había estado reteniendo.
Pero lo único que Sakura sintió fue el silbido de dos Kunai surcando el aire tras su nuca y el sonido firme de estos al clavarse del árbol.
Miró sorprendida el animal sangrante y empalado, retorciéndose ente el filo de los Kunais y lo primero que notó es que aquellos no eran de Kakashi.
—¿Quién anda ahí?— preguntó con voz fuerte y clara pero no por eso amigable, en dirección a unos arbustos. Se aferró a su toalla y apretó un puño, pensando en que si se trataba de un ataque, como estaba ahora, tendría que abogarse sólo con su fuerza.
Se escuchó entonces una risa poco común, tanto que la descolocó un momento. No sabía si porque le pareció un cuarto de siniestra, dos tercios de conocida o cien por ciento ¿Zorruna?
—¡Sorpresa, Sakura-chan, Dattebayo! —el hiperactivo rubio había saltado de entre los arbustos, resplandeciente de alegría.
La joven sintió que se le fueron los colores a los pies —¿¡Na…Na…Naruto!? —tartamudeó casi sin voz.
—¡Sakura-chan, por fin te pude encontr…!
Pero Sakura-chan ahogó el encanto de lo que pudo haber sido un muy emotivo reencuentro, con un certero golpe en su cabeza —¡Pero QUÉ demonios estabas pensando al aparecerte así en medio de mi baño! ¿¡Es que no ves que estoy desvestida!?
Kakashi acaba de aparecer en la escena, lo había visto todo y para ser francos estaba más aliviado. Con la guardia baja se acercó a la pareja, pensando que, en efecto, el único dueño de aquella monstruosa cantidad de Chakra que sintió moverse dinámica por el bosque peligrosamente cerca del río, no podía ser sino Naruto.
El rubio había caído sobre su trasero, asegurándose de darle la espalda a Sakura mientras se frotaba fuertemente la cabeza en un desesperado intento de aliviar el dolor, o por lo menos con la esperanza de que todo su mundo dejara de dar vueltas. —¡Lo siento, Sakura-chan, no me había dado cuenta de que no estabas vestida!— bramó —.Pasé toda la hora del almuerzo esquivando golpes de Tsunade-obaa-chan ¿y ahora tú? ¿En serio, es que nadie está feliz de verme por aquí?
—Por supuesto que lo estamos, Naruto —le saludó el Jōnin pensando en que nunca habría adivinado que ese sería el "equipo de rastreo" que enviaría la Quinta a buscarlos. —.Pero debes saber lo sensibles que son las mujeres con sus momentos de aseo personal, Sakura muy en especial —y como si fuera un rayo, el recuerdo de su quijada inflamada y una pelirosa muy enojada, le cruzó la mente y reafirmó aquella importantísima lección — .Aparecerte así no fue lo más inteligente —sonrió.
—¡Kakashi-sensei, qué alegría ver… ¡Ayyyyy! ¡Sakura-chan, ni siquiera te estaba viendo a ti! —se quejó cuando la pelirosa volvió a voltearle la cara de un puñetazo.
—Eso no es excusa ¡Ni se te ocurra voltearte otra vez! Estoy muy al tanto del poder que tiene Jiraiya-sama para corromper a sus discípulos, como para creerme eso de que "no te habías dado cuenta que no estaba vestida"—lo citó con cierta mordacidad.
Kakashi veía la escena entre divertido y perturbado ¿Era realmente esa la misma mujer que se había comido a besos la noche anterior? Porque entonces no pareció molestarle en lo más mínimo la influencia que Jiraiya-sama había tenido sobre él mismo… pero mejor sería no mencionar eso. El hecho era que en un parpadeo se sintió retrotraído a los tiempos donde sus pequeños alumnos tenían doce. Sintió como si los años no hubieran pasado, y sonrió. Parecía que por más tiempo que transcurriera, estuviesen juntos, separados, o por mucho que sus vidas cambiaran, ellos siempre se verían el uno al otro con los mismos ojos que tenían cuando, a tan tierna edad, formaron aquellos irrompibles lazos de fraternidad. Inevitablemente, Naruto siempre actuaría como un niño frente a Sakura y cuando se tratase de él, a ella se le volarían los tapones más rápido de lo normal.
—Lo siento, Sakura-chan, pero yo no soy ningún pervertido como Jiraiya-ero-sennin o, por ejemplo, el mismo Kakashi-sensei, quien por cierto está parado a tu lado ¡Y todavía no lo has golpeado!
—¿Eh?— Sakura agradeció que Naruto seguía dándole la espalda y así no pudo notar cómo se quedaba sin habla, mientras buscaba alguna excusa para hacerse la desentendida o responder satisfactoriamente la pregunta.
Kakashi supo intervenir a tiempo, cambiando convenientemente el tópico de la conversación —¿Cómo es que llegaste aquí, Naruto?
—¿Qué cómo llegue aquí? Bueno es una historia algo divertida —rió recordando su última conversación con la Hokage. —.Esa larguísima misión que me encargaron era tan aburrida que me las ingenié para terminarla un poco antes de lo esperado y por supuesto que al regresar lo primero que quería hacer era encontrar a Sakura-chan, pero ni siquiera Ino sabía dónde estaba así tuve que ir a hablar con la vieja Tsunade, quien por cierto no parecía muy feliz de verme —hizo una pausa dramática —como sea ¡La cosa es que Tsunade-obaa-chan me contó todo!
—¿Todo?
—¡Todo!
—¿Te molestaría ser un poco más específico, Naruto?—solicitó Sakura con una mueca que, aunque ella dijera lo contrario, bajo ningún concepto podría asociarse a una "sonrisa". Su espalda se sentía muy fría de pronto.
—La cosa fue así, la vieja insistía en que fuera a descansar después de mi largo viaje, pero en realidad yo ya había dormido bastante antes de llegar a Konoha y lo único que quería era ponerme al corriente de lo que había pasado en todo este tiempo además de sorprender a Sakura-chan, Sasuke-dobe y a usted Kakashi-sensei. No me iba a dar por vencido antes de tener algunas respuestas, ahí fue que me contó que Sasuke todavía estaba de misión en el País del Rayo, lo del secuestro de Ino, el altercado con el Shinzensumi, el brote de la Peste de la Arena Roja y…
Ignorando lo increíble que le parecía cómo podía hablar tanto sin siquiera parar para respirar, Kakashi le interrumpió —¿Te contó todo eso? —y preguntó porque, después de todo, Tsunade usualmente no era tan conversadora.
—No fue fácil lograr que lo hiciera, tuve que insistir muchísimo y esquivar muchas cosas —se quejó, sobándose un brazo como resintiendo dolor.
—Eso todavía no explica cómo llegaste aquí.
—O cómo ésta es una historia divertida —agregó la pelirosa.
Se quedó mirando a sus compañeros e infló los cachetes —Bueno, supongo que era más divertido ver la cara de Tsunade-sama mientras me lanzaba sus botellas de sake, que contarlo. En fin, el problema empezó cuando pregunté específicamente de su paradero…
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—¡Qué quiere decir con eso de que no sabe dónde están Kakashi-sensei y Sakura-chan!
Tsunade se dio cuenta de que hasta que Naruto no tuviera una respuesta satisfactoria no la dejaría en paz y mientras más tiempo le robara, más tardaría en terminar su trabajo y consecuentemente cada vez estaría más y más lejos de su muy necesitado Sake. Así que cruzó los brazos, inhaló profundo y se dispuso a hablar —Teníamos la misión de traer a la aldea las vacunas para la Peste de la Arena Roja, pero una emboscada obligó a Kakashi a…
—¡Un momento, qué es eso de Peste de la Arena Roja!
—Una epidemia que azotó Sunagakure durante los últimos tres meses. Afortunadamente, Sakura, un equipo de médicos y yo logramos…
—¡Eso se oye horrible! ¿Gaara está bien? —interrumpió Naruto —¿Cómo fue que no me enteré de eso?
Tsunade contó hasta diez —Sí, Naruto ya todo está bien, para eso pasamos tres meses allá buscando una cura. Lo que nos regresa a la emboscada que…
—¡Espere, espere! ¿Estuvieron tres meses viviendo en Suna?
—¡Es lo que acabo de decir! —bramó, dejando el bolígrafo muy clavado en la madera del escritorio.
—Perdón, perdón. Continúe —pidió Naruto riendo tontamente.
—BIEN. Nos encontramos con Ino y Hinata allá para apoyo y mientras regresábamos con las vacunas Sakura, Shizune, Kakashi y yo…
—Entiendo que el Byakugan de Hinata es muy útil pero ¿Ino? ¿En serio? ¿Por qué no envió al bobo de Sasuke a escoltarlos? ¡Quizás así Sakura-chan no estaría perdida ahora! —volvió a interrumpir el rubio, ocasionando que Tsunade le aventara dos botellas de sake vacías.
—¡Primero que nada deja de interrumpirme! —dijo mientras buscaba la tercera botella que le aventaría—Segundo: Sasuke lleva un año de misión en el País del Rayo. Tercero: desde su secuestro, Ino conoce mucho mejor la geografía del País del Viento y cuarto: ¡Nunca más intentes decirme a quien debo asignar las misiones!
Mientras Naruto esquivaba los proyectiles, su mente seguía trabajando muy duro para asimilar toda la información —¿Pero quién rayos querría secuestrar a Ino?
—El Shinzensumi, para usar su Jutsu de Transferencia Mental.
—¿El Shinzensumi tras Ino? —al ver la mirada colérica de la rubia decidió que averiguaría sobre eso después —Ok. Hasta eso lo entiendo pero ¿Qué hacía Kakashi-sensei en la Arena si estaban en medio de una epidemia? ¿No es eso un poco innecesario en vista de que no es médico?
Tsunade se levantó de un salto ocasionando que el escritorio tambaleara hacia adelante, y se habría caído sobre sus pies si Naruto no se hubiera apurado a empujarlo en la otra dirección. Suspiró de alivio cuando lo regresó a su sitio.
—¡Estás sordo o qué coño te pasa! —le gritó ella.
—Cierto, cierto. Nada de insinuarle como dirigir la aldea… aunque yo lo haría mucho mejor…—susurró al final de forma apenas audible.
—¡Nuestra caravana era la carnada para que apareciera el condenado imbécil que tenía semanas tratando de robar las vacunas, y que Kakashi tenía la misión de matar! — la rubia no paraba de gritar. Su cara se había puesto tan colorada como la pulpa de un pomelo. —¡Ahí fue cuando nos atacaron y Kakashi y Sakura se quedaron atrás!
—¡Ohhhhhh! —exclamó el portador del kyūbi con admiración —¡Ya entiendo!
Tsunade volvió a tomar asiento, con la esperanza de que con su explicación cesara la lluvia de preguntas.
—¿Pero cómo puede estar tan tranquila si no han regresado desde ayer? Si era una misión tan simple, Kakashi-sensei ya la habría completado ¿Qué tal si les pasó algo? ¿O si están heridos? ¡Si yo fuera Hokage, habría ido a buscarlos con mis propias manos!
Aparentemente, como en todas sus apuestas, Tsunade se había equivocado. Dejó descansar la cara entre las manos, murmurando con frustración — Y exactamente por eso no eres Hokage. —el ácido comentario no se escuchó por entre el berrinche que empezaba a hacerle palpitar las sienes de dolor, la necesidad de un trago secándole la garganta. Se vio obligada a interrumpirlo a los gritos una vez más — ¡Escucha! Estamos hablando de Kakashi y Sakura, tienen hasta las seis de la tarde para presentarse ante este escritorio.
—¿Y si no se presentan?
—Envío a los ANBU.
Ahora parecía que Naruto sería el que en cualquier momento explotaría —¿Se está escuchando? usted misma dice que se nos podría estar acabando el tiempo, ya mismo los iré a buscar ¡Además, soy mejor que cualquier tonto ANBU que piense enviar, dattebayo! —sonrió zorrunamente levantándose de su asiento.
Tsunade no hizo nada para evitar que el joven lo hiciera, sin embargo…—¿Mejor ANBU incluso que tu antiguo sensei?— dijo.
Y fue todo lo que necesitó para que la sonrisa entusiasta de Naruto se congelara junto con todos sus músculos. Parecía sorprendido y por primera vez Tsunade se preguntó si Naruto sabía que su antiguo sensei era Capitán inactivo en ANBU, ya que una vez adquirido ese rango, se perdía sólo por muy específicas causales de destitución entre las cuales no estaba el retiro voluntario. Igual suspiró y rodeó el escritorio, haciendo al chico caer de vuelta a la silla con el uso de un solo dedo.
—No debes ser insolente, Naruto. Si realmente vas a ser Hokage algún día, tendrás que aprender a controlarte y pensar muy bien las cosas antes de decirlas. Escucha, como líder de Konoha no hay nadie en la aldea que esté más preocupada por ellos que yo, pero estamos hablando de dos Jōnin, uno de ellos de elite, hasta el último momento debo asumir que están bien, de otro modo estaría subestimándolos. Si les pasó algo como para retrasarlos más de esa hora, entonces éste podría pasar a ser un asunto de extrema gravedad ¿entiendes? Tanto como para solicitar que los ANBU tomen cartas en el asunto. Hasta entonces no tengo motivos para dudar de su bienestar.
—Aun así… —Tsunade lo miró extrañada después de un momento en el que ninguno dijo nada —No me importa que sean de elite o no, son mis amigos y no pienso quedarme aquí sin hacer nada —se levantó y corrió hasta la puerta — .Voy a ir a buscarlos, ni se le ocurra detenerme vieja borracha.
Acto seguido la gaveta completa se rompió al chocar contra la puerta por donde había salido el ojiazul, ocasionándole una terrible marca.
—¡NARUTO!— gritó exaltada. Había tenido suficiente por ese día.
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Kakashi y Sakura escuchaban atentamente el relato de Naruto, quien yacía sentado en el suelo con una mano en el mentón, asintiendo constantemente con la cabeza. —Después de un rato de rastreo fue como llegué hasta aquí.
Kakashi pensó que si no hubieran sido los ANBU sino él quien de casualidad los encontrara momentos antes, la situación hubiera sido mucho más que sólo incómoda.
—Pero no te hubieras molestado —empezó Sakura nerviosamente —nosotros ya nos íbamos —dijo, aún sosteniendo la toalla que envolvía su cuerpo. Situación que le empezaba ya a fastidiar.
—¿No escuchaste nada, Sakura-chan? —se quejó el rubio —¡Es que tenía tantas ganas de verlos! —emocionado y desde su posición en el suelo, quiso echarse a las piernas de Sakura para estrecharlas afectuosamente; pero ahí, en el medio de su "inocente" muestra de cariño, se quedó sin aire porque una mano lo había jalado por el cuello de su camisa con la suficiente fuerza como para echarlo dolorosamente hacia atrás.
—¿Por qué no mejor esperas a que esté vestida? —aseveró Kakashi sin aflojar su agarre ni por un instante.
—¡Sensei!... tiene razón. Qué pena contigo, Saku… ¡Oaaaa! —lloriqueó, ahora sí, cayendo de espaldas al suelo y sin poderse mover. Ni ver… ni oír… —.Creo que me has sacado un chichón —balbuceó.
—¡Agradece que Kakashi te aguantó porque si no, ahora mismo tendrías más que una protuberancia saliéndote de la cabeza! —gruñó al tiempo que se tronaba los letales puños —¡Como vuelvas a lanzarte sobre mí, TE REVIENTO!
—Mejor te dejamos para que puedas vestirte tranquila — Kakashi recogió al rubio y se lo echó a la espalda como si de un aturdido saco de naranjas se tratara —.Andando Naruto—agregó antes de empezar a caminar.
—Sí…sí… —balbuceaba a penas. —.En un segundo me levanto, Tsunade-sama.
Kakashi lo miró divertido —Deberías tener en cuenta que el cráneo de Naruto no es de hierro, Sakura —comentó mientras se alejaba.
—Una razón más para que cuide lo que hace— respondió orgullosa la joven, cruzada de brazos y viéndolo marchar.
Kakashi sonrió.
Obviamente no iba a dejar por nada del mundo que Naruto tocara a su adorado botón de cerezo en paños menores. Pensándolo mejor, ni que estuviera vestida. No señor, poco importaba que se tratara de un extraño o el mismísimo rubio de buen corazón, para él todos los hombres que pasearan su mirada sobre Sakura eran solamente unos buitres pervertidos y asquerosos de los que él tenía que encargarse y protegerla.
Aunque miró por sobre su hombro al chico que se babeaba en su estado de semi inconsciencia y reflexionó. A partir de entonces tendría que controlar y disimular muy bien sus celosos impulsos asesinos por el bien de su relación y del resto de los hombres existentes sobre la tierra.
No había problema.
Después de un par de pasos reconsideró.
¡Está bien, para ser sinceros sólo por el bien de Naruto!
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Los rayos de sol se filtraban sólo un poco por entre las ramas que cubrían de fresca sombra todo el sendero río abajo. Y al peligris la tarde se le hizo muy agradable.
—¿Kakashi-sensei?
—¿Hm?
—Ha pasado un tiempo ¿Verdad?
—Sí que ha pasado —respondió el mayor. Todavía cargaba a Naruto a sus espaldas, de lo más tranquilo. A pesar de llevar rato consciente, el rubio ya se había resignado a que sólo tocaría el suelo cuando a su sensei le diera la gana, así que por lo menos intentaba sacarle conversación —.Poco más de dos años —agregó con gravedad, como dándose cuenta sólo entonces del peso del tiempo.
—¿Cómo ha estado en todo este tiempo? —volvió a preguntar el chico, quien no tendría nunca idea de lo mucho que, a pesar de parecer una pregunta trivial, había hecho reflexionar al Ninja Copia.
En retrospectiva, en los últimos años a veces le dio la sensación de encontrarse en un intrincado laberinto lleno de trampas, callejones sin salida, confusión y culpa, cuyo paso, a veces desalentador, a veces vigorizante, marcó un importante proceso de transición en su vida, uno donde las difusas líneas entre lo correcto, lo mejor, y lo anhelado jamás habían estado tan juntas. Y sin embargo, tan poco después de haber aceptado sus sentimientos por Sakura como algo que ya nunca podría separar de él mismo, e incluso más difícil, aceptarla a ella a pesar de estar consciente de las consecuencias potencialmente desafortunadas en las que podría envolverla, pensaba que después de estos dos años, nunca se había sentido tan: — bien.—respondió simplemente. Con la verdad.
Naruto soltó un suspiró de resignación —Kakashi-sensei nunca va a cambiar —se hizo más pesado a propósito —.Es mejor así, que no cambie. Ya sabe lo que dicen: más vale malo conocido…
Kakashi sonrió, no necesitaba escuchar el resto.
—Escuché que los padres de Sakura murieron poco después de haberme ido —mencionó sereno.
—Cinco meses después— afirmó el Ninja Copia sin titubear, aquella fecha había quedado grabada a fuego en su pecho y no pudo evitar pensar en que sólo Kami sabía por qué hacía las cosas.
—Me pesa que no estuve para apoyarla. Sasuke tampoco estaba ¿verdad? — dijo con pesadez —.Debió haber sido muy duro para ella.
—Hm— Kakashi no quería ni recordar la imagen de Sakura por aquel entonces. Naruto no tenía ni la más mínima idea de cómo había quedado, pensar demasiado en ello le provocaba un malestar tremendo en el estómago.
—¡No es justo que no estuviéramos ahí para ella!— se quejó y Kakashi decidió ignorar la imprudencia con la que su antiguo alumno no lo había tomado en cuenta como alguien que estuviera tan capacitado como él o el último Uchiha, para apoyar a su compañera en aquellos momentos difíciles. Pero, si fuera una persona prudente, ya no se trataría de Naruto. Además, no podía culparlo, antes de aquel desafortunado accidente nunca había prestado especial atención a la chica. ¿Para que esconderlo? Le dolió.
—Mmmm ese dobe ¿No ha regresado desde aquella misión? ¿La que le asignaron hace tres años?
—No sé— mintió —.Quizás, pero fue reasignado tan rápido que no lo vi— recordaba perfectamente el último encuentro que había presenciado desde las sombras entre la pelirosa y el Uchiha, sus palabras hirientes y la bofetada que en respuesta ella le descargó, para llorar luego bajo una fría luna todos sus sentimientos por él, dejando que las lágrimas lavaran por última vez su decepción
— ¿Y Sakura qué tal ha enfrentado el hecho?
Kakashi se detuvo finalmente y dejó a Naruto en el suelo. Luego, se sentó frente a él para descansar.
—Muy bien, debo decir. Ha madurado mucho desde que te fuiste, encontrarás que a pesar de seguir teniendo el mismo espíritu volátil de tu compañera del equipo 7, cambió mucho como mujer. De hecho ahora es mucho más fuerte, tanto sentimental como físicamente. El campo donde más se ha destacado es la medicina, sin embargo aprobó el examen de Jōnin recientemente.
Naruto lo miró con tajante desaprobación —¡No, Kakashi-sensei, no me refiero a eso!— le gritó.
—Ah ¿y entonces?
—¡Me refiero a que si usted cree que sigue enamorada del baka de Sasuke! —refunfuñó con cierto sonrojo marcándosele en las mejillas gatunas.
—Ahhh eso…— Kakashi se llevó una mano a la nuca y sonrió con su "ojito feliz".
—¿Y bien? —le espetó con ansiedad, cruzado de brazos y mirándolo de reojo.
—Mmm, no— respondió Hatake después de que pareciera haberlo pensado un momento.
—¿No?— parpadeó Naruto, incrédulo, con una punzada de escepticismo cosquilleándole los riñones pero con el brillo de la esperanza chispeándole de los ojos.
—No— aseguró Kakashi, sonriendo más pronunciadamente.
—Entonces… —de pronto el chico se había afincado en la tierra para estar más cerca de su sensei cuando hiciera la pregunta más importante de la tarde. Se había puesto nervioso y Kakashi lo notó — ¿Cree que pueda tener una oportunidad con ella?
—Mmmm— el peligris se llevó una mano al mentón como si realmente estuviera sopesando la idea y por supuesto que este indicio emocionó mucho más al rubio, quien casi se había inhibido al pensar en el desinterés con el que probablemente su sensei le respondiera ambiguamente o de plano no le respondiera —No, creo que no —sentenció finalmente.
—¿No? —repitió pensando que su respuesta no concordaba con su tono de voz y estado de ánimo, extrañamente alegre y condescendiente.
—No —aseguró aún sonriente.
—¡Y por qué no!— chilló ahora molesto. Quizás se había apresurado al pensar que Kakashi-sensei lo tomaría en serio con aquel tema y no le saldría con alguna de sus confusas y humillantes y raras respuestas con doble sentido escondido que parecía tener siempre preparados para cualquier ocasión. Enterró la vista en el suelo, desilusionado ¿A quién quería engañar? Sakura nunca se fijaría en él.
—Deberías mirar atrás, Naruto.
Al escucharlo decir aquello, alzó la vista de inmediato —¡Cómo! se refiere a mirar al pasado… ¿Se refiere a eso sensei ¿Debo buscar mi respuesta en los hechos pasados que me mantienen encadenado a un tormento de recuerdos dolorosos? ¿Tengo que superarlos, es eso?— Naruto parecía cautivado por la sabiduría de su ex-maestro. —.Tiene sentido si lo pone así.
—No, es literal, mira detrás de ti —señaló el Jounin.
—¿Eh?— Naruto no podía entender que traía tan contento a su maestro como para que no dejara de sonreír así, fue entonces cuando hizo caso y allí, en los ojos de una Sakura que se tronaba los dedos lentamente, se reflejaba la muerte con llamas alrededor de la iris y todo, mientras se regocijaba seguramente ante la presencia de su nuevo saco de boxeo.
—Ni en sueños, Na…ru…to —nunca había escuchado que alguien pronunciara su nombre con tanto sadismo, como si pudiera saborear su sangre en cada sílaba, sangre sacada mediante salvajes y descomunales puñetazos. ¿Para qué negarlo? Después de las terribles historias que le había contado Jiraiya acerca de cómo casi había muerto a manos de la vieja Tsunade por espiarla en unos baños termales, no pudo evitar temer pensando en lo que su recatada alumna podría llegar a hacerle por aquel inocente comentario.
—Bueno, yo voy por el almuerzo— escuchó a Kakashi decir mientras se levantaba sin mayor protocolo ¡Como si el sinvergüenza no estuviera consiente del baño de sangre que estaba a punto de darse! ¡Con su propia sangre!
—E…espere sensei, yo quiero ir con usted— igualmente se levantó Naruto con el natural objetivo de huir pero, sacudiéndose con calma el pantalón, Kakashi le volvió a interrumpir.
—Yo puedo solo, estaré de vuelta en un momento. Además, no querrás dejar a tu vieja amiga sola después de tanto tiempo sin verse, estoy seguro que tienen mucho de qué hablar— sin más, se dispuso a caminar con las manos en los bolsillos.
El bastardo hasta parecía disfrutarlo —¡Pe…pero!
Ni siquiera le dio tiempo rebajarse a pedirle ayuda porque en seguida sintió un firme jalón de la manga de su sudadera.
—Sí, Naruto, MUCHO de qué hablar…— agregó un animal salvaje cuya voz se parecía mucho a la de Sakura.
—¡Sensei! ¿No me ayuda un poquito?
—¡Adiós!— se despidió alzando una mano pero sin siquiera voltear, para que no se notara la sonrisa ante los los gritos, las maldiciones, los golpes, los temblores y la fuga de roedores y aves alejándose del perímetro. Fuera de todo eso le resultaba una ocasión muy divertida.
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Fin cap 25
(Editado 14-08-13 lo que pareció que sería una rápida edición terminó postergándose casi una semana, espero no tener la misma suerte con los capítulos que siguen y ¡Oigase bien! Los primeros 13, que reeditare [`no me maten] de ahora en adelante. Con respecto a esta edición: 1) no pude evitar poner un par de extras melosos 2) lo del tema de los padres de Sakura será crucial para una precuela que planeo hacer y esclarecerá muchas dudas de cómo fue que Kakashi se enamoró de Sakura [nótese que en este fic él lleva tiempo enamorado de ella] agregar nos vemos en la próxima edición! Síganme en Twitter (kenka1804) para estar pendientes de las ediciones!)
Nota de autora
HOLA! Ahora sí me pasé con el retraso PERDON! u.u que horror, bueno trataré de subir el próximo más rápido. Pues apareció el responsable de toda esta locura NARUTO! Jejeje (lo digo porque así se llama la serie) no se cansa de fastidiar ese niño…u.u jajaja pobre Tsunade, le llaman vieja xD la cosa es que Naruto no es que vaya a influir muchisiisimo en la historia, quizás con Hinata pero muy poco, y si estará saliendo bastante tanto que les advierto que será compañero de misiones como antes de Sakura y Kakashi, mientras que a estos dos…xDDD Naruto los estará fastidiando OxO pero eso ya lo sabrán en el próximo cap ;D
Aun no quiero hablar de Sasuke por que no sé qué voy a hacer con él, quizás más tarde se me ocurra algo xD
Me alegra que les haya gustado el lime, y a los que se preguntaron si me sentí nerviosa escribiéndolo, ACERTARON! Se me hace difícil escribir este tipo de cosas T.T pero al menos les gusto snif…snif… creí que no me saldría bien…
Esta vez quiero mandarles un cálido saludo de corazón a todos los que me dejaron reviews el cap pasado, en verdad me sirvieron de mucho porque tuve como una especie de "bloqueo" (esto del lemon/lime es muy dramático O.o no yo soy la dramática u.u) me hacen sentir…feliz TToTT los quiero mucho snif…snif GRACIASSSS!:
jessy moon 15
saku-chanxsasu
keri01
-Sakura-Star-
Ellistriel
Yakitsu
milo93
Nadyeli
-Mauret-
sakura hidaka
tsunokun
Kanna Urameshi
Saku Hyuuga Ishtar
arisu-chan77
Emiliii-chan Hatake
aoi-tsumetai
arwenkumagoro
Saludos también a milo93 y tsunokun amiwissss al fin leen mi ficcccccccccc que feliz soy TToTT y aoi-tsumetai que te leíste el fic en 72 horas xD también agradezco mucho a aquellas personas que se inscribieron en la página para dejarme reviews T.T
Kenka: Ahh y casi se me olvida… Kakashi ven acá un momento
Kakashi¿Qué pasa?
Kenka: Tienes un mensaje n.n
Kakashi¿Ah? ÓÒ
Kenka: Un mensaje de saku-chanxsasuque dice que más te vale que no hayas sido un verdadero aprovechado al menos no sin su presencia n.n
Kakashi: Estoooo Ó/Ò ¿aprovechado yo? de dónde sacaran esas ideas…Uu.u
Kenka: Seh seh hazte el loco ¬¬ ¿De Dooooonde habrá sacado eso? U¬¬ no eres bueno mintiendo sabes…
Kakashi: Un.n viste fueron 17 reviews este cap jeje ¿no tienes que hacer unas preguntas o algo así?
Kenka: seh ¬¬ cof..cof ¿por dónde íbamos? Ahh si, grax a esas 17 personitas que sacrificaron 5 valiosos min de su tiempo para dejarme un comentario con su opinión x) casi rompemos el ultimo record de 18 reviews xD y también gracias a las otras muchas anónimas personas que igual me apoyan en espíritu :D, ahora si….
-¿De qué se trataba la misión de Naruto? ¿Tsunade imaginaba ya el porqué del retraso de sus mejores Jounins? ¿Lograra Kakashi dominar sus impulsos asesinos en contra de los demás hombres existentes? ¿Naruto aprenderá a comportarse o recibirá la golpiza de su vida? ¿Deducirá Naruto el secreto de su antiguo sensei y de su ex-compañera de equipo o tendrá que ir:…?- Todas las respuestas a éstas y otras preguntas en el próximo capítulo de "Su más bella sonrisa": Cap. 26 …En busca de la verdad-
Dejen reviews Plis xD
Att: Kenka1804 :D
