Los tres se pusieron en marcha. Mientras iban caminando por la calle, L se quedó embobado mirando tartas en un escaparate.

-Chicas, disculpad un momento – les dijo el chico mientras entraba a la tienda, pero a ellas no les dio tiempo a contestarle.

-Misa, ¿te gusta Ryuzaki? – aprovechó entonces Sakura para preguntar.

-¿Qué? – se sorprendió ella – ¡Cla… claro que no!

-¿No? Entonces no te importa que vaya a por él, ¿verdad?

La rubia la miró sorprendida.

-¿Te… gusta? – le preguntó con cautela.

-Sí, mucho – asintió Sakura – Apenas lo conozco, pero sé que es una buena persona. Y además es muy guapo – le explicó – Bueno, la verdad es que él ya lo sabe. Incluso… me atreví a darle un beso en la boca.

Misa no lo podía creer. Había aparecido una chica interesada en L, justo lo que Matt predijo.

-¿En serio? ¿Y… qué te contestó? – siguió preguntando con precaución.

-Se quedó sorprendido, obviamente. Está claro que aún no siente lo mismo por mí – respondió Sakura – Oye, ¿tú sabes qué tipo de chicas le gustan?

A Misa se le vino a la cabeza el momento en el que L se le declaró. Pero lo cierto es que no le apetecía demasiado darle esa información.

-No lo sé – mintió – Lo siento, en eso no puedo ayudarte. Es muy callado para ese tipo de cosas.

-¡Vaya! Como te llevas tan bien con él pensaba que lo sabrías… – contestó visiblemente decepcionada.

-Lo siento – repitió Misa.

-Bueno, no importa – le restó importancia Sakura – Me las apañaré como sea.

L no tardó en salir de la pastelería con una bolsa en la mano.

-Os presento el postre – les dijo el chico.

Sakura volvió atrás y se enganchó al brazo del moreno.

-Veo que te gustan mucho los dulces. En el trabajo casi siempre estás comiéndolos – le dijo la chica sonriendo.

-Son buenos para el cerebro – contestó él y ella se empezó a reír.

-Eres muy gracioso – respondió.

Misa se quedó mirándolos. Era verdad que ella ya lo había rechazado y que él tenía derecho a enamorarse de otra persona, pero no le hacía mucha gracia la escena.

Sacudió la cabeza. ¿Acaso estaba celosa?

-¡Misa, te quedas atrás! – la llamó Sakura entonces.

-Ah sí, esperadme – les dijo mientras aceleraba para alcanzarlos.

-¿Sabes? Nunca antes había usado el programa informático ese de los gráficos – comentó entonces Sakura.

-En mi opinión es el mejor que existe – respondió L – Te permite mezclar y comparar muchísimos datos y obtener nuevos resultados rápidamente.

-Sí, ya me he dado cuenta – siguió diciendo Sakura – Pero es un poco difícil de manejar.

-Bueno, ya te acostumbrarás – contestó el chico.

La rubia solo los miraba mientras ellos hablaban, estaban charlando sobre cosas del trabajo y no tenía demasiada idea de aquello.

-Bueno, hemos llegado – anunció Sakura entonces – Aquí es donde vivo.

Los tres pasaron entonces a la casa de la chica.

-Perdonad el desorden – se disculpó – No sabía que iba a tener visita y lo tengo todo patas arriba.

-No importa – contestaron L y Misa a la vez.

-Os voy a preparar la comida. Enseguida estaré de vuelta.

-¿Quieres que te ayudemos en algo? – se ofreció Misa.

-Gracias, pero no hace falta – negó Sakura.

-¿Estás segura? – preguntó L.

-Sí, tranquilos – respondió la chica y a continuación se pasó a la cocina.

Ambos se sentaron entonces en el sofá. Se dieron cuenta de que sobre la mesa había muchos recortes de noticias.

-Estas noticias… ¿son todas sobre L? – preguntó Misa sorprendida mientras las miraba una a una.

-Eso parece – respondió el chico.

Sakura volvió de la cocina en ese momento.

-Ya está la comida – anunció – Tranquilos, ahora mismo recojo todo – añadió llevándose los papeles.

A continuación les sirvió los platos sobre la mesa y miró a sus dos invitados atentamente esperando un veredicto para su comida.

-¿Qué tal? – les preguntó prácticamente mordiéndose las uñas.

-Pues está riquísimo – dijo L.

-Sí, exquisito – opinó también Misa.

-¿En serio? Me alegro mucho de que os guste – les respondió Sakura dando palmas.

La chica también se sentó entonces a comer con ellos.

-Ya veo que admiras a L – dijo el chico entonces.

-Así es, lo admiro mucho. Me gustaría conocerlo algún día, aunque no sé ni cómo es físicamente – le contó Sakura.

Misa pensó que aquella situación era irónica. Esa chica se había enamorado de su héroe sin saberlo.

-Sakura, ya que trabajamos juntos no me importa decírtelo – dijo él – Yo soy L.

La chica lo miró alucinada, pero de alguna manera supo que hablaba en serio.

-Así que… eres tú… – dijo despacio y el muchacho asintió – ¿Sabes? Cuando te vi por primera vez en el karaoke supe que eras alguien especial y… me empezaste a gustar. Y ahora descubro que eres L – añadió empezando a llorar.

-¿Estás bien? – le preguntó él.

-Estoy perfectamente. Estoy mucho mejor que bien porque siempre soñé con esto. Gracias – le explicó abrazándolo – Gracias, gracias – repitió.

-¿Por qué me das las gracias?

-Por hacer de este mundo un lugar mejor. Verás… hace unos años detuvieron a mi tío porque supuestamente había atracado a varias personas por la calle – empezó a explicar – ¡Era inocente! Aunque en aquella época aún era estudiante, un grupo de compañeros de clase y yo estudiamos el caso y dimos con el auténtico culpable. Pero ya era demasiado tarde – explicó dando un puñetazo rabioso contra el brazo del sillón – Kira ya se había cargado a mi tío. No pude hacer nada por él – añadió volviendo a llorar.

-Hiciste lo que pudiste – trató de tranquilizarla L.

-Ese desgraciado solo sabía hacer sufrir a la gente, ¿cuántas familias destrozó? Fueron demasiadas, me temo que ni tú sabes el número… – continuó Sakura – Pero gracias por detener la masacre.

-De nada, era mi deber – contestó él – Misa, ¿tú también estás llorando? – se sorprendió.

-No es nada – respondió la rubia secándose las lágrimas – Es que… me ha parecido muy triste su historia. No me prestes atención.

Después de la conversación terminaron de comer tranquilamente tanto la comida que había hecho Sakura como el postre que había comprado L.

-Bueno, ¿adónde te apetece ir ahora, Misa? – le preguntó el chico entonces.

-Elige tú – contestó ella sin ganas.

-Yo ya elegí esta mañana – respondió él encogiéndose de hombros.

-Pues… es que me da igual – siguió diciendo la chica.

-¿Por qué no vamos un rato de compras? – propuso Sakura entonces – Aquí cerca hay un centro comercial muy bueno.

-¿Te parece bien? – le preguntó L a Misa.

-Sí… – asintió ella.

Los tres salieron y fueron hasta el centro comercial. Allí Sakura agarró del brazo a L nada más entrar y fue tirando de él hacia los diferentes escaparates.

-¡Hala, qué chula esa guitarra! – exclamó Sakura – ¿No te gusta a ti también?

-No está mal… – contestó él un poco agobiado por los tirones que le daba.

-¿Y esa de allí? ¡Esa sí que mola! – seguía exclamando la chica.

Misa por su parte sacó de la billetera una foto de Light. ¿Cómo había podido ser tan estúpida?

-Eres despreciable – murmuró mientras rajaba la foto en trocitos minúsculos, los cuales fueron cayendo al suelo.

Dirigió una mirada a L. Justo cuando más lo necesitaba a su lado para que le diera ánimos se lo llevaba Sakura para intentar ligar con él… ¡No era justo!

Sin embargo, también observó que el chico no parecía excesivamente feliz siendo arrastrado de un sitio a otro por la entusiasta Sakura. Definitivamente L necesitaba que le echaran un cable, así que Misa reunió el poco ánimo que tenía aquella tarde y se aproximó a donde estaban ellos dos en ese momento.

-Sakura, lo vas a marear – le dijo la rubia.

-Oh, lo siento, lo siento – se disculpó la chica soltando el brazo de L – Creo que me he emocionado demasiado.

-Oye Sakura, ¿qué tal si vas a comprar refrescos para los tres? – le preguntó entonces el chico dándole un par de monedas – Ah, y esta vez yo me quedo aquí con Misa esperándote – añadió dando un paso atrás para que no lo agarrara de nuevo.

-De acuerdo – asintió ella y se dirigió hacia la máquina expendedora del piso de abajo.

-Misa, ¿qué te pasa? – preguntó L acercándose a ella – Llevas un rato que pareces muy triste.

-Es que… Es que… No me había dado cuenta… – empezó a decir con voz llorosa.

-¿De qué? – preguntó pasándole una mano por el pelo a la chica.

-Ya lo sabes, un criminal mató a mis padres y destrozó mi familia – empezó a decir ella – Yo admiré a Kira por asesinar a ese tipo. Pero él a su vez se cargó a muchas más personas, destrozando innumerables familias, como la de Sakura…

La chica empezó a llorar desconsoladamente. Había sido tan estúpida…

Sin embargo, L la abrazó en ese momento y Misa sintió que era muy tranquilizador y muy cálido.

-Venga, ya no te preocupes más por todo eso – susurró él sin soltarla.

Misa se dio cuenta de que todo lo que hacía ese chico siempre se sentía muy especial, como por ejemplo aquel beso torpe pero tierno que le dio cuando se le declaró.

En ese momento lo vio claro, por supuesto que no se estaba enamorando de L, más bien ya se había enamorado del todo hacía tiempo.

Sakura volvió por las escaleras entonces y los vio abrazados. Por la expresión de ambos se dio cuenta al instante de que no podía hacer nada… Esos dos estaban completamente enamorados el uno del otro.

-¡Seré despistada! Se me había olvidado que tengo algo que hacer – mintió Sakura – Lo siento, chicos. Tengo que irme ya – añadió mientras dejaba dos latas de refresco en el suelo, justo al lado de L y Misa – Hasta luego, pasadlo bien.

-Adiós – respondieron a la vez.

Sakura bajó por las escaleras mecánicas.

-Mucha suerte, chicos – susurró mirando un momento hacia atrás.

La chica salió del centro comercial y, por su parte, L y Misa siguieron abrazados.

-Si estás cansada podemos volver ya – le susurró él al oído – Creo que por hoy ha estado bien.

-Espera. Abrázame un poco más – pidió ella.

-Claro – asintió él.

La chica cerró los ojos y sonrió. Sí, ahí era donde debía estar, entre los brazos de L.

-Gracias. Por todo – susurró ella.

-De nada.

-Oye, hay una última cosa que me gustaría hacer hoy antes de volver – dijo la chica separándose un poco.

-¿Qué es? – preguntó él y en ese momento Misa se inclinó y lo besó en la boca – ¿Có… cómo se supone que debo reaccionar a esto? – preguntó visiblemente ruborizado una vez ella se había apartado.

-Dime lo que sientes – respondió la chica pasando suavemente su mano por una de las mejillas del chico.

-Te quiero – contestó L.

-Y yo a ti – respondió Misa.

Ambos se volvieron a besar en la boca.

o-O-O-o

-¡Por fin! ¡Ya era hora! – exclamó Ryuk – L y Misa se han besado en serio – añadió aplaudiendo.

-Mira qué bien – contestó Light sin inmutarse demasiado.

-A ti te dará igual, pero yo llevaba tanto tiempo esperando esto que la verdad es que ahora que ha ocurrido me están dando ganas de emocionarme y llorar.

Light lo miró alucinado, ¿de veras iba a ponerse a llorar?

-¡Anda ya! Tampoco será para tanto… – le respondió Light finalmente con un goterón en la cabeza.


Ohhhh, ¡ahora sí! Al final la paciencia se ve compensada :)

Pero esto no termina aquí, aún quedan cabos sueltos por atar...