Después de estar completamente seguro de que estaba solo, Shinichi abrió los ojos. Los hombres lo habían dejado tirado en el suelo, creyendo que todavía tenía el efecto del sedante. No sabía cuánto tiempo había pasado y no estaba seguro del lugar donde estaban, pero por la distancia creía que estaban en Shibuya. El detective miró a su alrededor, y desde donde estaba acostado solo pudo ver la puerta del lugar.
Shinichi trató de sentarse, pero un fuerte dolor en su estómago lo hizo detenerse. Hasta ese momento no se había percatado de lo fuerte que lo habían golpeado. Aún así, volvió a hacer el intento y se sentó con dificultad en el suelo debido a que estaba atado de pies y manos. Luego ya estando en una mejor posición, empezó a revisar mejor el lugar. Se vio solo en una habitación cuadrada de alrededor de 5 metros por lado, donde no había ningún objeto. Ni siquiera tenía una ventana, era una habitación vacía, fría, como si hubiera sido hecha para mantener encerradas a las personas.
Un poco incómodo, Shinichi empezó a revisar sus bolsillos, pero no tenía nada. Lo habían registrado completamente y no le habían dejado nada que pudiera ayudarlo a liberarse. Sin ningún objeto que pudiera servirle para romper las cuerdas, sin cosas en la habitación y sin nada más que una puerta por donde salir, no tenía alternativa. No había nada que pudiera hacer.
"Maldición, ellos pensaron en todo lo que podría hacer... No puedo escapar. Si tan solo tuviera algo para cortar estas cuerdas... "
El detective se quedó en silencio, pensando en qué pasaría con Kaito. Se sentía muy solo, aislado y desorientado. Miró hacia la puerta un largo rato, imaginando qué habría en el exterior y las posibilidades para abrirla.
"Probablemente alguien esté afuera vigilando, ya que aquí adentro no hay ninguna cámara como para que puedan saber si sigo acá. Pero no siento ruido. ¿Habrá alguien realmente?"
Con un poco de dificultad, Shinichi se puso de pie y fue hacia la puerta. Puso mucha atención durante varios segundos, prestando atención por si podía escuchar algo. También observó los detalles de la puerta, viendo si existía alguna posibilidad de abrirla.
"No escucho nada... No se siente movimiento, ni pisadas, ni siquiera la respiración de alguien. Me han dejado solo convencidos de que no podré salir. Pero probablemente no será por mucho tiempo... Si pudiera abrir la puerta antes de que ellos aparezcan... "
Shinichi se apoyó en la puerta, tratando de empujarla y de golpearla, pero era inútil. Trató durante un largo rato, pero sin tener sus manos libres era muy complicado hacerlo.
"Maldición... es inútil..."
Estuvo unos segundos en silencio, con la incertidumbre de no saber qué sucedería, lamentándose el haber sido tan descuidado como para que ellos lo atraparan así.
De pronto, empezó a escuchar unos pequeños sonidos que venían desde la pared de al lado. Eran muy sutiles, pero constantes, como si tuvieran un patrón. Shinichi se acercó a la pared con mucha dificultad y de pronto reconoció que los sonidos era un código morse que se repetía una y otra vez.
"Shinichi, Shinichi, Shinichi, Shinichi..."
El detective sonrió. Sabía que Kaito era el único que podría llegar a comunicarse con él de esta forma. Shinichi se sentía un poco aliviado al saber que no estaba solo, pero preocupado al mismo tiempo del riesgo que el mago estaba corriendo en ese momento. Con su dedo índice pero con sus manos aún atadas, el detective empezó a golpear suavemente la pared.
"Estoy aquí, Kaito."
Hubo un pequeño silencio antes de escuchar la respuesta del otro lado.
"¿Estás bien?"
"Sí. Pero es imposible escapar de aquí."
"Sí, ya me di cuenta. Estaré aquí hasta la hora acordada. Ahí te liberaré"
"Es peligroso que estés acá."
"No te preocupes. Debo irme ahora."
"Ten cuidado. No te arriesgues."
"Tranquilo. Te amo, Shinichi."
"Yo también te amo."
Shinichi al encontrarse solo de nuevo, apoyó su espalda contra la pared y volvió a sentarse en el suelo. Se sentía más tranquilo y mucho más decidido a enfrentarse a ellos. Sin embargo, en vez de seguir buscando cómo salir, se quedó descansando en el lugar.
—Aunque no pueda hacer nada ahora... debo prepararme para cualquier cosa.
Se mantuvo en silencio por mucho rato, sin dejar de estar preocupado por Kaito y por lo que pudiera estar planeando. Cada cierto rato, intentaba romper las cuerdas de sus manos, sin lograr ningún avance.
De pronto, sus reflexiones fueron interrumpidas cuando la puerta se abrió. Snake apareció con tres hombres más.
—Espero que ahora sí quieras hablar, detective.
Eran las 13:34 cuando Snake recibió una llamada de uno de sus subordinados.
—¿Qué sucede, Tiger?
—Jefe, el muchacho ya llegó a la estación de Tokio. Se acaba de bajar del Shinkansen.
—¿Estás seguro que es él? ¿Está solo? —preguntó Snake.
—Sí, lleva una gorra puesta, pero definitivamente es él, lo vi de cerca y está solo. No se ve preocupado y lleva un bolso pequeño.
—Bien. Síguelo hasta aquí.
—Sí, jefe.
El hombre lo siguió con cautela, manteniendo siempre la distancia hasta que llegó a la estación de metro. Estaba muy atento a cualquier movimiento que hiciera o si se juntaría con alguien más. No podía permitir que el mago se desviara o fuera con alguien más al lugar.
El mago a los pocos minutos se dio cuenta de la presencia del hombre que lo estaba siguiendo. Sabía que lo vigilarían, por eso había ido a tomar el Shinkansen en la estación anterior. Así podría hacerles creer que no sospechaba nada. Caminó como si nada y esperó a que llegara el metro al andén para subirse. Una vez ahí, Kaito se sentó en un asiento y de forma muy relajada empezó a jugar con un mazo de cartas en sus manos. Las revolvía una y otra vez y hacía movimientos imperceptibles, como si estuviera jugando solo a hacerse trucos, con una leve sonrisa en su rostro.
"Espérame, Shinichi... Dios, estoy muy tenso. Necesito relajarme, tengo que estar tranquilo. El hombre no deja de observarme. Cada vez que estoy nervioso, necesito moverme. Pero al menos tengo mis cartas donde puedo traspasar todo mi nerviosismo sin que se de cuenta... ¿Cuánto queda? Me siento tan culpable... Por mi culpa, Shinichi ahora está con ellos... Espero que esté bien... Espero que no le suceda... ¡No pienses en eso! ¡Todo estará bien! ¡Tengo que salvarlo!"
A los 15 minutos, Kaito se estaba bajando del metro. Revisó su celular para verificar la dirección y caminó hasta el lugar.
Era un edificio de unos 6 pisos un poco antiguo, parecía como una pequeña fábrica. Kaito abrió la puerta y entró en una especie de vestíbulo. La sala medía alrededor de unos 3 metros por lado, al fondo había otra puerta y era bastante iluminada por la luz natural. A un costado solo había una mesa, pero aparte de eso, la habitación estaba vacía. Si no hubiera sido porque Kaito llevaba puesto un gorro, la cantidad excesiva de luz le habría molestado en sus ojos.
Kaito caminó hasta la otra puerta y la abrió. Dentro parecía un galpón, un espacio abierto muy grande. Al medio estaba todo vacío, solo habían un par de máquinas a los costados. El lugar tenía además pasillos en altura que rodeaban todo el galpón, como si fuera un gran balcón hacia adentro que rodeara el lugar. Estaban a la altura de un segundo y tercer piso. Desde esos pasillos arriba, se podía ver todo el espacio que había en el lugar. No se escuchaba ningún ruido y a diferencia de la habitación anterior, casi no tenía luz natural. Las pocas ventanas que habían eran pequeñas y estaban muy altas.
El mago entró, y al dar los primeros pasos se detuvo un poco sorprendido. Fue cuando vio aparecer de entre las máquinas a Snake.
—Bienvenido, Kaito Kid. Ha pasado mucho tiempo.
—Vaya... eso explica este lugar tan extraño... —dijo Kaito—. Así que tú estabas detrás de esto, Snake.
—Así es. Tenemos un asunto que resolver.
—¿Dónde está él? —preguntó Kaito con normalidad.
—¿Te refieres a tu noviecito? Ya que no confías en él pensé que no te importaba.
—Así que trataste de sacarle información.
—Sí, lo intenté, pero no importa lo que le hacía, nunca dijo nada. De verdad que me extrañó que no supiera nada. No se veía para nada feliz de saber sobre tu trabajo nocturno.
—Digamos que es conveniente que te vean cercano a un detective —dijo Kaito con su voz característica de Kid—. Para que eso funcione, hay cosas que él no debe saber. ¿Crees que sabiendo quién soy él siquiera se acercaría a mí?
—O sea que lo utilizas a tu favor —dijo el hombre—. Entonces ¿por qué te preocupas por él?
—Más bien evito que mi nombre se vea manchado por crímenes mayores. Yo solo soy un ladrón.
—Vaya... ¿ya lo escuchaste detective? —gritó Snake hacia atrás—. ¿Ves como yo no te mentía?
En ese momento, Snake miró hacia el fondo del lugar a su izquierda, haciendo que Kaito también lo hiciera. De pronto, unos hombres movieron un panel y detrás de él apareció una gran jaula. Dentro de ella, estaba Shinichi arrodillado, amarrado de pies y manos, se veía maltratado y miraba hacia el suelo. Shinichi levantó levemente la cabeza y apenas vio a Kaito a los ojos por un segundo. Luego, ambos desviaron la mirada en silencio.
—¿No dirás nada... Kid? —dijo de pronto Shinichi.
—Vaya... Creo que no tiene sentido ahora que te niegue quién soy, ¿no es así? —dijo Kaito muy tranquilo.
—¿Sabes Kid? El detective fue muy amistoso con nosotros —dijo Snake—. Nos hizo el gran favor de citarte aquí, cuando no habíamos podido atraparte las veces anteriores.
Kaito colocó su mano en la visera de su gorra, como cuando solía hacerlo con su sombrero de copa cuando era Kid.
—¿Amistoso? Sí que me has puesto en un gran aprieto, meitantei-san —dijo Kid.
—¡Idiota! ¡Tú eres el que me has puesto en este aprieto! ¡Todo es tu culpa! —dijo Shinichi enojado—. ¡Yo no tengo nada que ver con esto!
—Tienes razón, es tu culpa —dijo Snake elevando su mano—. Acabemos con nuestro asunto de una vez.
A la señal de Snake, la jaula comenzó a elevarse, moviéndose de un lado a otro de forma inestable, haciendo que ahora Shinichi estuviera elevado a una gran altura.
—Si colaboras con nosotros Kid, no dejaremos caer la jaula —dijo Snake—. Pero si no lo haces, el detective terminará aplastado en el suelo...
Kaito se quedó en silencio unos segundos antes de responder.
—Pensé que ya habíamos resuelto todo —dijo Kaito—. La última vez que nos vimos me quitaste Pandora a la fuerza.
—No me vengas con eso, Kid —dijo Snake apuntándolo con su arma—. Ya verificamos que no es la verdadera. ¡No sé qué clase de truco utilizaste esta vez para hacer que pareciera real!
Kaito se mostró un poco sorprendido al escuchar eso.
—¡No sé nada de eso! Pero si es así, feliz vuelvo a mis robos habituales —dijo Kaito sonriendo.
—¡Ya no te dejaremos! ¡Danos a Pandora!
—Ya te he dicho, no sé de qué estás hablando.
—Bien, tú lo quisiste. ¡Esto se acabará ahora...!
Snake dio una nueva señal y el hombre que estaba arriba empezó a manipular las cadenas que mantenían la jaula colgada. Sin embargo, fue interrumpido por varias cartas que Kid disparó desde abajo.
—¡Él no tiene nada que ver! —dijo Kaito muy serio—. Esto es entre tú y yo, Snake. Y como te he dicho, no sé lo que estás diciendo. Esa joya que me quitaron es la que yo robé.
—¡Maldito...!
Antes de escuchar la respuesta completa a su comentario, Kaito lanzó una bomba de humo y disparó en dirección a Snake. El hombre molesto disparó varias veces en dirección al humo, pero Kaito se movió rápidamente hasta detrás de una de las máquinas que estaban cerca de la pared. Sin embargo, ahí había uno de los hombre de Snake esperando. Kaito apenas pudo dispararle con su pistola de cartas, logrando que al hombre se le cayera su arma, tiempo que el mago aprovechó para lanzar otra bomba de humo y desaparecer.
—¡Aquí no puedes esconderte, Kid! —dijo Snake—. ¡Estamos por todas partes!
—¿Quieres apostar? —se escuchó que decía Kid desde el otro lado del lugar.
—¡Veamos si es verdad! —dijo el mago ahora desde el techo
—¡Encuéntrenme si es que pueden! —Ahora la voz de Kaito venía desde donde había lanzado la bomba de humo.
Snake se sintió confundido. Cada frase de Kid la escuchaba desde un lugar diferente. El mago seguía hablando, diciendo distintas cosas, pero no se veía. Shinichi también trataba de localizarlo con la mirada, pero no podía. De pronto, empezaron a salir los hombres de Snake desde sus escondites.
—¡Lo escucho muy cerca, pero aquí no está jefe!
—¡Aquí tampoco lo veo!
—¡No ha aparecido por aquí!
—¡Habló desde acá, pero no está en este lado!
Snake empezó a recorrer todo el primer piso. Mientras lo hacía, empezó a darse cuenta que sus hombres empezaron a desmayarse uno a uno, sin razón alguna.
—¡¿Qué está sucediendo?! —dijo el hombre enojado.
La voz de Kid seguía resonando por todo el lugar, hasta que todos los hombres quedaron el suelo, excepto Snake.
—¡¿Así que no quieres salir?! —dijo Snake—. ¡Me pregunto qué harías si te dijera entonces que haré sufrir a tu noviecito!
El hombre empezó a subir por las escaleras del costado, disparando a las cadenas que sostenían colgando la jaula del detective. Con eso, la jaula empezó a balancearse peligrosamente, haciendo que Shinichi se golpeara contra los barrotes. De pronto, Snake recibió 3 cartas en su mano, que hicieron que botara su pistola, y una en su cara que lo hizo detenerse.
—¡Hasta que revelaste tu posición, Kid! ¡Estás perdido!
Snake recuperó su arma y empezó a bajar nuevamente en dirección a dónde habían venido las cartas, tratando de cargar nuevas balas a su pistola. De pronto, una nube de humo apareció en medio del galpón. Cuando se disipó, Kaito Kid apareció.
—Tú eres el que está perdido, Snake.
En ese momento, otros dos hombres de negro entraron el el lugar. Kaito Kid al verlos, tomó su clásico gancho y lo lanzó hacia el techo. Al estar agarrado de él, se afirmó de la cuerda y se elevó hasta salir por una de las ventanas más pequeñas. Snake y los otros dos hombres salieron por la puerta para perseguir al ladrón.
Shinichi se vio solo en ese momento, todos los otros hombres dormían y no podía hacer nada. Miraba hacia abajo como tratando de buscar si lo veía, pues tenía mucho miedo por lo que le fuera a suceder a Kaito.
—¡Shinichi! ¡¿Estás bien?!
Shinichi miró hacia su lado y en el pasillo ahí a su misma altura estaba Kaito.
—¡Kaito! Sí, lo estoy, no te preocupes.
Kaito corrió los cuerpos de los dos hombres dormidos que estaban custodiando a Shinichi hacia un costado para tener espacio, y luego con la ayuda de la polea que habían usado para colgar a Shinichi, logró atraer la jaula que estaba colgando hacia donde estaba él. Una vez que logró que la estructura se estabilizara en el suelo del pasillo, el mago miró a Shinichi con más tranquilidad.
—Aléjate de los barrotes de este lado. Voy a cortarlos.
—¡¿Cómo?!
—¡Solo hazlo!
Shinichi hizo caso y se movió hacia atrás lo más que pudo. Luego Kaito sacó de la nada una sierra eléctrica, pero que parecía más portátil que las normales y no tenía enchufe o cable para conectarlo a la corriente. Kaito se acercó y cortó los fierro de la jaula. Luego de eso, apagó el aparato y entró a la jaula. Con un cuchillo cortó las cuerdas que tenía el detective en sus manos y pies y finalmente lo abrazó.
—¡¿De verdad estás bien, Shinichi?! ¡Me tenías tan preocupado!
Shinichi lo abrazó también fuertemente.
—Sí, estoy bien. Gracias a ti, lograste entenderme...
—¡Claro que sí! Tu mensaje fue muy claro... —Luego Kaito se separó un poco para mirarlo a los ojos con tristeza—. Lo siento, por mi culpa ellos...
—No es tu culpa, Kaito —lo interrumpió Shinichi acariciando su cara—. No te culpes.
El detective se acercó y lo besó muy feliz de volver a estar junto a él.
—Debemos apurarnos —dijo Kaito—. Allá afuera la pelea sigue.
—Espera... —dijo Shinichi pensando—. ¿Cómo que sigue? Si tú estás aquí, entonces el Kid que vi es otra persona... ¿Quién es? ¿Estará bien?
—Oh, no te preocupes —dijo sonriendo—. Ella tiene más experiencia que yo en robos y peleando con criminales. Nos cambiamos en el momento en que me escondí.
—¿Ella? ¡No me digas que Chikage-san...! —dijo Shinichi sorprendido.
—Vámonos, tenemos que salir de acá rápido.
Kaito salió de la jaula no sin antes darle una botella con agua a Shinichi que nuevamente sacó de la nada como si fuera magia real. Luego los dos bajaron a la planta baja, salieron y dejaron encerrados a los hombres que seguían desmayados al cubrir la puerta por fuera con fierros que Kaito ya había preparado antes.
—¿Sabes dónde estarán? —dijo Shinichi.
—Sí, atrás en el patio techado. Vamos en silencio, pero por favor no intentes hacer nada.
Shinichi asintió y caminaron rodeando el edificio, pero luego de algunos pasos el mago se detuvo. Kaito de pronto empezó a hablar solo. Shinichi al escucharlo, se dio cuenta que estaba hablando con alguien a través de algún transmisor.
—¿Estás seguro de eso?... —decía Kaito—. No. Aprovecharé la situación... Ellos deben estar por llegar y ellos mismos se volverán mis testigos... Avísame apenas veas que lleguen.
—¿Qué sucede? —preguntó Shinichi.
—Estaba hablando con Jii-chan. Digamos que la policía sospecha de que soy Kid. Me están buscando.
El detective palideció al escuchar eso.
—¡¿Q-Qué?! Pero... ¡¿Por qué saben que tú...?! ¡Tienes que irte de aquí!
—Cálmate por favor. Ya los he despistado alguna veces. Pero te van a hacer testificar a ti también.
—No diré nada Kaito. Lo prometo.
—Escúchame, Shinichi. Yo llamé a la policía hace un rato, haciéndome pasar por ti. Ellos están aquí y llegarán pronto. Tú tienes que decir que sabías que harían algún tipo de operación en este lugar, por eso llamaste, pero trataste de actuar por tu cuenta y te atraparon. Ellos notarán que no estás en buen estado, así que eso no lo puedes ocultar. No digas lo que pasó, di que no viste nada, solo escuchaste peleas y que Kid te liberó, nada más.
—¿Y qué hay de ti? ¿Qué harás...?
Kaito le hizo una señal para que se quedara callado. Shinichi lo hizo y entendió que Jii estaba hablando. Justo en ese momento escucharon un grito que venía desde el patio.
—¡Policía! ¡Todos arriba las manos y que nadie se mueva!
De pronto, apareció el Inspector Nakamori frente a ellos. Detrás venían más policías que rodearon el edificio.
—¡¿Kaito-kun y Kudo-kun?! —dijo el Inspector—.¿Así que de verdad los dos están aquí?
—¡Inspector! —dijo Shinichi—. ¡Algunos hombres y Kaito Kid están allá atrás en el patio!
—¡¿Qué dices?! —dijo el Inspector Nakamori para luego mirar a Kaito como sospechando de él—. ¡Iré a ver ahora mismo!
El inspector se dirigió hacia donde le dijeron y los dos jóvenes lo siguieron. Al llegar, vieron que habían muchos policías rodeando el espacio y Kid estaba en el medio del lugar, sonriendo como siempre. A unos metros de él estaba Snake, que tenía el brazo herido, y a su lado uno de sus hombres estaba tirado en el suelo sangrando desde la cabeza. El otro hombre que se suponía que también debía estar no se encontraba por ninguna parte.
—¡Nadie se mueva! —dijo el inspector—. ¡Están todos arrestados!
—Bienvenido, Inspector Nakamori —dijo Kaito Kid con su estilo característico—. No esperaba verlo por acá hoy.
El inspector miró a Kid y miró luego a Kaito. Shinichi se dio cuenta que hubo alivio en su rostro al verlo. También notó que los otros policías estaban mirando mucho a Kaito y entonces se dio cuenta del plan del mago. No se escondió a propósito porque así habrían muchas personas que lo verían a él y a Kid en el mismo lugar. Por otra parte, Snake quedó muy sorprendido al ver al joven.
—¡No puede ser! —dijo Snake mirando a Kaito—. ¡Se supone que tú eres Kid! ¡¿Qué estás haciendo allá?! ¡Tú eres Kid! ¡Ese mocoso es Kaito Kid!
—¡¿Qué estás diciendo?! —dijo uno de los policías—. ¡Nosotros conocemos a Kaito-kun!
—¡Sí, es imposible! —dijo otro—. Además ahí lo estás viendo, Kid está ahí en frente.
Un fuerte murmullo se generó entre los policías que hablaban entre sí de la situación.
—Parece ser, Inspector Nakamori —dijo Kaito Kid— que estos hombres están tratando de inculpar a un pequeño adolescente de las grandes hazañas que he realizado durante todos estos años.
—¡Qué hazañas, crímenes querrás decir! —dijo Nakamori enojado—. ¡Ahora al fin te atrapamos! ¡Arréstenlos a todos!
—Lo siento, pero no puedo permitir eso —dijo Kid.
Los policías se acercaron y esposaron a Snake y su cómplice, pero antes de que pudieran llegar hasta donde estaba el ladrón, una nube de humo rodeó completamente a Kid y desapareció. Luego apareció arriba, colgando en el techo.
—Gracias por capturar a estos criminales que han estado siguiéndome por tanto tiempo —dijo Kaito Kid—. Estoy seguro que podrán capturar al resto que falta. Nos vemos en mi próximo show, Inspector Nakamori, si es que existe una próxima vez.
—¡Espera, Kid! —dijo Shinichi.
Todos se sorprendieron al escuchar al detective hablar.
—Confírmanos algo... —dijo Shinichi—. ¿Fuiste tú quien envió la información de esta mafia a la policía?
—Así es, meitantei-san. Espero que les haya servido de ayuda, ya que esa investigación es una de las razones de porqué existo. Les dejo el resto a ustedes, ya que mi misión ha terminado.
Justo después de decir eso, Kaito Kid desapareció. Shinichi sonrió y miró a Kaito, quién al ver la mirada que tenía el detective le sonrió de vuelta entendiendo lo que él le quería decir.
—Tenía que ser perfecto —murmuró Kaito para que sólo el detective lo escuchara—. Incluso en detalles como tu apodo.
—Es demasiado perfecto —dijo Shinichi sonriendo—. No se nota la diferencia. Se mueve igual que tú...
—Kudo-kun.
La voz del Inspector Ishida lo sacó de su pequeña conversación. La policía que era parte del Departamento de Control de Crímenes Organizados ya había empezado a arrestar a Snake y a sus hombres.
—Kudo-kun, muchas gracias por tu ayuda —dijo el Inspector Ishida—. Sin tu llamada no habríamos logrado esto.
—No es nada —dijo Shinichi—. Me alegro de que al menos podamos sacarle algo de información a los que atrapamos hoy.
—¿Cómo estás? —dijo el Inspector Nakamori llegando a su lado—. No te ves muy bien.
—Es que cuando llegué al lugar acá ellos me encontraron —dijo Shinichi recordando lo que Kaito le había dicho—. Me atacaron y me encerraron.
—Oh, necesitas que te evalúen entonces —dijo el Inspector Ishida—. Pero que bueno que pudiste liberarte.
—S-Sí, no fue fácil... Kid me ayudó a liberarme.
—¿Y tú qué haces aquí, Kaito-kun? —preguntó el inspector Nakamori.
—Me preocupé porque Shinichi no me respondió durante la mañana —dijo Kaito—. Fui a buscarlo a su casa, y su amiga que vive al lado me dijo que había ido detrás de una pista de unos criminales que estaba investigando y ella me dio esta dirección. Cuando llamé a la policía, me dijeron que ya venían para acá. No entré aquí hasta que vi salir a Kid seguido por unos hombres y ahí fue cuando me encontré con Shinichi y lo ayudé a salir.
—¡Eso fue valiente de tu parte, Kaito-kun! —dijo Nakamori.
—Les pediremos a ambos que vengan a declarar —dijo Ishida—. Cualquier detalle nos servirá para la investigación.
Kaito en ese momento miró seriamente a Shinichi.
—¿De verdad te sientes bien? ¿Necesitas descansar? Tal vez tienes alguna herida interna. Deberías ir al hospital.
—Es cierto —dijo Nakamori—. Es mejor que vayas al hospital. Podemos tomar sus declaraciones más tarde o mañana.
Shinichi los miró y les sonrió sinceramente.
—Sí, muchas gracias. ¿Me acompañas Kaito?
—Claro, vamos.
Los dos se despidieron de los inspectores y luego tomaron un taxi hacia Beika. Shinichi no quería ir al hospital, Haibara ya le había dicho varias veces que notarían que su cuerpo era anormal si era sometido a algunos exámenes. Kaito llamó a la chica, pero ella no llegaría hasta dentro de unas horas. Eso igual alivió a Shinichi ya que podría descansar un poco antes de que ella lo interrogara.
Cuando llegaron a la casa, Shinichi se recostó y Kaito le trajo un poco de agua y comida. El mago se sentó al lado del detective.
—¿Ellos... te hicieron mucho daño? —preguntó Kaito con miedo.
—N-No, no te preocupes. Todo está bien.
—Lo siento Shinichi. No pude ayudarte antes, ellos te tenían muy vigilado y...
—¡No digas eso! ¡Fuiste a enfrentarte con ellos solo por mí! ¡Me sacaste de ahí! —dijo Shinichi—. Yo en cambio no pude hacer nada, me quitaron todo lo que llevaba conmigo, mi teléfono, mi reloj, todo... No tenía nada con qué poder huir.
Kaito lo abrazó con delicadeza para no hacerle daño.
—¡Tuve tanto miedo cuando vi que ellos estaban acá! —dijo el mago—. ¡No sabía qué hacer!
Shinichi se quedó un momento en silencio pensando en las palabras del mago.
—¿Cómo dices? ¿Viste que estaban acá?
Kaito al escucharlo sonrió inocentemente antes de hablar.
—Ah sí... cuando me hablaste por teléfono, entendí que te habían secuestrado, pero necesitaba confirmar la situación... Por favor, no te enojes conmigo Shinichi, solo lo hice para protegerte en casos así.
—¿Enojarme por qué?
—Es que... por miedo a que algo te sucediera, instalé algunas cámaras en tu casa.
—¡¿Qué?! ¿Entonces estoy siendo vigilado...? —dijo Shinichi sorprendido.
—¡No pienses mal! ¡Solo están en las áreas donde sí se puede vigilar, la cocina, la biblioteca, la sala...! Por favor, entiéndeme.
Shinichi se quedó sin palabras mientras Kaito bajaba la vista como esperando que lo regañara. Entonces Shinichi extendió su mano y acarició la cara del mago con cariño mientras se acercaba a él.
—Gracias, Kaito.
Los dos se besaron con mucho amor, sintiéndose agradecidos de poder estar juntos de nuevo.
Luego de que Shinichi comiera un poco al menos para empezar a recuperar energía, Kaito revisó si Shinichi no tenía alguna herida superficial que fuera importante, pero no tenía nada más allá de las marcas que le habían dejado las cuerdas. Sin embargo, cuando el detective se sacó la camisa se dio cuenta que si tenía marcas de golpes en el estómago y en la espalda.
—¿Te duele mucho? —dijo Kaito serio.
Shinichi estaba mirando hacia abajo al suelo, pero cuando levantó la vista para ver a su novio, se dio cuenta que el mago tenía una mirada de rabia, angustia y frustración.
—Esto ya pasó, Kaito, podría haber sido mucho peor. Estoy bien ahora, no es nada grave.
—¡¿Por qué lo minimizas?! ¡Esto es grave!
—¡No quiero que te sientas culpable...!
—¡No puedo evitarlo...! —dijo Kaito—. Verte así y pensar en lo que te hicieron y en lo que pudieron haberte hecho...
—Kaito, por favor —dijo Shinichi tomando la cara de Kaito con ambas manos—. No es tu culpa. Tú no lo hiciste. Y fue mi decisión acompañarte en esto y seguiré hasta el final.
El mago suspiró.
—¿Me escuchaste, Kaito? —dijo Shinichi al ver que el mago no decía nada—. No es tu culpa. Y yo estoy aquí ahora, contigo y estoy bien.
—Está bien... —dijo el mago triste—. ¿Necesitas algo ahora? ¿Te duele?
—No, estoy bien, de verdad. Solo estoy cansado.
—Entonces te daré un poco más de comida y después si quieres puedes dormir.
Kaito le trajo más comida a Shinichi quien comió en silencio. Después se recostó en la cama para dormir un poco antes de que llegara Haibara.
—Te acompañaré —dijo Kaito sentándose a su lado.
—No es necesario —respondió Shinichi—. Estoy bien.
—Para mí sí lo es. Quiero acompañarte.
Kaito se acostó a su lado y lo abrazó. Shinichi se acomodó, sintiéndose protegido y relajado a su lado, y sin darse cuenta se quedó dormido.
Unas horas después, el detective de a poco empezó a sentir que lo llamaban.
—Kudo-kun... Kudo-kun, despierta...
Shinichi empezó a despertar lentamente, escuchando una voz femenina que lo llamaba.
—Kudo-kun.
—¿H-Haibara? —dijo Shinichi abriendo los ojos—. ¿Cuándo llegaste?
—Recién llegué —dijo la científica—. Kuroba-kun ya me contó todo lo sucedido. ¿Estás bien?
—S-Sí, estoy bien... Pero él insistió en que debías revisarme aunque le dije que no era necesario.
—Y tiene razón. Sabes que debo controlarte para eventos de estrés. Ahora siéntate.
Haibara empezó a revisar a Shinichi, monitoreando primero su presión y sus pulsaciones.
—¿Dónde está Kaito?
—Está abajo, con su mamá y su asistente.
—¿Chikage-san está bien? —preguntó Shinichi preocupado.
—Sí, ella está bien. Estaban muy preocupados por ti por todo lo sucedido. Especialmente tu novio, se notaba bastante angustiado.
—Podría haber sido mucho peor... Estoy bien... Pero me preocupa que él ahora esté cerca de mí, porque ya saben que puede llegar a él a través de mí.
—Kuroba-kun me decía que como eso era lo más probable que tú pensarías, es por eso que ya no estarán detrás de ti. Porque ellos pensarán en que te alejarás de él.
—También lo pensé y por eso me vine para acá —dijo Shinichi—. Porque lo más normal sería dejar el lugar donde ellos vinieron, y es lo que ellos creerán. Que trataremos de escondernos lejos de aquí. Por eso esta es la opción más segura.
—Por ahora, preocúpate de recuperarte de tus golpes —dijo Haibara—. Por lo que veo, al parecer estás bien, pero necesitas descansar un poco. En unos días ya no sentirás dolor, aunque aún así te seguiré evaluando, para ver si efectivamente esto no te ha afectado.
En ese momento, tocaron la puerta de la habitación.
—¿Puedo pasar? —preguntó Kaito.
—Si, pasa —dijo Haibara—. No hay nada de qué preocuparse, él está bien.
—Eso es un alivio —dijo el mago—. ¿Dormiste bien, Shinichi? ¿Cómo te sientes?
—Estoy mucho mejor, gracias. ¿Sabes algo sobre ellos? —preguntó el detective muy curioso.
—Los están interrogando durante esta tarde —respondió Kaito—. Nosotros debemos ir mañana a dar nuestra declaración, pero no te preocupes que un policía vendrá a buscarnos para llevarnos.
—Está bien... —dijo Shinichi.
—¿Necesitas algo? —preguntó Kaito—. ¿Tú Haibara quieres algo?
—Yo estoy bien —dijo la científica—. Pero te recomiendo que le traigas agua a Kudo-kun.
—Está bien, vuelvo enseguida.
Kaito dejó la habitación con tristeza. La culpa era algo que le pesaba. No podía dejar de pensar en lo que podría haber sucedido.
—Te prometo —dijo Kaito hablando para sí mismo— que no dejaré que nada malo te vuelva a suceder. Lo prometo.
Después de esa tarde intensa, Kaito se quedó a dormir en la casa de Shinichi para cuidarlo. Al otro día, se levantaron temprano. Shinichi tenía mucho mejor semblante y eso tranquilizó al mago. Los dos se prepararon y salieron de la casa para emprender el camino a la policía a dar su declaración. Como había dicho Kaito, un policía los fue a buscar y los llevó en un auto policial hasta el cuartel.
Cuando estaban llegando a la estación de la Policía Metropolitana, los dos se bajaron del auto tranquilamente.
Todo pasó en unos segundos.
El silencio del momento fue interrumpido con el sonido de 6 disparos.
Él no supo muy bien qué pasó en esos segundos.
Sólo pudo reaccionar cuando vio sus manos manchadas de sangre, sosteniendo el cuerpo de su amado.
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¡Hola! :D ¿Cómo están? :D
Esta vez fue un capítulo más largo y lo estoy subiendo más temprano de lo normal para que no esperen tanto.
¿Qué les pareció el capítulo? Lo sé, soy mala xD Fue bastante intenso escribirlo, pero espero que les gustara.
Al menos Snake ya ha caído y algunos de sus hombres también, eso es algo bueno. Lo malo es lo que sucedió al final ¿Quién creen que fue? ¿Qué creen que sucederá en el próximo capítulo? Digan sus opiniones :D
Seguramente publicaré en dos semanas más, así que tendrán que ser pacientes y esperar hasta el 17 de febrero. Gracias por entender siempre y por su paciencia :3
Gracias, gracias, mil gracias por leer, por seguir esta historia y por sus comentarios! ¡Siempre me alegran mucho! ¡Me hacen muy feliz! :3
¡Nos estamos leyendo!
