Nota: Hola a todos y mil gracias por animarme tanto, sois la fuerza que me lleva a seguir escribiendo, a pesar de tirarme del pelo y frustrarme infinito conmigo misma la mitad del tiempo XD
Extrañamente esta vez me he quedado satisfecha con el resultado del cap, (aunque sea corto y no avance demasiado) algo que no me había pasado en mucho tiempo, y la experiencia me ha dejado en calma. Así que solo puedo deciros que espero que lo disfrutéis. ;)
P.D: Estoy empezando el siguiente capítulo de Noctisa, no se lo que tardaré, pero al menos para que sepáis que no ha sido abandonado. (Esto va por tí, Murtilla XD)
Contestaciones a los reviews del cap 24:
MishimaReika0985: Buenas Mishima ^^ me alegró mucho que te gustara el capítulo anterior, y disfrute inmensamente el review tan largo. ;) (No te cortes, escribe todo lo que quieras) Y si, a veces la vena heroica de Harry hace que hasta el resto de personajes se echen las manos a la cabeza XD Pobre hombre, pero no te preocupes ese es un mal que espero que acabe aprendiendo a controlar. Sobre el régimen, tienes razón, muy práctico no es, claro que todos sabemos que Voldemort nunca ha sido un hombre muy lógico que digamos XD Este cap no es que desarrolle mucho el argumento, pero me era necesario para cosas que están por pasar. En todo caso espero que lo disfrutes. Estaré deseando saber tu opinión. ;) Un gran abrazo.
AnataYume: Hola Anata ;) es una alegría leerte de nuevo, y por supuesto Harry se merece sufrir por lo que le hizo al pobre Draco… aunque ahora no se acuerde. Pero créeme cuando digo que llegará el día en que lo haga XD Sobre Sirius todavía no se sabe casi nada, aunque tengo intención de retomarlo para el capítulo que viene. Este es más bien corto, poco avance, aún así estaré deseando saber qué te parece. ;) Solo lamento decirte que casi 100% seguro no habrà un Sirius x Snape, es una pareja que en esta historia no veo qué pueda pasar. Aún así, me lo apunto para futura referencia. ;) Abrazos
Murtilla: Hola Murtilla! :D como siempre es un placer leer todas tus dudas y teorías. Y ya me conoces, yo también creo que Harry debería sufrir más XD pero lamentablemente no será tanto en este cap, su auténtica agonía me la reservo para más tarde, jujuju. Sobre la cría, Draco ya lleva embarazado cerca de seis meses y medio, y la duración va a ser la básica humana (por no comerme mucho la cabeza ^-^°) de unos nueve meses. De Sirius y Remus todavía no explico nada este cap, pero tengo idea de retomarlos el capítulo próximo. Estaré esperando por saber tú opinión. Besos desde aquí! ;)
Sarahi: No te preocupes, ahora volveré a dejarte en un cliff-hander. XDD
Mixhii: Hola Mixhii! ^^ me alegra mucho leerte por aquí. Sobre Harry, no te preocupes, se acabará enterando de la verdad, y eventualmente recordara cosas pasadas, aunque todavía no será por un tiempo. Y si, su presencia se expande como nada, no puede evitar ser un foco de esperanza. XD Me hizo sonreír que te gustara tanto este planteamiento, y ojalá que este cap te guste también. Estaré deseando saber cómo lo ves. P.D: intentaré hablar algo sobre los supervivientes en próximos capítulos, pero no prometo que vaya a ser pronto. ^-^° Abrazos.
Eva mara: Buenas Eva :) Gracias por un review que me hizo sonreír, siempre es una alegría ver que a la gente le gusta tu trabajo. Sobre tus dudas, la verdad es que no tengo intención de continuar la versión original del fic, al menos no actualmente. Nunca se sabe lo que pasará en el futuro ;) Por otra parte, sí que Shoul tendrá un papel en las cosas que están por venir, no sé si muy importante, pero sí decisivo. ;) En todo caso estaré deseando saber tu opinión. Cuídate mucho ^^
DarySnape: No, no te comas las uñas! XD (Hola Dary! :D) Me alegro muchísimo que el cap te gustara tanto, y que te dejas en suspense, (que mala soy XD) ojalá esté a la altura de tus expectativas. ;) Estaré deseando saber qué tal lo ves. Besos!
Xonyaa11: Como siempre me animaste inmensamente con tu review, Xonyaa ^^ ¿Que puedo decir? Es un placer saber que disfrutaste del capítulo, y que pienses que escribo tan bien ^/^ (a veces mi ánimo se va a pique intentando escribir, pero tú me lo levantaste con ganas) Este cap es tan corto… pero aún así, espero que te haga tan feliz como a mí me hizo leerte. Disfruta mucho y abrazos enormes desde aquí.
.3: Hola Yuki ;) Sip, alguien debería explicarle a Harry el asunto para evitar que se meta en problemas… el problema es que el único que sabe lo que realmente pasa es él, y no se acuerda. XD De hecho, ni siquiera antes sabía realmente de qué iba la cosa, ni lo sabrà hasta que haya recuperado todos sus recuerdos, tanto los enterrados de su época como Guardián, como aquellos de cuando se transformó, por vez primera, que la influencia del gran Espíritu borró por entero de su mente. Hace falta más que romper su influencia para reparar años de lavado cerebral. Aunque prometo que llegará el día en que Harry recuerde… y el mundo tiemble. XD Gracias mil por tus apoyo y ánimo, estoy deseando saber qué te parecerà este cap. Besos! ^^
TELARAÑA
Capitulo 25- Hambre
De repente, Malfoy de enderezó como un gato que huele una rata. Harry se dio cuenta demasiado tarde, de que había dejado la puerta del invernadero abierta, y la tenue corriente del exterior, estaba llevando su olor a Draco.
Se levantó de la tumbona lentamente, con una mano apoyada en su vientre hinchado, como para ayudarse a sostener el peso de la cría, la otra posada en la mampostería del respaldo, evitaba que le fallaran las piernas.
Cuando Harry bajó la mirada para no encontrarse con los ojos grises, la suerte quiso que la posara en los largos dedos, tan blancos y frágiles como porcelana fina, agarrados a la madera oscura.
Por un momento se sorprendió de los detalles que podía apreciar; la delgadez de la piel pálida, y la sombra de las venas violáceas como traería fina debajo. Un instante después, era consciente de lo mucho que se había acercado al rubio.
¿Cuando había cerrado la docena de metros que lo habían separado de él? Ahora solo había una última barrera de vegetación especialmente frondosa entre los dos, y quizás una veintena de pasos.
Tan cerca, era difícil no fijarse en los rasgos de aquella mano, de aquellos elegantes dedos. El gryffindor no los recordaba tan finos, tan aparentemente delicados. En su memoria solo estaban las palmas callosas del chaval que jugaba a quidditch, y una vaga impresión del hombre al que apenas había conocido antes de perderse en los suburbios del régimen.
La extrañeza hizo que levantara la mirada a su rostro, estudiándolo instintivamente, con màs detenimiento de lo que lo había hecho en meses.
¿Cuánto tiempo llevaba evitando a Malfoy? ¿Limitándose a espiarle como un miserable voyeur, robando unos minutos esquivos cada pocas semanas, como un junkie cazando una dosis a hurtadillas? Cinco meses? Más?
No estaba del todo seguro.
La noción hizo que se sintiera más incómodo de lo que ya se sentía, pero no le sacó del hechizo que la cercanía del otro parecía haberle impuesto.
Sus ojos recorrieron el rostro delgado y aristocrático, los rasgos que se habían empezado a desdibujar un poco en su memoria, como cubiertos por una fina película neblinosa, nítidos por fin...
La realización se hizo inevitable en ese momento; el rubio no parecía del todo... bien.
Sus mejillas eran una suave depresión cansada, y no la curva amable que había creído. El antiguo slytherin parecía no haber ganado un gramo desde aquel día en que Harry abandonara Malfoy Manor, si acaso había perdido peso. Y sin la sonrisa que había teñido de viveza sus rasgos, su rostro se veía claramente agotado.
Malfoy...
De repente, una voz masculina y clara, rompió el hilo de sus pensamientos.
-Potter, se que estás ahí.- le llamó.
Harry tragó saliva mientras Draco miraba hacia el frondoso follaje donde sospechaba se escondía, expectante. Hubiera querido darse la vuelta y marcharse, pero tuvo miedo de que el movimiento alertara al otro de su posición.
Así que se quedó muy quieto, la respiración atorada en los pulmones, todo él inmovil.
Cuando nada falló en materializarse, los hombros de Draco se hundieron…
-¿Vas a seguir escondiéndote? -musitó apenas. Y el cansancio se deslizó por los vocablos como una sombra rasposa muy al fondo de su garganta.
Escucharla hizo que la culpa mordisqueara los tobillos del antiguo gryffindor, y espoleó a su araña para morderle, no tan suavemente, las tripas.
Así, sin una decisión consciente, el hombre moreno se encontró apartando hojas de un verde lujurioso para entrar en el pequeño claro.
Un círculo de baldosas blancas, que algún ancestro Malfoy, debía haber imaginado como un rincón donde apostar una mesa elegante, algunas sillas, y tomar el té. Pero que el más joven de la familia había convertido en su refugio particular.
Además de la tumbona, alguien había traído para él una mesita, donde el rubio había apilado, precariamente, una pequeña montaña de libros y un plato de sándwiches apenas mordisqueado.
La torre de papel y porcelana, se erigía en medio del caos de media docena de cojines, edredones y almohadones, derramados por el lugar en un revoltijo de tejidos caros y remates bordados en oro, que más parecía la zona de juegos de un niño revoltoso, que el lugar de descanso de un hombre adulto.
Harry sintió un pellizco de diversión, al ver el paisaje de caos y calidez, que casi le curvó la comisura de la boca en una sonrisa involuntaria, y también algo más amable; un deje de familiaridad, una caricia suave de su parte animal, (hoy en día todo contacto de su araña era suave, como llegado desde muy lejos) que le hizo pensar en Hogwarts, y en sus grandes dormitorios comunales, que siempre se habían sentido como un hogar para él….
Un hogar…
La realización fue tan rápida como un destello, y tan clara como la luz endeble de la luna. Habría podido ignorarla si hubiera querido, pero algo le decía que estaba en lo correcto. Quizás, finalmente, uno de los mensajes de su araña le había llegado claramente.
Este lugar era un nido.
El que Draco parecía estar construyendo, y que había elegido para sí mismo y su cría.
Puede que ni el propio rubio fuera realmente consciente de ello mas que de un modo instintivo, pero cuanto más lo pensaba, más seguro estaba Harry de estar en lo cierto.
Y bajo esta luz, el que Malfoy le invitará a entrar en su sancto sanctorum, como si no acabara de cogerle espiandole de la manera más pueril posible, hizo que se sintiera aún más como un voyeur, un patético violador de su intimidad.
La sensación era desagradablemente mortificante.
oOo
(Draco)
Un estremecimiento, como el de una hipodérmica que se clava en la garganta, le erizó delicadamente la piel, cuando la figura masculina salió de entre los matojos; un poco encorvado, la mirada esquiva.
Todo él hedía a culpabilidad y suciedad. Rastros de hollín y tierra, tiznaban su piel y su ropa andrajosa, y volvían rasposa la mata de pelo lacio y enredado, que llamaba su melena.
El olor a dominante que Draco recordaba tan puro en el bosque, casi asfixiante, quedaba envilecido por el hedor de la suciedad, y los aromas que se habían adherido a él de los lugares donde había estado; pescado rancio, humo y un deje casi indefinible de podredumbre.
La interferencia en ese perfume que debería ser tan claro, hizo que tuviera el impulso de fruncir la nariz con desagrado, pero lo contuvo, limitandose a mirarle impasible.
Pensó que Harry no había visto una ducha en mucho tiempo, aunque al menos no parecía enfermo.
No como se sentía el propio Draco, que apenas tenía fuerzas para mantenerse de pie...
Y con ese pensamiento, un súbito acceso de irritación, con la situación y con Potter, le aflojó la lengua.
-Pareces un vagabundo.- le lanzó como saludo. Vagamente sorprendido de que la frase no hubiera sonado más hiriente, cortante como la cuchilla que en ese momento casi podía sentir clavada entre las costillas.
Tal era el dolor de su araña al ver al dominante que la había abandonado.
Sin embargo, por suave que a él le hubiera y parecido, fue suficiente para que Potter se encogiera un poco más en su abrigo deshilachado, como si las palabras le hubieran abofeteado, y hundiera las manos en los bolsillos queriendo desaparecer.
-No es como si sobrara el agua para una ducha.- contestó defensivo entre dientes.
Draco enarcó una ceja. No necesitó decir lo que pensaba de aquella respuesta; Potter no habría tenido problemas para hacerse con agua, si se hubiera quedado en Malfoy Manor.
El comportamiento infantil del moreno le azuzaba como una espuela.
El gesto fue como un insulto gritado a la cara, y consiguió que Harry sacara las manos de los bolsillos con un siseo, para gesticular agitadamente.
-¡No me mires como si fuera estúpido! Sabes porque no puedo quedarme aquí. La gente tiene que romperse la espalda trabajando por un poco de comida y agua para beber…
"Oh, no otra vez esta conversación." Draco agarró el momento antes de que Potter se embarcara en un discurso por los derechos humanos que no cambiaría nada para nadie, y atajó con la cuchilla afilada de su lengua.
Estaba harto, más que cansado de este hombre-niño idealista que creía poder arreglar las cosas, solo con fe y esfuerzo. A estas alturas, Draco casi echaba de menos al Potter terrible y despiadado del bosque. No porque hubiera olvidado o perdonado lo que le había hecho, sino porque al menos él había sido un hombre con los pies plantados en el suelo.
-¿Sabes lo que escucho cuando me hablas? A un crío que se siente culpable de cosas que no tienen remedio.- le arrojó a la cara. Cansado, tan cansado, de acallar emociones a las que no había podido dar salida sin Potter allí para recibir la embestida. Harto del hambre y la soledad que se le agarraba al cuerpo sin importar con quién otra persona se acompañara.
La ausencia de Potter dolía como una ampolla que no se deja curar.
Y el insulto sirvió al menos para devolverle un poco de ese dolor al responsable.
Harry se detuvo, parado un momento, como si no pudiera entender del todo lo que había oído. Pero enseguida se recuperó agarrándose a la ira, contraatacando con sus propias palabras untadas en veneno.
-Hablas como si preocuparse por los demás fuera cosa de niños, pero tú eres el cobarde que les da la espalda cuando más necesitan de ayuda.
El golpe fue muy bajo, e hizo que Draco cogiera aire en un siseo para responderle. Incluso llegó a dar un paso al frente para hacerlo con especial virulencia, pero le fallaron las fuerzas.
En el calor del momento avivado por el hambre y la soledad de las largas semanas sin ver a Potter, la irritación, y si era sincero consigo mismo, un cierto rencor malsano nacido de su araña, (por haber sido dejado de lado por su dominante, estando en cinta, a favor de un atajo de desconocidos), había llegado a olvidar lo débil que se encontraba.
Mientras se venía abajo, tuvo una milésima de segundo, para culpar de su impropiamente estúpido comportamiento, a Potter. Su ausencia volvía frenética a la araña, y dejaba a Draco sensible y furibundo. Así que esto, sin duda, era culpa suya.
"¡Estúpido, estúpido Potter!"
oOo
(Harry)
Había estado gritando, iracundo y avergonzado, y un instante más tarde, sin saber cómo, tenía los brazos entorno a Malfoy. Su peso muerto completamente dependiente de él para evitar que cayera al suelo, y la redonda burbuja de su vientre hinchado se estrellara contra los adoquines de piedra, como una pompa de jabón.
Se dio cuenta de que estaba hiperventilando, el pecho le subía y bajaba como una locomotora, y podía notar como una gota de sudor se deslizaba por su sien. Había reaccionado tan deprisa que la adrenalina todavía le quemaba la sangre.
Y no sabía si lo que sentía era el último ardor del enfado disipándose, o el principio de otro tipo de quemadura que antes se hubiera arrancado la lengua, que aceptar.
Los dedos de Draco sin embargo, se habían cerrado en sus antebrazos, con más fuerza de la que le había creído posible en su estado, quizás, buscando algo a lo que agarrarse. Sus pupilas estaban enormes, dilatadas en pequeñas charcas negras, rodeadas de un anillo muy estrecho de gris, tan brillante como las escamas relucientes de los peces, bajo el lago a los pies de Hogwarts. Y su respiración se había vuelto tan acelerada como la suya.
Durante un momento interminable de extrañeza, se miraron el uno al otro, captando inconscientemente, el aroma del otro.
Entonces las puntas blancas de los dedos de Malfoy empezaron a resbalar muy despacio por la tela arrugada de su camisa, hasta alcanzar el borde de sus mangas, sobre las nudosas muñecas.
Harry podía notar el acelerado latido de su propio corazón, que bombeaba su sangre tórrida, y el aire espeso del interior del invernadero en su garganta, como sirope muy caliente, entrando y saliendo de sus pulmones de forma casi convulsa.
Pero todo lo demás parecía haberse disuelto en algún tipo de lejana nebulosa. Lo único que importaba era el hombre rubio cuya cintura tenía agarrada, y esos dedos que habían empezado a deslizarse bajo el borde de sus mangas.
Sus pieles entraron en contacto, un pequeñísimo punto de estimulación tan fuerte que le arrancó un gemido gutural de la garganta. Las yemas de Draco estaban frías y suaves, y se sentían como una bendición en su carne enfebrecida.
Se oyó jadear como un perro hambriento, sintió a su araña desperezarse y expandirse dentro de él, mucho más consciente de lo que la había sentido en meses. El depredador siseó con satisfacción, mientras se colaba en la finísima franja que separaba su piel de sus músculos y tendones, de la carne roja y sanguinolenta. Con la araña despierta, el olor de Draco le golpeó como un puño en el estómago.
Pegajoso y vibrante. Era como estar ante fauces abiertas de una planta carnívora. Y como cualquier otro insecto, Harry sucumbió a su llamada.
oOo
(Draco)
La cría era un ser en crecimiento, siempre hambriento, siempre exigente. Bebía su magia a grandes tragos sin soltarla un instante, como un borracho agarra el cuello de la botella, y devoraba lo poco que Draco conseguía tragar, dejándole siempre agotado, patéticamente débil, y sintiéndose como una prenda de tela gastada por el uso y el jabón áspero, cuyas fibras están a punto de rasgarse de forma irreparable.
Ni siquiera su padrino, que había hecho todo por ayudarle con pociones y ungüentos, había conseguido que recuperara las fuerzas.
Hacía meses que existía como un zombie, obligándose a comer cosas que solo conseguían saberle a polvo. Incluso la carne humana que debería haber tentado al arácnido, y que su padre había intentado hacerle probar un par de veces, se le hacía tan apetecible como un puñado de cenizas.
Nada se asentaba bien en su estómago hinchado.
Sin embargo, cuando algún tipo de acceso de locura impulsado por su araña, le empujó a tocar a Potter… supo que podría devorarlo hasta los huesos.
El hambre que no había sentido en meses se le agarró a las entrañas, encendiendo un fuego verde en su bajo vientre; en ese hueco rojo y suculento, que se esconde entre las curvas óseas de la pelvis, y que es tan secreto como los sueños húmedos que se deslizan en las noches calurosas del verano.
Ahora su araña estaba plenamente despierta, insidiosa al fondo de su mente, tan hambrienta y exigente como la cría en su útero. Draco inclinó la cabeza a un lado, y escuchó los susurros de la bestia. Contempló el deseo enroscado dentro de él, y la promesa de apagar la sequedad de su garganta con magia ajena, y sangre caliente.
El cóctel del torrente ardiente que era Potter, saciaría su sed y apaciguaría su hambre. ¿Y acaso no se le debía retribución por la cría que le carcomía por dentro, hora, a hora, no importaba cuánto hubiera aprendido a amarla estos últimos meses?
Draco creía fervientemente, que Potter le debía mucho.
oOo
(Harry)
Un estremecimiento continuo se había adueñado de su cuerpo, un jadeo constante parecía atrapado en los conductos de su tráquea, como si no pudiera respirar correctamente con las feromonas del submisivo en sus fosas nasales.
La gota de sudor en su sien, había pasado a convertirse en una capa de transpiración ardiente entre sus omóplatos, bajo la sucia y raída camisa.
La tez de Draco se estaba volviendo tan blanca como la leche fresca a ojos vista, salpicada de diminutas escamas de quitina, como minúsculas constelaciones extendidas sobre su piel.
Y con la aparición de la araña blanca el perfume del submisivo se fue haciendo de una intensidad devastadora, hasta convertirse en un golpeteo constante entre las costillas del antiguo gryffindor, como el latido de un segundo corazón.
Bombeando lo que parecía una fiebre insidiosa por las venas de Harry, el principio de un deseo visceral, que el humano sólo había intuido en los sueños desesperados que le asaltaban durante las horas más oscuras de la noche.
La araña, el dominante, sin embargo, reconocía la sensación por lo que era, la llamada del instinto largo tiempo ignorado, el reclamo desesperado de su pareja, dejada de lado por criaturas que para el arácnido eran poco más que carne de caza.
No comprendía la culpa del humano, ni su necesidad de ayudar a quienes de haber sabido lo que eran, no habrían dudado en intentar matarles. Pero la desaparición del Guardián había sido un duro golpe para él. La pérdida de quien había traído el equilibrio entre ambas naturalezas había propiciado que se viera debilitado, casi letárgico por largas semanas. Incapaz de reconectar con una mente que se le hacía alienada, irreconocible, más aún en su estado de debilidad.
Su influencia había sido muy limitada, casi relegada por completo a los momentos en que el humano dormía, y podía, por unas horas, disponer de algo más de libertad para intentar transmitir mediante recuerdos filtrados a sus sueños, el empuje del instinto que todavía comandaba, y la urgencia por el submisivo que les necesitaba.
Y sin embargo, a pesar de todos sus esfuerzos, del relativo éxito de su esfuerzo, que había llevado a Harry en busca de Malfoy cada pocas semanas, el humano no había entendido...
Pero ahora, tan cerca de su pareja, con la araña blanca despertando entre sus manos, y el cóctel de feromonas dándole fuerzas, el dominante por fin sintió los lazos rotos empezar a enmendarse, la fuerza volver a él, y la conexión con el humano restaurarse, aunque fuera de forma temporal.
Y con este nuevo poder entre sus largas patas, decidió que el humano ya había comandado el cuerpo que compartían por demasiado tiempo.
oOo
Harry empezó a venirse abajo, como caer a través de agua por un pozo muy profundo. Casi sin darse cuenta había empezado a perder la sensibilidad en las puntas de los dedos, y pronto la fue perdiendo de todo el cuerpo.
Las yemas de Malfoy sobre la piel de sus muñecas, y sobre el nudo de sus venas, eran como la picadura de una araña venenosa; poco a poco paralizandole, primero sus pensamientos convertidos en poco más que arena mojada, luego todo lo demás.
Cuando quiso darse cuenta, la fascinación que los patrones de quitina le habían causado, había conseguido hipnotizarle por completo. Y en el ansia imaginada de mordisquear la carne pàlida, siguiendo los dibujos con dientes y lengua, de constelación en constelación, hasta conocer el mapa completo del microcosmos que era Draco, la araña le había robado el control.
Desde el fondo de la mente de ambos, fue vagamente consciente de cómo su epidermis se tornaba negra y un poco rugosa, y un segundo más tarde la quitina salía a la superficie, en placas protectoras.
Cuando el arácnido se pasó la lengua por los labios, humedeciendolos instintivamente, Harry pudo delinear el contorno de sus propios colmillos, y supo que el exceso de humedad en su boca, no podía ser otra cosa que su propio veneno.
Por un momento, solo una milésima de segundo, tuvo miedo de aquello en lo que se estaba transformando, porque los únicos recuerdos que tenía de haber asumido esta forma antes, estaban todos teñidos de dolor, y de la vergüenza de saberse algo inhumano. Pero el delgado filo de incomodidad duró bien poco, bajo el asalto de un deseo como no había sentido nunca antes.
Es difícil entrar en pánico, o siquiera preocuparse, cuando todo lo que has ansiado oscuramente, enterrado muy al fondo de tus pensamientos hasta convencerte de que no lo quieres en absoluto, está entre tus manos.
Y el dominante, oscuramente satisfecho, sabía muy bien esto.
oOo
(Draco)
Gimió por dentro mientras todos sus músculos se estremecían. De las puntas de sus pies, a la última brizna de su cabello, una descarga eléctrica de reconocimiento le hizo arder por dentro.
Potter estaba cambiando rápidamente, piel negra y gruesa sustituyendo vulnerable tez humana, quitina como obsidiana pulida extendiéndose sobre ella en placas protectoras, y esos ojos… el blanco del globo ocular tragado por un verde ultraterreno, violento, sombra de muerte, color de Avada...
Pero no eran estos cambios los que le quemaban en las venas (como aquel recuerdo medio olvidado de una tarde enfebrecida y raíces rugosas), sino el aroma.
El perfume del dominante hasta ahora sucio de otras cosas, había pasado de los rescoldos moribundos de un hogar lleno de cenizas, a una hoguera ardiente, en solo unos instantes.
Afilando el hambre desgarrandole las tripas, hasta volverse insoportable.
Draco se retorció entre las manos de la criatura, atrapado entre memorias de cosas pasadas muchos meses atrás, a manos de un monstruo con este mismo perfume; el miedo, la ira…. Y el ansia vacía de su estómago.
Pero en última instancia, el apetito era mayor que ningún recuerdo, y de todos modos, apenas podía razonar con semejante perfume nublando su juicio. Menos aún con la bestia, su arácnido… aullando de necesidad.
Ambos, criatura y humano, estaban cansados, hartos del grito constante de su instinto por un dominante que no estaba allí. Tan desesperados por algo que llenara sus tripas sin saber a polvo, que ya ninguna otra cosa importaba.
La aparición de los colmillos húmedos de veneno entre los labios de Potter, y el olor de la toxina, rompió el hilo de control que le quedaba a Draco, como fibras de cáñamo bajo demasiada presión.
oOo
(Harry)
Cuando Malfoy soltó sus muñecas, Harry sintió el siseo dolorido de la araña en el tuétano de los huesos. Incluso desde el fondo de la mente de ambos, convertido en un mero espectador, la repentina falta de contacto entre sus epidermis tuvo la fuerza de un latigazo, y la desesperada necesidad de un súbito ataque de abstinencia.
Frenético, el dominante atrajo a Malfoy contra su cuerpo, apretando la curva plena de su vientre contra los músculos de su abdomen, rígidos por el ejercicio y el hambre ocasional. Cerrando los dedos en torno a su cintura con la fuerza suficiente para dejar huellas violáceas en la carne, sus garras clavadas en la tela que los separaba.
Jadeando, incapaz de respirar.
Hasta que los largos dígitos volvieron a posarse en su piel, esta vez enmarcando su rostro delicadamente, devolviéndole el aliento.
Por un segundo Harry no sintió otra cosa que alivio.
Apenas registró una vaga fascinación ausente, por el rojo intenso, como el interior una herida abierta, que había teñido los labios de Malfoy. La humedad de la película lacada qué los bañaba, convirtiéndolos en algo tan jugoso como una fruta madura… y que no era otra cosa que veneno.
O los colmillos responsables de ello.
oOo
(Draco)
Como un sonámbulo, tomó el rostro de Potter entre sus manos, acarició las protuberancias de quitina, delineando su mandíbula, ¿unos segundos? Minutos? Más tiempo? Buscando vulnerabilidades, sus dedos bajaron por la columna del cuello, rozando las cuerdas tensas de los músculos, hasta el borde la camisa raída y sucia, donde la columna de la garganta encuentra los omóplatos.
Allí el pulso era fuerte como un tambor de guerra. La sangre fluía cerca de la superficie, y las placas de quitina eran todavía finas y frágiles como hielo delgado. Podía sentir el flujo vital bajo la yemas. Y tenía tanta, tanta hambre…
Harry no llegó a emitir sonido alguno.
La violencia del tirón le robó el poco aliento que había recuperado, cuando Malfoy hundió la mano en el los mechones hirsutos de su nuca, y jaló con fuerza hacia atrás, en un movimiento violento e inesperado, que le arqueó la garganta e hizo crujir sus vértebras.
Y antes de ser consciente de la situación, tenía los colmillos del rubio hundidos en el cuello, tirando de su carne, arrancàndo un pedazo de cuajo para alcanzar la gran vena debajo. Malfoy se tragó el mordisco sanguinolento, y cuando desgarró la yugular con los dientes,un borbotón de sangre le bañó la cara de un rojo violento y pegajoso, antes de que abriera la boca cuan grande podía, y la cerrará sobre la herida, para engullir el pulso a grandes tragos.
Por primera vez en meses, algo que no sabía a polvo inundó la boca de Draco y le caldeó el estómago placenteramente.
El dominante se convulsionó una sola vez, pero no soltó su cintura, ni intentó defenderse.
oOo
A varios kilómetros al sur, un hombre que lo había sacrificado todo por este momento, puso las manos sobre los hombros del muchacho que quería como a un sobrino, y le preguntó gravemente:
-¿Lo has entendido?
El chico asintió.
-Sí tío Sirius.
Continuará.
