N/A: Muchas gracias por leer y comentar...


CAPÍTULO 25: COOPER ANDERSON

Sebastian estaba con Blaine una tarde, haciéndole compañía ya que todos los demás estaban muy ocupados. No habían dejado al moreno solo ni un segundo porque no creían que eso ayudara a su recuperación.

Anderson agradecía los cuidados, pero su corazón comenzaba a doler cada vez que estaba junto a Smythe. Esos sentimientos que había luchado por olvidar habían resurgido con más fuerza que nunca. Brody insistía en que su amor era correspondido, pero él no creía que alguien como Sebastian lo amara. Él era rico, atractivo, tenía unos ojos en los que cualquiera se perdería, era dulce, alegra, romántico, fuerte, cariñoso, generoso… ¿Cómo iba a querer salir con un prostituto que no vale nada si podía tener a cualquier chico que deseara?

La puerta sonó y los dos miraron hacia allí, para ver entrar al mayor de los Puckerman. Mientras Blaine estaba confundido porque no sabía quién era, Sebastian sonrió complacido.

–Siento interrumpir. La señora Smythe me dijo que le encontraría aquí y es un asunto urgente. –El recién llegado comentó.

–No te preocupes… Supongo que lo has encontrado. –El empresario se levantó de la silla en la que estaba sentado.

–Así es y quiere verlo cuanto antes. Ha venido conmigo. –El detective explicó.

–Hazlo pasar, creo que alguien se alegrará de tener su compañía. –Los ojos color verde se dirigieron a su ex, que seguía confundido.

Noah salió de la habitación después de despedirse. Él no iba a estar presente en ese reencuentro porque creía que era un momento familiar. Hizo pasar a los dos hombres que estaban en la puerta y se marchó.

Cooper fue el primero en entrar, su cuerpo temblaba de la emoción y sus ojos brillaban con intensidad. No sabía qué hacía su hermanito pequeño en un hospital, esperaba que no fuera nada grave.

Cuando Blaine lo vio, frunció el ceño. La persona que estaba frente a él era claramente de su familia porque se parecía demasiado al tío John, pero no podía ser él porque era más joven. No sabía qué decir, pero estaba asustado. Sebastian se preocupó un poco por su expresión, por lo que se sentó en la cama y puso su mano sobre la del más joven.

–Él es Cooper, tu hermano. No te va a hacer daño. Creo que yo os voy a dejar solos, pero si me necesitas, llámame. –El empresario besó la mejilla de su ex antes de salir, la persona que había acompañado al mayor hizo un gesto hacia la puerta antes de abandonar la habitación también para darles privacidad. Los dos estuvieron en silencio durante unos segundos, hasta que el mayor se decidió a hablar.

–Siento que me tengas miedo, supongo que nuestros padres te hicieron mucho daño.

–No aceptaban que yo sea… Yo soy… –Blaine no sabía por qué se le había formado un nudo en la garganta. Nunca había escondido su sexualidad.

–Yo también soy gay, por eso me fui de casa. Ellos no me han dejado acercarme a ti en estos años. Eras tan pequeño que siempre supe que no te acordabas de mí y probablemente ni siquiera supieras de mi existencia.

–No hablaban de ti. –Los ojos color avellana y los azules se encontraron y los dos sonrieron, sabiendo que los dos querían

–Tengo tantas preguntas…


Cuando Sebastian entró en la habitación, se alegró al ver a los hermanos riendo juntos. Parecía que habían conectado rápidamente y eso era bueno, facilitaría las cosas.

–¿Qué es eso tan divertido? –El castaño preguntó.

–Nada. –Los dos respondieron a la vez haciendo que volvieran a reir.

–Veo que estáis bien… Puede que sea muy directo, pero necesito tener respuestas antes de nada. ¿Por qué Blaine y tú no os habéis visto antes? –Smythe sabía que estaba siendo rudo, pero no iba a arriesgar la estabilidad que su ex estaba ganando.

–Entiendo tu preocupación. He estado intentando ver a Blaine, pero nuestros padres no lo han llevado a ninguno de los colegios a los que yo fui. Cuando era pequeño no me atrevía a acercarme, sabiendo que mis padres no andarían lejos. Cuando calculé que empezaba el instituto, estuve yendo todos los días a mi antiguo instituto, pero no lo encontré. Jamás pensé que serían tan crueles de llevarlo a uno católico siendo gay. –A pesar de que la conversación había comenzado tranquila, acabó contando esa última parte realmente furioso.

–No me siento bien pensando que ellos no pagarán por lo que os han hecho. –Sebastian confesó, era algo en lo que había pensado mucho pero no sabía qué hacer y no actuaría a espaldas de los hermanos.

–¿Eso crees? Por lo que tengo entendido, no están muy bien ahora. Mi padre es camarero y mi madre recepcionista. No es que sean malos trabajos, pero para ellos es como si estuvieran en el mismo infierno. Desde que os despediste no han podido ir de vacaciones fuera de Estados Unidos, algo que les encanta, mi madre ha tenido que pasar a comprarse ropa en tiendas menos exclusivas, mi padre ya no puede comprar ese whisky tan caro… Ellos no lo están pasando nada bien, os lo aseguro… Voy a avisar a Simon, tiene tantas ganas de conocerte como yo. –Cooper salió y dejó a los otros a solas.

–¿Simon? –Sebastian preguntó.

–Su marido. –Blaine explicó. –Tengo que decirte que él no está muy contento contigo por todo lo que ha pasado… Si no llegas a ser tú el que lo busca, no sé si sería tan amable.

–Lo entiendo. Sé que he cometido muchos errores… Pero estoy intentando arreglarlos… –El castaño agarró con dulzura la mano del otro y la acercó a sus labios para besarla.

–Yo también cometí muchos errores. Si no les hubiera creído, si no me hubiera dejado manipular… –El moreno dejó que cayera una lágrima por sus mejillas y el otro rápidamente la limpió. En ese momento, entraron Cooper y Simon pero como estaban ocupados, no se enteraron.

–No fue tu culpa, quiero que dejes de pensar así. Yo debí escucharte, debí hablar contigo cuando descubrí esos mensajes…

–Durante estos años me he preguntado qué habría pasado si yo no hubiera hecho lo que mis padres me habían pedido.

–No sé… No creo que hubiera reunido el valor de conquistarte. Eras muy joven y no habría creído que te pudiera interesar alguien como yo. –Smythe confesó.

–Y yo no habría creído que alguien como tú podría sentir algo por alguien como yo.

–Sea como sea, no ha sido la mejor manera de encontraros. –Cooper decidió intervenir, no quería que llegaran a "justificar" lo que sus padres habían hecho.

–Lo sé, créeme. –Su hermano suspiró.

–Pero ahora tienes a Brody y eres feliz, ¿no? –Sebastian preguntó. Le interesaba saber la verdad. Si su ex era feliz, él se haría a un lado y no lucharía por recuperar lo que tenían.

–¿Brody? ¿Quién es Brody? –Cooper miró a su hermano.

–Es un amigo… El que me consiguió el trabajo. –Blaine confesó.

–¿Amigo? –Los dos preguntaron a la vez.

–Sí, amigo.

Simon notó que el rumbo de la conversación estaba incomodando al chico, por lo que carraspeó para que su marido se acordara que él estaba presente y los presentara oficialmente. El menor de los Anderson le agradeció el gesto con una sonrisa y los cuatro estuvieron hablando de otros temas y Weston no volvió a ser nombrado.