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Quiero ser padre.

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Disclaimer: Algunos personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros. El resto de ellos son propiedad de Kishimoto-sama. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno.

Sumario: Envidia era algo que Sirius nunca pensó sentir al ver a James con Harry, pero era verdad y éste sentimiento creció hasta que lo hizo tomar una decisión: adoptar un bebé. No encontrando respuestas en su mundo, él se aventura a otros y justo antes del Halloween de 1981, Sirius recibe la llamada que estaba esperando.

Negando la petición de sus amigos de ser su encargado secreto, Sirius Black viaja este lugar lejano, Konoha, en busca de su nuevo hijo. Un hermoso bebé rubio de ojos azules y con extrañas cicatrices en ambas mejillas.

Parejas: Sirius Black/Severus Snape. Lucius Malfoy/Remus Lupin.

Aclaraciones y Advertencias: UNIVERSO COMPLETAMENTE ALTERNATIVO. Probablemente Mpreg, mucho OOC… y Sirius siendo Sirius.

Aclaraciones de lectura:

-Letra normal: dialogo, relato.

-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.

-Letra en 'blah': Será el inglés en Konoha y japonés en Inglaterra.

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Capítulo 23: Examen Chuunin (Primera Parte)

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Sirius sonrió, tomó el paquete que le habían traído las lechuzas y después convocó algo de agua y alimento, dejándolas en la ventana, para que coman antes de irse. Con el paquete bajo el brazo, el animago fue a despertar a su hijo. Naruto dormía despatarrado en su cama, con la boca abierta y un hilo de baba colgándole al costado.

-Naruto, hijo –susurró, sacudiendo un poco el cuerpo del niño-. Despierta, que tengo algo especial para ti.

El rubio abrió un ojo, después frunció el ceño y se dio vuelta en la cama.

-Anda, vamos –rió Sirius.

-Diez minutos más –masculló inteligiblemente.

-Bueno, puedo darte esos diez minutos, pero mientras tanto… ¿Qué hago con este regalo que acaba de llegar?

Sirius sabía que eso iba a picar el interés de su hijo y, efectivamente, Naruto se dio media vuelta y volvió a abrir un ojo.

-¿Qué regalo?

-De tu cumpleaños.

Ambos ojos ahora estaban abiertos.

-¿No me diste ya un regalo en mi cumpleaños?

-Sip, pero ese era un regalo que Severus aprobaría, este es medio un secreto. Algo que te escogimos tu padrino James y yo.

Naruto se incorporó en la cama y miró el paquete que traía su padre en sus manos. Sus ojos se abrieron como platos al ver el tamaño.

-E-Eso parece... parece grande… como una… -Lo miró con incredulidad. –una escoba.

El hombre sonrió.

-¿Por qué no lo compruebas?

El niño no perdió tiempo en romper el paquete que envolvía su regalo y casi se desmayó cuando vio la Saeta de Fuego. La mejor escoba hecha nunca, que había visto la última vez que fue al Callejón Diagon. Él y Harry habían babeado en la vidriera de los materiales de Quidditch por una hora, hasta que Severus los arrancó de ella.

-No puedo creerlo –susurró-. Me la compraste.

-Bueno, Harry y tú tenían prácticamente estrellas en los ojos cuando la vieron aquella vez, así que James y yo hicimos algunos cálculos y llegamos a la conclusión que podíamos permitirnos comprarles una a cada uno.

-¡Gracias, papá! ¡Gracias! –chilló Naruto, saltando de la cama, para abrazar al mago.

Sirius rió con fuerzas y abrazó a su hijo, encariñado. Hace mucho que su bebé no lo abrazaba de esta forma, en vista de que ya estaba "grande", Naruto evitaba estos tactos cariñosos de "bebé". Él lo entendía, era una de las cosas que hacían los niños al crecer, pero dolía en un cierto punto.

-¿Estás feliz?

-¡Claro que lo estoy! –Le sonrió de oreja a oreja. –Aunque creo que papi va a matarte.

-Bueno, gracias por tu apoyo –hizo un puchero-. Te recuerdo que esto debe ser un secreto, porque no sólo yo salgo perdiendo si es que Sev se entera que te di un regalo tan caro, sino tú también, porque va a querer devolverla.

Naruto abrazó su escoba como si fuera su tabla salvavidas.

-Esto será un secreto entre ambos, papá –dijo con cara seria.

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Hoy era el día del examen, así que Naruto programó su reloj muggle para levantarse temprano. Una vez que estuvo arriba, demasiado temprano si le preguntaban, se lavó la cara, se cepilló los dientes y luego fue por la ropa que había preparado ayer. Un pantalón negro, sus sandalias de shinobi y una remera roja, con la palabra "Gryffindor" en la espalda y el escudo de la Casa en el frente. Porque a pesar que él hoy iba a un examen para convertirse en un Chuunin, Naruto le seguía siendo fiel a su Casa. Completó su traje con unos guantes sin dedos negros y para finalizar, su venda de la Hoja.

La miró reflejada en el espejo, mientras se la ajustaba en la frente. Todavía recordaba el día en que el pervertido se la había dado.

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Naruto respiró agitadamente, todavía recuperándose de la última prueba a la que Jiraiya-sensei lo había puesto. Pero él acababa de decir que era la final, así que él estaba derrumbado en el piso, mirando como el Sannin rebuscaba algo entre sus trajes.

Sus cejas se levantaron al notar una tela negra, con una placa en el frente.

-Esto es tuyo ahora, Naruto –dijo Jiraiya, alcanzándoselo al muchacho.

El rubio estiró una mano, para tomarla con algo de duda, pero Jiraiya se la sacó de su alcance.

-Esta no es cualquier banda con una placa insignificante, Naruto. –La seriedad en su rostro lo sorprendió. –Al tomar en tus manos esta banda, te conviertes en un Genin de Konoha, un shinobi que honrará la placa y luchará por el bien de su aldea y el Hokage.

-Pero yo…

-Sí, sé que tu caso es especial –lo cortó-. Pero no por eso quiero que te tomes a la ligera ser el poseedor de esta banda, Naruto. En los años muchos han buscado tener una y nunca lo lograron y aquellos que lo hicieron dieron todo, hasta su vida, para honrarla. Para honrar a Konoha. Así pues, tú, como dueño de una, debes llevarla con orgullo y obedecer, en medida que puedas, lo que significa tenerla. ¿Entiendes?

-Hai.

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Él no lo entendió muy bien en ese entonces, pero ahora sí.

Colocando los kunai y shuriken en la bolsa atada a su pierna, y su varita en el compartimiento en su brazo, Naruto dio por terminado su preparación y bajó a la cocina. Sonrió a ver a su padre medio dormido, pero con su desayuno ya listo.

-Ey –saludó Sirius, abriendo los brazos, Naruto aceptó el gesto y abrazó a su papá, sonriendo de lado cuando el mayor puso un beso en su cabeza-. ¿Hoy es el gran día, eh?

-Yeah, hoy comienza.

-¿Y qué tal estás? ¿Crees que puedas comer algo del rico desayuno que te hice?

Naruto hizo una mueca, mirando los cereales, el jugo, los huevos fritos y la leche en la mesa.

-Mi estómago parece lleno de mariposas, no creo que pueda.

-Pero más tarde te vas a arrepentir si no comes nada. Vamos, intenta al menos la leche y los cereales.

-Hai~

Media hora más tarde y con los buenos deseos de Sirius, el muchacho abandonó su casa y fue a reunirse con su grupo.

-¡Yo! –saludó Naruto al resto del equipo 7, levantando una mano. Él había tomado el hábito de saludar de esa manera, copiando a su sensei.

-Oh, viniste –suspiró Sakura.

-Er… ¿llego tarde o algo?

-No, no –se ruborizó-. Supongo que estoy nerviosa, sólo eso.

-Bueno, vayamos al edificio –dijo Sasuke, sin más preámbulo.

Los tres marcharon a paso lento, puesto que estaban justo a tiempo, Kakashi les había dicho que los esperaba ya en el edificio. El equipo dudaba un poco de esto, puesto que conocían de la tendencia crónica a ser retrasado de su sensei, pero acordaron verlo allá. Total, si no se presentaba a tiempo, igual se podían ir solos.

Una vez dentro del edificio del examen, no hicieron caso de los otros Genin que los miraron con desprecio, sobre todo a Naruto, por sus ropas extrañas y por el "palito" que llevaba en su brazo. Tenían que subir un par de escaleras para llegar y en el segundo tramo, notaron una conmoción, con otros muchachos rodeando una puerta.

-¿Eh? ¿Qué pasa? ¿Hay dos sitios para examinar? –preguntó Naruto, ladeando la cabeza, confundido.

-No, sólo hay uno, ¿Por qué? –quiso saber Sakura, que ya estaba yendo hacia el grupo, pero se detuvo al escuchar la voz de su compañero.

-Uh, bien –Frunció el ceño. -¿No decía en el papel que el sitio era el trescientos y algo? Estamos en el segundo piso.

Sasuke sonrió de lado, asintiendo, ya que el rubio había notado lo mismo que él. Sakura, por otro lado, se ruborizó ante su error.

-Sigamos –dijo Sasuke, tomando la delantera.

Naruto hizo dos pasos en la escalera y después miró hacia donde estaban los otros.

-¿No deberíamos avisarles que están en un error? –preguntó Black.

-No, Naruto –dijo Sasuke, sin detener su marcha-. Esto es un examen en que cada pequeño detalle se tiene en cuenta. Si esos que están allí creen que ese es el sitio de examen, es porque hay algo o alguien que les quiere hacer creer eso.

-Wow, que cruel.

-No es cruel, es un examen.

Naruto se encogió de hombros y siguieron su camino hacia el tercer piso y después buscaron el aula indicada. Mucho a la sorpresa de los tres, su sensei los esperaba en la entrada, a tiempo.

-Bien, me maldecirán. ¿Sabes que puede ser de mal agüero para nosotros que llegues temprano justo hoy, sensei? –preguntó Naruto.

-Ja, ja, ja –rió sarcásticamente-. Muy gracioso, Naruto-kun. –Los miró seriamente. –Bien aquí están los tres. Debo decirles que no tuve muchas esperanzas para ustedes tres en un principio, por las circunstancias particulares en la que se formó este equipo; pero me probaron mal y estoy muy orgulloso de decir que me equivoqué. Sobre todo tú, Naruto. –Su ojo se arrugó en forma de U. –Por la forma que me contaron que te criaste, pensé que ibas a ser un malcriado, arrogante y que arrugarías la nariz en desdén si teníamos una misión D de limpieza.

Naruto bufó desdeñoso.

-Gracias por pensar tan bien de mí –gruñó.

-Ya te dije que me probaste mal –dijo con humor en la voz-. Bueno, no los retraso más, pueden pasar. Buena suerte.

Desapareció en una nube de humo. Los tres Genin se miraron, cabecearon y entraron al sitio de la primera prueba. Adentro estaba lleno de personas, de todas las edades, con los trajes más extravagantes y con diferentes grados de hostilidad.

-¿Naruto? –El rubio se dio vuelta y vio que un muchacho con un perro entre su ropa lo miraba con curiosidad.

-¿Sí? Soy Black Naruto.

-Soy Inuzuka Kiba. –Se acercó. –Escuché muchas cosas de ti, pero hasta ahora no te había conocido. –Estiró una mano y Naruto se la estrechó. – ¿Así que vienes del otro mundo donde el chakra se llama magia, eh?

-Yep, pero soy de aquí, en realidad.

-Sí, sí, algo escuché. –Vio que Naruto miraba algo en su espalda y Kiba se giró. –Ah, estos son mis compañeros de equipo, Hinata-chan y Shino.

-Un placer –dijo el rubio, con una sonrisa radiante.

Hinata se puso roja como un tomate y Shino dio un cabeceo.

-Ho-Hola, Na-Naruto-kun –saludó la muchacha.

Black enarcó una ceja.

-No le hagas mucho caso, es un poco tímida –susurró Kiba en tono confidencial.

-¡Hola, Naruto! –saludó una voz jovial, mientras que un brazo rodeaba sus hombros. Era Ino. -¿Cuándo era que dijiste que era esa fiesta… Hal-wen? Muero por volver a probar las cosas deliciosas que se preparan en tu mundo.

-Es Halloween, ¿y tú no estabas a dieta, Ino-cerda? –siseó un voz.

-No estoy hablando contigo, frentona –contestó con frialdad.

Ambas chicas se fulminaron con la mirada, intercambiando rayos de electricidad con los ojos.

-Er… ¿me perdí de algo? –preguntó el rubio, confundido.

-Ellas eran amigas, pero se pelearon por el Uchiha. Que molesto –suspiró el Nara, parado detrás de Naruto.

El mago enarcó una ceja en dirección del moreno y Sasuke le dio la peor de sus miradas, con un ligero rubor en su mejilla.

-Ey, ey, ¿no creen que están siendo muy ruidosos?

Era un muchacho sobre la edad de Lucas el que les habló. Se presentó como Kabuto y el mago miró interesado las tarjetas que tenían los datos de los otros shinobis.

-Wow, me gustaría tener algo así, papá Severus siempre me dice que tengo que conocer a mi enemigo antes de enfrentarme con él. Estuvo muy trastornado cuando fui seleccionado en Gryffindor, porque teme que "la tonta ímpetu" de los de mi Casa se me pegue.

El resto de los Genin le dieron idénticas miradas de confusión, puesto que no sabían nada del sistema de selección de Hogwarts. Naruto rió tontamente, rascándose la cabeza y un tanto ruborizado por la vergüenza.

-Ah, Black Naruto –dijo el Genin de anteojos, con un brillo siniestro en ellos-. Tu tarjeta es una de las más vacías, puesto que me fue imposible conseguir información de más allá de tu aparición en la Aldea, hace un par de meses.

-Sí, bien. El mundo de los magos y este está separado por algo, estaría preocupado si es que encontrabas información de mi vida en Inglaterra. Te creería un espía o algo –sonrió.

Kabuto le devolvió la sonrisa y después tragó saliva.

-¿Y qué tienes de él? –preguntó Sasuke.

-Black Naruto: un shinobi que tuvo una prueba particular en otro mundo, para convertirse en Genin de la Hoja. Después de los exámenes de la Academia este año, vino a reunirse con sus otros dos miembros de equipo, Uchiha Sasuke y Haruno Sakura, bajo las órdenes de Hatake Kakashi. No se le conoce ningún Jutsu especial y a pesar que se sabe que puede usar la magia, nunca lo ha hecho frente algún shinobi que no sea de su equipo.

-Y nunca lo voy a hacer –Se encogió de hombros, ante la mirada calculadora que Kabuto le dio. –El Hokage me lo prohíbe, a no ser que sea de vida o muerte. Si vine para ser shinobi, debo usar artes shinobi, o eso es lo que me dijeron.

La charla fue cortada con la llegada del equipo de Morino Ibiki. Sus examinadores.

Quince minutos más tarde, Naruto se encontraba ante el peor de sus predicamentos. Frente a él tenía una prueba, una escrita, de una sola hoja. El respondió las que sabía lo mejor que pudo, pero eso era sólo tres de nueve preguntas. Era por eso que ahora tenía a un mini-Sirius en su hombro, vestido con una túnica roja, con cuernos y cola del mismo color, quien le decía que use magia para copiarse, y en su otro hombro estaba un mini-Severus, vestido de blanco y con el ceño fruncido, que le decía que copiar no era un acto de un Gryffindor.

Así pues, ¿Qué hacer?

-¿Recuerdas ese hechizo que te enseñé antes que entres a Hogwarts? –susurró mini-Sirius-. ¡Úsalo! ¡Aquí nadie sabe de magia, no te atraparán!

-¡No apoyes a Naruto para que haga trampas, Black! ¡Copiar es deshonesto! ¡Él debió estudiar para responder esas preguntas!

Naruto le dio una mirada incrédula a mini-Severus. ¿Estudiar, cuando? ¡Si Jiraiya era pésimo para la teoría y cuando llegó aquí en lo que menos pensó era en leerse un libro de teorías shinobi!

-Awww, pero mini-Sev~ ¡Es eso o reprueba! –Mini-Sirius se cruzó de brazos y miró con ojos de cachorro al pocionista.

-¡He dicho que no!

-Oh, vamos. –Los ojos de mini-Sirius brillaron con malicia, su cola roja que se movía de un lado a otro. -¿Es que estás haciendo este teatro porque quieres que te convenza?

Los ojos de mini-Sev se abrieron como platos y quiso chillar, pero mini-Sirius lo saltó y comenzó a besarlo con pasión.

¡Por Merlín! ¡Mi cabeza está muy mal si imagino a mis padres haciendo eso en un momento como este! Pensó horrorizado. Mmmhhh… pero ahora que ellos están distraídos, creo que puedo…

Su pensamiento se cortó, mientras deslizaba su varita de su brazo sin que nadie lo vea. Masculló el encanto que su papá le había enseñado y el examen de Sasuke (quien él sabía que era un genio) comenzó a copiarse en su hoja. Era un hechizo que traspasaba tal cual las letras que estaban en la hoja de la persona que tú elegías. Era perfecto para copiar si es que no tenías profesores que sabían el encanto, tales como Binns, no así con McGonagall.

-¡Así se hace, mi hijo! –chilló mini-Sirius, mientras sostenía a mini-Sev, quien tenía los ojos en forma de corazones y la cara roja como un tomate.

Naruto le sonrió a mini-Sirius y después le guiñó un ojo. El pequeño le dio un pulgar para arriba, antes de desaparecer junto con el "buen" mini-Sev en sus brazos. El muchacho suspiró contento y se dispuso a esperar a la décima pregunta. Una vez que terminó el tiempo e Ibiki-san comenzó con su discurso, debió admitir que lo puso un poco nervioso. Él no sabía mucho de la teoría shinobi, pero estaba confiado en que podía pasar, lo mismo debieron pensar Sakura y Sasuke, porque ninguno de los dos levantó la mano, para darse por vencido.

Cuando el examinador les dijo que era una pregunta trampa, la ceja derecha de Naruto crispó. Eso era algo típico de su papá Severus y por un momento se preguntó si este hombre y su padre no tuvieron el mismo profesor cruel; pero no tuvo mucho tiempo de morar en eso, porque una mujer de vestimenta escandalosa (él todavía no se acostumbraba a la ropa muggle sobre las túnicas) les anunció que les enseñaría el lugar de su próximo examen.

-Ek, este lugar luce espeluznante –masculló Naruto, inconscientemente dando un paso hacia atrás, para colocarse en la seguridad de sus dos compañeros de equipo-. Me recuerda al Bosque Prohibido, pero aquí no está Hagrid para que entre con nosotros.

-¿Hagrid? –preguntó Sakura.

-Un mitad-gigante, amigo de mi papá en mi mundo. Es el guardabosque de mi escuela.

-¿Qué quieres decir con mitad-gigante?

-Oh, bien, nunca pregunté cómo es el asunto, pero su papá era… -Naruto paró de hablar, porque un kunai pasó rozando su mejilla, haciendo un ligero corte.

En un abrir y cerrar de ojos, Mitarashi Anko estuvo a su lado.

-Parece que no me estabas prestando atención, ¿uh? Tsk, tsk, tsk, muy mal –gruñó, acariciando su cuello y dándole una mirada enfadada.

Naruto tragó saliva.

-Lo siento, señora –chirrió.

-Nada de señora –Frunció el ceño. –Soy soltera y sin compromiso.

Así pues, luego de este episodio, de un hombre espeluznante con lengua larga, de firmar unos papeles que al parecer eran sus testamentos, los niños fueron despedidos. La prueba era temprano a la mañana siguiente. Dentro del bosque, donde podrían morir.

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Obviamente, el nombre "El bosque de la Muerte" no le sentó para nada bien a Sirius Black y se la pasó buscando toda la noche los diferentes elementos que su querido hijo podría necesitar en ese lugar. Naruto suspiró y lo dejó aumentar más la montaña de cosas. Él lo único que tenía que preocuparse en empacar eran sus ranas de chocolate, porque según la mujer ligera de ropa, iban a estar cinco días allí dentro y Naruto Sirius Black no iba a vivir tantos días sin sus amadas ranas.

-Bien, creo que tengo todo.

Naruto le dio otro mordisco a la rana de chocolate que tenía en la mano y se giró para ver lo que había preparado su papá. Sus ojos se abrieron como platos al ver que la montaña de cosas llegaba casi al techo.

-¡¿Y dónde crees que voy a meter todo eso?! –chilló-. ¡Me voy a una prueba de supervivencia por cinco días, no me mudo de casa!

-¡Pero es todo lo que pensé que necesitabas y eso que quité muchas cosas! –exclamó defensivo.

-¡Ah, no! ¡Yo no me estoy llevando todo eso! –Señaló airadamente la pila. -¡No nisiquiera si le haces un encanto insondable a mi mochila! ¡Redúcelo a la mitad!

-¡Pero mi niño hermoso…! ¡Papi se preocupa por ti, ¿y así le pagas?!

-No voy a llevar todo eso, Sirius Orión Black y es mi última palabra.

Sirius gruñó y se quejó en voz baja, mientras seleccionaba las cosas que no creía necesario. ¿Por qué no quería llevarse el paraguas? ¡Podría llover! ¿Y qué hay de los libros de lectura? ¡Cuando se aburriese en ese bosque se iba a arrepentir de no llevarlos! Gruñó mientras sacaba los tres juegos de pijama, las sábanas y las colchas. ¡Tenía que cambiarse de ropa para dormir y las sábanas estarían sucias después de cinco días!

Además, Naruto había sonado aterrorizantemente como su querido Severus cuando lo llamó por su nombre completo.

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*Al día siguiente*

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-Hola, chicos –saludó Naruto, con una sonrisa forzada, mientras se reunía con sus compañeros de equipo, en las entradas al Bosque.

-Hm, hola Naruto. –Los ojos verdes de Sakura vacilaron. –Hola, Black-san.

-Ey, pelirosada.

-¿Por qué está usted aquí? –preguntó Sasuke, frunciendo el ceño.

-Hola a ti también –dijo Sirius, angostando sus ojos-. Vine a darle ánimos a mi bebé.

-Papá~ -gimió Naruto, mortificado. Esperaba que ninguno de los otros Genin haya escuchado la palabra "bebé". ¿Podría su padre avergonzarlo más?

-Pero, Black-san, los civiles no pueden estar aquí en el sitio de la prueba –masculló Sakura.

-Corrección, le pregunté al Hokage y me dijo que el sitio es dentro del Bosque, así que no hay problema en que venga a despedir a mi hijo antes que entre.

-Oh.

Sakura y Sasuke se miraron y después miraron a Naruto. El rubio gimió y enterró su cara en sus manos.

-No lo digan, ya lo sé –siseó entre sus manos.

-Oh, vamos –rió Sirius, acariciando la espalda de su hijo.

A pesar de lo que acababa de decir, esa razón por la que vino era sólo la mitad. Después de todo, su hijo iba a estar cinco días allí dentro, con Genins de otras Aldeas, unos shinobis que no dudarían en meterle un kunai en la tripa a su hijo, con tal de pasar la prueba. Sus ojos grises viajaron por las caras de todos los Genin que rodeaban al equipo 7 y no notó mala voluntad en ninguno. Sin embargo, aquellos que tenían el símbolo de la Lluvia y ese de anteojos con el de la Hoja hacían que sus sentidos de Auror se erizaran.

Apretó el agarre que tenía por la camiseta de su hijo.

-¿Tienes tu espejo para comunicarte conmigo, verdad hijo?

-Sí, papá –gimió exasperado-. Lo tengo en el bolsillo de adelante de mi pantalón, para sacarlo lo más rápido que pueda, si es que pasa algo.

-Bueno, no dudes en llamarme por cualquier cosa, aunque sea para decirme cómo estuvo tu día o si hay alguna técnica muggle de supervivencia que necesites saber.

-Hm, para eso estamos nosotros, Black-san –aseguró Sakura.

-Lo sé –sonrió-. Pero a veces es difícil que un mago entienda si es un muggle quien se lo explica. Naruto aprendió a hacer un fuego recién cuando su sensei, Zabuza, se lo mostró antes de venir. Aún así, su papá Severus tuvo que explicarle mejor, para usar fósforos en vez de encendedor; y ni que hablar cómo escoger las ramas adecuadas.

-¡Basta, papá! –masculló ruborizado el muchacho.

Sasuke le mandó una sonrisa maliciosa.

-¡Bueno, mocosos! –La voz de Anko se hizo escuchar. – ¡Párense cada grupo frente a la puerta que les toca, este segundo examen para ser Chuunin está por comenzar!

Continuará…

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-.-Importante: fíjate que te molestó en mi fic y que te agradó. Dímelo. Pero trata de mantener la cortesía y hazlo de una manera que pueda entender.-.-

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Notas de Uko-chan: ¡¡¡Hola!!!

Antes que nada, lamento mucho el retraso, pero avisé que me iba a una fiesta de Halloween y fue un fin de semana, y con mis tiempos, yo solamente escribo los findes, así que me fue imposible tener el cap para la semana pasada. Pero aquí está, así que no me gimoteen ¬¬

Debo decir… ¡es un poco difícil escribir a este Naruto! Creo que la mayoría estamos acostumbradas al tonto del manga XD Pero como Naruto es maduro y mucho más inteligente (porque tuvo alguien que explotó esa inteligencia!) me cuesta un poco hacerlo interactuar con los shinobis de Konoha. Esperanzadoramente, me quedó bien.

¿Qué dicen ustedes?

Por otro lado… ¡¡¡MAÑANA ES EL GRAN DÍA!!!

LOL.

Sí bien, esto emocionada, mañana subo el prólogo de mi nuevo fic. El x-over de HP y Twilight.

Espero verlas allá también.

¡¡¡Gracias Ros Potter por betear este cap!!!

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¡Hey, espera! Si ya has leído todo, por favor, pásate por mi LiveJournal, donde encontrarás divertidos retos que he estado escribiendo.

Aquí: h t t p : / / utenapuchiko. livejournal. com (solo recuerda quitarle los espacios ;D)

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Atte: Uko-chan!

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