Londres, enero de 1930.
– Luis, podrías pasarte en aquel pupitre que está desocupado, – pidió el profesor a un compañero de clase que estaba al lado de Ricky – Emma puedes sentarte en el pupitre donde estaba Luis – Emma no podía creer que se iba a sentar al lado de Ricky, ¡Dios mío qué maravilloso! Nunca pensó estar tan cerca de Ricky si asistía al mismo colegio y ahora ella iba a estar todos los días a lado de él.
– Muy bien comencemos con la clase de historia, abran su libro en la página 95, – todo los alumnos abrieron su libro en la hoja correspondiente – Edward por favor, leernos en voz alta el quinto capítulo.
– Richard, – Eleonor estaba temerosa pues el Duque la había llevado a su departamento – por favor no me lastimes. – había dicho cuando entro en la sala.
– No pienso lastimarte, – dijo tomándole el rostro cariñosamente – no sabes cuánto te he extrañado, esperaba recibir noticias tuyas cuando regresarás de Escocia, – beso delicadamente su mejilla hasta llegar a sus labios y Eleonor tembló cuando le dio un beso más apasionado. – ¿Por qué estás temblando? Te necesito, vamos a la alcoba.
– Por favor no, no por favor. – Eleonor se resistía, ya no deseaba seguir más con aquel hombre.
– ¿No estarás jugando conmigo verdad? Sabes que conmigo nadie juega, – la miro fijamente a los ojos y ella volteo la mirada y él con su mano tomo su mentón y la hizo voltear para que lo mirará a los ojos, – ¡¿Qué demonios estabas haciendo en el colegio de mis nietos?! Te había dicho que debes de tener mucho cuidado que nadie te vea.
– No fui hasta al colegio, me quede en el estacionamiento, nadie sabe que estuve ahí. Además tenía cosas que hacer aquí a Londres y Terruce me trajo. No pienses mal por favor.
– Solo te pido que no me engañes Ely, yo te amo y podría darte todo lo que tú deseas.
– Solo deseo estar con Terruce, he estado muy feliz a lado de él.
Esmeralda Miller, la empleada estaba en la cocina y escuchaba todo lo que se decían, mientras hacia sus labores domésticos.
– No le has dicho nada a Terruce que eres mi amante ¿Verdad?
– ¡No! ¡Claro que no!
– Más te vale no decirle ni una palabra a Terruce, porque nunca te lo perdonaría y soy muy vengativo Eleonor, ni se te ocurra decirle nada. – Eleonor movió la cabeza negativamente – vamos a mi alcoba, deseo hacerte mía nuevamente.
– Richard, no me trates como si fuera una cualquiera, por favor, no me trates así, – comenzaba a llorar – tengo dignidad, trátame con respeto.
– ¡Sabes perfectamente qué no puedo darte un maldito anillo de diamantes en tu dedo anular! ¡Porque estoy casado! ¡Aun si fuera viudo! No puedo tratarte como si fueras mi esposa. – se altero y vio la mirada de miedo en Ely y trato de tranquilizarse – No puedo dejar de pensar en ti desde que llegaste a Inglaterra hace un par de meses, te metiste a mis aposentos ¡No me digas que soy yo que no te trata con dignidad! Sabiendo que tú fuiste la que te me ofreciste.
– Tú sabes lo que yo haría por esta a lado de Terruce y de mis…
– ¡Cállate! ¡Tú no eres nada de ellos! Y ni se te ocurra llamarles a mis nietos de esa manera. – La tomo fuertemente y ahí mismo la despojo de su ropa – ¡¿Quieres estar con Terruce, con mi hijo Terruce?! ¡Está bien, trato hecho! ¡Pero te costara muy caro y aun más si estas con mis nietos! Pero los veras bajo mis condiciones. – le desabotono el vestido y Eleonor simplemente se quedo paralizada, completamente en shock mientras las manos de él viajaban por todo su cuerpo casi semidesnudo.
Esmeralda veía como la señora derramaba lágrimas, era claro que la señora no deseaba tener intimidad con él, pero la tenia amenazada, deseaba salir a la sala para interrumpir aquello, era algo tan grotesco ver que una hermosa mujer tan famosa, toda un actriz consagrada sufriera de abuso sexual.
– Hazme el amor apasionadamente, y yo te recompensare, no te quiero como una estatua, hazlo bien como nuestro primer encuentro – Eleonor sabía que no tenia escapatoria, no podía luchar contra aquel hombre y no deseaba alejarse nuevamente de Terry ni de los niños, así que lentamente comenzó a desbotonar la camisa mientras que él la despojaba completamente de su ropa interior y sentía sus dedos largos dentro de ella.
Todos en el salón de clases estaban copiando de su libro de historia un resumen de lo que acababan de leer, cuando Emma volteo y le dio una sonrisa a Ricky.
– ¡Es una sorpresa verte aquí! – Dijo Ricky en un susurro – nunca me imagine que estudiarías aquí. Estoy sorprendido.
– En realidad, tu abuelo fue quien me escribió aquí. – Emma también hablaba en voz muy baja para que el profesor no la escuchara.
– ¿De verdad? ¡Es grandioso! Siempre he creído que mi abuelo es una excelente persona y muy generosa.
– ¡Richard Grandchester! ¡Emma Miller! – Vocifero el profesor – Podrían compartir su plática con todos los demás.
Ricky se levanto de su asiento asustado cuando golpeo con su vara su pupitre. – Lo siento – Emma también se levanto asustada.
– Jovencita Miller, estoy casi seguro que cuando llego aquí, el Director de este prestigiado Colegio le informo acerca del respeto y la disciplina detalladamente, le comento que está prohibido hablar en clases ¿No es verdad señorita Miller?
– Lo siento mucho. – Emma realmente estaba asustada del ver ese rostro enfadado de su nuevo profesor.
– Por esta ocasión pasaré de alto esta falta de respeto a mi clase, pero a la siguiente no será igual, puede sentarse – Emma se sentó realmente avergonzada, pues sus nuevos compañeros de clase la miraban fijamente.
– ¡Grandchester! – Se dirigió a Ricky con severidad – Sin embargo usted conoce perfectamente las reglas del colegio. – Ricky trago en seco y simplemente bajo la mirada – no deseo que en el primer día de clases lleves a tus padres un reporte de indisciplina, ni deseo suspender su horario de recreo, así que te quedaras un momento cuando terminen las clases para hablar seriamente contigo. ¿Entendiste?
– Si profesor.
– Toma asiento.
Era medio día cuando sonó la campana para salir a recreo y todos rápidamente salieron del salón de clases.
– Ricky – dijo Emma con timidez cuando vio que Ricky guardaba sus libros y estaba ya listo para irse – lamento mucho lo que paso con el profesor, por mi culpa van a castigarte.
– ¿Por tú culpa? – Pregunto Ricky con una sonrisa – si yo fui el primero que te dirigió la palabra, estaba tan sorprendido en verte que no me pude contenerme a preguntarte. – Emma sonrió de alegría de saber que no estaba enojado de que el profesor le llamara la atención. – ven salgamos, te voy a presentar a mis amigos.
– Ricky – hablo ella con temor y él volteo a verla antes que salieran del salón de clases. – No le digas a tus amigos que soy la hija de la mucama de tu abuelo… – él la miro con extrañeza y se acerco a ella.
– No te preocupes, diré que eres un familiar lejano. ¿Estás de acuerdo con eso? – Emma movió la cabeza afirmativamente y ambos salieron al jardín del colegio donde había varios juegos y Ricky llamo a sus amigos para presentarle a Emma.
El Duque estaba completamente feliz, estar con Eleonor en su lecho era estar en la gloria, volteo su rostro para ver a su mujer que estaba boca abajo y su rostro del otro lado. Volvió acariciar su espalda desnuda.
Nueva York finales de julio de 1917
Llegue a la Audición muy temprano, pero al llegar a la sala y registrarme, la secretaria me miro muy seriamente.
– ¿Terruce qué haces aquí? – Me pregunto anonadada. – Se supone que estás vetado de Broadway, no puedes hacer audición.
– Tengo una invitación de Robert Hathaway – le extendió el papel y la secretaria lo tomo desconfiada.
– Muy bien, necesito preguntarle a los socios de Robert, si ellos dicen que no hay problema… te daré una ficha para hacer la audición. – Terry dio un asentamiento de cabeza y la señorita se levantó tocando la puerta que estaba atrás de ella y entro enseguida, pasaron un par de minutos y finalmente salió – Ya pregunte y me dicen que puedes hacer la audición, buena suerte .– y me entrego una ficha.
– Gracias – entre a otra sala, ahí vi que había muchísima gente para hacer el casting, – ¡Dios mío, no puede ser! Nunca había visto tanta gente para hacer un casting. – vio un lugar desocupado en una esquina y sentó. Saco el libreto de Hamlet y empezó a estudiarlo, no debía de equivocarse en absoluto.
– Yo te conozco – dijo un joven actor – ¡¿Tú eres Terruce, el hijo secreto de Eleonor Baker?!
– ¡¿De qué demonios estás hablando?! – Se alteró Terruce y todos los demás voltearon a verlo.
– ¿Qué es lo que está haciendo ese hombre aquí? Supe que lo habían vetado de Broadway. – Hablo otra persona que estaba atrás de mí.
– Debe ser por la influencia de Eleonor Baker, se habla de que puede ser su madre o peor aún ¡Su amante! Me imagino que por esa razón él está aquí.
– ¡No sé cómo se atreve a venir aquí! Esta es una respetable compañía teatral, ¡No deberían de permitir que entre una persona como él aquí! Supe que él es un alcohólico y que dejo votada la obra de Romeo y Julieta. Perdieron mucho dinero, no debería de estar aquí.
Sólo me quedaba en silencio, sabía que sí armaba un pleito hasta aquí llegaba, sabían que me querían provocar para arruinar mi casting, pero qué difícil es mantenerse calmado cuando la demás gente habla atrás de ti. Con ganas de partirles la cara a todos los que estaban ahí. Pero no era la primera vez que me ocurría eso, siempre en la escuela me habían tachado de rebelde y que rompía las reglas un millón de veces, ahora es tiempo de hacerse de oídos sordos.
– Su padre es muy influyente, estoy seguro que sí le dan el papel es porque su padre pago para que su hijo tenga el papel, ya saben que ellos con su maldito dinero pueden comprar cada uno de sus caprichos.
– Claro entre su amante y su padre bien cualquiera puede otorgarle el papel para su hijito.
Poco a poco los estaban llamando para hacer el casting, las horas pasaban lentamente y la gente disminuía, era ya muy tarde, afortunadamente no tenía presentación el día de hoy. Estoy completamente enojado, me pregunto ¿Si me irán hacer la audición o qué?
– Terruce, Sonia ustedes serán los últimos, prepárense. – Dijo un señor de barba crecida y un poco desalineado, se dio la media vuelta y salió.
– ¡Vaya! Creí que nunca me iban a adicionar. – Comente con sarcasmo y Sonia dio una tremenda carcajada.
– Creo que te están poniendo a prueba – comento quien sería mi compañera en el casting. – ¿Están probando tu resistencia? – me guiño el ojo.
– Supongo que tienes razón, – le correspondió con una sonrisa de medio lado.
– Mi nombre es Sonia – Me extendió la mano para saludarme – creo que seré tu compañera. Espero ser una digna compañera para ti.
– Mi nombre es...
– Terruce Grandchester, ya lo sé. – seguía sosteniendo mi mano – Quien no sabe quién es Terruce Grandchester por sus presentaciones, o por los artículos amarillistas hacia tu persona.
9:30 más de doce horas había estado ahí cuando finalmente me llamaron. Tenía razón Sonia, sabía que aquellos hombres con quien alguna vez había trabajado me estaban provocando, era claro que aún no habían olvidado lo de hace casi tres años. Pero esto significaba sólo una cosa más, que tendría que dar lo mejor de mí mismo para sorprender a los socios, Director y al dueño de Stratford. Y que nadie diga que su famosa madre, o su influyente padre le consiguieron el papel, debo de mostrarme a mí mismo ¡Que soy el mejor actor! Y callarles la boca a todos.
Al finalizar la audición, realmente todos los presentes quedaron maravillados, había dos prospectos para el papel de Hamlet y pensaron que Terruce no lo iba a superar, pero cuál fue su sorpresa que llenaron sus expectativas y hasta más, no había duda Terruce era el indicado para el papel principal, Robert Hathaway se sentía realmente feliz y muy orgulloso, era claro que el muchacho había madurado a pasos agigantados y que las malas críticas ahora lo hacía mejorar aún más su presentación. Será grande.
Llego a casa, estaba orgulloso, sabía que tendría el papel, fue hasta la habitación de Susana y le platicó todo lo que había pasado. Ambos se abrazaron.
Paso una semana, en ese tiempo apenas hablaba con mi padre, estaba tan enojado con él, cada vez que llegaba me iba a mi habitación o me iba a ver a Susana y ayudarla en lo que deseaba, pero una tarde cuando comían finalmente el Duque hablo seriamente conmigo.
– Terruce, he arreglado todo referente a Eleonor, para que la prensa deje de escribir rumores referente a ella y de ti. – Yo simplemente estaba cortando mi carne sin decir ni una palabra, pero el Duque se dio cuenta de mi indiferencia, así que se altero un poco – ¡Por dios Terruce! – Golpeo la mesa con el puño el que hizo que me sobresaltara – ¡Es mucho pedirte que seas discreto cuando veas a esa mujer!
– ¡¿Esa mujer?! ¡Esa mujer es mi madre! ¡Comprende que la necesito! Qué a veces me siento como si mi mundo se desmoronara como el polvo y qué necesito hablar con ella. – crispió los puños él también. – Tal vez nunca me entiendas pero soy humano y tengo muchos errores, ¡No soy como tú! El hombre perfecto quien nunca se equivoca. – hizo un ademán que era claro que había sido sarcástico.
– Yo me he equivocado muchas veces, no soy un hombre perfecto, he tenido muchos errores a lo largo de la vida… – su voz le temblaba.
– Y uno de tus grandes errores fue el haberte enamorado de esa Americana y tenerme a mí ¡Cómo tu hijo bastardo!
– ¡Tú no eres ningún hijo bastardo! Tú eres mi hijo y yo te quiero como no tienes idea, y quiero lo mejor para ti, es tan difícil que lo comprendas, – decidió tomar un sorbo de su copa – sabrás esto cuando tengas hijos y les quieras dar lo mejor a ellos.
– Dudo realmente tener una familia. – aventó la servilleta y estaba dispuesto a irse. – creo que ya se me fue el apetito.
– ¿Quieres ver a esa mujer? – Dijo antes de que saliera del comedor – Está bien, no me opondré a ello, ve a verla, pero que sea en un lugar privado. Es todo lo que te pido.
– ¡Esa mujer! ¡Esa mujer! – voltee y me dirigí donde estaba mi padre sentado con una mirada furiosa, hablaba de mi madre como si fuera ella una vil prostituta – ¡Deja de decir "esa mujer" como si fuera una mujer indecente! Como si ella nunca hubiera representado nada en tu vida, odio que la llames ¡Esa mujer!
Qué difícil es decir a tu hijo que no es lo que él pensaba al referirme a si a su madre, a la mujer que realmente había amado, a la única mujer que había significado algo en mi vida, pero pronunciar su nombre me era algo sumamente doloroso que me quemaba el alma de solo pronunciar su nombre.
– No es lo que tú piensa, ella significo mucho para mí. Más de lo que te imaginas.
– ¡De verdad, no lo creo! No la tratarías de esa manera como la tratas al decir ¡Esa mujer! – Terry estaba perdiendo el control pues hablaba en voz muy fuerte, casi gritando.
– ¡Esa mujer! Es la mujer que siempre ame y siempre he amado, "esa mujer" es con quien no puedo estar porque soy un hombre casado y desearía estar con ella porque a pesar del tiempo sigo amándola. – Él también grito furioso mientras sus ojos revelaban una tristeza enorme, coraje, ira, pero trato de controlarse mientras apretaba con fuerza sus puños – ¡Tú no sabes el infierno que he vivido al saber que no puedo estar alado de la mujer que me hubiera gustado vivir toda mi vida! – Suspiro profundamente – levantarme cada mañana y verla despertar en mi lecho como marido y mujer. Estar en esta mesa y comer como una familia. – golpeo la mesa con los puños. – Por qué no puedes comprender que me duele hasta pronunciar su nombre.
Bajo la mirada y supe que estaba reprimiendo su llanto, era la primera vez que mi padre me hablaba de sus verdaderos sentimientos referente a mi madre, un hombre de carácter fuerte se desqueblajaba, él aun la seguía amando, y entonces lo comprendí de golpe, pensé en ella, en ella y en mi, deseando estar juntos y no poder estarlo. ¡Ella! ¿Por qué no decir su nombre? Me es tan difícil de pronunciar ahora su nombre… tan doloroso como una estaca en el corazón. Ya no hablo más de ella… con nadie, ni con mi madre, cada vez que desea hablar referente a ella yo la detengo, le pongo un alto. Ahora comprendía a mi padre. Porque le decía "esa mujer" y no por su nombre, mucho menos decir la palabra madre.
– Sé que te molesta que me dirija así a… – se calló el Duque de repente como pensado sus palabras cuidadosamente – de E.B.
– ¿E.B.? – Pregunte extrañado.
– Si, sus iniciales de ella – se rió tratando de controlar sus sentimientos – no me comprendes.
– Si te comprendo. Se lo que sientes… – me acerque a él, era la primera vez que mi padre se abría conmigo – E.B. es perfecto, lo prefiero mil veces a que digas ¡Esa mujer! – le sonríe y él se sonrió conmigo. Me di cuenta que no éramos tan diferentes.
Al día siguiente daban los resultados, estaba completamente nervioso cuando me desperté, ¿Me darán el papel? Sé que hice un excelente casting pero… no, no debo de pensar en eso… sé que me han perdonado… ha pasado mucho tiempo desde Romeo y Julieta, ya no soy el mismo de antes un muchacho inmaduro… sé que he madurado. – se daba animo a si mismo.
– Hoy te levantaste más temprano de lo acostumbrado, – comento mi padre entrando al comedor para desayunar. – ¿Tienes algún trabajo pendiente en la oficina? – tomo un plato y se sirvió fruta y jugo de naranja.
– No al contrario, voy a llegar una hora tarde a la oficina, – Terry casi estaba ya por terminar su desayuno – ayer avise a mis superiores y ellos dijeron que no había problema.
– ¿A dónde vas tan temprano? – Se quedo un momento pensando mientras untaba mantequilla a su pan tostado – ¿Vas a ir a Stratford? ¿Hoy dan los resultados de la obra de Hamlet?
– Así es. – dije con voz profunda, me levante del asiento dispuesto a retirarme.
– Terruce… – dijo mi padre mirando su desayuno – te deseo buena suerte, espero de corazón obtengas el papel deseado por ti, – yo me quede extrañado mirándolo y él volteo su mirada para verme fijamente a los ojos – eres un excelente actor.
– Gracias – me quede completamente sorprendido, mi padre sinceramente elogiaba mi trabajo como actor y me sentí orgulloso que me hubiera dicho algo tan hermoso saliendo de su corazón. Deseaba decir algo más pero no me salían las palabras, pero ambos nos miramos y me di cuenta que podría tener ese vinculo, de decir más con el silencio que con palabras… el mismo vinculo que tenia con mi madre desde las vacaciones de Escocia.
Llegue al teatro había muchísima gente esperando ver los resultados. ¡Ohh dios mío las piernas me tiemblan como gelatina! Cuando veo al Director junto con otras personas poniendo la lista de los personajes… me acerco lentamente mientras escuchaba a la gente decir ¡Miren estoy en la obra con el personaje…! Me paro frente a la enorme cartulina, Veo el personaje principal, no deseo recorrer la mirada para ver los nombres, cuando alguien a lado mío dice: "Me lo esperaba, tenía que ser Terruce el que tuviera el personaje principal". – ¡Escuche bien! ¿Dijo mi nombre? Abrí los ojos… veo Hamlet… recorro con la mirada y veo finalmente mi nombre. ¡Dios mío! Quiero gritar de alegría y al mismo tiempo quiero llorar. Seré Hamlet… otra vez estaré en Broadway. – salgo del tumulto y me voy corriendo hacia el carro, entro y finalmente me pongo a llorar de alegría. Era la primera vez en años que me sentía tan feliz y pleno.
Un hombre distinguido en otro vehículo había observado la escena. Él también lloraba en silencio, por primera vez se sintió tan orgullo y tan feliz que su hijo hubiera obtenido el papel principal por sus medios. Realmente amaba a su hijo.
Esa misma mañana fue a ver a su madre, para darle la noticia.
– Cariño estoy tan orgullosa de ti, – dijo Eleonor emocionada y abrazandolo con todo su amor de madre – no sabes cómo he rezado para que entres a la obra.
– Mad… – se detuvo en seco mientras unas lágrimas salían de sus ojos. – Ya no podre decirte ma… otra vez… – Eleonor comprendió lo que él decía y lo miro a los ojos para verlo directamente y ella le limpio las lagrimas de su rostro – no pienses mal te veré a escondidas, no dejare de verte te lo juro.
– Yo te comprendo.
– Te llamare de la oficina, te llamare E.B. para que nadie sepa que estoy hablando contigo.
– ¿E.B.? – Dijo con una sonrisa fingida. – me gusta y cuando hable de ti, te diré… T.G. o Tiger. – ella se echo a reí y me recordó a ella. Que en alguna ocasión me dijo T.G. Tiger y comenzó a reír como mi ma… como E.B.
Desde en ese momento deje de llamarla por su nombre o por mad… sino por E.B. era mejor para todos… aunque supe que E.B. le dolió profundamente.
– ¡Muchas felicidades! – Gritaron mis compañeros de Dreams cuando llegue, aventaron confeti y serpentinas y me abrazaron deseándome lo mejor en Broadway pues hoy terminaba la temporada de teatro y ya no volvería a estar más ahí, me dolió muchísimo que hoy era la última función, al terminar y bajar el telón rojo nos abrazamos como una verdadera familia y lloramos. Llore de felicidad y al mismo tiempo de tristeza pues ya no volvería a trabajar con ellos ni en este lugar el cual iba a extrañar muchísimo.
Londres, enero de 1930.
Ring, ring. La campana de salida sonaba y todos los alumnos rápidamente guardaban su libreta y los lápices que habían utilizado.
– No se les olvide su tarea de matemáticas – dijo el profesor cerrando su libro – Richard Grandchester recuerde que tengo una plática pendiente con usted, así que quédese en momento por favor – Ricky movió la cabeza afirmativamente y Emma lo miro con preocupación, no quería que el profesor lo castigara. – Srta. Miller puede salir del salón de clases. – le señalo la salida y Emma asintió ya que era la última del salón, recogió sus libros y salió.
– Lo lamento mucho – susurro Ricky nervioso cuando vio que ya todos sus compañeros de clase se habían ido.
– Ricky, – dijo el profesor mirando seriamente a su alumno – si puse a Emma a lado tuyo no es para que estés platicando con ella en la clase, – Ricky asintió – tu abuelo El Duque de Grandchester me pidió que fuera considerado con Emma… y me pidió que te dijera que sí tú la podías apoyar a ponerse a corriente con los apuntes y le ayudes con las tareas.
– ¿Mi abuelo le pidió que ayudará a Emma con sus tareas y ponerla al corriente? – Preguntó con extrañeza, pues lo dudaba, su abuelo siempre le decía que no tenía que dirigirse a los empleados con tanta familiaridad, únicamente con Diana quien era su nana y Emma era la hija de la empleada de su abuelo.
– ¿No deseas ayudarla? – Preguntó el profesor al ver el rostro de Ricky.
– No es eso profesor, sólo que necesito consultarlo con mi padre, supongo que él no se opondrá.
– Claro, no creo que el Marques no desee que ayudes a tu prima lejana. – Ricky abrió grande los ojos a escuchar aquello ¿Prima lejana? – Finalmente es un familiar en desgracia por la Gran Depresión que ha sufrido el país, muchos perdieron todo su patrimonio.
– Estaré encantado en ayudarla, ella es muy agradable. – le brillo la mirada y una sonrisa se le dibujo en el rostro del pequeño.
– ¡Ricky, con eso no te estoy dando permiso de hablar en clases! Y dile a Emma las reglas del colegio. No deseo castigarla por tu culpa o viceversa. Y aunque tu abuelo y padre sean el Duque y Marques de Grandchester sabes que no tengo ninguna consideración con ninguno de mis alumnos.
Emma estaba parada cerca de la puerta de salida de colegio esperando a Ricky para que le platicará que le había dicho el profesor, ya se había tardado mucho cuando de repente vio que venía ya. Quiso llamarle para que se diera cuenta de su presencia.
– ¡Ricky! – Gritó alguien más y se le acerco, Emma puedo ver de quien se trataba y decidió voltearse para que no la viera – ¿Dónde has estado? Hace más de 20 minutos que deberías de haber salido de clases. Mark está preocupado pues nos llevara al Parlamento, pues papá quiere invitarnos a comer y ya es tardísimo. – Ricky tomo la mano de su hermana y corrieron rápido a la salida. – ¿Por qué saliste tan tarde de clases? – Ricky corrió sin decir ni una palabra a su hermana – ¡No me digas que te castigaron en el primer día de clases!
– ¡Claro que no! Solo me estaba comentando el profesor de algo que tenía duda de cómo resolverlo. ¡Ahí está Mark! – rápido entraron al vehículo.
– ¿Ese no es uno de los vehículos de mi abuelo? – Preguntó Maggie cuando Mark encendió el motor.
– Lo dudo – replico Mark el chofer – no me comento nada el Duque para que estuviera aquí en el colegio, me hubieran avisado.
– Tienes razón – pero al pasar cerca del vehículo miraron que en el cofre traía el Escudo de Armas de la Familia Grandchester y Ricky se sorprendió aun más, pues pudo ver a Alfred el chofer de mayor confianza de su abuelo que recogería a Emma. Quizá Emma si era un pariente lejano que no sabía de su existencia.
Emma se sintió triste pues deseaba hablar con él, – ¡Hola Emma! – Saludo Henry un compañero de clase y quien Ricky los había presentado como su amigo.
– Hola, pensé que todos ya se había ido, ya es muy tarde.
– Mamá siempre llega un poco tarde y me quedo esperando como media hora para que llegue, ella trabaja un poco lejos y tiene que pedir permiso para recogerme. – un señor distinguido con traje se les acerco – Creo que ya vinieron por ti Emma. – Emma voltio a ver a su madre pero ella no estaba.
– Señorita Miller, estaba asustado, pensé que la había perdido – replico aquel hombre vestido elegantemente y Emma se sorprendió aun más y Alfred supuso la sorpresa en los ojos de la pequeña, así que decidió aclararle quien era. – Soy el chofer de Su Excelencia – Emma no cabía de su asombro y simplemente se quedo en completo Shock – el Duque de Grandchester me pidió que la llevara a casa.
– Nos vemos Emma, mi madre acaba de llegar, – Henry la señalo de lejos y le hizo una señal que ya la había visto.
– Hasta mañana Henry.
– Richard debo de irme, Terry debe de estar preocupado por mi y no le he hablado. – Decía Eleonor angustiada.
– Está bien, te llevara uno de mis choferes para que te deje en el parlamento o en cualquier lugar que desees.
– No gracias, no deseo llegar en uno de tus vehículos, puedo cuidarme sola. – tomo su bolso que era lo único que traía y se despidió.
Él Duque no se inmuto cuando Eleonor salió de la suite. – pronto, muy pronto otra vez estarás aquí mi amor. – pensó con alegría.
CONTINUARA...
Gracias a todas las que me han escrito, espero ya no tener tantos errores, y agradezco todas las criticas que para mí son muy constructivas. Pues hacen que mejore y mejore cada día más.
Deseaba que este capítulo fuera un poco más largo pero quería actualizar, porque si no me tardo más tiempo en publicar ya que tengo mucho trabajo. Saludos a todos los que me están leyendo. Espero recibir más reviews.
Mil gracias.
