Road To Ninja: Choque de mundos.


Capítulo 26: La razón.


Disclaimer correspondiente.


—Descansemos —se quejó por sexta vez Hotaru. Al verse ignorado por su contraparte, bufó por debajo—. ¿Por lo menos escuchas algo de lo que te digo?

El hombre de la cicatriz no le prestó atención, iba divagando en sus pensamientos oscuros hasta que sintió un jalón en el brazo lo cual le obligó a poner girarse sobre sus talones y posar su mirada en el chico ceñudo, se encontraba realmente molesto.

—¿Qué decías?

—Descansemos, llevamos dos días caminando a la guarida y ni siquiera te has dignado en decirme exactamente qué sucedió en la aldea —reprochó ligeramente enfadado.

El mayor le restó importancia al asunto.

—Bueno, contando que la mitad de Konoha nos están cazando, no podemos detenernos sin más —dijo el hombre, encogiéndose de hombros, examinó con la mirada su entorno hasta toparse con la fachada de un pequeño local en medio del sendero—. Vayamos ahí —apuntó.

Después de que Hotaru asintiera, el hombre bajo las manos y al instante, Hidan y Kakuzu bajaron desde las copas de los árboles, sus miradas neutrales no fue novedad para ninguno. Hizo que ambos vigilaran el perímetro mientras ellos almorzaban.

Vale, eran renegados, pero también humanos, necesitaban comer.

Ingresaron al local sin tomarse la molestia de mirar detalles, situándose en la mesa del fondo, se sentaron uno frente a otro esperando a que les tomaran su pedido. Pronto una muchacha se acercó y les atendió amablemente.

—Dos tés, cinco raciones de onigiris y dangos… ¡ah! —exclamó de pronto el hombre rascándose la nuca—. ¿Tienen algo picoso?

—Eh… —la muchacha pensó rápidamente.

—¿Sabes qué? Olvídalo, no quiero que mi lengua se entuma y termine escupiendo al hablar… y creo que mi amigo tampoco lo desea —miró con curiosidad al joven, éste negó con la cabeza—. Eso sería todo.

—En un momento le traigo su pedido —la joven iba a retirarse si no fuera porque de nuevo el hombre le habló.

—No. Son "pedidos" —recalcó el mayor anonando a la mesera.

¿Acaso lo anterior era solo para él? ¿Y el chico? Oh… ¿eran dos pedidos de lo mismo?

—¿Qué? —soltó al notar la incredulidad de la chica—. ¡Somos chicos en pleno crecimiento! Comemos como si no hubiese un mañana —se justificó moviendo sus brazos exageradamente. Y Hotaru se limitó a suspirar buscando paciencia—. Ahora, ¿sería tan amable de marcharse por nuestra sagrada comida?

Prácticamente la ahuyento sutilmente.

La chica balbuceo una disculpa y se alejó casi corriendo.

Hotaru torció el gesto ante el silencio.

—Y bien —dijo el mayor al dejar de jugar con la servilleta—. ¿Cuándo seguiremos con tu plan?

—Lo ideal sería esperar un tiempo —aseveró pensativo—, pero…

—Ya no puedes esperar más —concluyó—. Estoy de acuerdo con ello. Ansió la sangre de esos Uchiha escurriendo en mis manos —aseguró sonriendo sádicamente, por su mente pasaron muchos escenarios posibles los cuales serían el fin de quienes se merecían su ira.

La duda pronto marcó el rostro del chico al admirar fijamente el brillo de dolor en los ojos contrarios y se escondía detrás de esa sonrisa grutesca y gestos despreocupados. No admitía lo que en verdad buscaba y se refugiaba en los cofines de su mente.

¿Por qué tanto odio contra los Uchiha?

En realidad, solo sabía detalles generales, simplemente vagos.

Y deseaba saberlo.

—¿Cuál es la verdadera razón de tu odio al Sasuke de aquí? —preguntó sin rodeos.

—Ugh —el de cabellera corta soltó una mueca de dolor claramente fingida—. Que insensible eres al tocar temas delicados.

Hotaru resopló harto de la actitud infantil de su contraparte.

—Ya chico, no es nada del otro mundo —se burló logrando que el aludido lo mirara de mala gana. Sonrió de lado mientras se recargaba en el respaldo de la silla—. Veamos… creo que te has preguntado como puedo controlar el cuerpo de las personas.

—Naturalmente.

—Poseo un Kekkei Genkai curioso y único, conocido por manipular mentalmente a las víctimas con un juego de palabras y rodeos. Yo solamente tengo que indagar sobre su fuerza mental, si se dejan al expuesto, con tan solo mirarlos a los ojos son atrapados... Pfff, tenía pensando no entrar en muchos detalles aburridos —dijo agitando su mano y ganándose otra mirada fulminante—. En fin. Hace ya bastantes años el mi Clan sufrió una traición y fueron masacrados. Mis abuelos apenas sobrevivieron y lograron escapar. Cuando mi madre nació, los mismos que dieron fin al Clan los asesinaron y se la llevaron para criarla como un arma. La instruyeron y guiaron por el camino incorrecto. Mi madre sabía lo que vendría después: misiones extremadamente brutales. Conocía hasta donde podía llegar su poder, y por eso escapó. Llegó a Konoha pidiendo ayuda al cuarto Hokage, Haruno Kizashi.

—Y él le tendió su apoyo —adivino el chico.

El de la cicatriz asintió ligeramente. En eso, la mesera llegó con sus pedidos y se marchó después de desearles un buen provecho.

—Amo este té —especificó el hombre dándole un sorbo a la bebida, de reojo observó al chico que seguía esperando la continuación de su relato. Sonrió para sus adentros. En verdad eran muy parecidos.

Hotaru decidió beber un poco del té, suspirando, se llevó al vaso a la boca y casi lo derrama ante el gritillo que soltó el hombre.

—¡Ah! ¿Eso es una ramita? ¡Es de buena suerte! —exclamó emocionado.

Entonces el de coleta frunció los labios, alejó el vaso, su entrecejo se contrajo y bufo.

—¿Qué hace esta porquería en mi té? —estuvo a punto de tirarlo hasta que el hombre le advirtió con la mirada que se lo tragara.

—No seas gruñón. Mira, para que te encontentes, te seguiré contando —ofreció el mayor agarrando un onigiri, con su otra mano tomó un palillo de dangos y empezó a devorarlos alternando mordidas en cada uno—. Como te decía —dijo con la boca llena provocando una mueca de asco en el menor—. El viejo le dio asilo prometiendo guardar el secreto, la convirtió en ninja. Años después conoció a mi padre y luego, ya sabes, sucedió esa cosa de parejas, bla, bla, bla, bla, bla… —tragó la comida y esbozo una sonrisa de lado— ¡Y luego un apuesto bebé llegó al mundo!

Se alabó tocándose el pecho y levantando la barbilla.

—Más bien, un loco —murmuró Hotaru al desviar la mirada sintiendo las miradas de las personas sobre ellos.

—Te escuché —informó el mayor ofendido.

—Esa era la intención.

El hombre negó con la cabeza divirtiéndose con las expresiones del chico.

—Casi dos años después de mi nacimiento, ocurrió el ataque del Kyubi —en ese momento su mirada se transformo en una mueca nada agradable—. Durante el ataque se evacuaron a todos los civiles; mi casa era una de las últimas, tal vez les dio pereza pasar por ahí y nadie nos avisó a tiempo. Mi madre se había retirado de su rango para criarme, así que estaba en casa conmigo cuando una gran roca irrumpió el techo, fue tan inesperado porque fue aplastada por la roca, pero seguía con vida. Recuerdo sus ojos... —se frotó la quijada sin dejar de comer, y Hotaru no perdía ningún detalle de sus expresiones. No parecía afectado por el relato—, me suplicaban que corriera, pero yo, siendo un niño bastante estúpido, me negué.

Pauso el monólogo debido a que trago el pedazo de onigiri, el último, a decir verdad. Se lamió los dedos con parsimonia queriendo retrasar el desenlace de la historia.

—¿Te lo vas a comer? —preguntó apuntando con uno de sus largos dedos los dos palillos de dangos restantes en la mesa.

Resignado, Hotaru empujo el plato al hombre y murmuró que deberían pedir más.

—Segundos después apareció mi padre propuesto a sacarnos de la zona peligrosa. Y aquí viene la desgracia —apoyo un codo en la mesa. Los ojos miel del chico se oscurecieron un poco—. El Amaterasu de los Uchiha fue rechazada por el zorro y se dirigió a nuestra dirección. Literalmente era una capa de fuego negro lo que hacía imposible escapar del perímetro, los tres moriríamos. Pero, antes de impactarse, mi madre controló a mi padre para que me protegiera con su vida. Los dos estaban muy débiles, morirían de cualquier forma, lo único que cambio fue que me protegieron.

—Y por tu expresión, imagino que deseaste haber muerto ese día —acertó.

La sonrisa siniestra se coló por los labios del mayor.

—Ciertamente. Aun que eso no cambia el hecho que los Uchiha no prestaron atención a los civiles, por lo consecuente las llamas consumieron el cuerpo de mis padres. Ni siquiera sus gritos lograron captar su atención de los mejores "Shinobis de Konoha". Todo esto se pudo haber evitado si el jefe del Clan hubiera dado la orden de rescatarnos —se pasó una mano por sus cabellos—. Me enferma recordar la mirada de lástima que me dedico a la lejanía al ordenar a sus compañeros resguardar a los suyos.

Azotó las manos en la mesa llenó de ira.

—Esos idiotas se creen lo mejor de lo mejor solo por poseer el Sharingan, presumen sus habilidades sin saber controlar tal poder. ¿Y fueron nombrados Policías? Absurdo… nos son los únicos que heredaron poderes de tal magnitud.

—¿Y qué sucedió después?

El mayor bufó al ser interrumpido.

—El tercer Hokage se encargó de mí. Como Kizashi se llevó el secreto a la tumba, ignoraban mis poderes oculares y decidí mantenerlo en secreto para mi beneficio —terminó de comer los dangos y llamó a la mesera para pedir otra ración, una vez que marchó, continúo—: Con el tiempo fui planeando mi venganza contra el Clan, pero claramente no sería fácil. Así que, cuando fue tiempo, controlé al inspector del examen ANBU y logré entrar a un escuadrón, la jugada perfecta. Esperé el momento exacto para fingir mi muerte y una vez fuera, me centré en buscar aliados.

Finalmente, el hombre soltó un suspiro y se encogió de hombros dando por hecho de que le importaba poco su pasado y como se entrelazaba con el presente. No se permitió rememorar la desdicha de esa noche, los gritos infantiles pidiendo a suplicas que alguien apagara el fuego del cuerpo de sus padres. De la última mirada de amor y su deseo de que viviera.

No dejo que ocupara su mente, así que agradeció internamente la intervención de la mesera con más onigiris que no dudo en devorárselos.

Y Hotaru comprendió del todo la actitud de él. Aunque no se permitió sentir lastima por su contraparte, con una sola mirada se lo dejo bien claro, y tampoco es que quisiera profesar esa emoción. Él también conocía perfectamente la soledad y el dolor que se propagaba en su pecho al ver a sus padres muertos. Se confeso que extrañaba terriblemente a su hermano y que Uchiha Sasuke pagaría por sus actos.

Sus historias tenían un catalizador en común: los Uchiha provocaban muertes de sus seres queridos. Su maldición arrastraba a ajenos y no era conscientes de sus actos. No merecían el Sharingan. Cada vez que escuchaba una atrocidad impulsada por el Clan —en cualquiera de los dos mundos—, se convencía más de ello.

No pararían hasta verlos destruidos y rogando piedad por sus seres amados.

Después de pagar la cuenta, salieron del local percatándose de que la noche estaba sobre ellos. Las estrellas brillaban con fervor y el cielo negro se extendía profundamente por el universo. Escuchaban la brisa golpear sutilmente los árboles y los grillos cantaban al compás.

—Ah, también recuerdo que ese maldito de Sasuke y su equipo ANBU estropeaban mis intentos de atacar Konoha —dijo el hombre cruzándose de brazos, furioso—. Me costó mucho trabajo deshacerme de sus amigos. Uh… y la recompensa valió la pena, ver el sufrimiento en sus ojos al no poder detener que se mataran entre sí fue fabuloso.

Y soltó una carcajada sonora mofándose del recuerdo.

El menor rodo los ojos.

—Me hubiera gustado ver su expresión —confesó.

—Y lo harás amigo —sin borrar su expresión, pasó su brazo por el hombro— juntos haremos que deseen no habernos conocido —alentó moviendo su brazo al frente señalando el gran grupo de renegados que tenía a su disposición.

Todos mantenían una expresión neutra, y unos cuantos sonreían con picardía y excitación por lo que se avecina.

—En menos de un mes, se arrepentirán de ser "Ninjas de renombre".

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Desde el otro lado del cristal, Sasuke pensaba que ver dos pares de ojos similares a los suyos, enfocándolos, le provocaba retorcijones en el estómago. Empero, no pudo apartar su mirada, sobre todo de Itachi, que le sonreía ligeramente esperando que cruzará la puerta y le hablara.

Situación que jamás sucedería, y menos con Mikoto alado de él, que lo observaba con amor y comprensión.

Como si fuera paciente.

Odio verse renuente y testarudo.

Aunque deseaba con todas sus fuerzas atravesar el cristal y abrazar a Mikoto, susurrarle que la extrañaba más que nada en el mundo, sus palabras cálidas, gestos cariñosos…

Quería, pero…

—Amargado.

No era su familia.

Intercepto el saludo amigable de Charasuke que venía acompañado de Fugaku, éste se sorprendió en encontrarlo, especialmente frente a la habitación de Itachi que se recuperaba rápidamente gracias a los cuidados de la doctora Sakura.

—Idiota.

Charasuke sonrió al quedar a su altura, se fijo en su madre y hermano, los saludo con la mano. Después se dirigió a su contraparte.

—Menos mal que te encuentro, Sakura-chan me envió a buscarte.

Fugaku escuchó con atención a su hijo manteniéndose detrás de y contemplando en silencio las expresiones de Sasuke. Sus ojos solitarios cuales brillaban espontáneamente ante la mención de la Haruno de su mundo.

—Iré inmediatamente —espetó Sasuke asintiendo con la cabeza. Sin siquiera mirar a través del cristal, empezó a caminar del lado contrario a ellos.

Paso cerca de Fugaku, ignorándolo por completo y esto cabreo al Uchiha mayor. Estaba cansado de los desplantes de él. Tanto como la última vez que intento hablar con él, recibió una respuesta atónita.

¿Por qué te empeñas tanto en mantenerte alejado de nosotros? ¿Qué te hicimos? ¡Pareciera que nos odias!

En ese entonces, Sasuke se mantuvo estático ante las preguntas del patriarca. Bajo un poco la mirada meditando su respuesta.

Es lo que más duele: que no hayan hecho nada —respondió con cierta amargura.

No te entiendo hijo —negó con la cabeza.

Sasuke sonrió con ironía.

Se lo dije una vez a Mikoto, y se te lo repetiré también —le lanzó una mirada renuente sobre su hombro—. Que quede claro que no soy su hijo —aclaró entre dientes.

Y después se alejó sin darle oportunidad de responder.

—¡Basta! —gritó exasperado Fugaku girándose sobre sus talones para agarrar a Sasuke de la capa, deteniéndolo abruptamente, sorprendiendo a los presentes incluyendo al azabache menor—. Incluso alguien como yo se cansa te tu actitud desinteresada.

—No deberías —Sasuke terminó de alejarse de un movimiento seco, sus ojos duros lo enfocaron con recelo—. No es asunto tuyo.

Al regresar su vista al frente, logró vislumbrar la silueta de su novia caminar en su dirección a paso indeciso, estaba preocupada, de seguro escuchó parte de los reclamos de Fugaku.

—Es asunto mío porque no merecemos tus desaires, ni tenemos la culpa de lo que haya sucedido en tu mundo. Nosotros te tratamos como alguien más de esta familia, ¿y nos pagas de esta forma? —inquirió Fugaku furioso.

"Lo que realmente deseo es abrazarlos a ambos y pedirles perdón por decepcionarlos. E Itachi… por haberlo odiado" pensó con amargura Sasuke sin revelar sus sentimientos en su rostro. Seguía neutral, sin verse afectado lo que incitó a Sakura acercarse sin dudarlo.

—¡Contesta! ¿Acaso lo merecemos?

—Padre, ya déjalo —Charasuke intervino posando una mano en su hombro, intentando que dejara sus cuestiones en el olvido.

Él sabía de la sufrida vida de Sasuke contado por él mismo. Conocía su dolor, su perdida, sus pensamientos… tanto, que se identificaba de cierta forma con él. Por fin logró descubrir lo que ocultaba los muros de acero que se formaron alrededor de su corazón.

—No lo dejaré en paz hasta que me conteste debidamente —necio, Fugaku se librero del agarre del azabache para acercarse a Sasuke. Lo miró esperando una respuesta.

Cual se atoró en la garganta de él.

A Sasuke le picaba la garganta, y pronto los ojos al poder vislumbrar a Mikoto salir de la habitación con cara de preocupación, apenas logró escuchar como ella llamaba a su esposo para que desistiera de su idea.

—Fugaku, no fuerces a Sasuke.

—No lo defiendas, él puede hacerlo solo —retó el Uchiha afilando su mirada negra.

La búsqueda de respuestas de Fugaku no llegaría pronto, y existía una posibilidad de que jamás las obtendría.

De eso estaba seguro Sasuke.

Desvió su mirada a ella encontrándose con sus ojos jades brillando de preocupación. Ella conocía su dolor, y la renuencia en hablar con los Uchiha, padecía igual que él al no poder hacer nada para mitigar el sufrimiento.

—Escuché que me buscabas —cambió súbitamente de tema.

Indecisa, Sakura se mordió el labio inferior ante la presencia de toda la familia. Las miradas de reproche de Fugaku, la preocupada de Mikoto e Itachi, y la insistente de Charasuke para que se llevará a Sasuke antes de que su padre insistiera más.

—Eh… si… Naruto y yo tenemos una idea para "ese" asunto y requerimos de tu ayuda.

A lo que Sakura se refería era que, después de la semana dada, los ancianos dejaron que fueran a su departamento sin comentarles nada de la misión que involucraba a sus enemigos. Por lo que acordaron esperar pacientemente una semana más a la resolución de los altos mandos. Después de dicha fecha, actuaría a su forma empezando por enviar una carta a Kakashi pidiendo ayuda.

Y Sasuke reprimió un suspiró ante la tensión de su nuca.

—Andando.

Empezó a caminar con cierta rapidez, ansioso por alejarse de la familia Uchiha.

—¡Espera un momento Sasuke! Aún no respondes a mis preguntas —exclamó Fugaku.

La Haruno detuvo su andar, su compañero ni siquiera notó su acción puesto que se concentraba en mover un pie frente al otro para alejarse de la familia Uchiha, su rostro estoico pronto se transformo en una mueca de sufrimiento.

Se volteó a la familia que poseía diferentes expresiones en sus rostros, desde enojo por la falta de respuestas, comprensión por la situación, hasta alivio de evitar la incomodidad.

—Disculpen su actitud, él todavía no asimila la situación…, les pido que tengan paciencia, en algún momento les hablará —les susurró solo para que ellos la escucharan, no tenía intenciones de que su novio se enterara.

—Sakura —apremió el susodicho al no sentir su presencia cerca, detuvo su andar y lanzó una mirada insistente al no ver ademanes por parte de ella.

—Si —la chica asintió a su dirección. Luego hizo una reverencia a la familia y marchó rápidamente para alcanzarlo.

Él, al fijarse en su cercanía, retomo su andar como si el dolor reflejado en los ojos de los Uchiha no les afectara en lo absoluto. Ignoró por completo la voz de Fugaku llamándolo y los reproches de Mikoto para que no insistiera.

Durante el trayecto al consultorio de la Haruno, ambos iban sumergidos en sus propios pensamientos, no daban paso a lo que sucedía a su alrededor o la persona que caminaba a su lado. Emociones encontradas, intentos de consolación, acaparaba en cada uno de sus corazones.

—Mierda.

Al cerrar la puerta, Sasuke se había aproximado a la camilla del fondo para sentarse en ella, apoyo el codo en su pierna y luego con la mano cubrió su rostro tratando de reprimir sus impulsos. Sakura no podía ver lo que reflejaba su rostro, así que decidió acercarse a él aún sabiendo que podría rechazarla.

Se detuvo en el hueco de sus piernas, a unos centímetros de su cuerpo. No aparto sus ojos de él esperando que las palabras salieran de su boca para consolarlo, pero nada salió de sus labios y se maldijo por eso.

—Sakura.

Observó a Sasuke despegar su mano para enrollarla en su cintura atrayéndola a su cuerpo, su cercanía la dejo muda y sumamente nerviosa ya que últimamente no tenía interacciones tan intimas debido al trabajo de ambos. Sin embargo, todo nerviosismo se despejo al analizar los ojos negros, tan vacíos que la asustaron.

—Sasuke-kun…

—No sabes cuánto te… —interrumpió abruptamente, alzó la cabeza en el momento que ella bajo la propia para entrelazar sus miradas. Los ojos verdes de la chica lograron apaciguar el torbellino de emociones que se expandía en su pecho.

Los ojos verdes se cristalizaron inesperadamente de lágrimas conmovida de que él intentara con todas sus fuerzas pronunciar sus verdaderos sentimientos. Comprendía a la perfección que intentaba expresarlo debido a su anterior encuentro con los Uchiha.

Junto sus frentes y le sonrió radiante logrando que Sasuke olvidara por un momento sus demonios.

—Lo sé, yo también te amo —dijo besando su frente arrebatándole un suspiro. Enrollo los brazos alrededor de su cuello—. Y de igual manera, sé que sigues amando a tu familia y te duele verlos en esta dimensión y saber que en nuestro mundo siguen muertos.

Él reprimió un jadeo de sorpresa, ella siempre atinaba a saber sus emociones, justo como ahora, mientras apretaba el agarre de su cintura, no podía pensar en otra cosa que no fuera concentrarse su dulce voz.

—Temes en decepcionarlos de nuevo, asustarlos con tus pecados. Pero ¿sabes? —separó un poco su frente para acariciarle el rostro, aparto los mechones de sus ojos para admirar la forma que él le prestaba atención—, en el fondo deseas que te amen y vean aquel niño que se esconde detrás de toda tu oscuridad.

No dijo nada, y ella tampoco continúo sabiendo que él quería estar en absoluto silencio, pero en su mente se repetía una y otra vez que, la mirada brillosa de Sasuke, y lo que rodaban por sus mejillas no eran una simple ilusión. Solo una descarga que el corazón no pudo soportar.

Eran lágrimas.

Sin emitir palabras, sus delicadas manos limpiaron cada una de sus dolencias. Acariciando su rostro, que, con esfuerzo, paso de agonía a serenidad, la única evidencia de su angustia era su rostro húmedo. Habían sido unas cuantas y las suficientes para expresar su sentir. Ella lo sabía, su amado no reflejaba sus pensamientos con muecas.

—Lo que ha valido la pena desde esa noche, ha sido que tú no te rendiste a permanecer en mi corazón sin importar las adversidades… —las palabras de Sasuke fueron acompañadas con un suspiro. Enterró el rostro en el estomago de la chica provocándole escalofríos placenteros. Ella no dejo de acariciar sus cabellos azabaches.

—Me alegra saberlo —aseguró sin borrar su suave sonrisa.

Se mantuvieron en silencio disfrutando de las caricias reconfortantes, los demonios de Sasuke se calmaron al aspirar el dulce aroma que emanaba la mujer, sus sentidos se agudizaron en el momento que cayó en cuenta en la posición en la que se encontraban. Tal pensamiento logró culminar lo que le atormentaban para pasar a una sonrisa de lado.

—¿A que se debe esa sonrisa?

El Uchiha se preguntó como ella pudo sentirlo y recordó que sus labios estaban pegados en su ropa y notaría cualquier movimiento. Separó un poco su rostro, pero sin alejarse demasiado.

—Nada en especial… ¿Cuánto tiempo crees que tarde Naruto en aparecer? —inquirió fingiendo desinterés.

—Uh… —Sakura se toco la barbilla con un dedo, pensativa—. Como ya terminó mi turno, dijo que iría por ramen y nos veríamos en el departamento para cenar.

Lo que significa que Naruto se sentaría en Ichiraku a comer ramen mientras esperaba pedido, y si no tenía suficiente, pedía otras raciones hasta que se acordaba del verdadero motivo por el cual fue al local.

—Tiempo suficiente.

La pelirrosa iba lanzar otra pregunta intrigada por el comportamiento de su novio. Toda palabra murió en su garganta en el momento que Sasuke deslizó su mano por debajo de su blusa y posicionó los labios contra su ombligo.

—Sa… —reprimió un jadeo al llevarse las manos a su boca.

Él había mordido parte de su piel sobre la blusa, y el tacto frío de los dedos sobre su espalda la obligaron a intensificar su agarre para no soltar un sonido indecente. Las sensaciones que recorrieron su cuerpo fueron las mismas que la primera vez. Su rostro estaba caliente al igual que el aliento de Sasuke contra su piel.

—No lo reprimas.

Aspirando por la boca, Sakura cerró los ojos al alejar sus manos de la boca, los posicionó en los hombros de él y lo abrazó por el cuello deshaciendo al agarre el cual Sasuke la sometía. A él no le molesto la forma en que se pegaba a su cuerpo, sin embargo, dio por sentado que no permitiría llegar a más.

Formó una especie de puchero al sentirse como un niño que le negaron un dulce.

—Sasuke-kun… —dijo ella divertida al percatarse de su expresión.

—Sí, ya lo recordé: el hospital es sagrado —refutó recordando la primera vez que hizo algo parecido con ella sentada en la camilla.

Y recibió un golpe por provocar sensaciones en Sakura que jamás experimento. No olvidaría el tierno sonrojo asimilándolo con un tomate. No desaprovecho la oportunidad de mencionarlo poniéndola nerviosa.

—Mejor vayamos al departamento, de seguro Naruto ha de estarnos esperando con la cena.

Sasuke se permitió soltar una risa irónica, ¿Naruto esperando? Para nada, era viceversa: Naruto haciendo esperar.

Terminó por soltar un soplido de resignación al ver a Sakura enderezarse esbozando una de sus hermosas sonrisas que le fue imposible contradecirle. Al levantarse de la camilla, pasó una de las manos por su nuca y le dio un escaso beso en la frente demostrándole que no importaba como estuvieran juntos; porque lo que era relevante para él, se encontraba justo frente a sus ojos dedicándole uno de los gestos más puros que haya vislumbrado sus ojos indignos.


¡Yo!

Actualizando en tiempo récord.

Les aclaro que no puede traer el capítulo antes debido a que no tenía internet ;-; me fue imposible. Lo bueno es que corregí el capi y esta listo para ser subido.

¿Quién se imagino que esta era la razón por el cual el Hotaru odia a los Uchiha? Me pareció que al fin era tiempo de aclarar el motivo, no podía seguir escondido.

En fin, no tengo mucho que comentar. ¡Gracias por su apoyo!

Nos leemos pronto.

¡Alela-chan fuera!