Sailor Moon © Naoko Takeuchi

Sailor Moon, los nombres y los personajes no me pertenecen.


Capitulo 25

Destellos de Luz.

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Frío…

Silencio…

Desesperación…

Miedo… definitivamente mucho Miedo.

Una pesada penumbra lo abrazo y el temor lo apodero, tenia que detenerla, antes que ocurriese algo. Tomo una gran bocanada de aire, suficiente para hacer que cumpla su misión. Corría con rapidez entre la oscuridad hasta divisar una rustica puerta de metal. Sin aliento, reposo su cabeza por segundos en el frio obstáculo. Asustado por lo que ella fuera capaz de hacer golpeo con fuerza.

Ábreme la puerta- gritaba desesperado- por favor ábreme, no cometas una estupidez.-forcejeo lo suficiente hasta hacer que esta se abriese. Un frio un punzante le recorrió por todo el cuerpo y un grito desgarrador salió de su recién desarrollada voz.

-No…! No, no, no – repetía mil veces, como si esa sola palabra solucionaría algo. Con temor se acerco sigilosamente, dando uno, dos y tres pasos, diviso como sus pisadas dejaban un rojo bordo a medida que avanzaba, ensimismado se acerco y una luz resplandeciente ilumino el cuerpo inerte y un grito desgarrador quemo cada una de sus entrañas.


Pov Seiya.


Desperté completamente sudado y agitado, desde hace un tiempo se habían repetido esos malditos sueños que me marcaban durante el resto del día.

No podía más, no quería más.

Coloque mi brazo en mí en rostro, tratando de bloquear la molesta luz vespertina y volver a retomar un poco del sueño perdido desde hace varios días, pero era inútil, las jaquecas cada día se hacían peores y retumbaban en mi cabeza hasta querer reventarla. Resignado me senté a orillas de la blanca cama pero ese simple movimiento me perturbaba mas, me acerque a la pequeña cocina en busca de alguna aspirina para aliviar mi malestar.

Tome un poco de café del día anterior y lo vertí en mi taza de los thundercats, si no me equipo desde hace 1 año y medio la llevo conmigo. Probé un poco del oscuro café, aparentaba tener aun buen sabor, pero a la vez lo sentía amargo, igual de amarga como mi vida, di otro pequeño sorbo para después tirar el resto en el envase, dicen que al reciclar el café toma mejor gusto, no se si sea cierto, pero me ayuda a mantener una taza de café a la mañana siguiente.

Apoye mi cabeza a la pared, esa posición me permitió ver pequeños agujeros en el techo que dejaban el ingreso de destellos de luz. Mis pensamientos fueron más allá y me pregunte si alguna vez esa luz será posible de traer luz a mi vida.

-Tendré que reparar pronto aquellos agujeros antes de que empiece a llover. bufe por aquel hecho, por un instante ese hecho me hizo recordarla y por ende me hizo recordar aquel sueño y aquel dolor, golpe mi cabeza varias veces contra la dura pared hasta hacerme brotar las vergonzosas lagrimas que se asomaban por el dolor, el dolor de mi interior, grite lo mas alto que pude y como siempre un corriente me atravesó y la rabia me cegó, tire todo lo que tenia a mi alrededor, casi rendido me arrodille al suelo y me deje caer hasta empaparme por completo, levante la miraba para verificar si llovía, pero la verdad era otra, estaba empapado por aquellas gotas que salían de mis enrojecidos ojos.

Después de recibir insistentes llamadas a mi celular, me arrastre al estrecho baño para asearme un poco, no tenia ganas de ir a clases, pero quería salir de este encierro. Tome mis lentes oscuros al estilo Pattinson, agarre del piso mi sombrero negro y escondí mi despeinado pelo, me mire al espejo, no estaba tan terrible, nadie lo notaria; tome mi guitarra y Salí de casa.

Camine durante dos horas, por las concurridas calles, la llegada de la primavera se hacia notar por doquier hasta en los rostros de los transeúntes, para mi siempre seria igual un día negro, un día para la mierda, no tenia ganas de cruzarme a nadie, no tenia ganas de fingir que todo estaba bien, levante la mirada y la vi a ella, su sonrisa deslumbraba a cualquiera, revoloteaba como una niña, por un segundo creí que me sonreía y que yo era producto de su alegría, hace mucho que me aleje de ella, ella corría hacia mi dirección, no se en que momento empecé a sudar frio, limpie mis manos sudadas en mis pantalones gastados, no quería que notase lo que me causaba, mi sonrisa apareció con su presencia, sus rizos rubios danzaban por doquier mientras ella giraba sonreída alrededor de él, automáticamente borre mi sonrisa y agache la mirada, busque en mis bolsillos algo de dinero y algún cigarrillo, el hambre se hacia notar, pero estúpidamente lo había olvidado todo en el reguero de mi humilde habitación. Camine un buen trecho hasta encontrar un lugar estratégico.

Suspire dos veces y tire al suelo mi sombrero y me puse actuar, que mejor manera de ganar unas monedas con ayuda de mi mas preciado tesoro, por lo menos hasta conseguir dinero para comprar una hamburguesa y algo de tomar, no me quejo, por lo menos no olvide las malditas pastillas que tanto me alivian, tome unas tres, se que debería tomar menos pero que mas da, ellas me hacen calmar. Me acomode en el suelo y me puse a tocar, la gente pasaba y me sonreían, otras simplemente me ignoraban, por suerte soy agraciado y eso me ayudaba, no es que toco mal pero mi físico me acompañaba, un par de personas pasaban y lanzaban en mi oscuro sombrero monedas de cinco centavos, a ese ritmo llegaría a comprarme el almuerzo para la hora de la cena.

Cerré los ojos y me puse a tocar desde el fondo de mí ser, quise transmitir todo lo que sentía en ese momento, varias chicas se detenían a verme y escuchar algunas suspiraba, pero solo me daban algunas monedas o números de teléfonos.

Mire al cielo y por inercia tome el dije que tenia en mi cuello y la recordé a ella, aquella rubia que desde hace un tiempo me hacia sonreír y sin mas preámbulos empecé a tocar para ella.

Mientras las notas saltaban de mi guitarra, ella aparecía frente a mi, irradiaba felicidad, se notaba que estaba feliz junto a el, me daba mucho gusto por eso, cerré nuevamente los ojos por un instante mientras cantaba logrando robar un poco de su atención, me miro algo desconcertada, quizás sorprendida por verme allí y aparte tocando aquel instrumento. La mire dulcemente mientras cantaba.

-¿Idiota, eres tú? ¿que diablos haces aquí? ¿Por que no te he visto en la escuela? – me dijo reprochándome, me causo mucha risa, la forma que me llamo; se veía tan linda cuando fruncía sus cejas, a la vez que arrugaba su pequeña nariz. Solo pude sonreír por aquel hecho. Mientras la veía con sus manos en su cintura esperando algún tipo de explicación, pero a la vez con una sonrisa risueña. Tiro 10 yenes en mi sombrero, agradeciendo mi actuación. Me levante para estar cerca de ella, coloque mi guitarra a un costado y justo cuando le iba a contestar, mis palabras fueron interrumpidas por su novio.

-Amor vamos se nos hace tarde, la película nos espera.

Ella se volteo a verlo y le dio un beso y le contesto - dame un segundo quiero saludar a Seiya. Solo pude ver la mirada asesina que me lanzo.

-Hola Chiba le respondí. El solo hizo un mohín con su cabeza y tomo de las manos de Serena, la beso profundamente y la llevo junto a el hacia el cine, logrando que ella se olvidara de mi presencia.

La vi marcharse, por lo menos alguien era malditamente feliz, me agache para contar el dinero recolectado, bufe como costumbre por lo menos me alcanzo para comprar un paquete de galletas y una coca cola bien fría.

Tome nuevamente mis pastillas y las baje con la poca coca cola que quedaba. Tome a mi hermosa acompañante y la guinde en mi hombre para así dar marcha, por la oscura calle. Sí, era oscura para mí, por más que la realidad muestre lo contrario, yo seguiré viendo al mundo de ese mismo color, sin ningún destello de luz.


Perdon por la demora.. espero que les guste el capitulo, se que es muy corto, pero por lo menos sabran un poco de seiya..

besotes..

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