—¡Papi!

Gritó la pequeña pelinegra saltando a sus brazos.

—Mi pequeña princesa —musitó contra sus ondulado cabello.

Su pequeña hija le miro con una sonrisa esplendorosa, escuchando amorosas palabras de su padre mientras reía encantada en sus brazos. Era un recuerdo perfecto...

Hasta que dejó de serlo. El brillo feliz de su rostro se transformo en pánico, su pequeño cuerpo convulsiono entre sus brazos mientras grotescos gritos escaparon de sus labios hasta taladrar el corazón de Sirius fragmentos.

—Adha —llamó— ¡Adha! ¡Adhara! ¡ADHARA!

Sabía con certeza lo que provocaba aquellos atronadores gritos, pero por más que buscaba a su alrededor no podía encontrar la fuente. Entre sus brazos gritaba su pequeña bajo los efectos de la maldición Cruciatus, tratando de entender en su confundida mente el dolor que atacaba su cuerpo.

Quería que sus gritos cesarán, pero no de aquella manera. Una maldición de aquella fuerza... ningún infante era capaz de resistirla por mucho tiempo, ni siquiera su Adhara. Los agónicos sonidos de su garganta comenzaron a extinguirse junto al balanceo de su pecho, la luz murió en sus ojos, y solo un frío rostro de pánico quedo como recuerdo de la vida que se había extinguido.

Jadeo tocando la fría piel de su pequeña, no podía entender la imagen frente él.

—Vas a estar bien —musitó con angustia— papa está aquí —graznó con la voz sollozante.

—Pero no lo estas —se burlo una voz— abandonaste a tu hija ¿No lo recuerdas?

El contorno de una alta figura de humo se materializó frente a él.

—Yo no... —¿Había dejado Adhara? — nunca la he dejado.

—¿Estas seguro? —cuestionó la cruel figura con sorna— Tal vez quieras observar mejor.

El cuerpo de su hija había desaparecido para dar paso a los cuerpos inertes de Lily y James. Grito, porque era cierto, había dejado Adhara ¿Qué era esta pesadilla? ¿Era la verdad que había buscado por años? ¿Adhara estaba muerta? Pero si esta era una visión...

¿Su pequeńa había muerto bajo el Cruciatus?

—No —susurró en negación.

—¿Papi?

La pálida figura de su hija apareció a lado de la figura de humo que lo atormentaba.

—¡Adhara! —exclamó.

Corrió hacia ella, pero su cuerpo rebotó contra una fuerza invisible que le impedía acercarse. Adhara levantó su mano, en un vano intento de alcanzarle, llorando mientras cadenas subían por su cuerpo y la sujetaban a su lugar.

—¡DEJA A MI HIJA! —grito desquiciado Sirius.

—No te equivoques, Sirius Black —dijo la sombría figura— no soy yo quien la encadena.

—¿Qué...?

Adhara estiraba su mano, pero no para tocar a su padre, la extendía para alcanzar la llave que flotaba cruelmente frente a ella. Sirius bajo su mirada, en su mano sostenía un manojo de cadenas, las mismas que sujetaban Adhara. Trato de soltarlas, pero su mano se negaba hacerlo.

—Esa noche no fuiste el único condenado —el frío estremeció el cuerpo de Sirius— recuerda eso, Sirius Black.

El mundo se agitó ante sus ojos hasta volverse completamente oscuro.

Su último pensamiento antes de caer en su celda bajo los efectos de la inconsciencia fue una clara disculpa a su hija.

Kreacher

¿Estas molesto?

Era una corta carta, pero debía ser la vigésima vez que enviaba una lechuza a Kreacher sin recibir respuesta alguna. No tenía sentido preguntar, sabía que estaba decepcionado de que no hubiera sido seleccionada en Slytherin, y seguramente furioso de escuchar que había quedado en Gryffindor. Pero quería leer palabras de su parte, incluso si eran para reprocharle, su absoluto silencio era más doloroso que ningún regaño.

—Antes de que lo sepas van a correr rumores de que eres mitad lechuza.

—Hola Hodges —musitó Adhara con una melancólica sonrisa.

—Me parece increíble que tengas tiempo para estar aquí la mayoría de las tardes—río suavemente— hace solo unas horas haz provocado que el Profesor Snape porte un bonito rojo en las puntas de su grasoso cabello, casi toda la escuela está convencida de que sufre una crisis media edad y que no tardará en marcharse para formar su propia banda.

Adhara se sonrojó de vergüenza a la vez que soltó una estruendosa risa.

—¿Una banda? —repitió entre risas— es más probable que inicie una secta contra la mocosa soez que destruye el fino arte de hacer pociones.

—Duncan estaría encantada de unirse.

Rieron al imaginar a la insoportable de Rosalie siguiendo al profesor Snape mientras profesaban su odio a Adhara.

—Apuesto a que mi dormitorio haría de lado su desagrado por Snape y se unirían.

Ni siquiera tenía idea de que no se llevará bien con sus compañeras de casa. Contrario a la confusión que lo embarga, Andrew decidió no hacerle notar su deslice de información y por ende cuestionar la situación en su casa.

—¿Slytherins y Gryffindors en una misma causa? —cuestionó con incredulidad Andrew— así que solo necesitaban a quien odiar para terminar una rivalidad de cientos de años —medito con diversión— fantástico —brindó entre risas.

—Soy asombrosa —bromeó con petulancia.

—Cuidado, Kreach —advirtió Andrew— no necesitamos otra Rosalie Duncan.

—Por supuesto —expresó Adhara— no soy así.

Una tranquila brisa se prolongó en los cómodos segundos de silencio antes de que Andrew hablara finalmente.

—Lo sé —susurró imperceptiblemente con una pequeña sonrisa.

—¿Vas a enviar una carta? —preguntó curiosa.

Andrew levantó el sobre sellado que sostenía en su mano.

—Mama quiere saber regularmente como me encuentro —explicó con simpleza— ¿Y tú? ¿Solo piensas enviar una nota?

Adhara miro el pequeño trozo de pergamino en su mano, esperaba que Kreacher respondiera pronto.

—Si —musitó— Solo es una pequeña petición, no necesito tanto espacio —fingió no darle importancia.

—Supongo que debes tener varios pendientes, después de todo debes hacerte cargo de tu sociedad con Lord Hyssa.

Adhara parpadeo, a decir verdad había dejado el trabajo completamente en el olvido. Había sido su fortuna, y el deseo de Lord Hyssa, que los primeros meses de escuela solo estuviera enfocada en sus estudios. Para muchas personas podía ser ridiculez dejar su negocio en manos de alguien que no era cien por ciento de su familia, alguien que podía ser influenciado bajo el paradigma de aumentar sus propias ganancias, pero Adhara tenía plena confianza en Lord Hyssa, había demostrado en más de una ocasión su buen corazón, era a su ayuda que Adhara había logrado emanciparse, e incluso conservar el nombre de Adha Kreach.

No temía, porque Lord Hyssa se había vuelto un amigo confiable.

—Si —contestó Adhara sin explicar más sobre el pergamino en su mano— es probable que durante las vacaciones de diciembre vuelva a Londres.

A partir de aquellas fechas volvería a tomar cargo de sus asuntos personales, además de que debía acudir ante el ministro, este había establecido que Adhara se presentará cada cierto tiempo con la intención de verificar que mantenía bajo control su "maliciosa" sangre. Ni a ella o Lord Hyssa le había hecho gracia las absurdas justificaciones de Fudge, pero habían accedido para disolver un poco las asperezas con el ministerio.

—¡Adha! —exclamaron un par de brillantes voces.

—Fred, George —saludó con entusiasmo.

—¡Escuchamos el desastre que ocasionaste! —comentó Fred.

—¡No habíamos visto mejor uso del rojo que el tuyo! —entonó entre risas George.

—Lee se encuentra cazando a Snape para tomar una gloriosa foto antes de que logre recuperar su orgullo.

—Realmente no entiendo su problema, se ve espectacular con ese rojo

—Resalta la furia de sus ojos —concordó Fred.

En los minutos en los que los gemelos informaron a Adhara de la demencial tarde que estaba transcurriendo en el colegio, Andrew se limitó a entregar su carta a su lechuza y darle un bocadillo antes de verla partir. Miro al trío de amigos, sabía de antemano que no era del agrado de ambos gemelos Weasleys, pero tal como ellos lo ignoraban, él procuraba hacer lo mismo. Sonrío levemente al escuchar la incontrolable risa de Adhara, al menos había dejado su expresión de melancolía de lado.

—Nos vemos luego Kreach —se despidió pasando a un lado de ella.

—¿Nos vemos en Herbologia? —preguntó Adhara.

Le guiño un ojo haciéndole saber que la había escuchado, a cambio recibió una sonrisa. Bajo por los peldaños de la torre con tranquilidad, si alguien podía borrar la tristeza que desbordaban los ojos de Adhara, sin duda eran los gemelos Weasleys.

Aunque le causaba cierta intriga saber lo que podía tener escrito aquella pequeña nota para causar tanta infelicidad en Kreach.

Al partir el estudiante de Slytherin, tanto las sonrisas de George como la de Fred se esfumaron.

—No deberías juntarte tanto con él —musitó Fred.

—Los Slytherin no tienen un historial tan pulcro.

Adhara suspiró, eso lo sabía, la mayoría de su podrida familia había sido parte de ella.

—Pero a pesar de eso, en realidad creo que Hodge es buena persona —se sincero Adhara— además es el único conocido que tengo entre clases.

—No te preocupes Adhara —dijo Fred.

—Ahora las chicas te tienen un poco de miedo porque no saben manejar tu fama —expresó cálidamente George.

—Pero pronto verán que eres bastante humilde.

Le sonrío ambos. Los gemelos tenían la impresión de que las chicas del dormitorio se ponían nerviosas por su "deslumbrante" fama, Adhara no había tenido corazón para contarles que en realidad la odiaban desde que les había dicho que no necesitaba sus falsas alabanzas. Hasta el momento había sido lo mejor, no pensaba que el mundo de las chicas le resultará atractivo, le parecía demasiado frívolo la facilidad con la que podían cambiar sus lealtades con tal de permanecer populares.

Aunque suponía que debía ser una faceta, tal vez en unos años sus compañeras de casa podrían volverse tolerables.

—¿Creen que Lee haya logrado tomar una foto del Profesor Snape? —inquirió

—¡Claro que lo ha logrado! —asintieron a la vez los gemelos.

—Una oportunidad como está... —dijo Fred.

—Solo sucede una vez en la vida —finalizó George.

—¡Genial! —se deleitó Adhara— no pude apreciar demasiado el daño que cause, pero ahora quisiera hecharle un buen vistazo.

—Y una buena carcajada, te lo aseguro —prometió Fred.

—Vamos —manoteo George mientras corría a la salida seguido de su gemelo.

Antes de seguirle, Adhara extendió su pergamino a una lechuza parda que salió volando sin más indicación, está había hecho la gran mayoría de de viajes a Grimmauld Place, tanto que no necesitaba explicación alguna para saber a dónde ir.

—Al menos podré convencerle de perdonarme en Diciembre —musitó antes de girar e ir detrás de los gemelos.

Tan rápido fue su giró que no percibió el cuerpo detrás de ella.

—Lo lamentó —se disculpó sobando el dolor en su frente.

—No te preocupes, fue un accidente —mencionó tranquilamente— ¿Te duele mucho el golpe?

—No —expresó con ligereza— estoy bien, gracias.

—Bien —sonrío el desconocido—. Lo que menos quiero es que me culpen de agredir a una pequeña de primero.

Si fue un comentario ingenioso, a Adhara no le hizo gracia.

—No soy pequeña —protestó con el ceño fruncido.

Los ojos azules que la miraban parpadearon.

—Lo eres —contradijo con tranquilidad.

—¡No lo soy! —espetó indignada.

—Bueno, no tan pequeña Gryffindor —corrigió sosteniendo una risa— vas a perder de vista a tus amigos si sigues contradiciéndome.

Adhara le mando una molesta mirada antes de comenzar a correr hacia los peldaños de la la lechuceria.

—¡Hasta luego, pequeña! —se despidió con un grito.

—¡No es gracioso! —profirió mientras corría cuesta abajo.

Rio, porque en realidad era hilarante.

Al menos para él.

Capítulo corto, Sirius apareció, se mencionó a Kreacher y Lord Hyssa, e incluso al nefasto de Fudge.

¿Les confundió lo de Sirius? Siento que es entre mitad sueño y visión, hay un mensaje oculto sobre el futuro qué deparará en unos años, pero a lo mejor ni lo termino escribiendo, así que aquí le paro a mis teorías conspiracionistas

Nos leemos.

Pd. Hay dos trailer que hice de la historia, dejaría el Link, pero Fanfiction no me deja. Busquen Adhara Black trailer 1 y trailer 2; o mi cuenta Blue Machine