Agradezco a Masashi Kishimoto por prestarme a sus personajes 

25. El Regreso a la Aldea de la Arena

Pasó una semana y nadie paraba de preguntarle sobre su pelea contra los de Akatsuki, no podían creer que hubiera tenido la fuerza necesaria para pelear y enfrentarse con 4 de ellos, Mayzet ya estaba cansada de tantas preguntas, así que fue a hablar con Tsunade-sama.

Lady Tsunade ¿puedo pasar?. Preguntó Mayzet.

Adelante. Contestó la Hokage.

Necesito comentarle algo. Dijo Mayzet.

No es necesario, yo sé que te tienes que ir. Dijo la Hokage interrumpiendo a la chica.

Me iré en la semana, es mejor que nadie sepa cuándo, le agradecería que no se lo comentara a nadie. Y Mayzet salió de la oficina.

La chica se dirigió a su área de entrenamiento, era un lugar en el que casi nadie se atrevía a entrar a menos que estuviera en marcha el examen Chunnin, no sabía por qué pero le encantaba pasar tiempo en el bosque prohibido. Se recostó mirando hacia el cielo y escuchó que alguien le hablaba.

Así que aquí estás.

Kakashi que gusto me da verte. Mayzet se paró y lo abrazó.

Si, si, bueno. Dijo Kakashi apenado. ¿Y cuándo te vas?.

Todavía no estoy muy segura pero lo más probable es que me vaya mañana. Comentó Mayzet.

¿Tan rápido?, ¿no pensabas despedirte?. Preguntó Kakashi.

Creo que lo mejor es que no lo haga, Akatsuki no tardará en ir a buscar a los Jinchuurikis, necesito entrenarme más, además tengo que ir a recoger algo que me pertenece. Dijo Mayzet.

Lamento no haber confiado en ti en un principio. Decía Kakashi.

No te preocupes. Contestó Mayzet apenada. Yo sabía que algún día lo harías.

Muy bien, ya que he dicho lo que quería, te dejo. Kakashi desapareció.

La Kunoichi no sabía lo que haría de ese día en adelante, tendría que formular un plan, necesitaba actuar con precaución, sabía perfectamente que Akatsuki iría tras los Jinchuurikis uno por uno y que cuando terminaran con ellos irían por ella, pero no podía permitir eso.

Kibou ¿qué podemos hacer?. Preguntó la chica.

Nuestra misión es protegerlos cueste lo que cueste. Contestó Kibou.

Ya lo sé, estoy consciente de eso, el dilema es cómo lo vamos hacer, debes comprender que no podemos andar detrás de ellos cada que vayan por un Jinchuuriki, necesitamos que crean que tienen el control, debemos hacer que se confíen. Comentó Mayzet.

Hay una opción. Dijo Kibou.

¿Cuál?. Preguntó Mayzet.

Si decidimos hacer eso primero debes saber que tu cuerpo se consumirá más rápido porque implicaría que utilicemos gran parte de nuestro poder, honestamente no sé si resistirás completar la tarea. Kibou le comentó a Mayzet lo que tenían que hacer, al final, decidieron que eso era lo que harían, que ese era el camino menos peligroso para los Jinchuurikis pero más peligroso para ella.

Lo lograremos, no te preocupes, mi voluntad es fuerte. Dijo Mayzet.

Sí pequeña. Contestó Kibou.

Antes de irnos tenemos algo que hacer. Dijo Mayzet con cara de ansia.

Kibou comenzó a reír. ¿Y qué estamos esperando?.

Mayzet llegó a la Mansión Hyuga y tocó la puerta, cuando abrieron preguntó por Neji, le dijeron que se encontraba entrenando pero que pasara y si quería podía observar, eso fue lo que la chica hizo. Era la primera vez que entraba a aquel lugar, se le hizo hermoso, llegó a un patio y vio a Neji entrenando con Hiashi el padre de Hinata.

Tanto Neji como Hiashi notaron la presencia de aquella chica.

Es todo por hoy Neji, continuaremos mañana. Comentó Hiashi, se metió a su casa sin siquiera mirar a Mayzet.

Mayzet se acercó a Neji sonriendo y le dijo:

¿Quieres que demos un paseo Neji-kun?.

Neji no dijo nada, solo avanzó al lado de la chica.

Estuve hablando con Ten-ten hace rato, me contó todo lo que hiciste por mí y te lo agradezco, no me gusta quedar en deuda con nadie así que compensaré tu preocupación por mí. Comentó Mayzet.

No es necesario, me nació hacerlo. Dijo Neji.

Jaja. Río Mayzet. No es momento de comportarse como un caballero, pero te lo pondré así, quiero darte un regalo, ¿me lo negarás?.

Neji volteó a verla con cara de incredulidad, él estaba seguro de saber a lo que se refería la Kunoichi. ¿Qué te hizo cambiar de opinión?, si mal no recuerdo me habías dicho que no recordabas esa conversación.

Así es, no la recordaba porque no fui yo la que platiqué contigo. Contestó Mayzet.

¿Y entonces quién fue?. Preguntó Neji.

Mayzet se transformó en Kibou dejando a Neji con cara de sorpresa.

Fui yo. Dijo Kibou.

Te has ganado nuestro regalo a pulso, nos has demostrado que tu corazón es sincero y por lo que podemos ver el sentimiento de odio que tenías ha cambiado, ¿estás dispuesto a hacer lo que sea para obtener lo que tenemos que darte?. Preguntaron Mayzet y Kibou. No te preocupes Neji-kun, no vamos a lastimarte, deberás confiar en nosotras.

Está bien, confío en ustedes. Dijo Neji algo temeroso pues no sabía lo que tendría que hacer.

Estamos dispuestas a darte parte de nuestro poder, que solo podrás utilizar cuando estés en una situación muy delicada, con él podrás curarte y recuperar tus fuerzas, además con el tiempo si es que llegas a controlarlo lograrás fusionar nuestro Chakra con el tuyo y serás más poderoso, utilízalo sabiamente, confiamos en que harás buen uso del regalo que te estamos dando, ahora Neji-kun tendrás que beber una gota de nuestra sangre, acércate para que te la podamos dar.

Neji dudó, no podía creer lo que tenía que hacer, pero se acercó, vio como aquel Ser se hizo un corte en su pata izquierda con una de sus garras y dejó caer una gota de esa sangre azul brillante sobre su boca. Al instante en que la sangre entró en su boca se absorbió rápidamente, sus ojos se tornaron del mismo color que el de la sangre y sintió el poder fluyendo en todo su cuerpo, Neji sonrió, nunca antes se había sentido tan poderoso.

Gracias. Dijo él haciendo una inclinación delante de aquella criatura. Jamás las defraudaré. Y les regaló una sonrisa que le salió del corazón. Cuando se levantó vio que el Ser había desaparecido y que Mayzet estaba parada en frente de él.

Ahora yo te regalaré algo más, con esto podrás utilizar este poder cuando quieras siempre y cuando lo desees de corazón. Mayzet se acercó a Neji, se paró con la punta de sus pies y besó a Neji en la frente. Neji se sonrojó.

Eres más especial de lo que creí Neji-kun, yo te confiaría mi vida. Dijo Mayzet sonriendo. Me tengo que ir, pero nos veremos pronto me intriga ver qué tanto puedes manejar el poder que te di, además me encantaría ver cuánto has avanzado y pelear contigo.

Mayzet desapareció.

Esa misma noche ella empacó sus cosas y dejó la Aldea de la Hoja.

Ahora Kibou, vamos a ver a Kankuro y a Temari para que nos den el libro.