¿Es mi idea o me he demorado mucho en publicar? Mañana volveré a subir un capítulo ;)

Queenbluevampire-v: ajajajaj tienes razón, pondré más Delena en el próximo capítulo sí o sí :D pero si vas a mandar a alguien mejor manda a Damon ajajaj :)

UshieVictoria: la escucharé :) A demás de su voz, las letras de sus canciones son muy lindas... :)

Traducción versos: ¿Por qué preocuparse por la neblina de ayer.../Cuando las estrellas de arriba están ardiendo?/¿Por qué preocuparse por el avecinante amanecer.../Cuando la luna está derramando ahora su fuerte reflector?

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Why care about yesterday's haze
When the stars above are all ablaze?
Why care about the coming dawn
When the moon pours now, its searchlight strong?

No podía ser, Elena estaba avanzando a la misma velocidad de Damon. No, no podía ser posible. ¿Cómo no lo pensó antes? Por eso no estaba demacrada, agotada o incluso... muerta. No sabía qué había sucedido durante esos días en el bosque, pero sí sabía que su amiga debería exhausta y sin fuerzas, pero... No, debía ser su cabeza jugando una mala pasada. Sí, eso debía de ser, estaba alucinando.

Quería decir algo pero su voz no salía de su garganta. Sólo recordaba haber hablado un poco con Elena y después quedarse dormida pacíficamente. ¿Cómo había llegado al bosque? No podía recordar. Recordaba haber estado con Caroline en la noche ya que se había angustiado mucho y luego estar en el bosque.

Pero de repente, una imagen vino a su cabeza, su abuela.

—¿Abuela? —susurró sin intención de que precisamente alguien la escuchara y se le pusieron los ojos llorosos—. ¡Abuela, abuela! —la llamó y no notó que su voz llegó a los oídos de sus acompañantes.

Cerró los ojos y, segura de que la encontraría otra vez, la mentalizó. Ahí estaba su abuela, con ella, pero no aparecía, la abuela no estaba con ella y ella gritaba como desquiciada, Lágrimas habían comenzado a nacer y caer por la comisura de sus ojos y sintió como Elena le agarró la mano fuertemente y la abrazó. Su llanto fue decreciendo hasta cesar.

—Bonnie, soy yo, Elena. Estás bien, ¿si? Estoy contigo.

—Elena —dijo Bonnie con el rostro bañado en lágrimas—. Estabas corriendo.

—Sí, vamos hacia Mystic Falls.

—No, no... Yo me mareé y... Todo era borroso... Y tú corrías rápido —titubeó—. Como Damon —estas palabras hicieron que la realidad golpeara a Elena por la espalda y un leve mareo le invadió la cabeza.

—Bonnie, yo...

—Probablemente estaba alucinando. Lo siento, ¿sabes? Últimamente me pasan estas cosas extrañas. Te extrañé —dijo mientras la abrazaba y Elena suspiró mientras cerraba los ojos. ¿Cómo se lo diría? No, no sería tan fácil.


—Hola, Matt -dijo Jeremy entrando al Mystic Grill y escuchó la campanita sonar, el local estaba vacío—. Parece que hoy no hay demasiado que hacer, ¿no?

—Es muy temprano. En todo caso, hoy Tyler está haciendo una gran fiesta en su casa y no creo que alguien llegue a venir.

—Oh, ¿irás?

—No lo sé, Jer —dijo Matt mientras pasaba un paño amarillo húmedo por una mesa—. Tal vez podríamos ir y nos ponemos al día, te vi con Bonnie el otro día —Jeremy sonrió.

—Estaba acompañándola a casa —Matt le dirigió una mirada acusadora—. Está bien, es sólo...

—... Sólo...

—Una cosa... que... tenemos.

—¿Qué tipo de cosa? —rió.

—No sé, en realidad. Apropósito, ¿la has visto? No me contesta las llamadas —cambió el tema, no quería definir nada. Un beso podía significar para una persona algo distinto que para la otra.

—No, lo siento.

—No me digas que... —pensó y sintió como se le cortaba la respiración.

—Vamos, tengo que ir al mesón —dijo el rubio y ambos se dirigieron ahí, Matt comenzó a limpiarlo con el mismo trapo viejo—. Estás pálido.

—Nadie te lo ha dicho, ¿cierto? —dijo, yendo directo al grano.

—¿Dicho qué? —se detuvo de improviso.

—Elena. ¿Crees que puedas tomarte un pequeño descanso?

—¿Cerveza? La casa invita.

—¿Cómo no? —preguntó él, sonriendo, intentando maquillar la tragedia que debía comunicar.

Jeremy se sentó en la barra mientras esperaba, luego llego Matt con dos vasos de alcohol y se sentó a su lado después de depositarlos en el mesón.

—¿Qué ha sucedido con ella? —Matt dio un trago.

—Bueno, ella... Stefan se la llevó al bosque hace días, nadie ha escuchado sobre ella. Me he fijado que Damon no ha aparecido en ningún lado durante la semana. Creo que fue a buscarla.

—¿Qué acabas de decir? Ella... —Matt soltó su vaso de inmediato y miró hacia el frente, al vacío.

—Te entiendo. Cuando Bonnie me lo dijo yo estaba...

—¿Hace cuanto sucedió todo esto?

—Hace cinco días, si no me equivoco. Lo siento —Matt suspiró.

—¿Sabes? Creo que necesito descansar, he estado trabajando como loco últimamente —su voz estaba mucho más deprimente que antes, al igual que su humor.

—Seguro —dijo Jeremy, levantándose, para irse igualmente—. Otro día completamos la cerveza, yo invito.

Matt asintió y atravesó la puerta de personal, se escucharon unas voces y luego salió Matt con una chaqueta y cruzó directamente la salida.

Después de todo, alguien tenía que decírselo.

—Y puede que Bonnie haya ido tras ella —dijo Jeremy para sí, tragando saliva.


A Bonnie no le fue difícil ponerse en pie, y pudieron seguir la caminata a una velocidad ad hoc para un humano. Decírselo a Bonnie sería mucho más difícil de lo que ella imaginaba. Incluso se le había olvidado que tendría que comunicar la gran... novedad, y la morena era sólo el principio de la lista, seguida por Matt, Jeremy, Caroline, Tyler y... Bueno, Stefan. Si es que lo volvía a ver, él la vería por sí mismo y las palabras sobrarían. ¿Qué sucedería si se volvieran a ver? No era capaz de mirarlo de la misma manera, ni ahora ni nunca. Todo, todo por lo que han pasado, la historia que la llevaba a despertar todas las mañanas con un rayo de sol atravesando su ventana y una nueva esperanza, no valía la pena, ya no era nada.

Seguir el paso de Bonnie era extenuante, era demasiado lento, una pérdida de tiempo. No podía creer que ese ese era su paso normal en su vida como humana, ¿como podía vivir caminando tan lento?

—Chicas —dijo Damon con su gracia natural, deteniendo su paso y los pensamientos de Elena—. Llegamos.

Avanzaron unos pasos y vieron las luces de la ciudad. Bonnie se quejó mientras se tapaba la cara, Elena cerró los ojos y Damon arrugó su rostro con incomodidad. Después de tanto tiempo sin si quiera una mísera chispa de luz, esto parecía quemar los ojos como fuego vivo.

—Bonnie, ¡estamos en Mystic Falls! —exclamó Elena.