Demonio vs Bestia Salvaje

Un grito de terror se escucho y a los pocos segundos algo similar al sonido de un edificio siendo derrumbado se creó en el ambiente, generando caos y miedo, además de una gran lluvia de marinos que salían volando como moscas. Una alabarda con su punta muy afilada golpeo el suelo con su bastón y su dueño miro a su alrededor, al poco tiempo varios piratas se pusieron detrás de él y simplemente se dedicaron a mirar el sitio.

- Es una lástima que tengamos que hacer esto en Alabasta… ¿me pregunto porque ese sujeto enmascarado tomo este lugar como prisión para Ace san?- dijo Marco el fénix.

- No lo sé y tampoco es de mucha importancia, iremos por Ace y lo salvaremos de ese sujeto y de ese maldito de Teach, aun así, mantengan la cantidad de daños a los edificios en mínimo y traten de evitar matar civiles

- Como ordene, capitán

Marco se transformo en un Fenix y voló por los cielos, no sin antes ser atacado por un montón de bolas de fuego que cayeron del cielo. Edward miro el suelo y vio como las calles se congelaban, un haz de luz cayo al lado de Barbablanca y los almirantes se pusieron delante de él.

- Oooo… parece que tenemos que enfrentarnos a Barbablanca, ¿no sé si estar asustado o alagado?- dijo Kizaru.

- Mmm… un criminal es un criminal, este maldito pirata está atacando este reino y es nuestro deber acabar con él- dijo Akainu.

- No bajen la guardia ni un solo momento, estamos hablando de Edward Newgate después de todo- dijo Aokiji.

Barbablanca sonrió y sujeto su alabarda con las 2 manos, miro a Marco y le dio la orden de alejarse, esto iba a ponerse muy sucio. Marco obedeció y trato de huir, Akainu intento impedir su huida y lo ataco, mas fue recibido por un poderoso puñetazo de Edward, el cual había empleado Haki para poder tocarlo.

- Creo que se habrán dado cuenta… que desprender sus miradas de mi es equivalente a morir

Y los 3 almirantes tragaron saliva, esto iba a ponerse bueno.


Vivi y Kohza se reunieron delante de varios soldados de Alabasta, los pocos que no habían sido obligados a luchar con los marinos en contra de la horda de piratas que Barblanca traía consigo. Las órdenes eran muy claras, debían ayudar a los civiles e ignorar todo enfrentamiento entre los marinos y los piratas, dedicarse netamente a salvar a los súbditos.

- Bueno, ya saben qué hacer, vayan- dijo Kohza.

Los caballeros se fueron marchando hacia las calles de la ciudad, Kohza se quito el sudor de su frente y camino hacia Vivi, ella miraba a un muchacho de grandes cejas encrespadas que apenas si podía caminar.

- ¿Qué le pasa a ese sujeto?

- Se esforzó demás para derrotar a uno de los CP9

- En tal caso debo agradecerle por salvarte

- Je, cierto le debo mi vida

Lee estaba tratando de caminar para iniciar un entrenamiento nuevo… o que al menos le permitiera pelear otra vez, era bastante testarudo, una cualidad que Vivi encontraba… interesante. Kohza miro los ojos de Vivi y después miro a Lee, después miro a los de Vivi y dijo algo que casi hiso que la reina se atragantara sin tener liquidos en su boca.

- ¿te gusta, verdad?

- ¡¿Qué?

- O vamos, no me pongas esa cara, te conozco desde que eras una niña y se cuando un chico te gusta… no se que le veras, pero te gusta

- ¡Cállate!

Uno de los caballeros de Alabasta regreso corriendo hacia Vivi, se detuvo y tomo algo de aire, seguido dijo:

- ¡Los Mugiwaras… eee… ellos están aquí!

- ¡¿De veras?- dijo Vivi sonriendo.

La reina y Kohza corrieron hasta llegar a la entrada del palacio, ahí en efecto estaban Luffy y su tripulación, todos juntos otra vez. Al ver llegar a la nueva reina, todos los piratas del sombrero de paja se alegraron y dieron un gran recibimiento a su amiga, no como un miembro de la realeza, si no como otra plebeya sucia y mohosa, al igual que ellos.

- ¡Vivi, cuánto tiempo!- dijo Luffy.

- ¡Llámala Reina Vivi o su majestad, idiota!- grito Sanji.

- Luffy Kun, es genial verlos- dijo Vivi sonriendo.

Vivi miro a todos de reojo, habían tripulantes nuevos, un sujeto muy extraño que andaba en algo parecido a un bañador negro y camisa hawaina, una especie de… ¿esqueleto parlante?, una mujer muy hermosa que parecía estar muy contenta de ver a otra mujer gobernando un país y una miembro que hiso que su sangre se helara en cuestión de segundos.

- Ella… ella

- ¿hablas de Robin?- dijo Luffy.

Kohza aparto a Vivi de los demás y se puso delante de ella, tomo su espada y miro a Robin a los ojos, desafiándola a dar un solo paso. El que este sujeto amenazara a una nakama, hiso que Luffy se enojara y se pusiera delante de Robin, entre la punta de la espada de Kohza y su arqueóloga.

- ¿Qué significa esto?... ¿Por qué tienes a esa mujer en tu tripulación, mugiwara?- dijo Kohza.

- Es una nakama muy preciada para mi, ella me ha ayudado mucho y no estaría con vida ni yo ni mis nakamas de no ser por su parte en nuestros viajes

- ¡Ella ayudo a Crocodile!

- ¡Y ahora te ofrece ayuda para salvar este reino!

- ¡No quiero su ayuda!

Todos dejaron de hablar y miraron a Vivi, la cual derramaba un par de lágrimas que bajaban por su rostro, de solo recordar lo que Robin había hecho en el pasado, cólera le llegaba al pecho y aun siendo nakama de Luffy, le era imposible aceptarla.

- ¡¿Qué?- dijo Nami.

- ¡Robin shwan, si te vas, me voy contigo!- dijo Sanji.

- Princesa….eee… digo Reina, yo tampoco confiaba mucho en ella al principio, pero es buena, se lo juro- dijo Chopper.

- Ella… ella

Vivi no pudo terminar la oración, una gran explosión se escucho por fuera del castillo. Sakura Haruno se acerco corriendo hacia Vivi y sus invitados y le indico que algo raro estaba sucediendo en las afueras del palacio. Vivi corrió a una ventana y al mirar, vio algo que la hiso erizarse por completo.

- Esos… esos son…

Pacifistas, decenas de pacifistas liderados por Sentomaru, su creador y líder en batallas. Todos se posicionaban delante de la entrada del castillo y todos los guardias de Alabasta que habían salido para ayudar a los súbditos ahora estaban inconscientes en el suelo. Sentomaru miro hacia arriba y encontró a la reina que miraba por la ventana.

- ¡Eee, reina Vivi, necesitamos tomar su castillo!

- ¡¿Qué?

- Creemos que Barbablanca se dirige hacia aca, dejar los PX en este lugar será la mejor estrategia que podamos hacer mientras llegan los Ouka Schibukais

- ¡¿Oukas Schibukais, has dicho?... o Dios mío, ¡¿Qué va a suceder con Alabasta?

- No lo sé, tampoco me importa mucho… de cualquier manera, todo podría arreglarse si simplemente encuentra a Portgas D. Ace y lo entrega

Los ojos de Ace se iluminaron en ese instante y aparto a Vivi de la ventana, saco su cabeza y grito:

- ¡¿Portgas D. Ace está aquí?

- Mmm… ¿tú eres Monkey D. Luffy, verdad?

- ¡Contéstame!

- Si, aquí esta, el es la causa de toda esta batalla, es prisionero de un sujeto que le ha estado causando dolores de cabeza al Gobierno mundial, Barbablanca viene para liberarlo y nosotros venimos para capturarlos a ambos

Luffy salió corriendo a toda velocidad por el palacio hasta llegar a la salida, mas al abrir las puertas se vio rodeado por muchos Pacifistas, todos apuntándole directamente con sus ojos. Sentomaru sonrió, los Pacifistas era muy poderosos, no eran Kuma, solo tenían su aspecto, pero su poder nunca se ponía en duda, tantos de ellos de seguro que podrían someter a Monkey D. Luffy.

- ¡Fuera de mi camino, debo salvar a Ace!

- Jeje, creo que capturar a Monkey D. Luffy sería un buen entrenamiento para mis maquinas… de acuerdo, haremos esto… si tu consigues derrotarnos, pasas… si pierdes, te capturamos, te enviamos a Impel Down y después te mueres, ¿te parece bien?

- ¡Dije que te fueras de mi camino!

Luffy lanzo un golpe directo a Sentomaru, pero uno de los Pacifistas se interpuso y recibió el golpe, el cual no tuvo ni un solo efecto en ellos. Sentomaru sonrió y al poco tiempo, dio la orden de atacar.


Cuando Lucci despertó, se puso de pie y miro a su alrededor, estaba rodeado por rocas muy grandes, probablemente eran de esas enormes conglomerados de rocas gigantes en medio del desierto que tan populares eran entre los turistas. El líder del CP9 se toco el rostro y sintió un ardor terrible, como si alguien lo hubiese golpeado con metal hirviendo, se acerco a un pequeño estanque y se miro el rostro y fue cuando quedo marcado de por vida… su rostro tenia una cicatriz enorme de color rojo sangre con la forma de las garras de un animal, como un tigre o un león.

- ¿Qué fue lo que me hiso?

Un poderoso gruñido se escucho por todo el desierto y al mirar hacia arriba, en la cima de una roca de 25 metros de alto, Lucci se encontró con un extraño animal del tamaño de un hombre adulto, con su piel de un extraño color rojo oscuro y con 4 colas saliendo de su espalda, andaba en 4 patas, como un zorro de verdad. Lucci miro hacia arriba y salto con fuerza, levanto su pierna y uso una técnica de Rokushiki.

- Ryankaku: Hyobi

De la pierna de Lucci salió un haz de luz que al golpear a Cuatro Colas, hiso que toda la roca se destrozara y el resto de las rocas también se destruyeran. Lucci cayó de nuevo sobre la pila de escombros y miro a su alrededor, era probable que su enemigo fuese aplastado por las rocas.

- Me diste tremendo susto

De repente 2 enormes garras el doble de grandes que el propio cuerpo de Lucci salieron de la tierra y obligaron al CP9 a saltar hacia la arena del desierto, alejándose lo más que pudo de esas manos. Las enormes manos se detuvieron y al siguiente segundo salieron otros 2 brazos de cada mano que salieron disparados hacia Lucci. El CP9 evadió las garras de los 4 brazos, pero de estos brazos surgieron mas garras que intentaron perforar el cuerpo de Lucci. El CP9 las evadió, pero fue rozado por muchas de estas y cada rozadura era como ser quemado por carbón encendido.

- ¡¿Qué?

De un momento a otro, el Cuatro Colas surgió debajo de los pies de Lucci y le dio un golpe tan fuerte en el estomago que lo mando a volar más adentro del desierto, conforme tocaba el suelo, mas frenaba su vuelo hasta que por fin choco contra una duna y esta se desparramo por todos lados. Lucci se puso de pie, sumamente adolorido, miro su pecho y noto que su camisa tenía un agujero en el pecho, un agujero de quemado muy parecido al que obtienen los papeles al quemarse con encendedores.

- HMP… parece que te he subestimado

Lucci se arranco la camisa y miro a su alrededor, este no era un enemigo ordinario, no era un logia, podía tocarlo, pero tocarlo era igual de peligroso que tocar a un logia, no era un usuario de la fruta del diablo, ni tampoco parecía tener las capacidades descritas de los ninjas que Kabuto había mencionado. Lucci miro a su alrededor y cuando escucho unas pisadas, este apunto con sus dedos a todas direcciones y dijo:

- ¡Shigan, Oren!

Muchisimos Shigans salieron disparados de los dedos de Lucci por todas las direcciones del desierto. Cuatro Colas se detuvo y recibió un par de impactos del Shigan, Lucci miro sorprendido como después de recibir tantos Shigan, el demonio simplemente lo miro y movió una pata. Este acto fue lo que hiso que Lucci sintiera que ya no tenía mucha oportunidad de derrotarlo en su modo normal, ya que el simple movimiento de su pata, genero una liberación de energía tan grande que la misma arena se torno negra por la temperatura de la explosión de energía, el calor inclusive consiguió quemar un poco la piel de Lucci, que ahora tenia cómicas marcas rojas, como si hubiese ido a la playa y no hubiese usado protector solar.

- ¡¿Qué demonios eres?

Cuatro Colas corrió hacia Lucci y este no perdió tiempo, se preparo mentalmente y simplemente uso su Tekkai "Utsugi"… este Tekkai no radica en endurecer el cuerpo o absorber el daño enemigo, se basa en regresar el poder del daño de regreso al que lo lanzo, es un Tekkai muy poderoso y que puso en problemas a Luffy durante su enfrentamiento, si puso en aprietos al capitán de los Mugiwaras, de seguro haría lo mismo con este monstruo.

El Cuatro Colas impacto a Lucci en el hombro izquierdo, pero al hacerlo, el daño regreso hacia el demonio, mandándolo a volar hacia el desierto. Lucci cayó de rodillas, aun si su tekkai había regresado el daño, no fue capaz de protegerlo por completo, su hombro ahora estaba de color negro y humo salía de este, de hecho, todas las partes impactadas por el demonio estaban igual, los pequeños roses eran cicatrices diminutas por todo su cuerpo, como quemaduras de cigarros, el ataque al pecho genero una cicatriz con la forma de la garra del Cuatro Colas, su rostro había sido severamente lastimada y su hombre estaba quemándose.

- Aaa… ¿Qué tipo de poder es este?

Un gruñido puso los pelos de punta de Lucci, esa bestia apenas estaba empezando. El CP9 golpeo el suelo, de ninguna forma iba a caer, el no sería derrotado 2 veces, así que si lo que esa cosa quería era una pelea de verdad, se la daría. Lucci lentamente se transformo en un ser mitad leopardo mitad humano y al finalizar su transformación, miro el cielo y gruño con tanta fuerza como sus pulmones se lo permitían, mas su gruñido fue opacado por la fuerza del rugido del Cuatro Colas.

- Vamos, peleemos como los animales que somos

De un segundo a otro, el Cuatro Colas salió de la nada y le miro, parecía entender lo que decía, porque era bastante obvio que el Zorro aceptaba el desafío del Leopardo. Lucci se arrojo contra Cuatro Colas y le golpeo el rostro al demonio con su cola, mas al hacerlo noto que fue un terrible error, su cola se estaba haciendo cenizas y se dirigía hacia su cuerpo.

- ¡¿Qué?

Lucci sujeto su cola y la corto con sus garras antes de que el resto de su cuerpo se hiciera cenizas, al parecer el cuerpo de ese demonio alcanzaba temperaturas gigantescas, tanto que al hacer contacto con ella podía morir. Lucci cerró sus puños con tanta fuerza que comenzaron a sangrar, jamás penso que encontraría a un rival tan inconveniente para él.

- ¡Esto no acaba aun, maldito saco de pulgas!...- Lucci junto sus puños y grito- … ¡Sai Dai Rin: Rokougan!

De los puños de Lucci salieron extrañas ondas de poder que atravesaron el cuerpo de Cuatro Colas, esta era una técnica de Rokushiki que dañaba el cuerpo de manera tanto interna como externa, alterando el funcionamiento de los frágiles órganos. El Cuatro Colas recibió el impacto y simplemente giro su cabeza, miro a Lucci como si estuviese diciendo "¿Eso es todo?" y al siguiente instante, Lucci cayó de rodillas, eso no fue nada para esa cosa, su mejor ataque no fue nada.

- ¿Qué… que eres?

El Cuatro Colas gruño y su gruñido libero una fuerza que golpeo a Lucci tan fuerte como si se tratase de un golpe de Gear Second y el ya había probado esa fuerza antes. Antes de que el Cuatro Colas diera un golpe final una gran explosión se vio en el horizonte, esto distrajo al demonio y este miro el fuego que salía del palacio real.

- Jeje… parece que tus amigos tienen problemas, pero claro… están peleando con los CP9 y lo mejor de la marina, creo que para este momento… ya han de estar muertos

Cuatro Colas miro a Lucci enfurecido y simplemente movió su pata un poco para generar un terremoto que hiso vibrar todo el desierto con una fuerza descomunal. Lucci sonrió, ya no le importaba si ese monstruo lo mataba, si moría, al menos lo haría sabiendo que la justicia había llegado a esos criminales.

- El palacio real se ve diminuto, tan pequeño que apenas puede verse… jamás llegarías a tiempo y ni tú podrías enfrentarte a todo el poder que está ahí reunido, al final, el CP9 y su justicia ha triunfado

Estas palabras solo hicieron enojar al bijuu aun mas, lentamente su sangre hirvió como nunca y su piel comenzó a burbujear como si se tratase de agua hirviendo. Lucci miro asustado como aun más energía se liberaba y el tamaño del bijuu aumentaba cada vez más, 2 colas mas salieron y fue cuando un esqueleto de un zorro cubrió el resto de su cuerpo. Lucci cayó de rodillas, esto simplemente no podía estar pasando… ¿Cómo es que existen seres asi en el mundo?... las imágenes de Hinata sonriéndole llegaron a su mente, imágenes de la muchacha enfrentándose con valor a Pein, imágenes de ella peleando aun si eso era el final de todo… la imagen de sus amigos, siendo aplastados por esos sujetos CP9 era lo peor.

Un rugido tan poderoso que hiso que huracán que mando a volar toda la arena que rodeaba al bijuu se escucho por toda Alabasta, un rugido tan fuerte que obligo a todos a dejar de pelear. En Alubarna, Kakashi, Tsunade y Fukuro se detuvieron, el miedo se engendro en sus corazones. En el rio que desembocaba al mar, Gai miro el cielo y sintió escalofríos. Delante del casino de Crocodile, los muchachos tragaron saliva y Shikamaru suspiro, esto ahora sí que iba ponerse feo. Inclusive, los 3 almirantes y Edward Newgate dejaron de pelear y miraron la dirección en la que provino ese rugido.

- ¡¿Eso…Ee… esta aquí?- dijo Aokiji.

- ¡Maldición, Maldición!- dijo Akainu.

- Ooo… esto se pone mejor a cada segundo- dijo Kisaru.

- Hmp- fue todo lo que expreso Barbablanca.

Lucci comenzó a temblar, nunca antes en toda su vida había sentido miedo, ni siquiera de niño… pero ahora, podía sentir algo frio, algo tan frio que parecían miles de cuchillas atravesándole el pecho y lo llenaba de amargura. Delante de él, se encontraba el Kyuubi, con 8 colas liberadas y dirigiéndose tranquilamente hacia a Alubarna.


En Yuba:

Hinata abrio sus ojos de golpe y miro a su alrededor, algo muy malo había sucedido con Naruto y su corazón se sentía como si lo hubiesen roto. TenTen puso su mano en el hombro de Hinata y le dijo:

- Yo… yo también lo sentí… debemos acabar con esta perra y ayudar a Naruto san, rápido

- S… si- dijo Hinata.

- ¿listas?- dijo Ino.

- Adelante- respondió TenTen.

Las 3 salieron de su escondite y se enfrentaron a Kalifa