Capítulo 23: ¿Show cancelado?
"Durante el juicio y el interrogatorio al que se vio sometida, simplemente prefirió utilizar su derecho a guardar silencio. Becky, la puercoespín causante de ese brutal ataque contra dos de los integrantes del teatro Moon, fue reenviada rápidamente a prisión en donde fue colocada en una celda de alta seguridad, en donde permanecerá mientras se prepara un nuevo juicio contra ella. Debido a su delito de fuga es que su sentencia se verá aumentada, pero además se le intentará agregar a su condena el delito de homicidio frustrado, lo cual podría abrir la posibilidad de que sea condenada a cadena perpetua. El jurado decidirá eso en el próximo juicio contra ella."
Johnny apagó el televisor entonces. Suspiró. No tenía mucho más que hacer entonces. Había tenido que pasar la noche en esa cama de hospital y desde que se despertó había visto televisión. Su habitación de hospital era de color blanco, de igual color que las cortinas que estaban ligeramente corridas y que dejaban entrar la luz del soleado día que estaba afuera. Miraba el reloj constantemente esperando que fuera ya mediodía; a esa hora comenzaría el horario de visitas. Sonreía al pensar que ése sería el momento del día que podría animarlo.
Había pasado una mala noche debido a las vendas que cubrían su pie y porque el dolor sobre su tobillo a veces parecía regresar, había logrado dormir durante cortos períodos pero estos terminaban en el momento que el punzante dolor le regresaba. Extrañamente sentía mucho más dolor en el primer corte que recibió de parte de Becky en su tendón y no tanto en el corte que le causó el desangrado más profuso, pero a pesar de todo Johnny se sentía afortunado de estar vivo.
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El piano en los pisos superiores del teatro Moon se encontraba entonces en silencio, una fina capa de polvo había comenzado a asentarse sobre la cubierta de madera que protegía las teclas cuando nadie las tocaba. Aquella capa se quedó en el trapo que la señorita Crawly acababa de pasar sobre la cubierta, una mueca de tristeza podía notarse en su cara, su ojo miraba tristemente hacia aquella cubierta, no había sido levantada desde la última práctica que hubo con Johnny ahí la cual ya había sido hacía ya varios días. Lo extrañaba mucho, se sentía muy feliz mientras le enseñaba a aquel joven gorila sobre las canciones que debía tocar, pero debido a que él ya no había ido a ensayar desde entonces y debido a que estaba en el hospital era que no podría volverlo a ver tocar durante un tiempo más. Dejó entonces el trapo junto al piano y levantó la cubierta, mirando con tristeza las teclas. Se sentía triste por extrañar a Johnny y por lo feliz que le hacía su compañía mientras ensayaba, lo llegaba casi a sentir como un hijo y lo quería muchísimo. Estaba feliz de que estuviera vivo, por supuesto, pero extrañaba que estuvieran juntos ensayando. Existía la posibilidad que pudiesen ir a verlo más tarde al hospital pero hasta entonces debía quedarse viendo los deberes que le quedaban en el teatro. Presionó entonces dos teclas del piano haciendo que el silencio reinante ahí se interrumpiera momentáneamente, pero entonces volvió a bajar la cubierta de las teclas y volvió a tomar el trapo para continuar con la limpieza.
Aquellas dos teclas fueron el único sonido que se había escuchado desde hacía largo rato ahí. Por lo general, en momentos de limpieza, la señorita Crawly lo pasaba con su radio encendida, pero esta vez prefirió no hacerlo, no se sentía demasiado animada para hacerlo y prefería mantenerse en silencio. Por otra parte, ninguno de los sonidos que comúnmente se oían desde los pisos inferiores se habían oído en todo el día. No se escuchó en ningún momento de ese día las notas altas que a veces lograban escapar de la cabina de ensayos de Pete, o los saltos que a veces Gunter o Rosita hacían y que podían retumbar, ni tampoco la guitarra de Ash; ninguno de ellos se encontraba abajo, la señorita Crawly y Buster eran entonces los únicos que se encontraban en el teatro.
La tarde anterior, antes de dejar el hospital y mientras se dirigían a la salida en silencio, todos se encontraban con una mezcla de sentimientos, felicidad porque Johnny seguía vivo pero tristeza porque él había quedado en ese estado, Buster les anunció a todos que no habría ensayo al día siguiente, podía sentir que ninguno de ellos se encontraría de humor para un ensayo luego de todo lo ocurrido con Johnny. Todos asintieron silenciosamente antes de salir y enfrentarse a los periodistas que entonces seguían esperando alguna declaración.
Las dos teclas que había presionado la señorita Crawly habían roto aquella monótona atmósfera silenciosa y despabilado un poco a Buster. El pequeño koala se encontraba en el interior de su oficina sentado junto a su escritorio, él se encontraba bastante serio pensando que hacer. El show sería al sábado siguiente y se encontraba ante una difícil decisión.
¿Cancelar o no el show?
En esos momentos Buster se encontraba antes un importante dilema; Johnny era parte esencial del grupo y no sería correcto hacer el show sin él, y sería algo malo y explotador de su parte pensar en incluirlo e intentar que tocase a pesar de encontrarse con su pierna en recuperación. Al mismo tiempo el show anterior había sido tan exitoso que ya todas las entradas para el show ya se habían agotado y ya se tenía muchísima expectativa sobre él. Sabía que sin Johnny no sería lo mismo, mientras que sería bastante polémico anunciar que el show se cancelaría. La bandeja de e-mails que Buster se encontraba precisamente viendo se encontraba atestada de mensajes relacionados al show, referentes a la transmisión televisiva, a peticiones de entrevistas para algunos periódicos y algunas solicitudes con respecto a entradas. Ése era el principal tipo de mensajes que él se encontraba recibiendo hasta el día anterior, antes de enterarse sobre el ataque hacia Ash y Johnny, desde que la noticia comenzó a ser divulgada por los medios fue que la cantidad de mensajes aumentó considerablemente, causando que aquella mañana Buster viera que había 43 nuevos mensajes, todos ellos preguntando de una u otra manera de si el show seguía en pie, otros pedían que no lo realizaran hasta que Johnny volviera a estar de pie mientras que había otros que lo exigían de manera más firme.
La señorita Crawly ya llevaba mucho rato en silencio mientras limpiaba unas repisas con el trapo, aún pensando en todo lo que estaba ocurriendo y el triste silencio que estaba en esos momentos en el teatro. De pronto escuchó que la puerta de la oficina de Buster se abría y vio como su jefe salía de ahí, se encontraba aún calzándose su chaqueta azul mientras salía y se acercaba a la anciana iguana.
- ¿Ya decidió que hacer, señor Moon? – preguntó ella
- Creo que sí – respondió – ahora vamos al hospital, hay que ir a decirle a Johnny
Esa respuesta no dejó con ninguna claridad a la señorita Crawly, pero asintió de todos modos. Sabiendo que saldrían del teatro fue que ella dejó el trapo sobre la repisa que se encontraba limpiando y se acercó a su bolso que tenía colgado en el perchero de la oficina cerca de la puerta.
- Vamos – dijo el pequeño koala luego de ver como ella se colocaba su bolso
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- El paciente se ha encontrado estable durante la noche, respondió bien a la operación y ahora se encuentra en reposo en su habitación. Ya no se encuentra en riesgo vital y por ahora solo hay que preocuparse por la recuperación de su pierna derecha, la cual deberá comenzar a ser sometida a un tratamiento de rehabilitación. Gracias
Al decir eso el doctor, el mismo bisonte que había sido el que había tratado a Johnny, se dio media vuelta y volvió a ingresar al hospital. Entonces uno de los periodistas, la misma gacela que semanas atrás había estado desde afuera de la prisión femenina reportando sobre la fuga, se volteó a la cámara y comenzó a hablar.
- Pues con estas declaraciones se logra confirmar que Johnny se encuentra estable a pesar del estado crítico en que había llegado la tarde de ayer, lamentablemente y debido a las reglas del hospital es que aún no podremos tener las palabras del propio gorila, quien deberá permanecer un par de días más aquí antes de poder regresar a su hogar. Las próximas declaraciones serán mostradas en el noticiero de la noche. De vuelta al estudio
Ash respiró más tranquila. Aún se encontraba en el apartamento y estaba esperando ansiosamente para poder irse hasta el hospital y ver a Johnny. Había intentado llamarlo a su teléfono desde la noche anterior pero éste parecía estar apagado, la llamada nunca conectaba, los doctores o alguno de los enfermeros debió haberlo dejado así, tal vez como regla del hospital. Unos ligeros surcos se encontraban por debajo de los ojos de Ash; había dormido poco la noche anterior, en parte se debía a la preocupación que le causaba el no poder saber nada de Johnny, pero además se debía a aquella súbita inspiración que la había invadido al regresar y ver todos esos papeles en blanco y el lápiz, se sorprendió al darse cuenta que la letra que ya se había hecho esquiva desde hacía tantas semanas llegara de pronto en un momento tan inesperado, aquella letra no fue como la que había compuesto para el segundo show, la cual trataba sobre la manera en que ella se puso de pie luego del primer ataque de Becky, sino que trataba más bien sobre Johnny, y cómo es que él se había convertido casi en un ángel guardián para ella. La letra ya la había terminado y los papeles en donde la había escrito reposaban en esos momentos sobre la mesa de centro de la sala. Ash había terminado de escribir la letra en la madrugada y las había dejado ahí para ponerse a ensayarlas pronto. Sin embargo, y antes de quedarse dormida su teléfono repentinamente sonó, para entonces ya tenía algo de sueño y estaba lista para quedarse dormida a pesar de la constante preocupación por Johnny, pero fue rápidamente en busca de su teléfono que había dejado en la mesa del comedor, esperanzada de que fuese Johnny quien la estaba llamando, pero fue algo decepcionante darse cuenta que en realidad el teléfono del que provenía la llamada no era el de Johnny, sino que era un teléfono fijo que nunca había visto. Ya era de noche, ningún sonido se escuchaba entonces más que el tono de llamada de su teléfono. Durante un instante se inquietó al ver ese número que no sabía de quién era y no estaba registrado, pero a pesar de todo se aventuró a responderlo.
- ¿Hola?
- Hola, Ash
Ash respiró más tranquila, aunque se sorprendió bastante al darse cuenta que, a pesar de estar de madrugada y sin ninguna razón, la pantera se encontraba llamándola.
- Lamento si es que te he despertado – comenzó diciendo la felina desde el otro lado – es que hace poco me enteré de lo ocurrido y quería saber si te encuentras bien
La puercoespín se mantuvo un pequeño instante en silencio, fue recién ahí que ella volvió a pensar en sí misma; durante todo ese tiempo, desde que sintió que Johnny iba a morir por las heridas causadas por Becky que no pensaba en su propio estado, ni siquiera cuando fue a ella a quien le revisaron sus lesiones en el hospital. Se llevó involuntariamente su mano a uno de sus bolsillos, en donde sintió las píldoras que el oso le había entregado luego de constatar sus lesiones, las había olvidado completamente. Pensó un poco antes de responder mientras sacaba la pequeña bolsa que contenía las píldoras.
- … si – respondió ella – me encuentro bien
- ¿Y sabes cómo se encuentra Johnny?
- No lo sé – respondió ella – sé que está estable luego de la operación de emergencia a la que lo sometieron pero por ahora no sé bien como es que está pasando la noche en el hospital, no he podido aún hablar con él. Mañana lo iré a ver
- De acuerdo, me alegra saber que ambos entonces se encuentren bien – respondió ella
Asintió silenciosamente, un gesto que obviamente la pantera no vio, seguido de algunos segundos de silencio, pero entonces la pantera continuó hablando
- Sé que es algo extraño que te llame a esta hora – continuó excusándose la pantera – pero esto es algo que de verdad me llegó a preocupar. Quería saber si mañana en la tarde podrías venir para una sesión extra.
- Pues…
Ash quedó un instante pensando en aquella extraña conversación que se encontraban teniendo y pensó rápidamente en lo que haría mañana. Buster ya había anunciado que en la mañana no habría ensayo y hasta que el horario de visitas empezara se quedaría en el apartamento esperando a que fuera cerca del mediodía para ir a ver a Johnny, aunque suponía que ella no sería la única visita así que tendría también que dejar pasar a quien más quisiera ver a Johnny, por lo que su respuesta a la pantera fue más sencilla.
- … sí, creo que podré – respondió
- Muy bien – respondió ella – te veré a las 5. Ahora sí, ten buenas noches y lamento la interrupción, pero sentía que hacer esta llamada y preguntarte era algo importante
- No hay problema, yo sigo despierta
- De acuerdo – respondió – hasta mañana, buenas noches
Colgó la llamada, volviendo a quedar todo en un silencio absoluto. Decidió irse a dormir entonces. Fue al baño y se cepilló los dientes, luego se dirigió a la habitación, se colocó su pijama y se acostó en la cama.
Mientras intentaba conciliar el sueño varios pensamientos corrían por su cabeza. Hacía casi 12 horas ese mismo apartamento casi se convierte en un apartamento en donde una o dos muertes hubieran podido ocurrir. En la misma habitación donde se encontraba en ese instante había sido el lugar en donde ella había estado amordazada a una silla, en el pasillo de afuera era donde había visto sangrar a Johnny y ella estuvo a punto de morir si es que Becky le hubiera clavado la navaja en su corazón. Algo extraño pasaba entonces en la cabeza de Ash; en vez de encontrarse asustada por todo lo ocurrido y a pesar de saber que en ese mismo apartamento ella pudo haber muerto asesinada junto a Johnny, se sentía extrañamente tranquila en esos momentos estando ahí, no se sentía asustada y ya no se encontraba sintiendo miedo a pesar de aquella aterradora cara que Becky se encontraba mostrándole mientras intentaba encargarse de ella y de Johnny y de aquella situación casi mortal. A diferencia de todo el tiempo en que se aterraba al pensar en Becky, ahora se encontraba extrañamente tranquila y apática al pensar en ella. Más que alguna sensación de miedo, en realidad se encontraba sintiendo alguna posible sensación de enojo hacia ella por lo que le había hecho a Johnny, pero ya no sentía miedo.
Para el momento en que finalmente logró conciliar el sueño no se había dado cuenta que de su cuerpo no había caído ni una sola púa.
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Luego de las declaraciones que el doctor había expresado a los medios fue que Ash finalmente había logrado respirar tranquila luego de todo lo ocurrido. Esa mañana se había despertado muy temprano por la ansiedad y no había podido volver a quedarse dormida nuevamente. Había dormido unas 4 horas solamente, luego de eso se mantuvo despierta, desayunó, se puso un poco a practicar con su guitarra su canción mientras cantaba la letra que por fin sentía que verdaderamente era la que estaba buscando y finalmente se puso a ver algo de televisión. Se dispuso a ir al hospital cuando el reloj marcara las 11 de la mañana, lo cual ella cumplió puntualmente.
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Johnny no se encontraba completamente inmovilizado en esa cama, aún podía mover su pierna, pero le dolía una enormidad si lo hacía, eso era lo que causaba que él se hubiera movido poco. Cuando ya faltaba poco para el mediodía una enfermera entró a la habitación, ésta era una oveja que se veía algo seria, no dijo mucho cuando entró, tan solo se acercó a la mesa junto a la cama y retiró la bandeja en la que venía el desayuno de Johnny, pero antes de irse fue que del bolsillo de su delantal extrajo una bolsa de papel y se la entregó a Johnny.
- ¿Qué es? – preguntó él
- Tus pertenencias – respondió secamente ella antes de irse – las que tenías en tus bolsillos cuando llegaste
- Gracias – respondió él mientras se disponía a abrirla
- Ahora prepárate, tendrás visitas – anunció ella
Tomó la bandeja en uno de sus brazos mientras se acercaba a la ventana y la abría un poco. Luego de eso se retiró de la habitación cerrando la puerta detrás de ella.
Johnny volteó la pequeña bolsa sobre la cama, vio como es que de ella caía su llavero, su billetera, las llaves de la camioneta y su teléfono. Lo que más feliz lo ponía era ver su teléfono, el cual tomó en su mano y lo encendió. Mientras éste comenzaba a encenderse tomaba todo lo demás y lo dejaba en el cajón que había en su mesita de noche. Intentó ignorar el dolor que sentía en su pierna mientras se movía de un lado para otro. Su pierna derecha no se encontraba enyesada, esto se debía a que no había sufrido ningún tipo de fractura, pero si se encontraba envuelta con una gran cantidad de vendajes casi como una momia.
Lo primero que hizo cuando su teléfono encendió fue buscar entre sus contactos a Ash, era con quien él más quería hablar, pero se interrumpió en el momento en que escuchó que alguien golpeaba la puerta desde afuera. Johnny de inmediato pensó que no podía ser una enfermera, por lo general entraban sin siquiera golpear, así que supuso que podía ser una visita. De inmediato dejó el teléfono al lado y usó sus manos para arreglarse un poco su cabello, el cual estaba algo aplastado debido a su almohada.
- ¡Pase! – exclamó él mientras se acomodaba un poco más
De inmediato el picaporte de la puerta giró y ésta comenzó a abrirse, debido a que la puerta se encontraba en la misma pared en donde se encontraba apoyada la cama fue que lo primero que vio de quien estaba entrando fue el brazo con el que sostenía la puerta.
De inmediato el corazón de Johnny casi se detiene, al mismo tiempo que una de sus manos se fue a su boca y sentía que dos rápidas lágrimas cubrían sus ojos.
- Hola Johnny – fue la voz grave que escuchó mientras esa primera visita ingresaba a la habitación
La mano que cubría la boca de Johnny subió de inmediato a sus ojos al sentir que las lágrimas comenzaban a nublar sus ojos. Fueron lágrimas que de manera súbita se formaron en su interior al ver quien acababa de llegar a su habitación.
- … papá
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Aquella madrugada y aquella mañana habían sido muy ajetreadas para muchos. Ash había vuelto tarde al apartamento, se la pasó escribiendo aquella letra esquiva y luego la llamó la pantera, Buster había estado recibiendo muchísimos mensajes relacionados a que se cancelara el show en honor a Johnny. En la prisión de la ciudad también ocurrieron cosas.
El padre de Johnny, junto a Stan y Barry, habían sido confinados por separado a diferentes celdas solitarias desde que habían vuelto a ser arrestados. Durante esas semanas se vieron víctimas de un injusto trato de parte de los guardias, quienes los culpaban del accidente que sufrió el director de la prisión, esto causó que los tres terminaran sufriendo malos tratos como la comida fría, poco tiempo estando afuera y horarios muy limitados de visita, y tal vez se quedarían ahí para siempre si es que se confirmaba la culpabilidad de ellos en el accidente. Aquella mañana, ya muy temprano y cuando recién el reloj marcaba las 8, los tres fueron bruscamente despertados desde sus respectivas celdas, pero de formas mucho más tranquilas que siempre, por lo general, para la hora del desayuno los tres empezaron a ser despertados con el uso de fuertes sirenas que algunos guardias les hacían sonar desde afuera de las celdas, pero esta vez fue diferente; los tres fueron despertados al sentir constantes golpes dado a los barrotes de sus celdas. Los tres gorilas, desde sus respectivas camas, vieron como es que un rinoceronte estaba frente a ellos mirándolos desde afuera, los tres rinocerontes lucían algo avergonzados y se encontraban con la cabeza gacha mientras los miraban.
- Te llaman de la dirección – cada uno de los rinocerontes a los diferentes gorila les dijo – por favor levántate
Los tres miraron con sorpresa esa petición, durante esa segunda estada en prisión ningún guardia les había mostrado ni un solo rastro de amabilidad, de inmediato los tres supieron que algo estaba siendo diferente, por lo que cada uno obedeció, levantándose de sus camas y acercándose a los barrotes que comenzaban a abrirse.
A pesar de aún encontrarse algo somnolientos igual pudieron caminar detrás de su respectivo guardia y fueron encaminados hasta el último piso de la prisión, en donde se encontraba la oficina del director de la prisión. El verdadero director de la prisión, el mismo bisonte que había sufrido el accidente después de ir a recoger su vehículo del taller, aún se encontraba en el hospital, sus heridas ya estaban mejor y ya se encontraba en mejor estado que antes, pero aún no podía regresar a sus labores, por lo que en la oficina del director se encontraba un lagarto, el sustituto temporal del director de la prisión, él hizo entrar a los tres al mismo tiempo, con los tres guardias vigilando la puerta detrás de ellos.
- Muy bien – dijo el lagarto sentado desde su escritorio – con todo lo ocurrido en los últimos días, las investigaciones realizadas y por todos los acontecimientos realizados ayer, nos hemos dado ya cuenta de la verdad
Los tres gorilas miraron con los ojos bastante abiertos luego de oír aquellas palabras de parte de ese lagarto, quien también parecía verse algo avergonzado, igual que los tres guardias que se encontraban aún vigilando la puerta. Comenzó primero diciéndoles sobre lo que determinaron los detectives en la investigación acaecida durante los días siguientes a sus recapturas en donde no pudieron determinar que ellos fueron culpables sobre el saboteo al vehículo del director, pero la noticia proporcionada de parte de la prisión femenina a primera hora fue la que definitivamente los exculpó.
- La última prisionera recapturada, Becky, admitió haber sido quien causó el sabotaje al vehículo
Luego pasó los siguientes minutos disculpándose una y otra vez con los tres gorilas, prometiendo que pronto serían compensados por aquellas injustas y largas semanas en la prisión.
- A partir de ahora los tres están libres otra vez
Los tres gorilas volvieron a sonreír inmediatamente ante aquella noticia. Por fin había todo llegado a su fin y habían podido salir de prisión, todo volvería a la normalidad. Mientras se dirigían hacia afuera muchos de los guardias quienes habían tenido injustas posturas contra ellos se voltearon algo avergonzados al ya saber la verdad, algunos se disculpaban entre murmullos mientras se dirigían a la puerta, lo importante era que los tres se dirigían hacia la salida y volvían a ser libres luego de aquellas tormentosas semanas.
Ninguno sabía, sin embargo, sobre lo ocurrido con Johnny y con Ash la tarde anterior, y aunque habían vuelto a ser libres, pronto la sonrisa de los tres gorilas desapareció en cuando dejaron la prisión y se enteraron de todo lo sucedido. En un comienzo ninguno de los tres sabía lo ocurrido y aún tenían que saber qué es lo que había ocurrido con Johnny. Lentamente y con el transcurso de la mañana se enteraron de todo lo ocurrido con él el día anterior. Fue por eso que antes de regresar al taller, los tres fueron de inmediato al hospital con la intención de ir a ver a Johnny. Cuando llegaron al hospital se encontraron con quienes ya estaban esperando para el horario de las visitas, se encontraron con Buster, la señorita Crawly y Ash, ella fue inmediatamente reconocida por el padre de Johnny, quien se acercó a ella, quien se sorprendió y miró con gran felicidad que había vuelto a ser liberado si es que se encontraba ahí, fue ella también que les explicó a los gorilas que por regla del hospital solamente podría entrar una visita a la vez. De una u otra manera, Ash aceptó que él fuera el primero que entrara cuando comenzara el horario de las visitas, sabía que Johnny terminaría muy feliz si es que veía aquella buena noticia de ver a su padre nuevamente libre.
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El abrazo entre Johnny y su padre había sido muy emotivo para ambos, Johnny aún recordaba el llanto que tuvo en el momento que había recibido su llamada cuando le dijo que acababan de volver a ser arrestados. Volvía a llorar, esta vez por la emoción de verlo otra vez libre y fuera de las rejas.
Luego de aquel emotivo abrazo comenzaron un rato a hablar, Johnny le explicó la razón del por qué estaba ahí, luego se pasó un rato intentando calmarlo y decirle que él estaba bien y que su vida no estaba en peligro. Su padre le contó sobre lo que causó que fueran liberados, ahí fue que Johnny le explicó sobre quien era Becky, quien hasta entonces solamente era una desconocida para él y las razones del por qué es que fue a atacarlos el día anterior. De inmediato Johnny percibió que su padre comenzaba a molestarse por ella por haberlo dejado así, pero también por saber que ella causó el arresto de los tres, pero Johnny intentó calmarlo.
- Lo importante es que los dos estamos bien, y sé que desde la prisión te compensarán si es que fuiste tratado injustamente en el interior. Yo tendré que prepararme para un tiempo en rehabilitación, pero me darán el alta en unos días más. Yo ahora me siento muy animado y siento que podremos hacer un muy buen show la próxima semana a partir de eso.
- De acuerdo, hijo – respondió él – está bien. Pues me alegra mucho que te sientas más animado… ¿Pero el doctor creerá que es una buena idea?
- Tal vez – respondió él – en realidad debiera preguntar pero si es que estoy sentado frente al piano no veo que sea un problema
- Muy bien – miró con una sonrisa – me alegro que hayas estado bien, y que hayas podido proteger a Ash y que ambos hubieran salido bien
- En realidad yo pienso que fue ella quien me salvó mi vida – dijo él
Sin darse cuenta una risueña sonrisa se formó en su rostro al mencionarla, cosa que su padre si notó.
- Está bien, hijo, ahora te dejaré hablar con ella – dijo él – ahora me voy para que ella puede entrar. Está esperando afuera
- De acuerdo – dijo Johnny sentándose en su cama y acercando sus brazos a su padre – prometo que te llamaré más tarde
- Está bien – respondió él, estirando sus brazos también y abrazándolo – Stan, Barry y yo debemos volver al taller, tenemos que reiniciar todos nuestros trabajos
- Cuídate mucho, papá – dijo nuevamente mientras el abrazo entre ambos terminaba
Él se puso de pie y se fue hacia la puerta con una sonrisa en su rostro, para él era extraño haber visto a su hijo usando ese pijama azul claro que entregaban en todos los hospitales a sus pacientes; Johnny muy pocas veces se había enfermado en su vida y nunca había tenido que estar internado en un hospital. Pensó en alguna vez en que Johnny hubiera estado enfermo gravemente, pero la verdad era que no se le ocurría ninguna.
Al volver a la sala de espera Ash de inmediato se levantó de su silla y se acercó a él.
- Muy bien – dijo el enorme gorila a la pequeña puercoespín – ahora puedes entrar, él se encuentra bien y desea mucho verte
- Gracias – respondió ella – nos veremos pronto
- Así es, hija – dijo él – vayan al taller a visitarnos cuando quieran
"Hija". Esa palabra, y por sobre todo proveniente del padre de su novio, le hizo sentir una enorme sensación de ternura en su interior, haciendo que se acercara a él y lo abrazara, o al menos logrando abrazar sus piernas, el enorme gorila le respondió colocando sus manos sobre su espalda por sobre las púas mientras sonreía.
Buster y la señorita Crawly habían estado ambos en silencio durante ese rato, ella se encontraba leyendo una de las revistas viejas junto a las sillas, mientras que él miraba con algo de seriedad hacia el frente, ya listo con la decisión que le diría a Johnny, ninguno de ellos dijo nada cuando vieron a Ash abrazando al padre de Johnny. Ambos se separaron luego de ese abrazo, él se fue junto a los otros dos gorilas que ahí había y que durante todo ese rato no pronunciaron ni una sola palabra. Ash ingresó entonces y se dirigió hacia la habitación de Johnny.
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Sabiendo que venía Ash, Johnny se arregló su cabello como pudo, se arregló su pelaje e intentó verse lo más arreglado posible para ver a su hermosa novia. Fuertes latidos se sintieron en su pecho en el momento que sintió que golpeaban la puerta de la habitación
- Está abierto – respondió él
Fue ahí que dos risueñas sonrisas se formaron en aquellos dos rostros, sus corazones latían al unísono y una gran sensación de felicidad en ambos era lo que estaba presente en sus interiores en el instante que sus miradas se cruzaron. Johnny se encontraba sentado en su cama y su cabeza estaba girada en dirección a la puerta, Ash se encontraba aún con su mano en el picaporte de la puerta, ambos se miraban mutuamente. De pronto, Ash corrió hacia Johnny y trepó hasta su cama, teniendo cuidado de no pasar a llevar su pierna totalmente envuelta en vendajes. Sostuvo su rostro y lo besó una y otra vez en sus labios. Johnny la sostenía con sus brazos y también la besaba una y otra vez. Ambos se encontraban con nuevas lágrimas de emoción en sus rostros mientras se seguían besando una y otra vez. Ash había pensado que lo iba a perder al ver como perdía la consciencia el día anterior, Johnny había pensado que iba a morir y no la vería de nuevo, ambos alejaron esos tristes pensamientos y terminaron dándose cuenta de cómo es que realmente terminó todo. Ambos se encontraban vivos, ambos se encontraban bien. Ambos se seguían amando.
Durante un instante no se dijeron nada, tan solo eran besos que iban y venían, pero luego de un rato fue cuando Johnny hizo un espacio en la cama para que Ash se recostara junto a él y pudiesen seguir hablando.
- Te extrañé muchísimo anoche – dijo él a su novia, quien acababa de recostarse frente a él mientras ambos apoyaban sus cabezas en la almohada
- Yo mucho más – respondió ella mientras le acariciaba su rostro y se miraban fijamente
- Mi teléfono me lo regresaron recién esta mañana, así que a partir de esta tarde podremos volver a hablar
- ¿Y hasta cuando estarás aquí? – preguntó Ash
- Creo que tendré que seguir aquí durante el resto del fin de semana – dijo él – pienso que el lunes estaría de vuelta en el apartamento
- ¿Y hasta cuando tendrás tu pierna con la venda?
- Aún no lo sé, pero después de eso seguirá un tiempo de rehabilitación y tendré que venir a tratamiento
Ash miró con un poco de tristeza a Johnny luego de decirle esas palabras
- Pero lo importante es que estaré bien y estoy vivo – dijo él - … gracias a ti
Y le besó su frente.
- Es gracias a ti que yo estoy viva – le respondió ella – tú eres como mi ángel guardián, fuiste tú quien evitó que Becky me enterrara la navaja en mi corazón, si no hubieras lanzado ese florero yo ahora estaría muerta
- Y si tú no te hubieras desatado ni la hubieras detenido con ese golpe yo tampoco estaría aquí. Llamaste a la ambulancia justo a tiempo. Tú también eres como mi ángel guardián
Ambos sonrieron luego de que dijeran eso, pero no dijeron mucho más en realidad. Ese tiempo se visitas pasó más entre besos y abrazos, pero fue un tiempo que ambos disfrutaron mucho, pero debieron terminarlo en el momento en que se dieron cuenta que ya llevaban media hora ahí y Buster y la señorita Crawly seguían esperando.
- ¿Volveremos a hablar más tarde? – preguntó ella
- Claro que sí – respondió – te llamaré
- De acuerdo – dijo – entonces seguiremos hablando en la tarde
No querían irse, pero por respeto a Buster y a la señorita Crawly que debían seguir esperando abajo fue que tuvieron que hacerlo.
- Te amo – dijeron mutuamente antes del último beso antes que Ash se levantara de la cama y se bajara al piso
Ash se encaminó hasta la puerta y comenzó a abrirla, cuando entonces Johnny recordó algo.
- Oh, Ash… espera un poco
Ella detuvo la apertura de la puerta y se quedó mirando a Johnny, él se inclinó al lado opuesto de la cama y se acercó a la mesa de noche, de donde extrajo las llaves de la camioneta, las cuales se la entregó a Ash.
- Recuerda que aún tienes que obtener tu licencia – dijo él – para cuando te sientas lista, ve a solicitar una cita para obtenerla
Ash se acercó nuevamente a él y tomó las llaves dejándoselas en sus manos.
- Gracias – respondió ella al recibirlas – haré lo mejor posible para obtenerla
Se hubieran quedado otro rato más pero volvieron a recordar al koala y a la iguana que estaban esperando en la sala de espera, por lo que tuvieron que despedirse con un último beso. Sería hasta el día siguiente cuando volvería a verlo en otra visita.
Al regresar a la sala de espera la señorita Crawly ya se encontraba dormitando mientras la revista abierta se encontraba reposando en su regazo, Buster lucía serio.
- Lo siento por la demora, Moon – dijo ella, creyendo que la razón de su seriedad era la demora que había tenido
- No te preocupes, Ash – dijo levantándose – ahora iremos a ver a Johnny
Tocó un par de veces el hombro de la señorita Crawly hasta que abrió sus ojos y se volvió a despabilar.
- ¿Qué? ¿Qué ocurre?
- Ya nos toca, señorita Crawly
- Oh, está bien, señor Moon
- Moon – intentó decirle a Buster – sólo se puede entrar de a uno
- Con la señorita Crawly es diferente – dijo él, intentando esbozar una sonrisa – nos dijeron que si un anciano viene de visitas alguien puede acompañarlo o acompañarla
- Oh, está bien – dijo ella – entonces es algo conveniente… en fin Moon, gracias por venir, nos vemos el lunes de vuelta en los ensayos
Y se volteó en dirección a la puerta de salida. No se dio cuenta que Buster volvía a ponerse serio luego de escuchar aquella despedida de parte de Ash, tampoco había asentido ante lo último que dijo. Él ya estaba listo para decirle a Johnny la decisión que había tomado, una frase que sonaría algo dolorosa pero que sabía que era la correcta y que había pensado durante un rato mientras esperaba que Ash saliera.
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Ash salió del hospital caminando tranquilamente y mucho más feliz de lo que estaba cuando llegó. Debido a que algunos periodistas ya se sintieron conformes con el anuncio de que Johnny estaba estable dicho en la mañana es que ya no quedada ninguno cuando Ash salió.
"Johnny, creemos que es injusto presentar el show sin ti, por lo que he decidido cancelar el show" era la frase que Buster le diría a Johnny y ya estaba decidido a hacerlo.
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Ash se encontraba con una sonrisa en su rostro, pero se encontraba bastante ensimismada en sus pensamientos, Johnny estaría bien, tenía mucho que hacer, tenía que ir a comer, tenía que ir a preparar su canción, ir a ver a la pantera, tenía que estudiar para el examen teórico y debía considerar si realmente debería preparar el examen práctico de conducción. Tan ensimismada se encontraba en sus pensamientos entonces que no se fijó en el puercoespín que se encontraba sentado en una banca en la acera frente al hospital. Luego de haber sido llamado por la policía para investigar algún posible nexo con la puercoespín fugada y luego de haberse enterado del ataque del día anterior fue que viajó desde su nueva ciudad para intentar retomar aquella posibilidad que había creído que no pasaría. En sus manos tenía una rosa que le planeaba entregar con la esperanza interna de lograr algo con ella, pero cuando levantó la vista y la vio sonriente saliendo en ese estado de alegría le hizo dar cuenta de la verdad: Él no tenía nada que estar haciendo ahí. Su oportunidad ya la había perdido y tendría que seguir lamentándose el resto de su vida por eso. La rosa quedó en la banca mientras ese puercoespín se levantaba y se iba en dirección a la estación de autobuses con intenciones de regresar a la ciudad a donde había decidido marcharse luego de todo lo ocurrido con anterioridad, sabiendo al fin y al cabo que ya no había nada para él ahí.
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Ash regresó al apartamento luego de un rato, decidió que comería algo, volvería a estudiar para el examen de conducción y luego se pondría a ensayar su canción para el show. Podría por fin volver a hacerlo con libertad y sin la horrible sensación de que alguien estaba con intenciones de matarla. Becky ya se encontraba de vuelta en la prisión y sabía que de ahí no volvería a salir, pero si es que llegaba a hacerlo ya estaba lista. Sentía en el fondo que sería capaz de defenderse de nuevo contra ella si es que era completamente necesario.
Mientras comía un emparedado de mermelada y un vaso de leche mientras miraba la televisión su teléfono en su bolsillo comenzó a sonar. Ella se limpió un poco las puntas de sus dedos y lo tomó.
- ¿Hola?
- Hola, Ash, soy yo – le respondió Johnny desde el otro lado
- ¡Johnny! – exclamó ella feliz - ¿Cómo te sientes ahora?
- Yo me siento bien – respondió él – hace un rato trajeron mi bandeja con el almuerzo, después de Buster no ha venido nadie más, pero igual estuvimos un largo rato hablando aquí
- ¿Y todo bien? – preguntó ella
- Sí, todo está bien –respondió el joven gorila – sólo te quería pedir que me trajeras dos cosas para la próxima visita
- ¿Qué cosas?
- Quería pedirte si podías traer el cargador de mi teléfono, se le acabará la batería pronto
- Está bien ¿Qué más?
- Y quería pedirte que trajeras mi teclado por favor – dijo él
- ¿Tu teclado?
Esa petición sorprendió mucho a Ash, era algo extraño que pidiera el teclado si es que quería divertirse un rato, y más sabiendo que el show se encontraba algo en suspenso
- Si, recuerda que el show será el próximo sábado… aún tengo mucho que ensayar
(… continuará)
