Y aqui me tienen con otra continuacion, este es el primer fic del cambio de rumbo, ahora la aventura de ran y kazu sera en su hogar de origen e iran conociendo a traves de los capitulos siguientes a los demás herederos y sabran mas! XD
Disfruten!
DC es propiedad de Gosho Aoyama
Capitulo 25: Heredera secuestrada.
Fairy Light, era un mundo en otra dimensión donde había "humanos" con poderes, y criaturas mágicas. Era el hogar de Ran y Kazuha, donde crecieron, donde aprendieron del mundo mágico y desarrollaron su potencial. Tenía pinta de la época feudal, con sus campos, pueblos pequeños y palacios, todo eso mezclado con toda clase de magia, como levitación y también se podían ver hadas de toda clase y otros seres mágicos por los bosques.
En el palacio de la familia Mouri, todos los sirvientes del lugar se inclinaban al ver pasar a Eri, quien lucia muy seria y estaba como si no le importara lo que ocurría a su alrededor.
Se detuvo al estar frente a dos enormes puertas dobles de color blancas que eran custodiadas por solados que la reverenciaron al verla. Eri, con un gesto de movimiento de manos, la puerta se abre por si misma y una vez que ella entrar, vuelven a cerrarse. Examino bien el cuarto cuya dueña era nada menos que su hija, al otro lado del cuarto tenía grandes ventanales con una hermosa vista, en la pared de su derecha estaba completamente llena de libros de magia, también habían muebles y objetos mágicos, al otro lado, a su izquierda, había una enorme cama de dos plazas que era muy alta y ancha a la vez.
-Ran – Su rostro se suavizo al verla tendida, cubierta por las sabanas y cubriendo su rostro con los miles de cojines, desde que llego, ella y Kazuha no habían salido de sus respectivos cuartos – Hija por favor, ya llevas ahí tres días.
-Lamento preocuparte madre – Susurro sin moverse – Pero estoy muy triste y no quiero que nadie me vea así…
-Kogoro me informó de lo ocurrido. Como bruja, te digo que has cometido una estupidez al enamorarte de un humano – Hablaba mientras se acercaba y se sentó en la orilla de la cama para luego acariciarle los cabellos – Pero como mujer, debo decirte que eres afortunada por experimentar ese sentimiento tan joven.
-¿Y como madre?
-No puede decir nada porque esta muy triste por ver a su hija en ese estado.
-Hice lo correcto y también no me arrepiento de amarlo… pero me duele… duele mucho no tenerlo cerca… Lo amo mucho mamá.
-Lo sé – Decía mientras continuaba con las caricias – Pero debes seguir adelante, si sigues así de deprimente terminaras muriendo.
-Lo siento…
-Mis padres me habría comprometido con un Touguu, pero me había enamorado de Kogoro. – Confeso de golpe, tratando de buscar algo que ayude a su hija a aliviar el dolor y comprender la realidad. – Como no podíamos hacer nada, solo podíamos amarnos con las miradas… y nos amábamos a escondidas – Decía mientras se ruborizaba sin perder la compostura, era penoso hablar de eso.
-¿Y que paso?
-Me enfrente con mis padres y les dije lo que sentía, ellos al principio creyeron que sería momentáneo, pero cuando vieron que no era así… decidieron aceptar lo nuestro.
-Pero lo mío con Shinichi jamás podrá ser algo…
-Lo siento mucho hija.
-¿Podrías dejarme sola? Aun no es tiempo de dejarme ver.
-Esta bien…Te deseo suerte – Se retira, dejándola sola.
-Shinichi… - Aun cubierta con los cojines, las lágrimas la invadían nuevamente. – Te amo… Te quiero mucho… Perdóname pero era lo mejor…
A diferencia de Ran, Kazuha había hecho muchos hechizos para que nadie tuviera acceso a su cuarto y no se preocupo mucho por su padre porque él estaba últimamente fuera por juntas y esas cosas. Oía como las doncellas le pedían que abriera la puerta y que debiera comer, pero ella ni caso hacía.
-A pesar que ya sabíamos todo esto… No puedo evitar sentirme mal – Susurro, estaba apoyada en la ventana, viendo el paisaje que le producía – Heiji… - Las lágrimas corrieron su rostro por lo que se las quita de inmediato.
-¡Kazuha! ¡Abre la puerta de una vez!
-Esa voz… - Susurro sorprendida – ¡Jodie-san! – Grito corriendo hacía la puerta – ¿En verdad eres tu Jodie-san?
-¿Quién mas va a ser tonta? Abre ya
-¿Estas sola?
-Por supuesto, abre – La joven bruja bloquea todos los hechizos de cerradura y al abrir la puerta, ve a una mujer mayor de cabello corto y gafas.
¡Jodie-san!
-Me ausento tres meses y al volver no solo me entero que vuelves, sino que no sales de tu cuarto – Entrando – Pero pequeña, ¿Porque estas pálida y decaída? Incluso tienes los ojos rojos de tanto llorar – Y se sorprende al sentir como Kazuha la abrazaba volviendo a ser presa del llanto – ¿Ves lo que pasa cuando te haces la fuerte?
-Yo lo amo Jodie-san y me duele no verlo… sabía… sabía que esto iba a pasar que mi sistema no me hacía caso y… Termino gustándome mucho…
-Tu padre me pidió que regresara para hablar contigo… Y me contó lo tuyo con un humano… Si que eres la hija de Himeko… ¿Quién es el humano?
-El hijo de Heizo Hattori.
-E-E-El… ¡¿Hijo de Heizo? – Abriendo sus ojos sorprendidas – Vaya, esto si que es irónico… Lo que quiero decir es que…
-Jodie, yo ya lo se. Se que mi madre y el padre de Heiji estuvieron juntos y que tuvieron un hijo… Tengo que saber donde esta y su nombre. Lo único que se es que es varón y que esta aquí, en Fairy Light…Tú sabes algo mas, no es así – Viéndola.
-Sí, pero…Tu padre nos ha prohibido hablar de él, no puedo decirte donde esta o su nombre, en verdad lo siento.
-Está bien… - Se aleja de Jodie para volver a ver la vista que le producía la ventana. – No podré estar nuevamente a tu lado Heiji…Y eso me duele mucho, pero… Voy a aprovechar mi regreso para buscar a nuestro hermano…
-Kazuha, no se si eso es buena idea… Cuando tu padre se enteré…
-No me interesa, ya me alejo de lo que más me importaba… No voy a permitir que me aleje de mi medio hermano y de mi futuro mejor amigo.
-Como digas…
-Déjame sola… Quiero llorar por Heiji… Por última vez…
-Por supuesto Kazuha – Hace una reverencia ante ella, quien aún seguía de espaldas, viendo la ventana y luego se retira del cuarto.
-Heiji… - Nuevamente las lágrimas la invadían – Se feliz…Por favor, se feliz por los dos…Arráncame de tu corazón y se feliz…
Fire y Snow seguían en la tierra y podían sentir con claridad el dolor y las penas de sus protegidas, pero no podían hacer nada. El motivo por el cual estaban aún allí es porque debían arreglar la casa antes de irse, protegerla con hechizos para que ningún mortal tenga la osadía de entrar. Cuando salieron de la casa, vieron que los esperaba Shiho con un par de maletas a su lado derecho.
-Ya has terminado por lo que veo – Dijo Snow
-Si – Respondió la bruja – Me dio pena dejar solo al profesor Agasa, pero ya sabíamos de esto… Una vez que me vaya, el mundo se olvidara que una vez estuve aquí, como ocurrió con Ran-sama y Kazuha-sama.
-¿Y el profesor? – Pregunto Fire
-Él no podrá olvidarme desgraciadamente… Pero espero que Shinichi lo visite seguido para que no se sienta solo.
-¿Y como esta ese mortal?
-No ha ido a clases… Y esta enrabiado en su cuarto. También Hattori esta en ese mismo estado. Pero Shinichi…
-¿Qué ocurre con él? – Quiso saber el albino.
-Cuando le dije que me regresaba a Fairy Light, me pidió que le diera algo a Ran cuando llegáramos a estar sola… También le avise a Hattori y me dijo lo mismo.
-¿Sabes que es? – Pregunto el gato anaranjado.
-No, están en cajas pequeñas y no pienso abrirlas.
Después de un rato, pensaron que ya era hora de regresar, ambas divinidades fueron rodeados por luces blancas mientras el viento los invadía a los gatos y cuando le ordenaron a Shiho que no se movieran, los tres desaparecieron de la tierra.
Pasó una semana y Ran seguía dentro de su cuarto, en cambio Kazuha, ya comenzaba poco a poco a ser la misma de antes por fuera porque por dentro seguía pensando en Hattori, pero la sola idea de encontrar a su hermano le daba fuerzas para seguir. La única compañía que tenía Ran en su cuarto era Snow porque él era inmune ante los hechizos de la chica. Veía que cada día que pasaba, caía más y más en la depresión y eso le preocupaba porque si seguía así, terminaría igual que Kaito hace mucho tiempo.
-Ran, por favor, debes levantarte de una vez.
-No quiero…
-Estás atrasada en tus hechizos, si sigues así, serás presa fácil de Vermouth cuando te ataque.
-No me importa… Nada me importa ahora…
-Por favor Ran, deja de decir tonterías y levántate de una vez.
-¡No las son! – Grito mientras se incorporaba – No las son para nada…Yo…
-No seas estúpida, desde un principio sabías todo esto y aún así seguiste para ser feliz por un tiempo, me dijiste que estabas preparada cuando este día llegara y al parecer mentiste, ¿Ves que tenía razón cuando te dije que era una estupidez ir allá?
-¡No es verdad! ¡Sí lo estaba y…!
-Entonces… ¿Por qué estas en esa cama como una enferma? – Esas palabras la sorprendieron, él tenía razón.
-Yo… Yo… - Las lágrimas la invaden de nuevo.
-¿Ves que tengo la razón?
-Yo… Es verdad… No estaba lista… - Se cubre el rostro con las lágrimas – Creí que me había hecho lo suficientemente fuerte y madura para soportarlo, pero no fue así, ahora estoy como una idiota en esta cama y solo hago preocupar a mis padres y… A Shinichi.
-Exacto, si él llegara a enterarse de cómo estas… ¿Te lo perdonarías?
-Yo… No, no puedo, pero… pero… Yo lo extraño…
-Lo se, pero tú ya sabías de todo esto… Ahora que lo recuerdo, hay alguien afuera… Esperándote.
-¿Esperándome? – Confundida, se levanta de su cama y a pesar de estar muy débil por falta de alimento y agua, podía caminar perfectamente – ¿Quién esta ahí?
-Soy yo – Fue la respuesta.
-¿Shiho Miyano-san? – Sorprendida, abre la puerta para ver a la mencionada.
-Luces terrible Ran-sama, ¿Puedo entrar?
-A-Adelante – Atino a decir haciéndole a un lado para cederle el paso.
-Con que así luce el cuarto de una heredera… Bueno, el de Kazuha esta un poco más ordenado… ¿Sabes? Hace una semana ella dejo el juego de niña llorona y anda como siempre por Fairy Light, esta buscando a su medio hermano.
-Me alegro por ella…Ahora tiene la oportunidad de encontrarlo… Pero yo… He estado todo este tiempo...
-¿Por qué no recuperas el tiempo perdido entonces? – Y le entrega una pequeña caja forrada con rojo marrón – Un obsequio… De él.
-¿Él? – Se sorprende al entenderla – ¿Shinichi?
-Sí, tanto él como Kazuha le dejaron regalos…Ya le entregue a Kazuha el suyo…Solo te faltaba a ti – Sonríe levemente.
-Un regalo… De Shinichi… - Sorprendida mientras veía aquella cajita con admiración y nuevamente después de mucho tiempo, no solo el brillo volvía a sus ojos, sino que sus mejillas se ruborizaron como nunca mientras una cálida sonrisa dibujaba sus labios.
Al abrirla, se sorprende al ver un anillo de oro simple con una mariposa hecha de un diamante rosa y en la tapa se podía ver que tenía una nota: Te amo, esto es para que estemos de una forma unidos…Si no puedo volver a verte, lo haré a través de tu collar…Y si algún día tienes la suerte de verme a través de tus millones de hechizos…Lánzame una señal para que te lance un beso a pesar que nunca tocaran tus labios…Shinichi. (N/A: Lo sé, muy cursi para mi estilo, hasta a mí me sorprendió)
-Shinichi…-Susurro mientras el rubor de la vergüenza y la sonrisa de la felicidad la invadían. Acto seguido saca el anillo para ponérselo en el dedo anular de la mano izquierda y guarda la caja en uno de sus cajones.
-Esta encerrado y enrabiado en su cuarto – Hablo la antigua universitaria – Pero tiene el presentimiento de que se verán de nuevo… Cuando le ocurre eso no hay nadie que lo detenga, por lo que… Deja de actuar como una llorona.
-Pero…Pero yo… No soy lo suficientemente fuerte…
-Shinichi te dio ese anillo como una forma de darte la fuerza necesaria…Para que…Odio sonar cursi, pero es que…Shinichi me preocupa, estamos juntos desde los 14 años y… Lo quiero, como a un hermano…Ran-sama, por favor, debes entender y recapacitar – Hace una reverencia y se retira.
-¿Qué debería hacer Shinichi? – Se preguntaba mientras volvía a llorar, después de todo, tenía tanta tristeza acumulada que no podía irse de un simple llanto. Realmente lo necesitaba, incluso soñaba con él, que corría hacía el chico mientras gritaba su nombre, pero él solo estaba dándole la espalda y se alejaba cada vez más de ella.
-Estoy harto de verte llorar – Fue la queja del albino – Cuando te decidas dejar de actuar como una llorona y volver a ser la chica fuerte que conozco, avísame – Y desaparece.
-Snow…-Agachando la cabeza – Al parecer, es cierto cuando dicen que el amor entre mortal y mago es trágico…Y duele bastante…
Paso otra semana y Ran se enteró a través de Shiho que Shinichi había vuelto a su vida cotidiana, pero estaba segura que él seguía pensando en ella y eso la hacía sonrojar un poco. Ran seguía encerrada en su cuarto y Shiho era la única compañía, desde que Snow se fue del cuarto, no lo volvió a ver y ahora volvía a comer.
En el castillo Kuroba, Sophie había hecho de las suyas nuevamente, escapándose de sus clases de arreglo floral, esa era la clase que más odiaba en el mundo. Estaba escondida en la cima del árbol más grande mientras veía divertida como las mucamas pasaban de allí para allá, sin notar que su objetivo estaba sobre ellas
-Esto es muy fácil y divertido – Susurro.
-¿Te diviertes? – La joven voltea sorprendida, creyendo que era Winter, pero el miedo la invade al ver quien era.
-Tú… - Iba a gritar, pero aquel desconocido le tapa la boca e ignorando el esfuerzo de la chica por liberarse, hace que los dos desaparezcan.
En la tierra, Aoko y Kaito estaban teniendo una cita. El chico la había invitado a un restaurante a cenar y una vez que terminaron y pagaron la cuenta, salieron a dar una vuelta en el parque y en ningún momento se habían soltado las manos, a ambos le gustaba mucho el tacto de la piel del otro. Terminaron sentados en una de las bancas y contemplaron las estrellas.
-Extraño a Ran-chan y a Kazuha-chan – Hablo la joven.
-De seguro están bien – Mintió, sabía que ellas estaban sufriendo por adentro a pesar que se están esforzando para poder seguir adelante.
-Debe ser muy difícil… Como tú con tu hermana.
-¿Cómo? – Sorprendido.
-Tú quieres mucho a tu hermana y desde que dejaste de vivir allá… Te debe ser difícil.
-Sí – Una sonrisa nostálgica invade su rostro – Aún recuerdo el día que nació… O cuando le ayudaba con hechizos que le complicaban… O cuando le enseñe a volar en escoba, pero hay alguien que me ayuda con esa vacía soledad.
-¿Quién? – Curiosa por saberlo.
-Esa eres tú Aoko – Con una sonrisa divertida al ver como sus palabras la hicieron sonrojar. Acto seguido, la toma del mentón y la besa de forma apasionada.
¡KAITO! Oyó el joven en su mente, que lo hizo apartar de aquellos sabrosos labios carnosos, para luego ponerse de pie sorprendido.
-¿Kaito? – Preocupada.
-Sophie… Sophie esta…
-¡Kaito! – Ante ellos aparece Winter – Tenemos problemas, tu hermana se encuentra desaparecida.
-¡¿Cómo?
-Lo único que sabemos es que una presencia oscura ha desaparecido de los terrenos para luego aparecer aquí en la Tierra.
-Mierda, los voy a… - Se interrumpe al recordar que no estaba solo. Rápidamente mira a su novia. – Aoko-Viendo a la joven para luego sacar de su bolsillo una pequeña bolita blanca, parecía una canica – Toma esto y ve a mi casa.
-¿Qué? ¿Pero que quieres que haga con esto?
-Escúchame, voy con Winter y los soldados de mi padre para buscar a mi hermana. Quiero que estés en la casa en caso de que ella haya logrado liberarse y vaya para allá, créeme que eso hará. ¿Recuerdas ese pequeño orificio que tengo en la puerta?
-Claro que si.
-Bien, cuando estén seguras dentro de la casa introduce esto en el orificio y estarán protegidas por un campo de fuerza – Depositando el objeto en sus manos – Si te atacan en el camino o por cualquier cosa, solo di lo que quieres que libere la pelota, fuego, agua… Lo que sea, pero debes protegerte.
-Está bien, pero Kaito… ten cuidado. – Le rogó tomando sus manos.
-Lo haré. – Le prometió al momento que besaba su frente y se va corriendo.
